lunes, 15 de septiembre de 2014

¿REGENERACIÓN O DEGENERACIÓN DEMOCRÁTICA?

Artículo de Jose Félix Tezanos publicado en Sistema Digital el 8 de septiembre

Cuando en un régimen político los ciudadanos no son debidamente tenidos en cuenta, o cuando muchos piensan que no lo son, algo grave puede pasar. Por eso, lo normal en la vida política es que exista una tensión permanente para lograr alcanzar una mayor correspondencia y sintonía entre gobernantes y gobernados. De hecho, uno de los problemas que se constatan actualmente en democracias como la española es que existe un malestar y una creciente reivindicación –expresa o latente– de una mejor funcionalidad democrática. Muchos comportamientos y tensiones se explican precisamente a partir de esta situación. 
La propuesta del Partido Popular de cambiar el sistema de elección de los alcaldes, tanto por la forma como por el fondo, es una iniciativa que intenta dar respuesta a esta demanda ciudadana en la manera más distorsionada y contradictoria imaginable. Aunque los líderes del PP hablan de una iniciativa orientada a propiciar una “regeneración democrática”, lo cierto es que se trata de una propuesta con un alto componente de manipulación y distorsión democrática. Es decir, más que un avance en la perspectiva de la regeneración democrática es un paso hacia una clara involución y degeneración democrática. Los dirigentes del PP, en realidad, ante su espectacular caída en la intención de voto, lo único que pretenden es mantener el control del máximo número de ayuntamientos posibles, en los que piensan que –aún en minoría– van a ser la principal fuerza política en las próximas elecciones municipales y autonómicas. Y con una minoría de votos pretenden mantener el control más absoluto de diversas entidades municipales y autonómicas.
En definitiva, se trata de un auténtico escándalo político que, en esta ocasión, viene agravado por la circunstancia de que las principales fuerzas políticas españolas no están dispuestas a respaldar tamaño despropósito. Con lo cual, la involución democrática es doble: ya que concierne tanto al propósito electivo en sí, como a la falta del consenso lógico que siempre es preciso para la aprobación de cualquier normativa electoral que aspire a ser mínimamente estable y respetada. Con lo cual, el Partido Popular está cometiendo una grave irresponsabilidad política que solo contribuye a introducir más problemas y disfunciones en la ya de por sí compleja y difícil situación política española actual.
En los sistemas electorales comparados tenemos ejemplos muy diversos de procedimientos de elección, sin que nadie pueda despreciar a priori la validez de los sistemas mayoritarios, por mucho que en este caso contradigan el espíritu y la letra de la actual Constitución española. Lo cierto es que los sistemas mayoritarios siempre vienen dotados de garantías que permiten que la elección de los responsables políticos venga respaldada y garantizada por el suficiente grado de apoyo ciudadano, y de su correspondiente legitimidad política. Por ejemplo, lo habitual es que los sistemas mayoritarios, en casos como el que nos ocupa, se produzcan a dos vueltas, de forma que los dos candidatos/as más votados inicialmente concurran a una segunda votación en la que puede darse la confluencia de los votos necesarios. Pero el propósito del PP, en este caso, se encuentra muy lejos del sentido de tales procedimientos, encontrándose orientado hacia el más descarado propósito de intentar obtener la máxima representación con el menor número de votos posibles. Con lo cual, los estrategas del PP parece que quieren inaugurar un nuevo modelo electoral que bien podría calificarse como “sistema mayoritario de base minoritaria”. Vamos, una ocurrencia y un auténtico despropósito político, que una vez más hará de España motivo de los comentarios más negativos a nivel internacional y que demuestra que el PP quiere jugar con ventaja política

Artículo de Jose Félix Tezanos publicado en Sistema Digital el 8 de septiembre