sábado, 17 de junio de 2017

Visual Ethography. Images, Media and Representation in Research Parte II


Analizando imágenes: contenido y contexto

Para proceder al análisis, hay que estudiar la relación entre el contexto en el que las imágenes son producidas y su contenido visual.

En contenido y el contexto se aproximan conforme a varios criterios. Existe una corriente científica realista, una metodología que pretende contextualizar el contenido de la imagen para obtener evidencias visuales confiables y procesos completos. Pero ocurre que, este registro de ‘una mirada totalizadora de la cultura’ da como resultado verdades etnográficas parciales e incompletas. Podemos hablar de una aproximación científica a la investigación social, que tiende a categorizar e interpretar imágenes en términos de contenido y cronología. Sucede que el análisis de esta metodología no podrá ser completo y objetivo, así como es cierto que es imposible filmar un registro visual verdadero y objetivo. Y hablaríamos aquí de un contexto de producción de la imagen subjetivado, percibido además por los individuos de maneras diferentes.

Entre el campo y el hogar: sentidos locales y etnográficos

Los etnógrafos tienden a repensar el sentido de los materiales fotográficos durante su trabajo de campo en términos de discursos académicos. Las imágenes son iconos a los que se les asignan rangos de significados y la etnografía tradicionalmente ha venido mostrando su queja al significado de éstas, individualmente consideradas. Una imagen única no transmite sentimientos ni habla de relaciones sociales o de poder, sino que necesitan ser contextualizadas con un discurso verbal y otros conocimientos para evocar las experiencias sobre las que habla. Por ello, para analizar imágenes, debemos atender a los usos y su definición de contenido visible, así como a la forma de las secuencias de imágenes, asociándola con ideología o visiones del mundo.

Las imágenes que no nos podemos llevar a casa

Durante su trabajo, el etnógrafo puede hacer uso de imágenes que no puede llevar a ‘casa’. Se trata de un material ausente que, aun no formando parte de las notas de campo, suponen un importante análisis del conocimiento etnográfico. (Ejemplo de Okely). Lo importante es que el etnógrafo analice cómo fueron usadas esas imágenes de las que no tiene copia física de manera que pueda incluirla en su investigación. Y esto mismo ocurre en ocasiones con los propios diarios de campo, que no llegan ‘a casa’ del investigador. Estos servirán siempre que sea posible establecer una conexión entre estas representaciones dentro del trabajo de investigación.

Organizando imágenes: el tema del archivo

La categorización de archivos es tarea propia de los investigadores que desarrollan en función del método de investigación utilizado. Los archivos y sistemas visuales de clasificación han sido sistemas objetivos, impuestos por el poder. La ciencia social moderna convirtió las imágenes en mapas de la humanidad, a los que denominamos archivos victorianos y en los que se critica su carácter represor frente a la fotografía del retrato ante criminales). Y la antropología adoptó en cierta manera estos usos represivos durante la etapa colonial. Los antropólogos quisieron catalogar y ordenar imágenes de individuos de otras culturas para objetivar y categorizar al otro (diferencia cultural y jerarquía). Se categorizaba según su contenido y su autenticidad se extraía del contexto. Y de esta manera, los archivos se convirtieron en mecanismos de control.

Las conexiones entre fotografías y otros materiales visuales y verbales se convirtieron en clave para la producción de significados académicos. Y dado que hoy no todos los archivos son represivos, se entiende que son muy útiles a las disciplinas que aplican la etnografía en sus estudios. En cualquier caso, el etnógrafo cuenta con aproximaciones éticas para su utilización.

Hoy existe cierta tensión en la utilización de archivos que puede ser resuelta de acuerdo con los siguientes criterios:

La organización secuencial o la “narrativa auténtica”: ¿de quién es este orden?

Si el archivo no posee un orden especial y temporal, el ordenamiento reconstruido de las fotografías puede confundir la secuencia de ocurrencias. Aquí se defiende una única narrativa visual auténtica, y que la secuencia lineal temporal en la que se producen forman una narrativa que representa los sentidos reales de la imagen. Los relatos y las secuencias se ligan necesariamente.

Si bien, este sistema ayuda a situar la situación temporal y espacial de las imágenes durante el proceso de investigación, en ocasiones, el orden del disparo puede no corresponderse con la narrativa de algunas representaciones visuales.

Organización temática y múltiples categorías: tratando con los diversos significados fotográficos

El significado de las imágenes visuales puede estar determinando por la secuencia visual y por su contenido. Y además, la misma imagen puede contener significados diferentes. Los sistemas de ordenamiento y acopio de imágenes poseen su propia ambigüedad de sentido e inconsistencia en la adhesión a categorías.

Las múltiples formas en las que se presentan los juegos de fotografías y metrajes demuestran la compleja red de referencias cruzadas que podrían tener lugar. Así que la codificación de imágenes se desarrollará en función de las necesidades del proyecto, empleando incluso la intuición. De hecho, en muchas ocasiones, las imágenes y secuencias se transforman en el foco de atención de los informantes. La autora sugiere que, cualquier sistema de organización y acopio de imágenes debe relacionarlas con los múltiples significados y temas de investigación, y debe diseñarse de forma que una misma imagen pueda ser estudiada y repensada durante la investigación, y que sea susceptible de nuevas interpretaciones con materiales visuales, verbales y escritos. 

Sarah Pink (Universidad de Loughborough, Reino Unido)
 

Bibliografía:

Pink, S. (2001) Visual Ethography. Images, Media and Representation in Research. Londres: Sage Publications, Cap. 5: “Clasificando e interpretando materiales fotográficos y de video”.


sábado, 10 de junio de 2017

Visual Ethography. Images, Media and Representation in Research Parte I


El estudio de la antropología visual precisa de un trabajo interdisciplinar que incorpore estudios feministas, antropológicos y culturales, una aproximación interdisciplinaria que considera a la etnografía como aspecto necesario en su aproximación o representación. La etnografía se puede combinar con lo textual, lo histórico, con narrativa, estadística y más prácticas de investigación.

Las imágenes deben ser tratadas como representaciones realistas de la realidad del contexto del trabajo de campo, tal y como los etnógrafos la entienden. Pero hay que tener en cuenta que, en ocasiones, se representan los puntos de vista del productor, hecho que obliga a prestar atención a las interrelaciones entre el conocimiento visual y otros conocimientos.

Clasificación e interpretación de materiales fotográficos y de video

El análisis académico de las imágenes visuales, ambiguas y subjetivas en origen, es generalmente arbitrario y su construcción nace de la relación entre la agenda metodológica y la teórica particular, y además, están influidas por la cultura académica. Del análisis de la investigación visual se desprende el constructivismo de las ciencias sociales y las políticas de las agendas personales y académicas en el resultado.

La metodología utilizada por los investigadores suele obedecer a la propia interpretación de los materiales visuales acumulados, o a una invención propia del procedimiento. Existe poca investigación sobre el análisis de los medios de investigación cualitativos. 

Análisis: un paso o una práctica

La etnografía tradicional no distingue entre trabajo de campo y análisis. Pero recientemente, los etnógrafos han comenzado a realizar distinciones interdependientes y continuadas entre campo, hogar e institución académica, en diferentes tiempos y lugares. El campo, además de ser el lugar en el que se recaban los datos, puede ser también el lugar en el que esos datos se analizan o donde se interiorizan la teoría y los posibles elementos analógicos con los que complementar la investigación. Esto último, en antropología visual, significa escudriñar la relación existente entre los significados extraídos de las imágenes en el trabajo de campo y los significados académicos.

Como ítem de cultura material, las imágenes tienen biografía propia, que se trasforma cuando se traslada su contexto. Adquieren un nuevo significado cuando se trasladan al contexto académico, aunque su contenido material continúa siendo el mismo.

Imágenes y palabras: el fin de las jerarquías

La etnografía moderna traslada lo visual a palabras. Mientras que la información etnográfica puede ser registrada visualmente, el conocimiento científico se traslada a través de los datos del texto escrito. El análisis académico no busca convertir la evidencia visual en conocimiento verbal, sino que hablamos de un proceso analítico de construcción de conexiones de sentido entre experiencias de investigación y los materiales que representan varios tipos de conocimiento. En este sentido, una imagen ilustra un trabajo de campo, y éste se complementa con otros textos. Las imágenes contextualizan y forman un set de diferentes representaciones que contextualizan los datos de la investigación.

Dada la problemática de la subjetividad, no podemos elaborar un análisis en cuanto a la etnografía reflexiva; los datos exclusivamente visuales son de escasa relevancia como objeto de estudio. 

Pink, S. (2001) Visual Ethography. Images, Media and Representation in Research. Londres: Sage Publications, Cap. 5: “Clasificando e interpretando materiales fotográficos y de video”.


domingo, 4 de junio de 2017

La voz, la autoridad y la autoría. El dilema documental Parte II


Respuesta de los documentalistas

La comunidad documental independiente respondió a través de un aporte metodológico diferente. A medida que las nociones de objetividad fueron desafiadas por actitudes tendentes a la construcción social, algunos realizadores reconocieron que su autoría no siempre tenía la misma implicación. Hoy, el documentalista tiene la obligación de no parecer neutral, de crear un film reflexivo. La forma tradicional del documental periodístico objetivo no sólo se niega la voz a los sujetos sino también a los realizadores; no son autores sino reporteros. En cine camina hacia un formato multivocal. Ahora la imagen se convierte en un vehículo para la transmisión del mensaje, limitado por el rango de expresión socialmente construido.

Cine de realidad ¿el poder de la gente?

La llegada del sonido sincrónico portátil asociado al cine directo o vérité potenció la utilización de la entrevista con cámara. La gente adquiría autoridad para representarse a sí mismos sin las restricciones de la voz en off o la superficialidad de la entrevista. El documental se convierte en participativo, lo que supone un cambio en la concepción de la autoría. Habla con un tercero y no de él, aunque el control siga en manos del realizador. Para dar mayor voz y autoridad para el sujeto se entiende que existe la suposición tácita de que lo que dicen los sujetos y su situación es cierta pero sujeto a interpretación. Se llega a permitir a los sujetos la revisión del bruto de las imágenes sin cortar cara y voces, creando un vínculo de confianza, un cine vérité. El consentimiento informado en la producción documental es un tema espinoso y fundamental en la relación realizador – sujeto. Pero aún con la cooperación entre las partes, las películas producidas de manera cooperativa, la carga moral de autoría todavía reside en el cineasta. El enfoque multivocal da poder a los sujetos pero no absolverá al realizador de la responsabilidad ética e intelectual de la película.

Compartir Autoridad: Cooperativa, Comunidad y películas de colaboración

La participación del sujeto en la realización implica más poder. Cuando directores y sujetos determinan el contenido y la forma de la película hablamos de cooperación o comunidad. Son películas de colaboración en las que las partes implicadas son iguales en competencias y distribuyen equitativamente su trabajo. Hubo un programa en EEUU en el que se intentó implantar la metodología, con un resultado de éxito solo temporal. El proyecto supuso la enseñanza de los valores de la clase blanca, y el juego de poder sobre los indios, una vez más, para beneficio de los primeros. Las producciones de colaboración implican generalmente a antropólogos en busca de retroalimentación como medio de verificación. Rouch fue pionero de un estilo reflexivo en el que lo sujetos participaron en la producción, pero su trabajo no fue lo suficientemente reconocido y hoy, las películas de colaboración se ven como algo imposible. La colaboración requiere que los participantes tengan algún tipo de paridad técnica, intelectual y cultural. Y si los sujetos se vuelven más informados realizadores con el fin de ser colaboradores, ¿No querrían ellos hacer sus propias películas?

En los años ’70 surgió un movimiento de desacuerdo político, artístico y económico contra Hollywood de la llamada Nueva Izquierda de EEUU. Se descentralizó el acceso a la producción de imágenes y se producen películas colectivas políticas, pero quizás debido a su movimiento marxista y a la creencia de posesión de la verdad absoluta, el movimiento no evolucionó. Y es que, la creación de una forma cinematográfica que permite a minorías expresar singularmente su identidad cultural puede ser importante sólo si se está tratando de reestructurar la sociedad fundamentalmente.

El poder de representación de estos medios se identificaba con el poder de conferir valor y significado a través de nuevas metodologías. La adquisición de capacidad de los medios para la política cultural de potenciación se manifiesta en dar una cámara de vídeo a personas en su confrontacion con otra sociedad La capacidad de los medios de comunicación para trascender los límites del tiempo, el espacio o el lenguaje son utilizados de manera efectiva para la mediación ante rupturas sociales históricamente producidas, con el fin de ayudar a construir nuevas identidades en la reproducción y la transformación cultural. Aquí, lo que no se discute es la autoridad, pero la retórica política que suele acompañar a las minorías y la participación indígena en la construcción de imágenes en ocasiones oscurece la complejidad de algunos de los temas.

Tal vez, la idea de hacer un documental es subversiva para la identidad de todos fuera de la comunicación occidental. El acceso a los medios de producción de su propia imagen puede costar la vida cultural y la identidad que buscó cultivar en su película. Dado que los atributos formales y la práctica social de la imagen fueron inventados en un mundo occidental de clase media, todos los que adquieran las habilidades técnicas pueden también adquirir la visión del mundo en el proceso.

Cuando nos enfrentamos a las minorías lingüísticas, religiosas, étnicas o sexuales, la respuesta histórica de la industria ha sido aniquilar al grupo. Si bien es cierto que la mayoría de las personas obtienen información sobre los acontecimientos del mundo en televisión, que un grupo rara vez aparezca en la televisión supone un grave problema. La perpetuación de estos clichés hizo que la industria de la televisión se convirtiera en susceptible a la crítica liberal. Por ello, se diseña un cambio necesario en la representación. Durante las últimas dos décadas ha habido algunos progresos por parte de locutores a los que se les permite conservar sus acentos regionales, más afroamericanos, asiático-americanos, las mujeres o los hispanos. Los sistemas de cable y satélite proporcionan acceso a un gran número de canales y es importante tener en cuenta que la forma en que se ha introducido la diversidad no amenaza seriamente la estructura de poder ya existente. La diversidad está integrada, tiene la apariencia de la representación minoritaria aunque, como concluyen  Gerbner y Gross, la televisión en abierto (cable o satélite), es incompatible con nociones de autonomía cultural y la diversidad.

El movimiento hacia un documental multivocal abre un gran número de oportunidades pero en su desarrollo siempre hay que aceptar que en el documento aparezca la voz del autor. Dando paso a los sujetos, el creador también habla de sí mismo, de su proyecto. La voz del nativo solamente será la que transmita si éste está detrás de la cámara. De la otra manera, está bajo el control del autor. Algunos autores experimentan con el fin de deshacerse de esta responsabilidad, pero de momento, la preminencia del autor en el documental sigue siendo el eje del desarrollo técnico de la política, así como de la posterior transmisión de valores culturales y/ o sociopolíticos. 

Ruby, J. (1991) Speaking for, Speaking about, Speaking with, or Speaking Alongside. An Anthropological and Documentary Dilemma. Visual Anthropology Review Fall 1991. Volume 7. Number 2.


domingo, 21 de mayo de 2017

La voz, la autoridad y la autoría. El dilema documental Parte I


La voz, la autoridad y la autoría suponen un problema en la relación entre el antropólogo y los realizadores de documentales. Cuestiones como quién representa, para qué y a través de qué lenguaje son un enigma de la era postmoderna. En un documental, hay implicaciones sociales, políticas y económicas, y el argumento que se construye en él obliga a compartir o renunciar ciertas dosis de poder. La combinación antropólogo – realizador nos ofrece el mundo desde una perspectiva de personas que, tradicionalmente, llevan una vida diferente en cuanto a los medios de formación de imágenes en el mundo. Estas películas desafían las suposiciones sobre la naturaleza de los documentales y películas etnográficas, ofreciéndonos información sobre el papel de la cultura en el lenguaje.

En la producción documental se entiende que la visión del realizador será la primordial, como manifestación de su género, clase o cultura, inclusive cuando el fin último de la película es mostrar otras vidas. No obstante, existen ejemplos que tratan de superponer la visión de las personas retratadas en el film (Nanook del Norte). Algunos realizadores han aspirado a replicar la vista del sujeto sobre el mundo pues entienden que el documental debe dar voz a quien no la tiene; es el sujeto el que describe las realidades políticas, sociales y económicas de las minorías oprimidas. Así, el documental no sólo es arte, también es un servicio social y un acto político. Para la realización de un documental se necesitan profesionales que dominen el formato periodístico para la entrevista, con habilidades técnicas y estéticas. Pero en la realización documental ha comenzado a aparecer cierto grado de invasión. Los sujetos filmados hacen valer su derecho a controlar su propia imagen, y esto comienza a hacerse valer en el cine documental independiente, pero de una forma no exenta de polémica, generalmente a través de una desventaja social, sin derechos políticos y económicamente oprimidos. Ha aparecido cierta tradición de la víctima en el cine documental en la que la parte marginal expone su problemática pero sin evidencia de que las condiciones socioeconómicas en las que ha acontecido esa marginalidad hayan variado. Concluye Ruby que el cine documental que pretende realizar cambios socio políticos no produce per se el cambio deseado. 

La muerte de objetividad

En los últimos años se ha producido un cambio entre el filmador y el filmado. El sistema tradicional, atacado por una crisis de representación, se ha erosionado debido a factores intelectuales, artísticos, políticos y éticos. Los documentales recogían hechos no controvertidos. El fin de la era colonial y el reconocimiento del saber científico suponen una revolución en la filosofía de la ciencia, que se hace sentir directamente en el mundo del documental a través de las ciencias sociales. Aparece el relativismo cultural, la idea de que la sociedad está en construcción o el marxismo académico en cuanto al reconocimiento de la base del conocimiento ideológico. Se ha producido una nueva evaluación de las implicaciones morales e intelectuales sobre la autoría documental. 

Bibliografía

Ruby, J. (1991) Speaking for, Speaking about, Speaking with, or Speaking Alongside. An Anthropological and Documentary Dilemma. Visual Anthropology Review Fall 1991. Volume 7. Number 2.


sábado, 13 de mayo de 2017

Etnografía virtualizada: la observación participante y la entrevista semiestructurada en línea Parte III



El contexto de la entrevista en línea

La persona entrevistada está en un contexto offline por lo que su contestación dependerá de la motivación personal y la importancia que el entrevistado dé a la pregunta planteada. En la investigación, las respuestas fueron escuetas por parte de los entrevistados, tal y como ha ocurrido en otros estudios. Pero hay quien considera positivo el contexto del ciberespacio para la interlocución (Hamersley y Atkinson, 1994) al considerar que el entrevistado se encuentra relajado en un entorno no familiar, o al poder valorar su habilidad en el medio o su uso del lenguaje (Hamman, 1996).

En las entrevistas en línea hay que crear el contexto de la entrevista. Las propias características del chat y la cultura comunicativa marcan el ritmo, lo que nos obliga a buscar fórmulas creativas de comunicación, creando un modelo de entrevista en línea que se adapte a los intereses buscados. Se citó a los entrevistados, que no siempre acudieron al encuentro virtual. Y surgieron problemas con el net-split. La caída de red, que interrumpía la interlocución, puso de manifiesto la fragilidad de la situación.

A la entrevista acudieron interlocutores ‘de confianza’ y otros promovidos por la founder, con los que fue más difícil actuar. El anonimato y la invisibilidad corporal facilitan la sinceridad de la entrevista, aunque la veracidad de los datos obtenidos se convierte en un ‘acto de fe’ pues el anonimato se articula en doble sentido y quien responde puede desconfiar también del entrevistador. Sin embargo, la identidad online podía ser verdadera o falsa, incoherente con su identidad física, pero lo que nos importaba era que era real y tenía efectos como tal en el chat. Con lo cual, los conceptos clásicos de verdad, autenticidad, validez, objetividad o fiabilidad, propios de una epistemología positivista se ponen en cuestión en el estudio antropológico.

Transcripción y análisis de las entrevistas

Para la transcripción y el análisis del estudio se aprovechan herramientas como la grabación de conversaciones para su posterior lectura. El proyecto fue documentado en su totalidad, suponiendo un ahorro considerable de tiempo. El chat se convierte en una experiencia comunicativa intertextual, que no reproduce, aunque imite, la comunicación oral. La escritura es un proceso más reflexivo que la oralidad por lo que la transcripción de ideas y la construcción de las oraciones, a priori, suponen un ejercicio más sencillo que el de la entrevista oral.

Los datos obtenidos de la investigación provienen de un modo comunicativo textual, interactivo y sincrónico, sobre el que hay que realizar tareas interpretativas para obtener los resultados buscados en relación al estudio de las relaciones de género en línea. Hay que tener en cuenta que los elementos con los que se investiga se convierten en objeto de estudio. Estudiamos la interacción, interactuando; el lenguaje, hablando: la narración, construyendo narrativas. El medio nunca es transparente. Se transforma la técnica de la entrevista, y también el análisis.

Conclusiones
La mediación tecnológica, que exige un proceso reflexivo y la construcción de identidad en línea del investigador, es parte constituyente y constitutiva del propio objeto de estudio, así como de todas las fases del proceso etnográfico. Es importante, durante la observación participante, conocer las dinámicas grupales y convertirse en uno más del canal. Así se comprende la organización social del contexto virtual, y se analizan los datos a través de la propia experiencia como investigadoras y como internautas. El proyecto se construye relacionalmente entre todos los participantes del chat. Se conocen así las dinámicas grupales. La entrevista, por su parte, nos enriquece y complementa información a esa observación. Sirve para proporcionar una herramienta reflexiva a los participantes en el canal que, hasta ese momento, participan en el chat a través de un aprendizaje natural, con el objetivo simple de sociabilizar. En su estudio, las investigadoras realizaron presunciones basadas en sus propias experiencias y conocimientos, planteando cuestiones en la forma en la que ellas las hubieran resuelto, considerando algunas respuestas como falta de autoreflexividad o de metacomunicatividad por su parte.

En la etnografía virtual el aspecto textual es solo una parte más del objeto de estudio. Hay que tener en cuenta que el propio artefacto es un posibilitador de las acciones sociales y en su diseño están inscritas formas de estructurar y entender la sociabilidad (pensemos en chats privados, por ejemplo). Si lo tecnológico es social, nuestro objeto de estudio es la hibridación tecnosocial que va más allá del texto y de una mirada sociológica o psicosocial centrada en el sujeto o en el discurso textual. La etnografía virtual es una oportunidad para transformar reflexivamente el propio método etnográfico y replantear los supuestos teóricos y epistemológicos que sustentan nuestra relación con lo técnico. Aquí, la tecnología dialoga con lo humano, lo escrito con los recuerdos y el presente con el pasado. 

Bibliografía:

Ardévol, E., Bertrán, M., Callén, B y Pérez, C. (2003) Etnografía virtualizada: la observación participante y la entrevista semiestructurada en línea. Athenea Digital, núm. 3: 72-92 (primavera 2003). Universitat Oberta de Catalunya.


lunes, 24 de abril de 2017

El sistema electoral canario del mañana: análisis y perspectivas de futuro

Mesa Redonda "El sistema electoral canario del mañana: análisis y perspectivas de futuro", organizada por el Colegio Oficial de Ciencias Políticas y Sociología de Canarias en colaboración con la Asociación Cultural TuSantaCruz y la Mutua de Accidentes de Canarias.

Dicho acto se celebrará en la Sala de la Mutua de Accidentes de Canarias (Calle Robayna, 2. Santa Cruz de Tenerife) el 11 de mayo de 2017 a las 18:30.
 
Desde el comienzo de la autonomía canaria, el sistema electoral de acceso al Parlamento de Canarias ha sido objeto de debate permanente para las formaciones políticas y diferentes organizaciones. Aspectos como la barrera electoral o el tamaño de las circunscripciones son algunos de las cuestiones más relevantes que generan distintos puntos de vista. En la mesa redonda organizada por el Colegio Oficial de Ciencias Políticas y Sociología de Canarias se hará un repaso inicial sobre las características del sistema electoral canario y los ponentes, de reconocido prestigio, expondrán las claves para comprender las diferentes opciones de cambio futuro.

Los participantes de la mesa redonda serán los siguientes:

  • Dr. D. José Adrián García Rojas, Profesor TU de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de La Laguna. 
  • Dr. D. Gerardo Pérez Sánchez, Profesor Asociado de Derecho Constitucional de la Universidad de La Laguna y Abogado en ejercicio. 
  • D. Fernando Ríos Rull, Profesor Asociado de Derecho Constitucional de la Universidad de La Laguna y Letrado del Consejo Consultivo de Canarias.

La mesa estará moderada por el Dr. D. Alberto Javier Báez García, Doctor en Ciencia Política y Miembro de la Junta Directiva del  Colegio Oficial de Ciencias Políticas y Sociología de Canarias.

domingo, 23 de abril de 2017

Etnografía virtualizada: la observación participante y la entrevista semiestructurada en línea Parte II


La difícil construcción de la identidad en línea

El etnógrafo busca ser aceptado en el grupo como uno más. Hay que tejer relaciones para crear lazos de confianza, amistad o complicidad. Y para hacerlo hay que crear un rostro virtual, un nick. Su elección nos puede servir para iniciar una conversación en un chat pues se le vincula con la personalidad del sujeto (los nicks más femeninos dan pie a aproximaciones amistosas más o menos sexualizadas).

En la investigación se obvian nicks reveladores de la investigación etnográfica. Pero aquí surge un dilema ético; lo correcto parecía plantear de inicio la investigación, pero se desconocía quiénes eran los interlocutores o como eran sus relaciones. Finalmente, la ‘confesión’ se pospuso a un momento posterior, de mayor confianza (se pararía la investigación si no se obtenía la aceptación).



Para la investigación, las etnógrafas utilizan preferencias personales propias y pronto se contagian del lenguaje y la dinámica de la comunidad virtual, lo que planteó tensiones entre la identidad personal y el roll investigador. Se superó pronto la consideración de newbies en el chat, adoptando y reconfigurando las identidades en línea y convirtiéndose pronto en miembros del grupo virtual.



Entrevista semiestructurada

Tras la adaptación inicial, en el periodo de observación participante se decide guionizar una entrevista a los participantes en el chat para ampliar información. El guion nace de las impresiones recogidas hasta ese momento, y tomando en consideración los objetivos principales de la investigación; las relaciones de género en espacios de chat. Se realizaron 39 entrevistas abiertas con una pregunta anzuelo y una serie de preguntas guionizadas, pero con libertad en su planteamiento. Existía contacto directo con la founder del chat y las preguntas se convirtieron en topic del canal



La textualidad

En la relación virtualizada, el carácter textual de la interacción es un elemento básico (aunque también existe comunicación no verbal, ésta no posee soporte físico). En su lugar, se utilizan formas distintas para incorporar señales del contexto socioemocional en el mismo lenguaje, como es el caso de los emoticones. En un chat debemos refinar los recursos a utilizar, considerando que no siempre nos sirven los de la vida real.

En los chats se realiza un uso económico del lenguaje, abreviaturas y otras estrategias creativas, además de interrupción y no respeto por el turno de palabra en la interlocución. El lenguaje se vuelve críptico y novedoso para newbies. Algunos lo llaman nuevo lenguaje electrónico, otros empeoramiento del lenguaje.

El ritmo de la conversación

El chat posee un ritmo de la conversación diferente al real. En el diálogo basado en el esquema pregunta-respuesta, la parte investigadora pregunta pero el interlocutor no siempre responde inmediatamente. Se suele producir un paso de tiempo en el que no se sabe si ha tenido lugar la recepción, si ésta ha sido entendida o no quieren contestar. En esta ‘incertidumbre’ se utilizan elementos como puntos suspensivos para llamar la atención sobre su vida virtual o física (saludos, despedidas, pausas, citas para momentos posteriores,…). En estas pausas, que se rellenaban completando el libro de campo, afloraba cierto grado de impaciencia en las investigadoras.



Las respuestas son breves, cortas (seis palabras de media) y con un lenguaje encriptado y/o gráfico. Las personas con las que se habían entablado mayores relaciones de confianza, con rasgos de liderazgo, muestran respuestas más cortas ante preguntas directas que el resto de interlocutores. Los otros se hacen más participativos. Conclusión; el entrevistado/a no siempre asume el proceso autorreflexivo o la capacidad de metacomunicar sobre el propio estilo de comunicación. La comunicación sincronizada que se creía positiva al hacer posible la valoración y el replanteamiento de preguntas, y la posibilidad de actualizar el cuestionamiento en la interlocución, no siempre supone la posibilidad de éxito.


Ardévol, E., Bertrán, M., Callén, B y Pérez, C. (2003) Etnografía virtualizada: la observación participante y la entrevista semiestructurada en línea. Athenea Digital, núm. 3: 72-92 (primavera 2003). Universitat Oberta de Catalunya.