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sábado, 12 de marzo de 2022

El higienismo en Canarias como paradigma en las topografías médicas

Javier Prieto González

La etiología de las patologías epidémicas y endémicas en Canarias, empezaron a desarrollarse durante el siglo XIX tales como la fiebre amarilla, tétanos, pulmonía, artritis o inflamaciones, algunas de estas, dolencias que reaccionaban lentamente a las prescripciones farmacológicas. Los higienistas lanzaron una propuesta profiláctica muy innovadora relacionando las condiciones ambientales en el desarrollo de determinadas patologías.

Tal como indica Díaz (1961:209) el higienismo fue una corriente de pensamiento muy desarrollada en Europa desde finales del siglo XVIII hasta la primera mitad del siglo XX. El espacio físico adquiere para los higienistas una gran relevancia en el devenir económico y social de los pueblos. El ambiente es considerado como un conductor de fuerzas físicas, químicas, biológicas y socioculturales que sostienen o amenazas, y que tienen propiedades mutagénicas sobre el genotipo de todos los seres vivos.

Los higienistas reconocieron la enrome influencia que tiene el entorno y el medio social en la propagación de las patologías y dolencias, pusieron de manifiesto los graves problemas de salubridad de las ciudades o pueblos, aspirando a establecer medidas de carácter higiénico-social como medio para mejorar la salud. El desarrollo del paradigma higienista en las ciencias sociales se significa en el contexto de la historia contemporánea de la sociedad industrial y su relato consistía en señalar los intensos desajustes y conflictos derivados por el proceso industrializador y de la emergencia del capitalismo liberal. Una patología debía de ser abordada no solo desde la farmacología, sino atendía al comportamiento social del sujeto, en particular a los espacios insalubres:

“Pese al sulfato de quinina para cortar una intermitencia,

no es suficiente para curar radicalmente una enfermedad cuyo agente está constantemente obrando sobre el individuo por el elemento que lo rodea y

cuyo organismo deteriorado es imposible realzar con este medicamento

mientras no cese la causa productora del mal”

 (Chil y Naranjo citado por Díaz, 1961:221)

En España se puso en marcha una enorme producción científica a este respecto donde destacan informes, topografías y geografías médicas, relatos de episodios médicos, terapias farmacológicas, etc. Según Granjel (citado por Díaz, 1961:210) Entre 1808 y 1936 se publicaron en España casi medio millar de libros de ámbito higienista. En esta perspectiva el ambiente representa los factores exógenos al individuo, que comprenden el espacio físico, el social y el biológico. Las topografías médicas y el estudio del medio ambiente son agrupados por el higienismo de este modo:

1.    Preservación de la salud pública

2. Investigación empírica dedicada a los procesos de difusión epidémica desde una perspectiva sociológica y geográfica

3.  Creación y desarrollo de una corriente de pensamiento social, tales como pobreza, moralidad, costumbres, reformas, etc.

4.    Identificación de problemas específicos de ámbito laboral y espacio urbano

Dr. Gregorio Chil y Naranjo
Trabajos que abrieron un campo de actuación muy innovador, orientados en la divulgación y concienciación pública e institucional para erradicar los contagios, y sirvieron para impulsar el desarrollo de las ciencias sociales en materia de salud pública y específicamente en la evolución de la Geografía[1] y Ecología. Sin duda, fue un hecho más que relevante que desde el ámbito empírico se señalaran determinados desequilibrios sociales como originarios de muchas de las enfermedades de nuestras sociedades.

Poniendo el foco en el contexto canario, estas monografías y topografías fueron resultado de los trabajos elaborados en Europa. Y sin duda, el pretigioso médico, historiador y antropólogo canario Gregorio Chil y Naranjo (1831-1901) fue uno de los más notables exponentes del higienismo en Canarias. “Su prestigio, buen trato y los bajos honorarios que cobraba por sus servicios le granjearon la simpatía de los enfermos menos pudientes y una clientela abundante. Era poco partidario de prescribir medicamentos y le gustaba aconsejar remedios caseros para curar[2]” (Díaz, 1961:216)

“Parece que la Gran Canaria reúne en su seno un gran mundo

y sin embargo lo he dicho y lo repito,

la patología canaria es exclusivamente canaria.

Hay enfermedades de formas especiales cuya causa primordial

no existe sino en la misma localidad”

“(…) puedo decir que Canaria cada lugar es una verdadera región

Patológica que aunque sometida a leyes generales, sin embargo,

determina con precisión por las variaciones que se observan”

(Chil y Naranjo citado por Díaz, 1961:224 y 227)

En la postrimería del siglo XIX las Topografías y Geografías Médicas sucumbieron a las investigaciones bacteriológicas e inmunológicas como nuevos paradigmas de la explicación de los procesos contagiosos y epidémicos. Nuevos hallazgos que volvieron a desplazar a la ciencia médica a los procesos puramente biológicos. El mal vuelve a resituarse en el interior del organismo, un efecto de fuerzas centrípetas y centrifugas enfrentadas.

Es pertinente habernos aproximado a esta teoría[3] como un esfuerzo de la propia medicina empirista a los procesos sociales y culturales como precursores de diversas patologías. La contribución de las topografías médicas hay que señalarlas en relación a su destacable valor etnográfico, en particular, a esos registros que señalaban la causalidad en las interrelaciones de los factores naturales y socioculturales, las circunstancias urbanísticas, laborales, alimentación, además de la mortalidad y morbilidad de un contexto dado. (Riccó, 2017:56).

 

Javier Prieto González

Santa Cruz de Tenerife

Doctorando en Antropología línea de Memoria, Patrimonio y Derechos Culturales. 

Máster en Investigación Antropológica. Graduado en Sociología.

BIBLIOGRAFÍA

Díaz Hernández, R. F. (1961) El Doctor Chil y Naranjo y el paradigma higienista. El Museo Canario. Madrid.

Riccó, I. (2017) en busca de un “nuevo mundo mágico”. De la medicina popular a las terapias New Age en un Occidente desencantado. Tesis Doctoral. Universitat Rovira i Virgili. Tarragona.



 

[2] Fue conocido por su carácter abierto y antidogmático con significativas críticas a contemporáneos suyos como “ciegos adoradores de Hipócrates y de Galeno” (Díaz, 1969:223)

[3] Hay que señalar los estudios locales sobre el medio y clima como precursores en el desarrollo de las enfermedades, denominado periodo miasmático desde 1800 hasta 1878, año del hallazgo de los microbios y origen de la concepción bacteriana. Según este enfoque, los pantanos eran el origen de los patógenos que al ser dispersados por el viento causaban la enfermedad. (Riccó, 2017:53)

sábado, 4 de abril de 2020

Cuidar la cultura

Es imprescindible que el Gobierno proteja el tejido que permite a los creadores seguir trabajando



El cantante Stephane Senechal interpreta una pieza para sus vecinos durante el confinamiento.
GTRES
La obligación de clausurar temporalmente las actividades no esenciales, una circunstancia desconocida en Europa desde la primera mitad del siglo pasado, nos ha puesto delante de los ojos una realidad que no siempre tenemos presente: la cultura es un bien de primera necesidad. Confinados en casa, sentimos la urgencia de oír música, leer libros, ver producciones audiovisuales e incluso visitar museos, aunque sea de forma virtual. Es muy importante que tengamos los medios para hacerlo y por eso me parece una gran noticia que los teatros de ópera, desde nuestro Real hasta el Met de Nueva York, las editoriales, las productoras y distribuidoras de audiovisual y los museos hayan abierto generosamente sus catálogos y sus plataformas. También la Escuela Reina Sofía está aportando su granito de arena ofreciendo las grabaciones de sus conciertos y sus clases. Según me dicen, están siendo muy visitados, lo que me reafirma en mi impresión de que esta crisis está cambiando nuestros hábitos más profundamente de lo que pudiera parecer.

El arte y las humanidades proporcionan un esparcimiento que alivia la cotidianeidad, pero sirven, además, para algo bastante más importante: nos ayudan a desarrollarnos como personas y refuerzan los lazos que nos mantienen unidos como sociedad. Hay pensadores, como Yuval Noah Harari, que van más allá y afirman que el relato compartido que la cultura crea y difunde es, precisamente, lo que nos hace humanos. Por mi parte, siempre he creído que la cultura —y, más concretamente, la música— tiene la capacidad de transformar a los individuos y las sociedades y por eso me he esforzado en facilitar a los jóvenes el camino hacia la música. Aunque no entendamos muy bien cómo, la música nos hace mejores personas. A lo largo de los años, todos los grandes músicos que me han ayudado han subrayado el poder que tiene la música de facilitar la convivencia. “No os limitéis a tocar, cobrar y volver a casa”, dijo Zubin Mehta a los alumnos de la Escuela; y añadió: “La música tiene el poder de hacer que las personas convivan, incluso aquellas que no quieren convivir. ¡Usadlo!”. Parecidos mensajes nos trajeron —y, sobre todo, practicaron— Menuhin, Rostropóvich, Larrocha, Maazel, Abreu y, más recientemente, Mutter, Dudamel, Camarena y muchos otros. También los jóvenes dan testimonio. Hace dos años, reunimos en un trío a un violinista azerbaiyano, un violonchelista armenio y una pianista turca, procedentes de tres países que llevan siglos en conflicto. Al principio se miraban con recelo, pero han acabado siendo grandes amigos y formando uno de los mejores grupos de cámara de la Escuela. De hecho, si la pandemia lo permite, tocarán el Triple concierto de Beethoven bajo la batuta de Sir András Schiff en el concierto de fin de curso. No se puede hacer música juntos y, a la vez, estar en guerra.

La música, como las otras artes, es un factor de cohesión social. Nos permite conocer el mundo interior de otra persona —el compositor, el intérprete, el artista— y, en espejo, conocer mejor el nuestro. De ahí la importancia de apoyar a las escuelas de música y reforzar la presencia de las artes en la enseñanza general. En el ámbito de la educación se oye hablar mucho de la necesidad de reforzar las materias llamadas STEM —iniciales en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—, que son las herramientas que nos permiten actuar sobre el mundo. Tener herramientas está muy bien, pero solo si sabemos para qué las queremos. Algún día, nuestros niños y jóvenes se preguntarán —¡espero!— qué uso quieren dar a la tecnología que han aprendido y quizá echen de menos entonces las horas de formación en música, artes y humanidades que no les estamos dando hoy. Añadamos la A de artes a la fórmula, como tantos están pidiendo; convirtámosla en STEAM, porque esa letra es la que da sentido a las otras cuatro.

En estos días, todos apreciamos la importancia de la cultura y agradecemos a los músicos y escritores que estén donando gratuitamente su trabajo, pero, además de darles las gracias, tenemos que protegerlos para el futuro inmediato. La cultura no es gratis y no se hace sola. La crean personas, que comen y pagan facturas como los demás. Compositores, intérpretes, escritores, pensadores, actores, dramaturgos, bailarines, pintores, cineastas y demás creadores van a necesitar el apoyo de todos, porque se avecinan tiempos difíciles. Es imprescindible que, en los próximos meses, España mantenga vivas las estructuras de su industria cultural y que, entre las medidas de emergencia que haya que tomar para poner en marcha el país después de este obligado parón, nuestros gobernantes tengan en cuenta a la cultura y le den la prioridad que le corresponde como el sector esencial que es. De nada servirá cubrir las necesidades materiales de la población si no atendemos también las morales, que son las que aseguran nuestra convivencia.

Paloma O'Shea es presidenta fundadora de la Escuela Superior de Música Reina Sofía.

jueves, 2 de abril de 2020

Las cosas como son

Si las artes fueran un lujo o un capricho para privilegiados, no habrían formado parte de todas las culturas humanas


Ópera de Puccini cancelada en Trieste a causa del Covid-19. NurPhoto / Getty Images
Nada como el choque contra la inmisericorde realidad para poner a prueba la fortaleza y el sentido y hasta la razón de ser de las artes. En medio de la calamidad uno entiende instintivamente que ha de medir sus palabras, porque en estas circunstancias el oído ético y estético se afina hasta volverse doloroso, y detecta enseguida cualquier nota falsa, salida de tono, hasta el indicio más disimulado de irresponsabilidad o egocentrismo. No estamos para bromas. La indulgencia perezosa hacia la palabrería ahora da paso a lo que Ernest Hemingway llamaba an in-built bullshit detector: una especie de sismógrafo incrustado en uno mismo que salta y dispara su alarma ante la tontería halagadora y consentida, ante la impúdica simulación que usurpa el vocabulario de lo verdadero.

No son momentos para juegos de manos ni juegos de palabras. Como un cuerpo debilitado por la enfermedad, la conciencia sobrecogida rechaza impulsivamente lo que intuye como tóxico o como superfluo, lo que pueda provocarle una sobreestimulación estéril. Hay un mundo de diferencia entre el fervor y la fiebre. En épocas de abundancia nadie repara en el despilfarro; cuando se disfruta de un confort y seguridad en el porvenir, el desarreglo y el trastorno, la novedad neuróticamente renovada, pueden ofrecer simulacros de plenitud, y desde luego parece que alejan el peligro del tedio. Cualquier sospecha de lentitud o de gravedad se vuelve intolerable, cualquier paréntesis de inactividad o silencio.

Las artes se pueden permitir el lujo del ensimismamiento: porque nadie va a pedirles seriamente consuelo, sustento o refugio, las artes pueden consagrarse a los fuegos de artificio sin el menor peligro de que se les exija responsabilidad alguna. Los que se acerquen a ellas quedarán satisfechos si pueden confirmar su pedantería o su esnobismo. Los artistas recibirán el prestigio que conceden a cada momento los administradores ocultos de los valores de la moda: cuanto más abstrusos sean, más alejados de la vida real y de las cosas prácticas, de los trabajos de las manos, de las palabras de todos los días y las historias comunes, mayor será su prestigio.

Las artes ya no precisan reflejar el mundo ni medirse con él: su principal objeto son ellas mismas; su público es el de los especialistas y los enterados. Los artistas, si dicen algo, lo dicen en el lenguaje de los críticos y los teóricos del arte, que es un lenguaje tan cerrado que solo lo saben manejar y lo comprenden ellos mismos, y que no sirve para nombrar nada que esté fuera de su territorio acorazado. Los escritores escriben —mea culpa— sobre el proceso de su propia escritura. Las novelas tratan de escritores que se encuentran y se emborrachan con otros escritores en congresos internacionales o comarcales de literatura. El impulso hacia el ensimismamiento es tan poderoso, y tan universal, que hasta los programas del corazón tratan sobre los periodistas del corazón, y son ellos mismos los que ocupan con preferencia las portadas de sus revistas especializadas. Los directores de cine hacen películas sobre directores de cine obsesionados y angustiados por sus propias películas. Una fotógrafa tan canonizada como Cindy Sherman hace fotos cada vez de mayor tamaño y barroquismo de la propia Cindy Sherman.

La fotografía, como el periodismo o la novela, es un arte tan pegado a la realidad exterior y tan capacitado para retratarla que resiste muy mal, a mi juicio, cualquier tentativa de retorcimiento formal y de abierto narcisismo. La fotografía está hecha de las imágenes de la realidad igual que la novela lo está de las vidas comunes y de las palabras de todos los días. La nobleza literaria del periodismo, que puede no ser menos alta que la de la poesía o la novela, se cumple sobre todo cuando quien escribe da cuenta fehaciente, palabra por palabra, de lo que acaba de suceder, de lo que está sucediendo ahora mismo. Una gran parte de la prosa narrativa o reflexiva de los años treinta en España estaba tan enferma de retórica que algunas de las mejores páginas de aquel tiempo se encuentran en crónicas de Chaves Nogales, de Pla, de Elena Fortún, de Josefina Carabias.

Si el arte, la música, la poesía, las historias han ocupado un lugar de primacía en todas las sociedades humanas, al menos desde Chauvet y muy probablemente desde mucho antes, es porque han cumplido tareas fundamentales para la vida, para la supervivencia personal y colectiva. Si las artes fueran un lujo o un capricho para privilegiados, no habrían formado parte de todas las culturas humanas, en todas las épocas, en todos los lugares. Es en momentos de máxima gravedad cuando nos damos cuenta, cuando lo recordamos si lo supimos y se nos había olvidado. Necesitamos las artes para que nos expliquen el mundo y para que nos alejen del mundo, para saber lo más posible sobre la realidad inmediata y para escaparnos y consolarnos de ella.

Escucho una crónica en la radio sobre los médicos desbordados en un hospital, leo un ensayo en el periódico y me entero de los mecanismos de contagio del virus y hasta de su extraña naturaleza biológica. Pero un poco después, igual que he necesitado el alimento de la información, necesito también cobijarme temporalmente de ella, o asomarme a lo real a través de la perspectiva de una película o de una novela, o acogerme al consuelo, al efecto casi terapéutico de serenidad y armonía de una cierta música, a su afirmación del todo física y del todo espiritual de entusiasmo y arrebato. Músicas y músicos que en otras circunstancias he podido disfrutar ahora me inquietan o me perturban y tengo que detenerlas apenas han comenzado, porque ahora tengo una tolerancia muy baja para la agitación y la estridencia, que en este tiempo derivan rápidamente en angustia. En épocas de mucha confusión parece que la sensibilidad pide voces claras y nítidas y formas definidas, afirmaciones jubilosas de vitalidad, expresiones sobrias de la pesadumbre o del duelo. La efusión emocional está siempre muy cerca de una congoja en la que también cabe la alegría. Duke Ellington revela su parentesco con Bach y el júbilo de Mozart tiene veladuras de melancolía anticipada del paso del tiempo como las que lo estremecen a uno en las mejores canciones de los Beatles.

Pero todo esto es un privilegio. En los hospitales hay ancianos que mueren en soledad ahogados por la neumonía y médicos y enfermeras que trabajan hasta caer agotados y tienen que protegerse con bolsas de plástico por falta de material sanitario. Ahora mismo la tarea principal de la imaginación es abarcar la magnitud devoradora del desastre.

lunes, 30 de marzo de 2020

Músicos canarios colaboran en Youtube para conseguir ingresos durante la crisis

Los creadores isleños comienzan a suscribirse de forma masiva en los perfiles de sus compañeros para monetizar los canales v La iniciativa, bautizada '#tumesiguesyotesigo'

26.03.2020 | 01:06  EL DIA

El guitarrista grancanario Yul Ballesteros, uno de los impulsores de la iniciativa, durante uno de sus conciertos.
La crisis del coronavirus ha puesto a prueba, también, a la industria musical canaria. La fulminante cancelación de conciertos y giras ha dejado al sector muy tocado y, lo que es peor, es imposible aventurar aún una fecha cierta para el final del estado de alarma y la suspensión de las medidas actuales de confinamiento.

Para empezar a paliar, al menos un poco, las primeras consecuencias económicas en un sector ya de por sí bastante vulnerable, los músicos de las Islas han tirado de originalidad y solidaridad. Las redes sociales han sido esenciales -como en otros tantos aspectos- a la hora de comunicarse y empezar a trabajar juntos.

Hace una semana que los artistas de las Islas han decidido empezar a seguirse unos a otros en sus respectivos canales de Youtube para poder llegar a monetizarlos e ingresar algo de dinero. La iniciativa es un "movimiento global" que ha calado rápidamente entre los creadores canarios. El guitarrista grancanario Yul Ballesteros ha sido uno de los primeros en impulsar esta idea entre sus compañeros. "Un amigo mío mexicano que es bajista fue el que se puso en contacto conmigo y me habló de este movimiento que a mí me pareció una idea genial y hemos empezado a promocionarla también en las Islas", explicó esta misma semana.

La idea es sencilla, se trata de que los músicos se suscriban en los canales de sus compañeros porque a partir de 1.000 seguidores existe la posibilidad de empezar a monetizarlo. "En este tipo de canales, todos lo sabemos, se mueve mucho dinero. El asunto es más complicado en nuestro caso porque además del número de suscriptores se tienen en cuenta las visualizaciones conseguidas", aclaró. "Además debes tener los derechos de autor de lo que cuelgas, claro", matizó.

Contra viento y marea

Pese a estas dificultades y de que sea complicado obtener ingresos reseñables, lo cierto es que Ballesteros valora también que este movimiento les esté dando a los artistas nuevos canales de comunicación, colaboración y distintas influencias. "Realmente esto no servirá para paliar las tremendas consecuencias de lo que estamos viviendo pero es una forma de conocernos más entre todos y en la música saber qué se hace en el mundo es muy importante", aclaró.
Por el momento, ya son muchos los artistas canarios que han optado por sumarse a este movimiento. Entre ellos, y por citar tan solo unos pocos ejemplos, están los tinerfeños Sergio Cebrián, Josele del Pino, Santi Bobet, Ruts Barreto y David Minguillón. Sus compañeros de Gran Canaria han hecho también lo propio. Algunos ejemplos allí son David Quevedo, Germán López, Flor de Canela o José Carlos Cubas.

Por este motivo, estos días los perfiles de los artistas se han llenado del mismo mensaje donde piden que se suscriban a su canal y se comprometen a corresponder a todas las personas que lo hagan con la misma medida. "Los mil involucrados debemos suscribirnos a los canales de los demás para que cada uno pueda monetizar su canal", explican.

Asimismo, también se animan unos a otros a "reproducir los vídeos de los canales de los demás". Esta iniciativa ha sido bautizada como #tumesiguesyotesigo. "Hagamos que las redes trabajen para nosotros ahora que estamos pegados a ellas todo el día. Procuremos subir contenido en estos días para seguir trabajando, produciendo arte y aportando creaciones artísticas", se animan unos a otros.
Los músicos canarios continúan trabajando desde sus hogares durante estos días de confinamiento obligatorio con la esperanza puesta en que la situación sanitaria revierta lo antes posible. La mayoría son autónomos y la paralización de su actividad los aboca a pasar una difícil situación económica durante los próximos meses.

Por su parte, el Gobierno de Canarias se ha comprometido esta misma semana a lanzar una línea de ayudas de al menos un millón de euros para tratar de compensar, en parte, los gastos y pérdidas derivadas de todas las cancelaciones anunciadas. Los aplazamientos y la suspensión de actividades se extienden ya hasta el próximo mes de mayo y si los contagios no se reducen es posible que haya que cancelar nuevos eventos.
 

26.03.2020 | 01:06  EL DIA

 

sábado, 28 de marzo de 2020

La cultura gratuita en la Red no convence a todos

El sector se debate entre el servicio público y el riesgo de regalar sus productos ante la debacle económica


Representación de 'Fortunata y Benito', ofrecida gratis en la Red. En vídeo, el tráiler de la obra. DAVID RUANO (EL PAÍS) (VÍDEO: TEATROS DEL CANAL)


“La cultura nos salva de esta locura”, se lee en las redes sociales estos días de confinamiento, en reconocimiento al acompañamiento que artistas e instituciones están procurando a una parte de la población, a través de las distintas plataformas de contenidos. Para superar la emergencia sanitaria se reclama “solidaridad” a la industria cultural que, a pesar de sostenerse en un tejido precario y vulnerable, el año pasado dio trabajo a 710.200 personas, la cifra más alta registrada, según el Instituto Nacional de Estadística. Por un lado, los creadores han respondido ofreciendo su talento y su obra en la Red, a menudo de forma gratuita o con precios reducidos, para que cualquiera pueda acceder. Pero, mientras siguen los conciertos en streaming o las muestras virtuales, también emerge un debate: tanta oferta sin retribución, en un sector donde abundan autónomos y empresas minúsculas, arroja la duda de quién salvará a la cultura.
 
“De igual manera que otros ofertan su solidaridad con lo que pueden, está fenomenal que nosotros aportemos lo mismo para entretener a la gente”, asegura Borja Cobeaga, cineasta y presidente de Dama, la entidad de gestión de los derechos de autor audiovisuales. “Si limitamos el fenómeno a esta excepcionalidad -y así se está dejando claro-, es un gesto de apoyo en una situación complicada”, defiende Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, la asociación que reúne a las principales discográficas. Todos coinciden en que mantener esta oferta gratuita a largo plazo es insostenible para el sector. Pero, si se circunscribe a un contexto crítico como el actual, tanto Guisasola como Carlota Navarrete, directora general de la Coalición de Creadores, creen que la explosión cultural online puede tener además varios efectos positivos, tal vez duraderos: acercar definitivamente al público a nuevos formatos y modelos de consumo; reforzar la relación con los creadores y, de paso, generar un efecto promocional: el que descargue gratis y disfrute un videojuego o un cómic tal vez sí quiera pagar por comprar otro.

“Sin duda, esto ha supuesto de manera forzosa una inmersión de muchos hogares en el ámbito digital. Intentamos que en este espacio se den a conocer los mejores servicios y los ciudadanos se familiaricen con la enorme oferta que hay”, afirma Navarrete. “Hemos ganado la batalla a la piratería, el consumo se ha disparado”, agrega Juan Carlos Tous, CEO de Filmin. En su portal de cine online, la media de visionados por familia ha pasado de dos filmes por semana a una película diaria.
Pero el entusiasmo creativo no esconde ciertos temores hacia el futuro. O incluso el presente. “Los próximo dos meses van a ser una debacle antes del gran despertar”, dice Enrique Redel, director de la editorial Impedimenta. “Esto es un paréntesis y debemos tener paciencia para esperar a las librerías. No podemos regalar libros, porque restamos valor a nuestro producto y a nuestro trabajo. Tampoco podemos rebajar su precio”, añade Redel. Sí han liberado capítulos de algunas obras, como de Mircea Cărtărescu.

Planeta ha optado por lo contrario y ofrece descargas gratuitas -hasta el 31 de marzo- de los clásicos superventas de la casa, como El código da Vinci, de Dan Brown; El tiempo entre costuras, de María Dueñas. A la campaña del lanzamiento del libro electrónico la han llamado #keepreadingencasa y aseguran que el fin es “seguir acompañando a los lectores y hacerles más llevadera esta situación”. “Era el momento de anteponer el valor al precio”, explican desde Planeta, donde prefieren no facilitar los datos de descargas. Su competidor directo, Penguin Random House, ha liberado dos audiolibros a la semana y bajado los precios de sus obras electrónicas. “La cultura no es gratis, pero en esta situación excepcional hay que hacerla más accesible”, comentan fuentes oficiales del grupo. “Su valor no se va a ver alterado”, añaden.

En Libranda, la distribuidora líder del libro electrónico, han detectado un crecimiento de ventas del doble de lo habitual, en la primera semana de confinamiento. También comentan que han aumentado las descargas gratuitas, fruto de las campañas de liberación de editoriales como Errata Naturae o Anagrama. Juan Pablo Villalobos, autor de este último sello, ha liberado Fiesta en la madriguera, su primera novela. Es uno de los cinco escritores que han puesto gratis una de sus obras antiguas. “Es un gesto para llamar la atención de cinco autores que tienen novedad, pero que no pueden seguir con su promoción. Es una medida puntual y restringida, no apoyo la idea de crear y compartir gratis”, apunta. Cree que es un buen momento para leer esos libros de las estanterías que están pendientes: “No he leído al menos un 30% de mi biblioteca”.

El editor de Libros del Asteroide, Luis Solano, cree que la industria se ha “pasado de frenada” al regalar libros. Pide reflexión antes de seguir improvisando campañas de publicidad que puedan dañar el valor de la industria cultural que más aporta al PIB.

Al igual que otras actividades, al fin y al cabo, la cultura también es un negocio. “Nos enorgullece mucho como sector lo que está ocurriendo pero no escondemos la preocupación de consolidar una serie de hábitos que no son sostenibles en un mundo no restringido. Va a ser una prueba de cuánto hemos progresado en ese ámbito”, insiste Navarrete. “Volveremos a un modelo de rentabilización”, profetiza Guisasola. Aunque tal vez quede alguna lección de la crisis. “El tiempo ha demostrado que si hay un catálogo de contenidos legal y amplio no se piratea. El siguiente paso es que la oferta que hay en los cines pueda ir rápidamente a teles y plataformas”, defiende Cobeaga.

La solidaridad sí es responsabilidad de las instituciones culturales, como indica Ana Santos, directora de la Biblioteca Nacional de España (BNE). “Una institución tiene la obligación de escuchar a su sociedad y debemos ofrecer nuestro contenido para acompañarla. Somos un servicio público y tenemos que aportar valor con generosidad”, mantiene Santos. En esta semana la web de la BNE ha disparado su tráfico al doble, ahora son 46.000 visitas al día. La Biblioteca Digital Hispánica ofrece más de 200.000 libros y música, entre otras opciones. Por ejemplo, toda la obra de Galdós está lista para ser leída gratis. Hay 990 títulos de autores y autoras en las mismas condiciones.

 

jueves, 26 de marzo de 2020

El coronavirus observado desde una mirada sociológica

¿Qué hace que en España e Italia la población envejecida haya sido contagiada de una forma muy superior a países como China y Corea?

miércoles, 25 de marzo de 2020

Para la cuarentena, la biblioteca del mundo

La Biblioteca Digital Mundial pone a tiro de clic tesoros que incluyen fotos, películas o libros raros

19.03.2020 | 16:17  

EL DIA

El Neron Hotel de Miami Beach

Que Jackie Robinson fue el primer jugador de béisbol negro que jugó en las Grandes Ligas; que en abril del 47 se enfundó el uniforme con el número 42 de los Brooklyn Dodgers y que desató tanto entusiasmo como reacciones hostiles. Que el Neron Hotel es uno de los ejemplos más elegantes y atractivos de la arquitectura Art Déco de Miami Beach, y que está ubicado en el distrito Art Déco, donde se concentra la mayor representación de este estilo de arquitectura en EEUU. Que la construcción del Ferrocarril Transiberiano en la década de 1890 alentó la migración de los rusos más allá de los Urales, a la conocida como Rusia asiática: Siberia, la estepa, el Turquestán y el Lejano Oriente. Que en los 30 años transcurridos entre 1863 y 1893 el periódico satírico 'El Mosquito' retrató con acierto y humor el nacimiento del Estado moderno argentino, básicamente a través de caricaturas implacables con la clase política local.

Son ejemplos escogidos al azar de entre los casi 20.000 artículos que conforman la Biblioteca Digital Mundial, la iniciativa puesta en marcha en el 2009 por la Unesco y la Biblioteca del Congreso de EEUU que, de momento, es seguramente lo más cercano a la Biblioteca de Babel que imaginó Borges: la de todos los libros posibles. No llega a tanto, naturalmente, pero subyace detrás de la iniciativa un anhelo de abarcamiento que las hace parientes. La clave se encuentra en su segundo apellido: Mundial. La Biblioteca Digital es un esfuerzo mancomunado de bibliotecas nacionales y grandes fundaciones para poner en común y al alcance de todos, académicos y público en general, algunas de sus mejores joyas. Cosas como 'La historia de Genji', la novela que Murasaki Shikibu escribió en el siglo XI y que algunos consideran como la primera novela escrita; o como el Codex Gigas, el Códice del Diablo, el monumental manuscrito medieval que el monje German El Recluso escribió en el siglo XIII. Un lugar de conocimiento digital de los que parecen hechos para aprovechar los encierros obligados.

Satisfacción de la curiosidad

"Naciones Unidas pone sus tesoros globales on-line", explicó la BBC cuando el lanzamiento de la iniciativa. Y sí, es un baúl de los tesoros, es abrir la tapa y encontrarse por ejemplo el Talmud babilónico, y debajo del Talmud un plano iconográfico de la Ciudad de México del siglo XVIII, y debajo del plano, una vista panorámica de Sevilla de 1619, propiedad en su día del conde Magnus Gabriel de la Gardie, y debajo de Sevilla las magníficas impresiones fotocromas de La Madeleine, el Louvre, los Inválidos o Trocadero, 'Vistas de la arquitectura, monumentos y otros sitios de Francia' que formaron parte del catálogo de 1905 de la Detroit Publishing Company. ¿No es este confinamiento epidémico la oportunidad de mirar ese tipo de cosas que jamás se miran? Quien lo habría dicho: se puede salir del encierro, cuando sea que tenga lugar tal cosa, y hablar con propiedad de Gottfried Wilhelm Bitzer, que como todo el mundo sabe es uno de los pioneros de la cinematografía moderna. Y habiendo visto alguna de sus obras.

Películas, fotografías, mapas, manuscritos, libros raros, pósteres, grabaciones, pinturas antiguas€ La Biblioteca Mundial es un vasto compendio de conocimiento humano ordenado por temas y zonas geográficas que intenta satisfacer un impulso se supone que primitivo: la curiosidad. Lo dijo el 13º bibliotecario del Congreso de EEUU, John H. Billington, padre del proyecto, cuando nació en el 2009 con algo menos de 1.200 contenidos. Ahora roza los 20.000. "No hay límites. Todo el mundo es bienvenido", dijo, animando a las bibliotecas de todo el mundo a sumarse, y subrayando el carácter intercultural de la iniciativa. Ahora que la cuarentena impone bajar el ritmo y mirar a donde la velocidad demoníaca de los tiempos modernos impedía mirar, puede ser el cuarto de hora de este tipo de proyectos. Un poco de Netflix y un poco de Biblioteca Mundial. Con suerte dura más que ese cuarto de hora.

19.03.2020 | 16:17  

EL DIA

martes, 24 de marzo de 2020

La cultura europea pide ayudas estatales para superar la pandemia

El 93,4% de las empresas del sector tiene menos de cinco empleados. Uno de cada tres trabajadores es autónomo y las pérdidas en las librerías y cines son millonarias



Un coche de la policía francesa, ante la Ópera de París.CHRISTOPHE ARCHAMBAULT / AFP (AFP)
Sufren todos, y la cultura también. El coronavirus no entiende de países, ni de sectores. Cierra casas y tiendas, castiga a trabajadores y empresarios, en Alemania como en Portugal. Cada uno resiste como puede, pero los más frágiles acumulan los mayores miedos. Y, en España, la emergencia ha confirmado que las artes tienen poderío creativo de sobra, pero músculo económico débil. Por un lado, se han volcado con un sinfín de iniciativas online, a menudo gratuitas, para aliviar la reclusión. Por otro, los números del sector pintan un cuadro preocupante: una enorme llanura poblada de autónomos y empresas minúsculas. Solo el 69,9% es asalariado, frente al 84% general, y el 93,4% de las compañías oscila entre cero y cinco empleados, en datos oficiales.

De ahí que se hayan disparado las peticiones de ayuda al ministerio de Cultura, al igual, eso sí, que en toda Europa. En Francia o Italia, ya se han aprobado fondos específicos. En otros casos, como España, de momento la cultura se refugia bajo el paraguas genérico que cada Gobierno está abriendo. En los últimos días, el ministro español, José Manuel Rodríguez Uribes, ha telefoneado a consejeros autonómicos y gestores culturales. Les ha explicado cómo beneficiarse de los 200.000 millones de euros movilizados por el Ejecutivo. Y, a la vez, les ha pedido propuestas. Mirar al resto de Europa puede aportar ideas. Y soluciones.

FRANCIA

El ministerio de Cultura francés ha anunciado ayudas “de urgencia” por 22 millones de euros: 10 irán al sector musical, para los “profesionales más fragilizados”. Y el Centro Nacional de la Música suspenderá en marzo la recaudación de su impuesto en taquilla. El sector de espectáculos en vivo no musicales, especialmente el teatro privado, contará con 5 millones “con una atención particular al mantenimiento del empleo”. La misma dotación tendrá el fondo para las “dificultades inmediatas de editores, autores y libreros”. Además, el Centro Nacional del Libro abonará las subvenciones de eventos anulados, al igual que en el sector audiovisual. El fondo para las galerías y centros de arte es de dos millones.

En el cine y el audiovisual, se ha suspendido en marzo el vencimiento de pago de la tasa que los exhibidores pagan al Centro Nacional de Cine sobre las entradas. Este organismo se ha comprometido a abonar, “de forma anticipada”, los apoyos previstos a las salas de arte y ensayo y a la distribución. Y el Gobierno facilitará también las condiciones de cálculo y cobro del paro de los trabajadores intermitentes mientras dure el confinamiento. “Lo que está en juego es el futuro mismo de nuestro modelo cultural”, ha dicho el ministro, Franck Riester.

ITALIA

Italia ha dedicado a la cultura y el turismo una pequeña partida de los 25.000 millones de euros que ha movilizado frente a la pandemia. El Gobierno invertirá 130 millones en la creación un fondo de emergencias para los espectáculos en directo, el cine y el audiovisual, con el objetivo de favorecer su reactivación, a través de iniciativas aún por definir. Además, los empleados y empresarios de la cultura podrán beneficiarse de moratorias en el pago de impuestos y cotizaciones a la seguridad social. El Ejecutivo también se hará cargo del reembolso, a través de vales, de las entradas ya adquiridas para espectáculos, cines, teatros o museos.

La Asociación de Libreros Italianos calcula pérdidas de 47 millones para el sector solo este mes: ha reclamado que las librerías abran como los supermercados, por considerar los libros bienes de primera necesidad. Un apoyo a su argumento llega desde el otro lado de Europa: en Bélgica, la primera ministra, Sophie Wilmès, incluyó las librerías entre las pocas tiendas esenciales, autorizadas a seguir con su actividad.

Los libreros italianos también demandan que se les permita repartir a domicilio, como los restaurantes. Muchos ya lo estaban haciendo, antes incluso de la orden de cierre, para evitar las aglomeraciones en las tiendas. Desde que entraron en vigor las restricciones solo se consiente el servicio a domicilio a través de mensajeros regulados, algo inviable para las pequeñas librerías por su coste extra: denuncian que solo beneficia a las grandes plataformas de distribución online.

ALEMANIA

La ministra de Cultura de Alemania, Monika Grütters, prometió hace una semana una sólida ayuda financiera, a medida que cierran las salas y disminuye el número de asistentes. “Las pequeñas instituciones y los artistas independientes podrían enfrentarse a una angustia considerable”, dijo. Aseguró que ha pedido al Gobierno que invite a representantes culturales para hablar sobre sus necesidades. La canciller, Angela Merkel, ha dicho que el Gobierno planea ofrecer ayuda a través del Kreditanstalt für Wiederaufbau, un banco de desarrollo de propiedad estatal.

Olaf Zimmermann, director de la Deutscher Kulturrat, la asociación que representa a las industrias culturales, ha pedido un fondo de emergencia para los artistas independientes y ayuda financiera para las instituciones y empresas obligadas a cancelar sus actuaciones.

El ministerio aún no ha dado a conocer detalles pero informó de que se ha comprometido a poner a disposición de la cultura y los medios de comunicación fondos adicionales, además del presupuesto existente. El miércoles, representantes del Consejo Cultural Alemán, la organización que agrupa a las asociaciones culturales federales, se reunió con Grütters y con los ministros de Trabajo (Hubertus Heil) y Economía (Peter Altmaier). Los tres confirmaron que se creará un paquete de ayuda especial para los autónomos y las pequeñas empresas, aunque aún no se ha concretado. 

Unos 600.000 autónomos trabajan en las industrias culturales: entre ellos hay unos 340.000 llamados miniempleados, con un volumen de negocios inferior a 17.500 euros al año.

PORTUGAL

Con museos cerrados, conciertos cancelados y festivales suspendidos, la cultura se enfrenta a la pandemia económica. El primer paquete de ayudas anunciado por el Gobierno no ha tenido en cuenta al sector, plagado de trabajadores autónomos, temporales y freelances, aunque sí a los espectáculos y animadores en la industria hotelera. Los trabajadores que tengan que quedarse en casa para cuidar a hijos menores de 12 años recibirán el 66% de su salario (33% a cargo de la empresa y 33% a cargo de la seguridad social), la misma cantidad que recibirán los autónomos. El aislamiento profiláctico de 14 días tendrá asegurado el pago del 100% del salario. El problema es la precariedad y temporalidad del sector cultural. Mientras, han sido suspendidos o aplazados festivales como el Tremor, MetalFest, Vivarium o Cumplicidades.

En el páramo cultural que es hoy el país, el gremio musical ha reaccionado con un festival en Instagram, hasta el día 22. Son 77 artistas y grupos, cada uno con 30 minutos, de cinco de la tarde a once de la noche. “Fueron las entidades culturales las que se pusieron al frente de la trinchera y las que comienzan a recibir las balas”, declara Daniel Pires, organizador del Vivarium. En GoFundMe hay abierto un fondo de apoyo a los artistas lisboetas. Su objetivo es recaudar 50.000 euros: suma 1.750 en cinco días.

REINO UNIDO

La industria cultural ha recibido con sentimientos enfrentados las medidas propuestas por el Gobierno de Boris Johnson. Los teatros y cines reclaman a las autoridades que aclaren si el “consejo” de cerrar sus puertas pasará pronto a ser una “orden”, porque esa ambigüedad ata las manos de aquellos que dispongan de algún seguro. El anuncio de subvenciones pública­­­­s de urgencia de unos 27.000 euros por negocio ayudará a muchas instituciones culturales y espacios creativos, así como la supresión, durante un año, del llamado business rate (Impuesto sobre Bienes Inmuebles Comerciales).

Sin embargo, aproximadamente un tercio de los trabajadores del sector se compone de autónomos, y no se han diseñado medidas específicas para su situación. “Nuestra industria creativa es una de las historias de éxito del Reino Unido. Es fundamental que sea capaz de sobrevivir”, ha dicho Caroline Norbury, presidenta de la Federación de Industrias Creativas. Ha calculado un descenso general del 50% de los ingresos de sus socios, y en algunos casos, subraya, el hundimiento total ha sido inmediato.

PAÍSES BAJOS

Con un 60% de autónomos, y pérdidas de entre 60 y 100 millones de euros semanales por las cancelaciones, según el ministerio de Cultura, el sector espera con ansia las ayudas prometidas por el Gobierno de centro derecha. El cierre ya afecta a cines y teatros, igual que bares y restaurantes. La ministra de Cultura, Ingrid van Engelshoven, ha advertido ya de que no podrá compensarlo todo. "Sin embargo, las instituciones con fondos públicos mantendrán de momento los subsidios que recibían, a pesar de que se hayan anulado las actuaciones ", ha dicho. Asimismo, ha asegurado que no tiene que “pelear” en defensa de las artes en el seno del Ejecutivo, ya que "comprende la importancia y el impacto del sector cultural”.

No se ha ultimado aún el tipo o la cuantía de las medidas a adoptar, pero Cultura, que está en negociaciones con municipios, provincias y entidades privadas, incluirá a los autónomos. “Son los que notan de manera más aguda las cancelaciones, mientras siguen pagando el alquiler y haciendo la compra”, ha reconocido Van Engelshoven. Cada caso se analizará a fondo para ver si encaja en el grupo general de trabajadores por cuenta propia contemplado por el Gobierno a escala nacional, o bien precisa de apoyos especiales. 

Con información de Silvia Ayuso, Isabel Ferrer, Lorena Pacho, Rafa de Miguel, Enrique Müller, Javier Martín del Barrio y Tommaso Koch.