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martes, 24 de marzo de 2020

La cultura europea pide ayudas estatales para superar la pandemia

El 93,4% de las empresas del sector tiene menos de cinco empleados. Uno de cada tres trabajadores es autónomo y las pérdidas en las librerías y cines son millonarias



Un coche de la policía francesa, ante la Ópera de París.CHRISTOPHE ARCHAMBAULT / AFP (AFP)
Sufren todos, y la cultura también. El coronavirus no entiende de países, ni de sectores. Cierra casas y tiendas, castiga a trabajadores y empresarios, en Alemania como en Portugal. Cada uno resiste como puede, pero los más frágiles acumulan los mayores miedos. Y, en España, la emergencia ha confirmado que las artes tienen poderío creativo de sobra, pero músculo económico débil. Por un lado, se han volcado con un sinfín de iniciativas online, a menudo gratuitas, para aliviar la reclusión. Por otro, los números del sector pintan un cuadro preocupante: una enorme llanura poblada de autónomos y empresas minúsculas. Solo el 69,9% es asalariado, frente al 84% general, y el 93,4% de las compañías oscila entre cero y cinco empleados, en datos oficiales.

De ahí que se hayan disparado las peticiones de ayuda al ministerio de Cultura, al igual, eso sí, que en toda Europa. En Francia o Italia, ya se han aprobado fondos específicos. En otros casos, como España, de momento la cultura se refugia bajo el paraguas genérico que cada Gobierno está abriendo. En los últimos días, el ministro español, José Manuel Rodríguez Uribes, ha telefoneado a consejeros autonómicos y gestores culturales. Les ha explicado cómo beneficiarse de los 200.000 millones de euros movilizados por el Ejecutivo. Y, a la vez, les ha pedido propuestas. Mirar al resto de Europa puede aportar ideas. Y soluciones.

FRANCIA

El ministerio de Cultura francés ha anunciado ayudas “de urgencia” por 22 millones de euros: 10 irán al sector musical, para los “profesionales más fragilizados”. Y el Centro Nacional de la Música suspenderá en marzo la recaudación de su impuesto en taquilla. El sector de espectáculos en vivo no musicales, especialmente el teatro privado, contará con 5 millones “con una atención particular al mantenimiento del empleo”. La misma dotación tendrá el fondo para las “dificultades inmediatas de editores, autores y libreros”. Además, el Centro Nacional del Libro abonará las subvenciones de eventos anulados, al igual que en el sector audiovisual. El fondo para las galerías y centros de arte es de dos millones.

En el cine y el audiovisual, se ha suspendido en marzo el vencimiento de pago de la tasa que los exhibidores pagan al Centro Nacional de Cine sobre las entradas. Este organismo se ha comprometido a abonar, “de forma anticipada”, los apoyos previstos a las salas de arte y ensayo y a la distribución. Y el Gobierno facilitará también las condiciones de cálculo y cobro del paro de los trabajadores intermitentes mientras dure el confinamiento. “Lo que está en juego es el futuro mismo de nuestro modelo cultural”, ha dicho el ministro, Franck Riester.

ITALIA

Italia ha dedicado a la cultura y el turismo una pequeña partida de los 25.000 millones de euros que ha movilizado frente a la pandemia. El Gobierno invertirá 130 millones en la creación un fondo de emergencias para los espectáculos en directo, el cine y el audiovisual, con el objetivo de favorecer su reactivación, a través de iniciativas aún por definir. Además, los empleados y empresarios de la cultura podrán beneficiarse de moratorias en el pago de impuestos y cotizaciones a la seguridad social. El Ejecutivo también se hará cargo del reembolso, a través de vales, de las entradas ya adquiridas para espectáculos, cines, teatros o museos.

La Asociación de Libreros Italianos calcula pérdidas de 47 millones para el sector solo este mes: ha reclamado que las librerías abran como los supermercados, por considerar los libros bienes de primera necesidad. Un apoyo a su argumento llega desde el otro lado de Europa: en Bélgica, la primera ministra, Sophie Wilmès, incluyó las librerías entre las pocas tiendas esenciales, autorizadas a seguir con su actividad.

Los libreros italianos también demandan que se les permita repartir a domicilio, como los restaurantes. Muchos ya lo estaban haciendo, antes incluso de la orden de cierre, para evitar las aglomeraciones en las tiendas. Desde que entraron en vigor las restricciones solo se consiente el servicio a domicilio a través de mensajeros regulados, algo inviable para las pequeñas librerías por su coste extra: denuncian que solo beneficia a las grandes plataformas de distribución online.

ALEMANIA

La ministra de Cultura de Alemania, Monika Grütters, prometió hace una semana una sólida ayuda financiera, a medida que cierran las salas y disminuye el número de asistentes. “Las pequeñas instituciones y los artistas independientes podrían enfrentarse a una angustia considerable”, dijo. Aseguró que ha pedido al Gobierno que invite a representantes culturales para hablar sobre sus necesidades. La canciller, Angela Merkel, ha dicho que el Gobierno planea ofrecer ayuda a través del Kreditanstalt für Wiederaufbau, un banco de desarrollo de propiedad estatal.

Olaf Zimmermann, director de la Deutscher Kulturrat, la asociación que representa a las industrias culturales, ha pedido un fondo de emergencia para los artistas independientes y ayuda financiera para las instituciones y empresas obligadas a cancelar sus actuaciones.

El ministerio aún no ha dado a conocer detalles pero informó de que se ha comprometido a poner a disposición de la cultura y los medios de comunicación fondos adicionales, además del presupuesto existente. El miércoles, representantes del Consejo Cultural Alemán, la organización que agrupa a las asociaciones culturales federales, se reunió con Grütters y con los ministros de Trabajo (Hubertus Heil) y Economía (Peter Altmaier). Los tres confirmaron que se creará un paquete de ayuda especial para los autónomos y las pequeñas empresas, aunque aún no se ha concretado. 

Unos 600.000 autónomos trabajan en las industrias culturales: entre ellos hay unos 340.000 llamados miniempleados, con un volumen de negocios inferior a 17.500 euros al año.

PORTUGAL

Con museos cerrados, conciertos cancelados y festivales suspendidos, la cultura se enfrenta a la pandemia económica. El primer paquete de ayudas anunciado por el Gobierno no ha tenido en cuenta al sector, plagado de trabajadores autónomos, temporales y freelances, aunque sí a los espectáculos y animadores en la industria hotelera. Los trabajadores que tengan que quedarse en casa para cuidar a hijos menores de 12 años recibirán el 66% de su salario (33% a cargo de la empresa y 33% a cargo de la seguridad social), la misma cantidad que recibirán los autónomos. El aislamiento profiláctico de 14 días tendrá asegurado el pago del 100% del salario. El problema es la precariedad y temporalidad del sector cultural. Mientras, han sido suspendidos o aplazados festivales como el Tremor, MetalFest, Vivarium o Cumplicidades.

En el páramo cultural que es hoy el país, el gremio musical ha reaccionado con un festival en Instagram, hasta el día 22. Son 77 artistas y grupos, cada uno con 30 minutos, de cinco de la tarde a once de la noche. “Fueron las entidades culturales las que se pusieron al frente de la trinchera y las que comienzan a recibir las balas”, declara Daniel Pires, organizador del Vivarium. En GoFundMe hay abierto un fondo de apoyo a los artistas lisboetas. Su objetivo es recaudar 50.000 euros: suma 1.750 en cinco días.

REINO UNIDO

La industria cultural ha recibido con sentimientos enfrentados las medidas propuestas por el Gobierno de Boris Johnson. Los teatros y cines reclaman a las autoridades que aclaren si el “consejo” de cerrar sus puertas pasará pronto a ser una “orden”, porque esa ambigüedad ata las manos de aquellos que dispongan de algún seguro. El anuncio de subvenciones pública­­­­s de urgencia de unos 27.000 euros por negocio ayudará a muchas instituciones culturales y espacios creativos, así como la supresión, durante un año, del llamado business rate (Impuesto sobre Bienes Inmuebles Comerciales).

Sin embargo, aproximadamente un tercio de los trabajadores del sector se compone de autónomos, y no se han diseñado medidas específicas para su situación. “Nuestra industria creativa es una de las historias de éxito del Reino Unido. Es fundamental que sea capaz de sobrevivir”, ha dicho Caroline Norbury, presidenta de la Federación de Industrias Creativas. Ha calculado un descenso general del 50% de los ingresos de sus socios, y en algunos casos, subraya, el hundimiento total ha sido inmediato.

PAÍSES BAJOS

Con un 60% de autónomos, y pérdidas de entre 60 y 100 millones de euros semanales por las cancelaciones, según el ministerio de Cultura, el sector espera con ansia las ayudas prometidas por el Gobierno de centro derecha. El cierre ya afecta a cines y teatros, igual que bares y restaurantes. La ministra de Cultura, Ingrid van Engelshoven, ha advertido ya de que no podrá compensarlo todo. "Sin embargo, las instituciones con fondos públicos mantendrán de momento los subsidios que recibían, a pesar de que se hayan anulado las actuaciones ", ha dicho. Asimismo, ha asegurado que no tiene que “pelear” en defensa de las artes en el seno del Ejecutivo, ya que "comprende la importancia y el impacto del sector cultural”.

No se ha ultimado aún el tipo o la cuantía de las medidas a adoptar, pero Cultura, que está en negociaciones con municipios, provincias y entidades privadas, incluirá a los autónomos. “Son los que notan de manera más aguda las cancelaciones, mientras siguen pagando el alquiler y haciendo la compra”, ha reconocido Van Engelshoven. Cada caso se analizará a fondo para ver si encaja en el grupo general de trabajadores por cuenta propia contemplado por el Gobierno a escala nacional, o bien precisa de apoyos especiales. 

Con información de Silvia Ayuso, Isabel Ferrer, Lorena Pacho, Rafa de Miguel, Enrique Müller, Javier Martín del Barrio y Tommaso Koch.

martes, 21 de mayo de 2013

Saskia Sassen: “Pedir sacrificios mientras se rescatan bancos es un abuso”

Artículo de María Benito publicado en El Confidencial el 19 de mayo de 2013


La socióloga Saskia Sassen ha sido galardonada esta semana con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales por “su contribución a la sociología urbana y el análisis de las dimensiones social, económica y política de la globalización”. Esta profesora de la Universidad de Columbia (Nueva York), que obtuvo en 1991 el reconocimiento internacional con la publicación de La ciudad global sobre los nuevos espacios urbanos, se muestra muy crítica con el actual modelo financiero y con los efectos de las políticas de austeridad que se han puesto en marcha en Europa como consecuencia de la crisis. Sus últimos libros en español Territorio, autoridad, Derechos (Editorial Katz) y La nueva geopolítica,  publicado por CCCB (Casa de Caritat, Barcelona) este año. 
- ¿Es la globalización del modelo económico occidental la causa de la crisis?
Las crisis cíclicas forman parte del funcionamiento de una economía de mercados. Pero estamos viviendo  crisis que van mucho más allá de eso. La financiarización de una parte creciente de nuestras economías ha generado la inestabilidad extrema que estamos viendo. Otro factor a tener en cuenta es la reorientación de la política de Estado en todos nuestros países hacia la concesión de privilegios a la lógica financiera. Hay que diferenciar la lógica financiera de la bancaria: todos necesitamos préstamos: el estudiante que quiere avanzar su educación, la familia que compra una vivienda, la pequeña empresa que quiere aumentar la eficiencia de su proceso de producción, etc. Pero las finanzas son algo diferente: necesitan financiarizar otros sectores para obtener rentas y se está vendiendo algo que no se tiene. En eso reside su gran creatividad y su necesidad de invadir otros sectores. En la actualidad se han financiarizado las hipotecas, los préstamos para comprar coches, las tarjetas de crédito y también las deudas de gobiernos nacionales y municipales.
-En el debate sobre austeridad o crecimiento, ¿quién tiene razón? ¿Cuáles son las consecuencias de la austeridad?
Saskia Sassen. (EFE)
Creo que es crítico, importantísimo, impulsar el crecimiento económico. La llamada austeridad de estos años no ha funcionado y la modesta estabilidad que puede haber generado en algunos sectores se asienta sobre las espaldas de las familias y negocios que han sido expulsados de la economía. Se está produciendo un empobrecimiento radical y destructivo del tejido social y económico. Y ¿para qué? Para estabilizar el sistema financiero bajo el supuesto que eso es bueno para la economía. Pero no son dos temas distintos, la renta financiera y la economía. Se podría llegar a una unión fructífera de ambas aunque en las últimas décadas no se haya conseguido.
-¿Es razonable que se pida a los españoles que hagan sacrificios económicos, mientras con dinero público se rescatan bancos y comunidades autónomas?
No. Es un abuso del contrato entre el Estado y los ciudadanos.
-¿Cómo cree que está afectando la crisis a la estructura y las relaciones sociales a España?

Muy negativamente y en muchos aspectos. Quiero hacer hincapié en uno: está destruyendo una economía fuerte, de empresas industriales y comerciales de alta calidad con mercados globales. Tanto España como Italia tienen economías fuertes y las nuevas políticas que se están aplicando, que privilegian la renta (frente a la estabilidad)  financiera, las están destruyendo. Y eso va a ser difícil de recuperar, ya que la construcción de esas empresas y el desarrollo de un producto de alta calidad ha costado generaciones.
-¿Cómo habría que gestionar el malestar social que la austeridad provoca en España, Italia, Grecia y Portugal?
Estamos viendo procesos profundamente destructivos y va a costar mucho tiempo recuperarse. La alta tasa de suicidio en Grecia e Italia es un indicador claro. Existe el enorme riesgo de toda una nueva generación perdida, de que haya un espacio económico reducido, de que se deterioren infraestructuras físicas y sociales para la economía y la vida cotidiana. Y todo esto en nombre,  no tanto de la estabilidad económica, sino de la capacidad del sistema financiero para seguir consiguiendo una renta extremadamente alta. Como decía antes, todos necesitamos préstamos bancarios, pero lo que ha pasado en los últimos 30 años va mucho más allá: es una renta prodigiosa. El valor del capital financiero medido por los activos pendientes de pago de Estados Unidos era de 630 billones en el 2007, frente a los 54 billones a los que ascendía su Producto Interior Bruto. En el 2012 el PIB global había caído a 45 billones, pero el valor financiero de las deudas era superior el trillón. Este crecimiento se debe, en parte, a los préstamos enormes por parte de los gobiernos. Es decir, ¡al dinero de los ciudadanos!
-¿Qué opina del 15M y otros movimientos ciudadanos?
Es un movimiento importante. Yo lo veo como indicador de la quiebra del contrato social del estado liberal del siglo XX, que tuvo como uno de sus grandes triunfos el Estado del bienestar, el Estado regulatorio. En el centro de este proyecto de Estado se encuentra una amplia clase media, que es la que más se ha beneficiado del desarrollo, si bien fueron a menudo los movimientos sindicales los que lucharon duro para conseguirlo. Eso es lo que  empieza a quebrarse  en los últimos 20 años y ha estallado con esta generación de jóvenes. Ellos cumplieron con los requisitos (estudio, buena conducta, etc.) para construir una buena vida, obtener un buen  trabajo y labrarse un buen futuro. Pero el sistema y el Estado les han fallado, porque se han privilegiado en exceso los grandes intereses económicos. En ese sentido los que se han beneficiado de las desregulaciones han sido el sistema financiero y las grandes empresas globalizadas.
Creo que este movimiento ha contribuido a educar y hacer ver a un público amplio las distorsiones que se pueden ver en la gestión que hace el Gobierno de los impuestos de la ciudadanía. Creo que es un movimiento social, de recuperación de economías que aplican la lógica de la redistribución de los beneficios del crecimiento económico, como sucedía cuando surgió la gran clase media hacia la mitad del siglo XX en muchos países de occidente.
-¿Cómo se puede mantener un Estado del bienestar y la inversión en gasto social en el caso de estados como España que tienen un déficit que no pueden sostener?

Hay que determinar cuál es el origen del déficit, que varía en cada país. En el caso de EEUU, las guerras han jugado un papel importante. Privilegiar a sectores que no pagan todos sus impuestos o que reciben exenciones fiscales no ayuda. Pero creo que el déficit en muchos de nuestros países proviene de la excesiva captura de recursos por parte de ciertos sectores económicos. Esto se vio con gran claridad cuando estalló la crisis del 2008 y tantos recursos de los bancos centrales se desviaron al sector bancario, incluido el de las altas finanzas. En EEUU el Estado terminó transfiriendo al sector bancario y financiero  unos 7 billones de dólares… Y en la otra cara de la moneda vemos que no se está protegiendo a las pequeñas empresas que generan la gran mayoría de los puestos de trabajo. En el espíritu de la austeridad, se han eliminado muchísimos puestos de  trabajo en el Gobierno, lo que sirve para generar ingresos a corto plazo, pero que a largo solo lleva al hundimiento de la economía.
-Usted ha dicho que el estado neoliberal ha creado una clase media que no es capaz de hacer nada, en el sentido de que los jóvenes licenciados están sentados esperando a que el sistema vuelva a reclamarlos… ¿Se está expulsando a una generación muy preparada?
Lo que he dicho es que el Estado liberal, del bienestar, nos ha hecho a todos un poco consumidores de nuestra ciudadanía, de nuestros derechos….Y ya no sabemos cómo hacer, en el sentido de construir. Tenemos que relocalizar la función del crédito recuperando la pequeña banca, las cajas de ahorro. Para proyectos grandes se necesita a las grandes entidades, pero para la mayoría de la población de un país, la pequeña banca es suficiente. Y esto importa, porque la renta (el interés que obtiene la pequeña banca de los préstamos)  recircula en la comunidad. 
-¿Por qué cree que los jóvenes universitarios, una vez que se ha hundido el consumo, no son capaces de crear de forma activa sus propias formas de vida?
Creo que la sociedad está empezando a darse cuenta de esto, pero ¡no es fácil! En ese sentido el 15M,  a través del trabajo duro de ocupar, ha desarrollado capacidades para hacer –mantener la paz en el espacio ocupado, la comida para alimentar a todos. Eso va desarrollando capacidades sociales. Yo creo que lo que estamos viendo es un punto en una trayectoria que va ir desarrollándose, va a llevar tiempo y va a haber periodos de estancamiento, pero es una trayectoria que va más allá de lo que está sucediendo ahora.
-¿Cuáles son las principales consecuencias sociales del modelo neoliberal que dice se ha implantado en los países europeos?
La destrucción de pequeñas empresas de buena calidad, la destrucción de vecindarios a través de las ejecuciones hipotecarias, etc. También se destruye el tejido social. De esta forma se  va desintegrando el ensamblaje de lo económico, lo social, lo cultural…
-La inmigración es un fenómeno característico de la globalización, pero la crisis ha provocado que exista un rechazo creciente en Europa a los inmigrantes. ¿Cuáles son las consecuencias?
A lo largo de la historia siempre ha habido discriminación y odio hacia el inmigrante, pero también siempre ha habido algunos actores –inmigrantes y ciudadanos- que han luchado por su incorporación. Ese proceso implica el fortalecimiento y la mejora de los derechos de los ciudadanos. Esto va contra la interpretación que se hace en la actualidad de que darle derechos a los inmigrantes significa que perdemos. Yo he escrito un libro sobre esta dinámica histórica en Europa, un continente con racismos y odios muy fuertes. (Guests and Aliens, New York: New Press)

Artículo de María Benito publicado en El Confidencial el 19 de mayo de 2013