martes, 21 de agosto de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 7


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa



FUNCIONES DE LAS ACTITUDES.-

¿Para qué nos sirven las actitudes? El análisis funcional de las actitudes ha permitido delimitar una serie de funciones psicológicas en los procesos de interacción de una persona con su medio físico y social.

Katz (1960) ha propuesto que las actitudes desarrollan cuatro funciones principales: de conocimiento, instrumental, defensiva del yo, y expresiva de valores.

Función de conocimiento.-

Las actitudes nos ayudan a comprender nuestro entorno y a darle significado, ya que proporcionan un mecanismo de evaluación que permite clasificar rápidamente la nueva información en dimensiones “positivo versus negativo” (ej bueno-malo; bonito-feo). Esta división al evaluar permite diferenciar entre lo que es beneficioso y dañino en cada individuo y así determinar cómo el objeto de actitud puede contribuir a proporcionar más o menos bienestar.

Por otra parte, las actitudes influyen en el procesamiento de la información, siendo esta influencia más potente cuánto más fuerte es la actitud, ya que este tipo de actitudes fuertes son más accesibles y se basan en un conocimiento más elaborado. Con frecuencia, las actitudes sesgan el procesamiento de la información porque:

  1. seleccionan lo que se procesa (atención); 
  2. la interpretación de lo que se procesa tiende a hacerse congruente con la actitud previa (percepción); 
  3. y tratamos de ignorar la información que es incongruente; por lo que la información congruente con las actitudes se almacena en la memoria más que la incongruente. Esta selección, guiada por la actitud, se da en todas las etapas del procesamiento de la información: atención, percepción, almacenamiento y recuerdo.

Función instrumental, de ajuste o utilitaria.-

Las actitudes pueden servir a la persona para obtener refuerzos o para evitar castigos. Esta función se denomina de ajuste o utilitaria porque permite lograr determinadas metas o beneficios concretos. Ej. mostrar una actitud favorable hacia una forma de vestir puede ser útil a un adolescente para integrarse en el grupo de pares al que quiere pertenecer.

Las personas desarrollan actitudes positivas hacia los objetos que les aportan beneficios y actitudes negativas hacia aquellos objetos que asocian a consecuencias adversas.

Esta función instrumental permite una interpretación del entorno al clasificar los objetos de actitud de acuerdo con los resultados que proporcionan.

Función defensiva del yo.-

Las actitudes también pueden contribuir a mantener la autoestima, es decir, a hacer que nos sintamos satisfechos con nosotros mismos. Ej. mostrar una actitud negativa hacia los inmigrantes culpándolos de los problemas personales de desempleo. Desde un enfoque de orientación psicoanalítica, las actitudes etnocéntricas y xenófobas hacia determinados grupos se explican como una forma de proyectar la propia frustración culpando a grupos minoritarios de lo que sucede en su entorno.

Este tipo de actitudes sociales pueden estar motivadas por mecanismos de defensa que se ponen en juego cuando la autoestima se ve amenazada. Algunas actitudes de negación del peligro (no tomar medidas para la prevención del sida) cumplirían esta función defensiva del yo negando la amenaza de contraer una enfermedad.

Función expresiva de valores.-

Con frecuencia, la expresión de determinadas actitudes es una especie de presentación de la persona a través de la que se ofrece una faceta de su identidad. Así, las actitudes pueden servir para reafirmar aspectos importantes del autoconcepto (“autoafirmación”). En general, las actitudes religiosas y políticas cumplen más esta función de expresión de valores que funciones instrumentales.

Es importante tener en cuenta que una misma actitud puede cumplir diferentes funciones para distintas personas, y que una actitud puede servir para varias funciones a una misma persona. Ej. una profesora puede estar a favor de la integración de discapacitados en el aula porque favorece que se contrate a más profesores (función instrumental), o porque está a favor de la igualdad de oportunidades para todas las personas (función expresiva de valores); o porque forma parte de un equipo educativo en el que prima esta actitud hacia la integración en el aula (función instrumental, en este caso de ajuste social)

Las funciones de una misma actitud también pueden cambiar en el tiempo y servir a una persona para diferentes propósitos en diferentes momentos; por ello se puede afirmar que las actitudes son multifuncionales.

ORIGEN DE LAS ACTITUDES.-

Las actitudes tienen sus raíces en el aprendizaje social, ya que se aprenden, de expresan y se modifican en contextos sociales. También muchas actitudes se desarrollan sobre una base biológica.

Ambos tipos de factores no son necesariamente independientes y parte de la variabilidad de actitudes observadas puede deberse a la interacción de factores sociales y genéticos.
Las teorías que explican los procesos de formación de actitudes también sirven para explicar las causas de su modificación.

Influencias biológicas.-

Ciertas actitudes pueden estar influenciadas por aspectos genéticos y tener origen en mecanismos innatos que han favorecido a la especie en épocas ancestrales (algunas fobias, aficiones,...)

Algunos procesos psicológicos que tienen una base biológica predisponen hacia determinadas actitudes (ej el temperamento puede explicar actitudes concretas como los deportes de riesgo pero esto sólo no puede explicar que se tengan determinadas actitudes)
Ciertas habilidades, como la capacidad para la música, pueden tener un componente genético que influya en las actitudes de forma indirecta, ya que las personas tendemos a formarnos actitudes que tienen que ver con nuestras capacidades y con nuestras características personales.

El impacto de la herencia genética en las actitudes es más significativo en aquellas basadas en aspectos afectivos o emocionales que en las que se basan en creencias o conductas. Sin embargo, los factores genéticos no pueden explicar totalmente la formación de actitudes de un individuo concreto, ya que los factores de socialización modularían esa predisposición (pero sí explicar la variabilidad observada en una población). Del mismo modo, aunque ciertos genes puedan influir en una actitud o conducta, ello no implica que esa influencia sea irreversible y no modificable.

Efecto de la mera exposición.-

Las actitudes se pueden adquirir a través de la experiencia directa con el objeto de actitud.
El efecto de mera exposición a un estímulo se describe como el aumento de la favorabilidad hacia un estímulo neutro (estímulo que en principio no nos provoca ninguna actitud, ni positiva ni negativa) al aumentar la exposición repetida del mismo (sucede por ej con la música, que suele gustarnos más cuando la oímos repetidas veces).

Lógicamente, si existe una actitud negativa previa hacia el objeto, las exposiciones repetidas aumentan la negatividad de la evaluación. Por otra parte, la repetición exagerada de la exposición puede llevar a una especie de hartazgo que no favorecería una actitud positiva.

Condicionamiento de las evaluaciones, aprendizaje e imitación.-

Las actitudes se pueden formar y modificar por condicionamiento clásico: se trata de un aprendizaje por contigüidad de estímulos que condicionaría la evaluación de uno de ellos. Nos puede llegar a agradar algo porque la exposición a ese objeto está unida con experiencias que provocan un afecto positivo (o viceversa). El procedimiento de condicionamiento clásico se utiliza en publicidad para conseguir una actitud favorable hacia determinados productos, asociando el producto a promocionar (estímulo condicionado) con gente atractiva o con música (estímulo incondicionado). El mecanismo de asociación consigue que la actitud positiva que produce ese estímulo incondicionado de transfiera al producto.

Condicionamiento evaluativo (respuestas evaluativas al objeto de actitud) por asociación de estímulos: se pueden crear actitudes positivas y negativas si estímulos nuevos se aparean a estímulos que provocan estados afectivos positivos o negativos. En este caso, los procesos implicados no son exactamente iguales que los del condicionamiento clásico.
Peculiaridades del condicionamiento evaluativo:

  1. es duradero y resistente a la extinción;
  2. puede producirse, incluso con una única asociación, y
  3. no es necesario que la persona sea consciente de la asociación entre estímulos incondicionado y condicionado.
  4. Las actitudes hacia un objeto también se pueden aprender por refuerzo de la conducta, lo que implica que las respuestas de la persona al objeto de actitud tienen consecuencias.

La teoría sobre el condicionamiento operante o instrumental supone el aumento de una respuesta porque va seguida  de consecuencias positivas, o la disminución de una respuesta porque va seguida de consecuencias negativas. Aplicando esta teoría a las respuestas evaluativas provocadas por el objeto de actitud, se supone que éstas aumentan si van seguidas de consecuencias positivas, y disminuyen si van seguidas de consecuencias negativas.

Las respuestas evaluativas también pueden condicionarse por aprendizaje vicario, es decir, por la observación de las consecuencias de las respuestas evaluativas de otros. Es muy frecuente que las actitudes se adquieran imitando las actitudes de otras personas. Este modelo de aprendizaje social es más influyente cuanto más se identifique la persona con el modelo. El condicionamiento vicario o modelado es muy característico de los grupos (ej. grupos de pares y pandillas de niños y adolescentes).

El refuerzo afecta a las actitudes porque proporciona información social sobre lo adecuado de las actitudes en cada contexto y porque se relaciona con las normas sociales que deben cumplirse.

El condicionamiento instrumental y el vicario son los mecanismos más importantes a través de los que  los agentes socializadores influyen en las actitudes (padres, profesores, grupos de pares y medios de comunicación)

En determinadas actitudes, basadas más en creencias que en afectos (religión, valores sociales, política,...), el papel de la socialización en su formación y cambio es más importante que el de la propia experiencia individual. Una vez que esas actitudes se han formado, la persona tenderá a rodearse de un contexto social con actitudes similares que le proporcione nuevos refuerzos.

En ocasiones, en un grupo se pueden fomentar determinadas actitudes que, en privado, ninguno de los miembros sostiene. Se denomina ignorancia pluralista a la tendencia a creer, erróneamente, que conocemos lo que pasa por la mente de los demás y cuales son sus actitudes (análisis del papel de la ignorancia pluralista sobre las actitudes hacia la bebida en grupos de estudiantes)

Influencia del contexto en la formación y cambio de actitudes.-

No siempre evaluamos de la misma manera el mismo objeto.

Las actitudes dependen de la información accesible en cada momento, que incluye la información ya existente en la memoria, habitualmente accesible, y la información accesible concretamente en cada situación temporal. Por lo tanto, las actitudes están sujetas a las influencias del contexto (ej el juicio que hacemos de un amigo en una situación concreta depende de que en ese momento evoquemos características de esa persona que evaluamos positiva o negativamente. Nos gustará más en ese momento, si pensamos en los buenos ratos que pasamos juntos, que si pensamos en las veces que nos ha dejado plantado en una cita)

La accesibilidad de la información depende de sus cualidades, de su organización en la memoria, de la frecuencia de la activación y de la “recencia”de esa activación. Como la recencia (lo que se ha activado más recientemente) varía entre situaciones, diferente información se puede recuperar para la construcción de actitudes en distintos momentos temporales. Consecuentemente, las actitudes varían dependiendo de la información accesible temporalmente.

El contexto no solo influye en qué información viene a la mente; también influye en la evaluación.

Bohner y Wanke (2002) proponen los siguientes factores de la situación que pueden afectar a la evaluación de la información:

  1. Las metas que se desean conseguir: los objetos de actitud que favorecen el logro de un objetivo para la persona  en ese momento, se evaluarán más favorablemente que aquellos que impidan lograr ese objetivo.
  2. El estado de ánimo, que influye directamente en cómo evaluamos las cosas, ya que es más fácil que se evoquen los aspectos del objeto de actitud que están en sintonía con nuestro humor.
  3. Estados fisiológicos y corporales: la expresión corporal y facial son manifestaciones de nuestro estado de ánimo.
  4. El estándar usado para la evaluación: cualquier evaluación será más o menos positiva en función de con qué comparemos el objeto de actitud.

Las actitudes que se basan más en información habitualmente accesible que en información temporalmente accesible son más estables en diferentes situaciones y contextos. Lo que no obsta para que las actitudes basadas sobre todo en información accesible momentáneamente puedan ser también estables a lo largo del tiempo si el contexto permanece estable.

Una vez se han formado, las actitudes pueden almacenarse en la memoria y recuperarse a lo largo del tiempo. Sin embargo, aunque ya existe una actitud almacenada en la memoria, se pueden construir nuevas actitudes si las antiguas no son accesibles o si no resultan apropiadas en ese contexto.