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lunes, 10 de septiembre de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 24


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa

EVOLUCIÓN Y TENDENCIAS EN EL ESTUDIO PSICOSOCIAL DEL PREJUICIO RACIAL: TRES CORRIENTES.
Según Dovidio, "la naturaleza y expresión del prejuicio y el racismo dependen de diversos procesos dinámicos". Este autor identifica tres corrientes en el análisis psicosocial del prejuicio racial, que reflejan las diferentes tendencias que han imperado a lo largo de los años:
  • Primera corriente: (1920-1950): Representa el prejuicio como una psicopatología, una aberración peligrosa del pensamiento normal. Los estudios se centraban en medir y describir el problema y comprender su origen.
  • Segunda corriente: (1950-1990): El prejuicio está basado en procesos normales, no anormales. Se estudia cómo los procesos normales asociados con la socialización y las normas sociales subyacen al prejuicio y ayudan a su transmisión. Dentro de esta segunda corriente surgen 2 aproximaciones en los años 70:

  1. Primera aproximación: A nivel macro. Es la teoría de la identidad social. Ponía de manifiesto el importante papel que desempeñan la categorización, la identidad social y la personal en los procesos subyacentes al prejuicio.
  2. Segunda aproximación: A nivel micro. Nuevas teorías e instrumentos en la investigación sobre cognición social que enfatizan la normalidad del prejuicio. En esta etapa, la cuestión clave es ¿quién no es prejuicioso realmente?, y surgen teorías basadas en sesgos sutiles y no intencionados, como el racismo simbólico, el racismo moderno o el racismo aversivo, entre otras.

Tercera corriente: (1990 - actualidad): Enfatiza los aspectos multidimensionales del prejuicio y se beneficia de nuevas técnicas para estudiar procesos que antes no podían medir. En este periodo se desarrollan nuevas perspectivas conceptuales y metodológicas destinadas a comprender y medir las creencias y actitudes implícitas. Todo ello permite la evaluación de diferencias individuales en actitudes raciales y puede ayudar a distinguir a los racistas tradicionales de los racistas modernos o aversivos y de las personas realmente no prejuiciosas. A su vez, ello permite el desarrollo de aproximaciones dirigidas a combatir las formas sutiles de prejuicio.

La corriente actual de investigación considera los procesos interpersonales e intergrupales más explícitamente de lo que se había hecho hasta el momento. Además de las actitudes de los perceptores, actualmente también se consideran las respuestas y adaptaciones de las víctimas del prejuicio, así como las consecuencias del prejuicio en las interacciones entre los perceptores y las víctimas.

ENFOQUES Y CONCEPCIONES EN EL ESTUDIO DEL PREJUICIO DESDE LA PSICOLOGÍA SOCIAL.
  • Teoría de la personalidad autoritaria: (Adorno, Frenkel-Brunswick, Levinson y Sandford) Los niños que habían tenido una educación severa experimentaban agresividad y hostilidad hacia sus padres y luego la desplazaban hacia personas que consideraban más débiles o inferiores.
  • Teoría del dogmatismo: (Rokeach): Las características de intolerancia y rigidez mental no son exclusivas de la política de derechas sino que también podemos encontrarla en la extrema izquierda.

Adorno
Ambos enfoques han recibido importantes críticas teóricas y metodológicas, ya que obvian la importancia de los factores situacionales en el prejuicio. Siguiendo con esta limitación, Brown opina que estas perspectivas pueden ser útiles para explicar el prejuicio en sus formas más extremas, pero es limitada porque no permite explicarlo en sus manifestaciones cotidianas comunes.
Desarrollos teóricos recientes defienden que las diferencias individuales en las que se intenta basar la explicación del prejuicio son realmente un producto de dinámicas grupales. Se expone un modelo que explica estas variables individuales en términos de procesos grupales:


  • Modelo dual de procesos grupales sobre diferencias individuales en prejuicio (Kreindler): Concibe la personalidad prejuiciosa autoritaria como un fenómeno intragrupal que implica el rechazo de personas percibidas como desviadas que amenazan a las normas sociales.
  • En general, los enfoques más utilizados en el análisis de este fenómeno han sido las concepciones del prejuicio como actitud negativa y como conflicto intergrupal. Respecto a esta última perspectiva, cabe señalar que las mismas teorías que se han utilizado para explicar las relaciones intergrupales (teoría del conflicto realista, teoría de la identidad social y teoría de la categorización del yo) son las que también se han aplicado en la explicación del prejuicio. Consideración del prejuicio como actitud: Se trata de una actitud negativa hacia un determinado grupo social o hacia sus miembros por el hecho de pertenecer a ese grupo.
  • Según esta consideración las características del prejuicio como actitud son las siguientes:

o   Se trata de un juicio que implica una evaluación cargada afectiva y negativamente.
o   En el que el objeto actitudinal son uno o varios exogrupos y sus miembros.
o   Es un fenómeno estable y duradero en el tiempo.
o   La actitud prejuiciosa, una vez formada, influirá, mediará y guiará el comportamiento del individual hacia los miembros de los exogrupos.
Siguiendo con esta idea del prejuicio como actitud:
La estructura de las actitudes tiene 3 componentes, y por lo tanto un prejuicio también:
  • Componente afectivo: Definido por los sentimientos, estados de ánimo y reacciones emocionales que experimentan las personas en relación con los objetos de actitud. Todo predominantemente negativo.
  • Componente cognitivo: Es la información que las personas creen que tienen sobre los objetos actitudinales, es decir, por las creencias. Estereotipo: Es el componente cognitivo del prejuicio y se define como el conjunto de atributos que utilizan las personas para definir a los miembros de un grupo social.
  • Componente conductual o conativo: Se refiere a la intención de conducta o a las acciones (positivas o negativas) que las personas llevan a cabo en relación con el objeto actitudinal. La intención de conducta será predominantemente negativa. Discriminación: Es el componente conductual del prejuicio. Se define como cualquier conducta que niega a los individuos o grupos de personas una igualdad de tratamiento.

Este modelo estructural predice que habrá un alto grado de consistencia entre los 3 componentes, sin embargo no puede establecerse una relación causa-efecto generalizada entre todos ya que puede haber excepciones.
Cuadro 11.2 Un estudio sobre la relación entre los componentes afectivo y cognitivo de la actitud prejuiciosa.
En diversos experimentos se encontró que personas que experimentaban emociones positivas hacia un determinado grupo (magrebíes, subsaharianos o gitanos) también le asignaban rasgos positivos, y a la inversa.
La investigación ha demostrado que el componente más importante para predecir la discriminación es el afectivo, más que el cognitivo (estereotipo).



viernes, 24 de agosto de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 10


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa



APLICANDO LAS TEORÍAS SOBRE ACTITUDES Y CONDUCTA

A modo de conclusión se recogen una serie de ideas, surgidas de la aplicación de las teorías vistas en el tema, que pueden ser útiles para modificar creencias y actitudes. Una de las funciones más importantes de los psicólogos es la de influir para mejorar o implantar determinadas conductas. Por ej., para implementar en un barrio un programa dirigido a la prevención del SIDA sería necesario planificar cómo se pueden modificar y ampliar los conocimientos de los jóvenes y adolescentes sobre este tema, teniendo en cuenta, además, los aspectos afectivos y los hábitos relacionados con la sexualidad que afectan a esta prevención.

  • La aplicación de la teoría de la acción razonada y la teoría de la acción planificada puede ser de gran utilidad para implantar o fomentar conductas deseables, como las relacionadas con la salud, ej sexo seguro. Desde estos modelos teóricos, por ej, se ha estudiado cómo propiciar el uso de condones para la prevención del SIDA, llegando a la conclusión de que los componentes del modelo que más influían en el uso o no de preservativos eran los aspectos afectivos de las actitudes, en mayor medida que las creencias; es decir, no influía el conocimiento que tenían sobre la utilidad de los preservativos para la práctica del sexo seguro, sino la mayor o menor satisfacción que relacionaban con su uso. Sin embargo, la mayor influencia la  ejercía la norma subjetiva: qué hacen los otros amigos o que piensan sobre el uso de condones. Por esta razón es importante, en la intervención educativa para fomentar la práctica segura del sexo, formar a los jóvenes y adolescentes en habilidades de comunicación para que sean asertivos y no se dejen llevar por la opinión de los demás realizando conductas no deseadas (Sheeran y Taylor, 1999)
  • El desarrollo de la teoría de la disonancia cognitiva ha puesto de manifiesto la influencia que tiene el comportamiento realizado sobre la actitud. La investigación ha demostrado que cuando una persona realiza una conducta, aunque sea de mínima importancia, ej asistir a una reunión de una asociación de alcohólicos anónimos, es más probable que acepte realizar conductas más costosas relacionadas con esa primera conducta. La explicación es que tratamos de ser y de parecer coherentes, no sólo ante los demás, sino también ante nosotros mismos. La coherencia es un rasgo muy valorado en nuestra sociedad y por ello tratamos de ser consecuentes  en nuestras actitudes y conductas. Esa necesidad de coherencia se puede utilizar para implantar conductas deseables en cualquier ámbito de la psicología: clínica, educativa u organizacional. Si se consigue que la persona realice alguna conducta relacionada con el objetivo al que se dirige la intervención, será más fácil que continúe actuando en esa línea. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que para que una persona se sienta comprometida con la conducta realizada y actúe de forma consistente, es preciso que entienda que la ha realizado libremente, sin coacciones externas, ni el incentivo ni el castigo favorecen el cambio de actitudes. Las recompensas, las amenazas o la imposición autoritaria para que se realice una conducta consiguen sólo cambios momentáneos y no modifican las actitudes. La explicación está en que la persona no atribuye su conducta a una motivación intrínseca, sino a una imposición externa. 


El ser humano es incapaz de aprender a desenvolverse como persona si no es a través de la relación que mantiene con otros individuos. Incluso aquellas conductas propiamente humanas, como caminar erguidos o hablar, no las podríamos desarrollar si no las aprendiéramos de otras personas de nuestro entorno.

Allport
De esos procesos de influencia depende, en buena medida que las estructuras y valores que rigen una sociedad se mantengan o cambien. Según Gordon W. Allport en el primer Handbook of social Psychology editado en 1935, y que siguió vigente en sucesivas ediciones: “intyento de comprender y explicar como el pensamiento, el sentimiento y la conducta de las personas son influidos por la presencia real, imaginada o implícita de otros” (Allport, 1985, p.3); el fenómeno de la influencia social es tan amplio que está presente en prácticamente todos los tópicos de los que se ocupa la Psicología Social.

Un hito en la historia de esta disciplina lo constituye el trabajo de Norman Triplett, que en 1987 publica los resultados del primer experimento, este, consistió en demostrar la influencia que ejerce la presencia física de otras personas en el rendimiento al desarrollar una tarea física, y supuso el inicio de las investigaciones sobre facilitación social. Otros, como los realizados por Sherif (1936) sobre las normas de grupo y su influencia en los individuos, los llevados a cabo por Asch (1951) en torno a la influencia que ejerce una mayoría, o las investigaciones de Newcomb (1952) referentes a la influencia del grupo sobre las actitudes sociopolíticas de sus miembros (en el capítulo 13) se describen brevemente estas tres líneas de investigación), por citar algunos ejemplos.

Podemos encontrarnos a lo largo del día con múltiples situaciones de influencia social.  La intención de influir, irá dirigida a modificar al menos uno de los componentes de las actitudes, (creencias, sentimientos o conductas).

Los modos de influencia social son muy diversos y pueden ser: directa o indirecta, inmediata o a largo plazo y según el escenario del proceso de influencia nos encontramos con tres tipos:

  • Comunicación cara a cara. La comunicación es bidireccional y dialéctica.
  • Comunicación directa dirigida a una audiencia. Por ejemplo, un mitin. La comunicación es poco recíproca.
  • Comunicación de masas. Es la característica de la propaganda y la publicidad y de los medios de comunicación.

Desde esta perspectiva, hay dos temas típicos de estudio sobre los que versa este capítulo: aquellos que tienen que ver con la conformidad o aceptación de un requerimiento, y los que tratan de la influencia lograda a través de comunicaciones persuasivas.

Así, el capítulo se divide en dos grandes apartados. 

  • En primer lugar, se analiza la propuesta de Robert Cialdini, que resume procesos complejos de influencia-referidos a la aceptación de una petición- en seis principios psicológicos. El enfoque de Cialdini (2001) es de amplio alcance y permite explicar fenómenos de influencia que se producen en diversos contextos, como relaciones íntimas, negocios, política, sectas, timos.etc. 
  • En segundo lugar, se consideran los procesos de persuasión organizados a través de la comunicación. Los estudios denominados de persuasión se aplican a situaciones más concretas y abarcan aquellos procesos de influencia que ocurren a través de una comunicación, en la que una fuente o comunicador emite un determinado mensaje dirigido a un receptor o a una audiencia, con la intención de influir en sus actitudes o conducta.


PRINCIPIOS PSICOLÓGICOS BÁSICOS QUE SUBYACEN A LOS PROCESOS DE INFLUENCIA.

Cialdini
¿Cómo consiguen las personas que otros hagan lo que ellas quieren? Todos tenemos la experiencia de conocer a individuos que son especialmente hábiles para convencer a los demás. Por otra parte, las tácticas útiles son las que tienen éxito y se transmiten de una generación a otra, bien en las escuelas de marketing y de publicidad, bien por imitación de unos profesionales a otros.

Estas tácticas las empleamos cuando queremos conseguir algo de los demás. El mérito de Cialdini (2001) consiste en sistematizar teóricamente las tácticas que observaba en los profesionales, en relación con seis principios psicológicos que subyacen en los procesos de influencia. Según este autor, la aceptación de las demandas de otra persona se puede explicar por alguno de los siguientes procesos psicológicos básicos:

  • Compromiso/coherencia.
  • Reciprocidad.
  • Validación social.
  • Escasez.
  • Simpatía.
  • Autoridad.

Que aceptemos o no los requerimientos de otra persona no siempre se debe a que realicemos un procesamiento cognitivo muy elaborado. Lo más frecuente es que nos dejemos llevar por procesos automáticos o heurísticos que nos resultan fiables en ese proceso de interacción. Esos procesos automáticos se basan en reglas de actuación vinculadas a un contexto concreto, son útiles, ya que nos permiten dar una respuesta rápida, sin emplear mucho tiempo ni esfuerzo, lo que posibilita que dediquemos nuestra mente a otros aspectos presentes en la situación.

Los principios descritos por Cialdini se refieren a normas y a reglas de actuación muy valoradas socialmente. Por ejemplo, se valora mucho ser consistente con los compromisos adquiridos (coherencia) o corresponder cuando te hacen un regalo o algún favor (reciprocidad). Estos seis principios psicológicos, que rigen muchos de los procesos de interacción social, tienen en común las siguientes características:

  • Son útiles en la mayoría de las situaciones.
  • Son muy valorados socialmente.
  • Se aprenden desde la infancia.
  • Sirven como heurístico o atajo cognitivo para interpretar una situación social y actuar rápidamente.
  • Suelen ser utilizados con mucha frecuencia y en contextos muy diferentes para convencer.

Es precisamente su carácter funcional, lo que hace que sea tan eficaz el usar tácticas que apelan a alguno de estos principios psicológicos básicos para conseguir las respuestas deseadas en una interacción.

El enfoque teórico propuesto por Cialdini se centra en un cambio de comportamiento que se puede denominar aceptación o complacencia, y es generalizable a cualquier intento de influencia que tenga que ver con procesos dirigidos a lograr la aceptación de un requerimiento.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 8


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa

INFLUENCIA ENTRE ACTITUDES Y CONDUCTAS

Se exponen las principales teorías sobre la relación entre actitudes y conductas:

I) Modelos teóricos que indican el modo en que las actitudes influyen en la conducta:

  • Modelo MODE: explica cómo influyen las actitudes previas hacia un objeto en el procesamiento de la información relacionada con ese objeto;
  • Teoría de la acción razonada y sus ampliaciones posteriores: se centra en la influencia de la actitud hacia un comportamiento específico.

II) Influencia de la conducta en las actitudes:

  • Teoría de la disonancia cognitiva: explica el cambio de actitud que sigue a determinadas conductas, es decir, cómo la conducta puede cambiar las actitudes.

I) Influencia de las actitudes en la conducta.-

Icek Ajzen
Existe la creencia generalizada de que las actitudes guían el comportamiento; si fuera cierto, cualquier cambio en las actitudes modificaría el comportamiento. Esta relación ha sido cuestionada aunque el concepto de actitud parece que está estrechamente ligado a la conducta, ya que se considera una variable mediadora entre la información que maneja la persona sobre el objeto de actitud y las respuestas evaluativos que éste provoca
(información  → ACTITUD → respuesta evacuativa)

Ajzen y Fishbein (1977) sintetizan bajo qué condiciones las actitudes fallan al pronosticar la conducta, concluyendo que hay dos tipos de explicaciones:

  • Actitudes y conductas no se correlacionan positivamente porque ambas se miden en diferente nivel de generalidad; se miden actitudes generales (Ej. actitudes hacia el medio ambiente) mientras se toman medidas de comportamientos específicos (Ej. reciclar papel)
  • La conducta puede estar condicionada por una serie de factores situacionales, internos o externos a la persona, que forman parte de un sistema complejo que, en conjunto, influye en el comportamiento, además de la influencia que puede ejercer la actitud. Proponen que se mida la intención de conducta, en vez de la conducta real, al analizar los vínculos entre actitudes y conducta.

La conclusión sobre la relación entre actitudes y conducta es que cuando se tienen en cuenta una serie de condiciones que garanticen la correspondencia entre la medida de la actitud y de la conducta, las actitudes sí predicen la conducta.

El modelo MODE (Motivation and Opportunity as Determininants of attitude to behaviour process) (Motivación  y Oportunidad como Determinante de las actitudes hacia procesos de conducta)

Esta teoría postula que las actitudes pueden guiar el comportamiento hacia un objeto mediante dos tipos de procesamiento cognitivo (Fazio, 1990):

  1. un procesamiento espontáneo, basado en la activación automática de una actitud relevante.
  2. un procesamiento elaborado, en el que se analiza detalladamente la información disponible.
  3. El procesamiento espontáneo requiere que la actitud existente hacia un objeto se recupere de la memoria en presencia de ese objeto. Una vez que la actitud (positiva o negativa) se activa, sirve como señal para procesar la información siguiente sobre ese objeto. La persona no es consciente de esa activación automática. Esa actitud previa sirve como filtro para la interpretación de la información que se recibe del objeto en esa situación concreta, influyendo en los juicios o comportamientos. Cuánto más accesible sea la actitud, mayor va a ser la influencia que ejerza sobre percepciones posteriores y sobre las conductas basadas en esas percepciones. Una de esas características del procesamiento espontáneo es que se produce con actitudes muy accesibles para la memoria ya que este tipo de actitudes son las que tienen un potencial de activación más acusado. La accesibilidad actitudinal es mayor dependiendo de la frecuencia de activación de la actitud y de lo recientemente que se haya utilizado.
  4. El procesamiento elaborado, en vez de guiarse por actitudes preexistentes, analiza cuidadosamente los atributos que caracterizan al objeto y tiene en cuenta los aspectos positivos y negativos de esas características. A través de esta forma de pensamiento se llega a una evaluación, es decir, a una actitud elaborada para ese momento. La teoría de la acción razonada y la teoría de la acción planificada ejemplifican este tipo de procesamiento.

Martin Fishbein
Los principales determinantes del procesamiento deliberado son la motivación y la oportunidad, entendiéndose la oportunidad como la posibilidad de llevar a cabo el esfuerzo de analizar todos los atributos del objeto, lo que supone disponer de tiempo, recursos y capacidad cognitiva (Motivación y Oportunidad como Determinantes de las actitudes hacia procesos de conducta, “MODE”)
Si la motivación y la oportunidad son bajas, las actitudes previas guían la conducta en mayor medida que la información presente en la situación.

La teoría de la acción razonada (Fishbeir y Ajzan, 1975)

Fue diseñada para explicar y predecir el comportamiento humano en contextos específicos, y es aplicable a conductas deliberadas.

El elemento central de la teoría es la intención que tiene la persona de realizar la conducta. Desde este modelo se asume que la mayoría de los comportamientos están bajo el control del propio sujeto, y que por tanto el principal determinante de la conducta va a ser que la persona tenga intención, o no, de realizar ese comportamiento. Esa motivación consciente de actuar, la intención, se considera el principal factor psicológico que hay que predecir, ya que la ejecución de la conducta concreta no siempre está bajo el control de la persona y puede que no consiga realizarla a pesar de su intención.
En la formulación de la teoría de la acción razonada, se postula que la intención de conducta está determinada por dos factores independientes:

  • uno personal (la actitud hacia la conducta)
  • uno que refleja la influencia del contexto social sobre el individuo (la norma subjetiva)

·                La actitud hacia la conducta:

Se refiere al grado en que la persona evalúa favorablemente o no realizar esa conducta concreta. Esa actitud depende de las creencias relevantes sobre la conducta en cuestión y sobre las consecuencias de realizarla. Cada una de esas consecuencias asociadas a la conducta puede ser valorada positiva o negativamente.

Se trata de un modelo de “expectativa-valor”, ya que tiene en cuenta

  • distintas creencias o expectativas relacionadas con la conducta, y
  • la valoración que cada persona hace de las consecuencias de realizarla

Esta valoración subjetiva de los resultados incide directamente en la actitud, ya que se multiplica por la fuerza de las creencias: 

A =       cj * vj
A: actitud hacia la conducta
c: creencia sobre las consecuencias de realizar la conducta
v: valoración de esas consecuencias

Según este modelo se puede calcular matemáticamente la actitud hacia la conducta pidiendo a las personas que se posicionen numéricamente en relación con la fuerza con la que sostienen las creencias sobre las consecuencias de esa conducta y con la valoración de esas consecuencias.

·                La  norma social subjetiva:

Es el otro determinante de la intención de realizar la conducta. Depende de dos factores:

  • de las creencias sobre lo que piensan determinados individuos (personas importantes para el sujeto, sus referentes) respecto a si la persona debe realizar o no la conducta, y
  • de la motivación de la persona para acatar esa opinión.

Se llama norma subjetiva porque es la percepción que el individuo tiene de la opinión de los otros; no tiene por qué ser la opinión real. Este es un ejemplo de cómo influye la presencia imaginada de los demás.

Estos dos factores también se combinan de forma multiplicativa para determinar la magnitud de la norma subjetiva (NS). Cada creencia normativa (cn) sobre un referente se multiplica por la motivación de la persona para complacer al referente en cuestión, obteniéndose mediante la suma de los productos de los n referentes el valor de la norma subjetiva

 NS =     cni * mi
Ej.: si una persona percibe que su padre tiene mucho interés en que elija una carrera (evaluada como 7) y esa persona tiene una alta motivación para complacer a su padre (evaluada en 8), en relación con ese referente,   
cn * m = 56

La teoría de la acción planificada.-

Elaborada por los mismos autores que la teoría de la acción razonada, la teoría de la acción planificada añadió un nuevo factor al modelo propuesto inicialmente, el control percibido, que se refiere a la percepción que la persona tiene de lo fácil o difícil que le resultará realizar el comportamiento.

Este componente contribuye a explicar la conducta de dos formas:

  • indirectamente, a través de la influencia que tiene sobre la intención de conducta, ya que si parece muy difícil llevar a cabo un comportamiento, ni siquiera se intentará, y
  • directamente, ya que afecta a la posibilidad real de ejecutar la conducta.







martes, 21 de agosto de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 7


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa



FUNCIONES DE LAS ACTITUDES.-

¿Para qué nos sirven las actitudes? El análisis funcional de las actitudes ha permitido delimitar una serie de funciones psicológicas en los procesos de interacción de una persona con su medio físico y social.

Katz (1960) ha propuesto que las actitudes desarrollan cuatro funciones principales: de conocimiento, instrumental, defensiva del yo, y expresiva de valores.

Función de conocimiento.-

Las actitudes nos ayudan a comprender nuestro entorno y a darle significado, ya que proporcionan un mecanismo de evaluación que permite clasificar rápidamente la nueva información en dimensiones “positivo versus negativo” (ej bueno-malo; bonito-feo). Esta división al evaluar permite diferenciar entre lo que es beneficioso y dañino en cada individuo y así determinar cómo el objeto de actitud puede contribuir a proporcionar más o menos bienestar.

Por otra parte, las actitudes influyen en el procesamiento de la información, siendo esta influencia más potente cuánto más fuerte es la actitud, ya que este tipo de actitudes fuertes son más accesibles y se basan en un conocimiento más elaborado. Con frecuencia, las actitudes sesgan el procesamiento de la información porque:

  1. seleccionan lo que se procesa (atención); 
  2. la interpretación de lo que se procesa tiende a hacerse congruente con la actitud previa (percepción); 
  3. y tratamos de ignorar la información que es incongruente; por lo que la información congruente con las actitudes se almacena en la memoria más que la incongruente. Esta selección, guiada por la actitud, se da en todas las etapas del procesamiento de la información: atención, percepción, almacenamiento y recuerdo.

Función instrumental, de ajuste o utilitaria.-

Las actitudes pueden servir a la persona para obtener refuerzos o para evitar castigos. Esta función se denomina de ajuste o utilitaria porque permite lograr determinadas metas o beneficios concretos. Ej. mostrar una actitud favorable hacia una forma de vestir puede ser útil a un adolescente para integrarse en el grupo de pares al que quiere pertenecer.

Las personas desarrollan actitudes positivas hacia los objetos que les aportan beneficios y actitudes negativas hacia aquellos objetos que asocian a consecuencias adversas.

Esta función instrumental permite una interpretación del entorno al clasificar los objetos de actitud de acuerdo con los resultados que proporcionan.

Función defensiva del yo.-

Las actitudes también pueden contribuir a mantener la autoestima, es decir, a hacer que nos sintamos satisfechos con nosotros mismos. Ej. mostrar una actitud negativa hacia los inmigrantes culpándolos de los problemas personales de desempleo. Desde un enfoque de orientación psicoanalítica, las actitudes etnocéntricas y xenófobas hacia determinados grupos se explican como una forma de proyectar la propia frustración culpando a grupos minoritarios de lo que sucede en su entorno.

Este tipo de actitudes sociales pueden estar motivadas por mecanismos de defensa que se ponen en juego cuando la autoestima se ve amenazada. Algunas actitudes de negación del peligro (no tomar medidas para la prevención del sida) cumplirían esta función defensiva del yo negando la amenaza de contraer una enfermedad.

Función expresiva de valores.-

Con frecuencia, la expresión de determinadas actitudes es una especie de presentación de la persona a través de la que se ofrece una faceta de su identidad. Así, las actitudes pueden servir para reafirmar aspectos importantes del autoconcepto (“autoafirmación”). En general, las actitudes religiosas y políticas cumplen más esta función de expresión de valores que funciones instrumentales.

Es importante tener en cuenta que una misma actitud puede cumplir diferentes funciones para distintas personas, y que una actitud puede servir para varias funciones a una misma persona. Ej. una profesora puede estar a favor de la integración de discapacitados en el aula porque favorece que se contrate a más profesores (función instrumental), o porque está a favor de la igualdad de oportunidades para todas las personas (función expresiva de valores); o porque forma parte de un equipo educativo en el que prima esta actitud hacia la integración en el aula (función instrumental, en este caso de ajuste social)

Las funciones de una misma actitud también pueden cambiar en el tiempo y servir a una persona para diferentes propósitos en diferentes momentos; por ello se puede afirmar que las actitudes son multifuncionales.

ORIGEN DE LAS ACTITUDES.-

Las actitudes tienen sus raíces en el aprendizaje social, ya que se aprenden, de expresan y se modifican en contextos sociales. También muchas actitudes se desarrollan sobre una base biológica.

Ambos tipos de factores no son necesariamente independientes y parte de la variabilidad de actitudes observadas puede deberse a la interacción de factores sociales y genéticos.
Las teorías que explican los procesos de formación de actitudes también sirven para explicar las causas de su modificación.

Influencias biológicas.-

Ciertas actitudes pueden estar influenciadas por aspectos genéticos y tener origen en mecanismos innatos que han favorecido a la especie en épocas ancestrales (algunas fobias, aficiones,...)

Algunos procesos psicológicos que tienen una base biológica predisponen hacia determinadas actitudes (ej el temperamento puede explicar actitudes concretas como los deportes de riesgo pero esto sólo no puede explicar que se tengan determinadas actitudes)
Ciertas habilidades, como la capacidad para la música, pueden tener un componente genético que influya en las actitudes de forma indirecta, ya que las personas tendemos a formarnos actitudes que tienen que ver con nuestras capacidades y con nuestras características personales.

El impacto de la herencia genética en las actitudes es más significativo en aquellas basadas en aspectos afectivos o emocionales que en las que se basan en creencias o conductas. Sin embargo, los factores genéticos no pueden explicar totalmente la formación de actitudes de un individuo concreto, ya que los factores de socialización modularían esa predisposición (pero sí explicar la variabilidad observada en una población). Del mismo modo, aunque ciertos genes puedan influir en una actitud o conducta, ello no implica que esa influencia sea irreversible y no modificable.

Efecto de la mera exposición.-

Las actitudes se pueden adquirir a través de la experiencia directa con el objeto de actitud.
El efecto de mera exposición a un estímulo se describe como el aumento de la favorabilidad hacia un estímulo neutro (estímulo que en principio no nos provoca ninguna actitud, ni positiva ni negativa) al aumentar la exposición repetida del mismo (sucede por ej con la música, que suele gustarnos más cuando la oímos repetidas veces).

Lógicamente, si existe una actitud negativa previa hacia el objeto, las exposiciones repetidas aumentan la negatividad de la evaluación. Por otra parte, la repetición exagerada de la exposición puede llevar a una especie de hartazgo que no favorecería una actitud positiva.

Condicionamiento de las evaluaciones, aprendizaje e imitación.-

Las actitudes se pueden formar y modificar por condicionamiento clásico: se trata de un aprendizaje por contigüidad de estímulos que condicionaría la evaluación de uno de ellos. Nos puede llegar a agradar algo porque la exposición a ese objeto está unida con experiencias que provocan un afecto positivo (o viceversa). El procedimiento de condicionamiento clásico se utiliza en publicidad para conseguir una actitud favorable hacia determinados productos, asociando el producto a promocionar (estímulo condicionado) con gente atractiva o con música (estímulo incondicionado). El mecanismo de asociación consigue que la actitud positiva que produce ese estímulo incondicionado de transfiera al producto.

Condicionamiento evaluativo (respuestas evaluativas al objeto de actitud) por asociación de estímulos: se pueden crear actitudes positivas y negativas si estímulos nuevos se aparean a estímulos que provocan estados afectivos positivos o negativos. En este caso, los procesos implicados no son exactamente iguales que los del condicionamiento clásico.
Peculiaridades del condicionamiento evaluativo:

  1. es duradero y resistente a la extinción;
  2. puede producirse, incluso con una única asociación, y
  3. no es necesario que la persona sea consciente de la asociación entre estímulos incondicionado y condicionado.
  4. Las actitudes hacia un objeto también se pueden aprender por refuerzo de la conducta, lo que implica que las respuestas de la persona al objeto de actitud tienen consecuencias.

La teoría sobre el condicionamiento operante o instrumental supone el aumento de una respuesta porque va seguida  de consecuencias positivas, o la disminución de una respuesta porque va seguida de consecuencias negativas. Aplicando esta teoría a las respuestas evaluativas provocadas por el objeto de actitud, se supone que éstas aumentan si van seguidas de consecuencias positivas, y disminuyen si van seguidas de consecuencias negativas.

Las respuestas evaluativas también pueden condicionarse por aprendizaje vicario, es decir, por la observación de las consecuencias de las respuestas evaluativas de otros. Es muy frecuente que las actitudes se adquieran imitando las actitudes de otras personas. Este modelo de aprendizaje social es más influyente cuanto más se identifique la persona con el modelo. El condicionamiento vicario o modelado es muy característico de los grupos (ej. grupos de pares y pandillas de niños y adolescentes).

El refuerzo afecta a las actitudes porque proporciona información social sobre lo adecuado de las actitudes en cada contexto y porque se relaciona con las normas sociales que deben cumplirse.

El condicionamiento instrumental y el vicario son los mecanismos más importantes a través de los que  los agentes socializadores influyen en las actitudes (padres, profesores, grupos de pares y medios de comunicación)

En determinadas actitudes, basadas más en creencias que en afectos (religión, valores sociales, política,...), el papel de la socialización en su formación y cambio es más importante que el de la propia experiencia individual. Una vez que esas actitudes se han formado, la persona tenderá a rodearse de un contexto social con actitudes similares que le proporcione nuevos refuerzos.

En ocasiones, en un grupo se pueden fomentar determinadas actitudes que, en privado, ninguno de los miembros sostiene. Se denomina ignorancia pluralista a la tendencia a creer, erróneamente, que conocemos lo que pasa por la mente de los demás y cuales son sus actitudes (análisis del papel de la ignorancia pluralista sobre las actitudes hacia la bebida en grupos de estudiantes)

Influencia del contexto en la formación y cambio de actitudes.-

No siempre evaluamos de la misma manera el mismo objeto.

Las actitudes dependen de la información accesible en cada momento, que incluye la información ya existente en la memoria, habitualmente accesible, y la información accesible concretamente en cada situación temporal. Por lo tanto, las actitudes están sujetas a las influencias del contexto (ej el juicio que hacemos de un amigo en una situación concreta depende de que en ese momento evoquemos características de esa persona que evaluamos positiva o negativamente. Nos gustará más en ese momento, si pensamos en los buenos ratos que pasamos juntos, que si pensamos en las veces que nos ha dejado plantado en una cita)

La accesibilidad de la información depende de sus cualidades, de su organización en la memoria, de la frecuencia de la activación y de la “recencia”de esa activación. Como la recencia (lo que se ha activado más recientemente) varía entre situaciones, diferente información se puede recuperar para la construcción de actitudes en distintos momentos temporales. Consecuentemente, las actitudes varían dependiendo de la información accesible temporalmente.

El contexto no solo influye en qué información viene a la mente; también influye en la evaluación.

Bohner y Wanke (2002) proponen los siguientes factores de la situación que pueden afectar a la evaluación de la información:

  1. Las metas que se desean conseguir: los objetos de actitud que favorecen el logro de un objetivo para la persona  en ese momento, se evaluarán más favorablemente que aquellos que impidan lograr ese objetivo.
  2. El estado de ánimo, que influye directamente en cómo evaluamos las cosas, ya que es más fácil que se evoquen los aspectos del objeto de actitud que están en sintonía con nuestro humor.
  3. Estados fisiológicos y corporales: la expresión corporal y facial son manifestaciones de nuestro estado de ánimo.
  4. El estándar usado para la evaluación: cualquier evaluación será más o menos positiva en función de con qué comparemos el objeto de actitud.

Las actitudes que se basan más en información habitualmente accesible que en información temporalmente accesible son más estables en diferentes situaciones y contextos. Lo que no obsta para que las actitudes basadas sobre todo en información accesible momentáneamente puedan ser también estables a lo largo del tiempo si el contexto permanece estable.

Una vez se han formado, las actitudes pueden almacenarse en la memoria y recuperarse a lo largo del tiempo. Sin embargo, aunque ya existe una actitud almacenada en la memoria, se pueden construir nuevas actitudes si las antiguas no son accesibles o si no resultan apropiadas en ese contexto.