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lunes, 31 de marzo de 2014

Resúmenes Teoría Sociológica III: Contemporánea Parte 16

En la asignatura Teoría Sociológica III: Contemporánea del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los siguientes resúmenes del libro Teoría sociológica moderna de George Ritzer. MacGraw-Hill 2010, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Teorías del intercambio, de redes y de la elección racional. Teoría del intercambio y conductismo sociológico. Teoría de redes. Teoría de la elección racional. Capítulo 8 (335-378) Tomás Javier Prieto González // Estructuralismo, postestructuralismo y surgimiento de la teoría social posmoderna. Estructuralismo. Postestructuralismo: las ideas de Michel Foucault. Teoría social posmoderna. Capítulo 13 (559-600) Tomás Javier Prieto González // La metateorización sociológica. La metateorización en sociología. La sociología una ciencia multiparadigmática. Hacia un paradigma sociológico más integrado. Apéndice (601-618) Tomás Javier Prieto González

Conducta colectiva. Coleman elige la conducta colectiva como objeto de su análisis porque el carácter frecuentemente desordenado e inestable de la conducta colectiva la supone difícil de analizar desde la perspectiva de la elección racional. La teoría de la elección racional puede explicar todo tipo de macrofenómenos u no sólo aquellos que son ordenados y estables.

¿Por qué las personas transfieren unilateralmente el control sobre sus acciones a otras personas? La respuesta es que lo hacen en un intento de maximizar su utilidad. La maximización individual implica un equilibrio de control entre varios actores y esto produce un equilibrio en la sociedad. La conducta colectiva tiene características de desequilibrio.

Normas. Otro fenómeno macro que analiza Coleman son las normas. Sociólogos utilizan las normas para explicar la conducta individual sin cuestionar y explicar por qué y cómo existen las normas. Cree que ciertas personas originan y mantienen las normas porque creen que el cumplimiento de las normas produce beneficios y la violación de esas normas produce perjuicios. Las personas suelen consentir cierto control sobre su propia conducta, pero a cambio obtienen cierto control sobre la conducta de otros.

El elemento central es la concesión de derechos parciales de control sobre la propia acción y la recepción de derechos parciales de control sobre las acciones de otros, es decir, la emergencia de una norma. Como las transferencia de control no es unilateral, se produce el equilibrio en el caso de las normas.
Pero también existen circunstancias en las que las normas actúan en beneficios de ciertas personas y en perjuicio de otras. Los actores conceden el derecho a controlar sus propias acciones a aquellos actores que inician y mantiene las normas. La eficacia de las normas depende de la capacidad para hacer que se produzca el consenso. Son el consenso y la capacidad para hacer cumplir las normas los que evitan las características de desequilibrio de la conducta colectiva.

Coleman admite que las normas llegan a interrelaciones, pero considera que se trata de una cuestión macro que está fuera del alcance de su obra sobre los fundamentos de los sistemas sociales. Reconoce que analizar la internalización de las normas supone entrar en aguas traicioneras para un teoría basada en la elección racional. Afirma que la internalización de las normas supone el establecimiento de un sistema sancionador interno; las personas se autosancionan cuando violan las normas. La idea de Coleman es de un actor o conjunto de actores que se esfuerzan por controlar a otros que han internalizado las normas. El interés de un conjunto de acores consiste en tener otro conjunto de actores que hayan internalizado ciertas normas y ser controlado por ellos.

Coleman analiza las normas desde el punto de vista de tres elementos clave: la relación de lo micro con lo macro, la acción intencional en el nivel micro u la relación de lo macro con lo micro. Las normas son fenómenos macro que se inician en la acción intencional del nivel micro. Una vez que existen, las normas, mediante sanciones o la amenaza de sanciones, influyen en las acciones de los individuos.

El actor corporativo. Se centra ahora en el actor corporativo, los actores probablemente no actúan en persecución de su interés individual, sino en interés de la colectividad. Esta es la dimensión que va de lo micro a lo macro.

Coleman señala que tanto los actores corporativo como los actores humanos tienen intenciones. Los actores humanos pueden perseguir propósitos propios que difieren de los corporativos. Esto nos ayuda a comprender las fuentes de las revueltas contra la autoridad corporativa. Los modos en los que las personas despojan de autoridad a la estructura corporativa y confieren legitimidad a los implicados en la revuelta. Determinadas condiciones macro conducen a las personas a realizar actos tales como despojar de autoridad o conferirla.

Coleman arranca del individuo y de la idea de que todos los derechos y los recursos existen en el nivel individual. Es el interés de los individuos lo que determina el curso de los eventos. Esto no es cierto, especialmente en la sociedad moderna. En el mundo moderno los actores corporativos ganan cada vez más importancia. El actor corporativo puede actuar bien en beneficio, bien en perjuicio del individuo. Coleman mantiene que “sólo partiendo conceptualmente del punto de vista de que toda soberanía reside en las personas individuales es posible apreciar el grado en que los sistemas sociales existentes llevan a cabo sus intereses último. El postulado de que las personas individuales son soberanas facilita al sociólogo evaluar el funcionamiento de los sistemas sociales.

El cambio social más importante para Coleman fue la emergencia de actores corporativos para complementar las “personas naturales”. Siempre han existido actores corporativos, pero actores tradicionales como la familia han sido gradualmente sustituidos por otros nuevos autoestables y construidos intencionalmente.

Coleman distingue entre estructuras primordiales basadas en la familia, tales como el vecindario y los grupos religiosos, y estructuras intencionales, tales como las organizaciones económicas y el gobierno. Las estructuras primordiales se están “desuniendo” a medida que sus  funciones se dispersan y son cumplidas por otros actores corporativos. La meta de su trabajo es proporcionar los fundamentos para construir una estructura social viable a la luz del desvanecimiento de la estructura primordial de la que han dependido las personas.

Coleman critica la perspectiva del homo sociologicus. Esta visión acentúa el proceso de socialización y la acomodación plena entre el individuo y la sociedad, el homo sociologicus es incapaz de tratar la libertad de acción de los individuos a pesar de los constreñimientos que le presionan, e incapaz también de evaluar las acciones del sistema social. El homo economicus posee, desde el punto de vista de Coleman, todas esas capacidades. La teoría sociológica (así como la investigación sociológica) debe tener un propósito, un papel en el funcionamiento de la sociedad.

Las reflexiones de Coleman sobre la teoría social guardan una estrecha relación con sus ideas sobre la naturaleza cambiante de la sociedad. La teoría social en general y las ciencias sociales en particular son hoy necesarias para la reconstrucción de una nueva sociedad. La nueva sociedad requiere una nueva ciencia social. Las ciencias sociales deben cruzar las fronteras disciplinares tradicionales.

Críticas.  La teoría de la elección racional en general ha sido duramente atacada en sociología. La obra de James Coleman ha sido atacada:

  • Ha desatendido la especificación de los mecanismos causales.
  • Ha promovido un reduccionismo psicológico incompleto, que conduce a error.
  • Ha defendido un tipo general de teoría, el análisis de la elección racional, que en algunos momentos ha llevado a los científicos sociales a callejones sin salida.


Se ha sostenido que la teoría de la elección racional es insuficiente. Blau afirma que la sociología debe analizar los fenómenos macro y , como resultado de ello, la explicación de la conducta individual, la tarea de la teoría de la elección racional, está fuera de los límites de la sociología. Esta teoría ha sido criticada por ser demasiado ambiciosa, por intentar reemplazar las demás perspectivas teóricas existentes.
Desde el punto de vista feminista, England y Kilbourne han criticado el supuesto de egoísmo implícito en la teoría de la elección racional, desde su perspectiva el egoísmo-altruismo debe considerarse como una variable. El supuesto de egoísmo representa un sesgo masculino. Desde la perspectiva del interaccionismo simbólico Denzin ofrece la crítica: no ofrece una respuesta convincente a la pregunta ¿cómo es posible la sociedad?, no encaja con la vida cotidiana y las normas de la racionalidad y la afectividad que organizan las actividades reales de los individuos en la interacción. Tiene una utilidad limitada para la teoría social contemporánea.

Ha sido criticada por subestimar o ignorar cuestiones como la cultura y los eventos fortuitos. Ha degenerado como resultado de la evolución interna o de las respuestas a las críticas externas. La teoría de la elección racional es ahora tautológica e invulnerable a la falsación, ha desarrollado la capacidad de explicarlo todo u por consiguiente, nada.

RESUMEN

Se ocupa de tres teorías interrelacionadas que comparten una orientación positivista. La teoría del intercambio moderna de deriva del conductismo y la teoría de la elección racional. El fundador es Homans. Su teoría micro y reduccionista del intercambio se resumen en un pequeño número de proposiciones. Blau acentuó la importancia de las normas y ha recibido la influencia del esfuerzo más estructural. Los discípulos de Emerson y otros se ocupan con fruición de extender su perspectiva teórica a varios dominios.

Una de las preocupaciones de Emerson son las redes. Hay muchos solapamientos entre la teoría del intercambio y la de redes, muchos teóricos de redes trabajan fuera del marco del intercambio. La teoría de redes se distingue por centrarse en las pautas objetivas de las relaciones dentro y entre los niveles micro y macro de la realidad social.

Gracias a los esfuerzos de Coleman la teoría de la elección racional, que ha contribuido al desarrollo de la teoría del intercambio, ha logrado establecerse por derecho propio como una perspectiva teórica. Pretende ser capaz de analizar cuestiones de nivel micro u macro, así como el papel que representa los factores micro en la formación de los fenómenos macro.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La reputación en las redes sociales

Artículo de Anna Ortiz publicado en Portal Programas el19 de septiembre de 2012.


La psicología es una disciplina muy relacionada con el estudio del comportamiento humano y por esta razón creímos imprescindible disponer de un experto para realizar nuestro estudio sobre Cómo afectan las redes sociales a nuestras relaciones personales. Por esta razón nos pusimos en contacto con Mertxe Pasamontes, una psicóloga 2.0 que utiliza nuevas plataformas en Internet para realizar parte de su trabajo, que podemos admirar en el blog que mantiene.
Mertxe Pasamontes está licenciada en Psicología y Humanidades, con reconocimiento de la especialidad clínica y acreditación Europea de Experta en psicoterapia (EuroPsy). Con los años ha completado la formación académica con un Posgrado en Trastornos mentales (Universidad de León) y la no académica siguiendo el proceso completo que la capacita como Trainer – Master en PNL y Máster en PNL y Coaching (Institut Gestalt).
Seguidamente os exponemos las preguntas que le realizamos, que relacionan la psicología con nuestra mesa redonda: Cómo afectan las redes sociales a nuestras relaciones personales.

¿Crees que debido a la dependencia que el mundo actual tiene de la tecnología podríamos afirmar que todos, en mayor o menor medida, padecemos algún grado de tecnofília (Tecno = tecnología y filia = afición, simpatía)? ¿Al mayor de estos grados se le puede considerar una adicción?

Yo soy prudente en el uso del término adicción para la tecnología. Es posible que muchos seamos tecnofílicos, pero también lo es que la tecnología puede tener usos buenos y productivos. Yo lo consideraría problemático cuando produce una interferencia grave con la vida familiar o cuando sientes que no puedes controlar el uso.

Una de la técnicas que utilizas para ayudar a dejar de fumar es la hipnosis. ¿Qué método utilizarías para ayudar a alguien que no puede vivir sin estar constantemente conectado a las redes sociales?

Habría que explorar el caso con detenimiento para ver cuál es el problema de la persona, en que grado, en que momentos. En algunos casos que he tratado ha sido suficiente con utilizar procedimientos conductuales

¿Cuál es la razón por la que muchas personas deciden invertir su tiempo libre en conectarse a las redes sociales? ¿A qué le estamos quitando el tiempo que dedicamos a las redes sociales (ejercicio físico, reuniones familiares, amigos, televisión...)?

Conectarse a las redes sociales creo que no es más que la necesidad natural que tenemos de estar en contacto con otras personas. Años atrás el único modo era hacerlo en persona o por teléfono. Con la tecnología las posibilidades se aumentan muchísimo. A qué le quita tiempo cada persona, dependerá obviamente de cada uno. En muchas personas es un tiempo  restado a la TV. En otros, quizás se quita de actividades también necesarias, como es el contacto cara a cara, el ejercicio, etc. Esos casos serían los que han de tener cuidado de no caer en un uso abusivo.

En uno de tus posts hablas de la reputación y de cómo esta se ve afectada por las redes sociales. ...¿Ahora que la reputación mejora o empeora de manera muy rápida gracias a las redes sociales crees que este hecho beneficia o perjudica la estabilidad emocional de las personas?

Es un tema delicado. Porque tal como dices, puede ser algo muy rápido y personas más sensibles pueden verse afectadas. Por eso es mejor optar por recorridos a largo plazo, labrando una reputación poco a poco y teniendo un mínimo de precauciones. Saber para qué entras, cuáles son tus objetivos en las Redes, qué perfil te interesa tener. No todo vale.

Has escrito una guía para aprender a prevenir el consumo de drogas. ¿Qué consejos darías para que previniéramos un uso compulsivo de las redes sociales?

Aparte de lo que ya he comentado, el equilibrio. Mantener un equilibrio entre la vida online y la offline. Recordar que las actividades en persona, al aire libre, el poder experimentar con todos los sentidos es maravilloso y muy sano.

Si tenéis interés en ver las respuesta que nos ofreció Mertxe Pasamontes en nuestra mesa redonda sobre: Cómo afectan las redes sociales a nuestras relaciones personales, podéis consultarlas en los siguientes enlaces:

Artículo de Anna Ortiz publicado en Portal Programas el19 de septiembre de 2012.

viernes, 24 de agosto de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 10


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa



APLICANDO LAS TEORÍAS SOBRE ACTITUDES Y CONDUCTA

A modo de conclusión se recogen una serie de ideas, surgidas de la aplicación de las teorías vistas en el tema, que pueden ser útiles para modificar creencias y actitudes. Una de las funciones más importantes de los psicólogos es la de influir para mejorar o implantar determinadas conductas. Por ej., para implementar en un barrio un programa dirigido a la prevención del SIDA sería necesario planificar cómo se pueden modificar y ampliar los conocimientos de los jóvenes y adolescentes sobre este tema, teniendo en cuenta, además, los aspectos afectivos y los hábitos relacionados con la sexualidad que afectan a esta prevención.

  • La aplicación de la teoría de la acción razonada y la teoría de la acción planificada puede ser de gran utilidad para implantar o fomentar conductas deseables, como las relacionadas con la salud, ej sexo seguro. Desde estos modelos teóricos, por ej, se ha estudiado cómo propiciar el uso de condones para la prevención del SIDA, llegando a la conclusión de que los componentes del modelo que más influían en el uso o no de preservativos eran los aspectos afectivos de las actitudes, en mayor medida que las creencias; es decir, no influía el conocimiento que tenían sobre la utilidad de los preservativos para la práctica del sexo seguro, sino la mayor o menor satisfacción que relacionaban con su uso. Sin embargo, la mayor influencia la  ejercía la norma subjetiva: qué hacen los otros amigos o que piensan sobre el uso de condones. Por esta razón es importante, en la intervención educativa para fomentar la práctica segura del sexo, formar a los jóvenes y adolescentes en habilidades de comunicación para que sean asertivos y no se dejen llevar por la opinión de los demás realizando conductas no deseadas (Sheeran y Taylor, 1999)
  • El desarrollo de la teoría de la disonancia cognitiva ha puesto de manifiesto la influencia que tiene el comportamiento realizado sobre la actitud. La investigación ha demostrado que cuando una persona realiza una conducta, aunque sea de mínima importancia, ej asistir a una reunión de una asociación de alcohólicos anónimos, es más probable que acepte realizar conductas más costosas relacionadas con esa primera conducta. La explicación es que tratamos de ser y de parecer coherentes, no sólo ante los demás, sino también ante nosotros mismos. La coherencia es un rasgo muy valorado en nuestra sociedad y por ello tratamos de ser consecuentes  en nuestras actitudes y conductas. Esa necesidad de coherencia se puede utilizar para implantar conductas deseables en cualquier ámbito de la psicología: clínica, educativa u organizacional. Si se consigue que la persona realice alguna conducta relacionada con el objetivo al que se dirige la intervención, será más fácil que continúe actuando en esa línea. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que para que una persona se sienta comprometida con la conducta realizada y actúe de forma consistente, es preciso que entienda que la ha realizado libremente, sin coacciones externas, ni el incentivo ni el castigo favorecen el cambio de actitudes. Las recompensas, las amenazas o la imposición autoritaria para que se realice una conducta consiguen sólo cambios momentáneos y no modifican las actitudes. La explicación está en que la persona no atribuye su conducta a una motivación intrínseca, sino a una imposición externa. 


El ser humano es incapaz de aprender a desenvolverse como persona si no es a través de la relación que mantiene con otros individuos. Incluso aquellas conductas propiamente humanas, como caminar erguidos o hablar, no las podríamos desarrollar si no las aprendiéramos de otras personas de nuestro entorno.

Allport
De esos procesos de influencia depende, en buena medida que las estructuras y valores que rigen una sociedad se mantengan o cambien. Según Gordon W. Allport en el primer Handbook of social Psychology editado en 1935, y que siguió vigente en sucesivas ediciones: “intyento de comprender y explicar como el pensamiento, el sentimiento y la conducta de las personas son influidos por la presencia real, imaginada o implícita de otros” (Allport, 1985, p.3); el fenómeno de la influencia social es tan amplio que está presente en prácticamente todos los tópicos de los que se ocupa la Psicología Social.

Un hito en la historia de esta disciplina lo constituye el trabajo de Norman Triplett, que en 1987 publica los resultados del primer experimento, este, consistió en demostrar la influencia que ejerce la presencia física de otras personas en el rendimiento al desarrollar una tarea física, y supuso el inicio de las investigaciones sobre facilitación social. Otros, como los realizados por Sherif (1936) sobre las normas de grupo y su influencia en los individuos, los llevados a cabo por Asch (1951) en torno a la influencia que ejerce una mayoría, o las investigaciones de Newcomb (1952) referentes a la influencia del grupo sobre las actitudes sociopolíticas de sus miembros (en el capítulo 13) se describen brevemente estas tres líneas de investigación), por citar algunos ejemplos.

Podemos encontrarnos a lo largo del día con múltiples situaciones de influencia social.  La intención de influir, irá dirigida a modificar al menos uno de los componentes de las actitudes, (creencias, sentimientos o conductas).

Los modos de influencia social son muy diversos y pueden ser: directa o indirecta, inmediata o a largo plazo y según el escenario del proceso de influencia nos encontramos con tres tipos:

  • Comunicación cara a cara. La comunicación es bidireccional y dialéctica.
  • Comunicación directa dirigida a una audiencia. Por ejemplo, un mitin. La comunicación es poco recíproca.
  • Comunicación de masas. Es la característica de la propaganda y la publicidad y de los medios de comunicación.

Desde esta perspectiva, hay dos temas típicos de estudio sobre los que versa este capítulo: aquellos que tienen que ver con la conformidad o aceptación de un requerimiento, y los que tratan de la influencia lograda a través de comunicaciones persuasivas.

Así, el capítulo se divide en dos grandes apartados. 

  • En primer lugar, se analiza la propuesta de Robert Cialdini, que resume procesos complejos de influencia-referidos a la aceptación de una petición- en seis principios psicológicos. El enfoque de Cialdini (2001) es de amplio alcance y permite explicar fenómenos de influencia que se producen en diversos contextos, como relaciones íntimas, negocios, política, sectas, timos.etc. 
  • En segundo lugar, se consideran los procesos de persuasión organizados a través de la comunicación. Los estudios denominados de persuasión se aplican a situaciones más concretas y abarcan aquellos procesos de influencia que ocurren a través de una comunicación, en la que una fuente o comunicador emite un determinado mensaje dirigido a un receptor o a una audiencia, con la intención de influir en sus actitudes o conducta.


PRINCIPIOS PSICOLÓGICOS BÁSICOS QUE SUBYACEN A LOS PROCESOS DE INFLUENCIA.

Cialdini
¿Cómo consiguen las personas que otros hagan lo que ellas quieren? Todos tenemos la experiencia de conocer a individuos que son especialmente hábiles para convencer a los demás. Por otra parte, las tácticas útiles son las que tienen éxito y se transmiten de una generación a otra, bien en las escuelas de marketing y de publicidad, bien por imitación de unos profesionales a otros.

Estas tácticas las empleamos cuando queremos conseguir algo de los demás. El mérito de Cialdini (2001) consiste en sistematizar teóricamente las tácticas que observaba en los profesionales, en relación con seis principios psicológicos que subyacen en los procesos de influencia. Según este autor, la aceptación de las demandas de otra persona se puede explicar por alguno de los siguientes procesos psicológicos básicos:

  • Compromiso/coherencia.
  • Reciprocidad.
  • Validación social.
  • Escasez.
  • Simpatía.
  • Autoridad.

Que aceptemos o no los requerimientos de otra persona no siempre se debe a que realicemos un procesamiento cognitivo muy elaborado. Lo más frecuente es que nos dejemos llevar por procesos automáticos o heurísticos que nos resultan fiables en ese proceso de interacción. Esos procesos automáticos se basan en reglas de actuación vinculadas a un contexto concreto, son útiles, ya que nos permiten dar una respuesta rápida, sin emplear mucho tiempo ni esfuerzo, lo que posibilita que dediquemos nuestra mente a otros aspectos presentes en la situación.

Los principios descritos por Cialdini se refieren a normas y a reglas de actuación muy valoradas socialmente. Por ejemplo, se valora mucho ser consistente con los compromisos adquiridos (coherencia) o corresponder cuando te hacen un regalo o algún favor (reciprocidad). Estos seis principios psicológicos, que rigen muchos de los procesos de interacción social, tienen en común las siguientes características:

  • Son útiles en la mayoría de las situaciones.
  • Son muy valorados socialmente.
  • Se aprenden desde la infancia.
  • Sirven como heurístico o atajo cognitivo para interpretar una situación social y actuar rápidamente.
  • Suelen ser utilizados con mucha frecuencia y en contextos muy diferentes para convencer.

Es precisamente su carácter funcional, lo que hace que sea tan eficaz el usar tácticas que apelan a alguno de estos principios psicológicos básicos para conseguir las respuestas deseadas en una interacción.

El enfoque teórico propuesto por Cialdini se centra en un cambio de comportamiento que se puede denominar aceptación o complacencia, y es generalizable a cualquier intento de influencia que tenga que ver con procesos dirigidos a lograr la aceptación de un requerimiento.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 8


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa

INFLUENCIA ENTRE ACTITUDES Y CONDUCTAS

Se exponen las principales teorías sobre la relación entre actitudes y conductas:

I) Modelos teóricos que indican el modo en que las actitudes influyen en la conducta:

  • Modelo MODE: explica cómo influyen las actitudes previas hacia un objeto en el procesamiento de la información relacionada con ese objeto;
  • Teoría de la acción razonada y sus ampliaciones posteriores: se centra en la influencia de la actitud hacia un comportamiento específico.

II) Influencia de la conducta en las actitudes:

  • Teoría de la disonancia cognitiva: explica el cambio de actitud que sigue a determinadas conductas, es decir, cómo la conducta puede cambiar las actitudes.

I) Influencia de las actitudes en la conducta.-

Icek Ajzen
Existe la creencia generalizada de que las actitudes guían el comportamiento; si fuera cierto, cualquier cambio en las actitudes modificaría el comportamiento. Esta relación ha sido cuestionada aunque el concepto de actitud parece que está estrechamente ligado a la conducta, ya que se considera una variable mediadora entre la información que maneja la persona sobre el objeto de actitud y las respuestas evaluativos que éste provoca
(información  → ACTITUD → respuesta evacuativa)

Ajzen y Fishbein (1977) sintetizan bajo qué condiciones las actitudes fallan al pronosticar la conducta, concluyendo que hay dos tipos de explicaciones:

  • Actitudes y conductas no se correlacionan positivamente porque ambas se miden en diferente nivel de generalidad; se miden actitudes generales (Ej. actitudes hacia el medio ambiente) mientras se toman medidas de comportamientos específicos (Ej. reciclar papel)
  • La conducta puede estar condicionada por una serie de factores situacionales, internos o externos a la persona, que forman parte de un sistema complejo que, en conjunto, influye en el comportamiento, además de la influencia que puede ejercer la actitud. Proponen que se mida la intención de conducta, en vez de la conducta real, al analizar los vínculos entre actitudes y conducta.

La conclusión sobre la relación entre actitudes y conducta es que cuando se tienen en cuenta una serie de condiciones que garanticen la correspondencia entre la medida de la actitud y de la conducta, las actitudes sí predicen la conducta.

El modelo MODE (Motivation and Opportunity as Determininants of attitude to behaviour process) (Motivación  y Oportunidad como Determinante de las actitudes hacia procesos de conducta)

Esta teoría postula que las actitudes pueden guiar el comportamiento hacia un objeto mediante dos tipos de procesamiento cognitivo (Fazio, 1990):

  1. un procesamiento espontáneo, basado en la activación automática de una actitud relevante.
  2. un procesamiento elaborado, en el que se analiza detalladamente la información disponible.
  3. El procesamiento espontáneo requiere que la actitud existente hacia un objeto se recupere de la memoria en presencia de ese objeto. Una vez que la actitud (positiva o negativa) se activa, sirve como señal para procesar la información siguiente sobre ese objeto. La persona no es consciente de esa activación automática. Esa actitud previa sirve como filtro para la interpretación de la información que se recibe del objeto en esa situación concreta, influyendo en los juicios o comportamientos. Cuánto más accesible sea la actitud, mayor va a ser la influencia que ejerza sobre percepciones posteriores y sobre las conductas basadas en esas percepciones. Una de esas características del procesamiento espontáneo es que se produce con actitudes muy accesibles para la memoria ya que este tipo de actitudes son las que tienen un potencial de activación más acusado. La accesibilidad actitudinal es mayor dependiendo de la frecuencia de activación de la actitud y de lo recientemente que se haya utilizado.
  4. El procesamiento elaborado, en vez de guiarse por actitudes preexistentes, analiza cuidadosamente los atributos que caracterizan al objeto y tiene en cuenta los aspectos positivos y negativos de esas características. A través de esta forma de pensamiento se llega a una evaluación, es decir, a una actitud elaborada para ese momento. La teoría de la acción razonada y la teoría de la acción planificada ejemplifican este tipo de procesamiento.

Martin Fishbein
Los principales determinantes del procesamiento deliberado son la motivación y la oportunidad, entendiéndose la oportunidad como la posibilidad de llevar a cabo el esfuerzo de analizar todos los atributos del objeto, lo que supone disponer de tiempo, recursos y capacidad cognitiva (Motivación y Oportunidad como Determinantes de las actitudes hacia procesos de conducta, “MODE”)
Si la motivación y la oportunidad son bajas, las actitudes previas guían la conducta en mayor medida que la información presente en la situación.

La teoría de la acción razonada (Fishbeir y Ajzan, 1975)

Fue diseñada para explicar y predecir el comportamiento humano en contextos específicos, y es aplicable a conductas deliberadas.

El elemento central de la teoría es la intención que tiene la persona de realizar la conducta. Desde este modelo se asume que la mayoría de los comportamientos están bajo el control del propio sujeto, y que por tanto el principal determinante de la conducta va a ser que la persona tenga intención, o no, de realizar ese comportamiento. Esa motivación consciente de actuar, la intención, se considera el principal factor psicológico que hay que predecir, ya que la ejecución de la conducta concreta no siempre está bajo el control de la persona y puede que no consiga realizarla a pesar de su intención.
En la formulación de la teoría de la acción razonada, se postula que la intención de conducta está determinada por dos factores independientes:

  • uno personal (la actitud hacia la conducta)
  • uno que refleja la influencia del contexto social sobre el individuo (la norma subjetiva)

·                La actitud hacia la conducta:

Se refiere al grado en que la persona evalúa favorablemente o no realizar esa conducta concreta. Esa actitud depende de las creencias relevantes sobre la conducta en cuestión y sobre las consecuencias de realizarla. Cada una de esas consecuencias asociadas a la conducta puede ser valorada positiva o negativamente.

Se trata de un modelo de “expectativa-valor”, ya que tiene en cuenta

  • distintas creencias o expectativas relacionadas con la conducta, y
  • la valoración que cada persona hace de las consecuencias de realizarla

Esta valoración subjetiva de los resultados incide directamente en la actitud, ya que se multiplica por la fuerza de las creencias: 

A =       cj * vj
A: actitud hacia la conducta
c: creencia sobre las consecuencias de realizar la conducta
v: valoración de esas consecuencias

Según este modelo se puede calcular matemáticamente la actitud hacia la conducta pidiendo a las personas que se posicionen numéricamente en relación con la fuerza con la que sostienen las creencias sobre las consecuencias de esa conducta y con la valoración de esas consecuencias.

·                La  norma social subjetiva:

Es el otro determinante de la intención de realizar la conducta. Depende de dos factores:

  • de las creencias sobre lo que piensan determinados individuos (personas importantes para el sujeto, sus referentes) respecto a si la persona debe realizar o no la conducta, y
  • de la motivación de la persona para acatar esa opinión.

Se llama norma subjetiva porque es la percepción que el individuo tiene de la opinión de los otros; no tiene por qué ser la opinión real. Este es un ejemplo de cómo influye la presencia imaginada de los demás.

Estos dos factores también se combinan de forma multiplicativa para determinar la magnitud de la norma subjetiva (NS). Cada creencia normativa (cn) sobre un referente se multiplica por la motivación de la persona para complacer al referente en cuestión, obteniéndose mediante la suma de los productos de los n referentes el valor de la norma subjetiva

 NS =     cni * mi
Ej.: si una persona percibe que su padre tiene mucho interés en que elija una carrera (evaluada como 7) y esa persona tiene una alta motivación para complacer a su padre (evaluada en 8), en relación con ese referente,   
cn * m = 56

La teoría de la acción planificada.-

Elaborada por los mismos autores que la teoría de la acción razonada, la teoría de la acción planificada añadió un nuevo factor al modelo propuesto inicialmente, el control percibido, que se refiere a la percepción que la persona tiene de lo fácil o difícil que le resultará realizar el comportamiento.

Este componente contribuye a explicar la conducta de dos formas:

  • indirectamente, a través de la influencia que tiene sobre la intención de conducta, ya que si parece muy difícil llevar a cabo un comportamiento, ni siquiera se intentará, y
  • directamente, ya que afecta a la posibilidad real de ejecutar la conducta.







lunes, 20 de agosto de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 6


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa

INTRODUCCIÓN


Preguntas como: ¿te gusta el shushi? o ¿te parece adecuada la política de empleo del gobierno? aluden a actitudes y tienen en común que en ellas se solicita una valoración, desde un punto de vista personal, de algo o alguien. Las actitudes son una parte importante de la psicología humana.

El papel de las actitudes es trascendental en los distintos procesos psicológicos: individual, interpersonal, grupal y societal (ej: la autoestima es el resultado una actitud hacia uno mismo; los prejuicios son actitudes hacia grupos concretos, etc)
En este capítulo: - se define el concepto de actitud, se señalan los elementos psicológicos en los que se basan y se indica cómo de pueden medir;

  1. se señala la tipología de las funciones que cumplen las actitudes;
  2. se explican los procesos implicados en la formación y cambio de actitudes;
  3. se estudia la relación entre actitudes y conducta, desarrollándose los postulados básicos de las teorías más importantes en torno a esta relación:
  4. modelo MODE, teoría de la acción razonada y
  5. teoría de la disonancia cognitiva.


QUÉ SON LAS ACTITUDES.-

Definición de actitud.-

Las diversas definiciones de este término recogen su carácter de valoración:

  • una actitud es una tendencia psicológica expresada evaluando un ente determinado con cierto grado de  favorabilidad o desfavorabilidad (Handbook de PS, 1998)
  • actitud: evaluación integral de un objeto que incluye aspectos cognitivos, emocionales (afectivos) y conductuales (glosario libro de texto)

Las actitudes se refieren siempre  a un objeto de actitud, cualquier cosa susceptible de ser valorada; puede ser concreto, abstracto (libertad, igualdad), ideas y opiniones (socialismo, pena de muerte), conductas (uso de preservativo, reciclado de productos), personas o grupos.

La valoración de un objeto de actitud depende de varios factores.

Las bases de las actitudes.-

Las actitudes son un constructo complejo en el que pueden confluir diferentes experiencias de la persona en relación con el objeto de actitud.

Las actitudes pueden basarse en creencias y conocimientos (componente cognitivo), en sentimientos y emociones (componente afectivo), o en las experiencias en comportamientos anteriores (componente conductual). Estos componentes no están necesariamente separados ni unidos en la valoración del objeto.

El conjunto de las valoraciones que se hacen de un objeto constituyen la evaluación final definida como actitud: una determinada actitud se estructura por la integración de las evaluaciones basadas en uno, dos o tres de sus componentes; la evaluación de cada uno de ellos puede no coincidir (ej. las creencias pueden ser favorables al objeto y los sentimientos desfavorables).

Cuando los elementos de uno de los componentes, o los componentes entre sí, no son consistentes en evaluación, las actitudes son ambivalentes. Es frecuente que las personas muestren ambivalencia actitudinal hacia objetos que tienen aspectos positivos y negativos (ej. hacia la alimentación: una persona dispuesta a seguir una alimentación sana, reduciendo grasa, puede cambiar su actitud cuando tenga ocasión de comer uno de sus platos favoritos con alto contenido en este nutriente)

No hay que confundir la actitud con los componentes en los que se basa.

La actitud es un constructo psicológico no observable, de carácter evaluativo, que media entre el objeto y las respuestas que la persona da ante ese objeto. Esa valoración del objeto lleva aparejada una predisposición a responder de determinada manera hacia él.

Con otras palabras, actitud es una experiencia psicológica, en relación con un objeto, que influye en las reacciones y conductas de la persona ante ese objeto. Por ello, las actitudes se infieren a partir de su expresión en forma de repuestas que se dan al objeto de actitud.
Estas respuestas pueden ser de tres tipos: cognitivas, afectivas y conductuales. La medida de las actitudes se establece sobre las respuestas provocadas por el objeto de actitud.

Actitudes como proceso interno mediado:

Experiencias (cognitivas, afectivas, conductuales) → ACTITUD → Respuestas (cognitivas, afectivas, conductuales)

Medida de la intensidad de las actitudes.-

La magnitud de una actitud depende de su valencia (signo) y de su intensidad o fuerza.

  • la evaluación tiene una valencia: positiva o negativa
  • si se considera la actitud como un continuo, con un extremo positivo y otro negativo, la intensidad representa el grado o extremosidad (posición) de esa valencia.

La intensidad o fuerza de una actitud depende de las variables siguientes:

  1.  importancia de la actitud para esa persona;
  2. intensidad o extremosidad de su evaluación;
  3. conocimiento del objeto de actitud, y
  4. accesibilidad de la actitud (facilidad de activación de la actitud en la mente de la persona)

Cuanto más intensa es un actitud, más persistente es en el tiempo, más resistente es al cambio y más influyente en la conducta.

La medida de las actitudes se clasifica en dos bloques:

  • medidas explícitas: cuando se pregunta directamente a las personas;
  • medidas implícitas: cuando se estudian indirectamente respuestas que se piensa que están asociadas a esas actitudes.

Medidas explícitas: mediante procedimientos de autoinforme para los que se han elaborado cuestionarios basados en escalas de diferentes características:

  1. escalas “tipo Likert”: la persona manifiesta su grado de acuerdo u oposición con una serie de enunciados que recogen distintos factores o dimensiones que las personas podrían tener en cuenta al evaluar el objeto de actitud. La medida de la actitud se obtiene a partir de la suma de todos los ítems. (Ej. grado de acuerdo o desacuerdo de 1 (totalmente desacuerdo) a 5 (totalmente acuerdo) con una afirmación acerca del uso de preservativos)
  2. escala de diferencial semántico: consiste  en una serie de escalas bipolares definidas por dos características opuestas, una positiva y otra negativa, en las que se pide a la persona que evalúe el objeto de actitud señalando el punto de la escala con el que lo asocia a lo largo del continuo, más o menos positivo (Ej. trabajar con el ordenador me parece malo (-3)-bueno (+3)

Medidas implícitas: hay temas relacionados con la expresión de actitudes socialmente no aceptables (inmigrantes, mujeres,..) que son difíciles de medir de forma fiable con métodos explícitos ya que las personas tienden a responder en función de los aprobado socialmente. Por ello es necesario buscar medidas más sutiles.

Se emplean procedimientos que impiden que los sujetos sean conscientes del objetivo de medida de la investigación.

En estas situaciones, las actitudes se denominan implícitas precisamente porque no somos capaces de identificar la relación entre nuestra actitud y la respuesta que damos al objeto de actitud.

En este tipo de medidas se incluyen:

  •  observación de conductas no verbales (posturas del cuerpo, contacto ocular, etc.)
  • medidas fisiológicas (conductividad de la piel, electromiograma facial, etc.)
  • medidas basadas en la latencia de repuesta, que miden la velocidad con la que se realizan una serie de asociaciones. Dos tipos de procedimientos:
  • basados en la exposición secuencial: “preactivación” o priming,
  • basados en tareas que implican competencia de respuestas: Test de Asociaciones Implícitas (IAT)

- Paradigma de preactivación o priming: consiste en la exposición del objeto de actitud en la pantalla durante unas fracciones de segundo (se preactiva cognitivamente ese objeto), y a continuación se presenta un conjunto de palabras de contenido evaluativo (ej maravilloso o desagradable). Los sujetos deben contestar rápidamente si el contenido evaluativo de los adjetivos es bueno o malo. El tiempo que tarda en responder cada persona es el “tiempo de reacción”. El objetivo es comprobar si el objeto de actitud y cada una de las evaluaciones (palabras positivas o negativas) encajan “bien” o “mal”. Si ambos conceptos se ajustan a la actitud del sujeto, el tiempo de reacción es menor que si no se produce ese ajuste (Ej. medición de actitudes raciales)

- Test de Asociación Implícita (IAT): también basado en la existencia de una evaluación automática de los estímulos que se refleja en los tiempos de reacción. El IAT mide la diferente asociación automática entre dos conceptos (Ej. personas marroquíes vs. Españolas), y una serie de palabras de contenido evaluativo positivo o negativo (Ej. alegría, felicidad, enfermedad o asco). El procedimiento consiste en clasificar las palabras que aparecen en el centro de una pantalla como pertenecientes a dos categorías (en el ej, que se trate de una persona marroquí o española, o que se trate de algo bueno o malo). El procedimiento clásico se desarrolla en varios bloques o etapas. Las propiedades psicométricas de IAT son buenas, habiéndose demostrado que tanto su consistencia interna como la validez de constructo a la hora de predecir la conducta de las personas son adecuadas.

La correlación entre actitudes explícitas e implícitas no siempre se ha encontrado, lo que suscita el debate en torno a si existen dos tipos de actitudes al evaluar un objeto de actitud.
Para algunos autores estas medidas implícitas recogen asociaciones automáticas que son frecuentes en un determinado ambiente social y que pueden ser inconscientes y estar culturalmente determinadas.

El modelo de disociación (capítulo prejuicio) establece una clara diferencia entre estos dos tipos de procesos (estereotipos culturales y creencias personales). Los estereotipos culturales recogen creencias compartidas dentro de una sociedad sobre características asociadas a los miembros de un grupo; las creencias personales reflejan la aceptación o no de esos estereotipos culturales. Las asociaciones estereotipadas se aprenden a lo largo de la socialización del individuo y se activan de forma automática. Este tipo de relación ante los estímulos sería lo que se refleja en las medidas implícitas como el IAT. Por otra parte, las creencias personales se activan de manera controlada y deliberativa, es decir, por procesos que se pueden recoger en respuesta explícitas.