sábado, 13 de agosto de 2016

Stuart Hall. El espectáculo del “Otro”.


En este texto Stuart Hall pretende mostrar cómo la diferencia es una parte indispensable en el análisis de la representación. Analiza algunos ejemplos del archivo de la representación racializada en la cultura popular occidental de diferentes períodos y explora las prácticas representacionales de la diferencia y la otredad.
Stuart Hall se refiere a los estereotipos. Como práctica significante es central a la representación de la diferencia racial. Hall subraya que la estereotipación reduce a la gente a unos rasgos sencillos y fijos, los esencializa, naturaliza y con ellos fija la diferencia. Otro aspecto adicional del estereotipo es el fetichismo que según el autor involucra la sustitución de un objeto por una fuerza prohibida, poderosa y peligrosa.
Hall se pregunta si se puede cambiar un régimen de representación dominante. Su propuesta de que el significado no pueda ser fijado, abre las puertas a que se pueda hacer esta pregunta y a su respuesta. A pesar de que se hagan esfuerzos por fijar significados (estereotipos), sin embargo estos finalmente acaban por rasgarse, debilitarse, son tergiversados y se les introducen nuevos significados. De ahí que ese cambio sea posible. La práctica denominada «transcodificar» (Bajtín y Volóshinov) es ejemplo de ello y consiste en tomar un significado existente y reapropiarlo para nuevos significados.
Hall comienza considerando cuatro explicaciones teóricas sobre la diferencia que se han dado en las últimas décadas:
1.     La explicación lingüística de Saussure, la diferencia existe porque es esencial para el significado, sin ella el significado no podría existir, ya que es relacional y depende de la diferencia entre opuestos.
2.     La encabezada por Mijail Bajtín, y con un enfoque social, donde el significado es dialógico, se establece a través del diálogo con el otro.
3.     La explicación antropológica de Mary Douglas, donde la cultura depende de dar significado a las cosas y asignarles diferentes posiciones dentro de un sistema de clasificación. La diferencia es la base de ese orden simbólico que llamamos cultura.
4.     Es la explicación psicoanalítica de Freud, al papel de la diferencia en nuestra vida psíquica. El otro es fundamental a la constitución del sí mismo, a nosotros como sujetos y a la identidad sexual.
Hall señala que estas definiciones de diferencia no se excluyen mutuamente ya que se refieren a diferentes niveles de análisis, por tanto la Antropología se puede fortalecer considerando otras explicaciones teóricas.
En relación con lo expresado por Stuart Hall, José Antonio Nieto Piñeroba (2011) en su libro Sociodiversidad y sexualidad, afirma que desde la contemplación de la etnografía estática a una etnografía en movimiento, que consiente la constitución de etnoespacios o de zonas de contacto, donde la culturas confluyen en un mismo espacio social y en su sociodiversidad, total o parcialmente asimétrica, facilitan su proximidad y diálogo o incurren en el desencuentro y, en último extremo, en la confrontación. La diversidad de la culturas es el producto final de la experiencias individuales y de grupo, de las relaciones asimétricas de poder y, en conjunto, de las condiciones existenciales proporcionadas por la realidad social (Nieto, 2011:24).
En esas relaciones de poder asimétricas que sostiene Nieto, Hall subraya que la estereotipación tiende a suceder en lugares donde hay grandes desigualdades de poder, el poder se ejerce sobre el grupo excluido. Hall entiende este poder, no tanto en términos coercitivos, sino de representación y simbólicos donde la estereotipación es un elemento clave en el ejercicio de violencia simbólica. El poder se encuentra en todas partes, circula. La circularidad del poder es importante para la representación, ya que todos, tengan poder o no, quedan capturados, aunque no en términos iguales, en la circulación del poder.
Tal como afirma Hall se crea una frontera entre lo normal y lo anormal, excluyendo todo lo que no encaja por su diferencia. Esa fontera es un muro muy sólido y alto, en muchos casos lo sostiene consciente o insconscientemente los propios sujetos, en su defensa de los intereses del grupo o de su sociedad de referencia. Por tanto, todo aquel y todo aquello que no es del grupo de referencia es percibido en general, no significativo o como no normal. De hecho, la expresión no normal puede llegar a considerarse aséptica, pero la de anormal empieza a dejar de serlo, para cristalizar en una contaminada de prejuicios y actitudes segregacionista. De calificar algo de anormal a hacerlo de incorrecto, malo o aberrante no hay más que un paso y la adhesión a los usos y valores del grupo mayoritario, en muchas ocasiones anima a darlo.
Bibliografía
Hall, Stuart (2010) El espectáculo del ‘otro’, en Francisco Cruces y Beatriz Pérez Galán, comps., Textos de antropología contemporánea, 75-94. UNED, Madrid.
Nieto Piñeroba, J. (2011) Sociodiversidad y sexualidad. Talasa Ediciones. Madrid.