sábado, 20 de agosto de 2016

Néstor García Canclini. Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Capítulo 1. De las utopías al mercado

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La idea principal del texto es la modernidad (y su proyecto secularizador) desde la perspectiva del arte, y cómo esta se ha acomodado a través del tiempo a las diversas vanguardias artísticas, que quedaron como rituales de innovación. En este proceso de adaptación con sus tensiones y divergencias, se producen unas convenciones que inciden en la organización social; en una interacción de lo culto (alta cultura o ritualización) con los gustos populares.

Néstor García Canclini subraya que la modernidad ha creado espacios autónomos para alojar la cultura (como los museos), que a su vez son lugares ocupados por los mismos efectos producidos por la modernidad y con ello, su capacidad de nichos de creación cultural y de autonomía simbólica. Por eso la modernidad conlleva tanto procesos de segregación como de hibridación entre las diversas capas de la sociedad y sus sistemas simbólicos. Los museos serían pues espacios que se organizan como medios de divulgación artística, lugares de integración de un lenguaje compartido, como igualmente de distinción y exclusión, para todos aquellos que no tienen el acceso a estas narrativas. Entonces aquí los objetos se ordenarían por sus afinidades estilísticas no por su utilidad.

Este texto me hace reflexionar sobre las repercusiones que ha producido la modernidad en la cultura y en el arte y cómo desde la antropología se abre un campo de oportunidades de estudio en esta área de conocimiento. Ha sido muy interesante comprobar las implicaciones antropológicas existentes en esa relación tan hábil que hace Canclini sobre la modernidad y el arte, entre lo culto y lo popular, entre la creación y la apropiación de los espacios como lugares de inclusión como de separación. Este es un terreno muy fértil para poner en marcha nuestras etnografías, desde una mirada antropológica abierta a la pluralidad de unas sociedades móviles y permeables a todas las transformaciones puestas en marcha con la sociedad del conocimiento.

Puedo referirme en este caso, a los trabajos de Gilles Lipovetsky (2008 y 2010), por su incisiva lectura de la modernidad, en clave cultural y artística, que me gustaría relacionar con este texto de García Canclini. La época contemporánea es la de la globalización, la del “capitalismo planetarizado, de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación” (Lipovetsky, 2008:55) tal como afirma el filósofo y sociólogo francés Lipovetsky y que éste denomina como la “hipermodernidad”, la técnica en el sentido que le daba Heidegger, es decir, el universo técnico-científico, el universo de la contabilidad generalizada, aquél que utiliza los mismos símbolos, el mismo sistema de valores, la pasión por las marcas, por tanto, la racionalidad operativa, o la hibridación citada por Canclini que erosiona los marcos de las antiguas culturas de clase. Se ha convertido en el elemento estructurante que se “filtra en todas las dimensiones de vida social, cultural e individual” (Lipovetsky, 2008:57). Y como bien lo señala este autor, nos encontramos con la cristalización del “homo consumericus” (Lipovetsky, 2010:120), el consumo sin freno que concluye como la nueva espiritualidad consumista sin fronteras, alterando todo el universo simbólico de la creación artística, de sus narrativas, de los artefactos culturales y de los espacios expositivos. El consumo como diría Canclini, se vuelve un área fundamental para instaurar y comunicar las diferencias.

El nuevo principio ético y moral que trae consigo la modernidad, como felicidad “paradójica” (como diría Lipovetsky) de la vida, el presente ha reemplazado a las expectativas del futuro histórico y el hedonismo artístico a las militancias políticas; la fiebre del confort ha suplantado a las pasiones nacionalistas y a las utopías revolucionarias. Es así como en este proceso ya no significa sólo el mercantilismo integral de la cultura, sino la culturalización de la mercancía. Con ello las antiguas oposiciones de la economía y la cultura, del mercado y la creación, del dinero y el arte, tienden a disolverse. Quizás los últimos acontecimientos políticos y tras la crisis económica y financiera (y sus repercusiones nocivas) que aplastan a la ciudadanía, puedan rezumar viejas pretensiones de cambio, de una sociedad que ha estado anestesiada, por momentos domesticada, pero muy recelosa con todos los poderes. Así estamos asistiendo a un momento único en la democracia española, una oportunidad para el cambio efectivo tras una extensa transición de cuarenta años, o el comienzo de una nueva división y fractura entre nacionalismos.
Bibliografía
García Canclini, N. (1989) Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Grijalbo, México, D.F.
Lipovetsky, G. (2008) Desafíos de la Cultura en el Siglo 21. Cultura Mundo. Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias. Tenerife.
Lipovetsky, G. (2010) La felicidad paradójica. Anagrama. Barcelona.