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lunes, 28 de mayo de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 45


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



¿QUÉ ES UNA NACIÓN? E. RENAN, H. VON TREISCHKE.

Ernest Renan
A la altura del último tercio del siglo XIX ya era clara la distinción entre un nacionalismo político y otro cultural, y el debate entre “nación” o “nacionalismo” se encontraba en  un momento creciente. La reorganización del mapa de Europa  con la unificación de Alemania e Italia, con cambios en los Balcanes y Francia tras el desastre de Sedan (1871), se preguntaban qué significaba Francia y cuál era su esencia. En este contexto de incertidumbre, en 1882, E. Renan promulgó una resonante en la Sorbona, con el título ¿Qué es una nación? En la que habló de la nación como “un plebiscito cotidiano”, pero también como “el resultado histórico inducido por una serie de hechos que convergen en un mismo sentido” y que hicieron expresar su firme voluntad de tener un futuro en común. Pero además, E. Renan también resaltaba lo erróneo de equiparar a la nación con la raza o la lengua, como también era necesaria la nación como garantía de la existencia de la libertad, que se demuestra en la firme voluntad de tener un futuro común. Las ideas de Renan no eran novedosas. La nación era un hecho político, no un hecho cultural o racial, pero aceptaba que se fortaleciera mediante el desarrollo de elementos que crearan solidaridad (la educación obligatoria, museos, servicio militar, elementos que según E. Weber ayudaron a que el ciudadano tomara conciencia de su nacionalidad.

En el otro lado del Rhin, el discurso de Fitche se convirtió en mito; la filosofía de Hegel ayudó a que la nación alemana se convirtiera en una realidad primordial del alemán. Con la victoria de Sedam quedó demostrado el poder y la fuerza de la nueva Alemania.

H. von Treitschke
Heinrich von Treitschke (1834-1896) Este historiador, hijo de un general, fue un ferviente defensor de la unificación alemana bajo la dirección del Estado prusiano. Fue un admirador de Bismark y la dinastía de los Hozenzollern, en el se conjugaron sobre todo los “Los discursos a la nación alemana” de Fitche y del irracionalismo, también la filosofía de Hegel, ya que creía en el papel del Estado como director de la vida del ciudadano, a lo que unió la justificación de la institucionalización del autoritarismo y de la fuerza para lograr sus objetivos.
Para él, la nación alemana era una realidad latente por el hecho de existir una cultura alemana, prueba de su unidad de origen. Heredero de Fitche y tenía influencia de la filosofía hegeliana. En su opinión era necesario que el pueblo alemán cumpliera la misión que se le había encomendado y para la que estaba determinado, y esa era que mostrara al mundo, a través de la fuerza, si fuera necesario, la grandeza de su filosofía, de su política y de su legado cultural, para que sirviera de elemento civilizador, y así poder desempeñar un papel protagonista en las relaciones internacionales. Para él, como para los nacionalistas culturales alemanes, ser alemán era hablar alemán, ser poseedor de la cultura alemana y todos los obstáculos que impidieran esto había que destruirlos. L. von Treichske fue un ferviente defensor de la patria y la nación alemana y por ello un ferviente antisemita y un xenófobo, en general. Fue miembro del Reichstag, donde fue partidario de que Alemania entrara de lleno en la carrera imperialista, enfrentándose al resto de potencias europeas, para hacer más grande y próspera la nación alemana. Una misión para la que no dudó en justificar el uso de la fuerza militar.

EL VIRAJE RADICAL DEL NACIONALISMO, EL IMPERIALISMO Y LA XENOFOBIA.

En el último tercio del siglo XIX, las grandes potencias europeas iniciaron una carrera por crear un imperio colonial, y en ello influyeron tanto motivos económicos como políticos, relacionados con el prestigio internacional. Para Niall Ferguson, el imperialismo fue un proceso de colonización, cristianización, capitalización y conquista, de grandes extensiones de territorios (África, América y Asia). En este proceso se desarrollaron una gran multitud de sistemas políticos de gobierno de estas colonias, lo que marcó la forma y la extensión en la que se desarrolló el imperialismo sobre las colonias.

En general, los grupos conservadores relacionaban, el imperialismo con la idea de la superioridad de las naciones europeas. De este modo, entre las potencias europeas se produjo el reparto de África, tras la conferencia de Berlin se produjo el reparto de influencia en los Balcanes y se consolidaron los enclaves portuarios de ingleses, portugueses y franceses en la India y Sureste asiático, donde se inició un comercio mundial a gran escala, pero también un trasvase de formas políticas, económicas y sociales.

En todo este proceso, el nacionalismo tuvo un papel protagonista como elemento de legitimación política del discurso imperialista. El colonialismo y el imperialismo no solo tuvieron que ver con el desarrollo de la lógica del capitalismo y de sus modos de producción, como así lo pusieron de manifiesto los estudios marxistas sobre la cuestión, sino que también tuvo que ver con el ejercicio de gobierno autoritario, basándose en la idea de superioridad, sobre extensiones de terreno cada vez mayores. Se buscaba la grandeza y la hegemonía en las relaciones internacionales, romper con el equilibrio europeo del periodo anterior.

En el desarrollo de esta idea de superioridad también incidieron algunos otros factores como el darwinismo social, cuyo principal representante fue H. Spencer (1820-1903) y del racismo representado por Joseph A. Gobinau (1816-1882) que ayudaron a que en el discurso imperialista se conjugaran exaltaciones nacionales y que hicieron que el nacionalismo desarrollara su versión más étnica, esencialista y xenófoba. Fue así como se elaboró un discurso en el que la superioridad de unas razas sobre otras se convirtió en uno de sus pilares centrales. Un discurso que no solo se aplicó a las colonias, sino que también apareció en el debate político de los Estados europeos.

En Francia, por ejemplo, la derrota de Sedán (1871) fue un trauma de primera magnitud, que llevó a intelectuales y políticos a reflexionar sobre que era Francia y cuáles debían ser los valores nacionales. Aparecieron partidos políticos nacionalistas que cuestionaron las conquistas de la revolución y que rechazaban incluso la propia idea de República, a favor de la tradición, el catolicismo y la monarquía como los valores esenciales de Francia. Este fue a grandes rasgos el corolario político de Action francaise, el partido políticdfo ultranacionalista que abanderó este discurso xenófobo, reaccionario y antisemita. Un discurso que se hizo muy popular en Francia con el “affaire Dreyfuss”, pero que se inició en la sociedad francesa tras la derrota de Sedán.

sábado, 26 de mayo de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes parte 43


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



EL NACIONALISMO ALEMAN CULTURAL. EL CASO DE ALEMANIA.

En 1807, Napoleón invadió Europa central, poniendo fin al Sacro Imperio Germánico, ocupando los territorios  gobernados por príncipes alemanes. En ese momento no existía un Estado alemán, pero sí existía una cultura y una literatura en alemán con la que se identificaban un buen número de personas.
Ante la derrota, la reacción de la élite cultural alemana fue inmediata y tuvo como principal protagonista a J.G.Fitche, quien en Discursos a la nación alemana conjugó las ideas del romanticismo alemán, influenciado principalmente por J. Herder (1744-1803), F Schelling (1775-1854) o F. Holderling (1770-1843, del irracionalismo, principalmente de G. Hamman (1730.1788) y su crítica a la razón como fuente de conocimiento de la naturaleza, con sus influencias pietistas acerca del significado de la identidad nacional y de la nación alemana. Fitchte, reivindicó la existencia de la nación alemana por la existencia de una cultura y una lengua propia, el renacimiento literario de años anteriores, era para él el elemento principal a partir del cual se forjaba el espíritu alemán. Fitche entendía la lengua como la manifestación de que el pueblo alemán tenía una cosmovisión, un modo de vida y una visión propia del mundo. Como señaló R. Safranski, la lengua era un elemento otorgado por Dios al pueblo alemán para demostrar su superioridad sobre el resto; coincidiendo con  F. Schiller (1759-1802), Novalis (1772-1801) y otros.
J. Herder (1744-1803) antes que Fitche, resaltó la existencia de un espíritu alemán, pero no reivindicaba un estado alemán pues veía con recelo el hecho de que el mundo pudiera estar dividido en Estados, ya que lo encontraba nocivo para el desarrollo del espíritu humano. Lo importante para él, era que el hombre fuera coherente con la misión que Dios le había encomendado. Apostaba por un mundo dividido en naciones, pero culturales que no se debían corresponder con un Estado, todas con lengua propia y creación literaria que manifestara su espíritu y su creatividad. Para ambos la lengua significaba que Dios había conferido al pueblo alemán la idea de progreso en forma de cultura alemana. La existencia de la lengua alemana justificaba la existencia de la nación alemana, y que el pueblo alemán tenía una misión divina que debía llevar a cabo.
La nación alemana era un hecho que venía otorgado por Dios, un hecho que se tenía y que servía para diferenciar a los alemanes del resto de los hombres. Sobre la derrota ante Napoleón, Fitche argumentó que la nación alemana se encontraba en declive, que había perdido su espíritu, sus valores, su cultura y recuperándolos volvería a tener en el mundo el lugar que le pertenecía.
Sobre estas bases Fitche desarrolló un nacionalismo cultural, de tipo étnico y esencialista, con la idea de recuperar la cultura alemana como elemento del espíritu alemán, y también como elemento de movilización política frente a los valores que personificaba la Francia de Napoleón. El hecho de que pudieran estar gobernados por un gobierno extranjero, fue la causa de la obra de Fitche y la base para demandar la creación de un Estado alemán que garantizara la pervivencia, la autonomía y la autoexpresión de la nación. Para él, sólo con la creación de un Estado la Nación podía desarrollarse y expresarse. En su conferencia recalcó “Voy a hablar puramente para alemanes, de cosas alemanas, sin cuidarme de las castas que sucesos desgraciados han producido, siglos ha, en esta nación” y continuó diciendo que
“La característica del alemanismo consiste precisamente en impedir nuestra fusión con cualquier pueblo extraño, y nuestra confusión con él, y en crearnos una nacionalidad independiente de todo poder ajeno (…) Mi espíritu, de quien emanan estos discursos, ya ve esa Nación perfecta en que cada ciudadano ha de mirar como suyo propio el destino de los demás; esa Nación puede y debe formarse, si queremos evitar nuestra ruina; mi espíritu la ve aquí nacer, desarrollarse y aparecer al fin completamente realizada”,
La conciencia de tener un origen, una historia, una lengua, una cultura y una voluntad de un futuro común se tomó como elemento movilizador de la nación alemana contra el racionalismo y el universalismo francés. Para Fitche, la nación era un grupo vivo y activo a la hora de llevar a cabo la misión que se le ha encomendado. La identidad nacional se reflejaría así en un pasado común, pero también en una acción para un futuro en común. Fue esto lo que identificó como volk, ser coherente con lo que uno es y no perder su propia esencia como individuo dentro del grupo, porque ésta era otra de las características a destacar de este tipo de nacionalismo. La cultura define a la nación y el individuo que forma parte de ella se define en la medida en que posee esta cultura. Entonces la nación definía al individuo.

LA CONCIENCIA NACIONAL Y LA CONSTRUCCIÓN DE NACIONES.

El siglo XIX se caracterizó por el proceso de construcción de naciones y al desarrollo del Estado-Nación siendo el liberalismo la tendencia que adquiría más fuerza, aunque no la suficiente para derrocar a los imperios pero si para socavar su autoridad. Revoluciones de 1830 y 1848, la independencia de Grecia y Belgica.
A la altura de 1848, los dos tipos de nacionalismo, político y cultural, eran ya ideas recurrentes y movilizadoras. Francia con la llegada de Napoleón III y el nacimiento del II Imperio; y Alemania con la creación del Estado en torno a Prusia, debido al fracaso de la revolución de 1848 el nacionalismo alemán se vinculó definitivamente al autoritarismo prusiano.
En la medida en la que el Estado-nación se hiciera más fuerte el desarrollo económico sería mayor. El desarrollo del capitalismo, la industrialización y el Estado como institución directora de los procesos de modernización fueron elementos que contribuyeron a la industrialización y al desarrollo económico de la zona. Ideada por F. List (1789-1846) se creó una unión aduanera, el Zollverein, entre los principados alemanes, que ayudó a tener una conciencia en común del significado de la nación alemana y sería la base de las fronteras alemanas; entró en vigor en 1834 y tuvo gran importancia para el desarrollo industrial de la zona. Este proyecto tuvo su origen en las medidas liberalizadoras impuestas por Napoleón con la promulgación del Código Civil francés, pero a la larga sirvió para la unificación alemana, una de las más claras intenciones de F. List cuando ideó el proyecto.
El éxito económico del proyecto, unido al mito en que se convirtió el discurso de Fitche y el desarrollo del determinismo hegeliano fueron elementos muy importantes iniciando la recta final hacia su unificación.
El fracaso de la rebelión de 1848 dejó claro que si el proceso estaba en marcha, pero que se llevaría a cabo bajo la dirección del gobierno prusiano. Lo que implicaba el abandono del liberalismo como idea directora del proceso, ya que el Estado prusiano se caracterizó por su autoritarismo,, su rigor y la eficiencia. Como en su día reflejó A.J.P. Taylor, la revolución liberal trajo a los países europeos el sufragio universal, mientras que a los ciudadanos de Prusia les otorgó el servicio militar obligatorio.
A partir de 1848, Prusia pudo conquistar Alemania la ayudó que con el Zollverein, los príncipes alemanes y principalmente el rey de Prusia, habían fortalecido su poder, así pues los príncipes consideraron la idea de que Prusia debía ser la pieza angular del proceso de unificación alemana.
En la década de los años cincuenta los problemas nacionales se encontraban en el seno del imperio austriaco y en Rusia. También la cuestión polaca, que desde su desaparición como Estado estará presente en los círculos intelectuales de Europa; como también los intelectuales alemanes e italianos pedían la creación de un estado propio. En los Balcanes había nacionalismo que afectaba a la soberanía del Imperio Austríaco y el Imperio Otomano.
El siglo XIX se caracterizó por el desarrollo de los procesos de modernización, la construcción de naciones y el desarrollo de los Estados modernos; pero a partir de los cincuenta se difuminaría la diferencia entre nacionalismo político y cultural, y se toma conciencia del potencial de socialización que tenía el nacionalismo. Con lo que se va a potenciar el discurso nacionalista y nacionalizador, como fue el caso de la enseñanza obligatoria o la aparición del servicio militar para que se consolide el poder del Estado; complementado con el desarrollo de los medios de comunicación que ya tienen un peso importante en la sociedad, desarrollo del transporte y avances científicos, elementos todos ellos que van a conformar una cultura nacional interpretada como elemento de socialización como propagandístico para resaltar las virtudes del espíritu nacional.