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domingo, 10 de diciembre de 2017

Arjun Appadurai, un antropólogo en la corte de las finanzas

Artículo de Héctor Pavon publicado en Clarín el 1/12/2017

Arjun Appadurai. Foto: David Fernández
Parece estar siempre de buen humor Arjun Appadurai. Será para contrarrestar el universo de pesadumbres y violencias políticas y sociales en el cual suele internarse. De las minorías, sus derechos, a la agresividad del mundo financiero vuela sin escalas. Habla rápido y conecta ideas, tiempos y lugares con precisión. Es antropólogo y posee una mirada inquieta: no se le escapa detalle de lo que pasa a su alrededor en el hall del más clásico y refinados de los hoteles de la ciudad. Estuvo en Buenos Aires invitado por la Fundación Medifé, dio una conferencia en el Malba acompañado por su colega Alejandro Grimson y trajo bajo el brazo su reciente libro Hacer negocios con palabras (Siglo XXI).

En este trabajo, Appadurai aborda el capitalismo contemporáneo y sostiene que la crisis del sistema financiero de 2007-2008 fue una crisis del lenguaje. ¿Cómo lo explica? A través del concepto de “derivada”. Se trata de un activo que posee un valor encadenado al de otro activo que a su vez, también puede ser derivado. Es por ello que sostiene que este círculo financiero se transforma en un fenómeno lingüístico porque adquiere fuerza en el intercambio. Es decir, cuando dos partes firman un contrato escrito para hacer una transacción y cumplir con lo prometido. El antropólogo explica que el sistema financiero actual está asentado en este papel firmado, muy antiguo, que entró en crisis. Y es aquí donde encuentra una verdadera revolución en la historia del capitalismo: los contratos más lucrativos ya no son esos que las partes honran el pacto inicial. Son aquellos con los que una parte gana sumas siderales cuando el otro no cumple. Parte de estos temas, ya los había tratado en El futuro como hecho cultural (FCE).

Appadurai también aprovechó esta incursión en el mundo financiero para entretenerse con una decena de películas que retratan el mundo financiero como Wall Street; El lobo de Wall Street; La gran apuesta, etcétera. “Esas películas captan el espíritu de Wall Street, la agresión, el estrés, y esa sensación de estar siempre en el límite, en el abismo de la ilegalidad, todos quieren más dinero”.


–O sea que estamos viviendo la era del dinero, de...
–La era de las finanzas o de la financiarización. Es un proceso muy grande y es lo que define nuestros planes.

–¿Desde cuándo estamos viviendo esta época?
–Es algo que comienza en los inicios de los 70 en los EE.UU. cuando un economista y un grupo de estudiantes de negocios crearon un modelo matemático nuevo para poner los valores a futuro. Eso es la financiarización, es decir, la forma en que el dinero se utiliza para obtener más dinero a través de créditos, especulaciones e inversiones. Así se introduce la comercialización de “futuros” de todas las mercancías en esos mercados de mediados del siglo XIX en Estados Unidos. Era imposible saber lo que iba a costar una mercancía en el futuro pero así se valúan las commodities. En realidad no hay suficientes mecanismos para calcular el precio de esos valores. Este modelo de intercambios financieros se intensificó en los 70, 80, 90 y después creció desmesuradamente por más de quince años y lo hizo en un nivel muy muy alto. Y después colapsó en 2007, 2008. Hoy realmente la financiarización domina el mundo de la economía, y tiene efectos en otras cosas.

–¿De qué globalización estamos hablando, cuál es la que usted define?
–Claro, hay diferentes modelos pero lo que veo es que la globalización está regida por la idea del dinero que produce más dinero, y esto tiene que ver con la creación de servicios, la producción de manufacturas, las fábricas. Y lo que veo es que el campo del dinero que hace dinero, el de las finanzas, es el que más está creciendo. La globalización, en realidad, es efecto de esto porque las finanzas provocan las mudanzas de fábricas, por ejemplo. Constantemente se están buscando mercados globales. Ellos siempre están en temporada de caza. ¿Dónde van? Van adonde están los mejores valores, los mejores intercambios, y es por esto que tienen efectos en la política, la cultura, la sociedad incluso si la gente no es consciente de ello. Lo que ocurre con las economías nacionales es que están realmente contentas de pertenecer a este entramado. Qué pasaría si las finanzas fueran realmente eliminadas, si hubiera un control nacional de la economía. Entonces la gente comenzará a sentir que ellos tienen el poder de las fuerzas reales y verían los resultados de esto. Y esos resultados pueden ser muy diversos: populismos, en algunos casos terrorismo, brexit, exit, separatismos como el catalán, por ejemplo. En todos los casos hay conexión con profundas crisis económicas, escenarios de finanzas rotas. A veces la conexión es directa, porque la gente se enoja con los bancos como en Grecia, en Brasil donde las pensiones son cada vez más pequeñas,y en otros casos, la gente no sabe por qué está enojada. La gente no puede vivir si no tiene crédito. Y eso no está bien porque también vemos que hay gente que vive extremadamente bien que lleva el dinero al banco y el banco, a su vez, la trabaja con pensiones, seguros, salud.

–¿Por qué cree que la crisis del 2007-2008 fue un problema lingüístico?
–En la crisis de 2007-2008 cayó un castillo hecho de palabras de contratos, que eran una cadena, una montaña generada por la acumulación de los valores monetarios que venían de las apuestas a precios futuros que nadie puede conocer. Cuando los mercados se detuvieron y no hubo más compradores colapsó la estructura de promesas en la que se apoyó el negocio de las finanzas. En el sector financiero los países latinoamericanos participan de los negocios globales como pasó en Buenos Aires, Río de Janeiro. Los mercados globales financieros encuentran una presencia muy sofisticada en América Latina. Eso no ocurre en otros lugares, ni siquiera en la India, donde ni los bonos ni los fondos buitres son situaciones tan avanzadas. Aquí, en Latinoamérica, hay mercados similares a los europeos o de EE.UU pero se distinguen porque el mercado financiero se basa en la capacidad de producir deuda: deuda estudiantil, de seguros, de consumidor, cada vez que producimos un dólar de deuda, alimentamos esa fe global. Es nuestro dinero que luego se multiplica y todo vuelve a comenzar. Me pregunto si en Latinoamérica, con sus complejidades como región, si no hay preocupación por la relación siempre complicada con el sector financiero.

–Antes de escribir este libro, ¿usted conocía este mundo?
–Publiqué este libro en 2015 pero nació cuando yo era estudiante de posgrado en el Comité de Pensamiento Social de la Universidad de Chicago, fue entonces que tomé contacto con la obra de Max Weber. Escribí pensando en cómo la antropología podía explicar el mundo de las finanzas. Y lo que quise demostrar es que la crisis financiera 2007- 2008 fue una crisis del lenguaje. Su papel en el mercado

–¿La gente común puede entender este mundo?
–En mi opinión esta es la forma en que las operaciones, instituciones se representan a sí mismas, es muy complejo, muy sofisticado que ellos nunca comprenderán. Y no se entiende porque, entre otras cosas, el mundo de las finanzas se compone de gente muy agresiva.

–Hay religión aquí, usted habla del mercado como algo sagrado...
–Claro, lo sagrado, la salvación, etcétera. Esta idea viene de Max Weber, padre de la sociología, que analizó el capitalismo moderno. La religión sería un conjunto de significados y prácticas con el que se hace visible lo invisible y eso es precisamente el costado financiero de nuestras vidas. El mercado –básicamente el de los Estados Unidos– es tomado como un espacio que se confundía con Dios o lo sagrado, tal como lo planteaba Emile Durkheim. O sea, hacer negocios en el capitalismo está relacionado con la salvación. La gente que hace esa suerte de negocios en el capitalismo, hacen algo más que lo simplemente económico. Es un simbolismo que tiene que ver con la religión, la fe, pero no necesariamente se cree en Dios. Esta gente cree en el mercado y en las finanzas. Hay una idea de que el éxito del mercado es poder conectar lo invisible con las fuerzas visibles de nuestro mundo. Y así se termina con cualquier idea de solidaridad o comunidad moral.

–¿Cómo se sale de la antinomia -antigua pero vigente- de regulación del mercado o de la mano invisible del mercado?
–Esa idea está aún ahí en los mercados financieros, y entre los bancos. En sus pensamientos, el mercado es siempre eficiente, todo puede andar mal pero los mercados se creen eficientes y esa vieja idea de la mano invisible del mercado es pensar que el mercado sabe algo: eso es incorrecto. Son desregulados, y se los toma como lo que reúne a Dios y al sacerdote, está detrás de todo. Todo está allí, incluso si la realidad colapsa, si la casa se viene abajo, si el trabajo desapareciera, los mercados seguirían allí. El mercado es inteligente, eficiente, óptimo, ellos se ven a sí mismos como los sacerdotes del mercado. Pregunta: ¿si son dios y sacerdote, por qué no hacen algo mejor? La regulación del estado puede ser una situación tramposa cuando los mercados están un poco a la deriva. Algunos estados han tenido más o menos éxito controlando la capacidad de riesgo de las finanzas. En Latinoamérica ha habido controles, por ejemplo bajo los Kirchner, Pero hay límites, en Europa o en la India –con el banco central– hay controles por parte del estado pero con límites, regulan los bancos y las financieras. Pero en el mundo, la industria financiera empuja siempre un poco, más en los países donde el capitalismo es el más avanzado, donde el mercado es el dios de la biblia.

–El mercado es un ser vivo....
–Hay una palabra que usamos para la eficiencia, es algo nuevo y no es del estilo de Adam Smith. Esa palabra es liquidez. En la liquidez estamos seguros. Ese es el trabajo de un dios, mover el dinero para tener ganancias. Después del colapso, muchos bancos grandes, reforzaron la liquidez tanto porque es importante y porque deben continuar. Liquidez es todo, es conectar, es la nueva forma. El mercado es inteligente y es Dios y por eso estamos seguros, y el mercado es justo.

–El profesor de arte en la Universidad de Columbia, Jonathan Crary en su libro 24/7, tomó como ejemplo el mundo financiero para hablar de quienes trabajan las 24 horas del día, toda la semana. ¿Este ritmo ha contaminado nuestro estilo de vida?
–Es así. Hice una investigación y vi la conexión. Nuestro trabajo está muerto. Estamos aburridos de la tele, de la casa, de estudiar, de ir al club, y cuando estás aburrido, te dedicás a crear dinero y a gastarlo, los bancos lo saben y lo hacen. Esa es la base de la trampa: es el dinero que viene de nosotros. Tu trabajo como periodista y el mío de profesor son importantes para nosotros pero no para el sistema. Sí lo es el del que está en un banco. Todo es aburrido.

–¿Su libro La modernidad desbordada (FCE), fue un libro optimista? Entonces, usted creía en una armonía global. Luego, llegó el 11/9... ¿Qué piensa hoy?
–La idea de que este es un mundo de flujos de personas, ideas, commodities, todavía lo creo de verdad. Esos flujos crecen todo el tiempo. Cuando escribí ese libro en 1996, tenía la idea de que las naciones estaban en una gran posición y eso desapareció. Pero no me equivoqué en la esencia de que las naciones tienen muchos canales como los movimientos sociales, movimientos transnacionales, compañías multinacionales, muchos canales que no son controlados por las naciones. Me criticaron porque decían que era un libro escrito en un clima de celebración, con expectativas de un nuevo mundo de fronteras abiertas, mercados libres y democracias jóvenes. Años después escribí El rechazo de las minorías (Tusquets) analizando cómo esa globalización produjo movimientos etnocidas en los 90 y una guerra contra el islam en el siglo XXI. Muchos ven la globalización con efectos peligrosos, como el terrorismo, es posible porque el dinero influye y sirve para producir drogas, atentados, operaciones, populismos, represión a las minorías, refugiados, ¡mirá Trump! Los indios, por ejemplo, son optimistas, capaces de comunicarse rápido, usan la potencia de los redes sociales, pueden contar historias, usan twitter, tienen resultados maravillosos inmediatamente, hay posibilidades de que pasen cosas buenas con la globalización. Por otro lado, creo que hay sentimientos a los que nadie presta atención y es importante empezar a estudiarlos y seguirlos: ira, odio, envidia, ansiedad. Estas cosas se instalan, muchas veces desde los sectores más reaccionarios.

Artículo de Héctor Pavon publicado en Clarín el 1/12/2017

lunes, 27 de mayo de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 43


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricos – Blas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humano – Galaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir social – Jesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

La personalidad innovadora.

La tesis de Weber ha sido muy influyente. Numerosos teóricos modernos la han intentado aplicar al capitalismo más desarrollado.

Everett Hagen introdujo la noción de personalidad innovadora como prerrequisito del crecimiento económico, de la extensión de la mentalidad empresarial y de la formación del capital. En la sociedad tradicional, su producto y la precondición para la continuación de su funcionamiento es la personalidad autoritaria.

Personalidad autoritaria frente a personalidad innovadora:
Rasgo
Personalidad autoritaria
Personalidad innovadora





Actitud hacia la realidad


Conformidad con modelos de vida dictados por la tradición y por autoridades y legitimados por su naturaleza presuntamente eterna y su origen sobrenatural.





Actitud investigadora y exploradora del mundo, en búsqueda permanente de sus regularidades subyacentes con el propósito de influir y controlar los fenómenos.



Percepción del papel individual en el mundo


Sumisión, obediencia, conformidad, evitación de la responsabilidad y necesidad de dependencia.



Toma de responsabilidad por las caras feas del mundo, emparejada con la búsqueda de soluciones mejores y de intentos de introducción de cambios.




Estilo de liderazgo


Rigidez, elevadas expectativas y demandas rígidas dirigidas a los subordinados.




Apertura y tolerancia hacia los subordinados, estimulando su originalidad e innovación.



Nivel de creatividad e innovación



Falta de creatividad e innovación.







Creatividad, se premia la originalidad y la novedad, curiosidad sin límites.

Al igual que Weber, Hagen ha de enfrentar la difícil pregunta sobre los orígenes: ¿cómo aparece la personalidad innovadora moderna, si no hay causación endógena?

El primer empujón hacia la modernidad ha de atribuirse hacia un factor externo, exógeno. En Weber fue el factor contingente de la religión protestante (calvinista). En Hagen son las circunstancias históricamente específicas que denomina “retirada de estatus” ( ocurre cuando los estatus establecidos son socavados por la movilidad social emergente y por la apertura de las jerarquías de clase y de estratificación.

Hay cuatro casos típicos de retirada de estatus:

1)    Cuando un grupo al completo pierde su estatus anterior y, en consecuencia, esto ocurre también en cada uno de sus miembros ( por ejemplo artesanos tradicionales, son reemplazados por los trabajadores de las fábricas). Se abre un abismo entre el estatus anterior y el posterior.
2)    Cuando un grupo no es considerado todo lo elevado que sus miembros consideran que se merece (por ejemplo grupos que se sientes infravalorados). Se abre un abismo entre la autodefinición de estatus y el estatus que en realidad se disfruta.
3)    Cuando hay discrepancia o inconsistencia entre las distintas dimensiones del estatus  ( por ejemplo el prestigio de un profesor universitario no es igualado por los ingresos o el poder). Se abre un abismo entre el estatus que la persona ( u ocupación) recibe en una escala de estratificación y el estatus medido por otra escala.
4)    Cuando el grupo (ya) no es aceptado en  un escenario social más amplio y sus miembros comparten un estatus marginal (por ejemplo los grupos étnicos minoritarios). Se abre un abismo entre el estatus al que se aspira y el que en realidad se obtiene.
Las cuatro situaciones evocación la discusión clásica de Robert K. Merton de la anomia. Hagen se embarca en un razonamiento análogo al de Merton. Afirma que la inconsistencia estructural manifestado por la retirada de estatus  da lugar a determinadas adaptaciones (resignación, innovación i rebelión; siendo los dos últimos los más interesantes). Cree que el factor de la socialización temprana del niño es el decisivo. Los hombres tienden más hacia la resignación y la desesperación. La mujeres, agentes socializadores cruciales, ponen un mayor énfasis en el cambio, en la innovación y creatividad en sus prácticas de crianza, con la esperanza de producir vástagos mejor adaptados.

lunes, 1 de octubre de 2012

Ecología II: Ecología Humana – Cuestiones a comprender y retener – Parte 5


En la asignatura de Ecología II: Ecología Humana del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resolver las cuestiones a comprender y retener.  Y como libro de referencia: Medio ambiente y sociedad. La civilización industrial y los límites del planeta de Ernest García (Alianza Editorial), bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.


Tema 1  – Las ciencias ambientales, la sociología y la relación entre medioambiente y sociedad - Nekane Ceballos Aurrekoetxea // Tema 2 - La sociología ecológica o medioambiental  Tomás Javier Prieto González // Tema 3 Sociología, límites y sostenibilidad José Bargallo Rofes // Tema 4 - Cambio social: desarrollo y sustentabilidad Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 5 Cambio social: modernización y medio ambiente  Carlos Catalán Serrano // Tema 6 - Medio ambiente, estructura y conflicto social José Bargallo Rofes // Tema 7 - Percepción social de los problemas medioambientales y cambio cultural – Julia Ortega Tovar

1.    Señale las dos opciones teóricas en torno la mayor o menor vinculación de la incipiente sociología ecológica y la tradición sociológica.

Las opciones teóricas se polarizaron en torno a visiones diferentes sobre la mayor o menor vinculación entre la sociología ecológica y la tradición sociológica, de forma que algunas propuestas se orientaron más hacia una fuerte discontinuidad entre ambas y una aproximación a la biología y otras pusieron más el acento en la continuidad y en la elaboración a partir de la acción social y el conflicto.

2.    Caracterice a la sociología del medio ambiente en su primera fase.

El año 1972 puede ser adecuado como año de referencia, pues en él coincidieron la conferencia de Estocolmo sobre desarrollo y medioambiente y la publicación del primer informe al Club de Roma sobre límites al crecimiento.

  1. En Europa, la problemática medioambiental fue recibida como algo nuevo, difícil de integrar en los enfoques existentes; al final de los años sesenta y al principio de los setenta, casi no existían conceptos, paradigmas o teorías que tuviesen en su centro la relación entre el hombre y su medio ambiente. La naturaleza y el medioambiente eran entonces desconocidos en tanto que objeto de estudio, y el medio ambiente físico en general era una categoría casi olvidada por las ciencias sociales. Fueron menos abundantes las investigaciones con un contenido empírico.
  2. En Estados Unidos la sociología medioambiental se desarrolló al principio a través de estudios empíricos sobre fenómenos de degradación urbana, contaminación en ambiente locales, opinión pública, movimientos sociales o gestión de recursos y de espacios protegidos.
  3. En España se discutieron los criterios desarrollistas de ordenación territorial y expansión económica desde una perspectiva sensible a sus costes ambientales. Se apuntó la convergencia de capitalismo y socialismo, se analizó la posición de los dirigentes económicos y políticos del sector energético, se examinaron la relación entre el ecologismo y la lucha de clases y los problemas planteados por la crisis ecológica a la confianza marxista, se publicaron los primeros estudios sobre el movimiento ecologista y se revisaron los fundamentos de la relación entre sociedad y naturaleza.

En general la primera fase de la sociología ambiental estuvo caracterizada por diferentes intentos de tomar posición, de reaccionar ante los nuevos problemas. La cuestión ambiental le llegó a la sociología desde fuera, que se trataba de algo que no estaba previsto en sus desarrollos modernos.

3. Identifique las tres posiciones principales respecto a la continuidad/discontinuidad entre la nueva subdisciplina (la sociología del medio ambiente) y la tradición sociológica. Preste atención a la argumentación, los conceptos, los ejemplos y a los autores principales de cada una de ellas.

Un núcleo de interés fue entonces el grado de continuidad o discontinuidad con los enfoques sociológicos existentes y, dado que éstos están conectados de muchas maneras con la teoría clásica, la relevancia de ésta para tratar dicha cuestión, puede distinguirse tres tipos de respuesta:
En primer lugar se ha afirmado que existe una ruptura o discontinuidad fundamental entre sociología medioambiental y los diferentes enfoques (funcionalismo, interaccionismo simbólico, etnometodología, teoría del conflicto, marxismo…) que dominaron la sociología en la segunda mitad del siglo XX. Una ruptura expresada en términos de un cambio de paradigma, como conjunto de supuestos preteóricos que conforman una determinada visión del mundo.
Catton y Dunlap asociaron el antropocentrismo con el excepcionalismo de la sociología, y hablaron del paradigma del excepcionalismo humano, para más tarde pasaron a referirse al paradigma del exencionalismo humano. Su idea, es que la conciencia de los límites ecológicos fundamenta una visión alternativa, egocéntrica, en la que los seres humanos son reintegrados al mundo natural del que forman parte, refiriéndose a ella como nuevo paradigma ecológico.
Dunlap se refiere explícitamente a Durkheim y a Weber como precursores de la visión exencionalista.  La regla durkheimiana de que la explicación de un hecho social debe buscarse siempre en otro hecho social y el principio weberiano de que es importante comprender los modos en que la gente define su situación con el fin de comprender sus acciones. Aunque en ambos casos no es concluyente y tiene bastante de circunstancial. El propio Dunlap acepta la posibilidad de que la sociología medioambiental recurra con provecho a esquemas conceptuales y métodos heredados de la tradición sociológica y, al mismo tiempo, destaca la ruptura con algunas de sus visiones y supuestos preteóricos. El (NPE) Nuevo Paradigma Ecológico era y sigue siendo una visión general del mundo que conduce a ver éste de tal modo que la necesidad de la investigación sociológica sobre las cuestiones ambientales se hace obvia; el modo preciso en que se hará esa investigación se verá claramente afectado por la perspectiva teórica específica que se adopte.
Una segunda posición coincide con la anterior en cuanto a la existencia de una discontinuidad muy marcada entre la sociología ecológica y las perspectivas teóricas vigentes en el momento de su aparición. Sin embargo, considera que sí existen precedentes fuera de la corriente principal. Podemos llamar a este punto de vista la hipótesis Guadiana de la sociología medioambiental, dado que la falta de conexión que hay a menudo entre esos precedentes hace inviable aludir a éstos como parte de una tradición o descubrir entre ellos una teoría clásica.
Malthus sería el precursor más indiscutible de la sociología ecológica. Situó la existencia de límites externos, biofísicos, en el centro de su reflexión: la provisión de medios de subsistencia depende de la superficie cultivable (que es finita) y de las características de los suelos. Profecías maltusianas no cumplidas, porque el incremento de la productividad agrícola ha sido muy grande. Un incremento debido a una enorme subvención externa como fertilizantes, que ha convertido a la agricultura moderna en consumidora neta de energía; cada caloría contenida ahora es los alimentos requiere el consumo de más o menos diez calorías de energía fósil. Ideas de Malthaus sobre los límites a la producción de alimentos que no han sido refutadas, y continúan siendo objeto de discusión en la actualidad.
Malthaus fue un ecólogo avanzado a su tiempo, un antropólogo ingenioso, un sociólogo poco sutil y un ideólogo declaradamente antiilustrado, poco amigo del progresismo.
Una tercera posición ha mantenido que hay, aunque escasamente desarrollada, una sociología medioambiental clásica.
La idea durkheimiana de que la división del trabajo mejora la adaptación a su ambiente de las sociedades más densamente pobladas, reduciendo la competencia directa por la apropiación de los recursos y provocando cambios culturales que redefinen y amplían la base de recursos. La abundancia de analogías biológicas y la influencia del evolucionismo de Durkheim.
La idea de Weber de que los factores ambientales aun no siendo determinantes universales, pueden tener una importancia causal en ciertos momentos clave de la historia de cada sociedad. El análisis weberiano del papel histórico de la ética protestante ha inspirado, más o menos directamente, diferentes versiones de la tesis de que una especie de conversión, de naturaleza religiosa, al ecologismo está siendo el motor de los movimientos y cambios sociales que tienden hacia una mayor compatibilidad entre sociedad y naturaleza. Una definición de clase social de inspiración weberiana en términos de oportunidades objetivas de vida ha sido la base para un intento de conceptualización de las clases ambientales como una nueva dimensión de la estructura en las sociedades contemporáneas.
En los últimos años es visible una tendencia a la aproximación mutua entre las tres visiones reseñadas de la relación entre la sociología ecológica y la tradición sociológica.

domingo, 26 de agosto de 2012

Si la FAES me pagara un sueldo

Artículo de Pablo Iglesias publicado en Público.es el 24 de agosto de 2012.

Si yo trabajara a sueldo de la Fundación FAES quizá recomendara a Mariano Rajoy la lectura del clásico de Max Weber “La política como vocación”. Una primera lectura de las enseñanzas del alemán no solo serviría a nuestro silencioso registrador para ganar puntos ante la inflexible Merkel; también podría brindarle alguna que otra justificación teórica a sus impopulares políticas.
En el escrito señalado se distingue entre la “ética de la convicción de principios” y la “ética de la responsabilidad”. Weber identificaba la primera con el romanticismo de la izquierda, incapaz de asumir la práctica real del gobierno y la violencia como elemento inherente a la política.
Una vez que a nuestro Mariano se le hubiesen consumido unos cuantos puros leyendo a Weber, podría llamar a Soraya Sáenz de Santamaría e instarle a redefinir la política comunicativa del gobierno ¿Para qué seguir leyendo La Gaceta pudiendo leer a Max Weber? Podría incluso seguir el consejo del grupo PRISA y llamar a Rubalcaba para invitarle a participar en el “gobierno de la responsabilidad”. Habría que decir que los desahucios exprés, que desvalijar el Fondo de Garantía de Depósitos para rescatar los bancos, que el regateo de los cuatrocientos euros, que las mentiras respecto a los rescates que no son rescates o que el ático con jacuzzi y pista de pádel de De Guindos, no son más que las consecuencias necesarias de un gobierno éticamente comprometido con la responsabilidad. Habría que decir también que las motivaciones de todos aquellos que dicen que las familias deben tener prioridad sobre los bancos, que la propiedad debe subordinarse al interés general o que la protesta es lo único que les queda a los ciudadanos cuando les arrebatan sus derechos, no son más que expresiones de la ingenua ética de los principios de los que nunca serán capaces de asumir responsabilidades de gobierno.
Pero como, de momento, FAES no me paga, voy a señalar dos problemas de este planteamiento que habrán de volverse contra nuestro estudioso presidente.
En primer lugar, si Don Mariano se encendiese otro puro y siguiera leyendo el texto de Weber, vería que el gran científico social conservador acaba reconociendo que la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad “se complementan la una a la otra, y solamente combinadas producen el auténtico ser humano capacitado para tener vocación política”. Quiere esto decir que para hacer política y asumir que, a veces, deben tomarse decisiones dolorosas, hay que partir de ciertos principios ¿Y qué es tener principios? Básicamente decidir con quien se está y a quien se defiende y favorece. Es en este punto donde Don Mariano tendría difícil explicar que el sufrimiento que provocan las medidas de su gobierno favorece a las mayorías. Que en España, al tiempo que aumenta el consumo de bienes de lujo y Amancio Ortega se convierte en campeón mundial de multimillonarios, las condiciones de vida y los derechos sociales de la mayoría se degraden, es el mejor ejemplo del principio que informa la ética del gobierno del PP: favorecer a los privilegiados y desempoderar a las mayorías.
En segundo lugar, el decisionismo que reivindica Weber, la voluntad de acción y de poder, no tiene por qué ser una característica exclusiva de la derecha. ¿Qué es lo que diferencia a la izquierda y a la derecha? Sus principios, a quien defienden.
A día de hoy un gobierno que asumiese la defensa de las mayorías como ética de la responsabilidad generaría, sin duda, un enorme sufrimiento. Muchos banqueros, ejecutivos, especuladores y defraudadores al fisco tendrían que ir a la cárcel. Quizá los que conducen un coche de alta gama tendrían que dejar de hacerlo y tal vez las tiendas de Loewe habrían de cerrar. Es probable que las industrias estratégicas pasaran a control público, que los acreedores de la deuda de nuestro país fueran sometidos a una investigación para determinar qué porcentaje de esa deuda es ilegítima y que los bancos se vieran obligados a condonar o renegociar la deuda de las familias amenazadas por los desahucios. Es probable también que la policía tuviera que esposar e interrogar durante horas a los que tratasen de sacar divisas o capitales del país.
Como sabía Weber, cuando se es gobierno hay que tomar decisiones difíciles. Por eso la izquierda debería desembarazarse tanto del narcisismo de las causas perdidas como de la comodidad de la lealtad institucional y asumir una ética de la responsabilidad. Ello implica reconocer que el miedo es un operador político crucial para salir de la crisis y que hoy es necesario, por una cuestión de principios, que el miedo cambie de bando.

Artículo de Pablo Iglesias publicado en Público.es el 24 de agosto de 2012.

sábado, 14 de julio de 2012

Teoría Sociológica II: Moderna Resúmenes parte 20

En la asignatura de Teoría Sociológica II: Moderna del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libroTeoría sociológica moderna de George Ritzer, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Un esbozo histórico de la teoría sociológica: Los años posteriores– Tomás Javier Prieto González // Tema 2 T. Parsons- Ruth Cardedal Fernández // Tema 3 Funcionalismo Estructural, Neofuncionalismo y Teoría del Conflicto- Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 4 Variedades de la Teoría Marxiana– Carlos Catalán Serrano // Tema 5 Teoría de sistemas– Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Interaccionismo Simbólico – Isabel Bermúdez Pérez // Tema 7 Etnometodología- María de los Ángeles de Diego Miravet // Tema 8 Teorías del Intercambio, de Redes y de la Elección Racional - Yolanda Diez Suárez

TEORÍA DEL CONFLICTO


La teoría del conflicto puede ser considerada como un desarrollo que se produjo, al menos en parte, como reacción al funcionalismo estructural. El problema más importante de la teoría del conflicto es que nunca logró separarse plenamente de sus raíces estructurales funcionales. Se desarrolló como una reacción al funcionalismo estructural más que como una teoría verdaderamente crítica de la sociedad.

La obra de Ralf Dahrendorf

Los teóricos del conflicto también se orientan hacía el estudio de las estructuras y las instituciones sociales. En lo fundamental, esta teoría es poco más que una serie de afirmaciones que se oponen radicalmente a las de los funcionalistas. El mejor ejemplo es la obra de Ralf Dahrendorf, en la que se contraponen los principios de la teoría del conflicto con los de la escuela funcionalista. Para los funcionalistas, la sociedad es estática o se encuentra en equilibrio móvil. Para Dahrendorf y los teóricos del conflicto cualquier sociedad está sujeta a procesos de cambio en todo momento. Allí donde los funcionalistas subrayan el orden de la sociedad, lo teóricos del conflicto ven la presencia del conflicto en cualquier parte del sistema social. Los funcionalistas afirma que todo elemento de la sociedad contribuye a su estabilidad; los de la teoría del conflicto identifican muchos elementos societales que contribuyen a la desintegración y al cambio.

Los funcionalistas tienden a creer que la sociedad se mantiene unida informalmente mediante normas, valores y una moralidad común. Los teóricos del conflicto creen que todo orden en la sociedad nace de la coerción ejercida por quienes ocupan posiciones más altas. Mientras los funcionalistas se centran en la cohesión creada por los valores societales comunes, los teóricos del conflicto acentúan el papel que desempeña el poder en el mantenimiento del orden de la sociedad.

Dahrendorf es el principal exponente de la postura de que la sociedad tiene dos caras (el conflicto y el consenso) y que, por tanto, la teoría sociológica debe dividirse en dos vertientes, la teoría del conflicto y la teoría del consenso. La tarea de los teóricos del consenso es examinar la integración de los valores en la sociedad, y la de los teóricos del conflicto es estudiar los conflictos de intereses y la coerción que mantiene la unión de la sociedad frente a estas tensiones.

Dahrendorf admitió que la sociedad no podía existir sin conflicto y consenso, que son prerrequisitos uno para el otro. Así, no puede darse el conflicto si no existe un consenso previo. El conflicto puede conducir al consenso y a la integración.

Dahrendorf no creía en la posibilidad de una teoría sociológica que abarcara ambos procesos. Se propuso construir una teoría del conflicto de la sociedad.

Dahrendorf se inició en el funcionalismo estructural y estuvo influido por esta teoría. Se percató de que para el funcionalista el sistema social se mantenía unido mediante la cooperación voluntaria o el consenso general, o mediante ambas. Sin embargo, para el teórico del conflicto (o de la coerción), la sociedad se mantiene unida mediante una “constricción forzada”, es decir, que ciertas posiciones de la sociedad tienen poder y autoridad sobre otras.

Autoridad: Dahrendorf se centró en las grandes estructuras sociales. Las diversas posiciones que existen en la sociedad tienen diferentes grados de autoridad. La autoridad no reside en los individuos, sino en las posiciones que ocupan. A Dahrendorf no sólo le interesaba la estructura de estas posiciones, sino también el conflicto entre ellas. Para Dahrendorf la primera tarea en el análisis del conflicto era identificar los diversos roles de autoridad en el seno de la sociedad. Además de defender el estudio de las grandes estructuras tales como los roles de autoridad, se oponía a los que subrayaban el nivel individual.

Ralf Dahrendorf
La autoridad vinculada a las posiciones constituye el elemento central del análisis de Dahrendorf. La autoridad siempre entraña dominación y subordinación. De los que ocupan posiciones de autoridad se espera un control sobre los subordinados; es decir, dominan en virtud de que eso es lo que esperan de ellos los que les rodean, no debido a sus propias características psicológicas. Estas expectativas, como la autoridad, están ligadas a las posiciones, no a las personas. La autoridad no es un fenómeno social generalizado; se puede identificar en la sociedad a los que están sometidos a control, así como a las esferas de control permisibles. Finalmente, como la autoridad es legítima, pueden imponerse sanciones a quienes se rebelen contra ella.

Para Dahrendorf la autoridad no es una constante. Y ello se debe al hecho de que la autoridad reside en las posiciones y no en las personas. Esta idea se deriva del argumento de Dahrendorf de que la sociedad se compone de varias unidades que domina asociaciones imperativamente coordinadas. Se trata de asociaciones de personas controladas por una jerarquía de posiciones de autoridad. Como en la sociedad hay muchas asociaciones de este tipo, un individuo puede ocupar simultáneamente una posición de autoridad en una y una posición subordinada en otra.

La autoridad dentro de cada asociación es dicotómica; de manera que pueden formarse dos, y sólo dos, grupos de conflicto dentro de cualquier asociación. Los que desempeñan posiciones de autoridad y los que ocupan posiciones subordinas defienden intereses que son “contradictorios en esencia y dirección”. Los intereses, es otro término clave en la teoría de conflicto de Dahrendorf. Los grupos que están arriba y los que están abajo se definen por sus intereses comunes. Dahrendorf siempre creyó que incluso estos intereses, que aparentemente son psicológicos, son fenómenos básicamente sociales.

Dentro de cada asociación, los que ostentan posiciones dominantes se afanan por mantener el estatus quo, mientras los que se encuentran en posiciones subordinadas persiguen el cambio. El conflicto de intereses dentro de cualquier asociación está latente en todo momento, lo que significa que la legitimidad de la autoridad es simples precaria. Este conflicto de intereses no necesita ser consciente para que se dé la acción de los dominadores o de los subordinados. Los intereses de dominadores y subordinados son objetivos en el sentido de que se reflejan en las expectativas (roles) ligadas a las posiciones. Los individuos no necesitan internalizar estas expectativas ni tener conciencia de ellas para actuar de manera coherente. Si ocupan posiciones dadas, entonces se comportan de manera esperada. Los individuos se “ajustan” o “adaptan” a sus roles cuando contribuyen al conflicto entre dominadores y subordinados. Dahrendorf denominó estas expectativas inconscientes de rol intereses latentes. Los intereses manifiestos son intereses latentes que se convierten en conscientes. Dahrendorf creía que la principal tarea de la teoría del conflicto era el análisis de la relación entre intereses latentes y manifiestos. No obstante, los actores no necesitaban ser conscientes de sus intereses para actuar de acuerdo con ellos.

Grupos, conflicto y cambio: Dahrendorf distinguió 3 tipos generales de grupos:

1. Cuasi-grupo o “agregados de titulares de posiciones que tienen los mismos intereses de rol”. Estos constituyen campos de reclutamiento para el segundo grupo.

2. Grupo de interés. Reclutados de los cuasi-grupos. Son grupos en el sentido más riguroso del concepto sociológico y son los verdaderos agentes del conflicto de grupo. Tienen una estructura, una forma dada de organización, un programa u objetivo y un “personal” integrado por sus componentes.

3. Grupos de conflicto. Los que se ven involucrados en un conflicto grupal.

Otro aspecto de la teoría del conflicto de Dahrendorf es la relación entre el conflicto y el cambio. Dahrendorf reconoce la importancia del trabajo de Lewis Coser, quien se centró en las funciones del conflicto para el mantenimiento del estatus quo. Dahrendorf creía, sin embargo, que esta función del conflicto es sólo una parte de la realidad social; el conflicto también conduce al cambio y al progreso.

En suma, Dahrendorf afirmaba que, una vez constituidos, los grupos de conflicto se involucran en acciones que provocan cambios en la estructura social. Cuando el conflicto es agudo, los cambios que se producen son radicales. Cuando va acompañando de violencia, el cambio estructural es súbito. Cualquiera que sea la naturaleza del conflicto, los sociólogos deben tener en cuenta la relación entre el conflicto y el cambio, así como la relación entre conflicto y statu quo.

Principales críticas y esfuerzos para afrontarlos

La teoría del conflicto ha sido criticada por muchas razones: por ignorar el orden y la estabilidad, mientras el funcionalismo estructural lo ha sido por ignorar el conflicto y el cambio; por ser ideológicamente radical, mientras el funcionalismo estructural ha sido objeto de críticas por su ideología conservadora.

La teoría del conflicto de Dahrendorf ha sido sometida a varios análisis críticos, entre los que se incluyen ciertas reflexiones críticas del propio Dahrendorf.

1. No está claro que el modelo de Dahrendorf sea una reflexión sobre las ideas de Marx. De hecho, constituye una traducción inadecuada de la teoría marciana de la sociología.

2. La teoría del conflicto tiene más elementos en común con el funcionalismo estructural que con la teoría marxiana. El énfasis de Dahrendof en cuestiones tales como los sistemas, las posiciones y los roles le vincula directamente con el funcionalismo estructural. Por lo que su teoría presenta las mismas deficiencias que el funcionalismo estructural.

3. Al igual que el funcionalismo estructural, se trata de una teoría cuasi macroscópica, y por ello tiene poco que ofrecer a la compresión del pensamiento y la acción individual.

Lewis Alfred Coser
Tanto el funcionalismo como la teoría del conflicto de Dahrendorf son inadecuadas, porque cada una de ellas son exclusivamente útiles para la explicación de una sola parte de la vida social. La sociología debe ser capaz de explicar tanto el orden como el conflicto, tanto la estructura como el cambio.

Las críticas a la teoría del conflicto y al funcionalismo estructural, así como las limitaciones inherentes a ambas, han provocado numerosos esfuerzos por reconciliar o integrar las dos teorías y solucionar de este modo los problemas que plantean. Estos esfuerzos se basan en el supuesto de que una combinación de ambas teorías es más poderosa que cualquiera de las dos en solitario. El esfuerzo más conocido es la obra The Functions of Social Conflict de Lewis Coser.

El trabajo más temprano y seminal sobre las funciones del conflicto social lo realizó George Simmel, pero más tarde lo desarrolló y amplió Coser, quien afirmó que el conflicto podía servir para solidificar un grupo poco estructurado. En una sociedad que parece estar desintegrándose, el conflicto con otra sociedad puede restaurar su núcleo integrador.

El conflicto con un grupo puede crear cohesión al provocar una serie de alianzas con otros grupos (alianza árabe EEUU e Israel).

Dentro de una determinada sociedad el conflicto puede hacer que individuos por lo común aislados adopten un papel activo (protestas contra guerra Vietnam).

El conflicto también cumple una función de comunicación. El conflicto también permite a las partes tener una idea más exacta de su fuerza relativa e incrementa la posibilidad de un acercamiento o una acomodación pacífica.

Desde una perspectiva teórica es posible reconciliar las teorías del conflicto y funcional atendiendo a las funciones del conflicto social.

Una teoría del conflicto más integradora

La obra Conflict Sociology de Collins es altamente integradora porque tiene una orientación más micro que la teoría del conflicto macro de Dahrendorf y otros.

Collins especificó que su análisis del conflicto no era ideológico, es decir, no partía de la perspectiva política de que el conflicto era bueno o malo. Señaló que había elegido concebir el conflicto en términos realistas como un proceso central de la vida social.

A deferencia de otros que arrancan y se mantienen en el nivel societal, Collins abordó el conflicto desde un punto de vista individual debido a que sus raíces teóricas residen en la fenomenología y la etnometodología. Collins era consciente de que “una sociología eficaz no podía centrarse exclusivamente en el nivel micro”; la teoría del conflicto no se puede construir sin el nivel societal de análisis. Sin embargo, mientras la mayoría de los teóricos del conflicto creen que las estructuras son externas y coercitivas para el actor, Collins las contemplaba como inseparables de los actores que las construyen y cuyas pautas de interacción son su esencia. Collins prefirió considerar las estructuras societales como pautas de interacción más que como entidades externas y coercitivas. Además, mientras la mayor parte de los teóricos del conflicto consideran que fuerzas externas constriñen al actor, Collins cree que es éste quien crea y recrea constantemente la organización social.

Collins creía que la teoría marxiana constituía el “punto de partida” para construir la teoría del conflicto, aunque estaba cargada de numerosos problemas. Por un lado, la consideraba muy ideológica, sesgo que quería evitar. Por otro lado, tendía a creer que la orientación de Marx se reducía a un análisis del dominio económico, aunque esa es una crítica injustificada a la teoría de Marx. En realidad, su teoría del conflicto presenta relativamente poca influencia marxiana. Se percibe más claramente la influencia de Weber, Durkheim y, sobre todo, de la fenomenología y la etnometodología.

Estratificación social: Collins prefirió centrarse en la estratificación social porque creía que representaba una institución que exhibía muchas características de la vida, entre ellas “la riqueza, la política, las profesiones, la familia, los clubes, las comunidades y los modos de vida”. Desde el punto de vista de Collins, la estratificación social, como todas las demás estructuras sociales, se puede reducir a los encuentros pautados entre las personas en su vida cotidiana.

Collins arrancó de las macroteorías de Marx y Weber como pilares de su obra. Partió de los principios marxianos.

Karl Marx
En primer lugar, Collins mantenía que la visión de Marx sobre las condiciones materiales implicadas en el esfuerzo de ganarse la vida en la sociedad moderna constituían los principales determinantes de modo de vida de una persona. La base de los ingresos para Marx incluía la relación entre la persona y la propiedad privada.

En segundo lugar, desde una perspectiva marxiana, las condiciones materiales influyen no sólo en el modo en que los individuos se ganan la vida, sino también en la naturaleza de los grupos sociales de diferentes clases sociales. La clase social dominante tiene mayor y mejor capacidad para desarrollar grupos sociales más coherentes, unidos mediante intrincadas redes de comunicación, que la clase social subordinada.

Finalmente, Collins señaló que Marx identificó las enormes diferencias entre las clases sociales por lo que respecta a su acceso al sistema cultural y al control sobre él. Es decir, las clases sociales altas tienen recursos para desarrollar sistemas simbólicos e ideológicos muy bien articulados, sistemas que suelen imponer a las clases sociales bajas. Las clases sociales bajas tienen sistemas simbólicos menos desarrollados, muchos de los cuales son impuestos por los que están en el poder.

Collins estaba convencido de que Weber trabajó dentro de la teoría de la estratificación de Marx y la desarrolló. Por un lado, se ha señalado que Weber reconoció la existencia de diversas formas de conflicto que conducían a un sistema de estratificación multifacético. Por otro, Weber desarrolló en muy importante medida la teoría de las organizaciones, consideradas por Collins otra arena de conflicto interesante. Collins también dio importancia a Weber por su énfasis sobre el estado como una entidad que controlaba los medios de violencia, lo cual desvió el interés por conflicto en la economía hacia el conflicto en el estado. Finalmente, Collins elogia a Weber por su comprensión del contexto social de los productos emocionales, en particular de la religión. El conflicto claramente podía ocurrir en tales contextos, y esos productos emocionales, al igual que otros, podían utilizarse como armas en el conflicto social.

Una teoría de la estratificación desde la perspectiva del conflicto: Collins analiza la estratificación desde su perspectiva del conflicto y parte de varios supuestos. Las personas son intrínsecamente sociables, pero también están predispuestas al conflicto en sus relaciones sociales. El conflicto suele producirse en el nivel de las relaciones sociales porque una o muchas personas tienen siempre la posibilidad de utilizar la “coerción violenta” en su interacción. Collins creía que las personas buscan maximizar su “estatus subjetivo” y que su capacidad parar hacerlo depende de los recursos que tengan. Cree que las personas persiguen su propio interés; así, los conflictos son posibles porque los conjuntos de intereses pueden ser radicalmente opuestos.

Este análisis de la estratificación desde la perspectiva del conflicto se puede resumir en tres principios básicos. Primero, Collins creía que las personas viven en mundos subjetivos autoconstruidas. Segundo, las personas pueden tener suficiente poder para influir sobre la experiencia subjetiva de un individuo e incluso controlarla. Tercero, otras personas frecuentemente suele ser el conflicto interpersonal.

Sobre esta base Collins desarrolló cinco principios básicos del análisis del conflicto que aplicó a la estratificación social, aunque defendía que se podían aplicar también en cualquier escenario de la vida social.

1. Collins creía que la teoría del conflicto debía centrarse en la vida real más que en formulaciones abstractas. Collins aconsejó concebir a las personas como animales cuyas acciones, motivadas por su propio interés, podían considerarse como maniobras para obtener diversas ventajas a fin de alcanzar la satisfacción y evitar el descontento. Collins considera que las personas no son totalmente racionales. Reconoce que son vulnerables a impulsos emocionales en sus esfuerzos por lograr su satisfacción.

2. Collins creía que una teoría de la estratificación desde la perspectiva del conflicto debía examinar los factores materiales que influyen en la interacción. Una variable importante son los recursos que poseen los diferentes actores.

3. Collins afirmó que en una situación de desigualdad, los grupos que controlan los recursos suelen intentar explotar a los que carecen de ese control.

4. Aconsejó a los teóricos del conflicto que analizaran fenómenos culturales tales como las creencias y los ideales desde el punto de vista de los intereses, los recursos y el poder. Los grupos poseen recursos y, por tanto, poder, suelen imponer a la sociedad su sistema de ideas; el sistema de ideas de los que carecen recursos es un sistema impuesto.

5. Se comprometió firmemente con el estudio científico de la estratificación y de cualquier otro aspecto del mundo social. Lo que le condujo a formular varios consejos, como que los sociólogos no debían teorizar simplemente sobre la estratificación, sino que debían estudiarla empíricamente y hacer un análisis comparado en la medida de lo posible. Las hipótesis debían formularse y verificarse empíricamente mediante estudios comparados. El sociólogo debía buscar las causas de los fenómenos sociales, particularmente las múltiples causas de cualquier forma de conducta social.

Max Weber
Esta especie de compromiso científico condujo a Collins a desarrollar una amplia serie de proposiciones sobre las relaciones entre el conflicto y diversos aspectos específicos de la vida social, lo que reflejó el compromiso de Collins con el estudio científico de las pequeñas manifestaciones sociales de los conflictos sociales.

Otros dominios sociales: Collins extendió su análisis de la estratificación a las relaciones entre los sexos y los grupos de edad. La familia constituía un escenario de conflicto sexual, en la que los varones triunfaban y dominaban a las mujeres, sometidas a diversos tipos de trato desigual. También analizó la relación entre los grupos de edad, en particular entre los jóvenes y los ancianos, en términos del conflicto. Analizó los recursos que poseían los diversos grupos de edad. Los adultos poseían varios recursos tales como experiencia, mayor fuerza y estatura y la capacidad de satisfacer las necesidades físicas de los jóvenes. En cambio, uno de los escasos recursos de los más jóvenes es su atractivo físico. Esto sugiere la alta probabilidad de que los adultos dominen a los jóvenes.

Collins también analizó las organizaciones formales desde la perspectiva del conflicto. Las consideraba redes de influencias interpersonales y también escenarios en los que luchaban intereses enfrentados.

Perspectiva general: Collins no es un fiel exponente de la teoría marxiana del conflicto. Si bien utilizó a Marx como punto de partida, Weber, Durkheim, y sobre todo la etnometodología y la fenomenología influyeron más en su obra. La orientación micro de Collins constituye un punto de partida útil para el desarrollo de una teoría del conflicto más integrada.

En su obra posterior Collins adopta la perspectiva general de que la teoría del conflicto es preferible a muchas otras teorías debido a su capacidad de síntesis. Collins cree que la teoría del conflicto no se ha debilitado durante la última década y media, sino que ha venido desarrollándose bajo diversas formas y en diferentes áreas de la sociología.

1. Collins considera que en el núcleo de la mayor parte de investigación histórica-comparada reside una perspectiva del conflicto. Así, la teoría del conflicto se enriquece mediante la integración de una amplia serie de ideas que pueden derivarse de la investigación histórica-comparada.

2. Existe la posibilidad de integrar la teoría de redes y la del conflicto.

El interés de Collins es impulsar la teoría del conflicto en una dirección más holista.



miércoles, 4 de julio de 2012

Teoría Sociológica II: Moderna Resúmenes Parte 10



En la asignatura de Teoría Sociológica II: Moderna del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libroTeoría sociológica moderna de George Ritzer, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Un esbozo histórico de la teoría sociológica: Los años posteriores– Tomás Javier Prieto González // Tema 2 T. Parsons- Ruth Cardedal Fernández // Tema 3 Funcionalismo Estructural, Neofuncionalismo y Teoría del Conflicto- Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 4 Variedades de la Teoría Marxiana– Carlos Catalán Serrano // Tema 5 Teoría de sistemas– Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Interaccionismo Simbólico – Isabel Bermúdez Pérez // Tema 7 Etnometodología- María de los Ángeles de Diego Miravet // Tema 8 Teorías del Intercambio, de Redes y de la Elección Racional - Yolanda Diez Suárez



El teórico clásico más contemporáneo de los analizados. A través de su libro La estructura de la acción social (1937), dio a conocer la teoría clásica europea, en especial el trabajo de Weber y Durkheim y a los sociólogos estadounidenses.
Parsons es el más importante de los teóricos sociológicos estadounidenses. Los sociólogos han citado y usado ampliamente sus teorías y como profesor de la universidad de Harvard dio forma a la estructura de una buena parte de la teoría sociológica estadounidense en particular y de la sociología en general. Entre los numerosos teóricos que trabajaron con Parsons están Robert Merton, Kingsley Davis, Robin Williams, Wilbert Moore, Marion Levy y Neil Smelser.
ESFUERZOS INTEGRADORES DE PARSONS
Parsons es el  más explícito respecto de su intención de desarrollar una perspectiva integradora de la teoría sociológica. Varios hechos lo demuestran:
1.  Fundó el Departamento d Relaciones Sociales de la Universidad de Harvard con la intención de unificar las distintas ciencias sociales, incluyendo campos como la psicología clínica y conductista, la antropología y la sociología.
2.     Desarrollo una noción clara de los distintos niveles de análisis social, ejemplificada por su noción de los cuatro sistemas de acción: el organismo conductual, la personalidad, el sistema social y el sistema cultural.
3.     Sostuvo en una de sus obras más importantes, El sistema social, que la integración de los niveles de análisis social es de suma importancia en el mundo social.

Parsons
En numerosos lugares Parsons alude a esta cuestión cuando afirma que el asunto clave para él era “el problema de la formulación teórica de las relaciones entre el sistema social y la personalidad del individuo”. Este objetivo de integración que encontramos en su obra ha sido aplaudido y criticado. Los críticos aducen que Parsons comenzó La estructura de la acción social con una actitud teórica de orientación micro, pero que con el tiempo se oriento hacia una teoría estructural-funcional macro. Así, en su obra puede percibirse cierta confusión, resultado de su incapacidad para abandonar las viejas posturas teóricas o integrarlas adecuadamente en otras nuevas. En el prefacio de la segunda edición de La estructura de la acción social, hablaba de este desplazamiento.
Una opinión, es que el problema básico de su obra se deriva de no haber logrado completar el desplazamiento de la teoría de la acción al funcionalismo estructural, por lo que las dos teorías están interrelacionadas de manare confusa a lo largo de su obra. Parsons no logró reconciliarlas adecuadamente: en su obra se mantienen una al lado de la otra, en lugar de estar entrelazadas.
En parte su trabajo integrador es confuso porque no logró reconciliar su teoría de la acción weberiana con su funcionalismo estructural durkheimiano.
PRINCIPIOS GENERALES
Parsons se propuso como meta construir una teoría general adecuada, una gran teoría que fuera analítica, sistemática, completa y elegante:
  1. Dicha teoría debía ser desde su punto de vista, una teoría de la acción en la que “los mecanismos centrales debía ser siempre ciertas nociones de actores que se orientan a sí mismo a situaciones, con diferentes metas, valores y estándares normativos, y que se conducen de acuerdo con ellos”
  2. Basada en el principio del voluntarismo, es decir, la “elección (de un actor) entre valores y cursos de la acción alternativos debe ser, al menos en potencia, libre”
  3. Fenómenos culturales como las ideas, los ideales, las metas y las normas deben ser considerados factores causalmente relevantes.
  4. Adoptó la idea de emergencia: la noción de que los sistemas de un orden más alto emergen de los sistemas de orden inferior. Estos sistemas de orden superior, pensaba, no deben ser capaces de ser explicados en términos de sus partes constituyentes, ni inferidos a partir de ellas.
  5. Los sistemas emergentes nunca debe estar totalmente desligados de sus partes constituyentes.


Aunque se alejó de esta base conforme avanzaba su carrera, estos son los principios que constituyen la base de toda su teoría.
Raíces filosófica y teórica.
La fuente de esas ideas sobre la teoría puede encontrarse en el análisis sobre las raíces de la sociología moderna que hizo en 1937. Parsons da la impresión de que consideraba que el contenido total de la historia intelectual reciente convergía en él y su obra. Analizó y criticó al utilitarismo y la economía clásica por tratar a individuos aislados, presuponer la racionalidad individual y defender la idea de que el orden social se debía a que el individuo perseguía su propio interés o a sanciones externamente impuestas. Para encontrar la fuente del orden social, Parsons  creía necesario analizar tanto la acción no racional como la racional, así como los valores comunes institucionalizados. Atacó al positivismo por ver el mundo como un sistema cerrado y determinista que no deja espacio a nociones tan importantes como la mente, la conciencia, los valores, los fines y las normas. Finalmente, alabó el idealismo por aceptar las mismas ideas que rechaza el positivismo, aunque no aprobaba la perspectiva de que el mundo social podía explicarse por esos factores culturales.
El grueso de La estructura de la acción social está dedicado al análisis de las teorías de Alfred Marshall, Vilfredo Pareto, Emile Durkehim y Max Weber, quienes desarrollaron ideas que convergía en lo que Parsons denominó “la teoría voluntarista de la acción”, estos pensadores le proporcionaron las herramientas que él necesitaba para construir esta teoría.