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domingo, 10 de diciembre de 2017

Arjun Appadurai, un antropólogo en la corte de las finanzas

Artículo de Héctor Pavon publicado en Clarín el 1/12/2017

Arjun Appadurai. Foto: David Fernández
Parece estar siempre de buen humor Arjun Appadurai. Será para contrarrestar el universo de pesadumbres y violencias políticas y sociales en el cual suele internarse. De las minorías, sus derechos, a la agresividad del mundo financiero vuela sin escalas. Habla rápido y conecta ideas, tiempos y lugares con precisión. Es antropólogo y posee una mirada inquieta: no se le escapa detalle de lo que pasa a su alrededor en el hall del más clásico y refinados de los hoteles de la ciudad. Estuvo en Buenos Aires invitado por la Fundación Medifé, dio una conferencia en el Malba acompañado por su colega Alejandro Grimson y trajo bajo el brazo su reciente libro Hacer negocios con palabras (Siglo XXI).

En este trabajo, Appadurai aborda el capitalismo contemporáneo y sostiene que la crisis del sistema financiero de 2007-2008 fue una crisis del lenguaje. ¿Cómo lo explica? A través del concepto de “derivada”. Se trata de un activo que posee un valor encadenado al de otro activo que a su vez, también puede ser derivado. Es por ello que sostiene que este círculo financiero se transforma en un fenómeno lingüístico porque adquiere fuerza en el intercambio. Es decir, cuando dos partes firman un contrato escrito para hacer una transacción y cumplir con lo prometido. El antropólogo explica que el sistema financiero actual está asentado en este papel firmado, muy antiguo, que entró en crisis. Y es aquí donde encuentra una verdadera revolución en la historia del capitalismo: los contratos más lucrativos ya no son esos que las partes honran el pacto inicial. Son aquellos con los que una parte gana sumas siderales cuando el otro no cumple. Parte de estos temas, ya los había tratado en El futuro como hecho cultural (FCE).

Appadurai también aprovechó esta incursión en el mundo financiero para entretenerse con una decena de películas que retratan el mundo financiero como Wall Street; El lobo de Wall Street; La gran apuesta, etcétera. “Esas películas captan el espíritu de Wall Street, la agresión, el estrés, y esa sensación de estar siempre en el límite, en el abismo de la ilegalidad, todos quieren más dinero”.


–O sea que estamos viviendo la era del dinero, de...
–La era de las finanzas o de la financiarización. Es un proceso muy grande y es lo que define nuestros planes.

–¿Desde cuándo estamos viviendo esta época?
–Es algo que comienza en los inicios de los 70 en los EE.UU. cuando un economista y un grupo de estudiantes de negocios crearon un modelo matemático nuevo para poner los valores a futuro. Eso es la financiarización, es decir, la forma en que el dinero se utiliza para obtener más dinero a través de créditos, especulaciones e inversiones. Así se introduce la comercialización de “futuros” de todas las mercancías en esos mercados de mediados del siglo XIX en Estados Unidos. Era imposible saber lo que iba a costar una mercancía en el futuro pero así se valúan las commodities. En realidad no hay suficientes mecanismos para calcular el precio de esos valores. Este modelo de intercambios financieros se intensificó en los 70, 80, 90 y después creció desmesuradamente por más de quince años y lo hizo en un nivel muy muy alto. Y después colapsó en 2007, 2008. Hoy realmente la financiarización domina el mundo de la economía, y tiene efectos en otras cosas.

–¿De qué globalización estamos hablando, cuál es la que usted define?
–Claro, hay diferentes modelos pero lo que veo es que la globalización está regida por la idea del dinero que produce más dinero, y esto tiene que ver con la creación de servicios, la producción de manufacturas, las fábricas. Y lo que veo es que el campo del dinero que hace dinero, el de las finanzas, es el que más está creciendo. La globalización, en realidad, es efecto de esto porque las finanzas provocan las mudanzas de fábricas, por ejemplo. Constantemente se están buscando mercados globales. Ellos siempre están en temporada de caza. ¿Dónde van? Van adonde están los mejores valores, los mejores intercambios, y es por esto que tienen efectos en la política, la cultura, la sociedad incluso si la gente no es consciente de ello. Lo que ocurre con las economías nacionales es que están realmente contentas de pertenecer a este entramado. Qué pasaría si las finanzas fueran realmente eliminadas, si hubiera un control nacional de la economía. Entonces la gente comenzará a sentir que ellos tienen el poder de las fuerzas reales y verían los resultados de esto. Y esos resultados pueden ser muy diversos: populismos, en algunos casos terrorismo, brexit, exit, separatismos como el catalán, por ejemplo. En todos los casos hay conexión con profundas crisis económicas, escenarios de finanzas rotas. A veces la conexión es directa, porque la gente se enoja con los bancos como en Grecia, en Brasil donde las pensiones son cada vez más pequeñas,y en otros casos, la gente no sabe por qué está enojada. La gente no puede vivir si no tiene crédito. Y eso no está bien porque también vemos que hay gente que vive extremadamente bien que lleva el dinero al banco y el banco, a su vez, la trabaja con pensiones, seguros, salud.

–¿Por qué cree que la crisis del 2007-2008 fue un problema lingüístico?
–En la crisis de 2007-2008 cayó un castillo hecho de palabras de contratos, que eran una cadena, una montaña generada por la acumulación de los valores monetarios que venían de las apuestas a precios futuros que nadie puede conocer. Cuando los mercados se detuvieron y no hubo más compradores colapsó la estructura de promesas en la que se apoyó el negocio de las finanzas. En el sector financiero los países latinoamericanos participan de los negocios globales como pasó en Buenos Aires, Río de Janeiro. Los mercados globales financieros encuentran una presencia muy sofisticada en América Latina. Eso no ocurre en otros lugares, ni siquiera en la India, donde ni los bonos ni los fondos buitres son situaciones tan avanzadas. Aquí, en Latinoamérica, hay mercados similares a los europeos o de EE.UU pero se distinguen porque el mercado financiero se basa en la capacidad de producir deuda: deuda estudiantil, de seguros, de consumidor, cada vez que producimos un dólar de deuda, alimentamos esa fe global. Es nuestro dinero que luego se multiplica y todo vuelve a comenzar. Me pregunto si en Latinoamérica, con sus complejidades como región, si no hay preocupación por la relación siempre complicada con el sector financiero.

–Antes de escribir este libro, ¿usted conocía este mundo?
–Publiqué este libro en 2015 pero nació cuando yo era estudiante de posgrado en el Comité de Pensamiento Social de la Universidad de Chicago, fue entonces que tomé contacto con la obra de Max Weber. Escribí pensando en cómo la antropología podía explicar el mundo de las finanzas. Y lo que quise demostrar es que la crisis financiera 2007- 2008 fue una crisis del lenguaje. Su papel en el mercado

–¿La gente común puede entender este mundo?
–En mi opinión esta es la forma en que las operaciones, instituciones se representan a sí mismas, es muy complejo, muy sofisticado que ellos nunca comprenderán. Y no se entiende porque, entre otras cosas, el mundo de las finanzas se compone de gente muy agresiva.

–Hay religión aquí, usted habla del mercado como algo sagrado...
–Claro, lo sagrado, la salvación, etcétera. Esta idea viene de Max Weber, padre de la sociología, que analizó el capitalismo moderno. La religión sería un conjunto de significados y prácticas con el que se hace visible lo invisible y eso es precisamente el costado financiero de nuestras vidas. El mercado –básicamente el de los Estados Unidos– es tomado como un espacio que se confundía con Dios o lo sagrado, tal como lo planteaba Emile Durkheim. O sea, hacer negocios en el capitalismo está relacionado con la salvación. La gente que hace esa suerte de negocios en el capitalismo, hacen algo más que lo simplemente económico. Es un simbolismo que tiene que ver con la religión, la fe, pero no necesariamente se cree en Dios. Esta gente cree en el mercado y en las finanzas. Hay una idea de que el éxito del mercado es poder conectar lo invisible con las fuerzas visibles de nuestro mundo. Y así se termina con cualquier idea de solidaridad o comunidad moral.

–¿Cómo se sale de la antinomia -antigua pero vigente- de regulación del mercado o de la mano invisible del mercado?
–Esa idea está aún ahí en los mercados financieros, y entre los bancos. En sus pensamientos, el mercado es siempre eficiente, todo puede andar mal pero los mercados se creen eficientes y esa vieja idea de la mano invisible del mercado es pensar que el mercado sabe algo: eso es incorrecto. Son desregulados, y se los toma como lo que reúne a Dios y al sacerdote, está detrás de todo. Todo está allí, incluso si la realidad colapsa, si la casa se viene abajo, si el trabajo desapareciera, los mercados seguirían allí. El mercado es inteligente, eficiente, óptimo, ellos se ven a sí mismos como los sacerdotes del mercado. Pregunta: ¿si son dios y sacerdote, por qué no hacen algo mejor? La regulación del estado puede ser una situación tramposa cuando los mercados están un poco a la deriva. Algunos estados han tenido más o menos éxito controlando la capacidad de riesgo de las finanzas. En Latinoamérica ha habido controles, por ejemplo bajo los Kirchner, Pero hay límites, en Europa o en la India –con el banco central– hay controles por parte del estado pero con límites, regulan los bancos y las financieras. Pero en el mundo, la industria financiera empuja siempre un poco, más en los países donde el capitalismo es el más avanzado, donde el mercado es el dios de la biblia.

–El mercado es un ser vivo....
–Hay una palabra que usamos para la eficiencia, es algo nuevo y no es del estilo de Adam Smith. Esa palabra es liquidez. En la liquidez estamos seguros. Ese es el trabajo de un dios, mover el dinero para tener ganancias. Después del colapso, muchos bancos grandes, reforzaron la liquidez tanto porque es importante y porque deben continuar. Liquidez es todo, es conectar, es la nueva forma. El mercado es inteligente y es Dios y por eso estamos seguros, y el mercado es justo.

–El profesor de arte en la Universidad de Columbia, Jonathan Crary en su libro 24/7, tomó como ejemplo el mundo financiero para hablar de quienes trabajan las 24 horas del día, toda la semana. ¿Este ritmo ha contaminado nuestro estilo de vida?
–Es así. Hice una investigación y vi la conexión. Nuestro trabajo está muerto. Estamos aburridos de la tele, de la casa, de estudiar, de ir al club, y cuando estás aburrido, te dedicás a crear dinero y a gastarlo, los bancos lo saben y lo hacen. Esa es la base de la trampa: es el dinero que viene de nosotros. Tu trabajo como periodista y el mío de profesor son importantes para nosotros pero no para el sistema. Sí lo es el del que está en un banco. Todo es aburrido.

–¿Su libro La modernidad desbordada (FCE), fue un libro optimista? Entonces, usted creía en una armonía global. Luego, llegó el 11/9... ¿Qué piensa hoy?
–La idea de que este es un mundo de flujos de personas, ideas, commodities, todavía lo creo de verdad. Esos flujos crecen todo el tiempo. Cuando escribí ese libro en 1996, tenía la idea de que las naciones estaban en una gran posición y eso desapareció. Pero no me equivoqué en la esencia de que las naciones tienen muchos canales como los movimientos sociales, movimientos transnacionales, compañías multinacionales, muchos canales que no son controlados por las naciones. Me criticaron porque decían que era un libro escrito en un clima de celebración, con expectativas de un nuevo mundo de fronteras abiertas, mercados libres y democracias jóvenes. Años después escribí El rechazo de las minorías (Tusquets) analizando cómo esa globalización produjo movimientos etnocidas en los 90 y una guerra contra el islam en el siglo XXI. Muchos ven la globalización con efectos peligrosos, como el terrorismo, es posible porque el dinero influye y sirve para producir drogas, atentados, operaciones, populismos, represión a las minorías, refugiados, ¡mirá Trump! Los indios, por ejemplo, son optimistas, capaces de comunicarse rápido, usan la potencia de los redes sociales, pueden contar historias, usan twitter, tienen resultados maravillosos inmediatamente, hay posibilidades de que pasen cosas buenas con la globalización. Por otro lado, creo que hay sentimientos a los que nadie presta atención y es importante empezar a estudiarlos y seguirlos: ira, odio, envidia, ansiedad. Estas cosas se instalan, muchas veces desde los sectores más reaccionarios.

Artículo de Héctor Pavon publicado en Clarín el 1/12/2017

lunes, 16 de diciembre de 2013

Resúmenes Sociología Política Parte 12

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

DEMOCRACIA Y SOCIEDAD INDUSTRIAL

Democracia y mercado: un paralelismo histórico

La democracia actual es una forma de gobierno muy nueva: se comienza a extender en el siglo pasado, y algunos de sus rasgos (el sufragio universal y los derechos sociales de ciudadanía) sólo se asientan tras la IIGM. La experiencia actual de la democracia sólo tiene dos siglos. La democracia moderna es el resultado de un proceso que coincide en el tiempo con la formación de la sociedad industrial, o, en su sentido más amplio, con el desarrollo del capitalismo.

Esta coincidencia entre democracia y capitalismo se puede interpretar de formas diversas. Se puede pensar que la democracia es funcional para el capitalismo, como la tradición marxista: la democracia (burguesa) sería en este sentido la forma de gobierno más adecuada para la dominación de la clase capitalista. Se puede argumentar también que el desarrollo económico capitalista crea las condiciones sociales en las que es posible la aparición de la democracia. Cabe pensar igualmente que entre mercado y democracia existe lo que podríamos llamara una afinidad electiva; que ambos responden a estructuras sociales de un determinado tipo. Resulta evidente el paralelismo histórico de los procesos de formación del capitalismo industrial y de las democracias liberales de masas.

Este paralelismo puede ser tan sugerente como impreciso. No es lo mismo hablar de sociedad industrial o de capitalismo industrial. Hasta 1989 los países de tipo soviético han sido un ejemplo de sociedades industriales sin capitalismo ni democracia. Tenemos ejemplos de sociedades que han conocido un fuerte desarrollo capitalista en condiciones de autoritarismo, desde la España de los 60 hasta la China de los últimos años 80 y comienzos de los 90. Se puede pensar que el crecimiento económico socava las bases del autoritarismo, pero esta tesis exige alguna hipótesis causal, que la simple correlación entre democracia y crecimiento no nos ofrece.

De qué hablamos cuando hablamos de democracia. La distinción más usual es la que se establece entre definiciones normativas y empíricas (descriptivas) de la democracia. Si hablamos de la democracia como “el gobierno del pueblo y para el pueblo” estamos dando una definición normativa (no precisa): estamos diciendo cómo debe ser un régimen político democrático. Si tomamos varios regímenes aceptados como democráticos y enumerados sus rasgos comunes, damos una definición empírica de democracia.

Ambos tipos de definición presentan problemas. Las definiciones normativas describen una aspiración, cualquier valor de los que podemos asociar idealmente a la democracia se incumple en mayor o menor medida en las sociedades a las que normalmente reconocemos como democráticas.

Las definiciones empíricas conducen finalmente a decir que democracia es lo que la opinión pública acepta como tal. Y la enumeración de los rasgos comunes de los regímenes aceptados como democráticos permite en todo caso, que un cierto nivel de abstracción, formular los criterios objetivos mínimos que debe cumplir una democracia.

El dilema entre definiciones normativas y empíricas de democracia puede ser aceptar el valor de las definiciones normativas como ideas reguladoras, que orientan la acción política en función de ideales, pero partir en el análisis político de esos rasgos mínimos que debe cumplir una forma de gobierno para ser considerada como democrática, aun cuando la sociedad correspondiente esté muy alejada de las aspiraciones ideales de la definición normativa: se entiende por definición minimalista de la democracia.

El método democrático sería el sistema institucional, para la toma de decisiones políticas, en el que los individuos adquieren el poder decidir a través de una lucha competitiva por el voto del pueblo.

Esta formulación deja fuera las condiciones bajo las que se debe desarrollar esa lucha competitiva por el voto del pueblo. Salta a la vista en todo caso, la analogía estructural entre capitalismo y democracia en la concepción minimalista de Schumpeter: en ambos casos existe un mercado en el que empresas o candidatos a gobernantes compiten por unos clientes potenciales (los consumidores o los electores): la combinación de unidad, fragmentación y competición que caracteriza al sistema de Estados nacionales nacido en Europa al menos desde el SXVI.

Pero la cuestión es saber si entre las concepciones normativas y las concepciones empíricas de la democracia se abre o no un abismo insalvable. Es muy frecuente contraponer la democracia formal (política) a la democracia social, que incluiría la existencia de derechos sociales para toda la población y la reducción de las desigualdades sociales, Pero este significa descalificar toda democracia nacida en condiciones de fuerte desigualdad social, dado que semejante situación sólo puede modificarse en un período de tiempo prolongado.

El problema es saber si una definición minimalista de democracia guarda o no relación con alguna definición normativa de democracia. Se puede decir que sí, que un régimen que cumpla los requisitos mínimos de una definición empírica de democracia se ajustará tendencialmente aun razonable definición normativa de democracia. No hay ningún sistema de voto que garantice que, existiendo varias opciones para los electores, el resultado de la votación se óptimo respecto a las preferencias de éstos (teorema de posibilidad de Arrow). Esto significa que los resultados de un proceso electivo pueden estar paradójicamente alejados de las preferencias mayoritarias.

Si se define la democracia política por la norma de que la política pública esté regida por la voluntad libremente expresada del pueblo, se puede pensar que una definición minimalista de la democracia representativa como método, tal y como la conocemos, permite tendencialmente la selección de gobernantes y representantes en función de su mayor o menor proximidad a las orientaciones generales del electorado. La escéptica definición de Schumpeter conlleva un efecto de ajuste de las políticas generales a la voluntad popular (concepción normativa).

En el mundo real las democracias no han nacido desde el primer momento en la forma en que hoy las conocemos. Ninguna definición empírica aceptaría hoy como democracia un régimen en el que la mitad de la población estuviera excluida del derecho al voto, por ejemplo, y sin embargo el derecho de las mujeres al sufragio es un hecho bastante tardío en la historia de las democracias que consideramos más consolidadas.

El problema no sólo es saber de qué hablamos hoy cuando hablamos de democracia, sino comprender que las democracias actuales son el resultado de un proceso, a la vez conflictivo y evolutivo en el que hay que distinguir dos dimensiones:

1.    Se refiere a la posibilidad de debates libres y a la existencia de asociaciones políticas que compiten para la designación de los gobernantes y legisladores.
2.    Se refiere a la participación en el sistema político de sectores sociales más o menos extensos; a la existencia o no de limitaciones en el derecho al sufragio. Dahl denomina a estas dimensiones liberalización e inclusividad del sistema político.

martes, 10 de diciembre de 2013

Resúmenes Sociología Política Parte 8

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

Centralización, conversión civil y mundialización

Tilly considera el Estado y capital como las dos dimensiones en que cabe descomponer los procesos de modernización: procesos de concentración del poder económico.

En su origen remoto (hacia el año 1000) el sistema europeo se descomponía en una mirada de pequeñas unidades locales autosuficientes. En su actual terminal, el sistema europeo se compone de unas pocas decenas de Estados nacionales políticamente independientes, muy centralizados jurídicamente y encuadrados en laxas organizaciones supranacionales, que administran las regiones territoriales de su competencia en que se divide un único mercado económico muy integrado mundialmente, basado en la permanente reconversión industrial que busca la máxima rentabilidad productiva.

El nombre de modernización histórica, a lo largo de esos mil años aproximados de modernización histórica, el sistema europeo presenció un paulatino y desigual proceso de progresiva concentración del poder: tanto del poder político-militar como del poder capitalista-mercantil. Esos distintos procesos de progresiva concentración relativa del poder y del capital difirieron sensiblemente de unos territorios a otros, clasificados por Tilly en tres vías típicas: vía intensiva en coerción, vía intensiva en capital y vía de coerción capitalizada.

  1. La vía intensiva en coerción dio en aquellos territorios que presenciaron una muy elevada concentración del poder político coercitivo en ausencia de concentraciones comparables de capital. Es la vía adoptada por aquellos reinos europeos que apostaron por la fuerza en vez de hacerlo por la riqueza.
  2. La vía intensiva en capital adoptó en aquellos territorios que, renunciando a unificarse políticamente, dedicaron casi todos sus esfuerzos a intensificar la concentración de capital financiero, mercantil o productivo. La forma característica que adoptaron fue la defecación de ciudades-Estado. Fue en las concentraciones urbanas de capital, creadoras de espesas redes mercantiles de largo alcance, donde se inventó de hecho el capitalismo.
  3. La vía que al final se impuso militarmente fue la tercera, intermedia entre las dos anteriores: de coerción capitalizada. Sólo los reinos que apostaron a la vez tanto por la concentración de capital como por la de poder político lograron a la larga vencer en más ocasiones definitivas a sus adversarios. Tilly se alinea junto a los teóricos del realismo político: por su mayor eficacia militar.


La reconversión cívica de los estados

Según Tilly el proceso de conversión civil del Estado observa que tras alcanzarse el máximo de concentración del poder coercitivo, comienza a predominar desde entonces la concentración de capital sobre la concentración de poder militar, que deja continuamente de crecer en términos relativos.

Este proceso de conversión civil del Estado se demuestra porque disminuye progresivamente la proporción relativa de recursos que se destina a asuntos militares en beneficio de la que se destina a asuntos civiles. Este proceso evolutivo lo describe Tilly como descompuesto en cuatro etapas de progresiva eficacia coercitiva:

  • Patrimonialismo: ejércitos feudales antes de 1400
  • Mediación: ejércitos de mercenarios privados de 1400 a 1700
  • Nacionalización: ejércitos nacionales de reclutamiento obligatorio de 1700 a 1850
  • Profesionalización: ejércitos profesionales industrializados desde 1850 hasta hoy

Para Tilly la clave del proceso de esta conversión civil no reside tanto en el progreso de la eficacia técnica del poder militar como el progreso de las reivindicaciones del personal civil. El aparato militar de los Estados es cada vez más potente, pero cualitativamente resulta cada vez menos poderoso porque pasa a estar bajo el poder de los dirigentes civiles del Estado.

McNeill: la única forma de incrementar el poder coercitivo es logrando que se desarrollo la sociedad civil que lo hace posible, al proporcionar los recursos que nos necesarios para ello. Cuanto más se desarrolle la sociedad civil y el mercado, más o mejores recursos puede aportar para el esfuerzo bélico. La acumulación histórica de las sucesivas concesiones políticas que debe ir haciendo el Estado a sus miembros civiles interiores para poder incrementar sostenidamente su propio poder frente al exterior.

La consecuencia imprevista o el subproducto colateral es, pues, la democratización y el desarrollo político: la conversión del Estado absoluto del Antiguo Régimen en el moderno Estado (social y democrático) de Derecho. EL poder del Estado será puesto al servicio ya no de su expansionismo militar, como hasta entonces, sino al servicio del expansionismo económico (capitalista y mercantil) de su sociedad civil.

Por razones ahora civiles y económicas se inicia el expansionismo europeo predestinado a extenderse por todo el mundo, exportando a todas partes tanto el modelo institucional del Estado-nación como el del mercado libre y abierto. Esta mundialización de la modernidad se produce con una notable salvedad: la de que mientras sí se exporta y se expande la lógica de la centralización política no sucede lo mismo con el anterior corolario europeo de su posterior democratización civil.

Para Tilly, este proceso de conversión civil del Estado sólo se dio una vez en Europa durante la modernización histórica, pero ya no se volverá a dar después en el Tercer Mundo. De ahí que se plantee hoy tan grave contradicción entre el desarrollo económico del Tercer Mundo y su problemática democratización.

Todos los procesos de modernización tardía, posteriores y externos al inicial modelo europeo (y norteamericano), han repetido una misma secuencia canónica:

  • La centralización política (construcción del Estado, nacionalismo, autoritarismo, etc.)
  • Después el crecimiento económico (industrialización, desarrollo del mercado interno)
  • Por último la apertura al comercio exterior (mundialización)


Pero también se diría que les falta lo esencial: el proceso intermedio de conversión civil del Estado que constituye esa especie de eslabón perdido que permite dar el salto desde la premodernizad hasta la verdadera modernidad.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Resúmenes Sociología Política Parte 7

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

El desarrollo del mercado

La idea de buscar en la economía mercantil capitalista el origen del desarrollo modernizador se remonta a Durkheim y antes que a él a Marx y a su maestro Adam Smith. Sus herederos funcionalismo, neomarxismo, liberalismo neoclásico, consideran que lo que llamamos modernización (capitalismo y democracia liberal o revolución burguesa) es producto, en última instancia, de las fuerzas de mercado, que serían así el motor inmóvil desencadenante de todos los demás procesos de desarrollo modernizador, incluyendo el poderío militar, la ciencia o el Estado. Cabe proponer tres modalidades explicativas o versiones diferentes (tipos ideales) de causalidad mercantil, según interpretan la modernización:

  • Como efecto endógeno del propio capitalismo: institución capaz de autodesarrollarse a sí misma generando la industrialización.
  • Como efecto exógeno de las relaciones bilaterales de intercambio, competencia o conflicto entre las partes.
  • Como efecto exógeno de las relaciones multilaterales que se dan en un sistema abierto y plural de mercado, territorialmente jerarquizado.


La primera versión, común al industrialismo desarrollista, al funcionalismo modernizante y a un cierto marxismo, considera que el capitalismo industrial es capaz de autodesarrolarse internamente a sí mismo. Hoy continúan existiendo esfuerzos importantes por rehabilitar los planteamientos funcionalistas sobre bases nuevas. Gellner: ejemplo de cómo se entiende el desarrollo hacia dentro del mercado; fenómenos como la alfabetización y el nacionalismo o el fundamentalismo islámico se consideran un efecto de la modernización y la industrialización, explicables por su funcionalidad para la construcción del mercado y el desarrollo de la sociedad industrial.

Existe otra versión que cabe denominar institucionalista o neoclásica; entiende que la riqueza se autogenera a partir de la propiedad privada. North avanzó una visión del capitalismo que lo identificaba con la moderna institución de la propiedad privada. Las relaciones feudales o precapitalistas de producción no podían generar crecimiento económico autosostenido porque se basaban bien en la propiedad comunal de la tierra o bien en su propiedad compartida. No podía evitarse que el resto de productores se beneficiase igualmente de los recursos comunes, por lo que si alguien intensificaba la explotación la única forma de no salir perjudicado era sumarse a la sobreexplotación común así fue como se agotaron los pastos feudales y se agotan hoy los caladeros de pesca en aguas internacionales. Éstas son las externalidades que hacen que se desperdicie hacia le exterior toda ganancia interna que no pueda ser apropiada privadamente.

Todo esto cambió: la propiedad privada de los recursos productivos, como consecuencia de los cercamientos de la tierra hasta entonces comunal. Si se poseen títulos de plena propiedad (privada o capitalista) sobre los recursos productivos, ya resulta posible tanto el evitar que se agoten por sobreexplotación como el invertir en ellos esfuerzos más rentables, sea éstos innovaciones tecnológicas o inversiones de capital. Para North la institucionalización de la propiedad privada es el gran invento jurídico que revolucionó la historia de la economía, dado que posibilitó que fuese por fin rentable la innovación tecnológica y la inversión productiva, iniciándose la explotación científico-técnica de los recursos productivos y haciéndose así posible el crecimiento autosostenido, con lo que se abrió el paso a la modernización capitalista.

Esa misma propiedad privada capitalista es también resultado histórico de una larga serie de luchas sociales y políticas que North ignora en muy buena medida. No hay propiedad privada sin apropiación previa. Lo que para North es una nueva institución económica para otros es una institución política.

Moore ya situó en la cuestión de los cercamientos el origen de la modernización capitalista. Ésta es la perspectiva utilizada por la corriente principal de la historiografía marxista, que identifica la aparición del capitalismo más como efecto del cambio en las relaciones bilaterales de producción que como efecto de desarrollo endógeno de las fuerzas productivas.

Pero si los marxistas reducen las relaciones bilaterales de producción a la lucha de clases, los liberales consideran otro ejemplo opuesto, aunque también bilateral, con las relaciones de intercambio mercantil entendidas como la principal fuente creadora de riqueza. Entramos en la dimensión puramente comercial, mercantil o transaccional: es el mercado mismo, como sistema de relaciones de intercambio (agregación de actos bilaterales de compraventa), el que generaría la modernización. La fuente de la riqueza es el comercio con el exterior, es la creciente apertura de los mercados lo que genera la gran transformación.

Generalizando para todas las transacciones, pueda hablarse de mano invisible: el mercado crea por generación espontánea su propio orden social automático.

Pero el mercado no consiste sólo en relaciones bilaterales de cooperación, como los contratos de compraventa, pues también se basa en relaciones bilaterales de conflicto y competencia: juegos de suma cero, en los que cada parte sólo gana lo que alguna otra parte ha de perder. La competencia de mercado es el mecanismo institucional. Dado que los mercados son libres y abiertos, existe amplia movilidad social, y por tanto fuerte competencia: relaciones de mercados resulten inestables, volátiles y efímeras.

Que el mercado resulte tan modernizador es por su capacidad de destruir todas las instituciones premodernas que puedan oponer resistencia al progreso moderno: desde el feudalismo y la comunidad tradicional hasta la religión, la moral o la familia. El mercado es tan ciegamente destructor que habrá de terminar por autodestruirse a sí mismo, una vez que haya destruido todas las barreras que todavía lo constriñen. Las actitudes que se han mantenido ante el mercado están fuertemente polarizadas entre quienes lo entienden como creador de riqueza u motor de la modernización y quienes sólo advierten su ingente capacidad de destrucción y autodestrucción.

North: el mercado para constreñirse y eventualmente desarrollarse, precisa ser sustentado por alguna clase de referencia institucional externa: tanto cultural o ideológica, a fin de superar el dilema del free rider. Con especial atención al Derecho, como regulador de las reglas de intercambio, y al Estado, como defensor de la propiedad privada, garante del orden social y prerrequisito funcional del mercado. Los mercados estén anclados en un lecho extraeconómico de instituciones capaces de garantizar su continuidad social.

El tercer tipo de versión mercantil de la modernización multilateral: aquí el crecimiento, el progreso o el desarrollo ya no surgen sólo de las relaciones bilaterales de conflicto, ahora precisan además de relaciones multilaterales de interdependencia, capaces de articular y estructurar los mercados. Los mercados presentan diferenciaciones internas que los estructuran como un sistema global, atravesado por relaciones jerárquicas de interdependencia. Estas redes mercantiles supralocales, primero regionales, después nacionales y por último internacionales y mundiales, conforman los mercados como sistema multilaterales.

Esta versión está representada por el modelo economía-mundo ( o sistema mundial moderno): el crecimiento autosostenido sólo surge de las virtudes comerciales del intercambio. Quienes se especializan son las unidades espaciales, jerarquizadas entre sí: las regiones, los países y los Estados nacionales, distribuidos concéntricamente entre el centro más antiguo del mercado mundial y la periferia más tardíamente incorporada. Y la división internacional del trabajo consiste en relaciones desiguales de intercambio. El sistema es dinámico, pues necesita expandirse constantemente para que la tasa de explotación de la periferia pueda seguir creciendo.

El modelo del sistema mundial (Wallerstein) compatible con las teorías de la dependencia. Que tratan de explicar la supuesta imposibilidad actual que experimentarían los países del Tercer Mundo para alcanzar el desarrollo económico como un efecto de la sobreexplotación imperialista que estarían padeciendo. Puede igualmente relacionarse con los modelos actuales que también conciben una economía global o mundializada en la que cada mercado local depende de la posición que ocupe en la división internacional del trabajo. No cabe hablar de centro y periferia más que provisionalmente, pues el sistema económico internacional ya es pluripolar, policentrico y multuilateral.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Resúmenes Sociología Política Parte 6

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

La revolución europea: los estados y el mercado

Los principales hallazgos acumulados por la investigación empírica. Se comenzará por discutir aquí las condiciones de partida; las grandes consecuencias de la modernización histórica; los principales efectos y problemas actuales que plantea el desarrollo contemporáneo del cambio modernizador.

La primera modernización histórica se identifica con lo que se ha llamado metafóricamente el milagro europeo; por la irrupción de un excepcional acontecimiento que se habría producido en Europa entre 1450 y 1750. Algo les habría pasado entonces a los europeos para que, en pocos siglos, conquistasen el dominio del planeta y el control de la naturaleza sin encontrar apenas resistencias. Dos grandes respuestas, relativamente contradictorias entre sí: el Estado y el mercado, como las dos grandes instituciones rivales que son las candidatas principales a protagonizar el papel de sujeto histórico de la revolución europea.

La construcción del Estado y la construcción del mercado son los dos procesos esenciales de la primera modernización histórica. Además, junto al explícito mercado formal propiamente dicho, coexisten los demás mercados informales o implícitos no monetarizados; sistemas de transacción abierta que se basan en la autodeterminación individual de los participantes, la llamada sociedad civil se confundiría institucionalmente con el mercado. Estados y mercados se relacionan entre sí de formas muy diferentes. Estado es siempre obligatorio, jerárquico, centralizado y cerrado. En cambio, los mercados son instituciones voluntarias, igualitarias, distributivas o descentralizadas, abiertas. Ahora bien, los Estados (territorialmente contiguos pero separados unos de otros) y los mercados (difusamente superpuestos e interconectados) se interpenetran mutuamente, aunque no coincidan entre sí.

Os dos tipos de instituciones, estatales y mercantiles, fueron condición necesaria y quizá suficiente para desarrollar la revolución europea.

(Ver cuadro página 343)

El sistema de estados

Cronológicamente, el papel modernizador del Estado es anterior al del mercado. He aquí las tres versiones posibles de causalidad estatal. La modernización europea pudo ser un subproducto:

1.    De la centralización endógena de los estados.
2.    De la competencia bilateral entre los estados.
3.    De la pertenencia geoestratégica al sistema multilateral de estados.

Los tres diferentes modos de entender la causalidad estatal. Ante todo tenemos la más tradicional, heredera de Hobbes, y que se identifica con Weber: es Estado hace posible la modernización porque mediante su monopolio de la violencia legítima establece el orden público e impone el imperio de la ley, pacificando la sociedad civil, creando la seguridad jurídica y protegiendo los derechos de los ciudadanos para que éstos puedan relacionarse libre y prósperamente entre sí. El estado es la condición necesaria y suficiente para que el mercado pueda llegar a establecerse y desarrollarse. Sobre la sociedad que se halla contenida en el interior de las fronteras estatales.

Nobert Ellias, cuyo proceso de civilización modernizador se difunde desde el centro de la capital Estado, donde reside la corte, hacia el resto de la sociedad civil en forma de sucesivas ondas concéntricas que irradian la obra reguladora y normativa encargada de civilizar o modernizar la vida social. El Estado sólo puede modernizar en la medida en que la elite aristocrática se desmilitarice y civilice, desvinculándose del belicismo estatal. Lo más típico del incipiente Estado moderno no sería tanto el que intente pacificar su interior como el que trate de rivalizar y competir militarmente con el exterior: guerras internacionales de religión , que ventilan la supremacía militar en pos de la hegemoníaa europea.

Nuevos modelos visualizan la modernización como un subproducto colateral de la actividad exterior de los Estados, mientras que el primer modelo la concebía como un producto de su centralización interior. También aquí podemos distinguir entre dos modalidades:

  • Una de ellas la hace depender de la rivalidad bilateral entre los Estados, que tratan de competir entre sí para superarse recíprocamente.
  • La otra la hace depender de su pertenencia a un común espacio geoestratégico, entendido como sistema multilateral de Estados, que estrechan progresivamente sus relaciones de interdependencia global.


La versión más depurado del segundo tipo; estratégico por entender la modernización como un efecto secundario del esfuerzo bélico, es la de McNeill: dice que los Estados históricos europeos, para poder superar el desafío militar que les planteaban sus vecinos, hubieron de desarrollar a largo plazo las potencialidades internas de sus propias sociedades civiles, a fin de poder movilizar los recursos necesarios para garantizar militarmente el control soberano sobre su territorio; se produjo la modernización socioeconómica como un efecto indirecto no previsto ni deseado.

Esta versión puede partir de la supuesta existencia de una auténtica revolución militar protagonizada por los ejércitos calvinistas del SXVI y cuyo influjo racionalizador se difundiría al resto de la sociedad. Las consecuencias modernizadoras consistieron no tanto en la racionalización de los ejércitos como en el hecho de que, para poder incrementar el esfuerzo bélico necesario para superar el desafío que suponía la rivalidad de sus vecinos, los Estados europeos se vieron obligados a desplegar todas las potencialidades internas de su sociedad civil.

Ante todo precisaron de mercenarios privados, después necesitaron también la privada industria armamentista. Luego dependieron de los fondos bancarios, y por último, hubieron de recurrir a las tasas impositivas recaudadas a la población civil. Pero además el cuarto recurso, que eran los impuestos, sólo podía recaudarse e incrementarse tras largas negociaciones con las élites sociales y económicas que controlaban la riqueza imponible. Así fue como para poder incrementar su poder militar los Estados absolutos se fueron viendo obligados no sólo a desarrollar la potencialidad económica de sus poblaciones sino además a otorgarles crecientes libertades políticas y civiles.

La lucha por el poder militar es el auténtico motor de esta permanente carrera de armamentos que desencadenan la progresiva modernización de sus sociedades civiles. Frente a la explicación bilateral cabe la explicación multilateral.

Eric Jones advierte la rivalidad bélica entre los Estados europeos sólo se explica por su competencia multilateral: porque existía un equilibrio multipolar de poderes entre diversos Estados que pugnaban por imponerse a los demás evitando que ningún otro se les impusiese. Jones replica el experimento weberiano de comparar Europa hacia 1500 con China e India, que por entonces la superaban en riqueza económica, tecnología militar y belicosa agresividad. La clave es que en China e India se impusieron monopolios militares que construyeron imperios, unificando políticamente todo su espacio geoestratégico y evitando la competencia entre sus diversas subunidades territoriales. Jones entiende sus sistema multilateral como un equilibrio de poderes entre Estados independientes que sólo se relacionan entre sí bilateralmente.

Lo más característico de esta tercera versión es que, aceptando la existencia de un equilibrio multipolar de poderes entre Estados que compiten y rivalizan entre sí pugnando por la hegemonía geoestratégica, no por ello reducen las relaciones entre las unidades estatales a la mera competición conflictiva, sino que también reconocen otra serie de relaciones interestatales cooperativas.

Aquí la clave reside en que el espacio multilateral europeo no sólo está compuesto por Estados independientes entre sí sino también por las sociedades civiles reguladas por esos Estados: sociedades civiles que no son compartimentos estanco incomunicados, sino que interpenetran unas a otras a través de unas fronteras muy imprecisas y difusas. Para Mann o Hall, este multilateral espacio común europeo es tan responsable del milagro de la modernización como pueden serlo la sempiterna competencia política o la intermitente pugna militar entre los Estados.


Lo importante es que los Estados son interdependientes, vinculados por la interconexión de sus sociedades civiles. Interdependencia que resulta esencial para entender la eclosión de la modernización, pues sólo la existencia de una cultura comúnmente compartida por todos habría permitido que unos Estados políticamente independientes llegaran con el tiempo a ser culturalmente interdependientes. Estos autores atribuyen tanta o más importancia a los factores religiosos, culturales o económicos que a los factores políticos o militares.