lunes, 1 de octubre de 2012

Ecología II: Ecología Humana – Cuestiones a comprender y retener – Parte 5


En la asignatura de Ecología II: Ecología Humana del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resolver las cuestiones a comprender y retener.  Y como libro de referencia: Medio ambiente y sociedad. La civilización industrial y los límites del planeta de Ernest García (Alianza Editorial), bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.


Tema 1  – Las ciencias ambientales, la sociología y la relación entre medioambiente y sociedad - Nekane Ceballos Aurrekoetxea // Tema 2 - La sociología ecológica o medioambiental  Tomás Javier Prieto González // Tema 3 Sociología, límites y sostenibilidad José Bargallo Rofes // Tema 4 - Cambio social: desarrollo y sustentabilidad Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 5 Cambio social: modernización y medio ambiente  Carlos Catalán Serrano // Tema 6 - Medio ambiente, estructura y conflicto social José Bargallo Rofes // Tema 7 - Percepción social de los problemas medioambientales y cambio cultural – Julia Ortega Tovar

1.    Señale las dos opciones teóricas en torno la mayor o menor vinculación de la incipiente sociología ecológica y la tradición sociológica.

Las opciones teóricas se polarizaron en torno a visiones diferentes sobre la mayor o menor vinculación entre la sociología ecológica y la tradición sociológica, de forma que algunas propuestas se orientaron más hacia una fuerte discontinuidad entre ambas y una aproximación a la biología y otras pusieron más el acento en la continuidad y en la elaboración a partir de la acción social y el conflicto.

2.    Caracterice a la sociología del medio ambiente en su primera fase.

El año 1972 puede ser adecuado como año de referencia, pues en él coincidieron la conferencia de Estocolmo sobre desarrollo y medioambiente y la publicación del primer informe al Club de Roma sobre límites al crecimiento.

  1. En Europa, la problemática medioambiental fue recibida como algo nuevo, difícil de integrar en los enfoques existentes; al final de los años sesenta y al principio de los setenta, casi no existían conceptos, paradigmas o teorías que tuviesen en su centro la relación entre el hombre y su medio ambiente. La naturaleza y el medioambiente eran entonces desconocidos en tanto que objeto de estudio, y el medio ambiente físico en general era una categoría casi olvidada por las ciencias sociales. Fueron menos abundantes las investigaciones con un contenido empírico.
  2. En Estados Unidos la sociología medioambiental se desarrolló al principio a través de estudios empíricos sobre fenómenos de degradación urbana, contaminación en ambiente locales, opinión pública, movimientos sociales o gestión de recursos y de espacios protegidos.
  3. En España se discutieron los criterios desarrollistas de ordenación territorial y expansión económica desde una perspectiva sensible a sus costes ambientales. Se apuntó la convergencia de capitalismo y socialismo, se analizó la posición de los dirigentes económicos y políticos del sector energético, se examinaron la relación entre el ecologismo y la lucha de clases y los problemas planteados por la crisis ecológica a la confianza marxista, se publicaron los primeros estudios sobre el movimiento ecologista y se revisaron los fundamentos de la relación entre sociedad y naturaleza.

En general la primera fase de la sociología ambiental estuvo caracterizada por diferentes intentos de tomar posición, de reaccionar ante los nuevos problemas. La cuestión ambiental le llegó a la sociología desde fuera, que se trataba de algo que no estaba previsto en sus desarrollos modernos.

3. Identifique las tres posiciones principales respecto a la continuidad/discontinuidad entre la nueva subdisciplina (la sociología del medio ambiente) y la tradición sociológica. Preste atención a la argumentación, los conceptos, los ejemplos y a los autores principales de cada una de ellas.

Un núcleo de interés fue entonces el grado de continuidad o discontinuidad con los enfoques sociológicos existentes y, dado que éstos están conectados de muchas maneras con la teoría clásica, la relevancia de ésta para tratar dicha cuestión, puede distinguirse tres tipos de respuesta:
En primer lugar se ha afirmado que existe una ruptura o discontinuidad fundamental entre sociología medioambiental y los diferentes enfoques (funcionalismo, interaccionismo simbólico, etnometodología, teoría del conflicto, marxismo…) que dominaron la sociología en la segunda mitad del siglo XX. Una ruptura expresada en términos de un cambio de paradigma, como conjunto de supuestos preteóricos que conforman una determinada visión del mundo.
Catton y Dunlap asociaron el antropocentrismo con el excepcionalismo de la sociología, y hablaron del paradigma del excepcionalismo humano, para más tarde pasaron a referirse al paradigma del exencionalismo humano. Su idea, es que la conciencia de los límites ecológicos fundamenta una visión alternativa, egocéntrica, en la que los seres humanos son reintegrados al mundo natural del que forman parte, refiriéndose a ella como nuevo paradigma ecológico.
Dunlap se refiere explícitamente a Durkheim y a Weber como precursores de la visión exencionalista.  La regla durkheimiana de que la explicación de un hecho social debe buscarse siempre en otro hecho social y el principio weberiano de que es importante comprender los modos en que la gente define su situación con el fin de comprender sus acciones. Aunque en ambos casos no es concluyente y tiene bastante de circunstancial. El propio Dunlap acepta la posibilidad de que la sociología medioambiental recurra con provecho a esquemas conceptuales y métodos heredados de la tradición sociológica y, al mismo tiempo, destaca la ruptura con algunas de sus visiones y supuestos preteóricos. El (NPE) Nuevo Paradigma Ecológico era y sigue siendo una visión general del mundo que conduce a ver éste de tal modo que la necesidad de la investigación sociológica sobre las cuestiones ambientales se hace obvia; el modo preciso en que se hará esa investigación se verá claramente afectado por la perspectiva teórica específica que se adopte.
Una segunda posición coincide con la anterior en cuanto a la existencia de una discontinuidad muy marcada entre la sociología ecológica y las perspectivas teóricas vigentes en el momento de su aparición. Sin embargo, considera que sí existen precedentes fuera de la corriente principal. Podemos llamar a este punto de vista la hipótesis Guadiana de la sociología medioambiental, dado que la falta de conexión que hay a menudo entre esos precedentes hace inviable aludir a éstos como parte de una tradición o descubrir entre ellos una teoría clásica.
Malthus sería el precursor más indiscutible de la sociología ecológica. Situó la existencia de límites externos, biofísicos, en el centro de su reflexión: la provisión de medios de subsistencia depende de la superficie cultivable (que es finita) y de las características de los suelos. Profecías maltusianas no cumplidas, porque el incremento de la productividad agrícola ha sido muy grande. Un incremento debido a una enorme subvención externa como fertilizantes, que ha convertido a la agricultura moderna en consumidora neta de energía; cada caloría contenida ahora es los alimentos requiere el consumo de más o menos diez calorías de energía fósil. Ideas de Malthaus sobre los límites a la producción de alimentos que no han sido refutadas, y continúan siendo objeto de discusión en la actualidad.
Malthaus fue un ecólogo avanzado a su tiempo, un antropólogo ingenioso, un sociólogo poco sutil y un ideólogo declaradamente antiilustrado, poco amigo del progresismo.
Una tercera posición ha mantenido que hay, aunque escasamente desarrollada, una sociología medioambiental clásica.
La idea durkheimiana de que la división del trabajo mejora la adaptación a su ambiente de las sociedades más densamente pobladas, reduciendo la competencia directa por la apropiación de los recursos y provocando cambios culturales que redefinen y amplían la base de recursos. La abundancia de analogías biológicas y la influencia del evolucionismo de Durkheim.
La idea de Weber de que los factores ambientales aun no siendo determinantes universales, pueden tener una importancia causal en ciertos momentos clave de la historia de cada sociedad. El análisis weberiano del papel histórico de la ética protestante ha inspirado, más o menos directamente, diferentes versiones de la tesis de que una especie de conversión, de naturaleza religiosa, al ecologismo está siendo el motor de los movimientos y cambios sociales que tienden hacia una mayor compatibilidad entre sociedad y naturaleza. Una definición de clase social de inspiración weberiana en términos de oportunidades objetivas de vida ha sido la base para un intento de conceptualización de las clases ambientales como una nueva dimensión de la estructura en las sociedades contemporáneas.
En los últimos años es visible una tendencia a la aproximación mutua entre las tres visiones reseñadas de la relación entre la sociología ecológica y la tradición sociológica.