sábado, 6 de octubre de 2012

Ecología II: Ecología Humana – Cuestiones a comprender y retener – Parte 10


En la asignatura de Ecología II: Ecología Humana del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resolver las cuestiones a comprender y retener.  Y como libro de referencia: Medio ambiente y sociedad. La civilización industrial y los límites del planeta de Ernest García (Alianza Editorial), bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.


Tema 1  – Las ciencias ambientales, la sociología y la relación entre medioambiente y sociedad - Nekane Ceballos Aurrekoetxea // Tema 2 - La sociología ecológica o medioambiental  Tomás Javier Prieto González // Tema 3 Sociología, límites y sostenibilidad José Bargallo Rofes // Tema 4 - Cambio social: desarrollo y sustentabilidad Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 5 Cambio social: modernización y medio ambiente  Carlos Catalán Serrano // Tema 6 - Medio ambiente, estructura y conflicto social José Bargallo Rofes // Tema 7 - Percepción social de los problemas medioambientales y cambio cultural – Julia Ortega Tovar

5- La perspectiva macro y micro en la sociología ecológica. Ponga algunos ejemplos de problemas o temas de estudio de la sociología ecológica de tipo macro o micro.

La distinción macro/micro son demasiado importantes para eludirlas, puntualizando de entrada, sin embargo, que ninguna de las opciones que puedan tomarse respecto de esas distinciones cubra todo el campo de la sociología medioambiental, si se entiende ésta en términos de la problemática a la que trata de dar respuesta.

La distinción entre macrosociolgía y microsociología se ha  establecido en ocasiones en términos de que la primera se ocupa de las sociedades y la segunda de las partes y rasgos que la componen. Otras veces se ha visto sobre todo como una cuestión de escala espacio-temporal y del número de personas o situaciones implicadas; por decirlo así, del ángulo de la lente a través de la cual se observa el mundo (Rosa 2000). En otras ocasiones, se ha remarcado la correspondencia entre las dualidades micro/macro.

El mundo humano suele explicarse unas veces desde la perspectiva de los seres que, consciente e intencionalmente, lo componen y, otras, desde la de las fuerzas anónimas que lo constituyen. En el primer caso, los protagonistas son mujeres y hombres, dotados de pasiones, intereses, preferencias e inclinaciones varias que procuran satisfacer. En el segundo fuerzas demográficas, económicas, biológicas y físicas se mezclan con otras, no menos poderosas y anónimas, como pueden ser las corrientes políticas, religiosas y tecnológicas, para determinar el sino de las gentes. La primera actitud parte de la microsociología y la segunda de la macrosociología. (Giner 1996:309)

6- ¿Qué tiene que ver el construccionismo social con la perspectiva de la acción social? ¿Qué relevancia tiene esta perspectiva para la conexión entre naturaleza y acción social?

La conexión entre los enfoques de la estructura y de la acción social pasa por desligar a esta última de una ontología construccionista. Es decir, que la sociología medioambiental requiere alguna clase de modelo “realista” de integración de la estructura y la acción, pues sólo en un contexto así la conexión entre las acciones sociales y el estado de los ecosistemas continúa siendo relevante incluso si los agentes la ignoran por completo, incluso si se engañan al interpretarla. El estudio de la construcción social de los significados puede llegar a ser del todo incongruentes.

Quien prefiera, una sociología iniciada a partir de la acción intencional puede reformular la proposición tercera y, en lugar de decir que los límites de la naturaleza amenazan la expansión de la sociedad industrial, puede decir que los agentes humanos corren el riesgo de quedar presos de las consecuencias ecológicas no deseadas de sus acciones (Murphy 1997) (el autor insiste, en que la centralidad de esa proposición es independiente de que uno crea o no que ese riesgo es realmente grave y es dependiente sólo de que acepte que las acciones humanas—se construya como se construya su significado—tienen consecuencias ecológicas.

7- Exponga los puntos de vista de la “catástrofe” y de la “cornucopia” en relación a los límites de la naturaleza.

Los términos “catástrofe” y “cornucopia” han sido frecuentemente usados para referirse a dos puntos de vista opuestos acerca del alcance y las consecuencias concretas de la presión actualmente ejercida por las actividades humanas sobre los ecosistemas. El primero de esos puntos de vista mantiene que hay límites naturales que no se pueden sobrepasar sin provocar un colapso y que la escala física actual de la actividad humana excede ya esos límites o está próxima a hacerlo, de forma tal que está comprometiendo la capacidad de sustentación futura de la Tierra. El segundo tiende a negar que la existencia de límites naturales sea algo de interés práctico y a mantener que las capacidades humanas de innovación tecnológica y de adaptación social pueden superar cualquier escasez particular, de forma tal que los límites a la expansión humana, si acaso, serían socieconómicos, no naturales. Quienes se alinean en la primera posición tienden a presentar el crecimiento demográfico, el aumento en el consumo de recursos y el grado de alteración de los sistemas naturales como evidencia de que la presión humana sobre la naturaleza es ya peligrosa. Quienes la rechazan tienden, por el contrario, a presentar la expansión demográfica y económica como prueba histórica del éxito y el dominio humano sobre la naturaleza.

8- Exponga el planteamiento que lleva al diagnóstico de la situación futura del planeta como “la coincidencia de mucho riesgo y mucha incertidumbre”.

Si ponemos en relación el escepticismo expresado por Price sobre la capacidad de carga como concepto biológico sobre su utilidad como concepto sociológico, llegamos a un planteamiento que, en los términos más generales, podría formularse como sigue: si los límites naturales a la expansión del consumo de recursos tienen un alto margen de indeterminación, si no existe un dispositivo natural de regulación que contenga la expansión a medida que ésta va aproximándose a los límites y si, además, en caso de sobrepasamiento, la capacidad de adaptación cultural ha de verse restringida por la inadecuación de la estrategia reproductiva de la especie a una situación así, entonces la eventualidad de un curso histórico en la vecindad de los límites ha de verse como una situación extrema de riesgo. El tipo de riesgo implicado, también en términos muy generales, deriva de la pérdida de flexibilidad en la relación sistema-medio ambiente, flexibilidad que es necesaria para que sea viable a largo plazo un proceso inherentemente impredictible, como es el cambio social. La coincidencia de mucho riesgo y mucha incertidumbre es, entonces, el principal rasgo definitorio del problema. (Pag. 124)

9- Distinga entre los planteamientos malthusianos y los neomalthusianos.

Las predicciones de Malthus sobre crecimiento demográfico y producción de alimentos. En la forma estricta en que Malthus planteó la cuestión—suponiendo que la producción de alimentos sólo puede aumentar mediante la puesta en cultivo de nuevas superficies--, la historia ha sido hasta hoy diferente de sus predicciones, pues el aumento de población ha ido en paralelo a incrementos muy grandes en la productividad agrícola debido a nuevas técnicas.

Sobre los argumentos del neomaltusianismo, de los límites de la naturaleza es la idea de que la finitud de la Tierra ha de condicionar de alguna manera su capacidad de sustentación, su capacidad para suministrar recursos. Formulada en general, en abstracto, esa idea tiene hoy pocos detractores. Tratar de medirla, de hacerla operacional, es sin embargo algo muy distinto. Hay límites naturales, pero éstos parecen ser inherentemente indeterminados, sobre todo si la escala del análisis es muy grande

El concepto de capacidad de carga se refiere en ecología a la máxima población de una determinada especie que puede ser mantenida indefinidamente por un ecosistema. Parece que se originó como un referente práctico en la gestión de las praderas dedicadas a la alimentación de los herbívoros. Adquirió una significación más precisa cuando Odum (1953) lo conectó con el modelo general de crecimiento de la población conocido como “ecuación logística”  Este modelo supone que debe haber un límite absoluto más allá del cual la expansión de una población se hace imposible y que la tasa de crecimiento, alta en circunstancias propicias, ha de disminuir en la proximidad de ese límite.