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miércoles, 16 de octubre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 5


En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.

1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz

 El estado de las teorías de los movimientos sociales


La sociología de los movimientos sociales, como cualquier subcampo de la sociología, está íntimamente relacionado con las teorías generales de la sociedad. Esta conexión es mutua. Diferentes teorías generales de la sociedad implican visiones distintas de los movimientos sociales y, a la inversa, diferentes teorías generales adquieren distintos grados de corroboración de la investigación en curso sobre movimientos sociales.

Tomemos algunos ejemplos. La teoría desarrollista (historicista): ha de tratar a los movimientos sociales meramente como síntomas, epifenómenos de cambios sociales en curso. Aparecen como la fiebre en los momentos de crisis sociales, de rupturas o de estallidos revolucionarios. La teoría postdesarrollista, que se centra en el papel creativo de la agencia humana y afirma la naturaleza contingente, abierta, del proceso histórico, tratará a los movimientos sociales de una forma completamente diferente. Como agentes, creadores, constructores, actores cruciales en el proceso histórico.

La versión ortodoxa del materialismo histórico en comparación con la teoría moderna de los nuevos movimientos sociales. En la teoría marxista, los movimientos sociales, enraizados en los intereses de clase, son meros demiurgos de la historia, vehículos, portadores, ejecutores, de tendencias de desarrollo necesario. Como mucho pueden liberar o acelerar los procesos históricos, pero no pueden causarlos.

En la teoría moderna de los movimientos sociales, éstos devienen los verdaderos agentes causales del cambio social y no meras emanaciones de un proceso histórico autónomo. Producen, crean, y hacen, y no se limitan a ejecutar transformaciones y revoluciones.

Dentro de la teoría de sistemas de la sociedad (el funcionalismo-estructuralismo ortodoxo), los movimientos sociales no pueden aparecer sino como molestias, patologías, manifestaciones desviadas de desorden o de desorganización social, que han de ser contrarrestados o compensadas por los mecanismos equilibradores del sistema. Dentro del moderno enfoque de la elección racional, los movimientos sociales figuran como medios normales para la obtención de fines políticos, como formas específicas de acción políticas acometidas por colectivos de personas afanándose por sus fines cuando carecen de oportunidades institucionales, rutinarias, para la representación de intereses.

Hay dos modelos tradicionalmente opuestos de sociales, que están relacionados con dos enfoques opuestos en el estudio de los movimientos sociales:

1.    El que enfatiza la movilización de actores: los movimientos sociales surgen desde abajo, cuando el volumen de agravios, de descontento y de frustración de las poblaciones humanas excede un determinado umbral. Otra versión implica una imagen de intermediación o conspirativa: el movimiento social es considerado como una acción colectiva intencionada.
2.    El que enfatiza el contexto estructural, que facilita o constriñe la emergencia de movimientos sociales; en suma, los movimientos estallan cuando las condiciones, circunstancias y situaciones lo permiten. Una versión tiene afinidad con la metáfora de la capa de seguridad: el potencial de movimientos es liberado desde arriba, cuando las constricciones se debilitan. Otra versión enfatiza el acceso a los recursos: los movimientos son concitados por la apertura de nuevos medios y oportunidades que facilitan la acción colectiva.

Los últimos tiempos han producido un fuerte impulso hacia la síntesis teórica, superando la oposición entre teorías orientadas hacia la acción y teorías orientadas hacia la estructura.
Bert Klandernabs argumenta que los fuertes prejuicios estructurales (organizacionales) de la teoría en boga de la movilización de recursos conduce al descuido de la dimensión individual, psicológico-social. Esto ha de remediarse combinando una teoría nueva, modificada, psicológico-social con un enfoque adecuadamente atemperado de la movilización de recursos.

Myra Ferre y Frederick Miller intentan enriquecer la perspectiva de la movilización de recursos elaborando el olvidado nivel subjetivo. Se centran en dos procesos psicológicos:

1.    Es el sistema de atribución, esto es, dirigir el descontento y culpar a las estructuras institucionales en lugar de a las personas (gobernantes).
2.    Concitar el compromiso de los participantes, esto es, modelar las motivaciones conducentes al reclutamiento y a la acción.

Desde su posición, ha de restaurarse una perspectiva psicológica mejorada en las teorías de la organización estructural para hacerlas más adecuadas.

Ralph Turner reconoce las ganancias cognitivas obtenidas dentro de la perspectiva de la movilización de recursos, y argumenta en contra de considerarla como una alternativa irreconciliable con los enfoques más tradicionales de Park, Blummer, Smelser y él mismo. Admite que la teoría de la motivación de recursos añade la percepciones cruciales a tres cuestiones no resueltas dentro de la teoría ortodoxa de la conducta colectiva:

1.    Es la cuestión de la “extrainstitucionalidad”: por qué la gente se aleja de las formas institucionalmente establecidas.
2.    Es la traducción de los sentimientos en acción: por qué la gente convierte disposiciones extrainstitucionales en acciones.
3.    Es el misterio de actuar colectivo: por qué la gente se junta para expresar sus sentimientos e impulsos.

Los fundadores mismos de la perspectiva de la movilización de recursos; Doug McAdam, John McCarthy y Mayer Zald proclamaron un manifiesto de reconciliación. Su ímpetu se concentra en el rechazo a las explicaciones unilaterales, sean “desde arriba”, por referencia a las estructuras, o “desde abajo”, invocando a las acciones, y en explicar las conexiones entre las condiciones macroestructurales y las microdinámicas de los movimientos en evolución. Creemos que la acción real tiene lugar en un tercer nivel, intermedio entre el individuo y los amplios macrocontextos en los que está sumergido.

Esta tendencia hacia la síntesis y la reconciliación parece acertada y correcta. La tremenda complejidad del fenómeno de los movimientos sociales precisa fuentes múltiples de ilustración y sólo puede ser explicado de forma adecuada por una pluralidad de enfoques, o en el último caso por una teoría multidimensional.

Tales empeños pueden proporcionar también un importante campo de prueba para la teoría general de la sociedad que intenta la síntesis de las dos sociologías, la individualista de las acciones y la holista de las estructuras:

1.    Los movimientos sociales encarnan el carácter jánico de la realidad social; la dialéctica de los individuos y las totalidades sociales. El medio de los movimientos sociales es un escenario excelente para observar cómo los factores sociales influyen y son influidos por los actores. Los movimientos sociales representan una forma intermedia en la anatomía de la realidad social.
2.    Los movimientos sociales representan también un estadio intermedio en la emergencia dinámica del tejido social: nos permiten aprehender la realidad social tal y como nace. Estudiar los movimientos sociales nos permite aprehender estructuras sociales mayores en el proceso de su emergencia o transformación.
3.    Los movimientos sociales también tienen una cualidad intermedia en otro sentido: en su constitución interna son algo intermedio entre meras amalgamas de individuos actuando y totalidades sociales completas, cristalizadas. Por tanto estudiar los movimientos sociales nos permite aprehender la fase intermedia de la construcción de estructuras, nos permite ver cómo emergen y cambian las estructuras internas del movimiento.

Los movimientos sociales aparecen como componentes cruciales del campo socioindividual en el proceso de constante autotransformación. Su estudio nos proporciona una fuerte corroboración de la teoría del devenir social.

jueves, 12 de julio de 2012

Teoría Sociológica II: Moderna Resúmenes parte 18

En la asignatura de Teoría Sociológica II: Moderna del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libroTeoría sociológica moderna de George Ritzer, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Un esbozo histórico de la teoría sociológica: Los años posteriores– Tomás Javier Prieto González // Tema 2 T. Parsons- Ruth Cardedal Fernández // Tema 3 Funcionalismo Estructural, Neofuncionalismo y Teoría del Conflicto- Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 4 Variedades de la Teoría Marxiana– Carlos Catalán Serrano // Tema 5 Teoría de sistemas– Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Interaccionismo Simbólico – Isabel Bermúdez Pérez // Tema 7 Etnometodología- María de los Ángeles de Diego Miravet // Tema 8 Teorías del Intercambio, de Redes y de la Elección Racional - Yolanda Diez Suárez

El funcionalismo estructural de Robert Merton


Robert Merton fue discípulo de Parsons. Hay importantes diferencias entre ellos. Mientras Parsons defendía la creación de grandes teorías, Merton era más partidario de las teorías de alcance medio. Merton simpatizaba más con las teorías marxianas que Parsons (hacia izquierda política).

Modelo estructural funcional: Merton criticó lo que consideraba que eran los tres postulados básicos del análisis funcional.

1. Unidad funcional de la sociedad: este postulado sostiene que todas las creencias y prácticas culturales y sociales estandarizadas son funcionales para la sociedad en su conjunto, así como para los individuos que pertenecen a ella. Esta perspectiva implica que las diversas partes de un sistema social deben tener un grado alto de integración. Sin embargo, Merton mantenía que aunque este postulado se verificaba en las pequeñas sociedades primitivas, no ocurría así en el caso de sociedades más grandes y complejas.

2. Funcionalismo universal: presupone que todas las formas y estructuras sociales y culturales estandarizadas cumplen funciones positivas. Merton señalaba que este postulado contradecía lo que ocurría en el mundo real. Era evidente que no toda estructura, costumbre, idea, creencia, …, cumplía funciones positivas.

3. Indespensabilidad: sostiene que todos los aspectos estandarizados de la sociedad no sólo cumplen funciones positivas, sino que representan también partes indispensables para el funcionamiento del todo. Este postulado conduce a la idea de que todas las funciones y estructuras son funcionalmente indispensables para la sociedad. La crítica de Merton, de acuerdo con Parsons, era que al menos debíamos admitir que existían diversas alternativas funcionales y estructurales que podían adecuarse a la sociedad.

Merton afirmaba que todos estos postulados funcionales se fundamentaban sobre supuestos no empíricos basados en sistemas teóricos abstractos. Como mínimo, la responsabilidad del sociólogo es examinar empíricamente cada uno de esos supuestos. La creencia de Merton de que la verificación empírica, no los supuestos teóricos, era crucial para el análisis funcional, le condujo a desarrollar su “paradigma” del análisis funcional como guía para la integración de la teoría y la investigación.

Merton especificó claramente que el análisis estructural funcional debía partir del estudio de los grupos, las organizaciones, las sociedades y las culturas.

Los primeros funcionalistas estructurales solían centrarse casi exclusivamente en las funciones que cumplían una estructura o institución social para otra. Sin embargo, para Merton estos analistas solían confundir los motivos subjetivos de los individuos con las funciones de las estructuras o las instituciones. El funcionalista estructural debía centrarse en las funciones sociales más que en los motivos individuales. De acuerdo con Merton, las funciones se definían como “las consecuencias observadas que favorecen la adaptación o ajuste de un sistema dado”. No obstante, hay un claro sesgo ideológico cuando una se centra exclusivamente en la adaptación o el ajuste, porque invariablemente se trata de consecuencias positivas. Es importante señalar que un hecho social puede tener consecuencias negativas para otro hecho social. Para rectificar esta grave omisión del funcionalismo estructural temprano, Merton desarrolló la idea de disfunción. Del mismo modo que las estructuras o las instituciones podían contribuir al mantenimiento de las diferentes partes del sistema social, también podían tener consecuencias negativas para ellas.

Merton también enunció la idea de las no funciones, que definía como consecuencias irrelevantes para el sistema sometido a estudio. Entre ellas figuraban las formas sociales que constituían “supervivencias” de tiempos pasados. Si bien probablemente tuvieron consecuencias positivas o negativas en el pasado, en la sociedad contemporánea carecían de efecto significativo.

Para responder a la cuestión de si las funciones positivas sobrepasan a las disfunciones o viceversa, Merton desarrolló el concepto de saldo neto.

La validez del concepto de Merton reside en el modo en que orienta al sociólogo cuando estudia una cuestión de cierta importancia.

Para ello, Merton desarrolló la idea de que había varios niveles de análisis funcional. Por la general, los funcionalistas se habían limitado al análisis de la sociedad en su conjunto, y Merton señaló con claridad que también era necesario estudiar las organizaciones, las instituciones o los grupos.

Merton también introdujo los conceptos de funciones latentes y funciones manifiestas. Estos dos términos constituyen una contribución relevante al análisis funcional. En general, las funciones manifiestas son intencionadas, mientras que las funciones latentes son no intencionadas.

Otro concepto de Merton son las consecuencias imprevistas. Las acciones tienen consecuencias previstas y no previstas. Aunque todos somos conscientes de las consecuencias previstas, para identificar las consecuencias imprevistas se requiere del análisis sociológico.

Merton especificó que las consecuencias no previstas y las funciones latentes no eran lo mismo. Una función latente es un tipo de consecuencia imprevista, que es funcional para un sistema determinado. Pero existen otros dos tipos de consecuencias imprevistas: “las que son disfuncionales para un sistema determinado, entre ellas las disfunciones latentes” y “las que son irrelevantes para el sistema, al cual no afectan ni funcional ni disfuncionalmente… las consecuencias no funcionales”.

En su esfuerzo por clarificar aún más la teoría funcional, Merton señaló que una estructura podía ser disfuncional para el sistema en su conjunto y, no obstante, seguir existiendo.

Merton mantenía que no todas las estructuras son indispensables para el correcto funcionamiento del sistema social. Algunas partes de nuestro sistema social pueden ser eliminadas. Esta idea hace que la teoría funcional supere otro de sus sesgos conservadores. Al admitir que ciertas estructuras pueden eliminarse, el funcionalismo admite el cambio social intencional.

Estructura social y anomia: análisis de Merton de la relación entre cultura, estructura y anomia.

Merton define la cultura como “el cuerpo organizado de valores normativos que gobiernan la conducta que es común a los individuos de determinada sociedad o grupo” y la estructura social como “el cuerpo organizado de relaciones sociales que mantienen entre sí diversamente los individuos de la sociedad o un grupo”. La anomia se produce “cuando hay una disyunción aguda entre las normas y los objetivos culturales y las capacidades socialmente estructuradas de los individuos del grupo para obrar de acuerdo con aquellos”. Es decir, debido a la posición que ocupan en la estructura social de la sociedad, ciertas personas son incapaces de actuar de acuerdo con los valores normativos. La cultura exige cierto tipo de conducta que la estructura social impide que se produzca.

Si aparece la anomia puede darse una tendencia hacia la conducta desviada.

Merton vincula la anomia con la desviación de manera que las disyunciones entre cultura y estructura tienen la consecuencia disfuncional de conducir a la desviación dentro de la sociedad.

En la obra de Merton sobre la anomia hay implícita una actitud crítica hacia la estratificación social. Así, mientras Davis y Moore aprobaban en sus escritos una sociedad estratificada, la obra de Merton indica que los funcionalistas estructurales deben criticar la estratificación social.


Principales críticas

Ninguna teoría sociológica de la historia de la disciplina ha despertado tanto interés como el funcionalismo estructural. Desde finales de 1930 hasta principio de 1960 fue virtual e indiscutiblemente la teoría sociológica dominante en EEUU. Sin embargo, durante los años sesenta comenzaron a aumentar de tal manera las críticas a esta teoría que llegaron a sobrepasar sus elogios.

Críticas sustantivas: una de las principales críticas defiende que el funcionalismo estructural no es válido para tratar cuestiones históricas, que es intrínsecamente ahistórico (es decir, incapacidad para analizar elpasado). De hecho, el funcionalismo estructural se desarrolló, al menos en parte, como reacción al enfoque histórico evolucionista de ciertos antropólogos.

Los funcionalistas estructurales también fueron atacados por su incapacidad para analizar con eficacia el proceso del cambio social. Otra crítica es su paralela incapacidad para estudiar el proceso contemporáneo de cambio social. El funcionalismo estructural es bastante más apropiado para el análisis de estructuras estáticas que para el de los procesos de cambio. P. Cohen cree que el problema reside en la teoría estructural funcional, en la que todos los elementos de una sociedad se refuerzan uno a otro y refuerzan también al sistema en su conjunto, lo que dificulta la comprensión del modo en que estos elementos pueden contribuir al cambio. Turner y Maryanski piensan que el problema reside en los que utilizan la teoría, no en la teoría misma.

Desde el punto de vista de Turner y Maryanski los funcionalistas estructurales no suelen abordar la cuestión del cambio, y cuando lo hacen es en términos del desarrollo más que de la revolución. Independientemente de donde se encuentra el problema, si en la teoría o en los teóricos, el hecho es que las principales contribuciones de los estructural-funcionalistas se enmarcan en el estudio de estructuras sociales estáticas que no cambian.

Quizá la crítica más conocida es que no puede ser utilizado para analizar de forma satisfactoria la cuestión del conflicto. Esta crítica adopta varias formas. Alvin Gouldner señala que Parsons tendió a dar demasiada importancia a las relaciones armoniosas. Irving Louis Horowitz mantiene que el funcionalismo estructural considera que el conflicto es invariablemente destructivo y que ocurra fuera del marco de la sociedad. Abrahmson señala que el funcionalismo estructural exagera el consenso societal, la estabilidad y la integración, y no atiende al conflicto, el desorden y el cambio.

La crítica general de que el funcionalismo estructural es incapaz de tratar la historia, el cambio y el conflicto ha llevado a muchos a afirmar que el funcionalismo estructural tiene un sesgo conservador. Un funcionalista estructural conservador acentuaría las ventajas económicas de vivir en nuestra sociedad antes que sus inconvenientes.

Este sesgo conservador puede deberse no sólo a su ignorancia de ciertas cuestiones (cambio, histórico, conflicto), sino también a su elección de los temas de investigación. Por un lado, los funcionalistas estructurales han tendido a centrarse en la cultura, las normas y los valores.

La concepción pasiva del actor individual es de crucial importancia en la aproximación del funcionalismo estructural a los factores societales y culturales, y contribuye a la explicación de la orientación conservadora de la teoría. Las personas son tratadas como seres constreñidos por fuerzas sociales y culturales. Los estructural-funcionalistas (Parsons) carecen de una concepción dinámica y creativa del actor.

La tendencia de los funcionalistas estructurales a confundir las legitimaciones empleadas por las elites de la sociedad con la realidad social está muy relacionada con su enfoque cultural.

Estas críticas sustantivas se orientan en dos direcciones básicas. Primera, parece evidente que el funcionalismo estructural presenta una estrechez de miras que le impide ocuparse de una serie de cuestiones y aspectos importantes del mundo social. Segunda, su enfoque suele tener un sesgo conservador; hasta cierto punto el funcionalismo estructural ha opera y opera a favor del estatus quo y de las elites dominantes.

Críticas lógicas y metodológicas: una de las críticas que se han formulado con mayor frecuencia es que el funcionalismo estructural es básicamente vago, ambiguo y poco claro. Parte de la ambigüedad se debe a que los funcionalistas estructurales eligen analizar sistemas sociales abstractos en lugar de sociedades reales.

Otra crítica relacionada con la anterior es que, si bien nunca ha existido un gran esquema con el que poder analizar todas las sociedades que ha habido a lo lardo de la historia, los funcionalistas estructurales han creído que sí hay una teoría o al menos un conjunto de categorías conceptuales que sirven para ese fin. Muchos críticos consideran que lo máximo a lo que puede aspirar la sociología es a teorías de “alcance medio”.

Entre otras críticas metodológicas se incluye también la cuestión de si existen métodos adecuados para el estudio de los temas que preocupan a los funcionalistas estructurales. Otra sería que el funcionalismo estructural dificulta el análisis comparado.

Teleología y tautología: P. Cohen y Turner y Maryanski consideran que la teleología y la tautología constituyen los dos problemas lógicos más relevantes del funcionalismo estructural. Algunos tienden a considerar la teleología del funcionalismo como un problema intrínseco, pero G. Ritzer cree que el problema no reside en la teleología per se, sino en el carácter ilegítimo de su teleología. En este contexto, la teleología se define como la creencia de que la sociedad tiene propósitos o metas. Para alcanzar esas metas la sociedad crea o provoca la creación de estructuras sociales e instituciones sociales específicas.

Para Turner y Maryanski el problema reside en la extensión excesiva de la teleología. El funcionalismo estructural define y describe los diversos modos en que las metas conducen, de hecho, hacia la creación de subestructuras específicas.

Turner y Maryanski admiten que el funcionalismo presenta teleologías ilegítimas.

La otra gran crítica es que es tautológico. Un argumento tautológico es aquel en el que la conclusión simplemente explicita lo que está implícito en la premisa, o constituye una mera reafirmación de la premisa. En el funcionalismo estructural, este razonamiento circular suele adoptar la siguiente forma: se define el todo en término de las partes, y entonces se definen las partes en términos del todo. Así, puede afirmarse que un sistema social se define por la relación entre sus partes componentes y las que las partes componente de sistema se definen por el lugar que ocupan en el conjunto del sistema social. Como cada uno de estos elementos se define en términos del otro, lo que ocurre en realidad es que ni el sistema social ni sus partes constituyente quedan definidas.



miércoles, 11 de julio de 2012

Teoría Sociológica II: Moderna Resúmenes parte 17

En la asignatura de Teoría Sociológica II: Moderna del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libroTeoría sociológica moderna de George Ritzer, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Un esbozo histórico de la teoría sociológica: Los años posteriores– Tomás Javier Prieto González // Tema 2 T. Parsons- Ruth Cardedal Fernández // Tema 3 Funcionalismo Estructural, Neofuncionalismo y Teoría del Conflicto- Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 4 Variedades de la Teoría Marxiana– Carlos Catalán Serrano // Tema 5 Teoría de sistemas– Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Interaccionismo Simbólico – Isabel Bermúdez Pérez // Tema 7 Etnometodología- María de los Ángeles de Diego Miravet // Tema 8 Teorías del Intercambio, de Redes y de la Elección Racional - Yolanda Diez Suárez


El funcionalismo estructural de Talcott Parsons


AGIL: una función es “un complejo de actividades dirigidas hacía la satisfacción de una o varias necesidades del sistema”.

Parsons creía que había cuatro imperativos funcionales necesarios de todo sistema:

- (A): Adaptación: Todo sistema de debe satisfacer las exigencias situacionales externas. Debe adaptarse a su entorno y adaptar el entorno a sus necesidades.

- (G): Capacidad para alcanzar metas: todo sistema debe definir y alcanzar sus metas primordiales.

- (I): Integración: todo sistema debe regular la interrelación entre sus partes constituyentes. Debe controlar también la relación entre los otros tres imperativos funcionales (AGL).

- (L): Latencia, o mantenimiento de patrones: todo sistema debe proporcionar, mantener y renovar la motivación de los individuos y así las pautas culturales que crean y mantienen la motivación.

Diseñó este esquema para que pudiera usarse en todos los niveles de su sistema teórico.

El sistema de la acción: Parsons tenía una idea muy nítida de los distintos “niveles” del análisis social, así como de su interrelación. En su análisis el orden jerárquico aparece muy claro, y los niveles se integran en su sistema de dos maneras:

1. Cada uno de los sistemas inferiores proporcionan las condiciones, la energía, que requieren los niveles superiores.

2. Los niveles superiores controlan a los que hay debajo de ellos en la jerarquía.

El núcleo de la obra de Parsons son sus cuatro sistemas de la acción. En los supuestos que Parsons hizo en su análisis de los sistemas de la acción se encuentra el problema del orden, que se convirtió en la mayor fuente de críticas de su obra. Para Parsons, los filósofos anteriores no habían ofrecido una respuesta satisfactoria al problema hobbesiano del orden: qué es lo que evita una guerra social de todos contra todos. Parsons encontró una respuesta a este problema en el funcionalismo estructural, que trabaja con los siguiente supuestos:

1. Los sistemas tienen la característica del orden y de la interdependencia de las partes.

2. Los sistemas tienden hacia un orden que se mantiene por sí mismo o equilibrio.

3. los sistemas pueden ser estáticos o verse implicados en un proceso ordenado de cambio.

4. La naturaleza de una parte del sistema influye en la forma que pueden adoptar las otras partes.

5. Los sistemas mantienen fronteras con sus ambientes.

6. La distribución y la integración constituyen dos procesos fundamentales y necesarios para el estado de equilibrio de un sistema.

7. Los sistemas tienden hacia el automantenimiento, que implica el mantenimiento de fronteras y de las relaciones entre las partes y el todo, el control de las variaciones del entorno, y el control de las tendencias de cambio del sistema desde su interior.

Estos supuestos llevaron a Parsons a hacer del análisis de la estructura ordenada de la sociedad su principal preocupación. No se ocupó de la cuestión del cambio social hasta muy avanzada su carrera, por lo que recibió críticas muy duras y por eso comenzó a dedicar cada vez más atención al cambio.

Sistema social: La concepción de Parsons sobre el sistema social comienza en el macronivel de la interacción entre ego y alter ego, definida como la forma más elemental del sistema social. Los rasgos de este sistema de interacción están presentes en las formas más complejas que adopta el sistema social

Definición sistema social: consiste en una pluralidad de actores individuales que interactúan entre sí en una situación que tiene, al menos, un aspecto físico o de medio ambiente, actores motivados por una tendencia a “obtener un óptimo de gratificación” y cuyas relaciones con sus situaciones –incluyendo a los demás actores- están medidas y definidas por un sistema de símbolos culturalmente estructurados y compartidos

Conceptos clave en la obra de Parsons: los actores, la interacción, el entorno, la maximización de la gratificación y la cultura.

Parsons utilizó el concepto de estatus-rol como unidad básica del sistema social, no el de interacción. El estatus hace referencia a una posición estructural en el seno de un sistema social, y el rol a lo que hace el actor en esa posición. Se considera al actor como un conjunto de estatus y roles.

En su análisis del sistema social, Parsons se interesa primordialmente por sus componentes estructurales. Además de ocuparse del estatus-rol, también se interesó por los grandes componentes de los sistemas sociales, tales como colectividades, las normas y los valores. En su estudio del sistema social adoptó una postura estructuralista y también funcionalista. Delineó una serie de prerrequisitos funcionales de todo sistema social:

1. Los sistemas sociales deben estar estructurados de manera que sean compatibles con otros sistemas.

2. Para sobrevivir, el sistema social debe contar con el apoyo de otros sistemas.

3. Debe satisfacer una proporción significativa de las necesidades de los actores.

4. Debe suscitar en sus miembros una participación suficiente.

5. Debe ejercer al menos un cierto control sobre la conducta potencialmente desintegradora.

6. Si surge un conflicto desintegrador, es necesario que lo controle.

7. Un sistema social requiere un lenguaje para sobrevivir.

En el análisis de los prerrequisitos se aprecia que Parsons se centró en los grandes sistemas y su interrelación como también se refleja la preocupación por el mantenimiento del orden en el sistema social.

Los actores y el sistema social: Dada su preocupación central por el sistema social, los procesos de internalización y socialización cobran una importancia crucial en esa integración. A Parsons le interesaban los modos en que se transmitían las normas y los valores de un sistema a los actores de ese sistema. Estas normas y valores se internalizan en un proceso efectivo de socialización; es decir, por medio de este proceso llegan a convertirse en parte de las “conciencias” de los actores. En general, Parsons presuponía que los actores solían ser receptores pasivos en el proceso de la socialización. Los niños no aprenden sólo cómo actuar, también las normas y los valores, la moralidad, de la sociedad. La socialización se define como un proceso conservador en el que las disposiciones de necesidad ligan a los niños con el sistema social, el cual proporciona los medios por los que poder satisfacer las disposiciones de necesidad. Queda poco espacio para la creatividad; la necesidad de gratificación liga a los niños con el sistema tal y como existe. Parsons concibe la socialización como una experiencia que dura toda la vida. La socialización debe complementarse con una serie de experiencias socializadoras más específicas. Las normas y los valores aprendidos en la niñez tienden a ser estables y, con un ligero refuerzo, tienden a permanecer durante toda la vida.

A pesar del conformismo al que induce la socialización a lo largo de toda la vida, dicha conformidad no suele constituir una preocupación principal para todo el sistema social por:

- Se puede hacer uso de una serie de mecanismos de control social para lograr la conformidad. Sin embargo, el control social constituye estrictamente una segunda línea de defensa. Un sistema funciona mejor cuando recurre con poca frecuencia al control social.

- El sistema debe tolerar cierta variación, cierta desviación. Un sistema social flexible es más fuerte que uno rígido que no acepta la desviación.

- El sistema social debe proporcionar una amplia serie de oportunidades de rol que permita la expresión de las diferentes personalidades sin amenazar la integridad del sistema.

La socialización y el control social constituyen los principales mecanismos que permiten al sistema social mantener el equilibrio. Debe permitirse una pequeña cantidad de individualidad y desviación, pero sus formas más extremas requieren mecanismos reequilibrados. Así, el orden social es la base de la estructura del sistema social de Parsons.

Parsons se centra en el sistema en su conjunto más que en el actor dentro del sistema: se ocupa de cómo controla el sistema al actor, no de cómo el actor crea y mantiene el sistema.

Sociedad: Parsons distinguía entre cuatro estructuras o subsistemas de la sociedad a partir de las funciones (AGIL) que cumplen.

- La economía: subsistema que cumple la función de la adaptación de la sociedad al entorno mediante el trabajo, la producción y la distribución.

- La política: realiza la función del logro de metas mediante la persecución de objetivos societales y la movilización de los actores y recursos para ese fin.

- Sistema fiduciario (escuelas, familia…): cumple la función de la latencia al ocuparse de la transmisión de la cultura (normas y valores) a los actores permitiendo que la internacionalicen.

- Comunidad societal (derecho): función de la integración, que se ocupa de coordinar los diversos componentes de la sociedad.

Para Parsons, el sistema cultural era más importante que las estructuras del sistema social.

Sistema cultural: Parsons concebía la cultura como la principal fuerza que ligaba los diversos elementos del mundo social/ sistema de la acción. La cultura media en la interacción entre los actores e integra la personalidad y los sistemas sociales. Tiene la peculiar capacidad de llegar a ser, al menos en parte, un componente de otros sistemas diferentes; también tiene una existencia separada, pues constituye el acervo social de conocimientos, símbolos e ideas. Estos aspectos del sistema cultural se encuentran en los sistemas social y de la personalidad, pero no se convierten en parte de ellos.

Parsons definió el sistema cultural en términos de su relación con el resto de los sistemas de la acción.

Cultura: es un sistema pautado y ordenado de símbolos que son objeto de la orientación de los actores, componentes internalizados del sistema de la personalidad y pautas institucionalizadas del sistema social. Como es en gran medida simbólica y subjetiva, la cultura tiene la capacidad de transmitirse con facilidad y rapidez de un sistema a otro. Esto le permite moverse de un sistema social a otro mediante la difusión y de un sistema de personalidad a otro a través de aprendizaje y la socialización. El carácter simbólico (subjetivo) proporciona otro rasgo, la capacidad de controlar los otros sistemas de la acción (Parsons= determinista social).

Sistema de la personalidad: está controlado tanto por el sistema cultural como por el social.

Personalidad: sistema organizado de la orientación y la motivación de la acción del actor individual. El componente básico de la personalidad es la disposición de necesidad (impulsos moldeados por la sociedad).

Las disposiciones de necesidad impulsan a los actores a aceptar o rechazar objetos presentes en el entorno, o a buscar nuevos objetos si los que están a su alcance no satisfacen suficientemente las disposiciones de necesidad.

Parsons distingue entre tres tipos básicos de disposiciones de necesidad:

1. Impulsa al actor a buscar amor, aprobación, etc…, en sus relaciones sociales.

2. Incluye valores internalizados que conducen a los actores a observar diversos modelos culturales.

3. Están las expectativas de rol que llevan a los actores a dar y obtener respuestas adecuadas.

La impresión dominante que se deriva de su obra es la pasividad de su sistema de la personalidad.

Otro de los problemas que plantea el centrarse exclusivamente en las disposiciones de necesidad es que ignora otros muchos aspectos importantes de la personalidad, lo que empobrece el sistema.

Organicismo conductual: Aunque incluyó el organicismo conductual como uno de los cuatros sistemas de la acción, nos ofreció pocas ideas sobre él. Lo incluyó porque constituye la fuente de energía para el resto de los sistemas. Aunque está genéricamente constituido, su organización está influida por los procesos de condicionamiento y aprendizaje que se producen durante la vida del individuo. El organicismo biológico constituye en la obra de Parsons un sistema residual.

Cambio y dinamismo en la teoría parsoniana

En la década de 1960, al no poder hacer frente a las críticas de no incluir el análisis del cambio social en la teoría estructural, dio un giro a su obra centrándose en el estudio del cambio social, particularmente en el estudio de la evolución social.

Teoría evolucionista: La orientación general de Parsons hacia el estudio del cambio social estaba moldeada por la biología. Para analizar este proceso, Parsons desarrolló “un paradigma del cambio evolucionista”.

El primer componente de ese paradigma era el proceso de diferenciación: toda sociedad se componía de una serie de subsistemas que diferían en términos de su estructura y su significado funcional para el resto de la sociedad. A medida que la sociedad evoluciona, se van diferenciando nuevos subsistemas. Sin embargo, esto no es suficiente, ya que deben ser más adaptativos que los primeros subsistemas. Esto condujo a Parsons a la idea de ascenso de adaptación que es el rasgo esencial de su paradigma evolucionista.

Es un modelo sumamente positivo del cambio social. Supone que a medida que evoluciona la sociedad, aumenta su capacidad de solucionar sus problemas por lo que se le ha considerado un teórico de la sociología muy conservador.

Parsons afirmó que el proceso de diferenciación producía una nueva serie de problema de integración para la sociedad. A medida que la sociedad prolifera, la sociedad se topa con nuevos problemas relativos a la coordinación del funcionamiento de estas unidades. Una sociedad que evoluciona debe avanzar desde un sistema adscriptivo hacia otro adquisitivo. Se requieren muchas técnicas y capacidades nuevas para manejar los subsistemas más difusos. Los grupos anteriormente excluidos de la contribución al sistema deben ser incluidos como miembros plenos de la sociedad.

Finalmente, el sistema de valores de la sociedad en su conjunto debe cambiar a medida que las estructuras sociales y las funciones son más diferenciadas. Sin embargo, como el nuevo sistema es más diverso, el sistema de valores encuentra mayores dificultades para ajustarse a él. Suele ocurrir que este proceso de generalización de los valores no se produce de forma tan uniforme a medida que encuentra resistencia por parte de grupos comprometidos con sus propios sistemas de valores específicos.

La evolución atraviesa por una variedad de ciclos, pero no todas las sociedades evolucionan rápidamente. Las sociedades que más interesaban a Parsons eran las sociedades en las que se producían “rupturas”, puesto que pensaba que tras ellas el proceso de la evolución seguiría su modelo evolutivo general.

Tuvo la precaución de rechazar explícitamente una teoría evolucionista unilineal. Parsons distinguió tres etapas evolutivas generales que diferenció a partir de su dimensión cultural: primitiva, intermedia y moderna.

El desarrollo crucial en la transición de la primitiva a la intermedia era el desarrollo del lenguaje, fundamentalmente el lenguaje escrito.

El desarrollo clave de la intermedia a la moderna eran los “códigos institucionalizados de orden normativo”, o derecho.

Luego, procedió al análisis de una serie de sociedades específicas en el contexto de la evolución de la sociedad primitiva a la moderna. Su análisis de la evolución no es un análisis de procesos; constituye un intento de “ordenar tipos estructurales y relacionarlos secuencialmente”. Lo que hizo fue un análisis estructural comparado, no un estudio de los procesos del cambio social.

Medios generalizados de intercambio: el modelo de los medios generalizados de intercambio es el dinero. Parsons se interesó por los medios simbólicos de intercambio: el poder político, la influencia y los compromisos con los valores.

Los medios simbólicos de intercambio tienen la capacidad, como la tiene el dinero, de ser creados y de circular en el conjunto de la sociedad. Así, dentro del sistema social, los que pertenecen al sistema político son capaces de crear poder político y lo que es más importante aún, pueden gastar ese poder, permitiendo que circule libremente e influya en el sistema social. Mediante ese gasto de poder, los líderes refuerzan supuestamente el sistema político, así como la sociedad en su conjunto. Es decir, constituye un medio generalizado que circula entre los cuatro sistemas de la acción y dentro de la estructura de cada uno de esos sistemas. En su existencia y movimiento lo que da dinamismo a los análisis fundamentalmente estructurales de Parsons.


martes, 10 de julio de 2012

Teoría Sociológica II: Moderna Resúmenes parte 16

En la asignatura de Teoría Sociológica II: Moderna del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libroTeoría sociológica moderna de George Ritzer, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Un esbozo histórico de la teoría sociológica: Los años posteriores– Tomás Javier Prieto González // Tema 2 T. Parsons- Ruth Cardedal Fernández // Tema 3 Funcionalismo Estructural, Neofuncionalismo y Teoría del Conflicto- Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 4 Variedades de la Teoría Marxiana– Carlos Catalán Serrano // Tema 5 Teoría de sistemas– Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Interaccionismo Simbólico – Isabel Bermúdez Pérez // Tema 7 Etnometodología- María de los Ángeles de Diego Miravet // Tema 8 Teorías del Intercambio, de Redes y de la Elección Racional - Yolanda Diez Suárez

El funcionalismo estructural, especialmente la obra de Talcott Parsons, Robert Merton y sus discípulos y seguidores, se erigió durante muchos años como la teoría sociológica dominante. Sin embargo, en las últimas tres décadas ha perdido mucha importancia y, al menos en algún sentido, ha retrocedido en el marco de la historia reciente de la teoría sociológica. En la actualidad el funcionalismo estructural tiene importancia histórica, aunque también es notable su papel en el surgimiento del neofuncionalismo en la década de los 80.


Durante muchos años, la principal alternativa al funcionalismo estructural fue la teoría del conflicto.

De acuerdo con Thomas Bernard, el funcionalismo estructural y la teoría del consenso, se sitúan en el contexto general del debate entre las teorías del consenso (funcionalismo estructural) y las teorías del conflicto (teoría sociológica del conflicto). Las teorías del consenso consideran que las normas y los valores comunes son fundamentales para la sociedad, presuponen que el orden social se basa en un acuerdo tácito y que el cambio social se produce de una manera lenta y ordenada. La teoría del conflicto subraya el dominio de unos grupos sociales sobre otros, presuponen que el orden social se basa en la manipulación y el control de los grupos dominantes y que el cambio social se produce rápida y desordenadamente a medida que los grupos subordinados vencen a los grupos dominantes.

Ambas son macroteorías que se ocupan principalmente de las grandes estructuras e instituciones sociales. Según Ritzer, ambas se sitúan dentro del mismo paradigma sociológico (el de los “hechos sociales”).

FUNCIONALISMO ESTRUCTURAL

El funcionalismo estructural ha perdido importancia como teoría sociológica.

La preocupación por las estructuras sociales y las funciones sociales caracterizan al funcionalismo estructural aunque no es necesario utilizar los términos conjuntamente.

Funcionalismo societal: una de las formas que adopta el funcionalismo estructural, es el enfoque dominante. La principal preocupación son las grandes estructuras e instituciones sociales de la sociedad, sus interrelaciones y su influencia constrictora en los actores.

La teoría funcionalista de la estratificación y sus críticas

El trabajo más conocido de la teoría estructural funcional es el que desarrollaron Davis y Moore. Consideraban la estratificación social como algo universal y necesario. Afirmaban que ninguna sociedad podía existir sin estratificación, o sin clases. La estratificación era, desde su punto de vista, una necesidad funcional. Toda sociedad requería un sistema de estratificación. En su opinión, el sistema de estratificación era una estructura, es decir, la estratificación no hacía referencia a los individuos dentro del sistema de estratificación, sino un sistema de posiciones. Se concentraron en el modo en que ciertas posiciones les conferían diferentes grados de prestigio y no en el modo en que los individuos llegaban a ocupar esas posiciones.

Así, la cuestión funcional de mayor importancia es el modo en que una sociedad motiva y sitúa a las personas en una posición “apropiada” en el sistema de estratificación. Esta cuestión se reduce a dos problemas:

1. ¿Cómo suscita una sociedad en los individuos “apropiados” el deseo de ocupar ciertas posiciones?

2. Una vez que las personas ocupan su poción adecuada, ¿cómo suscita en ellas la sociedad el deseo de cumplir los requisitos de esas posiciones?

El problema del lugar social adecuado en la sociedad surge de tres razones:

1. La ocupación de ciertas posiciones es más agradable que otras.

2. Ciertas posiciones son más importantes para la supervivencia de la sociedad que otras.

3. Las distintas posiciones sociales requieren diferentes capacidades y aptitudes.

Aunque estas cuestiones afectan a todas las posiciones sociales, Davis y Moore se centraron en las posiciones funcionalmente más importantes de la sociedad, las que se sitúan en la parte superior del sistema de estratificación; presumiblemente son las menos agradables pero las más importantes para la supervivencia de la sociedad y requieren la capacidad y la aptitud más competente. Además, la sociedad debe responder con recompensas satisfactorias a estas posiciones para que haya suficientes personas que quieran ocuparlas y para que los individuos que lleguen a ocuparlas cumplan con diligencia sus deberes. Las posiciones inferiores del sistema de estratificación son presumiblemente las más agradables y las menos importantes y requieren menos capacidad y talento.

Davis y Moore no creían que la sociedad desarrollara conscientemente un sistema de estratificación con el fin de garantizar la ocupación y el cumplimiento adecuado de las posiciones más altas. Por el contrario, especificaron que la estratificación era un “mecanismo inconscientemente desarrollado” que, sin embargo, toda sociedad desarrolla o debe desarrollar con el fin de sobrevivir.

Para garantizar que las personas ocupen las posiciones más altas, la sociedad debe dar a los individuos que las ocupan diversos tipos de recompensas. En el caso de que esas posiciones no se ocupen, la sociedad corre el peligro de la desintegración.

La teoría estructural funcional de la estratificación ha recibido multitud de críticas desde su publicación en 1945:

- La teoría funcional de la estratificación perpetúa la posición privilegiada de las personas que tienen poder, prestigio y dinero, es decir, estas personas merecen sus recompensas para el bien de la sociedad.

- Supone que por el simple hecho de que la estructura social estratificada haya existido en el pasado, debe continuar existiendo en el futuro.

- Idea de que las posiciones funcionales varían de acuerdo con su importancia para la sociedad es difícil de sostener. Muchas personas no pueden obtener la formación que se necesita para alcanzar posiciones prestigiosas, incluso aunque tengan aptitud.

- Finalmente, puede argüirse que no tenemos la obligación de ofrecer a las personas poder, prestigio e ingresos para que sientan el deseo de ocupar posiciones altas. Las personas pueden sentirse igualmente motivadas por la satisfacción de hacer bien su trabajo o por la oportunidad de servir a los demás.


 

miércoles, 4 de julio de 2012

Teoría Sociológica II: Moderna Resúmenes Parte 10



En la asignatura de Teoría Sociológica II: Moderna del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libroTeoría sociológica moderna de George Ritzer, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Un esbozo histórico de la teoría sociológica: Los años posteriores– Tomás Javier Prieto González // Tema 2 T. Parsons- Ruth Cardedal Fernández // Tema 3 Funcionalismo Estructural, Neofuncionalismo y Teoría del Conflicto- Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 4 Variedades de la Teoría Marxiana– Carlos Catalán Serrano // Tema 5 Teoría de sistemas– Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Interaccionismo Simbólico – Isabel Bermúdez Pérez // Tema 7 Etnometodología- María de los Ángeles de Diego Miravet // Tema 8 Teorías del Intercambio, de Redes y de la Elección Racional - Yolanda Diez Suárez



El teórico clásico más contemporáneo de los analizados. A través de su libro La estructura de la acción social (1937), dio a conocer la teoría clásica europea, en especial el trabajo de Weber y Durkheim y a los sociólogos estadounidenses.
Parsons es el más importante de los teóricos sociológicos estadounidenses. Los sociólogos han citado y usado ampliamente sus teorías y como profesor de la universidad de Harvard dio forma a la estructura de una buena parte de la teoría sociológica estadounidense en particular y de la sociología en general. Entre los numerosos teóricos que trabajaron con Parsons están Robert Merton, Kingsley Davis, Robin Williams, Wilbert Moore, Marion Levy y Neil Smelser.
ESFUERZOS INTEGRADORES DE PARSONS
Parsons es el  más explícito respecto de su intención de desarrollar una perspectiva integradora de la teoría sociológica. Varios hechos lo demuestran:
1.  Fundó el Departamento d Relaciones Sociales de la Universidad de Harvard con la intención de unificar las distintas ciencias sociales, incluyendo campos como la psicología clínica y conductista, la antropología y la sociología.
2.     Desarrollo una noción clara de los distintos niveles de análisis social, ejemplificada por su noción de los cuatro sistemas de acción: el organismo conductual, la personalidad, el sistema social y el sistema cultural.
3.     Sostuvo en una de sus obras más importantes, El sistema social, que la integración de los niveles de análisis social es de suma importancia en el mundo social.

Parsons
En numerosos lugares Parsons alude a esta cuestión cuando afirma que el asunto clave para él era “el problema de la formulación teórica de las relaciones entre el sistema social y la personalidad del individuo”. Este objetivo de integración que encontramos en su obra ha sido aplaudido y criticado. Los críticos aducen que Parsons comenzó La estructura de la acción social con una actitud teórica de orientación micro, pero que con el tiempo se oriento hacia una teoría estructural-funcional macro. Así, en su obra puede percibirse cierta confusión, resultado de su incapacidad para abandonar las viejas posturas teóricas o integrarlas adecuadamente en otras nuevas. En el prefacio de la segunda edición de La estructura de la acción social, hablaba de este desplazamiento.
Una opinión, es que el problema básico de su obra se deriva de no haber logrado completar el desplazamiento de la teoría de la acción al funcionalismo estructural, por lo que las dos teorías están interrelacionadas de manare confusa a lo largo de su obra. Parsons no logró reconciliarlas adecuadamente: en su obra se mantienen una al lado de la otra, en lugar de estar entrelazadas.
En parte su trabajo integrador es confuso porque no logró reconciliar su teoría de la acción weberiana con su funcionalismo estructural durkheimiano.
PRINCIPIOS GENERALES
Parsons se propuso como meta construir una teoría general adecuada, una gran teoría que fuera analítica, sistemática, completa y elegante:
  1. Dicha teoría debía ser desde su punto de vista, una teoría de la acción en la que “los mecanismos centrales debía ser siempre ciertas nociones de actores que se orientan a sí mismo a situaciones, con diferentes metas, valores y estándares normativos, y que se conducen de acuerdo con ellos”
  2. Basada en el principio del voluntarismo, es decir, la “elección (de un actor) entre valores y cursos de la acción alternativos debe ser, al menos en potencia, libre
  3. Fenómenos culturales como las ideas, los ideales, las metas y las normas deben ser considerados factores causalmente relevantes.
  4. Adoptó la idea de emergencia: la noción de que los sistemas de un orden más alto emergen de los sistemas de orden inferior. Estos sistemas de orden superior, pensaba, no deben ser capaces de ser explicados en términos de sus partes constituyentes, ni inferidos a partir de ellas.
  5. Los sistemas emergentes nunca debe estar totalmente desligados de sus partes constituyentes.


Aunque se alejó de esta base conforme avanzaba su carrera, estos son los principios que constituyen la base de toda su teoría.
Raíces filosófica y teórica.
La fuente de esas ideas sobre la teoría puede encontrarse en el análisis sobre las raíces de la sociología moderna que hizo en 1937. Parsons da la impresión de que consideraba que el contenido total de la historia intelectual reciente convergía en él y su obra. Analizó y criticó al utilitarismo y la economía clásica por tratar a individuos aislados, presuponer la racionalidad individual y defender la idea de que el orden social se debía a que el individuo perseguía su propio interés o a sanciones externamente impuestas. Para encontrar la fuente del orden social, Parsons  creía necesario analizar tanto la acción no racional como la racional, así como los valores comunes institucionalizados. Atacó al positivismo por ver el mundo como un sistema cerrado y determinista que no deja espacio a nociones tan importantes como la mente, la conciencia, los valores, los fines y las normas. Finalmente, alabó el idealismo por aceptar las mismas ideas que rechaza el positivismo, aunque no aprobaba la perspectiva de que el mundo social podía explicarse por esos factores culturales.
El grueso de La estructura de la acción social está dedicado al análisis de las teorías de Alfred Marshall, Vilfredo Pareto, Emile Durkehim y Max Weber, quienes desarrollaron ideas que convergía en lo que Parsons denominó “la teoría voluntarista de la acción”, estos pensadores le proporcionaron las herramientas que él necesitaba para construir esta teoría.

sábado, 30 de junio de 2012

Teoría Sociológica II: Moderna Resúmenes Parte 7


En la asignatura de Teoría Sociológica II: Moderna del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libroTeoría sociológica moderna de George Ritzer, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Un esbozo histórico de la teoría sociológica: Los años posteriores– Tomás Javier Prieto González // Tema 2 T. Parsons- Ruth Cardedal Fernández // Tema 3 Funcionalismo Estructural, Neofuncionalismo y Teoría del Conflicto- Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 4 Variedades de la Teoría Marxiana– Carlos Catalán Serrano // Tema 5 Teoría de sistemas– Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Interaccionismo Simbólico – Isabel Bermúdez Pérez // Tema 7 Etnometodología- María de los Ángeles de Diego Miravet // Tema 8 Teorías del Intercambio, de Redes y de la Elección Racional - Yolanda Diez Suárez



La Teoría Sociológica desde la Mitad de Siglo

Funcionalismo estructural: auge y decadencia

Los años cuarenta y cincuenta constituyeron, paradójicamente, los años de mayor apogeo del funcionalismo estructural y el comienzo de su decadencia. Parsons produjo una serie de trabajos que exponían su cambio de orientación desde la teoría de la acción al funcionalismo estructural.

Algunos de sus discípulos como Kingsley David y Wilbert Moore publicaron un ensayo que analizaba la estratificación social desde una perspectiva funcional estrcutural. Afirmaban que la estratificación era una estructura funcionalmente necesaria para la existencia de la sociedad. Reconocían la necesidad de la desigualdad en términos ideológicos.

El objetivo de Merton era delinear los elementos esenciales de la teoría y desarrolarla en nuevas direcciones. Manifestaba que el funcionalismo estructural no debía ocuparse sólo de las funciones positivas, sino también de las consecuencias negativas (disfunciones). Debía analizar el equilibrio entre funciones y disfunciones y determinar si una estructura era en conjunto más bien funcional o disfuncional.

El funcionalismo estructural alcanzó la hegemonia dentro de la sociología y apoyó esta posición mundial en dos sentidos:

1.     La idea funcional estructural de que <> era una celebración de EEUU y de su hegemonía mundial.

2.     Su perspectiva del equilibrio (el mejor cambio social era no cambiar) sintonizaba bien con los intereses de EEUU durante los años setenta coincide en el tiempo con la pérdida de hegemonía del funcionalismo estructural en la teoría sociológica.

La sociología radical en América: C. Wrght Mills

C. Wrght Mills
Aunque son pocas las contribuciones duraderas de Mills, se destacó por su esfuerzo casi único por mantener la tradición marxiana viva en la teoría sociológica. Los sociólogos marxistas modernos han aventajado a Mills en sofitiscación teórica, pero tienen una gran deuda con él debido a las actividades profesionales y personales que abrieron hueco a su propia obra. Mills no era marxista.

Mills publicó dos grandes obras que reflejaban sus ideas políticas radicales, así como su escasa competencia en la teoría marciana:

1.     White Collar, una dura crítica al estatus de una categoría profesional que aumentaba: los trabajadores de cuello blanco.

2.     The Power Elite, tenía como objetivo mostrar que los estadounidenses estaban dominados por un pequeño grupo de hombres de negocios, políticos y líderes militares.

Su radicalismo lo situó en la periferia de la sociología estadounidense. Fue objeto de muchas críticas, y él, a su vez, un crítico muy duro de la sociología.

En La imaginación sociológica destaca también por su distinción enre los problemas personales y los auntos públicos, y su propósito de vincular los dos. La relación entre <>.

El desarrollo de la teoría del conflicto

Ralf Dahrendorf.
Otra corriente precursora de una auténtica unión entre el marxismo y la sociología se concretó en el desarrollo de una teoría del conflicto alternativa al funcionalismo estructural. Se acusó al funcionalismo estructural de cosas tales como ser políticamente conservador, incapaz de tratar el cambio social debido a su interés por las estructuras estáticas, e inadecuado para analizar correctamente el conflicto social.

La tarea de superar los problemas del funcionalismo estructural integrando el interés por la estructura conl en interés por el conflicto, desembocó en el desarrollo de una teoría del conflicto alternativa al funcionalismo estructural.

El gran problema de la mayor parte de las teorías del conflicto era que carecían de lo que más necesitaban: un anclaje coherente en la teoría marxiana. La única excepción digna de mención es el trabajo de Ralf Dahrendorf. Su teoría del conflcito parecía más un reflejo especular del funcionalismo estructural que una teoría marxiana del conflcto. Dahrendorf operaba en el mismo nivel de análisis que los funcionalistas estructurales (estructuras e instituciones) y analizaba las mismas cuestiones que ellos. El funcionalismo estructural y la teoría del conflicto forman parte del mismo paradigma.

Debe considerarse la teoría del conflcito como poco más que un desarrollo transitorio en la historia de la teoría sociológica. Fracasó debido a que no fue lo suficientemente lejos en la dirección de la teoría marxiana. El problema es que la teoría del conflicto se centra generalmente en las estructuras sociales; tiene poco o nada que decir sobre los actores y sus pensamientos y acciones. Collins, que se formó en la tradición fenomenológica y etnometodológica, ha intentado desarrollar la teoría del conflicto en esta dirección.