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miércoles, 12 de junio de 2013

CLIFFORD GEERTZ IDEOLOGÍA: SU CONCEPCIÓN CON LA SEMIÓTICA Y LA RETÓRICA


La ideología gerrtziana es comprendida como integración o conservación de la identidad. Aquí el asunto nuclear es la conversación;  antropológica y relacionada con un marco conceptual que no es casual ni estructural y ni siquiera de motivación; es semiótica. Para Geertz la acción es simbólica, lo mismo que el lenguaje. Esa es la razón por la cual requerimos sistema complementario de símbolos que son modelos culturales. Al presentar textos el antropólogo adopta nuevos roles en su trabajo: así aparecen escribas, traductores, intérpretes, observadores. El material simbólico no puede observarse más que en el proceso mismo de interacción simbólica. Para Geertz las personas están inmersas en una red de significación que ellos mismos han creado. Resalta la intervención simbólica de la acción, el hecho de que no hay ninguna acción social que no esté ya simbólicamente determinada. Destaca la correlación establecida entre ideología y retórica. La ideología es la retórica de la comunicación básica, los recursos retóricos componen una parte intrínseca del lenguaje corriente.

Desarrollar el esquema o guión

  • La ideología es concebida como integración o conservación de la identidad.
  • La actitud principal no es de sospecha, sino la conversación. La actitud está relacionada con un marco conceptual, es semiótico.
  • Geertz trata de abordar el concepto de ideología mediante los instrumentos de la semiótica.
  • Geertz quiere decir que el análisis de la cultura no es “una ciencia experimental en busca de leyes sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones” (Ricoeur, 2006:276). Similitud con Max Weber.
  • Correlación establecida entre ideología y retórica.
  • La ideología es la retórica de la comunicación básica.
  • Algo se hace ideológico cuando la función integradora se petrifica, cuando se hace retórica, cuando prevalecen la esquematización y la racionalización.
  • La posibilidad de que la retórica pueda ser integradora y no necesariamente deformadora nos lleva a un concepto de ideología no despectivo.


Redacción

El planteamiento teórico de Geertz proviene de Max Weber a través de Talcott Parsons, teóricos de la literatura como Kenneth Burke, la escuela antropológica de cultura y personalidad, y filósofos como Ricoeur y Wittgestein. Para Geertz “la cultura es semiótica, el estudio de códigos de significado compartidos, y viene a conformar un conjunto de textos” (Giner, 2006:365).

La ideología se fundamenta en imágenes, conceptos y premisas que suministran los marcos mediante los cuales representamos, interpretamos, comprendemos y producimos significado a la existencia social. La ideología es una dimensión constitutiva de la sociedad y de la formación de la subjetividad humana. Tal como afirma Clifford Geertz en un artículo de 1964, la ideología no es sino “una tentativa de dar sentido a situaciones sociales incomprensibles, de interpretarlas de manera que sea posible obrar con significación dentro de ellas” (Ariño, 2007:147); las ideologías son mapas de una realidad social complicada, diversa y troquelada para conformar una conciencia colectiva. Esta concepción no es valorativa, sino neutra y plenamente general.

Las ideologías desempeñan la función de “definir e indeterminar las categorías sociales, asentar o alterar las expectativas sociales, conservar o desgastar las normas sociales, fortalecer o debilitar el consenso social, y paliar o encolerizar las tensiones sociales” (Ariño, 2007:147). La ideología, es el conjunto de creencias por el cual los seres humanos representan el mundo y elaboran significado. La ideología cambia no en una simple significación de la realidad que se erige como una visor a través del cual los agentes sociales comprenden el mundo en el que están inmersos, sino en una dialéctica que actúa, por un lado, en el nivel de la significación: en el sentido y las significaciones, distorsionando con ello el mundo social, y por otro lado, ésta tiene un efecto político contundente a través de dichas significaciones que “actúan como instrumento de legitimación y reproducción de dicho mundo social, en su condición de desigual” (Ariño, 2007:147).

Según Ricoeur, el concepto de ideología de Geertz es entendida como integración o conservación de la identidad. Aquí la actitud principal es la conversación, una actitud antropológica y relacionada con un marco conceptual que no es casual ni estructural y ni siquiera de motivación; es semiótico. Geertz intenta aproximar el concepto de ideología a través de los instrumentos de la  semiótica, quiere decir que el análisis de la cultura no es “una ciencia experimental en busca de leyes sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones” (Ricoeur 2006:276), por lo tanto adyacente a la perspectiva weberiana. La metáfora se caracteriza, nos dice Geertz, porque transgrede las significaciones corrientes y literales y, por tanto, extiende el lenguaje al ampliar su alcance semántico y “suele ser más efectiva cuanto más falsa es” (Ariño, 1997:200).

Se infiere la cultura como un proceso semiótico, emergiendo con ello y de un modo
Geertz
sustantivo, el concepto de acción simbólica y Geertz accede a él a través de Kenneth Burke, aunque con una significación diferente entre ambos. Burke manifiesta que el lenguaje es en realidad acción simbólica. Pero para Geertz la acción es simbólica, lo mismo que el lenguaje. Ricoeur se inclina a concebir la acción como algo dado por mediación simbólica, porque la acción simbólica no es una acción que acometemos, sino que es una acción que suplantamos por signos. Geertz emplea la irresoluta noción de símbolo extrínseco; quiere evidenciar que la acción está dirigido desde adentro por símbolos y llama a esos símbolos extrínsecos a diferencia de otra serie de símbolos determinados por la genética, caso en el que los códigos están incorporados en el organismo vivo. Esta distinción entre modelos extrínsecos e intrínsecos simboliza un intento de constituir la línea divisoria entre modelos que hallamos en la biología y modelos desarrollados en la vida cultural. Geertz sostiene que la plasticidad o flexibilidad biológica de la vida humana no nos concede un itinerario para tratar las diversas situaciones culturales, como la escasez, las cuestiones del trabajo, etc. Esa es la razón por la cual requerimos sistema complementario de símbolos que son, no naturales, sino modelos culturales. La consideración saliente es, esos símbolos y modelos funcionan de la misma forma que los modelos intrínsecos.

Algunos autores proponen observar cómo la noción de configuración se muestra básicamente productiva para comprender los dominios de tipo discursivos que posibilitan analizar las transformaciones históricas. Porque es en ese ámbito donde se produce la necesidad de operativizar las escalas de configuración y materialidad, para interpretarlas como producto de procesos históricos e ideológicos. Es precisamente aquí, donde “Geertz se refiere a los géneros, las figuras y a los diferentes métodos estilísticos, como procesos con lo que se sustenta la ideología para proveer marcos simbólicos de aprehensión y pautas que dirigen la acción” (Bitonde, 2008:66). Razonamos y discernimos comparando los estados, procesos y modelos simbólicos, los estados y procesos del mundo exterior. Discernir es comparar lo que vemos con las reglas del ritual. Un objeto, acontecimiento, acto o una emoción se reconoce ubicándolo sobre el fondo de un símbolo apropiado. Entonces vemos el movimiento como algo que realiza la gente, como la realización de un sacrificio, etc. La noción de comparar es el tema central. Las configuraciones culturales son programas que nos facilitan, según Geertz, un patrón o molde de la organización de procesos sociales y psicológicos, así como los sistemas genéticos nos suministran tal patrón para la organización de los procesos orgánicos. El proceso semiótico procura un plan.

La concepción de los símbolos como modelos conductores para la acción aparece en la definición de ideología en Geertz. Ésta establece un mapa cognitivo que orienta en situaciones de crisis; “lo que más directamente da nacimiento a la actividad ideológica es una pérdida de orientación, una incapacidad (por falta de modelos viables) de comprender
Geertz
el universo de responsabilidades y derechos cívicos en el que uno se encuentra
” (Nivón, 1991:45). Esta dimensión cognoscitiva de los sistemas simbólicos es resaltada cuando Geertz afirma, refiriéndose a la ideología como sistema cultural, que dichos sistemas constituyen fuentes extrínsecas de información que entran en juego en situaciones en las que escasea el tipo particular de información que ellos contienen, en situaciones en que las guías institucionalizadas de conducta, de pensamiento o de sentimiento son frágiles o no existen. No son por ello simplemente redes de significados en las que los hombres se encuentran fijados, como dice Geertz siguiendo a Weber, sino que en la medida en que guían a los hombres en sus relaciones entre sí. Dichos sistemas se establecen en “ideologías que distinguen unas realidades humanas, políticas y económicas de otras” (Nivón, 1991:45).

Podemos encontrarnos en este terreno fértil de las ideologías entendidas como sistemas de símbolos, la opinión de Alexander que las descifra como patrones de significados interactivos. Según este autor, aunque Geertz quiera escapar a la ceguera simbólica de Marx e incluso de Parsons, su problema reside en confinarse en una teoría culturalista, al privilegiar la interpretación de las acciones simbólicas sobre los sistemas culturales, aquí el énfasis pasa del texto al autor. Al centrarse en el desarrollo de una teoría de la acción simbólica, Geertz queda atrapado en el dilema interpretativo. Esas experiencias y su inevitable propensión a la tarea interpretativa desarrollaron en Geertz su preocupación por el estilo literario en la producción de etnografías y en peso hermenéutico de su proyecto antropológico. Su planteamiento interpretativo requería de una sofisticación y flexibilidad literaria, por lo cual “hizo de las formas retóricas un asunto central para discernir temas de posicionamiento en la interpretación cultural” (Del Cairo, 2008:25).

Aquí la cuestión orbita en torno a la posibilidad de establecer una relación de una ideología con los recursos retóricos del discurso. Geertz critica las teorías más corrientes de la ideología pues suponen algo que ellas mismas no comprenden: cómo el relajamiento de una tensión se convierte en un símbolo o cómo un interés está expresado en una idea. Geertz afirma que la mayor parte de los sociólogos dan por descontado lo que significa decir que un interés está expresado por algo diferente. Pero ¿cómo llegan a expresarse los intereses? Geertz asevera que podemos dar una respuesta a esto sólo analizando “cómo los símbolos simbolizan, cómo funcionan para expresar significaciones” (Ricoeur, 2006:278). Geertz asegura que los sociólogos carecen de los recursos simbólicos con los cuales pudieran cimentar una formulación más precisa.

Es peculiar el intento que hace Geertz de relacionar el análisis no sólo con la semiología en su significación más vasta, sino con la parte de la semiología que trata las figuras de dicción, la tropología, los recursos retóricos que no tienen necesariamente la finalidad de engañarnos o de engañar a los demás. La posibilidad de que la retórica pueda ser integradora y no necesariamente deformadora nos lleva a un concepto de ideología no despectivo. En el concepto de ideología hay algo de irreductible. Aún cuando aislemos de ella los otros dos estratos de la ideología, queda la función integradora de la ideología, la de conservar una identidad. Erikson dice que debemos ir más allá del concepto propagandístico de ideología, según el cual la ideología es “una forma sistemática de pseudología colectiva” (Ricoeur, 2006:278).


Sobre la base de este análisis de la ideología como función integradora, Paul Ricoeur destaca los siguientes puntos:

  • Al modificar la manera en que se construye el concepto de ideología, resaltamos la intervención simbólica de la acción, el hecho de que no hay ninguna acción social que no esté ya simbólicamente determinada. Ya no podemos decir que la ideología es tan sólo una clase de superestructura, porque los sistemas simbólicos pertenecen ya a la infraestructura, a la constitución básica del ser humano. Aquí la cuestión está posiblemente en el término “extrínseco”, pues lo que se llama extrínseco, es aún constitutivo del ser humano.
  • Destacar la correlación establecida entre ideología y retórica. Habermas puso de relieve esta conexión puesto que, discutió el problema de la ideología considerando  la comunicación y la falta de la misma. La ideología es la retórica de la comunicación básica, porque no podemos rechazar del lenguaje los recursos retóricos; éstos componen una parte intrínseca del lenguaje corriente. En su función integradora, la ideología es análogamente básica e ineluctable.
  • Reside en cuestionar si nos es legítimo hablar de ideologías fuera de la situación de deformación y hacerlo sólo con referencias a la función básica de integración. Ricoeur recela de si podemos concebir la ideología a culturas que están fuera de la situación posterior a la ilustración, situación en que se encuentran todas las culturas modernas circunscritas ahora en un proceso no sólo de secularización, sino básicamente en un enfrentamiento sobre ideales básicos.


Tomás Javier Prieto González
Santa Cruz de Tenerife
24 de Marzo 2013

Bibliografía:

Ariño Villarroya, A. (2007). Ideología, sistemas de creencias y representaciones sociales. Representaciones sociales y psicología social. Comportamiento, globalización y posmodernidad.  Promolibro. Valencia. Pp. 138-153.

Ariño Villarroya, A. (1997). Ideologías, discursos y dominación. Reis. 79/97. Centro de investigaciones Sociológicas. Madrid. Pp. 197-219.

Bitonde, M. (2008). La socio-semiótica como forma de pensamiento crítico. De la teoría al trabajo sobre configuraciones materiales. Perspectiva de la comunicación. Vol. 1, Nº 2. Universidad de la Frontera. Chile. Pp. 59-71.

Del Cairo, C., Jaramillo Marín, J. (2008). Clifford Geertz y el ensamble de un proyecto antropológico crítico. Tabula Rasa. Bogotá. Colombia, Nº8. Pp 15-41.

Giner, S., Lamo de Espinosa, E.,Torres C. (2006). Diccionario de Sociología. Alianza Editorial. Madrid.

Martínez Olguín, J. (2009). La ideología como condición de la cultura. Revista Margen. Argentina. Edición Nº 54. Pp 1-8.

Nivón, E., Rosas, A. (1991). Para interpretar a Clifford Geertz. Símbolos y metáforas en el análisis de la cultura. Alteridades. México. Pp. 40-49.

Ricoeur, P. (2006). Ideología y utopía. Gedisa. Barcelona.

domingo, 28 de abril de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 22


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricos – Blas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humano – Galaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir social – Jesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

Marshall Sahlins y E. Service: la distinción entre evolución general y evolución específica.

En su libro “Evolution and Culture”, Sahlins y Service intentan reivindicar los temas principales del evolucionismo clásico y reconciliarlo con la nueva teoría evolutiva. La “evolución general” puede estudiarse como dirección general de la humanidad. La “evolución específica” comprende formas concretas en las que los nuevos tipos culturales se adaptan a ambientes específicos. La cultura bien adaptada es algo predispuesto. Esto le proporciona identidad, unicidad y fuerza. La “evolución general” y la “evolución específica” pueden entrar en conflicto. “La sociedad o la cultura puede devenir tan adaptada a través de la especialización a su ambiente, tan bien ajustada a su nicho ecológico, que ya no sea adaptable, ni capaz de innovar para saltar hacia niveles más actos de organización tecnológica o social “(Smith). El estancamiento en lugar del cambio será el resultado probable.

El neoevolucionismo en sociología

El neoevolucionismo se afianzó en sociología como rechazo a las versiones ortodoxas del enfoque estructura-funcional. La teoría evolutiva revisada fue propuesta como alternativa al funcionalismo. Discutiremos los dos ejemplos más influyentes en el  neoevolucionismo sociológico.

Gerhard y Jean Lenski: el enfoque ecológico evolutivo.

Definen su perspectiva principal por referencia a las ciencias biológicas: “comparte con el enfoque evolutivo en biología un intenso interés por el proceso de cambio -especialmente el cambio básico, a largo plazo, de desarrollo y adaptativo  - y por los procesos conexos de competición y conflicto. Con el enfoque ecológico en biología comparte un interés por los lazos de interdependencia dentro y entre poblaciones y por las relaciones entre las poblaciones y su medioambiente”. (Lenski y Lenski)

La historia humana no es una mera secuencia, sino, por el contrario “la presencia de tendencias a largo plazo es meridianamente evidente. (Lenski) La más significativa es la tendencia del “avance tecnológico y sus consecuencias”. (Lenski y Lenski). La esencia del avance tecnológico procede del alcance y distinta calidad de la información.

La forma básica de información es genética, la forma superior es el aprendizaje individual, después viene la comunicación por signos y por último la comunicación mediante símbolos, la información codificada, conservada y compartida.

“Las soluciones de una sociedad a sus problemas tecnológicos funcionan como un conjunto de condiciones que determinan el abanico de soluciones que la sociedad puede aplicar a otros problemas” (Lenski y Lenski). El curso dominante de determinación sigue la secuencia: “tecnología-economía-Estado-sistema distributivo”. “El avance tecnológico es el principal  determinante de esta constelación de tendencias globales -en población, en lenguaje, en estructura social y en ideología- que definen los rasgos básicos de la historia humana” (Lenski y Lenski).

La tecnología proporciona el criterio principal para la periodización de las sociedades humanas en fases evolutivas:

1)    Caza y recolección hasta el 7.000 a.C.
2)    Hortícola, desde el 7.000 al 3000 a.C.
3)    Agraria, desde el 3.000 a.C. al 1.800 d.C.
4)    Industrial, desde el 1.800 d.C.

Algunas sociedades pueden desarrollar tecnologías diferentes, pero equivalentes, cuantificables como “el valor del producto bruto de una sociedad dividido por la energía humana empleada en su producción.

Talcott Parsons y la teoría ampliada de la diferenciación

T. Parsons acometió el problema del cambio histórico de largo alcance. En “Societies: Evolutionary and Comparative Perspectives” (1966) y “The System of Modern Societies” (1971), utilizó sus conceptos estructurales-funcionales anteriores para interpretar las transformaciones evolutivas de la sociedad humana.

Parsons distingue dos tipos de procesos que acontecen en cualquier sistema social:

1)    Procesos integradores y de control, tienen efectos compensatorios.
2)    Procesos de cambio estructural que tocan el centro del sistema de valores y normas. “El cambio estructural es un cambio en los valores que controlan las relaciones entre unidades del sistema” (Lacky).

Los cambios estructurales siguen el modelo evolutivo. “La evolución sociocultural, al igual que la evolución orgánica, ha procedido por variación y diferenciación desde formas simples a formas progresivamente más complejas “(Parsons). “El factor direccional es un incremento en la capacidad adaptativa generalizada”. La evolución no es unilineal sino multilineal.

Hay cuatro mecanismos básicos de evolución: la diferenciación, la gradación adaptativa, la inclusión y la generalización del valor.

1)    La diferenciación: la formación de unidades estructural y funcionalmente específicas.
2)    Gradación adaptativa: el surgimiento de la eficiencia de cada nueva unidad, su mayor ejecución especializada y efectiva comparada con totalidades anteriores más uniformes.
3)    La inclusión: la integración de nuevas unidades en la sociedad salvaguardando su funcionamiento armonioso en un contexto nuevo.
4)    La generalización del valor: formular los patrones normativos a un nivel suficientemente general como para abarcar nuevas unidades, diversificadas y proveerlas de apoyo y legitimación.

Estos cuatro mecanismos operan de forma conjunta. “El estado de cualquier sociedad dada y, lo que es más, de un sistema de sociedades conexas … es un complejo que resulta de ciclos progresivos que implican estos (y otros) procesos de cambio”.

La evolución sigue estadios discernibles: primitivo, primitivo avanzado, intermedio y moderno.

1)    La sociedad primitiva: homogénea y uniforme. Lazos sociales: parentesco y religión. Participación en la sociedad definida por categorías adscriptivas y criterios pluralistas.
2)    Estadio primitivo avanzado se alcanza cuando aparece la división en subsistemas: las funciones políticas les emancipan de la religión, diferenciando lo sagrado de lo profano. La participación en la sociedad deviene estratificada, dando énfasis al criterio de logro en lugar al de adscripción.
3)    Las sociedades intermedias están caracterizadas por el uso de la escritura (información, comunicación a distancia, transmisión de la tradición). Estratificación social desarrollada con principios universalistas.
4)    El tipo moderno de sociedad ha surgido en un espacio evolutivo único, Occidente, que es esencialmente la mitad de Europa que se siente heredera del Imperio Romano del norte del Mediterráneo. La sociedad de la cristiandad occidental, por tanto, proporcionó la base desde la cual “despegó” lo que denominaremos el “sistema” de la sociedades modernas (Parsons). Los rasgos cruciales de la modernidad son:

a.    La diferenciación completa de los cuatro subsistemas de la sociedad: adaptativo, de logro de fines, integrador y de mantenimiento del modelo
b.    El papel dominante de la economía (producción en masa, burocracia, mercado, dinero)
c.     El desarrollo del sistema legal como mecanismo principal de coordinación social y control.
d.    La estratificación basada en los criterio universalistas de mérito
e.    La extensión de redes complejas, impersonales, mediadas de relaciones sociales.

La imagen de Parsons de la evolución ha sido criticada por sus prejuicios prooccidentales  por Smith. Los prejuicios de Parsons son mayores cuando termina su discusión de la evolución con la siguiente conclusión: en nuestro tiempo ha aparecido una “sociedad de plomo”, que culmina el proceso evolutivo, y esta sociedad es los Estados Unidos. “Los Estados Unidos, la “primera nación nueva”, ha llegado a jugar un papel parecido a la Inglaterra del s. XVII” (Parsons).
Una descripción idealista, y se aleja de las realidades más desagradables de la vida americana. “Talcott Parsons, al escribir en los Estados Unidos en los años 50 y 60, sintió que estaba viviendo en la cumbre de la civilización humana, al igual que Aguste Comte en la década de los 30 del siglo pasado creía que su Francia mostraba la cara del futuro a las sociedades menos modernos de su tiempo” (Collins).

sábado, 27 de abril de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 21


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricos – Blas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humano – Galaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir social – Jesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

EL NEOEVOLUCIONISMO

El renacimiento del evolucionismo

Después de un período de crítica, rechazo y abandono, el evolucionismo sociológico volvió a la primera línea en los años cincuenta, entroncando con nuevas fuentes intelectuales.

El neoevolucionismo busca fundamentos nuevos para sus afirmaciones. 
“Los rasgos básicos de la historia humana desde el bajo paleolítico a través de la edad de bronce están ahora claros. Sólo pueden describirse en términos de desarrollo: las pruebas de un incremento numérico de la población humana, las pruebas de la residencia del hombre en hábitats cada vez más variados, las evidencias de una tecnología cada vez más compleja y las evidencias de la producción cada vez mayor de bienes duraderos y de acumulación de capital. Los historiadores toman la historia donde la dejan los arqueólogos, y sus hallazgos refuerzan y extienden el cuadro proporcionado por los arqueólogos: crecimiento continuo de la población; avance continuo en la tecnología, en la producción y en la acumulación de capital: y, además, los sistemas sociales generalmente se vuelven más complejos, más diferencias, más urbanos y más poderosos a medida que pasa el tiempo (Lenski).

Talcott Parsons afirma que “los desarrollos en la teoría biológica y en las ciencias sociales han creado firmes bases sobre las que aceptar la continuidad fundamental de la sociedad y la cultura como parte de una teoría más general de los sistemas vivos en evolución.

El neoevolucionismo se aleja del evolucionismo clásico:

1)    el enfoque se traslada desde la evolución de la sociedad humana global hacia los procesos de entidades sociales más limitadas: civilizaciones, culturas.
2)    La principal preocupación radica en los mecanismos causales de la evolución, en lugar de en la secuencia de estadios necesarios.
3)    Las descripciones de la evolución son formuladas en términos categoriales, descriptivos, evitando las evaluaciones y sobreentendidos acerca del  progreso. “Para los evolucionistas contemporáneos la evolución sociocultural tiene un significado mucho más restringido, carece de juicios morales implícitos” (Lenski y Lenski).
4)    Las proposiciones son expresadas en forma probabilística, en lugar de determinista.
5)    Incorporación gradual de puntos de vista de otras ramas del evolucionismo.

El neoevolucionismo en la antropología cultural

El neoevolucionismo comenzó en la antropología cultural, con diversos trabajos que renovaron el evolucionismo clásico. El neoevolucionismo reconoce y se adapta a la amplia crítica precedente. A continuación se exponen algunos trabajos:

Leslie White y el movimiento hacia el determinismo  tecnológico

En sus libros “Science of Culture” y “Evolution of Culture”, el etnólogo norteamericano  Leslie White, describe la cultura como un mecanismo adaptativo por medio del cual la especie humana se acomoda a la naturaleza.
Todas las partes de la cultura están interrelacionadas pero el papel primario es jugado por el sistema tecnológico, siendo secundarios la organización política, la estructura normativa y los sistemas de conocimiento e ideologías.  La cultura se desarrolla y avanza a través del incremento del tipo de energía, y la eficiencia con la que es utilizada la energía. Este factor determina el creciente dominio humano sobre la naturaleza que White ve como la tendencia evolutiva fundamentales.

La secuencia de utilización de la energía: energía corporal; domesticación animales; revolución agrícola; descubrimiento de los combustibles; energía de la fisión nuclear y comienza la era atómica.

El desarrollo de la cultura tiene orígenes biológicos y es principalmente endógeno. La clave de la evolución de una cultura radica en la cultura misma.

Julian Steward y el concepto de evolución multilineal

En su libro “Theory of Culture Change”, se alejó de la ortodoxia evolucionista. Buscó regularidades de “tipo medio” en el cambio histórico, estudiado múltiples culturas diferentes, llegando a afirmar que las culturas particulares divergen significativamente unas de otras y que no pasan por estadios unilineales.

Las culturas son consideradas como entidades discretas situadas en diversos nichos ecológicos, que van adquiriendo formas diversas a través de la adaptación a diversas condiciones. Las culturas difieren de otras culturas.

La evolución abarca culturas concretas, y ha de ser considerada como multilineal en dos sentidos:

1)    sentido intersocietal
2)    sentido intrasocietal

Lo que se pierde en universalidad se gana en concreción y especificidad. La determinación del análisis de paralelismos es un objetivo de la evolución multilineal.

Hay un principio causal más general tras los cambios evolutivos: la preponderancia de los factores “tecnoeconómicos”. La dominación de lo tecnoeconómico es considerada como distribución  probabilística.

El centro cultural es definido por Steward como la constelación de características que están más íntimamente relacionadas  con las actividades de subsistencia y con la organización económica. El centro incluye aquellos modelos sociales, políticos y religiosos que se han determinado empíricamente que están íntimamente conectados con esta organización.

 La tecnoeconomía es con más frecuencia decisiva, y la política  ocupa la periferia con mayor frecuencia y la ideología, derivada en la jerarquía de la causación social. “A lo largo de milenios las culturas de ambientes diferentes han cambiado enormemente, y estos cambios son ligables básicamente a nuevas adaptaciones exigidas por el cambio tecnológico y de la organización de la producción” (Steward)

Una crítica interesante a la teoría de Steward, la elaborada por Anthony Smith:

1)    La variación cultural entre sociedades es de hecho mayor que la variación de sus condiciones ambientales.
2)    La fuerza de la determinación de factores ecológicos o tecnoeconómicos depende de la fase de evolución. Cuanto más desarrollada está una sociedad, mayor será el grado en el que “el ambiente tenderá a colocar límites a la variación cultural y al cambio, en lugar de propulsar la unidad hacia el cambio (Smith). El esquema de Steward es de esta manera puesto en movimiento y dotado de una dimensión temporal.




lunes, 15 de abril de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 13


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricos – Blas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humano – Galaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir social – Jesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

La imagen weberiana del capitalismo puede resumirse en sus propias palabras: “A todos los efectos el capitalismo es lo mismo que la búsqueda de beneficio por medio de la continua empresa racional capitalista, por la constante renovación del beneficio o de la “rentabilidad” “ (1958: 333)

En el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, el esquema conceptual más influyente para analizar la sociedad tradicional y la moderna fue el propuesto por Talcott Parsons bajo la etiqueta de variables de modelo. (1951: 76-98, 203,4, 183,9; 1964: 46-51, 58-67) Influido por Tönnies, Durkheim y Weber, Parsons construyó una especie de escala multidimensional en la que comparar los distintos tipos de sistemas sociales podemos bosquejar dos modelos opuestos, estando el primero relacionado con lo que se ha mencionado hasta ahora como “sociedad tradicional”.

Variables de modelo de Parsons

                                                            Sociedad tradicional             Sociedad moderna

Articulación de la estructura social
Difuminación, carácter inarticulado, vago, general de los papeles, grupos y relaciones sociales
Especificidad, especialización avanzada de papeles y relaciones, división del trabajo, alcance definido de la vida del grupo
Bases de estatus
Adscripción. Admisión en papeles, estatus, grupos y relaciones basada en los factores recibidos del nacimiento y la herencia.
Logro. Admisión basada en el esfuerzo personal y el mérito.
Criterios de reclutamiento
Particularismo. Selección y tratamiento de los socios en las relaciones sociales y admisión en papeles y grupos basadas en rasgos únicos, personales de los candidatos potenciales, no necesariamente relevantes para el trabajo en cuestión o la naturaleza de los grupos y relaciones.
Universalismo, selección y tratamiento de los socios en una relación social basada en r4asgos generales categoriales, directamente relevantes para las tareas y la naturaleza de los grupos y las relaciones
Foco de valorizción
Colectivismo. Importancia central del a dónde pertenecen en lugar de quiénes son.
Individualismo. Evaluación, percepción de la gente centrada en sus acciones individuales. Importancia central de lo que hacen
Papel de las emociones
Afectividad, infusión de emociones en la vida social
Neutralidad, prohibición de despliegue emocional, ambiente racional, basado en los hechos, en la vida social.

Parsons no se ocupa de estos modelos como si describieran sociedades reales, históricas, sino como si se trataran de puntos extremadamente analíticos en el continuo a lo largo del cual pueden situarse las sociedades reales. Cada sociedad puede variar en diferente medida respecto a otras produciendo múltiples perfiles posibles de sociedades históricamente únicas.

Aspectos de la modernidad

Aparte de las definiciones negativas de la modernidad por oposición al tradicionalismo ha habido numerosos intentos de presentar rasgos positivos que indicaran propiedade fundamentales de este tipo social específico.  Uno de los intentos recientes de dar una descrpción más precisa de la modernidad es el presentado por Krishan Kumar (1988) Este autor sigue la estrategia de la construcción de modelos polares, pero los enriquece con observaciones empíricas concretas. Este catálogo general de características típicas de la modernidad se aproxima mucho a lo puede considerarse un consenso emergente en la sociología.

Primero, siguiendo a Kumar, debemos enumerar las características generales de la modernidad, y después indicar sus repercusiones en diversas áreas de la vida, más limitadas: la economía, la estratificación, la política, la cultura y la vida cotidiana.

  1. Hay principios eje que nos proporcionan el esqueleto de la modernidad. El primer principio es el individualismo. John Naisbitt y Patricia Aburdene (1990) hablan de “el triunfo del individuo” como algo central entre las megatendencias que caracterizan la época moderna. El individuo es emancipado de obligaciones irremplazables impuestas por el grupo, es libre para moverse entre los colectivos sociales, de elegir su pertenencia a voluntad, de autodeterminarse y responsabilizarse de sus propias acciones, tanto de los éxitos como de los fracasos.
  2. El siguiente principio es el de diferenciación. Más significativo en la esfera del trabajo donde aparece a través de gran número de ocupaciones y profesiones. Pero también se manifiesta en la esfera del consumo, donde hay una asombrosa variedad de opciones o de “oportunidades vitales”
  3. Un principio añadido es el de la racionalidad, esto es, el cálculo y la despersonalización de trabajo en las organizaciones y en as instituciones. Por supuesto este es el motivo central de la teoría weberiana de la burocracia.
  4. A continuación viene el economicismo, por el que entendemos la dominación de toda la vida social por actividades económicas, por fines económicos, por criterios económicos de de consecución.
  5. El último principio es la expansión. La modernidad tiene una tendencia inherente a expandir su alcance, en primer lugar en el espacio, y esto es lo que quiere decir el proceso de globalización.

La modernidad también se expande en profundidad, alcanzando las esferas más de detalle, privadas e íntimas de la vida cotidiana. (por ejemplo, convicciones religiosas, conducta sexual, gustos de consumo, etc.)

Estos principios generales organizativos de la modernidad están reflejados en diversos subdominios de la vida social. Los sociólogos habitualmente señalan varios fenómenos nuevos que surgen en las sociedades modernas. Así en el área de la economía, central para todo el sistema, observamos los siguientes:

  1. Velocidad y alcance sin precedentes en el crecimiento económico.
  2. El cambio de la producción agrícola a la industria como sector central en la economía.
  3. La concentración de la producción económica en las ciudades y en las aglomeraciones humanas.
  4. Aprovechamiento de fuentes no vivas de energía para reemplazar la fuerza humana y la animal.
  5. Eclosión de innovaciones tecnológicas que abarcan todas las esferas de la vida social.
  6. Apertura de mercados de trabajo libres y competitivos con un margen de desempleo.
  7. Concentración del trabajo en fábricas y en grandes empresas industriales.
  8. Papel esencial de los hombre de negocios, de los empresarios, de los “capitanes de la industria”, en la dirección de la producción.


Tal sistema económico no podía sino remodelar la entera estructura de clases y las jerarquías de estratificación de modo que:

  1. La situación de propiedad y la posición en el mercado devienen los determinantes principales del estatus social.  Reemplazando a otros factores tradicionales.
  2. Grandes segmentos de la población sufren el proceso de proletarización y depauperación; se convierten en fuerza de trabajo no propietaria, obligada a vender su fuerza de trabajo como mercancía, sin participar en los beneficios que produce.
  3. Poderosos grupos de propietarios capitalistas adquieren una riqueza considerable apropiándose y reinvirtiendo beneficios, por tanto las diferencias sociales se hacen cada vez más marcadas.
  4. Aparece una gran clase media en expansión, que incluye a diversas profesiones...


En el dominio político los principales cambios incluyen:

  1. El papel creciente del Estado, toma nuevas funciones al regular y coordinar la producción, redistribuyendo la riqueza, protegiendo la soberanía económica y estimulando la expansión en mercados exteriores.
  2. La difusión del imperio de la ley.
  3. La creciente inclusividad de la ciudadanía.
  4. La extensión de la organización burocrática racional, impersonal, como sistema dominante de gestión y administración en todas las áreas de la vida social.


Debemos el concepto de organización burocrática a Max Weber, que construyó su tipo ideal compuesto de los siguientes rasgos: 

  1. Competencias específicas de los cargos, reguladas por ley. 
  2. jerarquías de los cargos, con prerrogativas y autoridad diferenciadas, 
  3. criterios y principios prefijados de nombramientos y promoción, 
  4. formación especial o experiencia suficiente como requisito para el empleo, 
  5. trabajo administrativo como ocupación a tiempo completo con salario fijo, 
  6. separación del cargo y de quienes lo van ocupando, que no poseen los “medios de administración”, 
  7. formas escritas de funcionamiento que garantizan responsabilidad y supervisión, 
  8. impersonalidad del procedimiento. (Weber 1954: 351)


En el ámbito de la cultura, hay cuatro fenómenos importantes:

  1. La secularización.
  2. La centralidad del papel de la ciencia
  3. La democratización de la educación, que integra a segmentos de población cada vez mayores en niveles superiores.
  4. La aparición de la cultura de masas, con productos estéticos, literarios y artísticos que se convierten en bienes de consumo al alcance de casi todo el mundo y dirigidos a gustos no refinados.


Por último, en la vida cotidiana, se observa:

  1. Una notable extensión de dominio de la vida del trabajo y su separación de la vida familiar.
  2. Una creciente privatización de la familia y su aislamiento en gran medida del control social de la comunidad.
  3. La separación del trabajo y del tiempo de ocio, con un incremento del alcance de este último.
  4. La impregnación de la vida cotidiana con la preocupación por la adquisición y el consumo de bienes, que asume un papel no solo utilitario sino también simbólico.