Mostrando entradas con la etiqueta Turner. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Turner. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de octubre de 2012

Ecología II: Ecología Humana – Cuestiones a comprender y retener – Parte 14


En la asignatura de Ecología II: Ecología Humana del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resolver las cuestiones a comprender y retener.  Y como libro de referencia: Medio ambiente y sociedad. La civilización industrial y los límites del planeta de Ernest García (Alianza Editorial), bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.


Tema 1  – Las ciencias ambientales, la sociología y la relación entre medioambiente y sociedad - Nekane Ceballos Aurrekoetxea // Tema 2 - La sociología ecológica o medioambiental  Tomás Javier Prieto González // Tema 3 Sociología, límites y sostenibilidad José Bargallo Rofes // Tema 4 - Cambio social: desarrollo y sustentabilidad Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 5 Cambio social: modernización y medio ambiente  Carlos Catalán Serrano // Tema 6 - Medio ambiente, estructura y conflicto social José Bargallo Rofes // Tema 7 - Percepción social de los problemas medioambientales y cambio cultural – Julia Ortega Tovar

7.) Exponga las reglas de desarrollo sostenible de Turner y de Daly.

Turner ha propuesto tres reglas de conservación que habría de permitir un uso sostenible de los recursos naturales.
  1. El mantenimiento de su capacidad regenerativa, evitando una contaminación excesiva que ponga en peligro la capacidad de la biosfera para la asimilación de residuos.
  2. Conducción del cambio tecnológico mediante una planificación indicativa encaminada a promover, siempre que sea físicamente posible, la sustitución de los no renovables por los renovables.
  3. La utilización de la información científica sobre los procesos geológicos y geoquímicos con la finalidad de formular una política de etapas para el uso de los no renovables, según el criterio de ir pasando de los menos escasos a los que lo son más.


Daly también ha formulado tres reglas muy semejantes:

  1. Los recursos renovables, tanto en lo que respecta a su función de fuente como a la de colector (o sumidero), han de ser explotados sobre la base de maximizar el beneficio de un rendimiento sostenible y, en general, no se han de llevar a la extinción, porque se volverán más y más importantes a medida que los no renovables se agoten; eso implica que las tasas de recolección no pueden exceder las de regeneración y que la emisión de residuos no puede exceder la capacidad renovable de asimilación del medio ambiente.
  2. El progreso tecnológico debe incrementar la eficiencia en vez de incrementar el flujo metabólico de recursos.
  3. Los recursos no renovables se han de explotar a una tasa igual a la de creación de sustitutos renovables.


8.) Retenga los argumentos que vinculan los problemas de sostenibilidad con los de equidad.

En la emisión de los gases que producen el efecto invernadero, al establecer los datos, los expertos pueden hacer énfasis en la producción de dióxido de carbono por deforestación y de metano en los campos de arroz y en el aparato digestivo de los rumiantes o pueden, por el contrario, resaltar la combustión de petróleo, gas naturas y carbón. Según se haga una cosa u otra, la contribución de los países pobres al efecto invernadero se acentúa o se reduce. Hay también muchos criterios posibles de distribución de los costes: el resultado no es el mismo si se computan las emisiones de gases hechas en el pasado que si no se computan; no es lo mismo si se dice que todos los países han de reducir sus emisiones a nivel de –digamos- 1980 que si se distingue entre los que contaminan mucho y los que contaminan poco; no es lo mismo si se distribuyen cuotas de emisión en función de la población o del territorio.

9.) ¿Qué es la "huella ecológica? ¿Qué es lo que mide? ¿Qué relación tiene con la equidad? Retenga los conceptos asociados a la misma y sus limitaciones como medida de la escala física de la sostenibilidad de las sociedades humanas.

Huella ecológica es la superficie de tierra (o mar) biológicamente productiva que sería necesaria para mantener indefinidamente una determinada población humana con una tecnología y un nivel de consumo material determinados.  Permite una medida de la escala física de la sociedad y, al mismo tiempo, una evaluación de sus implicaciones en términos de equidad.  También revela la desigualdad internacional en cuanto al acceso a los recursos biológicos del planeta, mostrando cómo muchas sociedades viven “por encima de sus posibilidades” y conectando así las cuestiones de sostenibilidad con las de equidad.
Planetoide personal: es la huella ecológica per cápita.
Capacidad accesible: es la superficie biológicamente productiva local que puede ser utilizada por los habitantes del territorio analizado.
Déficit ecológico: expresa la medida en que la huella ecológica supera, si lo hace, la capacidad accesible.
Justa porción de tierra: es el territorio biológicamente productivo disponible per cápita en la Tierra.
Capacidad apropiada (o sustraída): es la diferencia entre el planetoide personal y la justa porción de tierra. 

10.) ¿Qué son las escalas máxima y óptima de la sostenibilidad? ¿es posible su determinación? ¿qué tipos de dificultades presenta la determinación de una y otra?

La escala máxima es relativa a los límites ecológicos más allá de los cuales un incremento del volumen físico de la sociedad comportaría la alteración catastrófica de los sistemas naturales que mantienen la vida humana, provocando un colapso de las formas sociales en que esta última se organiza.  La escala óptima hace referencia a los límites económicos por encima de los cuales un incremento del volumen físico de la sociedad, aunque fuese ecológicamente posible, no supondría un aumento del bienestar sino una merma de éste.
En el caso de la escala máxima, hay razones poderosas para dudar de que sea posible una respuesta inequívoca a si es posible su determinación. La noción de sustentabilidad remite a la relación entre dos sistemas complejos autoorganizadores, el de las sociedades humanas y el de la biosfera. El establecimiento teórico de la escala máxima implicaría la determinación de la frontera entre estos dos sistemas a partir de un número reducido de principios. Implicaría, también, la determinación de los efectos producidos en cada uno de los dos sistemas a consecuencia de los cambios producidos en el otro.
En cuanto a la escala óptima, las dificultades son de otra índole. El punto de partida es que el bienestar deriva de los servicios recibidos de dos fuentes: los productos de la actividad humana y las funciones naturales no producidas. Si las dos fuentes se interfieren, si el aumento de la primera comporta pérdidas en la segunda, ha de haber un punto de equilibrio más allá del cual un incremento marginal de la producción tenga como consecuencia una reducción más grande de la utilidad natural; un punto a partir del cual el crecimiento se volvería, literalmente, antieconómico. Así, este punto de equilibrio indicaría la escala óptima.

martes, 18 de septiembre de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 30


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa



Las Relaciones Intergrupales

Un mejor conocimiento de los factores psicosociales que propician el enfrentameinto entre los diversos colectivos puede contribuir a formaular soluciones que ayuden a reducirlos.

El conflicto intergrupal: definición y clases

Muzafer Sherif
La existencia de un conflicto intergrupal es cuando dos grupos, sociedades o naciones perciben que sus objetivos, intenciones y/o acciones son mutuamente incompatibles. Fischer (1993) distingue entre conflictos de baja y de alta intensidad:

Conflictos de baja intensidad son los que con mayor frecuencia ha estudiado la Psicología Social, la competición no abarca todos los aspectos de las relaciones entre los grupos. 

Si la situación no se resuelve en un tiempo prudencial existe el riesgo de que la propia dinámica interna haga que el conflicto vaya aumentando y se transforme en un conflicto de alta intensidad.

Las teorías del conflicto comparten tres premisas básicas:

  1. Que el ser humano es egoísta y trata de obtener los mayores beneficios posibles,
  2. que el conflicto surge cuando están en juego intereses incompatibles, y
  3. que los procesos psicosociales que acompañan al conflicto surgen de la existencia de intereses contrapuestos y no al revés.

Los trabajos de Sherif

En ellos se demostró que la competición entre los grupos produce actitudes negativas, prejuicios y comportameintos hostiles hacia los miembros del otro grupo.

Ver cuadro 13.2 Experimentos de Sherif sobre conflicto entre grupos. Página 471.

La teoría realista proporciona una explicación sólida del conflicto intergrupal y de los fenómenos psicosociales que lo acompañan. Sin embargo, dicha explicación es aplicable principalmente a las relaciones entre grupos de similar estatus que tienen, además un carácter cerrado. En otros casos su poder explicativo disminuye. Numeroso experimentos demuestran también que, en muchas ocasiones, la rivalidad y la discriminación hacia otros grupos se produce con anterioridad a cualquier tipo de competición real o instrumental entre ellos. La teoría de la identidad social (TIS), se ocupa directamente de estos asuntos.

La teoría de la identidad social

Esta teoría <>. Parte de la afirmación de que todas las personas tratamos de alcanzar y mantener una identidad social positiva. Dicha identidad está formada por aquellos aspectos del autoconcepto del individuo que proceden de las categorías sociales (grupos) a las que pertenece. Esta identidad social positiva se consigue realizando comparaciones (favorables) entre el propio grupo y otros grupos relevantes. Las personas no dudan en favorecer al propio grupo en detrimento del exogrupo, proceso que se denomina favoritismo endogrupal.

En una determinada sociedad predominan las creencias de movilidad social cuando  las personas que viven en ella están convencidas de que es posible cambiar de grupo o categoría social con cierta facilidad cuando su grupo de origen no logra satisfacer su necesidad de una identidad social positiva.

Por el contrario predominarían las creencias de cambio social cuando las personas perciben que el abandono, de forma individual, de su grupo de pertenencia es casi imposible.

Henri Tajfel
Tajfel y Turner (1979) tratan de explicar el surgimiento de diferentes tipos de conflicto intergrupal. Así en una sociedad donde el cambio de grupo es posible la persona simplemente lo abandonaría y buscaría otro que se ajuste más a sus deseos. Por el contrario, cuando la persona no está satisfecha con su grupo de origen pero no puede abandonarlo facilmente podría adoptar, según TIS, dos estrategias con el fin de salvaguardar su identidad positiva:

  • Mediante la creatividad social la persona puede buscar una dimensión de comparación nueva que le permita salir favorecida con respecto al exogrupo. Puede cambiar los valores asignados a los atributos de su grupo de forma que las comparaciones que previamente eran negativas se convierten en positivas asumiendo que <>. Puede finalmente, cambiar el exogrupo de comparación con objeto de salir beneficiado.
  • Mediante la competición social se produce cuando los miembros de un grupo deciden buscar su distintividad positiva tratando de superar al exogrupo en aquella dimensión en la que eran inferiores a él.

Cada una de estas estrategias tiene sus ventajas y sus inconvenientes. La estrategia de movilidad individual y algunas formas de creatividad social pueden evitar el conflicto intergrupal a pesar de existir competencia por recursos escasos. La movilidad individual destruye la solidaridad del grupo subordinado y no proporciona una solución contra la identidad social negativa para el grupo en su conjunto. La creativdad social puede evitar también el conflicto pero a costa de una cierta alienación de los miembros del grupo pues el grupo desfavorecido seguirá estando en una posición desaventajada.

La TIS es una teoría psicosocial del conflicto intergrupal que tiene un ámbito de aplicación mayor que la teoría  realista del conflicto. Explica cuándo y bajo qué condiones la desigualdad de recursos dará origen a un conflicto intergrupal. Asismismo, tiene en cuanta la posibilidad de que los grupos sean abiertos o cerrados y la influencia de este hecho sobre el conflicto.

El modelo de los cinco estadios

Taylor McKirnan (1984) asumen que las sociedades están estratificados, existiendo siempre en ellas grupos de alto y bajo estatus. Las relaciones entre grupos pasan siempre por cinco etapas cuya duración es imposible de prever y dependen de las circunstancias históricas específicas y de la dinámica propia de cada relación grupal. La transición de una etapa a otra se produce a partir de los procesos de atribución causal y los procesos de comparación social. Las cinco etapas por las que pasan las relaciones intergrupales serían las siguientes:

  • Relaciones intergrupales claramente estratificadas: está clara la existencia de dos grupos, uno de los cuales ocupa una posición dominante sobre el otro. Entre ellos existen barreras insalvables. Las pautas de atribución y comparaciones sociales se basan totalmente en las características inherentes a los grupos y se producen únicamente en el seno de cada grupo.
  • Emergencia de una ideología social individualista: sigue persistiendo la estratificación, sin embargo empieza a estimarse la <> o logros personales de los individuos y empieza a pensarse que es posible la movilidad social. En esta fase pueden darse comparaciones entre miembros de diversos grupos, pero en un plano interindividual (entre personas).
  • Movilidad social: aquí los miembros más competentes (la élite potencial) de los grupos desfavorecidos intentan cambiar el grupo. La motivación para hacerlo radica en la búsqueda de una identidad social positiva. Las acciones colectivas de los grupos desfavorecidos sólo tienen lugar cuando estos intentos individuales de ascenso social fracasan.
  • Surgimiento de la conciencia: El ascenso individual de algunos miembros del grupo desfavorecido contribuye a mantener el statu quo. Esto sucede principalmente por dos razones. Porque hace ver a los miembros del grupo subordinado la justicia del sistema existente: si se trabaja duro uno obtiene su recompensa. Porque priva al grupo subordinado de los líderes potenciales que podrían fomentar el conflicto.
  • Relaciones intergrupales competitivas: en esta fase el grupo desfavorecido trata de realizar comparaciones intergrupales, mientras que el grupo dominante intenta por todos los medios a su alcance hacer creer que sólo las comparaciones individuales son legítimas. Se realiza una atribución externa del estado de la cuestión culpabilizando al grupo dominante por la subordinación actual y pasada. Se realiza una atribución interna en relación con el futuro: se piensa que el propio grupo va ser capaz de mejorar su situación a partir de sus propias cualidades.

Una vez llegados a este punto el conflicto intergrupal puede terminar de tres maneras posibles:

  • Si la relación de poder entre el grupo subordinado y el dominante no consigue ser cambiada, se volvería la etapa II y el ciclo seguiría de nuevo.
  • El grupo dominado puede dar la vuelta a la tortilla, se volvería también a la etapa II, pero con una inversión de papeles entre los dos grupos.
  • Los grupos pueden alcanzar una relativa igualdad de poder. Al no haber un grupo claramente ganador se produciría un <>.

Este modelo proporciona un buen marco teórico de orientación psicosocial de cual pueden surgir predicciones específicas susceptibles de ser verificadas.

jueves, 12 de julio de 2012

Teoría Sociológica II: Moderna Resúmenes parte 18

En la asignatura de Teoría Sociológica II: Moderna del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libroTeoría sociológica moderna de George Ritzer, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Un esbozo histórico de la teoría sociológica: Los años posteriores– Tomás Javier Prieto González // Tema 2 T. Parsons- Ruth Cardedal Fernández // Tema 3 Funcionalismo Estructural, Neofuncionalismo y Teoría del Conflicto- Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 4 Variedades de la Teoría Marxiana– Carlos Catalán Serrano // Tema 5 Teoría de sistemas– Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Interaccionismo Simbólico – Isabel Bermúdez Pérez // Tema 7 Etnometodología- María de los Ángeles de Diego Miravet // Tema 8 Teorías del Intercambio, de Redes y de la Elección Racional - Yolanda Diez Suárez

El funcionalismo estructural de Robert Merton


Robert Merton fue discípulo de Parsons. Hay importantes diferencias entre ellos. Mientras Parsons defendía la creación de grandes teorías, Merton era más partidario de las teorías de alcance medio. Merton simpatizaba más con las teorías marxianas que Parsons (hacia izquierda política).

Modelo estructural funcional: Merton criticó lo que consideraba que eran los tres postulados básicos del análisis funcional.

1. Unidad funcional de la sociedad: este postulado sostiene que todas las creencias y prácticas culturales y sociales estandarizadas son funcionales para la sociedad en su conjunto, así como para los individuos que pertenecen a ella. Esta perspectiva implica que las diversas partes de un sistema social deben tener un grado alto de integración. Sin embargo, Merton mantenía que aunque este postulado se verificaba en las pequeñas sociedades primitivas, no ocurría así en el caso de sociedades más grandes y complejas.

2. Funcionalismo universal: presupone que todas las formas y estructuras sociales y culturales estandarizadas cumplen funciones positivas. Merton señalaba que este postulado contradecía lo que ocurría en el mundo real. Era evidente que no toda estructura, costumbre, idea, creencia, …, cumplía funciones positivas.

3. Indespensabilidad: sostiene que todos los aspectos estandarizados de la sociedad no sólo cumplen funciones positivas, sino que representan también partes indispensables para el funcionamiento del todo. Este postulado conduce a la idea de que todas las funciones y estructuras son funcionalmente indispensables para la sociedad. La crítica de Merton, de acuerdo con Parsons, era que al menos debíamos admitir que existían diversas alternativas funcionales y estructurales que podían adecuarse a la sociedad.

Merton afirmaba que todos estos postulados funcionales se fundamentaban sobre supuestos no empíricos basados en sistemas teóricos abstractos. Como mínimo, la responsabilidad del sociólogo es examinar empíricamente cada uno de esos supuestos. La creencia de Merton de que la verificación empírica, no los supuestos teóricos, era crucial para el análisis funcional, le condujo a desarrollar su “paradigma” del análisis funcional como guía para la integración de la teoría y la investigación.

Merton especificó claramente que el análisis estructural funcional debía partir del estudio de los grupos, las organizaciones, las sociedades y las culturas.

Los primeros funcionalistas estructurales solían centrarse casi exclusivamente en las funciones que cumplían una estructura o institución social para otra. Sin embargo, para Merton estos analistas solían confundir los motivos subjetivos de los individuos con las funciones de las estructuras o las instituciones. El funcionalista estructural debía centrarse en las funciones sociales más que en los motivos individuales. De acuerdo con Merton, las funciones se definían como “las consecuencias observadas que favorecen la adaptación o ajuste de un sistema dado”. No obstante, hay un claro sesgo ideológico cuando una se centra exclusivamente en la adaptación o el ajuste, porque invariablemente se trata de consecuencias positivas. Es importante señalar que un hecho social puede tener consecuencias negativas para otro hecho social. Para rectificar esta grave omisión del funcionalismo estructural temprano, Merton desarrolló la idea de disfunción. Del mismo modo que las estructuras o las instituciones podían contribuir al mantenimiento de las diferentes partes del sistema social, también podían tener consecuencias negativas para ellas.

Merton también enunció la idea de las no funciones, que definía como consecuencias irrelevantes para el sistema sometido a estudio. Entre ellas figuraban las formas sociales que constituían “supervivencias” de tiempos pasados. Si bien probablemente tuvieron consecuencias positivas o negativas en el pasado, en la sociedad contemporánea carecían de efecto significativo.

Para responder a la cuestión de si las funciones positivas sobrepasan a las disfunciones o viceversa, Merton desarrolló el concepto de saldo neto.

La validez del concepto de Merton reside en el modo en que orienta al sociólogo cuando estudia una cuestión de cierta importancia.

Para ello, Merton desarrolló la idea de que había varios niveles de análisis funcional. Por la general, los funcionalistas se habían limitado al análisis de la sociedad en su conjunto, y Merton señaló con claridad que también era necesario estudiar las organizaciones, las instituciones o los grupos.

Merton también introdujo los conceptos de funciones latentes y funciones manifiestas. Estos dos términos constituyen una contribución relevante al análisis funcional. En general, las funciones manifiestas son intencionadas, mientras que las funciones latentes son no intencionadas.

Otro concepto de Merton son las consecuencias imprevistas. Las acciones tienen consecuencias previstas y no previstas. Aunque todos somos conscientes de las consecuencias previstas, para identificar las consecuencias imprevistas se requiere del análisis sociológico.

Merton especificó que las consecuencias no previstas y las funciones latentes no eran lo mismo. Una función latente es un tipo de consecuencia imprevista, que es funcional para un sistema determinado. Pero existen otros dos tipos de consecuencias imprevistas: “las que son disfuncionales para un sistema determinado, entre ellas las disfunciones latentes” y “las que son irrelevantes para el sistema, al cual no afectan ni funcional ni disfuncionalmente… las consecuencias no funcionales”.

En su esfuerzo por clarificar aún más la teoría funcional, Merton señaló que una estructura podía ser disfuncional para el sistema en su conjunto y, no obstante, seguir existiendo.

Merton mantenía que no todas las estructuras son indispensables para el correcto funcionamiento del sistema social. Algunas partes de nuestro sistema social pueden ser eliminadas. Esta idea hace que la teoría funcional supere otro de sus sesgos conservadores. Al admitir que ciertas estructuras pueden eliminarse, el funcionalismo admite el cambio social intencional.

Estructura social y anomia: análisis de Merton de la relación entre cultura, estructura y anomia.

Merton define la cultura como “el cuerpo organizado de valores normativos que gobiernan la conducta que es común a los individuos de determinada sociedad o grupo” y la estructura social como “el cuerpo organizado de relaciones sociales que mantienen entre sí diversamente los individuos de la sociedad o un grupo”. La anomia se produce “cuando hay una disyunción aguda entre las normas y los objetivos culturales y las capacidades socialmente estructuradas de los individuos del grupo para obrar de acuerdo con aquellos”. Es decir, debido a la posición que ocupan en la estructura social de la sociedad, ciertas personas son incapaces de actuar de acuerdo con los valores normativos. La cultura exige cierto tipo de conducta que la estructura social impide que se produzca.

Si aparece la anomia puede darse una tendencia hacia la conducta desviada.

Merton vincula la anomia con la desviación de manera que las disyunciones entre cultura y estructura tienen la consecuencia disfuncional de conducir a la desviación dentro de la sociedad.

En la obra de Merton sobre la anomia hay implícita una actitud crítica hacia la estratificación social. Así, mientras Davis y Moore aprobaban en sus escritos una sociedad estratificada, la obra de Merton indica que los funcionalistas estructurales deben criticar la estratificación social.


Principales críticas

Ninguna teoría sociológica de la historia de la disciplina ha despertado tanto interés como el funcionalismo estructural. Desde finales de 1930 hasta principio de 1960 fue virtual e indiscutiblemente la teoría sociológica dominante en EEUU. Sin embargo, durante los años sesenta comenzaron a aumentar de tal manera las críticas a esta teoría que llegaron a sobrepasar sus elogios.

Críticas sustantivas: una de las principales críticas defiende que el funcionalismo estructural no es válido para tratar cuestiones históricas, que es intrínsecamente ahistórico (es decir, incapacidad para analizar elpasado). De hecho, el funcionalismo estructural se desarrolló, al menos en parte, como reacción al enfoque histórico evolucionista de ciertos antropólogos.

Los funcionalistas estructurales también fueron atacados por su incapacidad para analizar con eficacia el proceso del cambio social. Otra crítica es su paralela incapacidad para estudiar el proceso contemporáneo de cambio social. El funcionalismo estructural es bastante más apropiado para el análisis de estructuras estáticas que para el de los procesos de cambio. P. Cohen cree que el problema reside en la teoría estructural funcional, en la que todos los elementos de una sociedad se refuerzan uno a otro y refuerzan también al sistema en su conjunto, lo que dificulta la comprensión del modo en que estos elementos pueden contribuir al cambio. Turner y Maryanski piensan que el problema reside en los que utilizan la teoría, no en la teoría misma.

Desde el punto de vista de Turner y Maryanski los funcionalistas estructurales no suelen abordar la cuestión del cambio, y cuando lo hacen es en términos del desarrollo más que de la revolución. Independientemente de donde se encuentra el problema, si en la teoría o en los teóricos, el hecho es que las principales contribuciones de los estructural-funcionalistas se enmarcan en el estudio de estructuras sociales estáticas que no cambian.

Quizá la crítica más conocida es que no puede ser utilizado para analizar de forma satisfactoria la cuestión del conflicto. Esta crítica adopta varias formas. Alvin Gouldner señala que Parsons tendió a dar demasiada importancia a las relaciones armoniosas. Irving Louis Horowitz mantiene que el funcionalismo estructural considera que el conflicto es invariablemente destructivo y que ocurra fuera del marco de la sociedad. Abrahmson señala que el funcionalismo estructural exagera el consenso societal, la estabilidad y la integración, y no atiende al conflicto, el desorden y el cambio.

La crítica general de que el funcionalismo estructural es incapaz de tratar la historia, el cambio y el conflicto ha llevado a muchos a afirmar que el funcionalismo estructural tiene un sesgo conservador. Un funcionalista estructural conservador acentuaría las ventajas económicas de vivir en nuestra sociedad antes que sus inconvenientes.

Este sesgo conservador puede deberse no sólo a su ignorancia de ciertas cuestiones (cambio, histórico, conflicto), sino también a su elección de los temas de investigación. Por un lado, los funcionalistas estructurales han tendido a centrarse en la cultura, las normas y los valores.

La concepción pasiva del actor individual es de crucial importancia en la aproximación del funcionalismo estructural a los factores societales y culturales, y contribuye a la explicación de la orientación conservadora de la teoría. Las personas son tratadas como seres constreñidos por fuerzas sociales y culturales. Los estructural-funcionalistas (Parsons) carecen de una concepción dinámica y creativa del actor.

La tendencia de los funcionalistas estructurales a confundir las legitimaciones empleadas por las elites de la sociedad con la realidad social está muy relacionada con su enfoque cultural.

Estas críticas sustantivas se orientan en dos direcciones básicas. Primera, parece evidente que el funcionalismo estructural presenta una estrechez de miras que le impide ocuparse de una serie de cuestiones y aspectos importantes del mundo social. Segunda, su enfoque suele tener un sesgo conservador; hasta cierto punto el funcionalismo estructural ha opera y opera a favor del estatus quo y de las elites dominantes.

Críticas lógicas y metodológicas: una de las críticas que se han formulado con mayor frecuencia es que el funcionalismo estructural es básicamente vago, ambiguo y poco claro. Parte de la ambigüedad se debe a que los funcionalistas estructurales eligen analizar sistemas sociales abstractos en lugar de sociedades reales.

Otra crítica relacionada con la anterior es que, si bien nunca ha existido un gran esquema con el que poder analizar todas las sociedades que ha habido a lo lardo de la historia, los funcionalistas estructurales han creído que sí hay una teoría o al menos un conjunto de categorías conceptuales que sirven para ese fin. Muchos críticos consideran que lo máximo a lo que puede aspirar la sociología es a teorías de “alcance medio”.

Entre otras críticas metodológicas se incluye también la cuestión de si existen métodos adecuados para el estudio de los temas que preocupan a los funcionalistas estructurales. Otra sería que el funcionalismo estructural dificulta el análisis comparado.

Teleología y tautología: P. Cohen y Turner y Maryanski consideran que la teleología y la tautología constituyen los dos problemas lógicos más relevantes del funcionalismo estructural. Algunos tienden a considerar la teleología del funcionalismo como un problema intrínseco, pero G. Ritzer cree que el problema no reside en la teleología per se, sino en el carácter ilegítimo de su teleología. En este contexto, la teleología se define como la creencia de que la sociedad tiene propósitos o metas. Para alcanzar esas metas la sociedad crea o provoca la creación de estructuras sociales e instituciones sociales específicas.

Para Turner y Maryanski el problema reside en la extensión excesiva de la teleología. El funcionalismo estructural define y describe los diversos modos en que las metas conducen, de hecho, hacia la creación de subestructuras específicas.

Turner y Maryanski admiten que el funcionalismo presenta teleologías ilegítimas.

La otra gran crítica es que es tautológico. Un argumento tautológico es aquel en el que la conclusión simplemente explicita lo que está implícito en la premisa, o constituye una mera reafirmación de la premisa. En el funcionalismo estructural, este razonamiento circular suele adoptar la siguiente forma: se define el todo en término de las partes, y entonces se definen las partes en términos del todo. Así, puede afirmarse que un sistema social se define por la relación entre sus partes componentes y las que las partes componente de sistema se definen por el lugar que ocupan en el conjunto del sistema social. Como cada uno de estos elementos se define en términos del otro, lo que ocurre en realidad es que ni el sistema social ni sus partes constituyente quedan definidas.