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viernes, 25 de octubre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 13


En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.

1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz

1.1.        Teorías de la identidad

Según Pizzorno un individuo no puede realizar un cálculo racional preciso de los costes de la participación, dado que le es imposible anticipar cuáles serán los beneficios que de ella obtendrá en un futuro, puesto que no es posible asegurar que sus criterios de valoración van a permanecer inmutables a lo largo del tiempo: nunca existe la certeza necesaria para un cálculo en términos exclusivamente racionales, dado que l apercepción de la eficacia varía a lo largo del tiempo. El individuo no puede comparar los costes actuales de su participación con los beneficios, que previsiblemente no serán inmediatos, dado que cada “yo” está compuesto por una retahíla de yoes que se van sucediendo en una secuencia temporal y que se superpone a la interacción con otros yoes en el momento presente. Esto supone entender a cada persona como un yo en evolución permanente, lo que dificulta una exacta evaluación de preferencias en términos estrictamente racionales.

Pizzorno considera que la incertidumbre de este cálculo individual se supera parcialmente por la seguridad que aporta el “reconocimiento colectivo” derivado de la participación en una asociación, términos de prestigio, respeto, amistad, afecto, honor, etc.; entramos en el campo de la formación de identidades colectivas. Para que una persona decida participar, puede ser objetivo suficiente la posibilidad de formar su propia identidad, implicándose en una identidad colectiva que le resulta sugestiva, donde la asociación concreta actuará como círculo de reconocimiento. La participación de algunos sujetos que no se entiende desde la fórmula de maximización de beneficios cobra sentido desde esta perspectiva.

En este paso de identificación con el grupo se subraya como elemento fundamental: los límites de la participación vienen marcados por los límites de la identificación con el grupo. Para Klandermans la identificación grupal es la imagen de la identidad colectiva del grupo proyectada en el individuo. No puede construirse una identidad colectiva sin que los individuos se identifiquen con el grupo y participen activamente en la fabricación de esa identidad compartida.

1.2.        Interaccionismo simbólico, construcción social de la protesta y análisis de marcos

Algunos autores denominan sociología creativa; engloba aportaciones de un conjunto de enfoques teórico-metodológicos que van desde la sociología fenomenológica y cognitiva a las sociologías interpretativas y de la vida cotidiana (Schütz, Mead, Garfinkel). Se pretende revalorizar l aimportancia del sujeto y de la intersubjetividad. Los seres humanos no están meramente determinados por los hechos o las fuerzas sociales; están constantemente dando forma y creando sus propios mundos sociales en interacción con otros; que de esta constante definición y recreación provienen los motivos colectivamente construidos y vividos por los que los sujetos orientan su acción; y que se requiere métodos especiales para el estudio de estas “empresas sociales creativas”.

Mead, Blummer, Turner y Killiam llamaron la atención sobre el hecho de que las interpretaciones y significados atribuidos a la realidad son fruto de la interacción y comunicación entre individuos; son el resultado de sus relaciones y mutuas influencias en diversos contextos sociales. En el espacio intersubjetivo de interacción y comunicación las personas van construyendo socialmente la “realidad” y las distintas interpretaciones de la misma. Lo significativo para la acción será la manera en que estos agentes perciban, definan, e interpreten estos condicionamientos y el significado que, subjetiva e intersubjetivamente, otorguen a las posibilidades y limitaciones que poseen para intervenir.

Berger y Luckmann quienes desde la sociología del conocimiento, abrieron el camino para un nuevo paradigma teórico. Esta perspectiva construccionista ha sido desarrollada y aplicada a ámbitos de estudio diversos como la sexualidad, las identidades políticas o los movimientos sociales. La etiqueta de “construcción social” se ha convertido en un paraguas teórico bajo el cual se cobijan una pluralidad de enfoques que coinciden en destacar la naturaleza social de los procesos de significación, interpretación y construcción de significados, puesto que tienen lugar en la interacción entre los individuos. Ésta es la razón por la cual su aplicación al análisis de los movimientos sociales se conceptualiza como construcción social de la protesta. Desde esta perspectiva sociopsicológica aquello que los movimientos sociales definen como “problema” es el resultado de procesos de definición colectiva de la situación, que cristaliza en situaciones “etiquetadas” como problema. Los problemas, carencias o de mandas no son susceptibles de protesta por el mero hecho de su existencia objetiva, no ha “hechos daos”. Los tiempos cambian y con ellos nuestra forma de percibir y valorar la realidad: la definición de la realidad que podíamos considerar algo “objetivo”, no es más que la interpretación subjetiva de los eventos acorde con las condiciones coyunturales de espacio y tiempo. Por ello hablamos de definición de la situación, resaltando que la objetivación de motivos para la movilización es una construcción social. Este enfoque viene a completar las distintas perspectivas teóricas sobre los movimientos sociales al adoptar como tesis subyacentes que la movilización depende de la forma en que se enmarcan las diversas variables y del grado en que éstas ee relacionan con los objetivos de la movilización.

Lo que se está proponiendo es prestar atención a la forma en que los suhetos traducen las condiciones macroestructurales en predisposiciones individuales para la movilización: los movimiento son considerados como agentes productores de significado, comprometidos en al construcción de sentido en competencia con otros actores sociales; aquí la relevancia que adquieren para su estudio los elementos culturales, ideológicos y simbólicos. Los movimientos destacan algunos aspectos de la realidad sobre otros, les asignan significado, y definen como problemáticas determinadas situaciones sociales con la finalidad de movilizar a sus antagonistas. Por marco de acción colectiva se entiende un “esquema interpretativo” que simplifica y destaca una realidad social, y que integra un conjunto básico de creencias y significados orientados a la acción que inspiran, legitiman y posibilitan sus actividades y campañas. Animando así a la protesta. Por medio de una atribución de responsabilidades y de la articulación de propuestas alternativas, los movimientos sociales consiguen dar sentido al mundo social de los participantes.

Hunt, Benford y Snow señalan tres tareas fundamentales a realizar por las organizaciones de los movimientos en la construcción de marcos para la movilización colectiva, mediante:

       1)      Marcos de diagnóstico, donde se definen determinados acontecimientos o situaciones como problemáticas y susceptibles de cambio, se señalan ciertos agentes sociales como responsables de haber causado el problema y se les adjudica el rol de antagonistas. Todo esto se concreta en dos marcos interpretativos especializados:

·      Marco de identidad: define un “Nosotros” agraviado.
·      Marco de injusticia: debe concretar uno “otros” oponentes (antagonistas), responsables de la injusticia percibida.

       2)      Marco de pronóstico, establece propuestas para corregir esa situación problemática especificando qué debería hacerse y quién tendría que hacerlo: objetivos específicos, tácticas y estrategias a seguir.
       3)      Marcos de motivación, a través del cual los movimientos se enfrentan al objetivo de concienciación de sus seguidores al establecer los motivos adecuados que justifican la acción a favor de una causa.

Se procede así a la “movilización de la acción”: la implicación de las personas que comparten una identidad colectiva en la acción conjunta. Para ello se desarrollan los:

·      Marcos especializados de eficacia que implica la creación y difusión entre los potenciales activistas y simpatizantes de creencias sobre la eficacia de la movilización: es que la acción colectiva depende de expectativas anticipadas de éxito o fracaso. Si las personas actúan de manera colectiva es en parte porque creen que su acción será eficaz, que el cambio al que aspiran es posible, pero que no sucederá si no tiene lugar la acción colectiva.
·      Marco de costes/beneficios permite indagar cómo influyen el discurso del movimiento y el contexto afectivo-normativo en que se desenvuelve el individuo, es su percepción de los costes y beneficios asociados a la participación.

La teoría de la construcción social de la protesta y el análisis de marcos resultan adecuados, no sólo para analizar la dimensión individual de la movilización, sino también para delimitar los aspectos culturales de la protesta, dada la centralidad de la actividad simbólica en la configuración de los marcos de significado y en el diseño de las identidades.



miércoles, 16 de octubre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 5


En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.

1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz

 El estado de las teorías de los movimientos sociales


La sociología de los movimientos sociales, como cualquier subcampo de la sociología, está íntimamente relacionado con las teorías generales de la sociedad. Esta conexión es mutua. Diferentes teorías generales de la sociedad implican visiones distintas de los movimientos sociales y, a la inversa, diferentes teorías generales adquieren distintos grados de corroboración de la investigación en curso sobre movimientos sociales.

Tomemos algunos ejemplos. La teoría desarrollista (historicista): ha de tratar a los movimientos sociales meramente como síntomas, epifenómenos de cambios sociales en curso. Aparecen como la fiebre en los momentos de crisis sociales, de rupturas o de estallidos revolucionarios. La teoría postdesarrollista, que se centra en el papel creativo de la agencia humana y afirma la naturaleza contingente, abierta, del proceso histórico, tratará a los movimientos sociales de una forma completamente diferente. Como agentes, creadores, constructores, actores cruciales en el proceso histórico.

La versión ortodoxa del materialismo histórico en comparación con la teoría moderna de los nuevos movimientos sociales. En la teoría marxista, los movimientos sociales, enraizados en los intereses de clase, son meros demiurgos de la historia, vehículos, portadores, ejecutores, de tendencias de desarrollo necesario. Como mucho pueden liberar o acelerar los procesos históricos, pero no pueden causarlos.

En la teoría moderna de los movimientos sociales, éstos devienen los verdaderos agentes causales del cambio social y no meras emanaciones de un proceso histórico autónomo. Producen, crean, y hacen, y no se limitan a ejecutar transformaciones y revoluciones.

Dentro de la teoría de sistemas de la sociedad (el funcionalismo-estructuralismo ortodoxo), los movimientos sociales no pueden aparecer sino como molestias, patologías, manifestaciones desviadas de desorden o de desorganización social, que han de ser contrarrestados o compensadas por los mecanismos equilibradores del sistema. Dentro del moderno enfoque de la elección racional, los movimientos sociales figuran como medios normales para la obtención de fines políticos, como formas específicas de acción políticas acometidas por colectivos de personas afanándose por sus fines cuando carecen de oportunidades institucionales, rutinarias, para la representación de intereses.

Hay dos modelos tradicionalmente opuestos de sociales, que están relacionados con dos enfoques opuestos en el estudio de los movimientos sociales:

1.    El que enfatiza la movilización de actores: los movimientos sociales surgen desde abajo, cuando el volumen de agravios, de descontento y de frustración de las poblaciones humanas excede un determinado umbral. Otra versión implica una imagen de intermediación o conspirativa: el movimiento social es considerado como una acción colectiva intencionada.
2.    El que enfatiza el contexto estructural, que facilita o constriñe la emergencia de movimientos sociales; en suma, los movimientos estallan cuando las condiciones, circunstancias y situaciones lo permiten. Una versión tiene afinidad con la metáfora de la capa de seguridad: el potencial de movimientos es liberado desde arriba, cuando las constricciones se debilitan. Otra versión enfatiza el acceso a los recursos: los movimientos son concitados por la apertura de nuevos medios y oportunidades que facilitan la acción colectiva.

Los últimos tiempos han producido un fuerte impulso hacia la síntesis teórica, superando la oposición entre teorías orientadas hacia la acción y teorías orientadas hacia la estructura.
Bert Klandernabs argumenta que los fuertes prejuicios estructurales (organizacionales) de la teoría en boga de la movilización de recursos conduce al descuido de la dimensión individual, psicológico-social. Esto ha de remediarse combinando una teoría nueva, modificada, psicológico-social con un enfoque adecuadamente atemperado de la movilización de recursos.

Myra Ferre y Frederick Miller intentan enriquecer la perspectiva de la movilización de recursos elaborando el olvidado nivel subjetivo. Se centran en dos procesos psicológicos:

1.    Es el sistema de atribución, esto es, dirigir el descontento y culpar a las estructuras institucionales en lugar de a las personas (gobernantes).
2.    Concitar el compromiso de los participantes, esto es, modelar las motivaciones conducentes al reclutamiento y a la acción.

Desde su posición, ha de restaurarse una perspectiva psicológica mejorada en las teorías de la organización estructural para hacerlas más adecuadas.

Ralph Turner reconoce las ganancias cognitivas obtenidas dentro de la perspectiva de la movilización de recursos, y argumenta en contra de considerarla como una alternativa irreconciliable con los enfoques más tradicionales de Park, Blummer, Smelser y él mismo. Admite que la teoría de la motivación de recursos añade la percepciones cruciales a tres cuestiones no resueltas dentro de la teoría ortodoxa de la conducta colectiva:

1.    Es la cuestión de la “extrainstitucionalidad”: por qué la gente se aleja de las formas institucionalmente establecidas.
2.    Es la traducción de los sentimientos en acción: por qué la gente convierte disposiciones extrainstitucionales en acciones.
3.    Es el misterio de actuar colectivo: por qué la gente se junta para expresar sus sentimientos e impulsos.

Los fundadores mismos de la perspectiva de la movilización de recursos; Doug McAdam, John McCarthy y Mayer Zald proclamaron un manifiesto de reconciliación. Su ímpetu se concentra en el rechazo a las explicaciones unilaterales, sean “desde arriba”, por referencia a las estructuras, o “desde abajo”, invocando a las acciones, y en explicar las conexiones entre las condiciones macroestructurales y las microdinámicas de los movimientos en evolución. Creemos que la acción real tiene lugar en un tercer nivel, intermedio entre el individuo y los amplios macrocontextos en los que está sumergido.

Esta tendencia hacia la síntesis y la reconciliación parece acertada y correcta. La tremenda complejidad del fenómeno de los movimientos sociales precisa fuentes múltiples de ilustración y sólo puede ser explicado de forma adecuada por una pluralidad de enfoques, o en el último caso por una teoría multidimensional.

Tales empeños pueden proporcionar también un importante campo de prueba para la teoría general de la sociedad que intenta la síntesis de las dos sociologías, la individualista de las acciones y la holista de las estructuras:

1.    Los movimientos sociales encarnan el carácter jánico de la realidad social; la dialéctica de los individuos y las totalidades sociales. El medio de los movimientos sociales es un escenario excelente para observar cómo los factores sociales influyen y son influidos por los actores. Los movimientos sociales representan una forma intermedia en la anatomía de la realidad social.
2.    Los movimientos sociales representan también un estadio intermedio en la emergencia dinámica del tejido social: nos permiten aprehender la realidad social tal y como nace. Estudiar los movimientos sociales nos permite aprehender estructuras sociales mayores en el proceso de su emergencia o transformación.
3.    Los movimientos sociales también tienen una cualidad intermedia en otro sentido: en su constitución interna son algo intermedio entre meras amalgamas de individuos actuando y totalidades sociales completas, cristalizadas. Por tanto estudiar los movimientos sociales nos permite aprehender la fase intermedia de la construcción de estructuras, nos permite ver cómo emergen y cambian las estructuras internas del movimiento.

Los movimientos sociales aparecen como componentes cruciales del campo socioindividual en el proceso de constante autotransformación. Su estudio nos proporciona una fuerte corroboración de la teoría del devenir social.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Teoría Sociológica II: Moderna Resúmenes parte 32



En la asignatura de Teoría Sociológica II: Moderna del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libroTeoría sociológica moderna de George Ritzer, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Un esbozo histórico de la teoría sociológica: Los años posteriores– Tomás Javier Prieto González // Tema 2 T. Parsons- Ruth Cardedal Fernández // Tema 3 Funcionalismo Estructural, Neofuncionalismo y Teoría del Conflicto- Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 4 Variedades de la Teoría Marxiana– Carlos Catalán Serrano // Tema 5 Teoría de sistemas– Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Interaccionismo Simbólico – Isabel Bermúdez Pérez // Tema 7 Etnometodología- María de los Ángeles de Diego Miravet // Tema 8 Teorías del Intercambio, de Redes y de la Elección Racional - Yolanda Diez Suárez




PRINCIPALES RAÍCES HISTÓRICAS

Las principales raíces históricas del interaccionismo simbólico en general y de Mead en particular son la filosofía del pragmatismo y el conductismo psicológico.

Pragmatismo:

  • Amplia perspectiva filosófica. Diversos aspectos influyeron en el desarrollo de la orientación sociológica de Mead:
  • La verdadera realidad no existe fuera del mundo real: se crea activamente a medida que actuamos dentro y hacia el mundo
  • Las personas recuerdan y conocen el mundo sobre lo que se ha demostrado útil para ellos. Alteran lo que ‘no funciona’
  • Las personas definen los objetos físicos y sociales con los que tienen relación en el mundo de acuerdo con su utilidad para ellos
  • Para entender a los actores debemos basar nuestra comprensión en lo que hacen del mundo

3 aspectos centrales del Interaccionismo Simbólico:

1.     Análisis de la interacción entre actor y mundo
2.     Concepción del actor y del mundo como procesos dinámicos y no como estructuras estáticas
3.     Enorme importancia asignada a la capacidad del actor para interpretar el mundo social. Dewey resalta esto en su obra: la mente no es una cosa o una estructura sino como un proceso de pensamiento que implica diversas fases: gran influencia en el desarrollo del interaccionismo simbólico
a.     Definición de los objetos del mundo social
b.     Determinación de los posibles modos de conducta
c.     Anticipación de las consecuencias de cursos alternativos de acción
d.     Eliminación de posibilidades improbables
e.     Y elección del modo óptimo de acción

Lewis y Smith diferencian dos tipos de pragmatismo:

  • Realismo filosófico: asociado a Mead. En este enfoque los actores no son libres, sus conductas están controladas por el conjunto de la comunidad.
  • Pragmatismo nominalista: relacionado con Dewey y James. Fundamento: aunque los macrofenómenos existen no tienen efectos independientes y determinantes sobre la conciencia y la conducta de los individuos. Individuos = actores existencialmente libres que definen las normas y roles de la comunidad de acuerdo a sus intereses individuales y planes del momento. Este enfoque mayor influencia.


Conductismo:

Mead también recibió influencia del conductismo psicológico, que también le condujo a una dirección realista y empírica.

  • Conductismo social (Mead) vs conductismo radical (Watson)
  • Conductismo radical: preocupado conductas observables de los individuos. Centrado estímulos-respuesta.

Mead da importancia a los aspectos encubiertos de las conductas, procesos mentales que ocurrían en el tiempo entre el estímulo y la respuesta.
  • Unidad de estudio = acto, que engloba todos los procesos implicados en la actividad humana.

Diferencia de los humanos respecto a los animales: facultades mentales que permiten utilizar el lenguaje para decidir la respuesta.

Concepción dinámica y creativa del actor.

Entre el reduccionismo y el sociologismo

Herbert Blumer
Blumer acuñó el término interaccionismo simbólico en 1937. Batallaba contra el conductismo reduccionista que preocupaba a Mead y contra las teorías sociologistas macro, especialmente el funcionalismo estructural. Estas teorías tendían a centrarse en los factores que determinaban la conducta humana pero ignoraban los procesos cruciales por los que los actores confieren significado a las fuerzas que actúan sobre ellos y sus propias conductas.

Se oponía a toda teoría psicológica que ignorara el proceso por el que los actores construían el significado y a las teorías que consideraban que la conducta individual está determinada por macrofuerzas exteriores.

6.2. INTERACCIONISMO SIMBÓLICO: PRINCIPIOS BÁSICOS

Rock: la teoría de la interacción simbólica presenta una “ambigüedad deliberadamente construida” y “se resiste a la sistematización”.

Principios básicos:

1.     Capacidad de pensamiento de los seres humanos: diferencia al interaccionismo simbólico de sus raíces conductistas. Individuos = unidades reflexivas o interactivas que componen la entidad social. Esta capacidad reside en la mente que, el interaccionismo simbólico, distingue del cerebro fisiológico (así lo diferencia de los animales inferiores). Mente = proceso ininterrumpido que forma parte de otro más amplio de estímulo-respuesta. La mente se relaciona con casi todos los aspectos del interaccionismo simbólico: socialización, significados, símbolos, self, interacción o sociedad

2. Capacidad de pensamiento está modelada por la interacción social: el interaccionismo simbólico se centra en una forma específica de interacción social           la Socialización: proceso más dinámico que para otros sociólogos para los cuales es sólo un proceso en el que las personas aprenden las cosas que necesitan para vivir en sociedad. Para los interaccionistas simbólicos la socialización permite a las personas desarrollar la capacidad de pensar de una manera distintivamente humana. El actor da forma y adapta la información a sus propias necesidades, no es un proceso unidireccional.
Interacción: proceso en el que se desarrolla y expresa la capacidad de pensamiento.

Blumer distingue dos formas básicas: no simbólica (no necesariamente implica pensamiento, ej. Conversación de gestos de Mead) y simbólica (requiere proceso mental).
Importancia del pensamiento para los interaccionistas simbólicos se refleja en su concepción de objetos: físicos (silla), sociales (estudiante) y abstractos (ideas). Idea relativista: mismos objetos diferentes significados para diferentes sujetos. Blumer: “la naturaleza de un objeto consiste en el significado que tiene para la persona para la que es un objeto”

3.     En la interacción social, las personas aprenden los significados y los símbolos que les permiten ejercer su capacidad de pensamiento distintivamente humana. Diferenciar entre signos, que reflejan algo por sí mismos y a lo que se responde de manera irreflexiva, de símbolos, que son objetos sociales que se usan para representar cualquier cosa por acuerdo. Ej. Palabras, puño cerrado, etc. Permiten al ser humano no responder pasivamente a una realidad que se impone, sino que crea y recrea activamente el mundo sobre el que actúa. También cumplen una serie de funciones específicas para el actor:
- Permiten relacionarse con el mundo social nombrando, clasificando y recordando objetos que se encuentran en él. Pueden ordenar el mundo.
- Incrementan la capacidad de las personas para percibir su entorno
- Aumentan la capacidad de pensamiento
- Mayor capacidad para resolución de problemas. Reducción la posibilidad de cometer errores costosos valorando las diversas acciones alternativas
- Permite a los actores trascender el tiempo, el espacio o incluso sus propias personas. ‘Ponerse en el lugar de otro’
- Permiten imaginar una realidad metafísica, como el cielo o el infierno
- Permiten ser esclavas del entorno. Ser activos, dirigirse hacia lo que hacen

4.     Los significados y los símbolos permiten a las personas actuar e interactuar de una manera distintivamente humana: Mead distingue conducta encubierta (proceso de pensamiento que implica símbolos y significados) de la conducta abierta (conducta real de un actor). La mayoría de las acciones implican ambos tipos de conducta. Los interaccionismos simbólicos se ocupan más de la conducta encubierta, mientras los conductistas o teóricos del intercambio se ocupan de la abierta.
Las personas tienen la capacidad de emprender una acción social, aquella en la que el individuo actúa teniendo en mente a los otros.
En el proceso de interacción social las personas comunican simbólicamente significados a otra implicada en dicho proceso. Los demás interpretan esos símbolos y orientan su respuesta. Es un proceso de influencia mutua.

5.     Elección: las personas son capaces de modificar o alterar los significados y los símbolos que usan en la acción y la interacción sobre la base de su interpretación de la situación. Autonomía de los actores, que son capaces de hacer elecciones independientes y particulares, así como de desarrollar una vida singular y un estilo propio.
Thomas y Thomas: describieron esta capacidad creativa en su concepto de definición de la situación: ‘Si los hombres definen las situaciones como reales, serán reales en sus consecuencias’. La familia y la comunidad son las fuentes principales de nuestras definiciones sociales pero son posibles las definiciones individuales espontáneas de las situaciones, que permiten a las personas alterar y modificar significados o símbolos

6.     Esta capacidad mana de su capacidad de interactuar consigo mismo, lo que les permite examinar los posibles cursos de acción y valorar sus ventajas y desventajas relativas para luego elegir uno

La pauta entretejida de acción e interacción constituyen los grupos y las sociedades

miércoles, 27 de junio de 2012

Teoría Sociológica II: Moderna Resúmenes parte 5


En la asignatura de Teoría Sociológica II: Moderna del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libroTeoría sociológica moderna de George Ritzer, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Un esbozo histórico de la teoría sociológica: Los años posteriores– Tomás Javier Prieto González // Tema 2 T. Parsons- Ruth Cardedal Fernández // Tema 3 Funcionalismo Estructural, Neofuncionalismo y Teoría del Conflicto- Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 4 Variedades de la Teoría Marxiana– Carlos Catalán Serrano // Tema 5 Teoría de sistemas– Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Interaccionismo Simbólico – Isabel Bermúdez Pérez // Tema 7 Etnometodología- María de los Ángeles de Diego Miravet // Tema 8 Teorías del Intercambio, de Redes y de la Elección Racional - Yolanda Diez Suárez



Parsons

Talcott Parsons su gran contribución fue la influencia que ejerció sobre estudiantes de licenciaturas que llegarían a ser notables teóricos de la sociología como fue Robert Merton. Su influencia no se limitó a los años treinta, pues es de destacar que siguiera produciendo licenciados influyentes hasta bien entrada la década de los años sesenta.

Publicó The Structure of Social Action, un libro de notable importancia en Estados Unidos por:

1.     Sirvió para dar a conocer las grandes teorías europeas al gran público estadounidenses: Weber, Durkheim y Pareto.

2.     Apenas dedicó atención a Marx, pero se volcó con Durkheim, Weber y Pareto, por tanto la teoría marxiana continuó excluida de la sociología ortodoxa.

3.     La estructura de la acción social defendía la teorización sociológica como una actividad legítimas y significativa.

4.     Al principio se le consideraba como un teórico de la acción; se centraba en los actores y en sus pensamientos y acciones. Se convertiría gradualmente en un teórico funcionalista estructural centrado en los grandes sistemas sociales y culturales, convirtiéndose en el exponente principal de esta corriente. La fuerza teórica de Parsons, y la del funcionalismo estructural, reside en la delimitación de las relaciones entre grandes estructuras e instituciones sociales.

Se centró en el estudio de las estructuras de la sociedad y la relación entre ellas. Percibía que estas estructuras se mantenían recíprocamente y tendían hacia un equilibrio dinámico. Parsons adoptaría una perspectiva neoevolucionista del cambio social. No sólo le preocupaba el sistema social per se, sino también su relación con los otros sistemas de acción, en especial los sistemas cultural y de la personalidad. Sistemas definidos por la cohesión, el consenso y el orden. Las diversas estructuras sociales realizaban una gran variedad de funciones positivas recíprocas.

Aunque Parsons jugó varios papeles importantes y positivos en la historia de la teoría sociológica de Estados Unidos, su obra también tuvo algunas consencuencias negativas:

1.     Sus interpretaciones de los teóricos europeos parecían reflejar su propia orientación teórica en lugar de aquéllos.

2.     Al principo de su carrera Parsons ignoró a Marx

3.     El desarrollo de su teoría acusa importantes puntos débiles.

Homans
George Homans la eposición a la influencia a Pareto le llevó a componer un libro, An Introdution to Pareto. Este libro convirtió a Homans en sociólogo, aunque hasta ese momento la obra de Pareto era virtualmente lo único que Homans había leído de sociología. En 1934 Harvard le nombró colaborador. Homans no llegó a leer la tesis doctoral a pesar de que se convirtió en una de las principales figuras de la sociología de su tiempo.

Homans afirmaba que la teoría de Parsons no era en absoluto una teoría, sino un vasto sistema de categorías intelectuales en las que encajaban muchos aspectos del mundo social. Creía que la teoría debía construirse a partir de una observación cuidadosa del mundo social y, sin embargo, la teoría de Parsons partía del nivel teórico para luego descender al nivel empírico.

Su teoría era el conductismo psicológico, que alcanza su mejor expresión en las ideas de su colega de Harvard, el psicológo B. F. Skinner. Sobre esta base Homans contruyó su teoría del intercambio.


La decadencia de la Escuela de Chicago

Blummer
La figura central del departamento de Chicago en estos años fue Herbert Blummer, y fue él quien acuñó la frase interaccionismo simbólico en 1937 y quién contribuyó a decisivamente a mantener viva esta tradición a través de sus enseñanzas en Chicago. También escribió varios ensayos que hicieron perdurar el interaccionismo simbólico hasta entrados los años cincuenta.

Se produjo una división entre Blummer, que estaba en Chicago, y Kuhn, en Iowa. La gente empezó a hablar de las diferencias entre las escuelas del interaccionismo sombólico de Chicago y Iowa. En lo fundamental la división se produjo sobre la cuestión de la ciencia y la metodología. Kuhn aceptaba el enfoque del interaccionismo simbólico sobre los actores y sus pensamientos y acciones, pero afirmaba que debían estudiarse de un modo más científico, por ejemplo, mediante el uso de cuestionarios. Blumer se mostró a favor de métodos <> como la introspeción simpática y la observación participativa.
El interés por el interaccionismo y la investigación a través de la observación había perdido la fuerza y la coherencia características de la primer Escuela de Chicago.