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viernes, 25 de octubre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 13


En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.

1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz

1.1.        Teorías de la identidad

Según Pizzorno un individuo no puede realizar un cálculo racional preciso de los costes de la participación, dado que le es imposible anticipar cuáles serán los beneficios que de ella obtendrá en un futuro, puesto que no es posible asegurar que sus criterios de valoración van a permanecer inmutables a lo largo del tiempo: nunca existe la certeza necesaria para un cálculo en términos exclusivamente racionales, dado que l apercepción de la eficacia varía a lo largo del tiempo. El individuo no puede comparar los costes actuales de su participación con los beneficios, que previsiblemente no serán inmediatos, dado que cada “yo” está compuesto por una retahíla de yoes que se van sucediendo en una secuencia temporal y que se superpone a la interacción con otros yoes en el momento presente. Esto supone entender a cada persona como un yo en evolución permanente, lo que dificulta una exacta evaluación de preferencias en términos estrictamente racionales.

Pizzorno considera que la incertidumbre de este cálculo individual se supera parcialmente por la seguridad que aporta el “reconocimiento colectivo” derivado de la participación en una asociación, términos de prestigio, respeto, amistad, afecto, honor, etc.; entramos en el campo de la formación de identidades colectivas. Para que una persona decida participar, puede ser objetivo suficiente la posibilidad de formar su propia identidad, implicándose en una identidad colectiva que le resulta sugestiva, donde la asociación concreta actuará como círculo de reconocimiento. La participación de algunos sujetos que no se entiende desde la fórmula de maximización de beneficios cobra sentido desde esta perspectiva.

En este paso de identificación con el grupo se subraya como elemento fundamental: los límites de la participación vienen marcados por los límites de la identificación con el grupo. Para Klandermans la identificación grupal es la imagen de la identidad colectiva del grupo proyectada en el individuo. No puede construirse una identidad colectiva sin que los individuos se identifiquen con el grupo y participen activamente en la fabricación de esa identidad compartida.

1.2.        Interaccionismo simbólico, construcción social de la protesta y análisis de marcos

Algunos autores denominan sociología creativa; engloba aportaciones de un conjunto de enfoques teórico-metodológicos que van desde la sociología fenomenológica y cognitiva a las sociologías interpretativas y de la vida cotidiana (Schütz, Mead, Garfinkel). Se pretende revalorizar l aimportancia del sujeto y de la intersubjetividad. Los seres humanos no están meramente determinados por los hechos o las fuerzas sociales; están constantemente dando forma y creando sus propios mundos sociales en interacción con otros; que de esta constante definición y recreación provienen los motivos colectivamente construidos y vividos por los que los sujetos orientan su acción; y que se requiere métodos especiales para el estudio de estas “empresas sociales creativas”.

Mead, Blummer, Turner y Killiam llamaron la atención sobre el hecho de que las interpretaciones y significados atribuidos a la realidad son fruto de la interacción y comunicación entre individuos; son el resultado de sus relaciones y mutuas influencias en diversos contextos sociales. En el espacio intersubjetivo de interacción y comunicación las personas van construyendo socialmente la “realidad” y las distintas interpretaciones de la misma. Lo significativo para la acción será la manera en que estos agentes perciban, definan, e interpreten estos condicionamientos y el significado que, subjetiva e intersubjetivamente, otorguen a las posibilidades y limitaciones que poseen para intervenir.

Berger y Luckmann quienes desde la sociología del conocimiento, abrieron el camino para un nuevo paradigma teórico. Esta perspectiva construccionista ha sido desarrollada y aplicada a ámbitos de estudio diversos como la sexualidad, las identidades políticas o los movimientos sociales. La etiqueta de “construcción social” se ha convertido en un paraguas teórico bajo el cual se cobijan una pluralidad de enfoques que coinciden en destacar la naturaleza social de los procesos de significación, interpretación y construcción de significados, puesto que tienen lugar en la interacción entre los individuos. Ésta es la razón por la cual su aplicación al análisis de los movimientos sociales se conceptualiza como construcción social de la protesta. Desde esta perspectiva sociopsicológica aquello que los movimientos sociales definen como “problema” es el resultado de procesos de definición colectiva de la situación, que cristaliza en situaciones “etiquetadas” como problema. Los problemas, carencias o de mandas no son susceptibles de protesta por el mero hecho de su existencia objetiva, no ha “hechos daos”. Los tiempos cambian y con ellos nuestra forma de percibir y valorar la realidad: la definición de la realidad que podíamos considerar algo “objetivo”, no es más que la interpretación subjetiva de los eventos acorde con las condiciones coyunturales de espacio y tiempo. Por ello hablamos de definición de la situación, resaltando que la objetivación de motivos para la movilización es una construcción social. Este enfoque viene a completar las distintas perspectivas teóricas sobre los movimientos sociales al adoptar como tesis subyacentes que la movilización depende de la forma en que se enmarcan las diversas variables y del grado en que éstas ee relacionan con los objetivos de la movilización.

Lo que se está proponiendo es prestar atención a la forma en que los suhetos traducen las condiciones macroestructurales en predisposiciones individuales para la movilización: los movimiento son considerados como agentes productores de significado, comprometidos en al construcción de sentido en competencia con otros actores sociales; aquí la relevancia que adquieren para su estudio los elementos culturales, ideológicos y simbólicos. Los movimientos destacan algunos aspectos de la realidad sobre otros, les asignan significado, y definen como problemáticas determinadas situaciones sociales con la finalidad de movilizar a sus antagonistas. Por marco de acción colectiva se entiende un “esquema interpretativo” que simplifica y destaca una realidad social, y que integra un conjunto básico de creencias y significados orientados a la acción que inspiran, legitiman y posibilitan sus actividades y campañas. Animando así a la protesta. Por medio de una atribución de responsabilidades y de la articulación de propuestas alternativas, los movimientos sociales consiguen dar sentido al mundo social de los participantes.

Hunt, Benford y Snow señalan tres tareas fundamentales a realizar por las organizaciones de los movimientos en la construcción de marcos para la movilización colectiva, mediante:

       1)      Marcos de diagnóstico, donde se definen determinados acontecimientos o situaciones como problemáticas y susceptibles de cambio, se señalan ciertos agentes sociales como responsables de haber causado el problema y se les adjudica el rol de antagonistas. Todo esto se concreta en dos marcos interpretativos especializados:

·      Marco de identidad: define un “Nosotros” agraviado.
·      Marco de injusticia: debe concretar uno “otros” oponentes (antagonistas), responsables de la injusticia percibida.

       2)      Marco de pronóstico, establece propuestas para corregir esa situación problemática especificando qué debería hacerse y quién tendría que hacerlo: objetivos específicos, tácticas y estrategias a seguir.
       3)      Marcos de motivación, a través del cual los movimientos se enfrentan al objetivo de concienciación de sus seguidores al establecer los motivos adecuados que justifican la acción a favor de una causa.

Se procede así a la “movilización de la acción”: la implicación de las personas que comparten una identidad colectiva en la acción conjunta. Para ello se desarrollan los:

·      Marcos especializados de eficacia que implica la creación y difusión entre los potenciales activistas y simpatizantes de creencias sobre la eficacia de la movilización: es que la acción colectiva depende de expectativas anticipadas de éxito o fracaso. Si las personas actúan de manera colectiva es en parte porque creen que su acción será eficaz, que el cambio al que aspiran es posible, pero que no sucederá si no tiene lugar la acción colectiva.
·      Marco de costes/beneficios permite indagar cómo influyen el discurso del movimiento y el contexto afectivo-normativo en que se desenvuelve el individuo, es su percepción de los costes y beneficios asociados a la participación.

La teoría de la construcción social de la protesta y el análisis de marcos resultan adecuados, no sólo para analizar la dimensión individual de la movilización, sino también para delimitar los aspectos culturales de la protesta, dada la centralidad de la actividad simbólica en la configuración de los marcos de significado y en el diseño de las identidades.



martes, 29 de noviembre de 2011

Sociedades y Mundo De la Teoría a la Práctica en la Ciencia Sociológica Parte 10

En el curso de acceso para mayores de 25 años que realicé en el curso 2009/10 en la UNED, cursé la asignatura de Sociología acompañado de libro Sociedades y Mundo. De la Teoría a la Práctica en la Ciencia Sociológica. Edición Segunda 2008. Martínez Quintana, Violante. Ediciones Académicas. Madrid 2008.
Este libro venía acompañado de un Cuaderno de Ejercicios que había que cumplimentar y enviarlo manuscrito al equipo docente en Madrid, un ejercicio complementario a la prueba presencial, y ambos necesarios para superar la asignatura.

7.- De la lectura: Los niños aislados elabore un pequeño discurso y los elementos sociológicos claves que intervienen ahí.

Mead
Uno de los rasgos más distintivos de los seres humanos, frente a otros animales, es el de la autoconciencia. La socialización es el proceso por el cual un niño desarrolla un conocimiento de las normas y valores sociales, adquiriendo con ello el discernimiento del yo, de lo que afirmaba el filósofo y sociólogo norteamericano George Herbert Mead de cómo los niños aprenden a usar los conceptos “yo” y “mi”, fundamento de la tradición del Interaccionismo Simbólico. Los individuos desarrollan la autoconciencia cuando se ven a sí mismo como les ven los demás. Momento también para comprender la moralidad y los valores sociales.
Para Émile Durkheim lo más importante era que a través de la educación los niños adquirirían una comprensión de los valores comunes de la sociedad, permitiendo que los niños interioricen las normas sociales que coadyuvarán en el funcionamiento de la sociedad.
Un ser humano privado de esas reacciones e influencias que le rodea, no se desarrolla normalmente. Los casos de Ana e Isabel tuvieron en común la carencia de los procesos de socialización de particular trascendencia durante la infancia, obstaculizado además en Isabel por la carencia de una socialización primaria, una privación total de lazos familiares y en Ana un mínimo contacto con su madre en los primeros momentos de su vida, que propició en un rápido desarrollo posterior.
Si las personas son los agentes de socialización para que las personas nos desarrollemos, ¿qué queda de un ser vivo con ese extremo déficit atencional?. No hay formación de la personalidad, no se interioriza los elementos claves de la sociedad como el lenguaje, la identidad de género, los propios aspectos de la individualidad, sin interacción social contribuye a ignorar los valores, las normas y las creencias que  establece las pautas de su cultura.
Los sociólogos que trabajan desde la perspectiva funcionalista han considerado que la familia nuclear representa roles específicos en las sociedades modernas. Según el sociólogo estadounidense Talcott Parsons, las dos funciones fundamentales de la familia son la socialización primaria y la estabilización de la personalidad.
Los casos de Ana y de Isabel muestran la importancia de la socialización en la formación de la personalidad, influyendo especialmente la educación en la conducta humana, que no es innato en la especie. En ese sentido hay que escuchar a Rosseau: dado que el hombre es un ser incompleto, incapaz de bastarse solo, necesita a otros para realizarse.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Sociedades y Mundo De la Teoría a la Práctica en la Ciencia Sociológica Parte 7

En el curso de acceso para mayores de 25 años que realicé en el curso 2009/10 en la UNED, cursé la asignatura de Sociología acompañado de libro Sociedades y Mundo. De la Teoría a la Práctica en la Ciencia Sociológica. Edición Segunda 2008. Martínez Quintana, Violante. Ediciones Académicas. Madrid 2008.
Este libro venía acompañado de un Cuaderno de Ejercicios que había que cumplimentar y enviarlo manuscrito al equipo docente en Madrid, un ejercicio complementario a la prueba presencial, y ambos necesarios para superar la asignatura.

8.- ¿En qué se diferencia la Sociología Ensayista de la Sociología Científica?

En el cultivo de las síntesis teóricas y las fases analítico-metodológicas se gestan las diferentes sociologías, en un debate que surge de la crítica externa constante, del resurgir y de la exploración permanente, donde aparece un binomio con partes claramente diferenciadas, una postura es la Sociología Ensayista que evita el criterio científico, lo que le lleva a obtener conocimientos imprecisos, y en cambio la otra postura, la Sociología Científica, destina procedimientos científicos, por lo que obtiene una mayor eficacia en conocimientos sociales, para la investigación y el estudio de la realidad social.
Y es de aquí donde se gestan en la década de los sesenta y setenta, los estudios empíricos etnometodológicos y los estudios teóricos fenomenológicos.

9.- ¿Para qué se utiliza el Interaccionismo Simbólico?

Goffman
Las interacciones y situaciones sociales acumulan subjetividades y hay que entenderlos como desarrollos dinámicos con significados que se crean y recrean constantemente en el curso cotidiano de la propia interacción social. Esa es la perspectiva del Interaccionismo Simbólico, entregado al análisis social de lo “micro”, en la interacción que caracteriza a las sociedades humanas, y como objetivo estudiar esa reciprocidad y significado de las cosas.
Deriva en el “acto” el origen elemental de su teoría, restando importancia a lo macro-social, con grandes autores como Mead, Blummer y Goffman.

lunes, 3 de enero de 2011

Escuelas en la dimensión teórica micro, de las realidades sociales.

Hace unos días en el foro de Introducción a la Sociología I, un compañero dejó una duda al respecto de las normas superficiales y la comunicación, sobre los etnometodólogos. Una pregunta que me sirvió para repasar el tema e intentar con ello ayudar en la medida de lo posible, al compañero:

Respuesta 17 de diciembre:
Goffman
Intentaré ayudarte en tu duda. Básicamente y tras consultar algunos libros, creo que estás atascado en una de las escuelas sociológicas. Vamos a comenzar situándonos un poco en las etapas; desde la clasificación desarrollada por Ferrarotti en 1975, en la cuarta y última fase analítico metodológica se desarrolla la sociología crítica, que es la que se ocupa de clarificar y determinar las ambigüedades de la Sociología, rescatando además las raíces filosóficas que estuviesen apoyadas en propuestas científicamente acreditadas. Es la etapa que la Sociología está casi institucionalizada y evidencia las contradicciones originadas desde los marcos teóricos-analíticos, con las características que comporta lo social. De aquí van a surgir las escuelas lideradas por Goffman, Garfinkel y Homans.
Una vez situados llegamos a las escuelas que se enmarcan la dimensión teórica micro de las realidades sociales (Marcos, antes están las macro, que si quieres te las desarrollo):
                El interaccionismo simbólico (Universidad de Chicago 1920). El acto es la base fundamental de esta teoría, que gira desde el núcleo de los significados, los símbolos, la acción y la interacción social, y no presta atención a las grandes estructuras sociales. Goffman estudia los que las personas esperan que hagamos, y lo que creemos hacer espontáneamente. Nombres propios: Mead, Goffman, Blumer
                La Fenomenología (Teórica) y la Etnometodología (Empírica). Se interesan en el estudio del mundo cotidiano, el significado, la producción de la situación social. Se distinguen en la metodología, siendo la etnometodología la que ha sido desde el principio Empírica. La fenomenología se instala en lo que la gente piensa, la etnometodología de lo que hace la gente. Nombres propios: Berger, Schutz y Garfinkel

Garfinkel
Respecto a tus preguntas, creo que quedan contestadas con el detalle que acabo de hacerte. Como en todo, el desarrollo de las teorías y enfoques sociológicos habrán acérrimos seguidores y firmes detractores. Está claro que ahora tenemos muchas dudas, la paradoja es que creo que conforme avancemos tendremos muchas más, quizás sea eso lo fascinante de esta ciencia social; que los sociólogos/as nos hagamos preguntas constantemente, eso significaría que tenemos opinión crítica, y eso es lo que cultivaremos con el estudio.
En mi opinión, compañero, yo creo que si esto lo tenemos claro, es más que suficiente, para nuestro nivel. Como siempre aclaro, por favor ten en cuenta que estos datos son obtenidos por un estudiante como tú, el mejor que puede ayudarte es tu tutor/a del centro asociado.

viernes, 27 de agosto de 2010

Las nuevas sociologías

El pasado 7 de agosto publiqué un resumen del epígrafe El círculo tedioso de las relecturas clásicas perteneciente al libro <<La Sociedad Dividida>> del profesor Tezanos. En él se expone esa tendencia de algunos/as sociólogos/as a considerar sólo las teorías clásicas como válidas. Hay un estudio muy extenso emprendido por muchos científicos; las nuevas sociologías. Este libro puede ser una muy buena muestra de algunos de esos trabajos.
El autor de este libro es Philippe Corcuff (Argelia 1960), doctor en sociología y director del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Lyon y presenta esta obra originalmente realizada en 1995, bajo el título <<Les nouvelles sociologies, La réalité sociale en construction>> y editado en España en 1998 y, más tarde, en una primera reimpresión en 2005, que es la que aquí comento.
Corcuff se refiere a esas antiguas trifulcas en escuelas, departamentos y facultades de ciencias sociales sobre las dualidades: estructura/sujeto, macro/micro, material/ideal, colectivo/individual, objetivo/subjetivo, al parecer una común hostilidad entre paradigmas, teorías y por ende, entre sociólogos/as. Desde esta parte introductoria desarrolla un conjunto de confluencias de ideas –algunas inéditas- entre investigaciones, intentando con ello, vencer esas dicotomías clásicas.
Philippe Corcuff
En cinco capítulos y veinte epígrafes Corcuff explica desde el origen de las oposiciones clásicas de las ciencias sociales, con referencias a la herencia de la filosofía, el principio de la sociología: lo colectivo y lo individual – la valorización de lo colectivo de Émile Durkheim-. También el autor examina los planteamientos constructivistas de Norbert Elias, Pierre Bourdieu y Anthony Giddens, todos desde diversos contextos temporales y nacionales, Corcuff como hace repetidas veces a lo largo de este libro, por igual presenta las principales aportaciones, como críticas de las mismas.
Continúa con la problemática constructivista en el capítulo tres, con autores como Peter Berger, Thomas Luckmann, Michel Callon, Bruno Latour o John Elster. Investigaciones que intentan salir del nivel macrosociológico por lo que de igual modo, esquivan la tradicional dicotomía, antes citada. En el cuarto capítulo repasa la construcción de grupos; la clase como formación histórico-social refiriéndose a autores como el británico Edward P. Thompson, prosigue con Luc Boltanski y la objetivación de los grupos –enfoque constructivista- o la reactivación de la dimensión de la tradición durkheimiana de la antropóloga británica Mary Douglas, entre otros enfoques como las categorías socioprofesionales de Alain Desrosiéres y Laurent Thévenot. Este capítulo concluye con más trabajos e investigaciones como las cuestiones de las identidades de Alessandro Pizzorno o el enfoque genético de los grupos sociales y los modos de clasificación.
Ya en el quinto capítulo manifiesta el interés de las ciencias sociales en los últimos años sobre el carácter plural de cada individuo –deseos, intereses, recursos cognitivos y afectivos o de sus identidades-. Estudios de George Herbert Mead, el interés sobre las interacciones cara a cara de la vida cotidiana –orden de la interacción- de Erving Goffman, la sociología de la experiencia de Francois Dubet , las problemáticas del yo múltiple de Jon Elster, además de otros pormenorizados estudios.



En definitiva un recorrido sintético desde los últimos treinta años, cuestionando una serie de oposiciones y categorías en esa tendencia a hacernos percibir el mundo social de forma dicotómica. Un libro con muchas referencias que hace necesario una posterior consulta sobre las citas mencionadas, por lo que es una obra que requiere una lectura avanzada, pero un texto para tener cerca en el estudio del grado. Claro está, desde mi punto de vista, of course…

Corcuff, Philippe
Las nuevas sociologías
Alianza Editorial, primera reimpresión 2005, Madrid
ISBN: 84-206-5729-8
120 páginas

domingo, 15 de agosto de 2010

Los niños aislados o salvajes. La negación a la socialización

La historia ha dejado patente algunos casos de seres humanos que han vivido aislados de cualquier contacto social desde muy temprana edad. Las niñas lobas de la India, Amala y Kamala; el caso de Charlotte Deconinck en 1897 en Bélgica, el caso de la niña Genie que conmovió la sociedad americana en los años setenta o los casos de Anna e Isabelle de Pennsylvania y Ohio respectivamente, ambos descubiertos en 1938 y estudiados por el reconocido sociólogo y demógrafo americano Kingsley Davis (American Journal of Sociology, enero 1940 y marzo de 1947). Todos los casos compartían la privación parcial o total de un mínimo contacto socializante, en diferentes grados de abusos y maltratos.
Kingsley Davis
Uno de los rasgos más distintivos de los seres humanos, frente a otros animales, es el de la autoconciencia. La socialización es el proceso por el cual un niño desarrolla un conocimiento de las normas y valores sociales, adquiriendo con ello el discernimiento del yo, de lo que afirmaba el filósofo y sociólogo norteamericano George Herbert Mead de cómo los niños aprenden a usar los conceptos “yo” y “mi”, fundamento de la tradición del Interaccionismo Simbólico. Los individuos desarrollan la autoconciencia cuando se ven a sí mismo como les ven los demás. Momento también para comprender la moralidad y los valores sociales.
Para Émile Durkheim lo más importante era que a través de la educación los niños adquirirían una comprensión de los valores comunes de la sociedad, permitiendo que los niños interioricen las normas sociales que coadyuvarán en el funcionamiento de la sociedad.
Un ser humano privado de esas reacciones e influencias que le rodea, no se desarrolla normalmente. Los casos de los niños aislados o salvajes y en concreto los de Anna e Isabelle tuvieron en común la carencia de los procesos de socialización de particular trascendencia durante la infancia, obstaculizado además en Isabelle por la carencia de una socialización primaria, una privación total de lazos familiares y en Anna un mínimo contacto con su madre en los primeros momentos de su vida, que propició en un rápido desarrollo posterior.
Si las personas son los agentes de socialización para que las personas nos desarrollemos, ¿qué queda de un ser vivo con ese extremo déficit atencional?. No hay formación de la personalidad, no se interioriza los elementos claves de la sociedad como el lenguaje, la identidad de género, los propios aspectos de la individualidad, sin interacción social contribuye a ignorar los valores, las normas y las creencias que  establece las pautas de su cultura.
Los sociólogos que trabajan desde la perspectiva funcionalista han considerado que la familia nuclear representa roles específicos en las sociedades modernas. Según el sociólogo estadounidense Talcott Parsons, las dos funciones fundamentales de la familia son la socialización primaria y la estabilización de la personalidad.
Los casos de los niños salvajes muestran la importancia de la socialización en la formación de la personalidad, influyendo especialmente la educación en la conducta humana, que no es innato en la especie. En ese sentido hay que escuchar a Rosseau: dado que el hombre es un ser incompleto, incapaz de bastarse solo, necesita a otros para realizarse.

... Se trata de un proceso de aprendizaje de conducta, así como de ideas y creencias que a la postre han de plasmarse en conducta. Como proceso es perenne, pues dura toda la vida del individuo y es perenne en la sociedad.
Salvador Giner  (1934) "Sociología"