domingo, 15 de agosto de 2010

Los niños aislados o salvajes. La negación a la socialización

La historia ha dejado patente algunos casos de seres humanos que han vivido aislados de cualquier contacto social desde muy temprana edad. Las niñas lobas de la India, Amala y Kamala; el caso de Charlotte Deconinck en 1897 en Bélgica, el caso de la niña Genie que conmovió la sociedad americana en los años setenta o los casos de Anna e Isabelle de Pennsylvania y Ohio respectivamente, ambos descubiertos en 1938 y estudiados por el reconocido sociólogo y demógrafo americano Kingsley Davis (American Journal of Sociology, enero 1940 y marzo de 1947). Todos los casos compartían la privación parcial o total de un mínimo contacto socializante, en diferentes grados de abusos y maltratos.
Kingsley Davis
Uno de los rasgos más distintivos de los seres humanos, frente a otros animales, es el de la autoconciencia. La socialización es el proceso por el cual un niño desarrolla un conocimiento de las normas y valores sociales, adquiriendo con ello el discernimiento del yo, de lo que afirmaba el filósofo y sociólogo norteamericano George Herbert Mead de cómo los niños aprenden a usar los conceptos “yo” y “mi”, fundamento de la tradición del Interaccionismo Simbólico. Los individuos desarrollan la autoconciencia cuando se ven a sí mismo como les ven los demás. Momento también para comprender la moralidad y los valores sociales.
Para Émile Durkheim lo más importante era que a través de la educación los niños adquirirían una comprensión de los valores comunes de la sociedad, permitiendo que los niños interioricen las normas sociales que coadyuvarán en el funcionamiento de la sociedad.
Un ser humano privado de esas reacciones e influencias que le rodea, no se desarrolla normalmente. Los casos de los niños aislados o salvajes y en concreto los de Anna e Isabelle tuvieron en común la carencia de los procesos de socialización de particular trascendencia durante la infancia, obstaculizado además en Isabelle por la carencia de una socialización primaria, una privación total de lazos familiares y en Anna un mínimo contacto con su madre en los primeros momentos de su vida, que propició en un rápido desarrollo posterior.
Si las personas son los agentes de socialización para que las personas nos desarrollemos, ¿qué queda de un ser vivo con ese extremo déficit atencional?. No hay formación de la personalidad, no se interioriza los elementos claves de la sociedad como el lenguaje, la identidad de género, los propios aspectos de la individualidad, sin interacción social contribuye a ignorar los valores, las normas y las creencias que  establece las pautas de su cultura.
Los sociólogos que trabajan desde la perspectiva funcionalista han considerado que la familia nuclear representa roles específicos en las sociedades modernas. Según el sociólogo estadounidense Talcott Parsons, las dos funciones fundamentales de la familia son la socialización primaria y la estabilización de la personalidad.
Los casos de los niños salvajes muestran la importancia de la socialización en la formación de la personalidad, influyendo especialmente la educación en la conducta humana, que no es innato en la especie. En ese sentido hay que escuchar a Rosseau: dado que el hombre es un ser incompleto, incapaz de bastarse solo, necesita a otros para realizarse.

... Se trata de un proceso de aprendizaje de conducta, así como de ideas y creencias que a la postre han de plasmarse en conducta. Como proceso es perenne, pues dura toda la vida del individuo y es perenne en la sociedad.
Salvador Giner  (1934) "Sociología"