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lunes, 9 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 19

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

PERSPECTIVAS TEÓRICAS SOBRE LA FAMILIA Y LAS RELACIONES ÍNTIMAS

El estudio de la familia y la vida familiar ha sido abordado de diversas maneras por sociólogos de diferentes escuelas. A pesar de los cambios sociales producidos en las últimas décadas no está demás hacer una breve reseña de la evolución del pensamiento sociológico sobre esta materia antes de centrarnos en los enfoques contemporáneos a la hora de estudiar la familia.

      I.         El funcionalismo
Para la perspectiva funcionalista, la sociedad es un conjunto de instituciones sociales que desempeñan funciones específicas con el fin de garantizar la continuidad y el consenso. Para esta escuela, la familia realiza importantes labores que contribuyen a la satisfacción de las necesidades sociales básicas y que ayudan a perpetuar el orden social. Los sociólogos que trabajan dentro de esta tradición han considerado que la familia nuclear representaba ciertos roles especializados en las sociedades modernas. Con la llegada de la industrialización, la familia pierde importancia como unidad de producción económica y se centra más en la reproducción, la crianza de los hijos y la socialización.
Según Talcott Parsons las dos funciones principales de la familia son la socialización primaria y la estabilización de la personalidad. La socialización primaria es el proceso mediante el cual los niños aprenden las normas culturales de la sociedad en la que han nacido. Al tener lugar en los primeros años de existencia, la familia es el escenario más importante para el desarrollo de la personalidad humana. La estabilización de la personalidad tiene que ver con el rol que desempeña la familia a la hora de asistir emocionalmente a sus miembros adultos. El matrimonio entre hombres y mujeres adultos es el acuerdo mediante el cual se sustentan las personalidades maduras y se mantienen sanas. En la sociedad industrial el papel que tiene la familia en la estabilización de las personalidades adultas es esencial. Se debe a que la familia nuclear suele encontrarse lejos de sus parientes y no puede recurrir a un ámbito de parentesco extenso.
Para Parsons, la familia nuclear era la unidad mejor provista para ocuparse de las demandas de la sociedad industrial. En la “familia convencional”, una especialización de roles dentro de la familia nuclear conlleva que el marido adopta el papel “instrumental” de sustento del hogar y la esposa asumía el de carácter “afectivo” y emocional en el ámbito doméstico.
En la época actual la idea parsoniana de la familia nos parece algo inadecuado y anticuado. Las teorías familiares funcionalistas han sufrido duras críticas por justificar la división del trabajo doméstico y considerarlo natural y carente de problemas. Vistas en su contexto histórico eran comprensibles. Los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial contemplaron el regreso de las mujeres a sus tradicionales roles y la recuperación por parte de los hombres del puesto único como sostén de la familia. Podríamos hacer otra crítica ya que al recalcar la importancia que tiene la familia en el desempeño de ciertas funciones, Parsons y Bales prescinden del papel de otras instituciones sociales (gobierno, medios de comunicación, escuelas). Y la última crítica, se debe a que desatienden los diversos tipos de familias diferentes al modelo nuclear y las consideraban desviadas.

     II.         Enfoques feministas
Para muchas personas, la familia constituye una fuente vital de consuelo y comodidad, amor y compañerismo. También puede ser un escenario de explotación, soledad y profundas desigualdades. El feminismo ha tenido un gran impacto en la sociología por haber puesto en tela de juicio la visión de la familia como ámbito armonioso e igualitario. Durante las décadas de los setenta y ochenta el debate sobre la familia estuvo dominado por las perspectivas feministas, pasando a dirigir la atención del estudio al interior de las familias desde las experiencias de las mujeres en la esfera doméstica. Muchas autoras feministas han cuestionado la idea de que la familia sea una unidad cooperativa basada en unos intereses comunes y en el apoyo mutuo. Han intentado mostrar que la presencia de relaciones de poder desiguales dentro de ella supone que ciertos de sus miembros tienden a beneficiarse más que otros.
Una de las preocupaciones primordiales es la división del trabajo doméstico; cómo se distribuyen las tareas entre los miembros del hogar. Entre las feministas existen diferentes opiniones sobre la aparición de esa división en la historia. Mientras que algunas las consideran un resultado del capitalismo industrial, otras afirman que está relacionada con el patriarcado, anterior a la industrialización. La distinción entre los ámbitos doméstico y laboral, hizo que cristalizaran “esferas masculinas” y “esferas femeninas”, que ya existían previamente, así como las relaciones de poder que aún se mantienen tales como el modelo de hombre como sustento de la familia.
Las sociólogas feministas han llevado a cabo estudios sobre cómo comparten hombres y mujeres laborales domésticas, investigando la validez de afirmaciones como la de la “familia asimétrica” (Young y Wilmott), según la cual, con el paso de tiempo las familias se están haciendo más igualitarias en la distribución de los roles y las responsabilidades. Las conclusiones muestran que las mujeres siguen siendo las principales responsables de las labores domésticas y que disfrutan de menos tiempo libre que los hombres, a pesar de que hay más mujeres trabajando fuera de casa con empleos remunerados que nunca.
Algunos sociólogos han examinado los entornos opuestos del trabajo remunerado y del que no lo está, centrándose en la contribución que hacen al conjunto de la economía las labores domésticas no remuneradas que realizan las mujeres.
Otros han investigado la distribución de los recursos dentro de la familia, el acceso a éstos y su control.
En segundo lugar, las feministas han llamado la atención sobre las relaciones de poder desiguales que existen dentro de muchas familias (violencia de género). Haciendo hincapié en la desatención de este tema por parte de los medios académicos, así como por los círculos jurídicos y en la elaboración de las políticas. Las sociólogas feministas han tratado de comprender cómo sirve la familia de escenario para la opresión de género e incluso para los malos tratos físicos.
El estudio de las actividades asistenciales es una tercera área en la que las feministas han hecho importantes aportaciones. Las mujeres no sólo suelen hacerse cargo de ciertas tareas como limpiar y cuidar de los niños, sino también invierten una gran cantidad de trabajo emocional en el mantenimiento de las relaciones personales (Duncombe y Marsden).

viernes, 23 de mayo de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 12

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

Perspectivas sobre la desigualdad de género

En casi todas las sociedades el género es una importante forma de estratificación social. No se sabe de ninguna sociedad en la que ellas tengan más poder que ellos. Los roles masculinos suelen estar mejor valorados y recompensados que los femeninos.
A pesar de los avances que las mujeres han hecho en todo el mundo, las diferencias de género siguen sirviendo como base de las desigualdad sociales.

Enfoques funcionalistas

Para el enfoque funcionalista la sociedad es un sistema que cuando está en equilibrio, opera suavemente para producir solidaridad social. Así, las perspectivas de género funcionalistas pretenden mostrar que las diferencias en razón del género contribuyen a la estabilidad y la integración de la sociedad. Esas ideas se han visto muy criticadas por  prescindir de las tensiones sociales.

Los autores partidarios de la escuela de las “diferencias naturales” suelen argumentar que la división del trabajo entre hombres y mujeres tiene una base biológica. Unos y otras realizan las labores para las que están mejor dotados desde el punto de vista biológico. George Murdock, partiendo del estudio de las culturas de más de doscientas sociedades, llegó a la conclusión de que en todas las culturas aparece la división sexual del trabajo.

A Talcott Parsons, le preocupaba el papel de la familia en las sociedades industriales. Tenía un especial interés en la socialización de niños y niñas y creía que la existencia de familias estables que apoyaran a sus hijos era el factor clave para una socialización exitosa. Según la idea de Parsons, las mujeres tienen roles expresivos, proporcionando cuidados y seguridad a los niños y ofreciéndoles apoyo emocional. Por su parte, los hombres han de desempeñar roles instrumentales, es decir, proporcionar el sustento a la familia.

John Bowlby propuso otra perspectiva funcionalista sobre la crianza de los hijos, señalando que la madre es crucial para la primera socialización de niños y niñas. Si la madre está ausente, o si el niño de corta edad es separado de ella, corre un alto riesgo de socializarse de manera inadecuada. Esto puede producirle graves problemas sociales y psicológicos en su vida posterior, entre ellos tendencias antisociales y psicopáticas. Su idea es que la crianza es un rol específicamente femenino.

Evaluación

Las feministas han criticado con dureza las afirmaciones que vinculan la división sexual del trabajo con un fundamento biológico, señalando que no hay nada natural o inevitable en la distribución de las tareas dentro de la sociedad.

Continuamente aparecen datos que indican que la tesis de la privación de la madre es cuestionable. La idea parsoniana de la mujer “expresiva” ha sido igualmente atacada por las feministas y por otros sociólogos. Creer que la mujer “expresiva” es esencial para que la familia funcione sin dificultades carece de fundamento: más bien es un rol que se fomenta principalmente porque les resulta cómodo a los hombres.

M. Mac an Grill: La educación y la formación de las masculinidades y las sexualidades.

M. Mac an Grill llevó a cabo una investigación etnogeográfica en un instituto público de secundaria en Gran Bretaña con el fin de analizar su “régimen de género”: como se interpretan las relaciones de género dentro de los límites de ese centro educativo.

Partiendo de la obra de Connell, a Mac an Grill le interesaba como participan activamente los colegios en la creación de una gama de masculinidades y feminidades entre los estudiantes. Las conclusiones a las que llegó es que el propio instituto es una institución que se caracteriza por ciertas pautas de género y de heterosexuales.

El “régimen” predominante fomenta entre los estudiantes la construcción de unas relaciones de género que coincide con el régimen de género global. Factores como: los procedimientos disciplinarios, interacciones entre profesores y alumnos (y viceversa) o labores de vigilancia, contribuían a la formación de masculinidades heterosexuales.

Mac an Grill señala la existencia de cuatro tipos de masculinidad que aparecen en el ámbito escolar:

Los machitos, grupo de chicos blancos de clase obrera que desafían a la autoridad del instituto y contemplan con indiferencia el aprendizaje y a quienes sacan buenas notas.

Los machitos están sufriendo una “crisis de masculinidad”. Al no contar con los empleos manuales, no cualificados o poco cualificados que definían sus futuras identidades. Esto les plantea problemas de su futuro difícil de comprender y resolver.

Triunfadores académicos, que se ven así mismos como futuros profesionales. El estereotipo que tienen de ellos los machitos (y los profesores) es el de chicos afeminados, “triunfadores gilipollas”. La manera que tienen de lidiar, con ese despiadado estereotipo, es mantener la confianza en que el esfuerzo y las credenciales académicas les garantizarán un futuro seguro.

Los nuevos emprendedores, chicos que gravitan hacia nuevos estudios profesionales como la informática y los negocios. Son los hijos de la nueva “cultura empresarial”. Para estos chicos los exámenes de acceso a la enseñanza secundaria son relativamente inútiles, al centrarse estos chicos en el mercado y en una planificación instrumental de futuro.

Los auténticos ingleses, son los mas problemáticos del sector de clase media, ya que mantienen una actitud ambivalente hacia el aprendizaje académico, pero se consideran mejores “árbitros culturales” que sus profesores. Como auténticos ingleses tienen que dar la sensación de que el éxito académico no les importa.

Al estudiar a los alumnos homosexuales, Mac an Grill descubrió que siempre que en clase había un debate relacionado con el género o la sexualidad, se daba por hecho un conjunto característicos de valores y normas sexuales basados en las relaciones tradicionales y la familia nuclear. Por eso, estos muchachos, sufren difíciles “confusiones y contradicciones” al construir sus identidades de género y sexuales, y al mismo tiempo desplazados por los demás.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 10

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

El género

Veremos el origen de las diferencias entre hombres y mujeres. En primer lugar estableceremos la distinción entre sexo y género. Los sociólogos utilizan el término sexo para referirse a las diferencias anatómicas y fisiológicas que definen el cuerpo del varón y el de la mujer, y el género para indicar las diferencias psicológicas, sociales y culturales que existen entre hombre y mujer. El género tiene que ver con los conceptos de masculinidad y feminidad construidos socialmente. La distinción entre sexo y género es fundamental, ya que hay muchas diferencias entre hombres y mujeres que no tienen un origen biológico.
Las interpretaciones sociológicas dadas a las diferencias y desigualdades de género han adoptado posiciones contrapuestas sobre este asunto del sexo y el género. Exploraremos tres grandes enfoques al respecto. En primer lugar, nos centraremos en los argumentos que señalan la existencia de una base biológica para las diferencias de conducta entre hombres y mujeres. En segundo lugar se centrará la atención en las teorías que otorgan una importancia clave a la socialización y el aprendizaje de los roles de género. Finalmente, abordaremos las ideas de los estudiosos que creen que ni el género ni el sexo tienen un fundamento biológico, sino que son una construcción enteramente social.

El género y la biología: ¿diferencias naturales?

¿Hasta qué punto las diferencias en el comportamiento de mujeres y hombres se deben a diferencias biológicas? Algunos autores sostienen que hay ciertos aspectos biológicos humanos que son responsables de las innatas diferencias de comportamiento que hay entre mujeres y hombres. Afirman que estas pueden apreciarse en todas las culturas.
Muchos investigadores, no convencidos de ese argumento, afirman que el grado de agresividad de los varones varía considerablemente de una cultura a otra, al igual que el nivel de pasividad y dulzura que se espera de las mujeres. Las teorías de la “diferencia natural” suelen basarse en datos del comportamiento animal, señalan los críticos, y no en evidencias del comportamiento humano antropológicas o históricas, que suelen presentar variaciones según la época y el lugar. Añaden que  el hecho de que un rasgo sea más o menos universal no implica que su origen sea biológico; pueden existir factores culturales generales que lo produzcan.

Aunque la hipótesis de que los factores biológicos determinen las pautas de conducta en hombres y mujeres no pueda rechazarse de plano, un siglo de investigaciones sobre los orígenes fisiológicos de esa influencia no ha logrado demostrarla.

La socialización de género

Otra de las vías para comprender los orígenes de las diferencias en razón del género es el estudio de la socialización de género, el aprendizaje de unos determinados roles con la ayuda de agentes sociales como la familia y los medios de comunicación. Este enfoque establece una distinción entre sexo biológico y género social: un bebé nace con el primero y desarrolla el segundo. A través del contacto con diversos agentes de socialización. Las diferencias de género se producen culturalmente. Las desigualdades de género aparecen porque los hombres y las mujeres son socializados en roles diferentes.

Las teorías de la socialización del género las han propiciado los funcionalistas, para quienes los chicos y las chicas aprenden “roles sexuales” y las identidades masculinas y femenina que les acompañan. En este proceso se ven guiados por sanciones positivas y negativas, que recompensan o restringen los comportamientos. Según esta perspectiva funcionalista, los agentes de socialización contribuyen al mantenimiento del orden social, ocupándose de que la socialización de género de las nuevas generaciones se desarrolle con tranquilidad.

Esta rígida interpretación ha sido criticada desde diversos frentes. Muchos autores afirman que la socialización de género no es un proceso intrínsecamente suave; diferentes agentes, como la familia, la escuela o los grupos de compañeros, pueden estar enfrentados. Además, las teorías de la socialización hacen caso omiso de la capacidad que tienen los individuos para rechazar, o modificar, las expectativas sociales que rodean a los roles sexuales.

Es importante recordar que los seres humanos no son sujetos pasivos, tal como algunos sociólogos han sugerido. Las personas son agentes activos que crean y modifican los roles por sí mismos. Las identidades de género son el resultado de las influencias sociales.

Las influencias sociales que recibe la identidad de género fluyen a través de muchos canales diferentes; incluso a los padres les resulta difícil combatir las pautas de aprendizaje del género existentes.

Está claro que la socialización de género es muy poderosa y que ponerla en tela de juicio puede resultar perturbador. Una vez que se asigna un género, la sociedad espera que los individuos actúen como “mujeres” o como “hombres”.

La construcción social del género y el sexo

En los últimos años las teorías sobre la socialización y el rol de género se han visto criticadas por un número creciente de sociólogos. Consideran el sexo y el género productos construidos socialmente. No sólo el género es una creación meramente social que carece de una esencia fija, sino que el propio cuerpo humano está sometido a fuerzas sociales que lo configuran y alteran de diversas maneras. Los individuos pueden optar por construir y reconstruir sus cuerpos como gusten, dentro de determinados contextos sociales.
Según esta perspectiva, los autores que se centran en los roles de género aceptan que las diferencias de género tienen una base biológica. En contraste con esto, los teóricos que creen en la construcción social del sexo y del género rechazan que las diferencias de género puedan tener base biológica alguna.

lunes, 7 de enero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 18


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, yo y Víctor Riesgo Gómez realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González

Análisis estructural: de la sociología a la antropología

Cómo la “permanencia del sistema” y el “sistema de permanencias” de Merton tiene cierto paralelismo con la permanencia de la práctica social y de su función servidora al mantenimiento y preservación del sistema en el estructural funcionalismo de Radcliffe-Brown; sostenía que los sistemas y las estructuras sociales que los conforman son los más parecido a una cartografía corporal en la que los cuerpos se representan a modo de mapas anatómicos y fisiológicos. No hay función (fisiológica) sin órgano (anatómico) que permitan la preservación de los cuerpos, tampoco hay práctica, conducta o función social sin normativa orgánica y estructural que permita el engranaje y lubricación del sistema social. El estructural funcionalismo “obligaba” a Radcliffe-Brown a interpretar la antropología con sincronía y, en consecuencia, las sociedades de estudio antropológico también tenían una interpretación sincrónica, solo interesaba su presente. Su pasado, su historia no tenía ni siquiera la categoría de instrumentación accesoria.

Se puede observar cierto paralelismo entre la conceptuación de lo que es funcional o disfuncional para el orden del sistema en Merton con los binarios de opuestos del estructuralismo de Levi-Strauss: bueno-malo, hombre-mujer, grueso-delgado, naturaleza-cultura. Los binarios opuestos son recursos mentales, con independencia del sistema social en que se encuadren. Que responden al principio universal de rediseñar lo que son simples diferencias de grado. El diseño estructuralista transmuta, mediante una máxima y radical diferenciación, las diferencias de grado en categorías opuestas. Se generan universalmente en el género humano para facilitar la comprensión, la clasificación y el orden natural de las cosas. Se realiza mucho antes de que se iniciaran las investigaciones neurológicas de Edelman y Tononi. El laboratorio mental de Levi-Strauss concibe sin recurrir al cableado físico de la neurología, animado por los “descubrimientos” anteriores que en su dimensión teórica había llevado a cabo con las estructuras del parentesco y del matrimonio.

En Antropología estructural, se refleja con claridad meridiana cómo la función del binario opuestos permiten una mayor o menor regularidad y orden del sistema y la estructura, pero en un paisaje teórico en que la diacronía se pierde en el bosque sincrónico mental de las ideas. La diacronía de la realidad social, en Levi-Strauss, está ausente y, en su ausencia, el cambio social se sumerge, flotando sobre él el idealismo de la sincronía universal.

El “materialismo cultural” de Marvin Harris se encuadra en un sistema de relaciones. El problema de la comprensión de las relaciones sistémicas se instituye como paradigma relevante y principio fundamental del materialismo cultural. Impera la necesidad teórica de establecer relaciones entre las distintas partes que integran los sistemas socioculturales y paralelamente con la evaluación que registran las relaciones, las partes y los sistemas. Para lo cual:

1.    Cualquier sociedad dada tiene que enfrentarse a su modo de producción; a las tecnología de subsistencia, las relaciones tecnoambientales, los ecosistemas, los patrones de trabajo, etc.
2.    La sociedad se enfrenta a su modo de reproducción; a la demografía, los patrones sexuales, la fertilidad, la natalidad, la mortalidad, etc.
3.    Debe hacer frente a la economía doméstica como la estructura familiar, la división del trabajo, la educación, la socialización, la enculturación, etc.
4.    Harris establece  la rúbrica de economía apolítica para integrar en ella la organización de la producción, a reproducción, el intercambio y el consumo que se realiza dentro de y entre bandas, aldeas, jefaturas, Estados e imperios.

  • Su infraestructura; los modos de producción y reproducción son la “base de la base” del materialismo cultural.
  • La estructura, sobre ella, se edifica la economía doméstica y la economía política.
  • Sobre la infraestructura y estructura se asienta lo que Harris llama superestructura de comportamiento, en la que incluye la música, la danza, el arte, los rituales, los juegos, los deportes, etc. Pero también forma parte de ella la ideología, la ciencia y la religión.


martes, 12 de junio de 2012

Teoría sociológica II: Moderna. PREC Parte 2


No hay que ir muy lejos para demostrar que el supuesto de la unidad funcional completa de la sociedad humana es con frecuencia contrario a la realidad. Los usos o los sentimientos sociales pueden ser funcionales para unos grupos y disfuncionales para otros de la misma sociedad. Los antropólogos citan con frecuencia la “acrecentada solidaridad de la comunidad” y el “acrecentado orgullo familiar” como ejemplos de los sentimientos funcionalmente adaptativos. Pero, como indicó Bateson entre otros, el aumento del orgullo entre las familias individuales puede servir con frecuencia para destruir la solidaridad de una pequeña comunidad local. No sólo es contrario a la realidad con gran frecuencia el postulado de la unidad funcional, sino que tiene poco valor heurístico, ya que distrae la atención del analista de posibles consecuencias dispares de un renglón social o cultural dado (usanza, creencia, norma de conducta, institución) para diferentes 
grupos sociales o para los individuos de esos grupos.
Robert K. Merton – Teoría y estructura sociales, pp.101.

El texto propuesto para este comentario pertenece al libro Teoría y estructura sociales, en su capítulo tercero Funciones Manifiestas y Latentes, epígrafe Postulados que prevalecen en el análisis funcional. Es una compilación de ensayos publicados por el sociólogo norteamericano Robert K. Merton en 1949 por primera vez, revisados y aumentados posteriormente en 1957 y 1968.


Lo que parece darse a menudo en el plano biológico no ocurre con la misma frecuencia en el contexto social. A ese respecto Merton alude a la ruptura que se produce en las sociedades donde ciertas funciones, que se muestran como “adaptativas”, atentan, en realidad, contra la unidad funcional (Bar, 2000).
Merton
Por otra parte, Merton también en relación con función, incorpora una nueva forma de entenderla cuando se refiere a “disfunciones”. La incorporación del concepto de disfuncionalidad entraña una aproximación a las teorías del conflicto o cambio social. Introducido este concepto en la teoría social, implica la existencia de disfuncionalidad, o que toda acción o estructura social no tiene por qué ser funcional para la sociedad en su conjunto, funciones que cumplen determinados individuos o grupos que no contribuyen a la unidad o perpetuación societaria. Por tanto, podemos llegar a la conclusión que esta aproximación supone una evolución del funcionalismo estructural, en el que la función ya no es omnímoda.
Merton nos presenta en el texto como el “aumento del orgullo” puede llegar a ser disfuncional para la sociedad, pudiendo convertirse en un agente acelerador en deteriorar “la solidaridad de la comunidad”, y por tanto el inherente conflicto. Así la obra de Merton y su separación entre función y disfunción, representa una crítica a los postulados fundamentales del análisis funcional de otros autores pretéritos y/o coetáneos, que estima como discutibles e innecesarios, en un intento de superación de la tendencia “estática” atribuida al funcionalismo, con la idea de disfunción (Sierra, 1991).

Comentario crítico

Las dos versiones del funcionalismo sociológico moderno, el funcionalismo mertoniano y el estructural-funcionalismo parsoniano, han dominado la sociología americana hasta los años sesenta, dos variantes que beben en las fuentes europeas de la sociología. Merton, debido a su orientación empirista, esquiva el concepto básico funcionalista de “la unidad funcional”, su concepción funcionalista se desarrolla más en el diálogo con Malinowski (Alonso, 1987), en dicotomía con el parsoniano de Radcliffe-Brown. Su orientación teórica combina influencias norteamericanas y europeas, elaborando un ejercicio muy hábil, con la intención de llegar a un consenso teórico entre ambas corrientes, aunque sin llegar a fragmentar definitivamente el “status quo” funcional con sus innovaciones y divergencias. Con ello procura no caer en el conflicto social europeo de origen marxista, inclinándose en mantener el consenso americano de la sociedad, ahí emerge su conocido “carácter conservador” (Macionis, 2010).
Quizás, quedó pendiente por parte de Merton, una definición más nítida de los límites explicativos de su concepto disfunción, pues este término lleva consigo una connotación valorativa negativa, “de algo anómalo y desviado” (Sierra, 1991), y, por tanto, no deseable o, cuando más, únicamente tolerable, no de algo normal y constitutivo de la sociedad, como lo funcional. El funcionalismo en todo caso, es una teoría que ha caído en desuso en nuestros días.

Santa Cruz de Tenerife a 15 de abril de 2012
Tomás Javier Prieto González

Bibliografía
Alonso, Enrique (1987). Funcionalismo y paradigmas sociológicos. Anotaciones críticas a un libro de Jacques Coenen-Huther. Revista REIS 37/87, pp.207-217.
Bar, Anibal (2000). Una tipología de Métodos Generales desde una Perspectiva Sistémica. Cinta de Moebio, marzo, número 7. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Chile.
Giddens, Anthony (2009). Sociología. 5ª Edición. Alianza Editorial. Madrid.
Giner, Salvador (2010). Sociología. Ediciones Península. Barcelona.
Giner, Salvador et alia (2006). Diccionario de Sociología. Alianza Editorial. Madrid.
Macionis, J. et alia (2010). Sociología 3ª edición. Pearson Educación. Madrid.
Martínez, Violante (2008). Sociedades y Mundo. De la Teoría a la Práctica en la Ciencia Sociológica. Edición Segunda. Ediciones Académicas. Madrid.
Merton, R.K. (2010). Teoría y estructura sociales. Cuarta edición, primera reimpresión. Fondo de Cultura Económica. México
Oquist, Paul et alia. (1970). Estructural-Funcionalismo: Un análisis crítico de su estructura y función. Revista Latinoamericana de Sociología. Vol. VI: sep, y oct. 1970. Buenos Aires, Argentina, pp. 358-388.
Ritzer, George (2010). Teoría sociológica moderna. Quinta edición. McGraw-Hill/Interamericana de España. Madrid.
Sierra, R. (1991). Función y disfunción social. Enciclopedia GER. Canal Social. Madrid.


lunes, 11 de junio de 2012

Teoría sociológica II: Moderna. PREC Parte 1

No hay que ir muy lejos para demostrar que el supuesto de la unidad funcional completa de la sociedad humana es con frecuencia contrario a la realidad. Los usos o los sentimientos sociales pueden ser funcionales para unos grupos y disfuncionales para otros de la misma sociedad. Los antropólogos citan con frecuencia la “acrecentada solidaridad de la comunidad” y el “acrecentado orgullo familiar” como ejemplos de los sentimientos funcionalmente adaptativos. Pero, como indicó Bateson entre otros, el aumento del orgullo entre las familias individuales puede servir con frecuencia para destruir la solidaridad de una pequeña comunidad local. No sólo es contrario a la realidad con gran frecuencia el postulado de la unidad funcional, sino que tiene poco valor heurístico, ya que distrae la atención del analista de posibles consecuencias dispares de un renglón social o cultural dado (usanza, creencia, norma de conducta, institución) para diferentes 
grupos sociales o para los individuos de esos grupos.
Robert K. Merton – Teoría y estructura sociales, pp.101.

El texto propuesto para este comentario pertenece al libro Teoría y estructura sociales, en su capítulo tercero Funciones Manifiestas y Latentes, epígrafe Postulados que prevalecen en el análisis funcional. Es una compilación de ensayos publicados por el sociólogo norteamericano Robert K. Merton en 1949 por primera vez, revisados y aumentados posteriormente en 1957 y 1968.

Localización

La incorporación de los términos institución, control, estructura y función social, alcanzaron una incidencia considerable en varios norteamericanos del siglo XX, como Parsons y Merton (Martínez, 2008). Los orígenes y desarrollo del funcionalismo como tradición sociológica, haciendo una revisión por lo que han sido sus fuentes más habitualmente consideradas fueron el organicismo positivista, la antropología de Malinowski y Radcliffe-Brown (Alonso, 1987) el estructural funcionalismo de Parsons, y  por supuesto la importante contribución del autor que nos ocupa Robert K. Merton, con sus personales aportaciones a esta perspectiva. Discípulo parsoniano, es probablemente el teórico social que intenta con más acierto desarrollar un marco conceptual con el ánimo de perpetuar la validez del funcionalismo estructural. No antes sin reprobar algunos rasgos del funcionalismo como son la unidad funcional de la sociedad o el “axioma” del funcionalismo universal.
Comentario del contenido

Merton
Merton no es un creador de términos o de definiciones de los mismos, más bien procura entregar una nueva forma de entender el concepto de función, es así como diseña las Funciones Manifiesta y Latentes, en efecto, función significa para Merton consecuencia objetiva (Giner, 2006). Su análisis funcional enfocado en intentar decididamente distinguir las funciones (manifiestas y latentes) en el plano de la conducta humana, es su interés apoyado en fines heurísticos. El objetivo, y para obviar la confusión de funciones con motivos, Merton introduce esta clasificación de funciones. Las manifiestas son aquellas que pretenden los participantes de una actividad social; las intencionadas (Ritzer, 2010) a menudo son menos importantes que las funciones latentes, las consecuencias nointencionadas del acto social (Giddens, 2009). No hay impedimento que una misma categoría social tenga una función manifiesta y otra latente (integración grupal, conservación de privilegios, etc.). Así nos encontramos que las normas aparentemente irracionales persiguen funciones positivas aunque en apariencia, las mismas no cumplan con sus objetivos manifiestos. Merton también refutó algunos matices de la teoría parsoniana, particularmente la creación de grandes teorías, transformando este enfoque absoluto por otro más relativo que prioriza la creación de teorías de alcance intermedio como modelo teórico para acercarse de una manera más precisa a la realidad social.
Las interacciones entre las partes del sistema son funcionales, sus propiedades están ligadas por dependencias funcionales (Bar, 2000), consecuencias observables que aumentan o mantienen el grado de integración (Giner, 2010). La idea sustantiva del texto orbita en torno a la presunta “unidad funcional” de la sociedad humana. Merton rechaza esa proposición básica del funcionalismo estructural (“el supuesto de la unidad funcional (…) es con frecuencia contrario a la realidad”), que admite que toda convicción cultural o social estandarizada es funcional para la sociedad, y que todas las partes del sistema poseen un alto grado de integración. Observamos que Merton no intenta estandarizar un concepto sino más bien entenderlo en su conjunto y en relación a la realidad donde ocurre. Este punto de incorporar la realidad donde se hallan las funciones es básico para comprender en primer lugar su crítica al análisis funcional y en segundo lugar, su posterior reformulación. Merton expone que una misma estructura social puede ser funcional para un conjunto social y para el resto no lo es “(…) pueden ser funcionales para unos grupos y disfuncionales para otros de la misma sociedad”, fundamentalmente en sociedades grandes y complejas. Con todo ello, distinguimos claramente su reconstrucción de la unidad funcional, la funcionalidad universal y por último la indispensabilidad, pudiendo evidenciar como Merton va introduciendo en el análisis, el concepto multidimensional de Estructura, y en este texto propuesto para comentar,  su interés en la estructura de las relaciones sociales “(…) de un reglón social o cultural dado –usanza, creencia, norma de conducta, institución- para diferentes grupos sociales (…)”.
Las explicaciones funcionales son consideradas generalmente como una subclase de explicación teleológica. La forma lógica de tales explicaciones requiere, para que puedan ser útiles, canalizarse a través de un tipo especial de conceptualización de sistema de estudio (Oquist, 1970). El propio Merton señala en su paradigma, que encajada en todo análisis funcional existe alguna concepción, táctica o expresa, de los requisitos funcionales, sin perder de vista la inherente polisemia del término “función” que tanto ha estado en el debate socio-antropológico, en la historia de la perspectiva funcional.