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viernes, 22 de marzo de 2013

Sociología de la diversidad PREC Parte 5



En este tercer año en el Grado de Sociología con la asignatura Sociología de la Diversidad, tras haber superado la asignatura Antropología Social en el primer curso y acompañado por el libro Antropología de la sexualidad y diversidad cultural de José Antonio Nieto Piñeroba, me he encontrado que el tema de la homosexualidad ha sido una constante en las bibliografías básicas de ambos programas académicos, con arreglo al cual, estos contenidos transversales han propiciado mi elección para elaborar este ensayo. He creído adecuado ocuparme en este ejercicio de una aproximación a las diversas perspectivas que abordan la homosexualidad.

Intentaré en esta práctica exponer algunos estudios de la homosexualidad desde diversos campos de investigación académica. En este sucinto acercamiento, podré identificar algunas de las tesis desarrolladas, pudiendo extraer con ello, un reconocimiento de la homosexualidad como objeto de estudio en las ciencias sociales. No como un ejercicio de reducción, sino muy al contrario, intentar observarlo sin filtros, artificios culturales, prejuicios o determinismos en un ambiente tan complejo como son los sistemas sociales. Para ello será preciso localizar y enfocar las restricciones teóricas de esta realidad, como las explicaciones más importantes que fundamentan y justifican la profundización del estudio de la homosexualidad.

Dentro de la sexualidad uno de los objetos de estudio más observado es la homosexualidad, por ello este ensayo viene a sumarse a estos trabajos, obviamente admitiendo las limitaciones consustanciales de un estudiante que emprende el estudio de un objeto de estudio tan poliédrico. A través de la estrategia de reconocer distintos enfoques interpretativos generados por varios expertos, seré capaz de analizar las tensiones como las analogías existentes en todas estas perspectivas.



Conclusiones

Algunas representaciones culturales se concretan por un lado en sólidos factores arbitrarios, que responde a relaciones históricas y sociales, de poder y control social, y que obviamente no proceden exclusivamente de la naturaleza sexual de los seres humanos, y por otro lado se derivan de la invisibilidad y exclusión social. La OMS define sexualidad como el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos, religiosos y espirituales. La sexualidad contemporánea ha roto sus lazos históricos con la reproducción y ha impulsado a una gran variedad de practicas del sexo (Macionis, 2010:332). Como apunta Giddens, en su libro The transformation of intimacy (1992): “(…) los nuevos tiempos pueden dar lugar a una creciente democratización de las relaciones personales, pero también en una guerra de géneros que enfrenta a los hombres y a las mujeres”.

Subraya Nieto que para “los estudiosos que interesándose por la homosexualidad la confieren una identidad específica, definitiva, pura, sin mezclas, sin confusión, conceptualmente universal y decididamente esencializada” (Nieto, 2011:190) , la “objetividad” radica también en observar a los homosexuales como un cuerpo social “aislado” del grueso de la sociedad, al que se excluye. Ese aislamiento llamémoslo objetivo del homosexual, aquí deviene en la incomunicación espacial, por medio de la construcción de espacios sociales en los que una vez atrapada la homosexualidad, para evitar “contaminaciones” (Nieto, 2011:190) al resto de la sociedad, cristalizan las bases de segregación y marginación social. Por tanto se amputan todas las posibles vías de acceso para establecer comunicación social dialogante.

En las sociedades donde el cristianismo ha tenido un fuerte poder, se impuso un modelo dual, que condena moralmente la homosexualidad y protege el sometimiento de las mujeres. A pesar que la dominación masculina son realidades transculturales el grado, la intensidad varía en las diferentes culturas. La respuesta de una sociedad ante el orden sexo/género tiene su origen en una cosmovisión propia de cada cultura y a los intereses inherentes en cada una de ellas.

Desde el origen moderno del estructuralismo de la mano de Foucault, él ya afirmaba que “la sexualidad es mucho más que un hecho de la naturaleza humana, el lugar del placer y el deseo” (Carrasco, 2006:312), argumentó a favor de la conveniencia de discernir entre la identidad homosexual y el comportamiento homosexual (Nieto, 2003:169). Los seres humanos somos en gran medida productos culturales, estamos encuadrados en un contexto histórico que nos determina, pero con márgenes (especie, cuerpo, cultura) de acción, de libertad, de autodeterminación, de autoconstitución, de autorrealización, pero supeditados a fuerzas externas, que desplazan nuestro “yo” a perfiles periféricos, en una dialéctica permanente, entre nuestra cultura y nuestra individualidad. Las influencias ejercidas desde la sociedad, y la capacidad del desarrollo libre del individuo, todas ellas, estimuladas culturalmente, en un contexto complejo y heterogéneo.

Tras casi setenta años de la definición de homosexualidad de Henry P. Fairchild citada en este ensayo, y conforme gays, lesbianas y bisexuales han ido haciéndose más visibles e integrándose en las sociedades occidentales, han sido foco de atención y se han incorporado a los debates de las ciencias sociales, dejando atrás caducas y añejas acepciones. En un intento por recuperar este objeto de estudio desde las ciencias sociales, se ha defendido la utilidad de manejar diferentes modelos de políticas públicas construidas en torno a una dimensión crucial: el reconocimiento.

Una mejor comprensión del objeto de estudio servirá como plataforma adecuada para la elaboración de modelos explicativos. Sin duda la cuestión estriba en que “la conexión entre los valores, la opinión pública y las políticas no es automática ni unidireccional” (Calvo, 2010:56). Habrá que estar atento, y en nuestro futuro papel de científicos sociales, en observar las nuevas manifestaciones que al nuestro alrededor se produzcan, y fundamentalmente en la redefinición de la homosexualidad como un constructor cultural.

jueves, 21 de marzo de 2013

Sociología de la diversidad PREC Parte 4


En este tercer año en el Grado de Sociología con la asignatura Sociología de la Diversidad, tras haber superado la asignatura Antropología Social en el primer curso y acompañado por el libro Antropología de la sexualidad y diversidad cultural de José Antonio Nieto Piñeroba, me he encontrado que el tema de la homosexualidad ha sido una constante en las bibliografías básicas de ambos programas académicos, con arreglo al cual, estos contenidos transversales han propiciado mi elección para elaborar este ensayo. He creído adecuado ocuparme en este ejercicio de una aproximación a las diversas perspectivas que abordan la homosexualidad.

Intentaré en esta práctica exponer algunos estudios de la homosexualidad desde diversos campos de investigación académica. En este sucinto acercamiento, podré identificar algunas de las tesis desarrolladas, pudiendo extraer con ello, un reconocimiento de la homosexualidad como objeto de estudio en las ciencias sociales. No como un ejercicio de reducción, sino muy al contrario, intentar observarlo sin filtros, artificios culturales, prejuicios o determinismos en un ambiente tan complejo como son los sistemas sociales. Para ello será preciso localizar y enfocar las restricciones teóricas de esta realidad, como las explicaciones más importantes que fundamentan y justifican la profundización del estudio de la homosexualidad.

Dentro de la sexualidad uno de los objetos de estudio más observado es la homosexualidad, por ello este ensayo viene a sumarse a estos trabajos, obviamente admitiendo las limitaciones consustanciales de un estudiante que emprende el estudio de un objeto de estudio tan poliédrico. A través de la estrategia de reconocer distintos enfoques interpretativos generados por varios expertos, seré capaz de analizar las tensiones como las analogías existentes en todas estas perspectivas.

Presentación etnográfica

Actualmente las presentaciones etnográficas del comportamiento y de la identidad homosexual comprenden desde la amistad erótica en Lesotho (África), hasta los relatos de machistas nicaragüenses, los cuales tienen relaciones homosexuales, pero no se consideran como tal. Igualmente encontramos estudios sobre las relaciones sexuales entre mineros en el África meridional, el matrimonio de muchachos de Azande en el centro-norte de África, las relaciones butch/femme entre lesbianas en los Estados Unidos, los estudios de algunos grupos de Melanesia (Oceanía), que han considerado el semen como una sustancia curativa y fortalecedora, donde los varones pueden adquirirla en sexo oral o anal.

Pero esos mismos estudios etnográficos, muestran en ocasiones, una excesiva dependencia de conceptos tales como socialización y rol de género que algunos autores apuntan como “desfasados” (Nieto, 2003:175). Unni Wikan se refiere a los xanith de Omán, sociedad islámica de la península de Arabia y Will Roscoe en su libro The Zuni Man-Woman a los Zuni Ihamana (Nativos Americanos), como el ”tercer género” (Aldrich, 2001:563). En América del norte, este género alternativo o tercero se denomina berdache o más recientemente, “de espíritu dual, según la denominación preferida por los nativos” (Barfield, 2001:314). Mientras algunos etnógrafos estaban investigando la posibilidad de géneros múltiples, otros empezaron a desarrollar estudios más específicos de la dicotomía entre varón y mujer.

Modelos sociobiológicos

Para la mayoría de los estudiosos es axiomático que el comportamiento genérico es configurado por fuerzas históricas, por lo tanto, alejado de cuestiones biológicas. Aunque existen estudios del género en la aplicación de modelos sociobiológicos que tratan de reconocer diferencias de comportamientos innatas que configuran el estilo y forma de la conducta sexual, y estudios que apuntan como posibilidad la existencia de un gen homosexual: “el gen en si mismo no sería homosexual, pero podría causar la homosexualidad en el fenotipo” (Suárez, 2004).

Resulta paradójico que algunos investigadores no tengan ningún temor a la hora de señalar genes causantes de realidades tan complejas como la homosexualidad. Si esta búsqueda de rasgos fisiológicos suele acabar en fracaso, la idea de la búsqueda de este gen “resulta ingenua e incluso ridícula” (Canteras, 2012:9). Resulta asombroso que las conductas que más denuncian nuestro componente genético o hereditario aparentan ser la criminalidad, la inteligencia o la homosexualidad. “Se trata de un reflejo de nuestras obsesiones; y no de la obsesiones de la humanidad, sino de las obsesiones de nuestra sociedad occidental” (Canteras, 2012:9).

El determinismo biológico convierte la desigualdad en algo legitimado científicamente y en un medio de control social, y lo hace apoyándose directamente en principios de la selección natural darwiniana. Defiende que la xenofobia, la dominación masculina o la estratificación social son dictados por el genotipo humano tal como ha sido modelado durante el curso de la evolución.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Sociología de la diversidad PREC Parte 3


En este tercer año en el Grado de Sociología con la asignatura Sociología de la Diversidad, tras haber superado la asignatura Antropología Social en el primer curso y acompañado por el libro Antropología de la sexualidad y diversidad cultural de José Antonio Nieto Piñeroba, me he encontrado que el tema de la homosexualidad ha sido una constante en las bibliografías básicas de ambos programas académicos, con arreglo al cual, estos contenidos transversales han propiciado mi elección para elaborar este ensayo. He creído adecuado ocuparme en este ejercicio de una aproximación a las diversas perspectivas que abordan la homosexualidad.

Intentaré en esta práctica exponer algunos estudios de la homosexualidad desde diversos campos de investigación académica. En este sucinto acercamiento, podré identificar algunas de las tesis desarrolladas, pudiendo extraer con ello, un reconocimiento de la homosexualidad como objeto de estudio en las ciencias sociales. No como un ejercicio de reducción, sino muy al contrario, intentar observarlo sin filtros, artificios culturales, prejuicios o determinismos en un ambiente tan complejo como son los sistemas sociales. Para ello será preciso localizar y enfocar las restricciones teóricas de esta realidad, como las explicaciones más importantes que fundamentan y justifican la profundización del estudio de la homosexualidad.

Dentro de la sexualidad uno de los objetos de estudio más observado es la homosexualidad, por ello este ensayo viene a sumarse a estos trabajos, obviamente admitiendo las limitaciones consustanciales de un estudiante que emprende el estudio de un objeto de estudio tan poliédrico. A través de la estrategia de reconocer distintos enfoques interpretativos generados por varios expertos, seré capaz de analizar las tensiones como las analogías existentes en todas estas perspectivas.

Visión antropológica

Hasta finales de los años sesenta del siglo pasado la Antropología no comenzó a interesarse en los estudios lésbicos/gays, “las mismas condiciones sociohistóricas que estimularon el desarrollo del movimiento gay en los Estados Unidos, consiguieron llevar la homosexualidad al centro de la atención académica” (Nieto, 2003:161). En nuestros días, estos estudios en antropología, se singularizan por la irregularidad, y por las disputas en la emergencia de cualquier dominio en las investigaciones. Los estudios lésbicos/gays deben su aparición a una serie de avances intelectuales que prepararon el terreno para su actual expansión, “la homosexualidad debía convertirse en legítimo objeto de investigación antropológica” (Nieto, 2003:163).

La ambigüedad sexual ha formado siempre parte de la realidad, así, lo que plantea problemas interesantes desde el punto de vista de la antropología, “no es su existencia misma, sino su visibilidad social” (Juliano, 2010:155). Desde finales del siglo XVIII la estrategia al respecto de la homosexualidad fue castigarla, patologizarla, negarla e ignorarla. Sólo en las últimas décadas ha habido un interés firme es observar la homosexualidad, alejándose de cualquier posicionamiento estigmatizador o discriminante.

En toda sociedad, los individuos diferirán en cuanto a naturaleza, ámbito e intensidad de sus intereses e impulsos sexuales. “Nadie sabe a ciencia cierta por qué existen tales diferencias sexuales individuales” (Kottak, 2006:229), jugando un papel fundamental la cultura en todo el moldeado de esos impulsos a una normativa colectiva, variando éstas de una cultura a otra. Por ejemplo, en Hawaii según Gregersen las prácticas de homosexualidad eran comunes entre los “aristócratas”, también se les llama mahu (Nieto, 2011: 306). El mahu no se relaciona sexualmente con mujeres, según Levy los mahu mantienen relaciones sexuales con hombres no mahu. Los varones no mahu tienden a presentar estas relaciones como una forma sustitutoria de las relaciones heterosexuales. A veces justificada por la carencia de mujeres. Los jóvenes no mahu no se definen, no son definidos por la comunidad, de forma sustantiva como homosexuales. Se considera que forma parte de un periodo transitorio del individuo. Cuando los varones no mahu formalicen sus matrimonios, cesarán sus contactos homosexuales con los mahu.

“La homosexualidad es intercultural y universal, se encuentra en todas las sociedades humanas, con una frecuencia del 3% en los hombres y el 2% en las mujeres” (Barash, 2010:17). Los hombres gay de Samoa, conocidos como fa´afafine, no se reproducen, pero están totalmente aceptados en su sociedad en general, y en especial en su familia, con un comportamiento mucho más activo que sus pares heterosexuales. A diferencia de la experiencia de gays y lesbianas en la mayoría del mundo industrializado, los fa´afafine están totalmente integrados en la sociedad samoana y no son discriminados. “La experiencia de ser gay o lesbiana puede ser muy diferente dependiendo del grupo étnico al que se pertenezca” (Macionis, 2010:331).

martes, 19 de marzo de 2013

Sociología de la diversidad PREC Parte 2


En este tercer año en el Grado de Sociología con la asignatura Sociología de la Diversidad, tras haber superado la asignatura Antropología Social en el primer curso y acompañado por el libro Antropología de la sexualidad y diversidad cultural de José Antonio Nieto Piñeroba, me he encontrado que el tema de la homosexualidad ha sido una constante en las bibliografías básicas de ambos programas académicos, con arreglo al cual, estos contenidos transversales han propiciado mi elección para elaborar este ensayo. He creído adecuado ocuparme en este ejercicio de una aproximación a las diversas perspectivas que abordan la homosexualidad.

Intentaré en esta práctica exponer algunos estudios de la homosexualidad desde diversos campos de investigación académica. En este sucinto acercamiento, podré identificar algunas de las tesis desarrolladas, pudiendo extraer con ello, un reconocimiento de la homosexualidad como objeto de estudio en las ciencias sociales. No como un ejercicio de reducción, sino muy al contrario, intentar observarlo sin filtros, artificios culturales, prejuicios o determinismos en un ambiente tan complejo como son los sistemas sociales. Para ello será preciso localizar y enfocar las restricciones teóricas de esta realidad, como las explicaciones más importantes que fundamentan y justifican la profundización del estudio de la homosexualidad.

Dentro de la sexualidad uno de los objetos de estudio más observado es la homosexualidad, por ello este ensayo viene a sumarse a estos trabajos, obviamente admitiendo las limitaciones consustanciales de un estudiante que emprende el estudio de un objeto de estudio tan poliédrico. A través de la estrategia de reconocer distintos enfoques interpretativos generados por varios expertos, seré capaz de analizar las tensiones como las analogías existentes en todas estas perspectivas.

Campo sociológico

Desde el campo de las ciencias sociales, se ha tratado el tema, por ejemplo, desde la Sociología de la homosexualidad, que ha estado orientada en dos perspectivas de estudio:

1.    La de describir y clasificar la etiologías de la homosexualidad, y la de la utilización de métodos y técnicas cualitativas, que han producido numerosos textos que abordan la sexualidad como una categoría social.
2.    La que se dedica de la problematización de la categoría homosexual y enlaza con las teorías de la desviación, del etiquetado y del construccionismo social.

El posible alcance de la homosexualidad en las sociedades occidentales se dio a conocer por primera vez al publicarse la investigación del biólogo Alfred Kinsey, unos de los pioneros de la investigación sexual humana en Estados Unidos, con su obra El comportamiento sexual en el hombre de 1948. Fue un detallado estudio, con una batería de miles de entrevistas personales, donde llegó a una serie de conclusiones acerca de la homosexualidad. El informe Kinsey describía la homosexualidad como un “continuum desde la heterosexualidad exclusiva, hasta la homosexualidad exclusiva” (Pacquiao, 2000:76).

Mucho más tarde, Kenneth Plummer, en su estudio clásico, discernió en cuatro tipo de homosexualidad dentro de la cultura occidental actual (Giddens, 2006:437):

1.    La homosexualidad ocasional; el encuentro homosexual pasajero.
2.    Las actividades localizadas; practicas homosexuales que ocurren regularmente pero que no se convierten en la preferencia capital del individuo.
3.    La homosexualidad personalizada; la homosexualidad como actividad furtiva, oculta a los amigos.
4.    La homosexualidad como forma de vida; donde las actividades homosexuales forman parte de un estilo de vida específico.

Podemos documentarnos en la extensísima bibliografía existente para localizar los claroscuros y vacíos sobre esta temática, pero se puede ejemplarizar en las siguientes definiciones, que pueden situarnos en la inadecuada adjetivación; hasta 1973, la American Psychriatric Association clasificaba la homosexualidad como un “desorden mental”. En el Diccionario de Sociología de Henry P. Fairchild, nos encontramos con esta definición de homosexualidad: “perversión del deseo sexual que hace a las personas del mismo sexo más atractivas que las del opuesto” (Fairchild, 1944:144).

Existen algunas teorías que enmarcan el asunto que nos trata, pero sin duda, sobresale la teoría Queer (Queer theory), que sostiene que “la mayor parte de la explicación sociológica mantiene una inclinación hacia la heterosexualidad, y que se debe prestar más atención a los puntos de vista que no son heterosexuales” (Macionis, 2010:331). El desarrollo de los derechos de los homosexuales han impulsado en gran medida, la aparición de esta teoría, donde se subraya la idoneidad de la desaparición los prejuicios contra los homosexuales, y esto se conseguirá dando la palabra a opiniones no heterosexuales.

Se constituye por tanto un terreno para la exclusión, la homosexualidad masculina se incluye en redes y canales completamente separados. Bordie subraya que “El cuerpo tiene su parte delantera, lugar de diferencia sexual, y su parte trasera, sexualidad indiferenciada, y potecialmente femenina” (Bordieu, 1998:30), es decir, una parte pasiva y sometida en dicotomía con la parte “pública” que legitima la división sexual del uso público, sus parte manifiestas, “órganos nobles de presentación de uno mismo” (Bordieu, 1998:30) en los que se condensa la identidad social, una que se enfrenta a la realidad de los portadores, que en sus partes privadas u ocultas, el decoro obliga a disimular. Pierre Bordieu estudió muy bien este modelo, que bautizó como “modelo mediterraneo” (Gómez, 2010:90) aquél que el homoerotismo se organiza en torno al binomio activo/penetrador-pasivo/penetrado. El individuo “pasivo” es considerado homosexual, en cambio, el elemento “activo” es concebido como heterosexual.

El vínculo entre el individuo y el espacio público se redimensiona adquiriendo una nueva plasticidad y desarrollándose en una serie de estructuras y de cambios que Beck desarrolla como “apartamiento de la identidad social”, disipando sus rasgos distintivos tantos en términos de auto compresión como en su interrelación, las desigualdades siguen existiendo pero redefinidas. Los conflictos son estables y están relacionados con la discriminación concomitantes con la raza, color de la piel, género, la etnicidad, edad, homosexualidad, incapacidad física, etc. Las personas homosexuales, transgénero o intersexuales, “no son espectadores de su diversidad, son sus protagonistas” (Nieto,  2011:146) .

lunes, 18 de marzo de 2013

Sociología de la diversidad PREC Parte 1


En este tercer año en el Grado de Sociología con la asignatura Sociología de la Diversidad, tras haber superado la asignatura Antropología Social en el primer curso y acompañado por el libro Antropología de la sexualidad y diversidad cultural de José Antonio Nieto Piñeroba, me he encontrado que el tema de la homosexualidad ha sido una constante en las bibliografías básicas de ambos programas académicos, con arreglo al cual, estos contenidos transversales han propiciado mi elección para elaborar este ensayo. He creído adecuado ocuparme en este ejercicio de una aproximación a las diversas perspectivas que abordan la homosexualidad.

Intentaré en esta práctica exponer algunos estudios de la homosexualidad desde diversos campos de investigación académica. En este sucinto acercamiento, podré identificar algunas de las tesis desarrolladas, pudiendo extraer con ello, un reconocimiento de la homosexualidad como objeto de estudio en las ciencias sociales. No como un ejercicio de reducción, sino muy al contrario, intentar observarlo sin filtros, artificios culturales, prejuicios o determinismos en un ambiente tan complejo como son los sistemas sociales. Para ello será preciso localizar y enfocar las restricciones teóricas de esta realidad, como las explicaciones más importantes que fundamentan y justifican la profundización del estudio de la homosexualidad.

Dentro de la sexualidad uno de los objetos de estudio más observado es la homosexualidad, por ello este ensayo viene a sumarse a estos trabajos, obviamente admitiendo las limitaciones consustanciales de un estudiante que emprende el estudio de un objeto de estudio tan poliédrico. A través de la estrategia de reconocer distintos enfoques interpretativos generados por varios expertos, seré capaz de analizar las tensiones como las analogías existentes en todas estas perspectivas.


Descripción del tema del ensayo

Con este ensayo quiero ocuparme de la idea central de la homosexualidad desde una aproximación académica e influida tras la lectura de los capítulos “Conductas sexuales/conductas sociales y manuales de desviación” y “Evolución de la transdiscursividad sociopsiquiátrica del transgénero” del libro de José Antonio Nieto, Sociodiversidad y sexualidad, Talasa Ediciones (2011), bibliografía básica de la asignatura.

En primer lugar quiero situar el propio término homosexualidad. Fue tomado del alemán “homosexualität” (Giner, 2006:412), y acuñado por psicólogos alemanes, por oposición a heterosexualidad, a finales del siglo XIX, pero aceptado por la comunidad académica y la ciudadanía en general, bien comenzado el siglo XX, y debido fundamentalmente por las dificultades conceptuales que desarrolla la polisemia del propio vocablo. La extensión en el diccionario de la R.A.E[1] denomina la palabra homosexualidad como la “inclinación hacia la relación erótica con individuos del mismo sexo”. Por lo tanto, puede aludir a relaciones tan diversas como las de amistad, travestismo, transexualidad o pedofilia. Desde aquí nos encontramos con la complejización de la representación de una realidad, que voy a ocuparme brevemente en los siguientes epígrafes, y desde varias de las perspectivas que se han ocupado de este tema: sociológicas, etnográficas, antropológicas y sociobiológicas.

Homosexualidad

La mayor parte de la población no prestó atención a la existencia de una comunidad gay y lesbiana hasta que no tuvo lugar el incidente Stonewall Inn en la ciudad de New York, en el que oficiales de la policía asaltaron un bar gay en 1969. Esta manifestación libre y espontánea de unos ciudadanos, ha sido considerada como el comienzo del movimiento de los derechos de los gays. La liberación gay tuvo sus raíces en el movimiento homófilo y en la “cultura de bar”.

Además no se debería hablar de homosexualidad, sino de homosexualidades, ya que podríamos observar diversos modelos que se identificarían en cierto sentido, con el concepto de homosexualidad, aunque no se puede hacer un reconocimiento categórico entre cualquiera de ellos: homosexualidad ritual en Melanesia, la pederastia griega, la sodomía en la edad media, el travestismo, etc. (Pichardo, 2002:1)

En una carta del alumno Marco Aurelio a su maestro Fronto, (144-145 a.C.), prestaba atención a todos los matices de la vida, al estado de ánimo, a la experiencia de sí mismo, en virtud del acto de escribir, en contarle hasta el más mínimo detalle a su mentor: “Saludos, mi más dulce maestro: (…) Al volver, y antes de darme la vuelta para empezar a roncar, cumplo mi tarea y le doy a mi maestro más querido un relato de lo que he hecho durante el día, y aunque pudiera echarlo más de menos, no podría sufrir más por desperdiciar sus enseñanzas, mi dulce vida, mi amor, mi alegría. ¿Cómo está la cosa entre tú y yo? Te quiero y tú estás lejos.” (Foucault, 2010:65) Esta relación amorosa homosexual entre Aurelio y Fronto, entre un joven de veinticuatro años y un hombre de cuarenta, era importante en este período. La homosexualidad clasificada por edad era la forma normativa en la sociedad ateniense, expresada con el término kinados. Michael Focault analizó en detalle el nuevo paradigma sexo/género que en función de “criterios biomédicos”, va a concebir la homosexualidad como “una enfermedad y como una patología” (Gómez, 2010:90)

La visión judeocristiana de la sexualidad viene interpretando la homosexualidad, desde tiempos bíblicos como una conducta abominable. Richard von Krafft-Ebing diagnostica y trata la homosexualidad como “conducta patológica y trastorno degenerativo” (Nieto,  2011:32). Con ello se inicia la corriente moderna, secularizadora, patologizadora y diseminadora, desde su encaje en el modelo médico de la sexualidad. La secularización tarda en llegar a los dominios interpretativos de la sexualidad más de un siglo, después de que la Ilustración hubiera eclosionado.

jueves, 14 de marzo de 2013

CONDUCTAS DE HOMO ECONOMICUS ¿AMENAZA PARA LA(S) DIVERSIDAD(ES)? Parte 4


Publicación de Víctor Riesgo Gómez. Estudiante de Grado en Sociología UNED

El presente trabajo debe ser encuadrado en el ámbito académico formativo. Está realizado por un estudiante de tercer curso de Sociología de la Universidad Nacional a Distancia. Su principal finalidad es la de profundizar en la reflexión de uno de los puntos propuestos por el profesor José Antonio Nieto en su obra seminal “Sociodiversidad y sexualidad”, publicado en la editorial “Talasa” y eje central sobre el que articula la asignatura Sociología de la Diversidad.

Del planteamiento realizado por el profesor Nieto, en la obra antes mencionada, en su reorientación conceptual respecto a la antigua sociología de la desviación que él reconvierte en sociodiversidad, se ha escogido desarrollar, en la medida de lo posible, la atención a las explicaciones potenciales de las conductas malsanas para amplias capas sociales consistentes en el afán del lucro desmedido.

El planteamiento que aquí se hace consiste en plantear la hipótesis de que estas conductas, lejos de ser conductas innatas y naturales en los seres humanos, se han convertido, a causa del diseño institucional y cultural resultado del productivismo de inspiración liberal, en las conductas favorecidas y premiadas.

Estas conductas han estado subdimensionadas en la tradicional sociología de la desviación. Con el nuevo enfoque que propone el profesor Nieto se exhorta a su atención. Las explicaciones para este exhorto parecen evidentes. Las consecuencias que se derivan de dichas conductas para sujetos sociales, que no son ni causantes ni beneficiarios de las mismas, se antojan trágicas. El “ajuste” al que son sometidos los sistemas públicos en los países del sur de Europa en el presente, “ajuste” que a su vez han sufrido en sus carnes integrantes de otros pueblos por el mundo en el pasado reciente, es la consecuencia inmediata y de mayor visibilidad. Resultado de este “ajuste” la equidad, la igualdad de oportunidades, o la simple posibilidad de supervivencia en condiciones mínimas de existencia, se ven seriamente amenazadas para numerosos integrantes del sistema social. Se antoja paradójico que los “paganos” rara vez son los “causantes”, con lo cual otra víctima que queda por el camino es el mismo sistema de legitimación de asignación de recursos y responsabilidades, siendo éste uno de los ejes medulares que sustentan cualquier sistema de organización social. El peligro añadido de este derrumbe se deriva de la posibilidad creciente de emergencia y centralidad de otro de los ejes que venga a ocupar el espacio del desaparecido, este es la violencia o la amenaza de ejercerla por parte de aquellos que ostentan la mayor parte del poder. Siendo el último recurso que se emplea desde instancias “superiores” para sujetar pueblos y sociedades donde el descontento y la indignación aumentan de manera proporcional a la percepción de impunidad y centralidad de las conductas sobre las que aquí se pretende poner el acento.

CONCLUSIONES

Los macropocesos sociales son provocados por actores determinados y a su vez condicionan y determinan los comportamientos y las conductas de los diversos agentes que interactúan. Una serie de acciones se ven penalizadas u obstaculizadas y otras potenciadas o favorecidas.

El principio del “mercado autorregulado”, extendido a todo tipo de elementos, deriva de manera natural en situar el lucro como una aspiración articuladora de los comportamientos y las conductas humanas.  Si este principio no cuenta con limitaciones procedentes de otros resortes sociales los agentes que se benefician de su extensión ejercen presión para que amplíe su capacidad de articulación de estructuras sociales. Estas estructuras construidas al objeto de preservar el mito del “mercado autorregulado” acumulan poder y capacidad de dominación. Las estructuras a las que me refiero pueden ser institucionales u organizativas creadas ad hoc, o pueden ser institucionales que ya existían con anterioridad pero devienen en instrumentales para el fin buscado por los agentes que las copan.

Del mismo modo pueden también ser estructuras en un sentido más amplio, el “habitus” de   Bordieu. O incluso, y en último término, pasar a ser constructoras de significados compartidos.

En este tránsito de acumulación asimétrica de poder y recursos por parte de los agentes beneficiarios de la dominación extendida por el mito del “mercado autorregulado”, los comportamientos y las conductas que no se someten a esta lógica se ven orillados o eliminados. Ya sea por coerción directa, ya sea por inadecuación de estas conductas al orden resultante. Por el contrario las conductas malsanas se sitúan en el centro mismo del campo social hasta puntos inimaginables en otros momentos recientes. ( 25) Ya no resultan conductas marginales propias de manzanas podridas que apartándolas del cesto se consigue salvar el resto.

Poner ejemplos concretos de cuánto y cómo han llegado este tipo de conductas a ser las dominantes en el campo social resulta un ejercicio agotador debido a la gran variedad de casos que pueden ser señalados en un periodo reciente. Sin ánimo de ser exhaustivo, por la razón antes señalada, y situando como límite temporal el estallido de la crisis financiera de 2007-08, podemos enumerar: Un sector financiero creando productos sin respaldo real, las agencias que los califican en régimen de semi-monopolio emitiendo informes, infundados cuando menos, el aparato estatal puesto al servicio de estos actores y cubriendo sus pérdidas, las instituciones financieras internacionales exigiendo los retornos a sus “rescates país” a costa de lo que sea, el mecanismo de fijación de tipos se descubre adulterado de manera consciente y voluntaria, las clases altas y las corporativas refugiando sus rentas y patrimonios en paraísos fiscales, fondos de inversiones y capitales “buitres” especulando con bienes básicos para la vida de millones de personas en el globo. Los actores poderosos al frente de estas instituciones: (bancos privados, bancos centrales e instituciones financieras internacionales) se intercambian sus papeles en un ir y venir sin par, ahora cambian las normas, ahora se benefician en el sector privado de los cambios.

Si el nivel de análisis lo reducimos a lo que sucede en nuestro entorno más cercano, el estado español a finales del 2012, podemos comprobar en qué modo la corrupción salpica a todos los estamentos que la encajan sin apenas rubor alguno. Familia real, ex-ministros, presidentes de comunidades autónomas, miembros de la alta burguesía,  presidente de patronal, banqueros, tesoreros, o hasta el presidente del supremo se ven afectados. Las redes de lavado de dinero operan al más alto nivel, de ellas se benefician personajes de las altas esferas, portadas del papel cuché, chinos o nativos. Los entramados saqueadores de lo público brotan por todo el mapa. Como respuesta de los poderes establecidos para tal fin podemos señalar que los defraudadores se acogen a amnistías fiscales a través de las cuales pueden lavar el dinero procedente de cualquier actividad, o que el primer y, hasta la fecha, único condenado por el “Caso Gürtel” es el juez que inició la investigación.

Las consecuencias de estas conductas para amplias capas sociales que no participan del festín son elevadas de pagar. Desempleo, desahucios, retroceso de derechos laborales, pérdida de derechos sociales básicos, aumento de todo tipo de tasas e impuestos que no acaban retornando a las sociedades donde se recaudan. La sensación de impunidad hacia las conductas de adicción catrofílica es completada con una percepción de reparto asimétrico de costes y daños consecuencia de la implosión.

No es el objeto final del presente trabajo hacer un relato completo de la “crisis”. Semejante tarea hercúlea no tiene cabida en el espacio que se prescribe. Sí se pretende arrojar luz sobre el porque esas conductas malsanas gozan de extraordinario vigor; En tanto el principio articulador fundamental del campo social de relaciones se constituya en el lucro, perseguido por unos agentes que no cuentan, ni nunca contarán por definición,  de igualdad de oportunidades y posibilidades. En tanto este principio, y su hermana de sangre, la competitividad, sean los únicos referente que guíen las decisiones y aparten de las mismas al resto de relaciones sociales y de comunidades con su entorno, estas conductas no podrán ser orilladas ni señaladas. Del mismo modo que cuando la temperatura baja de cero grados el agua pasa de líquido a sólido, en un entorno social e institucional en que se prime este objetivo por encima de los demás, el poder acumulado por los agentes de estas conductas crecerá impidiendo otra perspectiva.

Aunque sus fuentes de legitimación no cuenten con el mínimo refrendo teórico, ni mucho menos encuentre soporte empírico las construcciones científicas en que se apoyan, el poder que han atesorado dichos agentes les permite seguir ocupando posiciones centrales en la sociedad.  Sin embargo no cabe descartar que diversos grupos sociales damnificados terminen de articular respuestas conducentes a un cambio profundo de paradigma. La amenaza de que este cambio tenga lugar por la vía de procesos dolorosos, -reflejo del sufrimiento acumulado-, tampoco resulta descabellada. El margen de posibilidades para un futuro próximo no deja de estrecharse. 

Por fin, para el ámbito académico, el horizonte tampoco resulta halagüeño. Las  posibilidades de prosperar de estudios o investigaciones que no se traduzcan de manera inmediata en algo rentable y lucrativo es ciertamente limitado. A simple vista aspectos como la sociodiversidad, y de manera más pronunciada aún la diversidad sexual, pueden tener sus días contados. 

FUENTES

Ya que el fin perseguido en este ensayo es el de indagar en los orígenes de los mecanismos legitimadores de las conductas malsanas que tienen lugar en los ámbitos centrales del poder se ha optado por tres autores que contienen abundancia de conceptos y hechos históricos. La visión crítica que aportan resulta fundamental para el objeto del trabajo. Hemos de constatar que de ámbitos poco críticos apenas surgen explicaciones que obtengan refrendo con la realidad empírica que se pretende explicar.

Los tres trabajos principales en que se soporta la argumentación aquí expuesta son:

  • “La economía en evolución” José Manuel Naredo. Siglo XXI 1ªEdición 1987
  • “La gran transformación” Karl Polanyi. Fondo de Cultura Económica 2ª edición 2003
  • Breve historia del Neoliberalismo” David Harvey. Editorial Akal. 2007


NOTAS

1   José Antonio Nieto, Sociodiversidad y sexualidad. Ediciones Talasa 2011
2   Randall Collins, Citado en George Ritzer, Teoría Sociológica Moderna. Mac Graw Hill 2002 pag                    157 y siguientes.
3   Manuel Castells, Comunicación y poder. Alianza editorial 2009 pag. 33
4   José Manuel Naredo, La economía en evolución. Siglo XXI 1987
5   Ibid pag 62
6   Ibid pag 61
7   José Antonio Nieto, Sociodiversidad y sexualidad. Ediciones Talasa 2011 pag 123
8   Castro, Castro y Morales, Metodología de las ciencias sociales. Tecnos 2009 pag 270
9   Ibid pag 325
10   José Manuel Naredo, La economía en evolución. Siglo XXI 1987. pag. 65
11 Karl Polanyi. La gran transformación. FCE 2003. pag.92
12 Ibid pag 91
13 Ibid pag 94
14 Salvador Giner El futuro del capitalismo. Península 2010 pag 17
15 Karl Polanyi. La gran transformación. FCE 2003 pags. 214 y sigs
16 David Harvey Breve historia del Neoliberalismo Akal 2007
17 Gosta Esping-Andersen Los tres mundos del Estado de Bienestar Edicions Alfons el Magnanim
18 Los objetivos y otros aspectos acerca del grupo denominado Sociedad Mont Pelerin pueden ser consultados en este enlace: https://www.montpelerin.org/montpelerin/mpsGoals.html
19 David Harvey Breve historia del Neoliberalismo Akal 2007 pag.18
20 Ibid
21 Ibid pags 20 y 21
22 David Graeber En deuda. Ariel 2012
23 Harold Kerbo. Estratificación social y desigualdad. Mc Graw Hill 2003 pag 143 y sigs
24  David Harvey Breve historia del Neoliberalismo Akal 2007 pag 160
25 El semanario alemán “Der Spiegel” se hace eco de un estudio llevado a cabo por profesionales de la Universidad de Saint Gallen en el que parece comprobarse que la proporción de brokers que puntúan más alto que psicópatas diagnosticados en test que miden esta patología es mayor que en la población en general http://www.spiegel.de/international/zeitgeist/going-rogue-share-traders-more-reckless-than-psychopaths-study-shows-a-788462.html Empieza a existir investigación al respecto. El psicólogo Robert Hare y su colega Paul Babiak han publicado un libro que expone los resultados de su investigaciones. Lamentablemente aún no ha sido traducido a lengua castellana. El título en inglés podría traducirse como “Serpientes con traje”.  

Publicación de Víctor Riesgo Gómez. Estudiante de Grado en Sociología UNED


miércoles, 13 de marzo de 2013

CONDUCTAS DE HOMO ECONOMICUS ¿AMENAZA PARA LA(S) DIVERSIDAD(ES)? Parte 3


Publicación de Víctor Riesgo Gómez. Estudiante de Grado en Sociología UNED

El presente trabajo debe ser encuadrado en el ámbito académico formativo. Está realizado por un estudiante de tercer curso de Sociología de la Universidad Nacional a Distancia. Su principal finalidad es la de profundizar en la reflexión de uno de los puntos propuestos por el profesor José Antonio Nieto en su obra seminal “Sociodiversidad y sexualidad”, publicado en la editorial “Talasa” y eje central sobre el que articula la asignatura Sociología de la Diversidad.

Del planteamiento realizado por el profesor Nieto, en la obra antes mencionada, en su reorientación conceptual respecto a la antigua sociología de la desviación que él reconvierte en sociodiversidad, se ha escogido desarrollar, en la medida de lo posible, la atención a las explicaciones potenciales de las conductas malsanas para amplias capas sociales consistentes en el afán del lucro desmedido.

El planteamiento que aquí se hace consiste en plantear la hipótesis de que estas conductas, lejos de ser conductas innatas y naturales en los seres humanos, se han convertido, a causa del diseño institucional y cultural resultado del productivismo de inspiración liberal, en las conductas favorecidas y premiadas.

Estas conductas han estado subdimensionadas en la tradicional sociología de la desviación. Con el nuevo enfoque que propone el profesor Nieto se exhorta a su atención. Las explicaciones para este exhorto parecen evidentes. Las consecuencias que se derivan de dichas conductas para sujetos sociales, que no son ni causantes ni beneficiarios de las mismas, se antojan trágicas. El “ajuste” al que son sometidos los sistemas públicos en los países del sur de Europa en el presente, “ajuste” que a su vez han sufrido en sus carnes integrantes de otros pueblos por el mundo en el pasado reciente, es la consecuencia inmediata y de mayor visibilidad. Resultado de este “ajuste” la equidad, la igualdad de oportunidades, o la simple posibilidad de supervivencia en condiciones mínimas de existencia, se ven seriamente amenazadas para numerosos integrantes del sistema social. Se antoja paradójico que los “paganos” rara vez son los “causantes”, con lo cual otra víctima que queda por el camino es el mismo sistema de legitimación de asignación de recursos y responsabilidades, siendo éste uno de los ejes medulares que sustentan cualquier sistema de organización social. El peligro añadido de este derrumbe se deriva de la posibilidad creciente de emergencia y centralidad de otro de los ejes que venga a ocupar el espacio del desaparecido, este es la violencia o la amenaza de ejercerla por parte de aquellos que ostentan la mayor parte del poder. Siendo el último recurso que se emplea desde instancias “superiores” para sujetar pueblos y sociedades donde el descontento y la indignación aumentan de manera proporcional a la percepción de impunidad y centralidad de las conductas sobre las que aquí se pretende poner el acento.

DEL KEINESIANISMO DE POSGUERRA AL RENACER DEL (NEO)LIBERALISMO

Para ilustrar este tránsito histórico voy a emplear como fuente principal al geógrafo y teórico social David Harvey y su obra “Breve Historia del Neoliberalismo”. (16)

El horror y el remordimiento colectivo de por lo ocurrido desde el año 29 en adelante, junto a la necesidad de unir esfuerzos en la reconstrucción, lleva a las sociedades occidentales a construir los estados de bienestar, si bien con diferencias entre sí. (17) Estos sistemas de reparto de recursos y de esfuerzos se construyen enterrando el hacha de guerra social. El conflicto de clase pasa a un segundo plano. Las fuerzas políticas dominantes en Europa Occidental oscilan entre democristianos y socialdemócratas. Los liberales puros apenas cuentan con poder.

En este escenario de cierto consenso un grupo de académicos de firmes convicciones liberales se agrupa en torno a Fiedrich Von Hayek y Ludwig Von Mises como figuras más destacadas. El grupo, reunido por primera vez en el balneario alpino de Mont Pelerin en el año de 1947, comienza su declaración afirmando que “Los valores centrales de la civilización están en peligro. (…) este peligro “se ha visto favorecido por una disminución en la creencia en la propiedad privada y el mercado competitivo” (18) El objetivo que se marcan es contribuir a la defensa y mejora de los ideales que ellos perciben amenazados.
En su origen este grupo de presión apenas tiene influencia sobre la sociedad de su tiempo, a pesar del prestigio de alguno de sus miembros. Harvey, entre otros, señala cómo las políticas planificadoras de la economía se habían impuesto en gran parte de occidente. Por regla general, se defendía un «compromiso de clase» entre el capital y la fuerza de trabajo como garante fundamental de la paz y de la tranquilidad en el ámbito doméstico. Los Estados intervinieron de manera activa en la política industrial y se implicaron en la fijación de fórmulas establecidas de salario social diseñando una variedad de sistemas de protección (asistencia sanitaria y educación, entre otros).(19)

A finales de los 60 y principios de los 70 las cosas comienzan a torcerse. Tiene lugar aquello que algunos teóricos denominan “crisis de acumulación de capital”. Las consecuencias para Harvey son que: El crecimiento tanto del desempleo como de la inflación se disparó por doquier anunciando la entrada en una fase de “estanflación” global que se prolongó durante la mayor parte de la década de 1970. (20) Las posibles soluciones que se vislumbran ante esta nueva situación vendrían en dos sentidos opuestos. Una opción apuesta por profundizar las políticas socialdemócratas, aun a costa de reducir retribuciones salariales y márgenes empresariales y financieros. De otro lado, las tesis más conservadoras, alimentadas  por los teóricos de Mont Pelerin, proponen un retorno a la lógica del mercado como único principio regulador.

Harvey basa su análisis en la tradicional perspectiva marxiana de la lucha de clases para explicar la causa de que se impusiesen unas tesis u otras. Tener una participación estable de una tarta creciente es una cosa. Pero cuando en la década de 1970 el crecimiento se hundió, los tipos de interés real fueron negativos y unos dividendos y beneficios miserables se convirtieron en la norma, las clases altas de todo el mundo se sintieron amenazadas. En Estados Unidos, el control de la riqueza (en oposición a la renta) por parte del 1 % más rico de la población, se había mantenido bastante estable a lo largo del siglo XX. Pero en la década de 1970, cayó de manera precipitada cuando el valor de los activos (acciones, propiedades, ahorros) se desplomó. Las clases altas tenían que realizar movimientos decisivos si querían resguardarse de la aniquilación política y económica. (21).

Se puede afirmar sin ambages que las tesis vencedoras fueron más cercanas al círculo de Mont Pelerin que las de las socialdemocrácias tradicionales o las más radicales del “eurocomunismo”. Algunos hechos significativo que así lo muestran son que el Nobel de economía de 1974 fue a manos de Hayek, ya en sus últimos días, o a las de otro de los miembros de Mont Pelerin, Friedman, en 1976. Los ascensos de Thatcher en Gran Bretaña o de Reagan en USA apuntan también en este sentido. Un punto culminante en este camino es el giro a la política monetaria de la reserva federal de manos de Volcker. El incremento de los tipos de interés de manera paulatina y sostenida supuso de facto el empobrecimiento de amplias capas sociales y de multitud de estados. El mecanismo de la deuda, como ha documentado David Graeber (22), constituía de nuevo un giro más de tuerca hacia la extensión de la dominación.

A partir de este momento, finales de los 70 y principios de los 80, la ampliación y profundización de las políticas de inspiración neoliberal parecen fuera de toda discusión. Para Harvey se inicia un proceso denominado “acumulación por desposesión” que representa el deseo de reconstituir el poder de clase dirigente. Las clases altas y las clases corporativas, (23) independizan sus intereses de los del resto de clases sociales. Si observamos otras crisis profundas en el pasado podemos comprobar que Las clases superiores, insistiendo en la naturaleza sacrosanta de sus derechos de propiedad, prefirieron entonces destruir el sistema antes que entregar parte alguna de sus privilegios o de su poder. (24)

El poder del mercado y de las finanzas se extienden sobre el resto de sectores sociales. La luz trazadora de la realidad económica no se encuentra en la producción industrial o de servicios. Las finanzas se elevan sobre sí mismas y construyen universos autorreferentes casi estancos. Los escándalos de Enron o de Arthur-Anderssen fueron apenas un anticipo de lo que se nos venía encima. La actividad financiera ya no se corresponde ni tiene correlato en la realidad material. Los entornos institucionales y políticos no son ajenos a esta transformación, la “puerta giratoria” funciona con elevada fluidez. Los bancos son rescatados por todo el planeta de sus operaciones fraudulentas o altamente especulativas. A cambio, el precio a pagar por sectores sociales crecientes, es la pérdida de derechos fundamentales. La deuda pública no para de crecer a tasas crecientes de interés mientras el sector financiero obtiene financiación de los Bancos Centrales a tasas negativas. Todo es susceptible de ser sometido a reglas de productividad y competitividad, aunque quienes elaboren los informes en que se informan dichos criterios sean seleccionados por los mismos que  se lucrarán con su privatización. 

Publicación de Víctor Riesgo Gómez. Estudiante de Grado en Sociología UNED