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jueves, 14 de marzo de 2013

CONDUCTAS DE HOMO ECONOMICUS ¿AMENAZA PARA LA(S) DIVERSIDAD(ES)? Parte 4


Publicación de Víctor Riesgo Gómez. Estudiante de Grado en Sociología UNED

El presente trabajo debe ser encuadrado en el ámbito académico formativo. Está realizado por un estudiante de tercer curso de Sociología de la Universidad Nacional a Distancia. Su principal finalidad es la de profundizar en la reflexión de uno de los puntos propuestos por el profesor José Antonio Nieto en su obra seminal “Sociodiversidad y sexualidad”, publicado en la editorial “Talasa” y eje central sobre el que articula la asignatura Sociología de la Diversidad.

Del planteamiento realizado por el profesor Nieto, en la obra antes mencionada, en su reorientación conceptual respecto a la antigua sociología de la desviación que él reconvierte en sociodiversidad, se ha escogido desarrollar, en la medida de lo posible, la atención a las explicaciones potenciales de las conductas malsanas para amplias capas sociales consistentes en el afán del lucro desmedido.

El planteamiento que aquí se hace consiste en plantear la hipótesis de que estas conductas, lejos de ser conductas innatas y naturales en los seres humanos, se han convertido, a causa del diseño institucional y cultural resultado del productivismo de inspiración liberal, en las conductas favorecidas y premiadas.

Estas conductas han estado subdimensionadas en la tradicional sociología de la desviación. Con el nuevo enfoque que propone el profesor Nieto se exhorta a su atención. Las explicaciones para este exhorto parecen evidentes. Las consecuencias que se derivan de dichas conductas para sujetos sociales, que no son ni causantes ni beneficiarios de las mismas, se antojan trágicas. El “ajuste” al que son sometidos los sistemas públicos en los países del sur de Europa en el presente, “ajuste” que a su vez han sufrido en sus carnes integrantes de otros pueblos por el mundo en el pasado reciente, es la consecuencia inmediata y de mayor visibilidad. Resultado de este “ajuste” la equidad, la igualdad de oportunidades, o la simple posibilidad de supervivencia en condiciones mínimas de existencia, se ven seriamente amenazadas para numerosos integrantes del sistema social. Se antoja paradójico que los “paganos” rara vez son los “causantes”, con lo cual otra víctima que queda por el camino es el mismo sistema de legitimación de asignación de recursos y responsabilidades, siendo éste uno de los ejes medulares que sustentan cualquier sistema de organización social. El peligro añadido de este derrumbe se deriva de la posibilidad creciente de emergencia y centralidad de otro de los ejes que venga a ocupar el espacio del desaparecido, este es la violencia o la amenaza de ejercerla por parte de aquellos que ostentan la mayor parte del poder. Siendo el último recurso que se emplea desde instancias “superiores” para sujetar pueblos y sociedades donde el descontento y la indignación aumentan de manera proporcional a la percepción de impunidad y centralidad de las conductas sobre las que aquí se pretende poner el acento.

CONCLUSIONES

Los macropocesos sociales son provocados por actores determinados y a su vez condicionan y determinan los comportamientos y las conductas de los diversos agentes que interactúan. Una serie de acciones se ven penalizadas u obstaculizadas y otras potenciadas o favorecidas.

El principio del “mercado autorregulado”, extendido a todo tipo de elementos, deriva de manera natural en situar el lucro como una aspiración articuladora de los comportamientos y las conductas humanas.  Si este principio no cuenta con limitaciones procedentes de otros resortes sociales los agentes que se benefician de su extensión ejercen presión para que amplíe su capacidad de articulación de estructuras sociales. Estas estructuras construidas al objeto de preservar el mito del “mercado autorregulado” acumulan poder y capacidad de dominación. Las estructuras a las que me refiero pueden ser institucionales u organizativas creadas ad hoc, o pueden ser institucionales que ya existían con anterioridad pero devienen en instrumentales para el fin buscado por los agentes que las copan.

Del mismo modo pueden también ser estructuras en un sentido más amplio, el “habitus” de   Bordieu. O incluso, y en último término, pasar a ser constructoras de significados compartidos.

En este tránsito de acumulación asimétrica de poder y recursos por parte de los agentes beneficiarios de la dominación extendida por el mito del “mercado autorregulado”, los comportamientos y las conductas que no se someten a esta lógica se ven orillados o eliminados. Ya sea por coerción directa, ya sea por inadecuación de estas conductas al orden resultante. Por el contrario las conductas malsanas se sitúan en el centro mismo del campo social hasta puntos inimaginables en otros momentos recientes. ( 25) Ya no resultan conductas marginales propias de manzanas podridas que apartándolas del cesto se consigue salvar el resto.

Poner ejemplos concretos de cuánto y cómo han llegado este tipo de conductas a ser las dominantes en el campo social resulta un ejercicio agotador debido a la gran variedad de casos que pueden ser señalados en un periodo reciente. Sin ánimo de ser exhaustivo, por la razón antes señalada, y situando como límite temporal el estallido de la crisis financiera de 2007-08, podemos enumerar: Un sector financiero creando productos sin respaldo real, las agencias que los califican en régimen de semi-monopolio emitiendo informes, infundados cuando menos, el aparato estatal puesto al servicio de estos actores y cubriendo sus pérdidas, las instituciones financieras internacionales exigiendo los retornos a sus “rescates país” a costa de lo que sea, el mecanismo de fijación de tipos se descubre adulterado de manera consciente y voluntaria, las clases altas y las corporativas refugiando sus rentas y patrimonios en paraísos fiscales, fondos de inversiones y capitales “buitres” especulando con bienes básicos para la vida de millones de personas en el globo. Los actores poderosos al frente de estas instituciones: (bancos privados, bancos centrales e instituciones financieras internacionales) se intercambian sus papeles en un ir y venir sin par, ahora cambian las normas, ahora se benefician en el sector privado de los cambios.

Si el nivel de análisis lo reducimos a lo que sucede en nuestro entorno más cercano, el estado español a finales del 2012, podemos comprobar en qué modo la corrupción salpica a todos los estamentos que la encajan sin apenas rubor alguno. Familia real, ex-ministros, presidentes de comunidades autónomas, miembros de la alta burguesía,  presidente de patronal, banqueros, tesoreros, o hasta el presidente del supremo se ven afectados. Las redes de lavado de dinero operan al más alto nivel, de ellas se benefician personajes de las altas esferas, portadas del papel cuché, chinos o nativos. Los entramados saqueadores de lo público brotan por todo el mapa. Como respuesta de los poderes establecidos para tal fin podemos señalar que los defraudadores se acogen a amnistías fiscales a través de las cuales pueden lavar el dinero procedente de cualquier actividad, o que el primer y, hasta la fecha, único condenado por el “Caso Gürtel” es el juez que inició la investigación.

Las consecuencias de estas conductas para amplias capas sociales que no participan del festín son elevadas de pagar. Desempleo, desahucios, retroceso de derechos laborales, pérdida de derechos sociales básicos, aumento de todo tipo de tasas e impuestos que no acaban retornando a las sociedades donde se recaudan. La sensación de impunidad hacia las conductas de adicción catrofílica es completada con una percepción de reparto asimétrico de costes y daños consecuencia de la implosión.

No es el objeto final del presente trabajo hacer un relato completo de la “crisis”. Semejante tarea hercúlea no tiene cabida en el espacio que se prescribe. Sí se pretende arrojar luz sobre el porque esas conductas malsanas gozan de extraordinario vigor; En tanto el principio articulador fundamental del campo social de relaciones se constituya en el lucro, perseguido por unos agentes que no cuentan, ni nunca contarán por definición,  de igualdad de oportunidades y posibilidades. En tanto este principio, y su hermana de sangre, la competitividad, sean los únicos referente que guíen las decisiones y aparten de las mismas al resto de relaciones sociales y de comunidades con su entorno, estas conductas no podrán ser orilladas ni señaladas. Del mismo modo que cuando la temperatura baja de cero grados el agua pasa de líquido a sólido, en un entorno social e institucional en que se prime este objetivo por encima de los demás, el poder acumulado por los agentes de estas conductas crecerá impidiendo otra perspectiva.

Aunque sus fuentes de legitimación no cuenten con el mínimo refrendo teórico, ni mucho menos encuentre soporte empírico las construcciones científicas en que se apoyan, el poder que han atesorado dichos agentes les permite seguir ocupando posiciones centrales en la sociedad.  Sin embargo no cabe descartar que diversos grupos sociales damnificados terminen de articular respuestas conducentes a un cambio profundo de paradigma. La amenaza de que este cambio tenga lugar por la vía de procesos dolorosos, -reflejo del sufrimiento acumulado-, tampoco resulta descabellada. El margen de posibilidades para un futuro próximo no deja de estrecharse. 

Por fin, para el ámbito académico, el horizonte tampoco resulta halagüeño. Las  posibilidades de prosperar de estudios o investigaciones que no se traduzcan de manera inmediata en algo rentable y lucrativo es ciertamente limitado. A simple vista aspectos como la sociodiversidad, y de manera más pronunciada aún la diversidad sexual, pueden tener sus días contados. 

FUENTES

Ya que el fin perseguido en este ensayo es el de indagar en los orígenes de los mecanismos legitimadores de las conductas malsanas que tienen lugar en los ámbitos centrales del poder se ha optado por tres autores que contienen abundancia de conceptos y hechos históricos. La visión crítica que aportan resulta fundamental para el objeto del trabajo. Hemos de constatar que de ámbitos poco críticos apenas surgen explicaciones que obtengan refrendo con la realidad empírica que se pretende explicar.

Los tres trabajos principales en que se soporta la argumentación aquí expuesta son:

  • “La economía en evolución” José Manuel Naredo. Siglo XXI 1ªEdición 1987
  • “La gran transformación” Karl Polanyi. Fondo de Cultura Económica 2ª edición 2003
  • Breve historia del Neoliberalismo” David Harvey. Editorial Akal. 2007


NOTAS

1   José Antonio Nieto, Sociodiversidad y sexualidad. Ediciones Talasa 2011
2   Randall Collins, Citado en George Ritzer, Teoría Sociológica Moderna. Mac Graw Hill 2002 pag                    157 y siguientes.
3   Manuel Castells, Comunicación y poder. Alianza editorial 2009 pag. 33
4   José Manuel Naredo, La economía en evolución. Siglo XXI 1987
5   Ibid pag 62
6   Ibid pag 61
7   José Antonio Nieto, Sociodiversidad y sexualidad. Ediciones Talasa 2011 pag 123
8   Castro, Castro y Morales, Metodología de las ciencias sociales. Tecnos 2009 pag 270
9   Ibid pag 325
10   José Manuel Naredo, La economía en evolución. Siglo XXI 1987. pag. 65
11 Karl Polanyi. La gran transformación. FCE 2003. pag.92
12 Ibid pag 91
13 Ibid pag 94
14 Salvador Giner El futuro del capitalismo. Península 2010 pag 17
15 Karl Polanyi. La gran transformación. FCE 2003 pags. 214 y sigs
16 David Harvey Breve historia del Neoliberalismo Akal 2007
17 Gosta Esping-Andersen Los tres mundos del Estado de Bienestar Edicions Alfons el Magnanim
18 Los objetivos y otros aspectos acerca del grupo denominado Sociedad Mont Pelerin pueden ser consultados en este enlace: https://www.montpelerin.org/montpelerin/mpsGoals.html
19 David Harvey Breve historia del Neoliberalismo Akal 2007 pag.18
20 Ibid
21 Ibid pags 20 y 21
22 David Graeber En deuda. Ariel 2012
23 Harold Kerbo. Estratificación social y desigualdad. Mc Graw Hill 2003 pag 143 y sigs
24  David Harvey Breve historia del Neoliberalismo Akal 2007 pag 160
25 El semanario alemán “Der Spiegel” se hace eco de un estudio llevado a cabo por profesionales de la Universidad de Saint Gallen en el que parece comprobarse que la proporción de brokers que puntúan más alto que psicópatas diagnosticados en test que miden esta patología es mayor que en la población en general http://www.spiegel.de/international/zeitgeist/going-rogue-share-traders-more-reckless-than-psychopaths-study-shows-a-788462.html Empieza a existir investigación al respecto. El psicólogo Robert Hare y su colega Paul Babiak han publicado un libro que expone los resultados de su investigaciones. Lamentablemente aún no ha sido traducido a lengua castellana. El título en inglés podría traducirse como “Serpientes con traje”.  

Publicación de Víctor Riesgo Gómez. Estudiante de Grado en Sociología UNED


lunes, 11 de marzo de 2013

CONDUCTAS DE HOMO ECONOMICUS ¿AMENAZA PARA LA(S) DIVERSIDAD(ES)? Parte 1


Publicación de Víctor Riesgo Gómez. Estudiante de Grado en Sociología UNED

El presente trabajo debe ser encuadrado en el ámbito académico formativo. Está realizado por un estudiante de tercer curso de Sociología de la Universidad Nacional a Distancia. Su principal finalidad es la de profundizar en la reflexión de uno de los puntos propuestos por el profesor José Antonio Nieto en su obra seminal “Sociodiversidad y sexualidad”, publicado en la editorial “Talasa” y eje central sobre el que articula la asignatura Sociología de la Diversidad.

Del planteamiento realizado por el profesor Nieto, en la obra antes mencionada, en su reorientación conceptual respecto a la antigua sociología de la desviación que él reconvierte en sociodiversidad, se ha escogido desarrollar, en la medida de lo posible, la atención a las explicaciones potenciales de las conductas malsanas para amplias capas sociales consistentes en el afán del lucro desmedido.

El planteamiento que aquí se hace consiste en plantear la hipótesis de que estas conductas, lejos de ser conductas innatas y naturales en los seres humanos, se han convertido, a causa del diseño institucional y cultural resultado del productivismo de inspiración liberal, en las conductas favorecidas y premiadas.

Estas conductas han estado subdimensionadas en la tradicional sociología de la desviación. Con el nuevo enfoque que propone el profesor Nieto se exhorta a su atención. Las explicaciones para este exhorto parecen evidentes. Las consecuencias que se derivan de dichas conductas para sujetos sociales, que no son ni causantes ni beneficiarios de las mismas, se antojan trágicas. El “ajuste” al que son sometidos los sistemas públicos en los países del sur de Europa en el presente, “ajuste” que a su vez han sufrido en sus carnes integrantes de otros pueblos por el mundo en el pasado reciente, es la consecuencia inmediata y de mayor visibilidad. Resultado de este “ajuste” la equidad, la igualdad de oportunidades, o la simple posibilidad de supervivencia en condiciones mínimas de existencia, se ven seriamente amenazadas para numerosos integrantes del sistema social. Se antoja paradójico que los “paganos” rara vez son los “causantes”, con lo cual otra víctima que queda por el camino es el mismo sistema de legitimación de asignación de recursos y responsabilidades, siendo éste uno de los ejes medulares que sustentan cualquier sistema de organización social. El peligro añadido de este derrumbe se deriva de la posibilidad creciente de emergencia y centralidad de otro de los ejes que venga a ocupar el espacio del desaparecido, este es la violencia o la amenaza de ejercerla por parte de aquellos que ostentan la mayor parte del poder. Siendo el último recurso que se emplea desde instancias “superiores” para sujetar pueblos y sociedades donde el descontento y la indignación aumentan de manera proporcional a la percepción de impunidad y centralidad de las conductas sobre las que aquí se pretende poner el acento.

MOTIVACIÓN Y JUSTIFICACIÓN

En estas páginas se pretende profundizar acerca de las causas y las consecuencias que se encuentran detrás de las conductas de “adicción catrofílica”, tal y como son denominadas por el profesor Nieto (1); Conductas malsanas, por sus consecuencias perjudiciales y dañinas para amplias capas sociales, así como poco estudiadas, debido a su subdimensionamiento en el pasado de la tradicional sociología de la desviación, error este que se intenta subsanar desde la nueva perspectiva de la sociodiversidad.

La tesis que aquí se presenta intenta indagar en qué medida estas conductas malsanas de guante blanco, lejos de ser simples excepciones aisladas, meras anomalías del sistema, constituyen de hecho la norma favorecida por las condiciones estructurales, llegando incluso a ser el principio sobre el que se articula el resto del sistema social, en su sentido más amplio, partiendo de una supuesta racionalidad económica

Para este fin se considera adecuado adoptar la perspectiva del conflicto propuesta por Collins (2), al considerar las estructuras sociales como pautas de interacción en continua producción y reproducción por parte de los actores que participan en su elaboración. El conflicto, asimismo, es vinculado a la estratificación social resultado de las pautas de acción contrapuestas de intereses y valores.

Una reflexión desde esta perspectiva conlleva de manera ineludible indagar acerca del poder como elemento en torno al cual tiene lugar el conflicto entre diversos agentes que se conducen motivados por intereses, ideas, normas y valores diferentes. Castells propone dos modos de ejercer el poder complementarios. Bien mediante la coacción o la amenaza de ejercerla, bien, -y esta segunda resulta aún más determinante para el tema abordado-, mediante la construcción de significado partiendo de los discursos a través de los cuales los actores sociales guían sus actos. (3). 

El elemento crucial en el presente, empleado para justificar el ejercicio del poder en las dos formas que se señalan más arriba, es de orden económico. Es por tanto este lenguaje el usado para la elaboración de discursos que construyen significados colectivos y que penetran en la subjetividad autoconstruida hasta el nivel micro del análisis. A través también del lenguaje economicista y de su racionalidad objetivada se legitima el orden estructural; las posiciones de poder que ocupa cada actor, su grado de influencia sobre los demás sectores sociales y el tipo de conductas que se esperan de, y son permitidas a,  aquellos que ocupan estas posiciones de poder. De este modo se explica que el eje central del presente trabajo se enfoque al estudio de la evolución de las ideas económicas, su grado de influencia sobre el resto de aspectos sociales y el modo en qué, en determinado momentos históricos, han sido empleadas como coartadas y herramientas discursivas por el poder de las clases dirigentes. 

EL ORIGEN

Seguiremos de inicio los pasos que ya dio hace unos años José Manuel Naredo en su obra “La economía en evolución”.(4) Entiendo que en la misma se realiza un profundo y extenso trabajo de indagación acerca de los mecanismos fundamentales que operan en la cristalización de ideas en el campo de lo económico.

Bastará con retroceder hasta el tiempo de Adam Smith. El filósofo escocés, a ojos de Naredo, culmina, con su “mano invisible”, la separación entre moral y economía.(5) El proceso ya venía fraguándose con anterioridad. Mandeville y su “fábula de las abejas, o cómo los vicios privados hacen la prosperidad pública” representa un hito anterior en este camino. Del mismo modo encuentra resonancias más adelante en el utilitarismo de Bentham.

Este proceso emancipatorio ocurre parejo al surgimiento de las demás ciencias en un entorno de Ilustración y Razón. Para Naredo “Se introducirá así la noción de sistema económico como un todo coherente de relaciones lógicas, que tiene una entidad propia de funcionamiento, que se mueve por sus propios automatismos(...) El axioma llamado a presidir la nueva concepción de lo económico, erigiendo un baluarte ajeno a las normas morales, en el que curiosamente, (…) el vicio individual se transmuta en virtud colectiva. (6)
Tenemos pues el primer paso necesario, la avaricia, la usura, la codicia o el egoísmo, el afán ilimitado de acrecentar las riquezas son alejados del estigma que sufrían en el pasado, y que de hecho, aún hoy en día, siguen sufriendo en innumerables culturas, algunas lejanas en el espacio, otras no tanto.

Las consecuencias inmediatas que se derivan de este nuevo modelo ideológico, revestido de “cientificidad”, en el plano social, consisten en aislar individuos del complejo entramado de relaciones sociales en las que se forjan y cobran sentido la(s) personalidad(es) humana. Entendiendo que los seres humanos se reducen a una suerte de máquina codiciosa cuyos deseos y necesidades están en continua expansión retroalimentada a su vez por un sistema económico que se va configurando de manera dialéctica con aquellos impulsos.

Esa modificación de los órdenes valorativos señalada por Naredo es necesaria, pero no suficiente. Los automatismos que él atribuye a la noción de sistema económico se consagran en la noción de “mercado autorregulado”. Los límites externos al sistema le son impuestos exclusivamente por las leyes. De cómo y quién forja estas leyes y a qué intereses sirve en su elaboración nada dice el “sistema económico”. Ya no es la moral quien dicta lo adecuado o no de las acciones, es el derecho.  Ese mismo derecho que Rodotá en la cita que de él hace Nieto llama a crear de nuevo. (7)  Las leyes y velar por su cumplimiento es el único papel que se reserva en esta elaboración al Estado, al poder político, sea este como sea construido y alcanzado.

A su vez se asienta sobre una concepción del ser humano altamente reduccionista: el preferidor racional (8) que, de manera ideal, debe operar bajo cuatro supuestos tan quiméricos que resultan inalcanzables: maximización de la conducta instrumental, entera libertad, información completa y conocimiento previo de los otros agentes. (9)

El “saldo” que Naredo aprecia de la nueva ideología vista desde el presente resulta categórico y es ejemplificado en la siguiente cita: Hoy se sabe que el laissez faire ha sido el laissez faire de quienes detentaban el poder económico para originar una concentración creciente del mismo; para vincularse entre sí e implantar el monopolio y no la libre competencia; para hacer del Estado un ente servil a sus intereses (...); y finalmente para exacerbar entre los individuos la frustración del consumo, del poder o del éxito, con sus claras connotaciones sadomasoquistas. (10) 

Publicación de Víctor Riesgo Gómez. Estudiante de Grado en Sociología UNED


jueves, 20 de diciembre de 2012

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 3


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, yo y Víctor Riesgo Gómez realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González

Se acepta la cimentación biológica de la especie humana y específicamente de la neurociencia que estudia el cerebro y la conciencia. Y se acepta, según Wells, la disposición, en la especie humana, de un cerebro altamente adaptante/adaptativo facilita la incorporación de nuevas pautas y de cambios conductuales, que a su vez alimentan la posibilidad del desarrollo de culturas más complejas.

Se acepta también que la autoconciencia es el rasgo más sobresaliente que separa la especie humana de otros primates. Pero el nivel de autoconciencia humana está por encima de la autoconciencia de los bonobos. Propuesta que De Waal desestimaría porque la diferencia en niveles de autoconciecia de humanos y bonobos no se refleja con la nitidez que merece. En los bonobos se observa el dominio de las hembras sobre los machos y como estos son cooperativos con aquellas.

Se acepta que los actos de significado se generan por, pertenecen a y se interpretan en la concreción del contexto que diversifica nuestras conductas. Conductas tan intensas y transformadoras que pueden ser leídas o decodificadas, analizadas o interpretadas como pautas, actos y fenómenos, como “datos experimentales de la existencialidad histórica, social y psíquica”.

Se acepta que la conciencia, al alcanzar un determinado nivel, difícil de concretar, en un momento de la evolución natural, también de difícil precisión, diera nacimiento a la cultura de la especie humana. La evolución cultural progresa mucho más rápidamente que la evolución natural; que esa misma cultura humana en su evolución alumbra la diversidad de culturas. Se defiende que los símbolos y la creatividad, entre otros grandes desarrollos culturales humanos, pero también la ovulación oculta, “nos hacen llegar más lejos que los chimpancés”. El animal humano, por medio de su mente, posibilita que sus adaptaciones constitutivas se realicen en forma de cambios de comportamiento.

Y por encima de cualquier otra consideración se defiende el lenguaje estructurado, como acto de habla diferenciado, de comunicación diferente a cualquier código o señal de llamada, aviso, gesto o advertencia de cualquier otra especie del reino animal; porque en principio fue el verbo, en su sentido más evolutivo. El origen del protolenguaje está en la exclamación fónica que se complejiza con la palabra articulada, la frase construida, el subjuntivo y la oración subordinada. El lenguaje estructurado equivale a la complejidad gramatical y la diversidad de lenguas, culturalmente diferenciadas, La necesidad de comunicar y sobre todo la necesidad de producción oral de sintaxis de la especie humana. La demanda que la sociedad requiere para que ese mismo parloteo infantil vaya transformándose, desarrollando su complejidad sintáctica y enriqueciéndose expresivamente. Los actos de habla generados por el animal humano en sociedad, por su/s significados/s definitorio/s y rasgo/s diferenciadores definitivos, permite al homínido evolucionar, devenir homo sapiens y realizarse como animal social de leguaje, como animal cultural con lenguajes diferenciados.

El significado del sujeto-actor social se contextualiza, por medio de la producción de códigos, símbolos, pautas, normas y valores. El hombre en suma, es “un animal singular”. Evolución y desarrollo cultural humano que es necesario destacar porque ni las identidades ni las conductas desviadas humanas se dan en la naturaleza. Son productos sociales no acabados del género humano. Al igual que la sociodiversidad, aunque la incluya, no es solapable de ningún modo con la biodiversidad.

La sociodiversidad es el resultado espaciotemporal (inacabado) de la diversidad del sujeto en condiciones sociales (inacabadas) y contextualmente diferenciadas, La sociodiversidad es el producto de las diferencias, Cuando la diversidad y las condiciones sociales se singularizan y se contextualizan para su estudio, nos encontramos ante un conocimiento desprendido de una realidad epistémica de abstracción universal que queda reducida a la concreción particularizada. La desviación y sus implicaciones teóricas sociológicas ha sido cuestionada desde la perspectiva sociocultural antropológica y asimismo ha sido relativizada conceptualmente su pretensión de dominio totalizador.

Desde el momento que la experiencia etnográfica se expande por el mundo, la conducta desviada sociológica queda subsumida en la conducta diferenciada antropológica. Desde la contemplación de la etnografía estática a una etonografía en movimiento que consiente la constitución de etnoespacios o de zonas de contacto, donde la culturas confluyen en un mismo espacio social y en su sociodiversidad, total o parcialmente asimétrica, facilitan si proximidad y diálogo o incurren en el desencuentro y, en último extremo, la confrontación. La diversidad de la culturas es el producto final de la experiencias individuales y de grupo, de las relaciones asimétricas de poder y, en conjunto, de las condiciones existenciales proporcionadas por la realidad social.

El sustrato, en un principio, patológico, y más tarde, en algunos casos, como en la homosexualidad, despatologizados, de las conductas desviadas en que la sociología de la desviación se sustenta, queda debilitado. Quedar anulado como razón teórica sustentadora de doctrina sociológica. Porque por una parte, la experiencia etnológica se inclina por aceptar e induce a analizar la divergencia humana y, paralelamente, rechazar la estigmatización del sujeto y el estigma del etiquetado teórico en que se ve envuelto por la patología. Por otra, porque la diversidad se desprende de la desviación como referente epistémico.

Miscegenation (mezcla de razas) de finales del XIX y principios del XX; además de generar fobias y germinar miedos, alimenta el concepto de desviación de la población negra y nutre políticamente el concepto de racismo. El estigma de la sexualidad de los negros, de las prostitutas y, en general, de todos los “otros” se incorpora a la epistemología sociológica de la desviación. Las conductas humanas “erotizadas” en lo que Said confiere a los que llama orientalismo: la ensoñación interpretativa, fantasiosa que Occidente hace de Oriente.

El conocimiento de no poder desligarse de las condiciones sociales, tampoco se puede desligar de las condiciones históricas que lo producen. El conocimiento de la sexualidad viene enmarcado histórica y culturalmente. Las fuentes primarias de significado, ha precipitado la ceguera social de las conductas sexuales. Se ha fracasado en la observación de que la sexualidad requiere de aprendizajes graduales, diferenciados contextualmente y necesitados de elaboración; aprendizajes que “permite la coordinación de cuerpos y significados en una amplia variedad de circunstancias”, como consecuencia de que las conductas sexuales “están incrustadas en guiones sociales por lo que las conductas físicas en sí mismas llegan a ser posibles”.

El resurgimiento socioantropológico de la sexualidad es conocedor de su pasado académico devaluado y estigmatizado, del menoscabo de la reputación de los científicos sociales que “peligrosamente” se aproximaban a su investigación y estudio.

La diversidad sexual, desde una perspectiva sociocultural designaba la pluralidad de conductas que antes se designaban peyorativamente, bajo el rótulo “perversión sexual”, en psiquiatría y psicología, o “desviación sexual” en sociología. Pero, la designación psiquiátrica de perversión, aunque haya desaparecido de la terminología médica, no significa que ciertas identidades o conductas continúen siendo diagnosticadas como “trastornos”.

Este proyecto docente sobre sociodiversidad, como innovador, se encuentra en su fase inicial, irá metabolizando ideas y musculando conceptos.

Según Nieto, conocimiento que puede desprenderse de campos no relacionados con la sexualidad. Como puede ser el conocimiento que cuestiona la “estrechez de la lógica humana”, que permite “sacar la sociología del estado de postración” y establecer una teoría que “conduce en el ámbito epistemológico a una posición constructivista”. Las construcciones epistemológicas que generan campos de visión se acompañan de epistemicidios que generan áreas de ocultación. Con dos variantes:

1.    La interna; cuyo campo de percepción ha sido tradicionalmente sociológico. La visibilidad de determinados riesgos, desviaciones, debilidades tiene su reflejo en la identificación de determinadas causas, determinados enemigos y agresores.
2.    La externa: cuya percepción se situaba tradicionalmente en el campo de la antropología. Todos aquellos conocimientos, universos simbólicos que diferían para ser incluidos fueron suprimidos, marginados y desnaturalizados, y con ellos los grupos sociales que los encarnaban.