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miércoles, 3 de abril de 2013

Polanyi, La Gran Transformación. Cambio social Parte 3


Autor: Víctor Riesgo Gómez

El texto que es presentado a continuación ha sido realizado en el marco universitario y ha sido realizado por un alumno de la UNED. Se encuadra en la asignatura Cambio Social I de dicha universidad. Es intención del autor comprobar en qué medida la exposición y tesis que presentó en su momento Karl Polanyi puede ser observada mediante el enfoque proporcionado por las diversas teorías del Cambio Social y a cuál de ella o de ellas resulta más cercano.

También resulta sorprendente, y en cierto modo alarmante, la vigencia que cobran en el presente los análisis y la evolución de los hechos que presenta Polanyi. Los tipos de encrucijadas que han de afrontar las sociedades europeas y norteamericanas del siglo XIX y principios del XX se asemejan en gran medida a las actuales. Las decisiones y los intereses de los agentes en permanente “conflicto negociado” que interactúan en el campo sociocultural les acaba conduciendo a situaciones poco deseadas por la gran mayoría. De cómo se desarrollan estos procesos, de por qué desembocan en lo que desembocan y de quiénes son los agentes que actúan y en base a qué interese lo hacen es de lo que trata este trabajo. Estas fuerzas interactuando son las que, en resumidas cuentas, desarrollan diversos cambios sociales llenos de ambivalencias.

Análisis del argumento central

Como ya vengo exponiendo a lo largo de este trabajo, el argumento central del autor se puede resumir de la siguiente manera: a lo largo del siglo XIX y principios del XX tiene lugar una profunda transformación del orden institucional y relacional que había operado hasta entonces. La fuente de la transformación encuentra su inspiración en motivaciones utilitaristas, racionalistas y economicistas. En el campo material es el surgimiento de la máquina y la industria a ella asociada lo que favorece este cambio social, esto supone que la esfera de las relaciones económicas es independizada, por agentes con cierto grado de poder, del conjunto de relaciones sociales en las que siempre se había encontrado inserta.

Las consecuencias de esta emancipación de la economía, como supuesta ciencia independiente y racional, provoca profundas dislocaciones en la urdimbre de la sociedad en su conjunto. Todas las demás relaciones sociales se ven profundamente modificadas, a gran velocidad, con resultados dramáticos para numerosos renglones sociales. Las relaciones no contractuales se ven erosionadas en sus bases y la aparente mejora económica supone un deterioro del ambiente cultural en el sentido más amplio. Finalmente tal proyecto tropieza en su desarrollo con los diversos mecanismos que grupos sociales perjudicados por él ponen en marcha con la función de protegerse de la dislocación a la que se ven sometidos. Este proyecto incompleto de sociedad resulta menos habitable que aquel que la utopía liberal proponía y que el tipo de sociedad anterior. El resultado final es una serie de conflictos violentos posteriores al último intento de reorientar a las sociedades de occidente en una senda de prosperidad y paz.

Polanyi adopta una perspectiva crítica del proceso de mejoramiento material que experimenta occidente como consecuencia de la Revolución Industrial. Duda, por tanto, de los glorificados efectos beneficiosos obtenidos en tal proceso. Su duda no es tanto en un sentido material estricto como en las consecuencias culturales y sociales que dicho proceso llevan aparejadas. Se acerca a la visión de Tonnies y su separación entre comunidad y sociedad. Esta crítica no se basa en meros aspectos especulativos o idealistas. Encuentra refrendo en averiguaciones antropológicas e históricas.

Su análisis se centra inicialmente en los aspectos institucionales que se ven sometidos al cambio forzado. Un determinado orden institucional resulta fundamental en la explicación y en la formación de las acciones que los agentes realizan. En contraposición con las posturas liberales a ultranza él mantiene que este orden institucional no es el resultado de un orden espontáneamente surgido en el curso de acciones individuales, por contra, es el resultado de un proceso forzado de cambio orientado al fin de modificar las condiciones y las reglas de juego. Como consecuencia de esta modificación las conductas sociales que no se adaptan o que son claramente señaladas tienden a su desaparición, lo opuesto sucede con las conductas y los intereses de los actores beneficiados.

Podemos inferir que el concepto de sociedad que alberga Polanyi contiene un cierto grado de organicismo al considerar que dicha sociedad actúa como un todo interrelacionado entre sí. Cabe pensar en este sentido que no resulta extraño para la época en que realizó sus trabajos y la fuerte orientación antropológica que contienen los mismos, si bien, es un organicismo algo peculiar que se podría enclavar en la perspectiva del conflicto. A lo largo de los razonamientos y las exposiciones que despliega en todo el trabajo, el conflicto entre diversas posiciones sociales es una causa explicativa fundamental.  Sin el recurso al conflicto y a la coerción desde posiciones institucionales de poder, ya sea mediante modificaciones legislativas, ya sea mediante el recurso a la violencia, no se puede explicar en absoluto su tesis.

La visión de Polanyi contiene una cierta perspectiva cíclica del acontecer social, si bien los ciclos que se infieren resultan ausentes de determinación intrínseca y hacen suponer un cierto componente de pendularidad. Lo cual evoca una suerte particular de aplicación de la dialéctica hegeliana, las contradicciones se acumulan y provocan respuesta por parte de los sectores o agentes perjudicados por ellas. Lo que en ningún caso nos debe hacer pensar que el resultado del conflicto dialéctico pueda devenir en un orden mejor o superior, pues la contingencia de los acontecimientos y el papel jugado por los diversos agentes son las causas principales que explican el nuevo orden resultante.

Es por tanto difícil de enclavar en una escuela de pensamiento exclusiva respecto al cambio social al combinar elementos de distintas perspectivas de manera singular. Esto sin duda se debe al eclecticismo conceptual que despliega en esta obra. Se sirve de la economía política, de la antropología, de la sociología, de la historia, así como de las teorías de los ciclos históricos o del materialismo dialéctico marxiano para construir sus argumentos y extraer una lógica de los hechos y los acontecimientos y de la evolución de los mismos. Sí parece claro que pone el acento en el papel de los agentes sociales como base explicativa del cambio. 

Otro aspecto que encierra su obra es el análisis del aparato conceptual que alberga el liberalismo puro del laissez-faire. A lo largo de varios capítulos disecciona este conjunto de ideas y orientaciones para la acción que, en la época en que se centra, permanecía revestido de una imparcialidad y objetividad científica. Sin embargo él descompone los principios en que se basa reduciéndolos a un conjunto coherente de presupuestos ideológicos, en ocasiones carentes de refrendo empírico, e incluso yendo contra la evidencia histórica y social. Para esto resulta de una importancia central la perspectiva holística y comparada que emplea, frente al reduccionismo individualista y etnocentrista en el que se origina el credo liberal.

El humano que dibuja Polanyi es un ser inserto en su cultura y resultado de un conjunto amplio de relaciones que le dan sentido, en contraposición al humano que los individualistas metodológicos construyen, el cual se asemeja a una máquina racional de elaborar cálculos estratégicos, con fines exclusivamente instrumentales, y cuyas preferencias no se originan en un ambiente social, son simple función y consecuencia de supuestas condiciones objetivas orgánicas, a las que el utilitarismo encuentra un sistema de medición. El resultado de tal engendro, el “homo económicus”, es un ser aislado cultural y socialmente, solo se vincula con los demás átomos igualmente aislados del sistema social a través de contratos mercantiles, y el motivo de toda acción es la posibilidad de obtener ganancia en metálico. 

Autor: Víctor Riesgo Gómez


martes, 12 de marzo de 2013

CONDUCTAS DE HOMO ECONOMICUS ¿AMENAZA PARA LA(S) DIVERSIDAD(ES)? Parte 2


Publicación de Víctor Riesgo Gómez. Estudiante de Grado en Sociología UNED

El presente trabajo debe ser encuadrado en el ámbito académico formativo. Está realizado por un estudiante de tercer curso de Sociología de la Universidad Nacional a Distancia. Su principal finalidad es la de profundizar en la reflexión de uno de los puntos propuestos por el profesor José Antonio Nieto en su obra seminal “Sociodiversidad y sexualidad”, publicado en la editorial “Talasa” y eje central sobre el que articula la asignatura Sociología de la Diversidad.

Del planteamiento realizado por el profesor Nieto, en la obra antes mencionada, en su reorientación conceptual respecto a la antigua sociología de la desviación que él reconvierte en sociodiversidad, se ha escogido desarrollar, en la medida de lo posible, la atención a las explicaciones potenciales de las conductas malsanas para amplias capas sociales consistentes en el afán del lucro desmedido.

El planteamiento que aquí se hace consiste en plantear la hipótesis de que estas conductas, lejos de ser conductas innatas y naturales en los seres humanos, se han convertido, a causa del diseño institucional y cultural resultado del productivismo de inspiración liberal, en las conductas favorecidas y premiadas.

Estas conductas han estado subdimensionadas en la tradicional sociología de la desviación. Con el nuevo enfoque que propone el profesor Nieto se exhorta a su atención. Las explicaciones para este exhorto parecen evidentes. Las consecuencias que se derivan de dichas conductas para sujetos sociales, que no son ni causantes ni beneficiarios de las mismas, se antojan trágicas. El “ajuste” al que son sometidos los sistemas públicos en los países del sur de Europa en el presente, “ajuste” que a su vez han sufrido en sus carnes integrantes de otros pueblos por el mundo en el pasado reciente, es la consecuencia inmediata y de mayor visibilidad. Resultado de este “ajuste” la equidad, la igualdad de oportunidades, o la simple posibilidad de supervivencia en condiciones mínimas de existencia, se ven seriamente amenazadas para numerosos integrantes del sistema social. Se antoja paradójico que los “paganos” rara vez son los “causantes”, con lo cual otra víctima que queda por el camino es el mismo sistema de legitimación de asignación de recursos y responsabilidades, siendo éste uno de los ejes medulares que sustentan cualquier sistema de organización social. El peligro añadido de este derrumbe se deriva de la posibilidad creciente de emergencia y centralidad de otro de los ejes que venga a ocupar el espacio del desaparecido, este es la violencia o la amenaza de ejercerla por parte de aquellos que ostentan la mayor parte del poder. Siendo el último recurso que se emplea desde instancias “superiores” para sujetar pueblos y sociedades donde el descontento y la indignación aumentan de manera proporcional a la percepción de impunidad y centralidad de las conductas sobre las que aquí se pretende poner el acento.

DESARROLLO, EXTENSIÓN Y CRISIS

Existe en Polanyi un tipo de reflexión de gran importancia para lo que se aquí se propone. Para Polanyi las relaciones económicas no pueden ser observadas o concebidas como pertenecientes a una esfera independiente del resto de las relaciones sociales. Ese preferidor racional que toma sus decisiones de manera estratégica y fría no existe más que en algunas mentes. Las consecuencias de esas supuestas decisiones frías y calculadas desbordan esa esfera independiente idealizada y se extienden al resto de aspectos que rodean a individuos y sociedades. 

El autor austriaco aborda una retrospectiva de la evolución, tanto material como ideal, y el cambio que los mitos del liberalismo operan en sociedades enteras durante el tránsito del Antiguo Régimen a la segunda posguerra. Ya no consiste en una simple historia de las ideas, los efectos reales sobre la vida de las personas que padecen estas ideas en evolución constituyen aquí el objeto principal de observación.

Él mismo parte de cuestionar el “paradigma del salvaje trocador” (11) Afirma sin ambages que “la ganancia y el beneficio obtenidos en el intercambio no desempeñaron jamás una parte importante en la economía humana. Aunque la institución del mercado era bastante común desde finales de la edad de piedra, su papel era sólo incidental en la vida económica” (12). Unas páginas adelante afirma que “ La economía humana está sumergida por regla general en las relaciones de los hombres. El hombre no actúa para salvaguardar sus intereses individuales en la posesión de bienes materiales, sino para salvaguardar su posición social, sus derechos sociales, sus activos sociales. (13)

Tenemos que esta supuesta autonomía, de los valores morales en un principio, y de toda inferencia ajena del poder político, sea como sea éste construido, sobre la que se basan los principios del liberalismo clásico y neo clásico, no es más que el resultado de una visión determinada del mundo social y de la naturaleza humana. No constituyen por tanto axiomas externos sobre los que el observador atento toma nota y se limita a constatar. Son más principios normativos que descriptivos. En este punto Giner también coincide. (14)

Lo cierto es que en el altar de estos nuevos dioses fue sacrificado un sin fin de instituciones que proporcionaban bienestar y seguridad a buena parte de las comunidades europeas del siglo XIX. Polanyi nos relata como el proceso de los cercamientos de tierras comunales, la derogación de la Ley de Pobres, la creación de un “mercado de trabajo libre”, y las diversas reformas sociales que se fueron haciendo en Inglaterra acabaron arrojando un resultado altamente desalentador. Comerciantes, industriales y grandes agricultores incrementaron sus ganancias y riquezas de manera exponencial.  A cambio la sociedad había quedado completamente desarticulada. Los campesinos asentados del XVII habían quedado transformados en trabajadores migrantes sin recursos, expuestos a acabar en “hospicios”, ellos o sus hijos, si no podían acreditar sus vías de ingresos. Las consecuencias del Capitalismo Manchesteriano quedaban fielmente retratadas en las obras de autores como Dickens, entre otros.
Ante la aparente paradoja consistente en la comprobación de que los niveles económicos habían aumentado en general e incluso que se había experimentado un incremento de la población de un lado, y por otro, las condiciones de vida de la población habían experimentado un retroceso sustancial Polanyi señala: En realidad una calamidad social es fundamentalmente un fenómeno cultural, no un fenómeno económico que pueda medirse por las cifras de ingreso o las estadísticas de población.(...) La causa de la degradación no es entonces la explotación económica, como suele suponerse, sino la desintegración del ambiente cultural de la víctima(...) el daño letal causado a las instituciones donde está incorporada su existencia social. (15)

En el aquelarre de valores e instituciones hasta ahora descrito que tuvo lugar en el tránsito del Antiguo Régimen a los finales del XIX son fulminados los pilares sobre los que se construía la convivencia, sin llegar a proveer otros dotados de consistencia suficiente como para reemplazar a los antiguos. La posibilidad de incrementar las ganancias comerciando en un mercado autorregulado realmente estaba al alcance de muy pocos. Para la mayoría las condiciones materiales de la existencia habían evolucionado a gran velocidad de una cierta seguridad material a una dura y continua inseguridad. El único bien del que estaban provistos era su propia piel. Esto provocó un derrumbe completo de la legitimidad de las instituciones políticas, sociales, religiosas o económicas. Es en este tiempo donde aparecen y cobran especial sentido conceptos como la anomia de Durkheim o la alienación de Marx. 

Para el autor austriaco las sociedades tienden a protegerse de las agresiones. La imposición continua, por la fuerza cuando fue preciso, de las tesis liberales, junto al derrumbe empírico de sus construcciones e instituciones a finales del XIX, condujeron de manera inevitable a un tiempo de agitación que comprende la Primera Guerra Mundial, la crisis del 29, los totalitarismos de entreguerras y al desenlace final en la Segunda Guerra Mundial. Estos procesos fueron resultado de las luchas en el seno de las sociedades europeas y norteamericana entre los que se veían beneficiados por el mito del mercado autorregulado y aquellos que deseaban ser protegidos por parte de los estados, -entendiendo estos como el lugar en donde se negocian y gestionan los intereses colectivos, de los efectos indeseables cosechados en su desarrollo.

Aunque buena parte de los principios del liberalismo siguieron vigentes tras la Segunda Guerra Mundial, el sistema social y el poder político triunfante de aquel evento tomaron nota y pusieron férreas restricciones a los mercados autorregulados. En un principio y al menos en parte algunos aspectos fueron regidos por principios ajenos al mercado. Entramos así en lo que algunos han venido a denominar el “capitalismo embridado”

Publicación de Víctor Riesgo Gómez. Estudiante de Grado en Sociología UNED

lunes, 11 de marzo de 2013

CONDUCTAS DE HOMO ECONOMICUS ¿AMENAZA PARA LA(S) DIVERSIDAD(ES)? Parte 1


Publicación de Víctor Riesgo Gómez. Estudiante de Grado en Sociología UNED

El presente trabajo debe ser encuadrado en el ámbito académico formativo. Está realizado por un estudiante de tercer curso de Sociología de la Universidad Nacional a Distancia. Su principal finalidad es la de profundizar en la reflexión de uno de los puntos propuestos por el profesor José Antonio Nieto en su obra seminal “Sociodiversidad y sexualidad”, publicado en la editorial “Talasa” y eje central sobre el que articula la asignatura Sociología de la Diversidad.

Del planteamiento realizado por el profesor Nieto, en la obra antes mencionada, en su reorientación conceptual respecto a la antigua sociología de la desviación que él reconvierte en sociodiversidad, se ha escogido desarrollar, en la medida de lo posible, la atención a las explicaciones potenciales de las conductas malsanas para amplias capas sociales consistentes en el afán del lucro desmedido.

El planteamiento que aquí se hace consiste en plantear la hipótesis de que estas conductas, lejos de ser conductas innatas y naturales en los seres humanos, se han convertido, a causa del diseño institucional y cultural resultado del productivismo de inspiración liberal, en las conductas favorecidas y premiadas.

Estas conductas han estado subdimensionadas en la tradicional sociología de la desviación. Con el nuevo enfoque que propone el profesor Nieto se exhorta a su atención. Las explicaciones para este exhorto parecen evidentes. Las consecuencias que se derivan de dichas conductas para sujetos sociales, que no son ni causantes ni beneficiarios de las mismas, se antojan trágicas. El “ajuste” al que son sometidos los sistemas públicos en los países del sur de Europa en el presente, “ajuste” que a su vez han sufrido en sus carnes integrantes de otros pueblos por el mundo en el pasado reciente, es la consecuencia inmediata y de mayor visibilidad. Resultado de este “ajuste” la equidad, la igualdad de oportunidades, o la simple posibilidad de supervivencia en condiciones mínimas de existencia, se ven seriamente amenazadas para numerosos integrantes del sistema social. Se antoja paradójico que los “paganos” rara vez son los “causantes”, con lo cual otra víctima que queda por el camino es el mismo sistema de legitimación de asignación de recursos y responsabilidades, siendo éste uno de los ejes medulares que sustentan cualquier sistema de organización social. El peligro añadido de este derrumbe se deriva de la posibilidad creciente de emergencia y centralidad de otro de los ejes que venga a ocupar el espacio del desaparecido, este es la violencia o la amenaza de ejercerla por parte de aquellos que ostentan la mayor parte del poder. Siendo el último recurso que se emplea desde instancias “superiores” para sujetar pueblos y sociedades donde el descontento y la indignación aumentan de manera proporcional a la percepción de impunidad y centralidad de las conductas sobre las que aquí se pretende poner el acento.

MOTIVACIÓN Y JUSTIFICACIÓN

En estas páginas se pretende profundizar acerca de las causas y las consecuencias que se encuentran detrás de las conductas de “adicción catrofílica”, tal y como son denominadas por el profesor Nieto (1); Conductas malsanas, por sus consecuencias perjudiciales y dañinas para amplias capas sociales, así como poco estudiadas, debido a su subdimensionamiento en el pasado de la tradicional sociología de la desviación, error este que se intenta subsanar desde la nueva perspectiva de la sociodiversidad.

La tesis que aquí se presenta intenta indagar en qué medida estas conductas malsanas de guante blanco, lejos de ser simples excepciones aisladas, meras anomalías del sistema, constituyen de hecho la norma favorecida por las condiciones estructurales, llegando incluso a ser el principio sobre el que se articula el resto del sistema social, en su sentido más amplio, partiendo de una supuesta racionalidad económica

Para este fin se considera adecuado adoptar la perspectiva del conflicto propuesta por Collins (2), al considerar las estructuras sociales como pautas de interacción en continua producción y reproducción por parte de los actores que participan en su elaboración. El conflicto, asimismo, es vinculado a la estratificación social resultado de las pautas de acción contrapuestas de intereses y valores.

Una reflexión desde esta perspectiva conlleva de manera ineludible indagar acerca del poder como elemento en torno al cual tiene lugar el conflicto entre diversos agentes que se conducen motivados por intereses, ideas, normas y valores diferentes. Castells propone dos modos de ejercer el poder complementarios. Bien mediante la coacción o la amenaza de ejercerla, bien, -y esta segunda resulta aún más determinante para el tema abordado-, mediante la construcción de significado partiendo de los discursos a través de los cuales los actores sociales guían sus actos. (3). 

El elemento crucial en el presente, empleado para justificar el ejercicio del poder en las dos formas que se señalan más arriba, es de orden económico. Es por tanto este lenguaje el usado para la elaboración de discursos que construyen significados colectivos y que penetran en la subjetividad autoconstruida hasta el nivel micro del análisis. A través también del lenguaje economicista y de su racionalidad objetivada se legitima el orden estructural; las posiciones de poder que ocupa cada actor, su grado de influencia sobre los demás sectores sociales y el tipo de conductas que se esperan de, y son permitidas a,  aquellos que ocupan estas posiciones de poder. De este modo se explica que el eje central del presente trabajo se enfoque al estudio de la evolución de las ideas económicas, su grado de influencia sobre el resto de aspectos sociales y el modo en qué, en determinado momentos históricos, han sido empleadas como coartadas y herramientas discursivas por el poder de las clases dirigentes. 

EL ORIGEN

Seguiremos de inicio los pasos que ya dio hace unos años José Manuel Naredo en su obra “La economía en evolución”.(4) Entiendo que en la misma se realiza un profundo y extenso trabajo de indagación acerca de los mecanismos fundamentales que operan en la cristalización de ideas en el campo de lo económico.

Bastará con retroceder hasta el tiempo de Adam Smith. El filósofo escocés, a ojos de Naredo, culmina, con su “mano invisible”, la separación entre moral y economía.(5) El proceso ya venía fraguándose con anterioridad. Mandeville y su “fábula de las abejas, o cómo los vicios privados hacen la prosperidad pública” representa un hito anterior en este camino. Del mismo modo encuentra resonancias más adelante en el utilitarismo de Bentham.

Este proceso emancipatorio ocurre parejo al surgimiento de las demás ciencias en un entorno de Ilustración y Razón. Para Naredo “Se introducirá así la noción de sistema económico como un todo coherente de relaciones lógicas, que tiene una entidad propia de funcionamiento, que se mueve por sus propios automatismos(...) El axioma llamado a presidir la nueva concepción de lo económico, erigiendo un baluarte ajeno a las normas morales, en el que curiosamente, (…) el vicio individual se transmuta en virtud colectiva. (6)
Tenemos pues el primer paso necesario, la avaricia, la usura, la codicia o el egoísmo, el afán ilimitado de acrecentar las riquezas son alejados del estigma que sufrían en el pasado, y que de hecho, aún hoy en día, siguen sufriendo en innumerables culturas, algunas lejanas en el espacio, otras no tanto.

Las consecuencias inmediatas que se derivan de este nuevo modelo ideológico, revestido de “cientificidad”, en el plano social, consisten en aislar individuos del complejo entramado de relaciones sociales en las que se forjan y cobran sentido la(s) personalidad(es) humana. Entendiendo que los seres humanos se reducen a una suerte de máquina codiciosa cuyos deseos y necesidades están en continua expansión retroalimentada a su vez por un sistema económico que se va configurando de manera dialéctica con aquellos impulsos.

Esa modificación de los órdenes valorativos señalada por Naredo es necesaria, pero no suficiente. Los automatismos que él atribuye a la noción de sistema económico se consagran en la noción de “mercado autorregulado”. Los límites externos al sistema le son impuestos exclusivamente por las leyes. De cómo y quién forja estas leyes y a qué intereses sirve en su elaboración nada dice el “sistema económico”. Ya no es la moral quien dicta lo adecuado o no de las acciones, es el derecho.  Ese mismo derecho que Rodotá en la cita que de él hace Nieto llama a crear de nuevo. (7)  Las leyes y velar por su cumplimiento es el único papel que se reserva en esta elaboración al Estado, al poder político, sea este como sea construido y alcanzado.

A su vez se asienta sobre una concepción del ser humano altamente reduccionista: el preferidor racional (8) que, de manera ideal, debe operar bajo cuatro supuestos tan quiméricos que resultan inalcanzables: maximización de la conducta instrumental, entera libertad, información completa y conocimiento previo de los otros agentes. (9)

El “saldo” que Naredo aprecia de la nueva ideología vista desde el presente resulta categórico y es ejemplificado en la siguiente cita: Hoy se sabe que el laissez faire ha sido el laissez faire de quienes detentaban el poder económico para originar una concentración creciente del mismo; para vincularse entre sí e implantar el monopolio y no la libre competencia; para hacer del Estado un ente servil a sus intereses (...); y finalmente para exacerbar entre los individuos la frustración del consumo, del poder o del éxito, con sus claras connotaciones sadomasoquistas. (10) 

Publicación de Víctor Riesgo Gómez. Estudiante de Grado en Sociología UNED


martes, 24 de mayo de 2011

Metodología de las Ciencias Sociales. Capítulo 11 Parte I

Metodología de las Ciencias Sociales es una asignatura del grado de Sociología del segundo cuatrimestre de este curso 2010/11 de la UNED. El libro “Metodología de las ciencias sociales. Una introducción crítica” de Luis Castro Nogueria et alia Tecnos 2008, tiene un cuestionario al final de cada capítulo, que estoy subiendo estos días a este blog, sus correspondientes respuestas.
Los capítulos propuestos por el quipo docente para el estudio de este manual son exclusivamente los siguientes:




Tema 1 - Observación, conceptualización y medición en las ciencias sociales. (Manual Tecnos Capítulo 3 (I)).Tema 2 - Aproximación histórico-crítica a la noción de Explicación científica. (Manual Tecnos Capítulo 4). Tema 3 - La Explicación causal en el modelo nomológico-deductivo. Causas y mecanismos. (Manual Tecnos Capítulo 5).
Tema 4 - La Explicación funcional (I): aspectos semánticos y formales. (II): la Explicación funcional en la teoría social y sus
metáforas. (Manual Tecnos Capítulos 6 y 7). Tema 5 - La Explicación desde la teoría de la acción social (I): las raíces históricas del individualismo metodológico. La disputa por el método y la solución weberiana. (Manual Tecnos Capítulo 8). Tema 6 - La Explicación desde la teoría de la acción social (II): el individualismo metodológico: F. von Hayek y K. Popper. (Manual Tecnos Capítulo 9). Tema 7 - La Explicación desde la teoría de la acción social (III): La teoría de la elección racional. (Manual Tecnos Capítulo 10).
Tema 8 - Las leyes científicas. (Manual Tecnos Capítulo 11). Tema 9 - Las teorías científicas (Manual Tecnos Capítulos 12, 13, 14 y 15).

Por favor, si detectan algún error u omisión, les ruego me lo hagan saber. Mi objetivo siempre ha sido compartir e interactuar con otros estudiantes.

Capítulo 11. Las Leyes Científicas.




1.-formule la diferencia entre las expresiones “ley de la naturaleza” y “ley científica”. Pág. 343 a 345, 352 y 353, 354

La ley de la naturaleza provee a la ciencia, especialmente a las ciencias sociales de una plusvalía cientificista que no se puede olvidar al tratar de este asunto. Ley se refiere a la realidad que nos rodea sea ésta natural o social, para afirmar algo acerca de ella, observamos que los enunciados que utilizamos responden a dos tipos elementales diferentes:

1.    Utilizamos enunciados particulares a través de los que hacemos afirmaciones sobre observaciones de acontecimientos o hechos particulares.
2.    Formulamos enunciados generales que son aseveraciones sobre regularidades afectas a hechos, objetos, eventos o propiedades.

Las leyes son las aseveraciones mínimas de carácter general presentes en el discurso científico. A través de tales enunciados expresamos ciertos fenómenos regulares de los cuales tenemos alguna clase de constancia, bien sea por inferencia deductiva a partir de otros enunciados generales, bien sea por observación o experimentación.
Las leyes científicas son enunciados que intervienen en la explicación científica formando parte esencial del explanans, es decir, del conjunto de enunciados que permiten dar razón del fenómeno que se explica                        -explanandum-.
Una ley de la naturaleza debe expresar alguna clase de regularidad cuya veracidad sea contrastable.
Desde la óptica realista podemos distinguir entre leyes de la naturaleza y leyes científicas:
1.    Las leyes de la naturaleza son las regularidades objetivas y antológicamente consideradas que se suponen anteriores e independientes a nuestro conocimiento.
2.    Las leyes  científicas son las leyes descubiertas por el hombre, dependientes de la estructura de la realidad y del grado de desarrollo de nuestro saber en cada momento.

2.-Tomando como referencia alguna disciplina concreta, formule tres ejemplos de leyes científicas identificando en ellas los rasgos característicos del tipo de regularidad que representan. Pág. 345 a 348

En la clasificación propuesta por Díez y Moulines a propósito de los diferentes tipos de regularidades:
·      Hay un primer grupo de enunciados que se denominan regularidades analíticas o conceptuales, que se establece en virtud del significado convenido para los conceptos incorporados a los enunciados. Expresan verdades necesarias que descansan sobre la consistencia o inconsistencia del lenguaje conceptual que empleamos. Lo decisivo de la ley analítica es la relación convencional que se establece entre los conceptos empleados en ella, con absoluta independencia del contenido empírico de que se trate.
Por ejemplo, en la llamada teoría de la elección racional utilizan el concepto de preferidor racional, el homo aeconomicos, actúan analíticamente. Defienden un modelo i idealización, es decir, un concepto o conjunto de conceptos dotados de ciertas propiedades relacionales a partir de las cuales se desprenden analíticamente determinadas consecuencias.
Otro ejemplo es la teoría sociológica del funcionalismo estructural de Parsons que mantiene una estructura analítica muy poderosa y reconocida por todos. Sus modelos sistémicos adquirieron un desarrollo analítico extraordinario que sin duda han ofrecido muy sugerentes conceptualizaciones a la teoría social.
·      El segundo grupo se encuentran las realidades empíricas, cuando el científico explora por vía de la observación un determinado campo empírico, en ocasiones encuentran que dentro de sus datos de observación aparecen registros que ponen de manifiesto la existencia de ciertas regularidades.
Por ejemplo, L. White, ha creído observar que el incremento de la productividad y eficiencia energética en los grupos humanos va acompañado de una mayor complejidad social y política en su organización; Pareto en su Curso de economía política, mostró un fenómenos muy similar, descubierto como resultado de un concienzudo análisis de las estadísticas entonces disponibles acerca de la distribución social de las rentas, en virtud del cual éstas se distribuyen de manera homogénea en cualquier población. Pareto presentó sus hallazgos de forma cuantitativa.
Este tipo de regularidades no surgen de un análisis conceptual, sino surgen del análisis lógico-inductivo de los datos de la observación científica.

sábado, 21 de mayo de 2011

Metodología de las Ciencias Sociales. Capítulo 10 Parte II

Metodología de las Ciencias Sociales es una asignatura del grado de Sociología del segundo cuatrimestre de este curso 2010/11 de la UNED. El libro “Metodología de las ciencias sociales. Una introducción crítica” de Luis Castro Nogueria et alia Tecnos 2008, tiene un cuestionario al final de cada capítulo, que estoy subiendo estos días a este blog, sus correspondientes respuestas.
Los capítulos propuestos por el quipo docente para el estudio de este manual son exclusivamente los siguientes:

Capítulo 10. La explicación desde la teoría de la acción social (III): la teoría de la elección racional.


2.-Intente exponer las principales ventajas de la elaboración de modelos como el que representa la idealización del homo aeconomius. Pág. 312 a 314 y  327 y 328

Desde la perspectiva microeconómica el mercado puede entenderse como un agregado de intercambios basados en decisiones individuales. Un individuo compra/vende; intercambia productos en el mercado libre, en condiciones de competencia perfecta: información completa y libre competencia.

El individuo, en la versión más elemental del modelo, se entiende dotado de:
1.    Un sistema de creencias.
2.    Un sistema de preferencias o valores.
3.    Un principio autorregulativo; el egoísmo elemental, obtener el mayor bien con el menor esfuerzo o coste.

El individuo distribuirá sus recursos de modo que, de acuerdo con sus preferencias, obtenga aquellos bienes o servicios cuya combinación resulte óptima para el conjunto agregado de las funciones de utilidad de cada uno de sus bienes.
Las condiciones de competencia perfecta constituyen un frente de discusión muy interesante, una idealización que parece empíricamente irrealizable, mostrando una doble faz, a la vez teórico metodológica, cuya función se refleja en las condiciones del modelo estándar, y otra ideológica muy evidente, ligada al discurso ultraliberal y capitalista.

3.-Exponga sintéticamente las dificultades que encierra el concepto de racionalidad maximizadora como perspectiva de análisis empírico. Pág. 324 325

Esta racionalidad presupone la maximización, a través de la conducta, de la relación entre medios y fines; minimizando los costes de la operación y maximizando su beneficio. La primera de las dificultades a las que se enfrenta la racionalidad maximizadota constituye, en cierto modo, una enmienda a la totalidad. La noción de utilidad, importada desde el discurso económico, permite interpretar matemáticamente la maximización. Esta interpretación matemática se enfrenta a serios problemas, ya que el concepto de utilidad de las preferencias no reúne los rasgos de consistencia empírica que necesita.
Desde una perspectiva empírica, la evidencia que nos aportan los estudio antropológicos, históricos, sociológicos o psicológicos apunta firmemente en la dirección de una racionalidad humana multiforme, en modo alguno reductible a la racionalidad instrumental. La idea de un individuo racionalizador y optimizador incansable, que actúa de oficio de acuerdo con este patrón maximizador, es una reducción unilateral inadmisible.
Una teoría de la racionalidad maximizadota debe afrontar pues, las graves objeciones de naturaleza lógico-metodológica de contrastación empírica y tautologicidad e infalsabilidad.