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sábado, 23 de enero de 2016

Antropologia punto cero



La ciencia de la diversidad de las culturas abarca aspectos y enfoques sumamente diversos. Este curso de introducción busca presentarlos desde un punto de vista particular. No arranca de definiciones disciplinares o abstractas, sino del testimonio personal de los antropólogos y antropólogas que componen el Departamento de Antropología Social y Cultural de la UNED. Ofrecemos, así, una visión “desde dentro” de la disciplina que comienza y termina en nuestros propios despachos, pasando por su objeto de estudio –las culturas humanas-; el método etnográfico; las lecturas favoritas; y el tipo de experiencias que esta rama del saber reserva a quienes se acercan a ella.

viernes, 11 de enero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 22


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13,Víctor Riesgo Gómez y yo realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González



Generalización, universalización y esencialización de la desviación

Comprobar la falacia sociológica que ha supuesto la desviación como objeto de estudio. Se observará que ha consistido básicamente en tres principios que responden a la generalización, la universalización y la esencialización de criterios:

1.    La generalización, ha sido el fruto recogido de una teoría general que contempló las conductas desviadas de modo uniforme, cuando la uniformidad teórica asumida no fue validada por la empiria. Incluso el estigma tiene limitaciones. Su falta de especificidad diferenciadora no puede concretarse con la misma transparencia y simetría en todas las conductas estudiadas por la sociología de la desviación. La transparencia de la enfermedad mental no tiene nada que ver con la opacidad de la concusión y otras corrupciones. La transparencia de la prostitución tampoco es equivalente a la opacidad de la organización criminal de las mafias que promueven el tráfico de mujeres. Puede afirmarse el corpus teórico de la desviación es un totum revolutum.
2. La universalización ha sido producto de la aplicación de una lógica descontextualizada, que tampoco fue validada empíricamente. El contexto local etnografiado desmintió el alcance de la lógica universal (occidental). Por ejemplo las conductas violentas; se sabe por l etnografía cómo la violencia varía culturalmente de una sociedad a otra. Se observan etnográficamente sociedades muy violentas como los kaingang de Brasil o como la sociedad melanesia kurelu. En el extremo opuesto, entre los ifaluk no se valoran las conductas violentas. En términos de violencia entre los kaingang brasileños y los ifaluk micronesia, se encontrarían los sironio bolivianos. En síntesis, puede afirmarse que el corpus teórico de la desviación contempla las conductas de forma universal, cuando de hecho la realidad social plural y diversa que tiene delante constituye una mixture.
3.    La esencialización ha sido generada por el desprendimiento teórico de la historia. Por no aceptar o no tener en cuenta que todo objeto de estudio académico, con independencia de la disciplina que lo contemple, es consecuencia de un proceso históricamente condicionado, en el que la sociología de la desviación no fue la excepción.

Generalización, universalización y esencialización son, en definitiva, proyecciones idealistas, pero intencionalmente pragmáticas, para transformar los criterios epistemológicos en pronósticos teóricos que se ratifican automáticamente en la práctica. En la ratificación se hace de los mismos una profecía que se autoproyecta para cumplirse. Por más soluciones que proporcionen en su contemplación de la realidad y por más que quieran hundir a esta en la invariación, generan más preguntas que respuestas. Un ejemplo: la violación, ¿se puede generalizar la definición, universalizar la conducta y esencializar la interpretación sociológica de violación?. La violación sexual también se interprete sociológicamente como una manifestación más de la violencia; la violación sexual es una conducta violenta, no una conducta sexual. Una conducta violenta sexual; violencia perpetrada a través del sexo que despersonaliza al sujeto víctima y lo trata como objeto.

Lo más relevante no es la denominación asignada a la coerción sexual, relevante y significativo es la interpretación y respuesta legal dada a la conducta coercitiva y violenta. En EEUU el FBI interpretó que cuando una mujer, en contra de su voluntad, es forzada a mantener relaciones sexuales se produce forcible rape (violación forzada). Conclusión en sí misma resulta incongruente y redundante manifestación interpretativa, puesto que no existe violación carnal que no se forzada. Además, la interpretación es reduccionista. A las dificultades formales de interpretación, hay que sumar que la violación es EEUU, en cuanto respuesta legal, se castigaba con la pena de muerte hasta que, en 1977 se decidió ilegalizar pena capital por violación.

En España el Código Penal de 1989 eliminó el decimonónico, reductor y sexista concepto de “delitos contra la honestidad” y en si lugar incluyó el concepto de “delitos contra la libertad sexual”: violación, agresión sexual, estrujo y rapto. Mediante el cual todo acto de carnalidad sexual realizado con fuerza o intimidación será perseguido legalmente. Remite a la persona que lleva a efecto la conducta sexual coercitiva.

La antropología nos advierte de que la violación es una forma de control social. Entre los cheyennes, la mujer casada y adúltera era discriminada y violada a instancias de su marido. En la sociedad mehinaku de Brasil se practica la violación en grupo cuando se descubre a una mujer espiando la casa comunal de los hombres, sus artefactos sagrados o sus rituales secretos. En la sociedad pokot de Kenia al hombre adúltero que se desentiende sexualmente de su mujer se le persigue socialmente; una vez reducido se le grita e insulta, se escenifican obscenidades delante de él defecan sobre su cuerpo. Finalmente, capturan su buey preferido, lo cocinan y se lo comen. Hay veces que violencia y violación son en la práctica una y la misma cosa. En el caso de los gussi de Kenia. El acto sexual en esta sociedad africana es un acto de violación al que la mujer tenía que resistirse; las mujeres gussi, insertas en una sociedad en la que se enfatiza la patrilocalidad y la sexualidad, son unas “extrañas”, una vez casadas, en la convivencia con sus maridos y suegras. A diferencia de los gisu de Uganda; la circuncisión, “rito militar” para hacerse hombre, según Heald, se enfatiza en esta sociedad por encima de la sexualidad.

Existe la creencia generalizada de que la violación sexual:

1.    Está presente en todas las sociedades.
2.    Es una conducta irreprimible e incontrolable.

Sin embargo, la creencia refleja más bien la construcción de un estereotipo que una descripción social propiamente dicha. Entre los minangkabau de Sumatra no se registran violaciones sexuales. La necesidad y urgencia de violar sexualmente, como si se tratara de un impulso fuera de todo control, realizado por un sujeto que hostigado por su instinto biológico se siente obligado a actuar y mantener relaciones sexuales sin el consentimiento de la otra parte, también es neutralizado. La evidencia niega tal aseveración y convierte es argumentativamente falsa la urgencia sexual de la violación. Si el hambre, la sed, la orina y la defecación son impulsos controlables (y desplazables), la violación sexual también lo es (Sanday).

Mediante el ejemplo de la violación, las conductas desviadas no responden al marchamo G.U.E (generalización, universalización, esencialización) que la sociología de la desviación introdujo en sus reflexiones teóricas acerca de lo “descentrado”, de lo desprendido de la norma. Por ello, la sociología de la diversidad no tiene que incurrir en el mismo error. La sociología de la diversidad, a desarrollar en el SXXI, tiene que se una visión sustentadora de la dignidad humana y debe proporcionar una óptica de intransigencia con los abusos. Mostrarse digna con la libertad plural de los colectivos sociales y las individualidades que los componen, siempre y cuando sus conductas no dañen a nadie ni a nada. Como la diversidad no es sinónimo de irresponsabilidad la sociología de la diversidad también tiene que contemplar la regulación. Una sociología que conjugue el orden y el desorden, la regulación y la emancipación, la sujeción y la libertad, porque la responsabilidad y la irresponsabilidad también forman parte del paisaje de la diversidad. La idealización de la sociedad condujo a:

  • Los sociólogos funcionalistas a un exceso de regulación, sin que por ello corrigieran las acciones sociales desviadas.
  • Los sociólogos marxistas a una sobreexcitación emancipatoria que, como se pudo comprobar, fue “traicionada” por la realidad social.


Los objetivos del investigador son distintos a los objetivos de los legisladores y controladores sociales. Sus idiomas también difieren, hasta el punto de ser irreconciliables. Sellin asertaba un duro varapalo a una criminología ensimismada, contemplativa, disuasiva, arrasadora y “bastarda”. Sellin trató la contemplación criminológica sin contemplaciones.

Distanciada de la mera contemplación y tratando de desentrañar interpretativamente la des/ordenada realidad social, entiendo la sociología de la diversidad. Pero ¿Qué posicionamiento debe adoptar la sociología de la diversidad con los excesos? ¿Tienen sentido sociológico los excesos y las conductas irracionales? O como pregunta Sumner, ¿el atracador de bancos es un distribuidor de la riqueza? ¿Puede el violador ser misógino y políticamente progresista? 

jueves, 10 de enero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 21


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, yo y Víctor Riesgo Gómez realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González

Criterios universalistas y criterios particularistas

La falta de transparencia en la conducta del sujeto corporativo desviado, la acción delictiva en red, los apoyos desde la sombra de otras organizaciones que también actúan al margen de la ley, los clandestinos veraneos tributarios cuyos destino es la evasión fiscal en paraísos financieros y el planteamiento y puesta en práctica de la “corrección” política en el país de origen abusador y apropiador indebido, a la hora de investigar las conductas abusivas de poder, hacen que el estudio de otros tipos de conductas no corporativas desviadas. En consecuencia el conocimiento sobre la desviación corporativa queda más desdibujado, resulta más opaco, permanece en la oscuridad de la caverna. La presencia de las conductas corporativas desviadas es más infrecuente que el de otras conductas en los manuales de la sociología de la desviación.

El diseño que se establece por la acción de los legisladores incide en la promulgación de las leyes. En qué debe consistir el orden social. En todo caso, el ordenamiento legal se constituye, así, como antesala del ordenamiento social. La ley reguladora sobre el uso y consumo de tabaco en espacios públicos es un ejemplo. Que hayan logrado, son su iniciativa, al ser escuchadas sus voces y sus reivindicaciones, la constitución de un nuevo ordenamiento legal. La realidad social se instituye como antesala al ordenamiento jurídico de la norma. Que la promulgación de leyes que tienen en cuenta las voces sociales, escuchándola, respetándolas y sustanciándolas normativamente, tienen contenidos más progresistas que aquellas otras que hacen oídos sordos y se desentienden de las reivindicaciones emergentes de la sociedad. La interpretación sociológica de ese cambio legal coadyuva, de igual forma, a saltar de la escenificación de una sobrecargada censura social a una escenificación de derechos de ciudadanía particularizados en casos concretos: homosexuales y transgéneros. Permite el salto de una sociología de la desviación a la sociología de la diversidad, a una sociología del reconocimiento de la diferencia.

La sociología de la diversidad se instituye, pues, como consecuencia de actos emancipatorios de particulares/colectivos que, en defensa de sus derechos, intervienen en sociedad con políticas activas de presión social, con el fin de invertir la legislación que les anestesia como ciudadanos, de invertir las leyes que no reconocen su ciudadanía. Porque la privación de derechos es la privación de ciudadanía. A particularidad del sujeto privado de derechos/ciudadanía es el embridado y la sujeción de sus identidades, conductas, aspiraciones y objetivos sociales. Cuando de la escenificación social de sus presencias, expresiones y acciones no se genera ningún daño, perjuicio o merma a la sociedad. Para estos sujetos socialmente desposeídos, el control social es el detrimento de su particularidad, la privación de su ciudadanía, su daño personal y colectivo. El prejuicio social es el prejuicio de los “sin derechos”. La censura social, su merma subjetiva. Moya analizaba hace más 30 años sobre la burocracia pública y del particularismo. La primacía de los valores cognitivos se puede decir, en consecuencia, que implica un criterio universalista de expectativa de rol, en tanto que los valores apreciativos implican un criterio particularista.

En la misma diversidad, la que ofrece la posibilidad y, si se le da, la oportunidad, de adquirir y reconocer derechos a los sujetos sociales que, por sus conductas e identidades, antes se les negaba, la que también ofrece la posibilidad y la oportunidad de que ciertas conductas nada ejemplares puede ser reguladas de forma menos benevolente. No hay sociedad, salvo que dejáramos echar a correr la imaginación y soltáramos a pasear nuestros idílicos sueños, ajena a la transgresión y al quebrantamiento social. Sumner asegura que los excesos, al igual que el control social, tienen sus peligros y tienen que ser regulados. Dada la imposibilidad de seguir recurriendo conceptualmente a las directrices marcadas por el control social, la desacreditación del concepto lo hace inviable, es necesario edificar una nueva perspectiva de la regulación. Una regulación que contemple, en una doble vertiente, defectos y excesos.

  • Por el lado de los defectos, la defensa y el reconocimiento de derechos de la ciudadanía.
  • Por el lado de los excesos, la corrección de los abusos sociales de distinto cuño.


Porque si el denominador común de la desviación fue el estigma, dado que en las conductas desviadas había más diferencias que semejanzas o analogías, del mismo modo, el denominador común de los excesos son los abusos sociales, puesto que en ellos hay más divergencias que equivalencias o similitudes. Todo ello necesita una remodelación jurídica y perspectiva crítica del derecho, ya que este ha mostrado su debilidad en términos del análisis sociológico y en su aplicación práctica: “Porque ha convivido con regímenes autoritarios y con la impunidad de los más poderosos; porque con el positivismo lo que es jurídicamente correcto prevalece sobre lo que es socialmente justo; porque las clases populares han experimentado toda la vida la dimensión represiva del derecho y mucho menos su dimensión protectora; porque dentro de esa dimensión protectora vive un cinismo sistémico sólido que se refleja en la fatalidad de la discrepancia que se establece entre el derecho que está en los códigos y el derecho que se aplica efectivamente (De Sousa). La sociología de la diversidad, cuyo objeto de estudio se dirige, en una de sus vertientes, al reconocimiento de las diferencias dignas de respeto y situarlas socialmente en términos equitativos e igualitarios y, en otra, a desvelar las diferencias indignas, emplazadas socialmente en posiciones abusivas. De inequidad y desigualitarias.

miércoles, 9 de enero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 20


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, yo y Víctor Riesgo Gómez realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González

La inmoralidad estructural

Se defiende la plasticidad del sujeto, su diversidad y su pluralidad. Frente al sujeto desviado hay un sujeto controlador. Porque de la subjetivización de la conducta desviada a veces se forjan leyes que ignoran o ensombrecen la subjetivización del controlador social; hay dos actores en los dos frentes. Porque el otro frente, el del control social, permanece en la sombra, en una penumbra con proyección borrosa en la que el sujeto controlador se cobija y la emisión que se transmite de su imagen permanece prácticamente des-subjetivada.

Las interpretaciones que eluden al controlador social como sujeto, que sustraen y excluyen a subjetividad de las mismas y se ceban exclusivamente con los sujetos desviados, que responden con sus acciones prosaicas, circunstanciales o no, a una realidad o estructura social que ha sido poco generosa con su existencia, eluden, al mismo tiempo, la responsabilidad política de los sujetos que habilitan el control social, Uno y otro, sujeto desviado y sujeto controlador son, actores con responsabilidad social, aunque con responsabilidades distintas y en proporciones diferentes, ante sus acciones. Por tanto, aquellos que determinan que es moral o políticamente bueno/malo, positivo/negativo, centrado/desviado, normal/anómalo, en suma, de aceptación o de rechazo social, comparten como sujetos y actores sociales que son, a misma galaxia que aquellos a los que determinan: los sujetos determinados y controlados, los sujetos desviados y, también discriminados y despreciados.

Es más, el hecho de que determinados sujetos sociales a través de sus acciones ejerzan control social no les eximen de que practiquen conductas desviadas; ese mismo control les sirve de tapadera para ocultar sus conductas.

Los análisis de Mills sobre la delincuencia empresarial de “guante blanco”, de las élites de poder y de la inmoralidad estructural de sus acciones que, además, debilitan y dejan en entredicho a las instituciones, sigue estando presente. Los principios morales que se defienden desde el control social parecen transmutarse, pues, en hechos y eventos sociales de tal calado que son merecedores de un análisis sociológico particularizado, dando lugar a una sociología del abuso de la posición dominante.

Si para Polanyi las repercusiones sociales, en el siglo XIX, de un sistema económico particular, el sistema de mercado, supuso la gran transformación, las circunstancias actuales del capital multinacionalizado, con sus muy evidentes implicaciones de desigualdad y exclusión social, permiten que podamos referirnos a esta situación creada por el capitalismo “virtual y de casino” denominándola “la segunda gran transformación”. El capital de la metrópoli se ha transformado, pues, en el capital de la “redópolis”. Porque el poder disciplinario empresarial ha multiplicado sus tentáculos, globalizado sus intereses, virtualizado sus transferencias internacionales, metamorfoseado su presencia, rivalizado con otros poderes disciplinarios empresariales, apostado a la “ruleta financiera” con fondos de inversión de gran opacidad y complejidad, creado refugios bancarios offshore, generado capital multinacional y, además, debilitado a los sistemas políticos, a los Estados. El sistema político pierde intensidad, núcleo y consistencia; factores característicos, todos ellos, del poder monopolizador del Estado que le servían de fundamento y definición desde Polanyi y su trabajo aplicado al SXIX. Los sistemas políticos quedan descentralizados y en gran medida subordinados al sistema económico; el Estado pierde fuelle, se anquilosa y esclerotiza. El poder fáctico de los agentes sociales de control, de los sujetos controladores, pierde carnalidad, se des-subjetiva. La situación se hace crítica a medida que, a juicio de De Sousa “el derecho oficial se desorganiza al coexistir con un derecho no oficial dictado por múltiples legisladores fácticos que, gracias a su poder económico, acaban transformando lo fáctico en norma, disputándole al Estado el monopolio de la violencia y del derecho”.

Los controladores sociales se transmutan en una suerte de desviados muy especiales: desviados de gran poder. Torrente asevera que al analizar a realidad social; el orden, el control y la desviación, la clave de su comprensión reside en preguntar quiénes son los controladores, no quiénes son los desviados. Stuart Mill dejó escrito que lo más próximo a la resolución de una pregunta habita en su formulación debida. Para ganar en transparencia habrá que incidir en la necesidad de realizar preguntas bien formuladas que aclaren el cómo el por qué de los abusos de posición dominante y, paralelamente, preguntarse el quiénes están en la cúspide del control del dominio, muchas veces ocultos, otras semiocultos, detrás de “empresas tapaderas” que encubren negocios turbios.

martes, 8 de enero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 19


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, yo y Víctor Riesgo Gómez realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González

El sujeto en antropología

En el desplazamiento de la sociología a la antropología se pueden establecer algunos paralelismos con el rol que se hace jugar a la subjetividad. El sujeto en la construcción teórica antropológica puede ser una actor pasivo, incluso, se le puede ignorar como actor. Pero también puede contemplarse al sujeto como agente de actividad cultural.

Kroeber está muy apegado, en un primer estadio, al particularismo histórico boasiano, pero más adelante abandona la vinculación teórica que le unía al círculo de Boas. En The Superorganic, la aportación del sujeto, para Kroeber, es meramente ilustrativa y, asimismo, está subordinada a la cultura. Lo superorgánico es el referente teórico de mayor entidad. Se superpone a la vida orgánica y  la inorgánica de la física y la química que los constituyen. Así, el sujeto no tiene ningún valor histórico. Concediéndose más importancia a los trabajos que a los sujetos que los realizan. Sapir quien critica a Krober, afirmando que se necesita estar poseído por un “determinismo social equivalente a la religión” para aceptar su formulación: la historia está determinada por la cultura, no por el sujeto, siendo este un mero producto anecdótico e irrelevante de aquella.

El neoevolucionismo de Leslie White tampoco dio relevancia alguna a sujeto. White es un maximalista cultural. El progreso social, nos dice, no se debe a la contribución individual realizada por sujetos significantes y significados. Es a la culturología, como White denominaba a la ciencia de la cultura, y no a los “grandes hombres”, a la que debemos la evolución de la sociedad y los avances sociales.

Teniendo en cuenta el papel del sujeto y la actividad social que desempeña y en contra del posicionamiento teórico estructural funcional que el análisis sociológico hace de los sistemas sociales, es la contribución paradigmática de Leach; éste considera que la apariencia de naturalidad sistémica no es posible. Leach distingue la estructura social de la cultura, siendo esta en gran medida independiente de aquella. En UK es “antropología social”. En EEUU la antropología se la designa “antropología cultural”. La sociedad, como agregado de individuos que la componen, focaliza su atención en las relaciones de los sujetos que constituyen la situación social y su estructura. La cultura radica en la acumulación de recursos materiales e inmateriales transmitidos de generación en generación. La cultura es el envoltorio de la sociedad: es un factor dado, producto y accidente de la historia. Leach aclara con la concreción de un ejemplo, el matrimonio de lo anterior. El matrimonio es una relación estructural en la sociedad de UK y en la sociedad kachín de Birmania. En la primera el matrimonio se simboliza con un anillo y en la segunda con un turbante.

En Sistemas políticos se parte del concepto de “equilibrio dinámico” de Pareto, que Leach lo expande en el tiempo con la finalidad de contemplar un periodo de 150 años, para mostrar que la sociedad kachín tiene inequívocamente, que enfrentarse a distintas alternativas de actuación. La elección de la acción del sujeto se efectúa con la finalidad de ganar poder; el sujeto kachín se mueve, entra en acción social. Leach cuestiona la simplificación que la antropología social inglesa había asumido a la hora de analizar e concepto de equilibrio. Critica el uso continuado de la analogía orgánica, a la que recurre el estructural funcionalismo, para explicar el equilibrio de los sistema sociales. Los hechos históricos nunca y en ningún sentido pueden ser interpretados como expresiones de equilibrio. Leach señala que los kachín, en su búsqueda, logro y mantenimiento de poder, actúan de manera muy activa. Leach también expande su mirada espacial. Centra la observación de manera más comprehensiva, desplazando la mirada de la concreción del asentamiento local a la concreción del asentamiento regional, para analizar a organización sociopolítica en su conjunto; en su conjunto sistémico establece tres variantes de organización política de la sociedad kachín:

1.    La organización tribal
2.    La organización por jefatura
3.    La organización estatal

Los kachín en sus acciones sociales se distancian de la analogía orgánica que, además Radcliffe-Brown, se empleaba frecuentemente en la antropología social británica para negar la historia y el proceso social. Leach también se distancia del equilibrio dinámico empleado por Fortes, al representar los análisis de este antropólogo un anclaje biológico que no tiene en cuenta la historia.

Raymond Firth indica que la teoría dinámica, además de mostrar que el equilibrio natural de los sistemas es una ficción, es una puesta e escena personal para indicar públicamente el aburrimiento que le producían a Leach los trabajos etnográficos de sus colegas antropólogos. Asegura que su etnografía sobre Tikopia ratifica que el análisis del poder, y de la acción de los sujetos para conseguirlo, es un objeto de estudio que no se puede soslayar, un eje cardinal de comprensión de la sociedad. Extiende a otras sociedades polinesias, como la sociedad maorí y la sociedad samoana.

lunes, 7 de enero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 18


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, yo y Víctor Riesgo Gómez realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González

Análisis estructural: de la sociología a la antropología

Cómo la “permanencia del sistema” y el “sistema de permanencias” de Merton tiene cierto paralelismo con la permanencia de la práctica social y de su función servidora al mantenimiento y preservación del sistema en el estructural funcionalismo de Radcliffe-Brown; sostenía que los sistemas y las estructuras sociales que los conforman son los más parecido a una cartografía corporal en la que los cuerpos se representan a modo de mapas anatómicos y fisiológicos. No hay función (fisiológica) sin órgano (anatómico) que permitan la preservación de los cuerpos, tampoco hay práctica, conducta o función social sin normativa orgánica y estructural que permita el engranaje y lubricación del sistema social. El estructural funcionalismo “obligaba” a Radcliffe-Brown a interpretar la antropología con sincronía y, en consecuencia, las sociedades de estudio antropológico también tenían una interpretación sincrónica, solo interesaba su presente. Su pasado, su historia no tenía ni siquiera la categoría de instrumentación accesoria.

Se puede observar cierto paralelismo entre la conceptuación de lo que es funcional o disfuncional para el orden del sistema en Merton con los binarios de opuestos del estructuralismo de Levi-Strauss: bueno-malo, hombre-mujer, grueso-delgado, naturaleza-cultura. Los binarios opuestos son recursos mentales, con independencia del sistema social en que se encuadren. Que responden al principio universal de rediseñar lo que son simples diferencias de grado. El diseño estructuralista transmuta, mediante una máxima y radical diferenciación, las diferencias de grado en categorías opuestas. Se generan universalmente en el género humano para facilitar la comprensión, la clasificación y el orden natural de las cosas. Se realiza mucho antes de que se iniciaran las investigaciones neurológicas de Edelman y Tononi. El laboratorio mental de Levi-Strauss concibe sin recurrir al cableado físico de la neurología, animado por los “descubrimientos” anteriores que en su dimensión teórica había llevado a cabo con las estructuras del parentesco y del matrimonio.

En Antropología estructural, se refleja con claridad meridiana cómo la función del binario opuestos permiten una mayor o menor regularidad y orden del sistema y la estructura, pero en un paisaje teórico en que la diacronía se pierde en el bosque sincrónico mental de las ideas. La diacronía de la realidad social, en Levi-Strauss, está ausente y, en su ausencia, el cambio social se sumerge, flotando sobre él el idealismo de la sincronía universal.

El “materialismo cultural” de Marvin Harris se encuadra en un sistema de relaciones. El problema de la comprensión de las relaciones sistémicas se instituye como paradigma relevante y principio fundamental del materialismo cultural. Impera la necesidad teórica de establecer relaciones entre las distintas partes que integran los sistemas socioculturales y paralelamente con la evaluación que registran las relaciones, las partes y los sistemas. Para lo cual:

1.    Cualquier sociedad dada tiene que enfrentarse a su modo de producción; a las tecnología de subsistencia, las relaciones tecnoambientales, los ecosistemas, los patrones de trabajo, etc.
2.    La sociedad se enfrenta a su modo de reproducción; a la demografía, los patrones sexuales, la fertilidad, la natalidad, la mortalidad, etc.
3.    Debe hacer frente a la economía doméstica como la estructura familiar, la división del trabajo, la educación, la socialización, la enculturación, etc.
4.    Harris establece  la rúbrica de economía apolítica para integrar en ella la organización de la producción, a reproducción, el intercambio y el consumo que se realiza dentro de y entre bandas, aldeas, jefaturas, Estados e imperios.

  • Su infraestructura; los modos de producción y reproducción son la “base de la base” del materialismo cultural.
  • La estructura, sobre ella, se edifica la economía doméstica y la economía política.
  • Sobre la infraestructura y estructura se asienta lo que Harris llama superestructura de comportamiento, en la que incluye la música, la danza, el arte, los rituales, los juegos, los deportes, etc. Pero también forma parte de ella la ideología, la ciencia y la religión.


sábado, 5 de enero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 17


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, yo y Víctor Riesgo Gómez realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González

De la desviación y de la diversidad

A finales de los 70´s la sociología asume que el continuado cuestionamiento y la implacable crítica al control social había ocasionado una especie de huída hacia delante del análisis que de la realidad social se hacía desde la óptica de la sociología de la desviación.

La estructura de poder y la teoría

La deterrence theory o teoría de la disuasión recurre en sus análisis y explicaciones a medidas instrumentales que anulan teóricamente e impiden, o al menos contrarrestan en la práctica, las conductas desviadas que por medio de acciones diferentes ejecutan los violadores de la ley. En el convencimiento de que si las medidas instrumentales disuasivas son insuficientes para neutralizar las conductas delictivas, estas son penalizadas, se las castiga. En el proceder el control social del Estado es definitivo. Si la ley es violada, el Estado garantista, en su aplicación de la normativa legal, interviene con instrumentos correctores. La teoría de la disuasión precisa que para que la corrección de las conductas delictivas sea eficaz se tiene que aplicar la ley con severidad, seguridad y celeridad. Cuanto más severa, segura y diligente sea la aplicación de la ley y su instrumentación disuasoria, las conductas delictivas tendrán menos presencia en sociedad; valoran los costes y beneficios que reportan sus prácticas desviadas o delictivas. Wilson asegura que el crimen o el delito se impiden cuando los criminales o delincuentes están encarcelados. Interpreta la cárcel y su función como instrumento neutralizador del mal social. La práctica desmiente lo que pudiera denominarse como “efecto teórico inhabilitador” de Wilson.

La teoría de la disuasión consolida el control social. Y asume que habiendo motivos más que suficientes para que la incidencia de las conductas delictivas en sociedad sean elevadas, la mayor parte de los sujetos sociales se conforman a la sociedad sin delinquir. Hirschi ya adelantó que la clave del control social reside en la premisa de que el sujeto social cuanto más tenga que perder, al ser socialmente etiquetado como desviados o delincuente que quiebra con su conducta la norma, menor será la probabilidad de que se produzca el quebranto de la norma social o, eventualmente, la norma legal.

En sentido contrario se encuentran los posicionamientos teóricos que entienden la ley como instrumentación que sirve intereses de grupos específicos. En el análisis de Quinney el orden que justifica la economía productiva y el delito; en su formulación teórica de orientación marxista, la ley está la servicio de los propietarios de los medios de producción. Se ejecuta por medio de la instrumentación, regulación administración y gestión de la ley. La parte de responsabilidad que tiene en ese control los medios de comunicación y la doctrina impartida por la religión que apoyan a los propietarios de la producción económica, a sus medios e instrumentos. Existe una ligazón vinculante e incisiva entre poder económico, político e ideológico, por una parte, y la capacidad para incidir e influir en la promulgación de la normativa legal y es la adopción de las medidas instrumentales que la configuran, por otra. Estamos ante una realidad social que por mucho que la asumamos, además de construida, está marcada por unos pocos en posición de poder. Aquellos que no la asumen y contestan la ley, violándola, incurren en conductas delictivas.

El análisis sociológico británico de los 70´s asume que los estudios sobre desviación habían mostrado exceso de énfasis en la significación del control social. En la que los sujetos desviados se presentan y ensalzan como héroes en lucha permanente contra los detentadores del poder y del control social sancionador. Son os sociólogos que habían defendido a un sujeto desviado idealizado los que refutan sus propios criterios, planteamientos y análisis anteriores; el sujeto épico y flamígero es sustituido por la clase trabajadora, el proletariado. La subjetividad de la desviación sea un constructor mental imaginario con fundamentos reales sobreseídos.

El proletariado cede subjetividad, al devaluarse el sujeto y sus acciones concretas como entidad analítica. La estructura social resulta beneficiada, Estructura y acción caminan por separado. Los determinismos teóricos intencionalmente estructurantes, la estructura social como determinante analítico de la realidad social que permitía que los relativismos individuales, en la práctica cotidiana, se pronunciasen constitutivamente mediante afirmaciones subjetivas no estructuradas, deja de tener sentido sociológico. Ahora el subjetivismo resulta amordazado por el análisis teórico. La agencia conductual del sujeto en sociedad que proporcionan las propuestas del interaccionismo simbólico pierden relevancia, se devalúan y terminan por desaparecer.

En mi opinión los análisis sociológicos constituyen paradigmas teóricos; son paradigmas teóricos en competencia; son paradigmas teóricos en competencia con la intención de incidir socialmente; aspiran a tener impacto en la estructura social.

Merton subraya que una de las posibilidades paradigmáticas, configuradas por diversos paradigmas, es dirigir “la atención de los investigadores a diferentes especies de fenómenos a través de los cuales cada conjunto de problemas se puede investigar de manera ventajosa”. El análisis estructural en sociología tiene que encontrar su sitio para evolucionar entre una pluralidad mucho menor de orientaciones teóricas.

Los paradigmas teóricos adoptan diferentes interpretaciones del objeto de estudio sociológico a captar, analizar y definir. En el análisis estructural mertoniano, la estructura se contempla y se proyecta en un marco social que pretende perpetuarse en la fijación y en la permanencia y configurarse en un trazado de preservación de la estructura social, para que se reproduzca a sí misma y hacerla inmodificables. Presenciamos un análisis que postula por la perdurabilidad estructural, la inmovilidad de la estructura. En el análisis, el sujeto se ensombrece teóricamente y se le hace jugar el rol de autista social. En el análisis estructural neoestalinista de Taylor, Walton y Young también se contempla la estructura, pero con el fin de desligarse de su vocación de futuro y minar los ejes que la sustentan. En un intento de “inmersión estructural”, se invierte la estructura para gestar una nueva, en la que el sujeto también permanece en la periferia teórica pero se le hace devenir en colectivo de acción social transformadora que se encarna en la clase obrera. En el análisis estructural interactivo de Taylor et al. Se conjuga simultáneamente la estructura y la acción, la estática y la dinámica, la quietud y el proceso, la sincronía y la diacronía, el marco social y el sujeto. En el análisis estructural del poder de Quinney, política, economía e ideología se unen para ir analíticamente de la mano y enmudecer la empoderada estructura que, enquista la sociedad, asfixia el cuerpo social