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domingo, 29 de octubre de 2017

Todo lo que está pasando en el mundo tiene que ver con el miedo Parte 2


El miedo es una poderosa fuerza invisible, primaria en nuestro ADN. Por momentos es un mecanismo de defensa beneficioso frente a una amenaza, que nos ayuda, protege y expone a todo nuestro cuerpo a hacer frente al peligro. El miedo nos enseña a reconocer qué no debemos hacer, qué situaciones evitar, porque imprime en nuestra memoria situaciones traumáticas de nuestro pasado. Ese es el miedo a lo reconocible, a lo tangible, pero también está miedo a lo que no ponemos “rostro”, a realidades desconocidas, al mañana, a todo lo que se escapa de nuestro control, a dinámicas que golpean a todos por igual.

Entramos en otra dimensión de ese estado de vigía natural de todo ser humano, a otro patológico y de contagio, a un miedo colectivo donde ya no se reacciona, pues no es material, aún no está frente a nosotros. Sino que nos mueve a realizar acciones inconscientes y contra nuestros propios intereses. Ese estado muta hasta que nos coloca como una pieza de un engranaje mayor, que nos anula como individuo y dejamos que nos empuje libremente en una dirección desconocida. Hemos abandonado la razón, llegando a tener miedo al miedo. 

Johann Heinrich Füssli - The Nightmare
El mercado contiene al pánico. Es aquí donde Dupuy pretende deconstruir la oposición y para ello tiene que empezar por la figura del jefe, desde el punto de vista freudiano, a través de autores como Moscovici (1981) o Edelman (1981). La deconstrucción, de nuevo, la propone el autor a través de preguntas, las primeras, respecto a la propia condición del jefe, sobre su no-necesidad de amor, su autosuficiencia; las segundas sobre los integrantes de la masa, sobre sus necesidades básicas de ilusiones, amor, obsesión. Delimitadas estas preguntas –ya se había hecho al proponer las teorías de Freud sobre la masa- Dupuy llega a afirmar: “la masa encuentra su unidad y su identidad al negarse a sí misma en la figura del pánico”. Quiere decir, que la falta de líder visible asigna al propio pánico ese rol, y aparecen nuevas circunstancias que afectan a los integrantes de la masa: cada cual se preocupa sólo de sí mismo, sin la menor consideración hacia los demás”. Se rompen los lazos afectivos.
Y es verdad, que como recuerda el autor, curiosamente la masa nos parece más masa cuando es presa del pánico, es decir, cuando pierde los referentes, los lazos afectivos, y hasta el contagio. Paradójico. Todo. “El pánico es una desintegración de la masa dentro de la masa”, según Elías Canetti.
Una vez trazadas estas líneas, Dupuy propone tres paradojas: 
  • la primera, salir de ese paradigma de punto exógeno, que programa y propone la multitud, para convertirlo en un punto endógeno, también producido por la multitud pero desde dentro. La clave el concepto narcisismo/líbido: el jefe se ama a sí mismo, los seguidores aman al jefe porque lo imitan. “La singularidad del jefe no se debe a sus características individuales intrínsecas, no es una causa, es un efecto (del sistema)”, afirma el filósofo. 
  • Lo mismo ocurre con la segunda paradoja, la de la identidad y oposición entre la masa y el pánico, al explicitar, según Dupuy el carácter centrado de la masa y el “a-centrado” del pánico, ambas cosas se estructuran en torno a un punto fijo endógeno, no preexistente, sino emergente de la situación. 
  • Por último la tercera es la relativa al contagio/pánico o la oposición masa/ mercado. En el paso de la masa al pánico la imitación no se pierde, asegura Dupuy, solo que cambia de régimen.
En cuanto al mercado, Dupuy recurre a la teoría walrassiana para indicar que son los precios los que marcan la emergencia del pánico. En este caso la imitación es limitada y los factores que indican el punto fijo único son objetivos. El propio autor apunta que es una teoría con lagunas, y que sí que en el mercado llega a funcionar una situación de contagio racional para administrar la incertidumbre. Por lo que, llegados a este punto, Dupuy llega a afirmar que “el mercado contiene el pánico” y queda reconstruida la ultima paradoja, entre masa y mercado.
Pues el mercado no es siempre racional, y pese a que existen mecanismos de autorregulación, pueden llegar a procesos de auto-desregulación. Dupuy asegura que son los economistas quienes mejor analizan las situaciones de pánico, ya que los estudiosos de las catástrofes ven siempre un riesgo externo, y en cambio, en la economía, en momentos de pánico, todo sigue funcionando igual que en su marcha habitual.
Jean-Pierre Dupuy El pánico.
Editorial GEDISA. Barcelona 1999


lunes, 7 de enero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 18


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, yo y Víctor Riesgo Gómez realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González

Análisis estructural: de la sociología a la antropología

Cómo la “permanencia del sistema” y el “sistema de permanencias” de Merton tiene cierto paralelismo con la permanencia de la práctica social y de su función servidora al mantenimiento y preservación del sistema en el estructural funcionalismo de Radcliffe-Brown; sostenía que los sistemas y las estructuras sociales que los conforman son los más parecido a una cartografía corporal en la que los cuerpos se representan a modo de mapas anatómicos y fisiológicos. No hay función (fisiológica) sin órgano (anatómico) que permitan la preservación de los cuerpos, tampoco hay práctica, conducta o función social sin normativa orgánica y estructural que permita el engranaje y lubricación del sistema social. El estructural funcionalismo “obligaba” a Radcliffe-Brown a interpretar la antropología con sincronía y, en consecuencia, las sociedades de estudio antropológico también tenían una interpretación sincrónica, solo interesaba su presente. Su pasado, su historia no tenía ni siquiera la categoría de instrumentación accesoria.

Se puede observar cierto paralelismo entre la conceptuación de lo que es funcional o disfuncional para el orden del sistema en Merton con los binarios de opuestos del estructuralismo de Levi-Strauss: bueno-malo, hombre-mujer, grueso-delgado, naturaleza-cultura. Los binarios opuestos son recursos mentales, con independencia del sistema social en que se encuadren. Que responden al principio universal de rediseñar lo que son simples diferencias de grado. El diseño estructuralista transmuta, mediante una máxima y radical diferenciación, las diferencias de grado en categorías opuestas. Se generan universalmente en el género humano para facilitar la comprensión, la clasificación y el orden natural de las cosas. Se realiza mucho antes de que se iniciaran las investigaciones neurológicas de Edelman y Tononi. El laboratorio mental de Levi-Strauss concibe sin recurrir al cableado físico de la neurología, animado por los “descubrimientos” anteriores que en su dimensión teórica había llevado a cabo con las estructuras del parentesco y del matrimonio.

En Antropología estructural, se refleja con claridad meridiana cómo la función del binario opuestos permiten una mayor o menor regularidad y orden del sistema y la estructura, pero en un paisaje teórico en que la diacronía se pierde en el bosque sincrónico mental de las ideas. La diacronía de la realidad social, en Levi-Strauss, está ausente y, en su ausencia, el cambio social se sumerge, flotando sobre él el idealismo de la sincronía universal.

El “materialismo cultural” de Marvin Harris se encuadra en un sistema de relaciones. El problema de la comprensión de las relaciones sistémicas se instituye como paradigma relevante y principio fundamental del materialismo cultural. Impera la necesidad teórica de establecer relaciones entre las distintas partes que integran los sistemas socioculturales y paralelamente con la evaluación que registran las relaciones, las partes y los sistemas. Para lo cual:

1.    Cualquier sociedad dada tiene que enfrentarse a su modo de producción; a las tecnología de subsistencia, las relaciones tecnoambientales, los ecosistemas, los patrones de trabajo, etc.
2.    La sociedad se enfrenta a su modo de reproducción; a la demografía, los patrones sexuales, la fertilidad, la natalidad, la mortalidad, etc.
3.    Debe hacer frente a la economía doméstica como la estructura familiar, la división del trabajo, la educación, la socialización, la enculturación, etc.
4.    Harris establece  la rúbrica de economía apolítica para integrar en ella la organización de la producción, a reproducción, el intercambio y el consumo que se realiza dentro de y entre bandas, aldeas, jefaturas, Estados e imperios.

  • Su infraestructura; los modos de producción y reproducción son la “base de la base” del materialismo cultural.
  • La estructura, sobre ella, se edifica la economía doméstica y la economía política.
  • Sobre la infraestructura y estructura se asienta lo que Harris llama superestructura de comportamiento, en la que incluye la música, la danza, el arte, los rituales, los juegos, los deportes, etc. Pero también forma parte de ella la ideología, la ciencia y la religión.