sábado, 5 de enero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 17


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, yo y Víctor Riesgo Gómez realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González

De la desviación y de la diversidad

A finales de los 70´s la sociología asume que el continuado cuestionamiento y la implacable crítica al control social había ocasionado una especie de huída hacia delante del análisis que de la realidad social se hacía desde la óptica de la sociología de la desviación.

La estructura de poder y la teoría

La deterrence theory o teoría de la disuasión recurre en sus análisis y explicaciones a medidas instrumentales que anulan teóricamente e impiden, o al menos contrarrestan en la práctica, las conductas desviadas que por medio de acciones diferentes ejecutan los violadores de la ley. En el convencimiento de que si las medidas instrumentales disuasivas son insuficientes para neutralizar las conductas delictivas, estas son penalizadas, se las castiga. En el proceder el control social del Estado es definitivo. Si la ley es violada, el Estado garantista, en su aplicación de la normativa legal, interviene con instrumentos correctores. La teoría de la disuasión precisa que para que la corrección de las conductas delictivas sea eficaz se tiene que aplicar la ley con severidad, seguridad y celeridad. Cuanto más severa, segura y diligente sea la aplicación de la ley y su instrumentación disuasoria, las conductas delictivas tendrán menos presencia en sociedad; valoran los costes y beneficios que reportan sus prácticas desviadas o delictivas. Wilson asegura que el crimen o el delito se impiden cuando los criminales o delincuentes están encarcelados. Interpreta la cárcel y su función como instrumento neutralizador del mal social. La práctica desmiente lo que pudiera denominarse como “efecto teórico inhabilitador” de Wilson.

La teoría de la disuasión consolida el control social. Y asume que habiendo motivos más que suficientes para que la incidencia de las conductas delictivas en sociedad sean elevadas, la mayor parte de los sujetos sociales se conforman a la sociedad sin delinquir. Hirschi ya adelantó que la clave del control social reside en la premisa de que el sujeto social cuanto más tenga que perder, al ser socialmente etiquetado como desviados o delincuente que quiebra con su conducta la norma, menor será la probabilidad de que se produzca el quebranto de la norma social o, eventualmente, la norma legal.

En sentido contrario se encuentran los posicionamientos teóricos que entienden la ley como instrumentación que sirve intereses de grupos específicos. En el análisis de Quinney el orden que justifica la economía productiva y el delito; en su formulación teórica de orientación marxista, la ley está la servicio de los propietarios de los medios de producción. Se ejecuta por medio de la instrumentación, regulación administración y gestión de la ley. La parte de responsabilidad que tiene en ese control los medios de comunicación y la doctrina impartida por la religión que apoyan a los propietarios de la producción económica, a sus medios e instrumentos. Existe una ligazón vinculante e incisiva entre poder económico, político e ideológico, por una parte, y la capacidad para incidir e influir en la promulgación de la normativa legal y es la adopción de las medidas instrumentales que la configuran, por otra. Estamos ante una realidad social que por mucho que la asumamos, además de construida, está marcada por unos pocos en posición de poder. Aquellos que no la asumen y contestan la ley, violándola, incurren en conductas delictivas.

El análisis sociológico británico de los 70´s asume que los estudios sobre desviación habían mostrado exceso de énfasis en la significación del control social. En la que los sujetos desviados se presentan y ensalzan como héroes en lucha permanente contra los detentadores del poder y del control social sancionador. Son os sociólogos que habían defendido a un sujeto desviado idealizado los que refutan sus propios criterios, planteamientos y análisis anteriores; el sujeto épico y flamígero es sustituido por la clase trabajadora, el proletariado. La subjetividad de la desviación sea un constructor mental imaginario con fundamentos reales sobreseídos.

El proletariado cede subjetividad, al devaluarse el sujeto y sus acciones concretas como entidad analítica. La estructura social resulta beneficiada, Estructura y acción caminan por separado. Los determinismos teóricos intencionalmente estructurantes, la estructura social como determinante analítico de la realidad social que permitía que los relativismos individuales, en la práctica cotidiana, se pronunciasen constitutivamente mediante afirmaciones subjetivas no estructuradas, deja de tener sentido sociológico. Ahora el subjetivismo resulta amordazado por el análisis teórico. La agencia conductual del sujeto en sociedad que proporcionan las propuestas del interaccionismo simbólico pierden relevancia, se devalúan y terminan por desaparecer.

En mi opinión los análisis sociológicos constituyen paradigmas teóricos; son paradigmas teóricos en competencia; son paradigmas teóricos en competencia con la intención de incidir socialmente; aspiran a tener impacto en la estructura social.

Merton subraya que una de las posibilidades paradigmáticas, configuradas por diversos paradigmas, es dirigir “la atención de los investigadores a diferentes especies de fenómenos a través de los cuales cada conjunto de problemas se puede investigar de manera ventajosa”. El análisis estructural en sociología tiene que encontrar su sitio para evolucionar entre una pluralidad mucho menor de orientaciones teóricas.

Los paradigmas teóricos adoptan diferentes interpretaciones del objeto de estudio sociológico a captar, analizar y definir. En el análisis estructural mertoniano, la estructura se contempla y se proyecta en un marco social que pretende perpetuarse en la fijación y en la permanencia y configurarse en un trazado de preservación de la estructura social, para que se reproduzca a sí misma y hacerla inmodificables. Presenciamos un análisis que postula por la perdurabilidad estructural, la inmovilidad de la estructura. En el análisis, el sujeto se ensombrece teóricamente y se le hace jugar el rol de autista social. En el análisis estructural neoestalinista de Taylor, Walton y Young también se contempla la estructura, pero con el fin de desligarse de su vocación de futuro y minar los ejes que la sustentan. En un intento de “inmersión estructural”, se invierte la estructura para gestar una nueva, en la que el sujeto también permanece en la periferia teórica pero se le hace devenir en colectivo de acción social transformadora que se encarna en la clase obrera. En el análisis estructural interactivo de Taylor et al. Se conjuga simultáneamente la estructura y la acción, la estática y la dinámica, la quietud y el proceso, la sincronía y la diacronía, el marco social y el sujeto. En el análisis estructural del poder de Quinney, política, economía e ideología se unen para ir analíticamente de la mano y enmudecer la empoderada estructura que, enquista la sociedad, asfixia el cuerpo social