miércoles, 16 de enero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 27


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología


Las experiencias de desarrollo, trabajo y producción

Las experiencias de desarrollo, trabajo y producción a formas o modos de producción diferentes que, precisamente en sus diferencias, pueden suscitar o concitar conflictos y diálogos. De Sousa cita nuevas formas de emancipación social que vienen representadas por el eco-feminismo o el control comunitario de los recursos basado en el swadeshi gandhiano; las rentas mínimas de ciudadanía que permiten la redistribución sin necesidad de recurrir a la apelación de criterios exclusivos y excluyentes, como el de la productividad; y las organizaciones económicas populares sustentadas en la autogestión y el microcrédito. Todas ellas enfatizan formas de producción alternativas que posibilitan la emancipación de los excluidos y profundizar en la democratización de la democracia.

Las experiencias de desarrollo, trabajo y producción a los efectos que interesan a la sociología de la diversidad vendrían marcadas por la inclusión de las ausencias y por la potenciación de medidas políticas que faciliten la erradicación de las excusiones sociales; que son el resultado de medidas políticas que entorpecen y obstruyen la incorporación a la producción social de los socialmente segregados. Los rasgos más significativos que definen la exclusión social remiten a factores estructurales y multidimensionales que reflejan procesos sociales que posibilitan la discriminación ciudadana, desde el momento que un número, en aumento, de sujetos o colectivos sociales no gozan de la plenitud de derechos que la sociedad debe proporcionarles (Tezanos). Derechos que se vinculan fundamentalmente a la inmigración de etnias/culturas diversas a la sociedades euronorteamericanas, pero también a los inmigrantes que se desplazan de sociedades económicamente empobrecidas a sociedades de la abundancia, que en su próspera situación generan contradictoriamente desigualdad y exclusión. El antropólogo occidental ya no se desplaza al corazón de los parajes remotos, son los “otros” quienes se acercan a “visitarle” y facilitarle la instrumentación para la práctica y ejercitación de una “antropología invertida”.

Experiencias que también pueden vincularse a otras ausencias o exclusiones, siempre que el proceder societario permita que el vértice en que confluyen la ciudadanía legal y la ciudadanía política sea de facto un vértice carencial. Como sucede en el caso de que esos dos tipos de ciudadanía no sean acompañados por una tercera, la ciudadanía social, y, en ausencia, hagan del conjunto una ciudadanía restringida (De Lorenzo). La crisis financiera ha significado un palpable incremento de la precariedad de los hogares españoles y también de los miembros que los integran, a los que se les puede llamar outers. De la misma forma que ha significado un evidente aumento de la precariedad laboral para los jóvenes, los llamados freeters. Para las entidades financieras, responsables de la crisis, el precio a pagar por su irresponsabilidad ha sido nulo. La otra cara de a moneda de la crisis es que outers y freeters, sin responsabilidad alguna en el desencadenamiento de la crisis, se han convertido en lo más parecido a una subclase (underclass). La producción de conocimientos de la antropología cultural, a medida que sus estudios se desplazaban de las tinieblas de los paraísos/infiernos alejados de Occidente a las oscuras tinieblas de los propios latidos de sus sociedades, se fue adentrando en el conocimiento de la diversidad occidental. Así, el nativo occidental estudia a otro nativo occidental. El antropólogo entregaba, de este modo, al estudio de los toxicómanos, ancianos, bebedores o discapacitados norteamericanos, franceses, ingleses o españoles. Incorporaba a su objeto de estudio a conjuntos sociales que, en forma de colectivos, habían permanecido antropológicamente, con anterioridad, mudos, ausentes. En la incorporación se rompía con a tradición del enmudecimiento de grupos sociales ignorados y se iniciaba al estudio antropológico de lo ausente, la antropología de las ausencias.

Se unían ahora los estudios sobre diversidad, propiamente dicha. Estudios a los que se ha tratado como “partes” culturales, como órganos diferenciados, integrantes de un todo cultural; se le venía mostrando como un todo homogéneo a diferencia de la diversidad antropológica, la desviación social se instituía sociológicamente en sus antípodas.

¿Qué  significa, en este sentido, la introducción de la diversidad en sociología? La incorporación en positivo de las ausencias de los colectivos sociales “descentrados”, situados socialmente fuera del centro, en las periferias de las sociedades. Ausencias o exclusiones, estigmatizadas y discriminadas en mayor o menor medida, a incorporar en la diversidad sociológica, serían las discapacidades que discriminan con mayor o menor intensidad, como la sordera, la tartamudez, la ceguera, el enanismo, el gigantismo, la gangosidad, la paruresis, la corcova, el albinismo, el autismo o la intersexualidad. Pudiera parecer que la sociología de la diversidad es un contenedor donde vaya a parar todas la ciudadanía desfavorecida, que por distintas razones se sitúa en el margen de la sociedad o, cuando menos, no está reverencialmente situada en su núcleo central.

La sociología de lo diverso, ocuparía un nicho académico desechado por esas otras sociologías de mayor ambición y destinadas a la producción de las grandes teorías sociológicas. Nunca una sociología del desperdicio. La diversidad y su vinculación socioantropológica, en forma conflictiva o dialogante, se percibiera como n subproducto o un conjunto de desechos se reproduciría la política del pasado. Que reflejaría la desvinculación académica-administrativa, entre la antropología y la sociología, que se viene reflejando desde finales del SXIX.

  • La antropología del parentesco al servicio del “exotismo” observada en su locus tradicional se ha reconvertido poco menos que en una reliquia.
  • En su observación remodelada in situ, la antropología del parentesco, de aplicarse en las sociedades de impronta avanzada, desarrollista y de tradición sociológica, se toparía con la tendencia demográfica descendente de la sexualidad reproductora y sobre todo con una diversidad de hogares y formas residenciales en los que la matrilinealidad resulta ser una manifestación gaseosa de la realidad social.


Todo ello permite plantera a Geertz de qué forma los valores propios deñ etnocentrismo se ajustan a una realidad social cambiante y a una aplicación antropológica  transformada.

Ese etnocentrismo pegadizo y futurible ha crecido transformándose en incorporable y presencial. Así lo muestran las sociedades posmodernas en su flujo de intercambios culturales, con sus nativos occidentales y sus inmigrantes, que han dejado de ser erotizados para ser estigmatizados. El interés antropológicos por las pautas culturales ajenas a Occidente se ha transferido al interior de nuestras sociedades y en su transferencia transformativa ha dislocado el objeto de estudio.

Porque la sociología de la diversidad también se ocuparía de las pautas culturales internas, convencionalmente no centradas excéntricas, en su más genuina connotación etimológica. La antropología cultural en sus inicios tuvo como objeto de estudio las sociedades y culturas no occidentales, las entonces designadas como sociedades primitivas, sociedades ágrafas o sociedades exóticas, rebautizadas, de forma menos despectiva e hiriente, como sociedades de interés antropológico, la sociología de la diversidad nacería en aguas internas pero culturalmente ajenas a las suyas, porque el influir acuífero de las culturas más diversas estaría inserto e las entrañas de las sociedades occidentales. En la necesidad de establecer flujos intercomunicativos y en constante simbiosis con ellas. La alteridad y la inferioridad se instalas en casa. Es la residencia de las culturas otras, emergentes y “occidentalizadas”, en territorios eurocéntricos y también en territorios occidentalizados. Así pudiera describirse: a la inmersión (socioantropológica de la diversidad) por la inversión (socioantropológica de la deslocalización).

Queda por ver cómo la sociología de la diversidad, desde la óptica del conocimiento, desarrollará su objeto de estudio. Queda por dilucidar si las prácticas culturales “extrañas”, aunque tamizadas por la supremacía de las leyes de las sociedades de Occidente, por curiosas y extravagantes que parezcan a los nativos occidentales, vayan a ser interpretadas como producto de la irracionalidad. O como prácticas culturales “curiosas”, alejadas de la racionalidad. Que aunque no coincidan con la forma de resolver situaciones de las sociedades occidentales no sean demonizadas. También queda pendiente de observación el devenir del tratamiento a aplicar a los colectivos culturales emergentes, propios de occidente, que no son consecuencia de la deslocalización. Queda finalmente, por responder si las sociedades occidentales en su empecinamiento continúan centradas en sí mismas, en su centrismo ortodoxo. Entendiendo que solo lo que se produce en sus confines y en su centro da verdadero sentido y vida al conocimiento o, si por el contrario, terminan admitiendo que hay otras fuentes de conocimiento.

Las sociedades democráticas globalizadas actuales tienen en la diversidad su fundamento. Y la diversidad se nutre de muchos “otros”, reconociendo en todos las plusvalía del principio de igualdad. Igualdad que, una vez reconocida, no sirva para que se sustraigan de ese principio igualitario los rasgos diferenciadores que, sin menoscabo legal alguno, se quieran preservar. Que no se invalide el principio de igualdad en la diferencia.

La sociología de la diversidad no surge, pues, como producto de una mutación sino como consecuencia de un desplazamiento, para formalizar la idea constituyente de una ciencia abierta. Ciencia abierta que tiene como objetivo ser fecunda en el establecimiento de vínculos comunicativos. Una sociología abierta que retome preguntas que fueron abandonadas por la sociología de la desviación. Una sociología “enunciante”. Que sea consciente que enunciar es expresar, que expresar es describir, que describir es construir.

La sociología de la diversidad tratará esas ausencias y posibilidades ya especificadas, desentendiéndose de curiosidades malsanas y morbosas, de epistemologías de los estrambótico, estrafalario y llamativo, y de fraudulentos exotismos. Y la diversidad cultural se inserta en la proximidad, en el corazón mismo de nuestras sociedades. La sociología de la diversidad tratará la variedad de contenidos de los temas que dan sentido y vida a a su designación desde el punto de vista de las conductas diversas transformando al sujeto desviado, como se ha dicho en reiteradas ocasiones en sujeto diverso. Para emanciparlo sociológicamente de sujeciones ajenas. Y intentará establecer vínculos, nexos de unión, a través del diálogo. Entre distintos saberes y conocimientos, tratando de solventar lo conflictivo de las diferentes aproximaciones epistemológicas. Geertz se inclina por pensar que las sociedades de interés antropológico han devenido un collage. Las sociedades de interés sociológico han aplicado a parte de su ciudadanía una suerte de etnocentrismo puro y duro, sin necesidad de desplazamiento no viaje alguno. Si lo sociológicamente diverso ha sido tratado como desviado, la sociología de la diversidad tratará de rectificarlo.

El destino de la sociología de la diversidad queda a la espera de su producción de conocimiento, el futuro hablará por nosotros. En el presente, no hay duda de que los vínculos que unen la sociología de la diversidad con la antropología cultural en proyecciones solidarias de conocimiento son muchos. Más sólidos que las desvinculaciones académico-administrativas que las separan. Vinculaciones y desvinculaciones, conflictos y diálogos a depurar con el tiempo entre la antropología cultural y a sociología de la diversidad.