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domingo, 4 de mayo de 2014

La resurrección de Michel Foucault

Artículo de Juan Manuel Bellver publicado el 25 de abril de 21014 en El Mundo.

"No digo las cosas porque las pienso. Digo las cosas para no pensarlas más", explica Michel Foucault en un vídeo colgado estos días en YouTube bajo el título de 'The Lost Interview' ('La entrevista perdida'). Rescatado de los archivos de la televisión pública holandesa, el programa nos muestra al eminente filósofo francés, en 1971 en su apartamento de la rue Vaugirard, hablando acerca de la locura, la cuestión de género o las culturas extranjeras con su homólogo holandés Fons Elders, en vísperas de un histórico debate con el lingüista estadounidense Noam Chomsky sobre el tema 'La naturaleza humana: Justicia versus poder', celebrado en noviembre de aquel año en la Escuela Superior de Tecnología de Eindhoven y retransmitido igualmente por la Nederlandse Publieke Omroep (NPO).


"Los occidentales tenemos un concepto demasiado elevado de nosotros mismos. Nos creemos una civilización tolerante, que ha acogido todas las culturas que le son ajenas, todas las desviaciones del comportamiento, el lenguaje y la sexualidad", comenta en el mencionado clip. "Me pregunto si eso no es una ilusión, porque para conocer esas culturas ha sido necesario no sólo excluirlas y despreciarlas, sino también explotarlas, conquistarlas y acallarlas a la fuerza, del mismo modo que el puritanismo del siglo XIX amordazó la sexualidad para que ésta se revelase después a través del psicoanálisis y la psicopatología. Así que la universalidad de nuestro saber ha sido adquirida al precio de las exclusiones, prohibiciones, negaciones y rechazos, al precio de la crueldad".
El próximo 25 de junio se cumplirán 30 años de la muerte por sida de uno de los más influyentes pensadores de la segunda mitad del siglo XX y las biografías, recopilaciones de artículos y reediciones se suceden, reivindicando la permanente vigencia de sus planteamientos en estos tiempos convulsos.
Filósofo pero también psicólogo, historiador de las ideas y teórico social, Foucault ha pasado a la posteridad por sus certeros análisis de los sistemas de poder y su relación con el saber, por sus estudios críticos de las instituciones, desde las clínicas hasta los tribunales o las cárceles, y por haber diseccionado las normas sociales y la búsqueda de la verdad en el ser humano, así como las formas de subjetividad, esos criterios que la sociedad impone para definir quién está loco o enfermo, quién es un criminal o un depravado.
Asociado al estructuralismo tras publicar 'Las palabras y las cosas' (1966), donde parte de 'Las meninas' de Velázquez para desarrollar su arqueología de las ciencias humanas desde una perspectiva epistemológica, él mismo se distanció posteriormente de este movimiento, que consideraba demasiado rígido, como tampoco quiso nunca que le clasificaran de autor postestructuralista o posmoderno. Reacio a las etiquetas y los convencionalismos, Foucault dudaba de los signos como dudaba del poder y, acaso consciente de sus debilidades y contradicciones, siempre insistió en que no se juzgara al pensador por su faceta de ser humano.
"No deseo que, durante el programa televisivo, se dedique espacio a mis datos biográficos, ya que los considero irrelevantes para los temas que se van a tratar", le advirtió a su amigo Fons Elders, por carta mecanografiada, antes de prestarse a recibir en su domicilio parisino a la NPO. Y éste cumplió rigurosamente su petición pero, a la hora del montaje, decidió que la entrevista arrancara con un plano fijo de dicha misiva para mostrar la peculiaridad del personaje.
Por mucho que él lo negara, la vida de Paul-Michel Foucault (1926-1984) sí influyó de alguna manera en la construcción de su obra. Nacido en Poitiers, hijo de un eminente cirujano (Paul Foucault), su infancia en una capital de provincias durante la Segunda Guerra Mundial fue la de un niño apabullado por la insistencia de su padre para que estudiara Medicina -al final lo haría su hermano menor Denys- y un alumno irregular que suspendía en Matemáticas pero brillaba en Historia.
Enigmático, solitario y agresivo
Admitido en la prestigiosa École Normale Supérieure (ENS) de París, reducto académico de las élites francesas del que han salido 13 premios Nobel, el muchacho "enigmático, solitario y agresivo" -como le describirían sus compañeros- se quitó allí el nombre de Paul por odio a su progenitor, al tiempo que descubría su homosexualidad con un sentimiento de culpa tan grande que intentó suicidarse con una cuchilla de afeitar.
Cuentan las crónicas que en su internamiento en el Hospital de Saint-Anne, históricamente especializado en trastornos psiquiátricos y adicciones, se halla el secreto de su interés por la Psicología Patológica -disciplina muy reciente en la Francia de la posguerra-, que pasaría a estudiar después de licenciarse en Filosofía en 1948 en la Sorbona, donde solía ufanarse de no haber pisado jamás un aula.
Para aquel tiempo, este devoto de Kant, Nietzsche y Heidegger -pero también del transgresor Georges Bataille- se hizo sorpresivamente militante del Partido Comunista Francés siguiendo a su mentor, Louis Althusser. Pero pronto se desilusionó con las riñas internas del PCF y las noticias sobre los gulag estalinistas que se filtraban desde la URSS. A pesar de ello, en 1951, Althusser le consiguió un puesto de profesor de Psicología en la ENS, donde coincidió con Paul Veyne y Jacques Derrida.
Vino luego un peregrinar por centros extranjeros enseñando francés. En Uppsala (Suecia), escribió en 1954 su primer ensayo, 'Enfermedad mental y personalidad', donde revisaba el concepto de locura y su interpretación a través del tiempo por parte de las autoridades para internar a mendigos y libertinos en instituciones médicas que mezclaban la caridad con la represión. En Varsovia fue asignado en 1958 al Centro de Civilización Francesa, pero pronto la Sluzba Bezpieczenstwa -policía política polaca- detectó sus correrías nocturnas en ambientes gais y le puso en la frontera.
De vuelta a casa, ocupó un puesto de Filosofía en Clermont-Ferrand, donde intimó con el sociólogo Daniel Defert, que sería su compañero hasta el fin de sus días. Siguiendo a este último hasta Túnez, donde le tocó hacer el servicio militar, Foucault se perdió el mayo del 68 en el Hexágono. Pero ese mismo otoño ya estaba en París, inmerso en la ebullición que la capital francesa vivió tras las revueltas callejeras e integrado en una irrepetible camada de pensadores galos (Lévi-Strauss, Roland Barthes, Lacan, Deleuze, Lyotard...), algunos de los cuales participarían con él en la fundación del mítico Centre Universitaire Expérimental de Vincennes, un proyecto docente alternativo y autogestionado, impulsado por el ministro de Educación Edgar Faure como respuesta a las reivindicaciones estudiantiles, que daría lugar después a la Universidad París VIII de Vincennes à Saint-Denis .
Para entonces, nuestro hombre ya era un filósofo admirado, gracias a libros como 'Las palabras y las cosas' (1966) o 'La arqueología del saber' (1969), a los que siguieron otras obras fundamentales como 'Vigilar y castigar' (1975), 'Microfísica del poder' (1980) o 'Historia de la sexualidad' (tres volúmenes de 1976 a 1984), pergeñadas durante su etapa final como catedrático de Historia de los Sistemas de Pensamiento en el reverenciado Collège de France (1970-1984).
LSD y ayatolás
Tal vez porque nunca vivió en directo las barricadas noventayochistas, Foucault se apuntó posteriormente a toda suerte de experiencias marginales o subversivas, desde tomar LSD en 1975 en el corazón del Valle de la Muerte (California), en ese fascinante Zabriskie Point al cual Michelangelo Antonioni dedicó una extravagante película, hasta apoyar en 1979 la revolución iraní del ayatolá Jomeini -luego se arrepentiría- por considerarla como "el nacimiento de una nueva forma de espiritualidad política".
Aquejado del virus VIH, el filósofo más citado del mundo en el ámbito de las Humanidades -según decretaría 'The Times Higher Education Guide' en 2007- falleció en 1984 sin que 'Le Monde' explicara claramente las causas del deceso. Cuatro años después, su admirador y presunto amante Hervé Guibert revelaría su condición de seropositivo en 'Al amigo que no me salvó la vida', ejercicio de autoficción galardonado con el Prix Colette, en el que contaba detalladamente la agonía por síndrome de inmunodeficiencia de un pensador llamado Muzil, alter ego de Foucault.
Antes de dejarnos, el filósofo destruyó muchos de sus documentos inéditos para evitar su difusión y prohibió en su testamento que se realizaran ediciones póstumas de sus escritos, de los cuales se han vendido en Francia hasta la fecha 1,3 millones de ejemplares. A pesar de ello, sus clases magistrales en el Collège de France han dado lugar a 13 volúmenes de transcripciones lanzados por Gallimard, traducidos a 30 idiomas y despachados en el Hexágono al ritmo de 15.000 copias por tomo.
Precisamente uno de aquellos cursos, consagrado en 1979 al neoliberalismo, está siendo reivindicado en los últimos años por su aproximación visionaria a la corriente macro-económica que ha marcado este siglo XXI. Durante tres sesiones, Foucault analizó las teorías de autores entonces poco conocidos, como el austriaco Friedrich Hayek o el estadounidense Gary Becker, futuro Nobel de Economía.
"Con un increíble sentido de la anticipación, reveló que el verdadero proyecto de esta corriente no era liberar al pueblo sino imponer una forma de vida guiada por la tiranía del mercado y la disciplina presupuestaria", señala Eric Aeschimann en 'Le Nouvel Observateur'. "En ese momento, nadie imaginaba la ola neoliberal que caería sobre el planeta. Luego él murió y ese aspecto de su trabajo cayó en el olvido. Hasta que, en 2009, 'La Nouvelle Raison du monde', de Cristian Dardot y Pierre Laval, demostró que Foucault fue también un brillante analista de la economía liberal".

El éxito de dicho ensayo certifica la actualidad del pensamiento 'foucaultiano', que parece haberse vuelto más influyente que el de otros compañeros generacionales como Lacan, Deleuze o Derrida. Para honrarle 30 años después de muerto, Toulouse le dedicará en junio una sesión del Marathon des Mots, igual que el Centro Pompidou parisino ha programado conferencias acerca de la relación de Foucault con el arte, y el canal televisivo Arte emitirá un documental con el significativo título de Foucault contra sí mismo que a él, eterno insatisfecho, quizá no le hubiera hecho mucha gracia.

Artículo de Juan Manuel Bellver publicado el 25 de abril de 21014 en El Mundo.

sábado, 12 de abril de 2014

Abanderado/a del tercer sexo


Artículo de David Jiménez publicado en El Mundo el 2 de abril de 2014
Abanderado/a del tercer sexo
Norrie May-Welby se encontró durante años formularios que le pedían que definiera su sexo en una casilla. ¿Hombre o mujer? Siempre optó por dejar el espacio en blanco y en 2010 se decidió llevar a los tribunales su derecho a hacerlo. Cuatro años después, su victoria en el Tribunal Superior de Australia le convierte en el primer ciudadano del país cuyo género es neutro. "La ley reconoce que una persona puede no ser hombre ni mujer y permite el registro del sexo de una persona como 'no definido'", dice la sentencia.
Atrás queda una larga batalla primero por encontrar identidad y después por defenderla ante la justicia. May-Welby nació varón y durante años persiguió su sueño de convertirse en mujer. Tras someterse a una operación de cambio de sexo a los 28 años, descubrió que tampoco era lo que quería. "Los conceptos de mujer y hombre simplemente no se adaptan a mí persona", ha dicho. "La mejor solución es no tener ninguna identificación sexual".
La máxima instancia judicial de Australia le ha dado la razón al desestimar la apelación de la oficina de Registros de Nacimientos, Muertes y Matrimonios de Nueva Gales del Sur, que exigía que optara por uno de los dos géneros alegando que la legislación lo exigía. Una de las claves durante el juicio han sido los testimonios de los médicos que han examinado a May-Welby, determinando que no tiene genitales masculinos o femeninos, sus hormonas no están claramente definidas y psicológicamente tampoco encaja en ninguno de los dos sexos.
Norrie May-Welby gritó de alegría al conocer la sentencia y a la salida de la corte dijo que no se trataba de una victoria personal, sino de toda la comunidad transexual. "¿Por qué debería la gente ser marginada por no ser mujer ni hombre? Debemos ser reconocidos como lo que somos y ser aceptados por la sociedad con los mismos derechos", aseguró.

"Mis padres tenían miedo de que fuera homosexual: me retiraron su cariño"
1961: Nace varón en Escocia y se muda con sus padres a Australia, donde obtiene la nacionalidad. 1968: Con siete años muestra su voluntad de ser niña. 1989: Se somete a una operación para ser mujer y se da cuenta de que tampoco es su género. 2010: Primera sentencia que define su sexo como neutro. 2014: El Supremo confirma el fallo.

Artículo de David Jiménez publicado en El Mundo el 2 de abril de 2014

viernes, 22 de marzo de 2013

Sociología de la diversidad PREC Parte 5



En este tercer año en el Grado de Sociología con la asignatura Sociología de la Diversidad, tras haber superado la asignatura Antropología Social en el primer curso y acompañado por el libro Antropología de la sexualidad y diversidad cultural de José Antonio Nieto Piñeroba, me he encontrado que el tema de la homosexualidad ha sido una constante en las bibliografías básicas de ambos programas académicos, con arreglo al cual, estos contenidos transversales han propiciado mi elección para elaborar este ensayo. He creído adecuado ocuparme en este ejercicio de una aproximación a las diversas perspectivas que abordan la homosexualidad.

Intentaré en esta práctica exponer algunos estudios de la homosexualidad desde diversos campos de investigación académica. En este sucinto acercamiento, podré identificar algunas de las tesis desarrolladas, pudiendo extraer con ello, un reconocimiento de la homosexualidad como objeto de estudio en las ciencias sociales. No como un ejercicio de reducción, sino muy al contrario, intentar observarlo sin filtros, artificios culturales, prejuicios o determinismos en un ambiente tan complejo como son los sistemas sociales. Para ello será preciso localizar y enfocar las restricciones teóricas de esta realidad, como las explicaciones más importantes que fundamentan y justifican la profundización del estudio de la homosexualidad.

Dentro de la sexualidad uno de los objetos de estudio más observado es la homosexualidad, por ello este ensayo viene a sumarse a estos trabajos, obviamente admitiendo las limitaciones consustanciales de un estudiante que emprende el estudio de un objeto de estudio tan poliédrico. A través de la estrategia de reconocer distintos enfoques interpretativos generados por varios expertos, seré capaz de analizar las tensiones como las analogías existentes en todas estas perspectivas.



Conclusiones

Algunas representaciones culturales se concretan por un lado en sólidos factores arbitrarios, que responde a relaciones históricas y sociales, de poder y control social, y que obviamente no proceden exclusivamente de la naturaleza sexual de los seres humanos, y por otro lado se derivan de la invisibilidad y exclusión social. La OMS define sexualidad como el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos, religiosos y espirituales. La sexualidad contemporánea ha roto sus lazos históricos con la reproducción y ha impulsado a una gran variedad de practicas del sexo (Macionis, 2010:332). Como apunta Giddens, en su libro The transformation of intimacy (1992): “(…) los nuevos tiempos pueden dar lugar a una creciente democratización de las relaciones personales, pero también en una guerra de géneros que enfrenta a los hombres y a las mujeres”.

Subraya Nieto que para “los estudiosos que interesándose por la homosexualidad la confieren una identidad específica, definitiva, pura, sin mezclas, sin confusión, conceptualmente universal y decididamente esencializada” (Nieto, 2011:190) , la “objetividad” radica también en observar a los homosexuales como un cuerpo social “aislado” del grueso de la sociedad, al que se excluye. Ese aislamiento llamémoslo objetivo del homosexual, aquí deviene en la incomunicación espacial, por medio de la construcción de espacios sociales en los que una vez atrapada la homosexualidad, para evitar “contaminaciones” (Nieto, 2011:190) al resto de la sociedad, cristalizan las bases de segregación y marginación social. Por tanto se amputan todas las posibles vías de acceso para establecer comunicación social dialogante.

En las sociedades donde el cristianismo ha tenido un fuerte poder, se impuso un modelo dual, que condena moralmente la homosexualidad y protege el sometimiento de las mujeres. A pesar que la dominación masculina son realidades transculturales el grado, la intensidad varía en las diferentes culturas. La respuesta de una sociedad ante el orden sexo/género tiene su origen en una cosmovisión propia de cada cultura y a los intereses inherentes en cada una de ellas.

Desde el origen moderno del estructuralismo de la mano de Foucault, él ya afirmaba que “la sexualidad es mucho más que un hecho de la naturaleza humana, el lugar del placer y el deseo” (Carrasco, 2006:312), argumentó a favor de la conveniencia de discernir entre la identidad homosexual y el comportamiento homosexual (Nieto, 2003:169). Los seres humanos somos en gran medida productos culturales, estamos encuadrados en un contexto histórico que nos determina, pero con márgenes (especie, cuerpo, cultura) de acción, de libertad, de autodeterminación, de autoconstitución, de autorrealización, pero supeditados a fuerzas externas, que desplazan nuestro “yo” a perfiles periféricos, en una dialéctica permanente, entre nuestra cultura y nuestra individualidad. Las influencias ejercidas desde la sociedad, y la capacidad del desarrollo libre del individuo, todas ellas, estimuladas culturalmente, en un contexto complejo y heterogéneo.

Tras casi setenta años de la definición de homosexualidad de Henry P. Fairchild citada en este ensayo, y conforme gays, lesbianas y bisexuales han ido haciéndose más visibles e integrándose en las sociedades occidentales, han sido foco de atención y se han incorporado a los debates de las ciencias sociales, dejando atrás caducas y añejas acepciones. En un intento por recuperar este objeto de estudio desde las ciencias sociales, se ha defendido la utilidad de manejar diferentes modelos de políticas públicas construidas en torno a una dimensión crucial: el reconocimiento.

Una mejor comprensión del objeto de estudio servirá como plataforma adecuada para la elaboración de modelos explicativos. Sin duda la cuestión estriba en que “la conexión entre los valores, la opinión pública y las políticas no es automática ni unidireccional” (Calvo, 2010:56). Habrá que estar atento, y en nuestro futuro papel de científicos sociales, en observar las nuevas manifestaciones que al nuestro alrededor se produzcan, y fundamentalmente en la redefinición de la homosexualidad como un constructor cultural.

jueves, 21 de marzo de 2013

Sociología de la diversidad PREC Parte 4


En este tercer año en el Grado de Sociología con la asignatura Sociología de la Diversidad, tras haber superado la asignatura Antropología Social en el primer curso y acompañado por el libro Antropología de la sexualidad y diversidad cultural de José Antonio Nieto Piñeroba, me he encontrado que el tema de la homosexualidad ha sido una constante en las bibliografías básicas de ambos programas académicos, con arreglo al cual, estos contenidos transversales han propiciado mi elección para elaborar este ensayo. He creído adecuado ocuparme en este ejercicio de una aproximación a las diversas perspectivas que abordan la homosexualidad.

Intentaré en esta práctica exponer algunos estudios de la homosexualidad desde diversos campos de investigación académica. En este sucinto acercamiento, podré identificar algunas de las tesis desarrolladas, pudiendo extraer con ello, un reconocimiento de la homosexualidad como objeto de estudio en las ciencias sociales. No como un ejercicio de reducción, sino muy al contrario, intentar observarlo sin filtros, artificios culturales, prejuicios o determinismos en un ambiente tan complejo como son los sistemas sociales. Para ello será preciso localizar y enfocar las restricciones teóricas de esta realidad, como las explicaciones más importantes que fundamentan y justifican la profundización del estudio de la homosexualidad.

Dentro de la sexualidad uno de los objetos de estudio más observado es la homosexualidad, por ello este ensayo viene a sumarse a estos trabajos, obviamente admitiendo las limitaciones consustanciales de un estudiante que emprende el estudio de un objeto de estudio tan poliédrico. A través de la estrategia de reconocer distintos enfoques interpretativos generados por varios expertos, seré capaz de analizar las tensiones como las analogías existentes en todas estas perspectivas.

Presentación etnográfica

Actualmente las presentaciones etnográficas del comportamiento y de la identidad homosexual comprenden desde la amistad erótica en Lesotho (África), hasta los relatos de machistas nicaragüenses, los cuales tienen relaciones homosexuales, pero no se consideran como tal. Igualmente encontramos estudios sobre las relaciones sexuales entre mineros en el África meridional, el matrimonio de muchachos de Azande en el centro-norte de África, las relaciones butch/femme entre lesbianas en los Estados Unidos, los estudios de algunos grupos de Melanesia (Oceanía), que han considerado el semen como una sustancia curativa y fortalecedora, donde los varones pueden adquirirla en sexo oral o anal.

Pero esos mismos estudios etnográficos, muestran en ocasiones, una excesiva dependencia de conceptos tales como socialización y rol de género que algunos autores apuntan como “desfasados” (Nieto, 2003:175). Unni Wikan se refiere a los xanith de Omán, sociedad islámica de la península de Arabia y Will Roscoe en su libro The Zuni Man-Woman a los Zuni Ihamana (Nativos Americanos), como el ”tercer género” (Aldrich, 2001:563). En América del norte, este género alternativo o tercero se denomina berdache o más recientemente, “de espíritu dual, según la denominación preferida por los nativos” (Barfield, 2001:314). Mientras algunos etnógrafos estaban investigando la posibilidad de géneros múltiples, otros empezaron a desarrollar estudios más específicos de la dicotomía entre varón y mujer.

Modelos sociobiológicos

Para la mayoría de los estudiosos es axiomático que el comportamiento genérico es configurado por fuerzas históricas, por lo tanto, alejado de cuestiones biológicas. Aunque existen estudios del género en la aplicación de modelos sociobiológicos que tratan de reconocer diferencias de comportamientos innatas que configuran el estilo y forma de la conducta sexual, y estudios que apuntan como posibilidad la existencia de un gen homosexual: “el gen en si mismo no sería homosexual, pero podría causar la homosexualidad en el fenotipo” (Suárez, 2004).

Resulta paradójico que algunos investigadores no tengan ningún temor a la hora de señalar genes causantes de realidades tan complejas como la homosexualidad. Si esta búsqueda de rasgos fisiológicos suele acabar en fracaso, la idea de la búsqueda de este gen “resulta ingenua e incluso ridícula” (Canteras, 2012:9). Resulta asombroso que las conductas que más denuncian nuestro componente genético o hereditario aparentan ser la criminalidad, la inteligencia o la homosexualidad. “Se trata de un reflejo de nuestras obsesiones; y no de la obsesiones de la humanidad, sino de las obsesiones de nuestra sociedad occidental” (Canteras, 2012:9).

El determinismo biológico convierte la desigualdad en algo legitimado científicamente y en un medio de control social, y lo hace apoyándose directamente en principios de la selección natural darwiniana. Defiende que la xenofobia, la dominación masculina o la estratificación social son dictados por el genotipo humano tal como ha sido modelado durante el curso de la evolución.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Sociología de la diversidad PREC Parte 3


En este tercer año en el Grado de Sociología con la asignatura Sociología de la Diversidad, tras haber superado la asignatura Antropología Social en el primer curso y acompañado por el libro Antropología de la sexualidad y diversidad cultural de José Antonio Nieto Piñeroba, me he encontrado que el tema de la homosexualidad ha sido una constante en las bibliografías básicas de ambos programas académicos, con arreglo al cual, estos contenidos transversales han propiciado mi elección para elaborar este ensayo. He creído adecuado ocuparme en este ejercicio de una aproximación a las diversas perspectivas que abordan la homosexualidad.

Intentaré en esta práctica exponer algunos estudios de la homosexualidad desde diversos campos de investigación académica. En este sucinto acercamiento, podré identificar algunas de las tesis desarrolladas, pudiendo extraer con ello, un reconocimiento de la homosexualidad como objeto de estudio en las ciencias sociales. No como un ejercicio de reducción, sino muy al contrario, intentar observarlo sin filtros, artificios culturales, prejuicios o determinismos en un ambiente tan complejo como son los sistemas sociales. Para ello será preciso localizar y enfocar las restricciones teóricas de esta realidad, como las explicaciones más importantes que fundamentan y justifican la profundización del estudio de la homosexualidad.

Dentro de la sexualidad uno de los objetos de estudio más observado es la homosexualidad, por ello este ensayo viene a sumarse a estos trabajos, obviamente admitiendo las limitaciones consustanciales de un estudiante que emprende el estudio de un objeto de estudio tan poliédrico. A través de la estrategia de reconocer distintos enfoques interpretativos generados por varios expertos, seré capaz de analizar las tensiones como las analogías existentes en todas estas perspectivas.

Visión antropológica

Hasta finales de los años sesenta del siglo pasado la Antropología no comenzó a interesarse en los estudios lésbicos/gays, “las mismas condiciones sociohistóricas que estimularon el desarrollo del movimiento gay en los Estados Unidos, consiguieron llevar la homosexualidad al centro de la atención académica” (Nieto, 2003:161). En nuestros días, estos estudios en antropología, se singularizan por la irregularidad, y por las disputas en la emergencia de cualquier dominio en las investigaciones. Los estudios lésbicos/gays deben su aparición a una serie de avances intelectuales que prepararon el terreno para su actual expansión, “la homosexualidad debía convertirse en legítimo objeto de investigación antropológica” (Nieto, 2003:163).

La ambigüedad sexual ha formado siempre parte de la realidad, así, lo que plantea problemas interesantes desde el punto de vista de la antropología, “no es su existencia misma, sino su visibilidad social” (Juliano, 2010:155). Desde finales del siglo XVIII la estrategia al respecto de la homosexualidad fue castigarla, patologizarla, negarla e ignorarla. Sólo en las últimas décadas ha habido un interés firme es observar la homosexualidad, alejándose de cualquier posicionamiento estigmatizador o discriminante.

En toda sociedad, los individuos diferirán en cuanto a naturaleza, ámbito e intensidad de sus intereses e impulsos sexuales. “Nadie sabe a ciencia cierta por qué existen tales diferencias sexuales individuales” (Kottak, 2006:229), jugando un papel fundamental la cultura en todo el moldeado de esos impulsos a una normativa colectiva, variando éstas de una cultura a otra. Por ejemplo, en Hawaii según Gregersen las prácticas de homosexualidad eran comunes entre los “aristócratas”, también se les llama mahu (Nieto, 2011: 306). El mahu no se relaciona sexualmente con mujeres, según Levy los mahu mantienen relaciones sexuales con hombres no mahu. Los varones no mahu tienden a presentar estas relaciones como una forma sustitutoria de las relaciones heterosexuales. A veces justificada por la carencia de mujeres. Los jóvenes no mahu no se definen, no son definidos por la comunidad, de forma sustantiva como homosexuales. Se considera que forma parte de un periodo transitorio del individuo. Cuando los varones no mahu formalicen sus matrimonios, cesarán sus contactos homosexuales con los mahu.

“La homosexualidad es intercultural y universal, se encuentra en todas las sociedades humanas, con una frecuencia del 3% en los hombres y el 2% en las mujeres” (Barash, 2010:17). Los hombres gay de Samoa, conocidos como fa´afafine, no se reproducen, pero están totalmente aceptados en su sociedad en general, y en especial en su familia, con un comportamiento mucho más activo que sus pares heterosexuales. A diferencia de la experiencia de gays y lesbianas en la mayoría del mundo industrializado, los fa´afafine están totalmente integrados en la sociedad samoana y no son discriminados. “La experiencia de ser gay o lesbiana puede ser muy diferente dependiendo del grupo étnico al que se pertenezca” (Macionis, 2010:331).

martes, 19 de marzo de 2013

Sociología de la diversidad PREC Parte 2


En este tercer año en el Grado de Sociología con la asignatura Sociología de la Diversidad, tras haber superado la asignatura Antropología Social en el primer curso y acompañado por el libro Antropología de la sexualidad y diversidad cultural de José Antonio Nieto Piñeroba, me he encontrado que el tema de la homosexualidad ha sido una constante en las bibliografías básicas de ambos programas académicos, con arreglo al cual, estos contenidos transversales han propiciado mi elección para elaborar este ensayo. He creído adecuado ocuparme en este ejercicio de una aproximación a las diversas perspectivas que abordan la homosexualidad.

Intentaré en esta práctica exponer algunos estudios de la homosexualidad desde diversos campos de investigación académica. En este sucinto acercamiento, podré identificar algunas de las tesis desarrolladas, pudiendo extraer con ello, un reconocimiento de la homosexualidad como objeto de estudio en las ciencias sociales. No como un ejercicio de reducción, sino muy al contrario, intentar observarlo sin filtros, artificios culturales, prejuicios o determinismos en un ambiente tan complejo como son los sistemas sociales. Para ello será preciso localizar y enfocar las restricciones teóricas de esta realidad, como las explicaciones más importantes que fundamentan y justifican la profundización del estudio de la homosexualidad.

Dentro de la sexualidad uno de los objetos de estudio más observado es la homosexualidad, por ello este ensayo viene a sumarse a estos trabajos, obviamente admitiendo las limitaciones consustanciales de un estudiante que emprende el estudio de un objeto de estudio tan poliédrico. A través de la estrategia de reconocer distintos enfoques interpretativos generados por varios expertos, seré capaz de analizar las tensiones como las analogías existentes en todas estas perspectivas.

Campo sociológico

Desde el campo de las ciencias sociales, se ha tratado el tema, por ejemplo, desde la Sociología de la homosexualidad, que ha estado orientada en dos perspectivas de estudio:

1.    La de describir y clasificar la etiologías de la homosexualidad, y la de la utilización de métodos y técnicas cualitativas, que han producido numerosos textos que abordan la sexualidad como una categoría social.
2.    La que se dedica de la problematización de la categoría homosexual y enlaza con las teorías de la desviación, del etiquetado y del construccionismo social.

El posible alcance de la homosexualidad en las sociedades occidentales se dio a conocer por primera vez al publicarse la investigación del biólogo Alfred Kinsey, unos de los pioneros de la investigación sexual humana en Estados Unidos, con su obra El comportamiento sexual en el hombre de 1948. Fue un detallado estudio, con una batería de miles de entrevistas personales, donde llegó a una serie de conclusiones acerca de la homosexualidad. El informe Kinsey describía la homosexualidad como un “continuum desde la heterosexualidad exclusiva, hasta la homosexualidad exclusiva” (Pacquiao, 2000:76).

Mucho más tarde, Kenneth Plummer, en su estudio clásico, discernió en cuatro tipo de homosexualidad dentro de la cultura occidental actual (Giddens, 2006:437):

1.    La homosexualidad ocasional; el encuentro homosexual pasajero.
2.    Las actividades localizadas; practicas homosexuales que ocurren regularmente pero que no se convierten en la preferencia capital del individuo.
3.    La homosexualidad personalizada; la homosexualidad como actividad furtiva, oculta a los amigos.
4.    La homosexualidad como forma de vida; donde las actividades homosexuales forman parte de un estilo de vida específico.

Podemos documentarnos en la extensísima bibliografía existente para localizar los claroscuros y vacíos sobre esta temática, pero se puede ejemplarizar en las siguientes definiciones, que pueden situarnos en la inadecuada adjetivación; hasta 1973, la American Psychriatric Association clasificaba la homosexualidad como un “desorden mental”. En el Diccionario de Sociología de Henry P. Fairchild, nos encontramos con esta definición de homosexualidad: “perversión del deseo sexual que hace a las personas del mismo sexo más atractivas que las del opuesto” (Fairchild, 1944:144).

Existen algunas teorías que enmarcan el asunto que nos trata, pero sin duda, sobresale la teoría Queer (Queer theory), que sostiene que “la mayor parte de la explicación sociológica mantiene una inclinación hacia la heterosexualidad, y que se debe prestar más atención a los puntos de vista que no son heterosexuales” (Macionis, 2010:331). El desarrollo de los derechos de los homosexuales han impulsado en gran medida, la aparición de esta teoría, donde se subraya la idoneidad de la desaparición los prejuicios contra los homosexuales, y esto se conseguirá dando la palabra a opiniones no heterosexuales.

Se constituye por tanto un terreno para la exclusión, la homosexualidad masculina se incluye en redes y canales completamente separados. Bordie subraya que “El cuerpo tiene su parte delantera, lugar de diferencia sexual, y su parte trasera, sexualidad indiferenciada, y potecialmente femenina” (Bordieu, 1998:30), es decir, una parte pasiva y sometida en dicotomía con la parte “pública” que legitima la división sexual del uso público, sus parte manifiestas, “órganos nobles de presentación de uno mismo” (Bordieu, 1998:30) en los que se condensa la identidad social, una que se enfrenta a la realidad de los portadores, que en sus partes privadas u ocultas, el decoro obliga a disimular. Pierre Bordieu estudió muy bien este modelo, que bautizó como “modelo mediterraneo” (Gómez, 2010:90) aquél que el homoerotismo se organiza en torno al binomio activo/penetrador-pasivo/penetrado. El individuo “pasivo” es considerado homosexual, en cambio, el elemento “activo” es concebido como heterosexual.

El vínculo entre el individuo y el espacio público se redimensiona adquiriendo una nueva plasticidad y desarrollándose en una serie de estructuras y de cambios que Beck desarrolla como “apartamiento de la identidad social”, disipando sus rasgos distintivos tantos en términos de auto compresión como en su interrelación, las desigualdades siguen existiendo pero redefinidas. Los conflictos son estables y están relacionados con la discriminación concomitantes con la raza, color de la piel, género, la etnicidad, edad, homosexualidad, incapacidad física, etc. Las personas homosexuales, transgénero o intersexuales, “no son espectadores de su diversidad, son sus protagonistas” (Nieto,  2011:146) .

lunes, 18 de marzo de 2013

Sociología de la diversidad PREC Parte 1


En este tercer año en el Grado de Sociología con la asignatura Sociología de la Diversidad, tras haber superado la asignatura Antropología Social en el primer curso y acompañado por el libro Antropología de la sexualidad y diversidad cultural de José Antonio Nieto Piñeroba, me he encontrado que el tema de la homosexualidad ha sido una constante en las bibliografías básicas de ambos programas académicos, con arreglo al cual, estos contenidos transversales han propiciado mi elección para elaborar este ensayo. He creído adecuado ocuparme en este ejercicio de una aproximación a las diversas perspectivas que abordan la homosexualidad.

Intentaré en esta práctica exponer algunos estudios de la homosexualidad desde diversos campos de investigación académica. En este sucinto acercamiento, podré identificar algunas de las tesis desarrolladas, pudiendo extraer con ello, un reconocimiento de la homosexualidad como objeto de estudio en las ciencias sociales. No como un ejercicio de reducción, sino muy al contrario, intentar observarlo sin filtros, artificios culturales, prejuicios o determinismos en un ambiente tan complejo como son los sistemas sociales. Para ello será preciso localizar y enfocar las restricciones teóricas de esta realidad, como las explicaciones más importantes que fundamentan y justifican la profundización del estudio de la homosexualidad.

Dentro de la sexualidad uno de los objetos de estudio más observado es la homosexualidad, por ello este ensayo viene a sumarse a estos trabajos, obviamente admitiendo las limitaciones consustanciales de un estudiante que emprende el estudio de un objeto de estudio tan poliédrico. A través de la estrategia de reconocer distintos enfoques interpretativos generados por varios expertos, seré capaz de analizar las tensiones como las analogías existentes en todas estas perspectivas.


Descripción del tema del ensayo

Con este ensayo quiero ocuparme de la idea central de la homosexualidad desde una aproximación académica e influida tras la lectura de los capítulos “Conductas sexuales/conductas sociales y manuales de desviación” y “Evolución de la transdiscursividad sociopsiquiátrica del transgénero” del libro de José Antonio Nieto, Sociodiversidad y sexualidad, Talasa Ediciones (2011), bibliografía básica de la asignatura.

En primer lugar quiero situar el propio término homosexualidad. Fue tomado del alemán “homosexualität” (Giner, 2006:412), y acuñado por psicólogos alemanes, por oposición a heterosexualidad, a finales del siglo XIX, pero aceptado por la comunidad académica y la ciudadanía en general, bien comenzado el siglo XX, y debido fundamentalmente por las dificultades conceptuales que desarrolla la polisemia del propio vocablo. La extensión en el diccionario de la R.A.E[1] denomina la palabra homosexualidad como la “inclinación hacia la relación erótica con individuos del mismo sexo”. Por lo tanto, puede aludir a relaciones tan diversas como las de amistad, travestismo, transexualidad o pedofilia. Desde aquí nos encontramos con la complejización de la representación de una realidad, que voy a ocuparme brevemente en los siguientes epígrafes, y desde varias de las perspectivas que se han ocupado de este tema: sociológicas, etnográficas, antropológicas y sociobiológicas.

Homosexualidad

La mayor parte de la población no prestó atención a la existencia de una comunidad gay y lesbiana hasta que no tuvo lugar el incidente Stonewall Inn en la ciudad de New York, en el que oficiales de la policía asaltaron un bar gay en 1969. Esta manifestación libre y espontánea de unos ciudadanos, ha sido considerada como el comienzo del movimiento de los derechos de los gays. La liberación gay tuvo sus raíces en el movimiento homófilo y en la “cultura de bar”.

Además no se debería hablar de homosexualidad, sino de homosexualidades, ya que podríamos observar diversos modelos que se identificarían en cierto sentido, con el concepto de homosexualidad, aunque no se puede hacer un reconocimiento categórico entre cualquiera de ellos: homosexualidad ritual en Melanesia, la pederastia griega, la sodomía en la edad media, el travestismo, etc. (Pichardo, 2002:1)

En una carta del alumno Marco Aurelio a su maestro Fronto, (144-145 a.C.), prestaba atención a todos los matices de la vida, al estado de ánimo, a la experiencia de sí mismo, en virtud del acto de escribir, en contarle hasta el más mínimo detalle a su mentor: “Saludos, mi más dulce maestro: (…) Al volver, y antes de darme la vuelta para empezar a roncar, cumplo mi tarea y le doy a mi maestro más querido un relato de lo que he hecho durante el día, y aunque pudiera echarlo más de menos, no podría sufrir más por desperdiciar sus enseñanzas, mi dulce vida, mi amor, mi alegría. ¿Cómo está la cosa entre tú y yo? Te quiero y tú estás lejos.” (Foucault, 2010:65) Esta relación amorosa homosexual entre Aurelio y Fronto, entre un joven de veinticuatro años y un hombre de cuarenta, era importante en este período. La homosexualidad clasificada por edad era la forma normativa en la sociedad ateniense, expresada con el término kinados. Michael Focault analizó en detalle el nuevo paradigma sexo/género que en función de “criterios biomédicos”, va a concebir la homosexualidad como “una enfermedad y como una patología” (Gómez, 2010:90)

La visión judeocristiana de la sexualidad viene interpretando la homosexualidad, desde tiempos bíblicos como una conducta abominable. Richard von Krafft-Ebing diagnostica y trata la homosexualidad como “conducta patológica y trastorno degenerativo” (Nieto,  2011:32). Con ello se inicia la corriente moderna, secularizadora, patologizadora y diseminadora, desde su encaje en el modelo médico de la sexualidad. La secularización tarda en llegar a los dominios interpretativos de la sexualidad más de un siglo, después de que la Ilustración hubiera eclosionado.

sábado, 2 de febrero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 44


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología


Transición y democracia

La transición quiebra los mitos fundadores del franquismo que, como todos los mitos, tienen vocación de eternos. La conjunción dual, Iglesia y Estado franquista, se vertebra, en mi opinión, en una mitologema.

·      Por un lado, la dualidad reside en mostrar, en las monedas de circulación legal, a Franco como “Caudillo de España por la Gracia de Dios”.
·      Y por otro, en mostrar, en una foto para la posteridad, al cardenal Gomá con su saludo fascista.

Monedas y foto constituyen la representación simbólica del mitologema del nacionalcatolicismo. La mitología franquista prescinde del árbol genealógico y de todo vínculo de parentesco y concentra su generosidad divina en la figura del Caudillo. Se instruía en moralidad sexual a la sociedad española y se compensaba con premios a la natalidad a las familias que seguían los dictados del régimen con un número elevado de hijos.

De 1975 a 1978, el periodo político transicional, se vive con gran tensión. La Transición implica transacción. Transacción política entre demócratas y tardofranquistas. De la negociación entre unos y otros surge el, a mi juicio, mal denominado “pacto del olvido”; fruto de un acto deliberado de renuncia al recuerdo. La “recuperación de la memoria”, es la Ley de Memoria Histórica de 2007. La Constitución de 1978 estaba por venir y tampoco se disponía de la ventaja que supone el transcurso del tiempo para analizar la realidad sociocultural y sociosexual de la sociedad española.

Hay que separar la historia de la mitología. Comprobamos que el Holocausto propiciado por la dictadura franquista es irrefutable. Esto es, por evidencia histórica. Pero también lo es por sus huellas existenciales y por memoria oral.

Esta constatación genérica del sistema político franquista es, asimismo, constatable en el ámbito estricto de la sexualidad. La política sexual de la dictadura fue un hecho históricamente indiscutible, pero su proyección de realidad futura fue una aspiración que nunca llegó a cumplirse. La sexualidad del mitologema franquista con el tiempo perdió sus esencias. Pereció, Porque en sexualidad, como en política, las pautas culturales que proyectan se están reescribiendo y reinterpretando constantemente. Historia y mito, en consecuencia, se escinden.

La democracia estableció nuevas regulaciones de la sexualidad, nuevas normativas legales en materia de homosexualidad, matrimoio civil, divorcio, interrupción del embarazo, transexualidad, etc., que derogaron las anteriores leyes franquistas y afectaron positivamente la vida social de individuos y colectivos. Nuevos valores sociales rompieron la inercia continuista, creando un gap generacional.

Las normativas legales más sobresalientes aprobadas durante la transición política y la democracia que modifican, en materia de sexualidad, las disposiciones franquistas son las siguientes.

1.    Educación sexual.- La Ley Orgánica General del Sistema Educativo de 1991 permite introducir en las escuelas la enseñanza de “educación sexual”, corrigiendo, así, disposiciones legislativas posteriores a la muerte de Franco, en concreto, la Ley Orgánica del derecho a la Educación de 1985. El resultado de una ineficiente implementación ha sido, como se ha evidenciado en 2008, un aumento de los embarazos indeseados y de abortos en la adolescencia y juventud. Brückner y Bearman, la educación sexual fundamentada en promover la abstinencia tampoco logra detener la actividad sexual, los embarazos no deseados o la prevención de enfermedades de transmisión sexual.
2.    Homosexualidad masculina.- Los homosexuales eran considerados escoria y constituían un peligro social y se les aplicó la Ley de Vagos y Maleantes y la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. El 26 de septiembre de 1978 se derogan algunos aspectos de la Ley de Peligrosidad Social y los homosexuales, junto con proxenetas y rufianes, entre otros, dejan de constituir peligro social y ya no son perseguidos con el ensañamiento característico de épocas anteriores. La homosexualidad continúa tipificándose como “escándalo público” en 1983 y hay que esperar a 1988 para que se deroguen algunos de los artículos que la contemplan. La Ley de 4 de agosto de 1970. Fueron definitivamente derogadas por el Código Penal de 1995.
3.    La liberación homosexual.- era en los 70 el objetivo fundamental a cumplir por los colectivos. Se vive lo que pudiera denominarse “fiebre de autonomía homosexual”, que en términos de presión política al Gobierno de Unión de Centro Democrático (UCD), en el poder hasta 1982, merma sus posibilidades reivindicativas para la consecución de derechos.
El día 26 de junio de 1977, el día del orgullo homosexual, desde entonces denominado día del orgullo gay, los homosexuales organizaron su primera manifestación pública por las calles de Madrid y Barcelona. Acto fundacional de la transición homosexual. Ese proceso de apertura a la sociedad se expande y alcanza su máximo esplendor en los 80. Todo un largo camino de franquismo, clandestinidad, encarcelamientos, reivindicaciones políticas por la liberación homosexual y luchas por la consecución de derechos, transición política y democracia; 30 años de recorrido median desde la muerte de Franco en 1975 hasta la aprobación por la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo en 2005.
4.    Lesbianismo.- Las actividades de las mujeres lesbianas también se iniciaron y desarrollaron por las mismas fechas. Sin embrago, su presencia pública es menos intensa. Menos conocido que el de la homosexualidad masculina. La eclosión del lesbianismo está asociado al feminismo que, al poco tiempo de la desaparición de la dictadura, como movimiento de mujeres aglutinaba en su ideario distintas tendencias.
5.    Transexualidad.- Para las personas transexuales el reconocimiento oficial fue, hasta cierto punto, más lento. La dirigía de reasignación de sexo fue despenalizada en 1982. Hasta entonces la autorización para modificar la anatomía genital dependía de las decisiones judiciales y las sentencias de los jueces unas veces eran favorables y otras no al cambio de sexo solicitado. La primera dirigía de reasignación de sexo se efectuó en 1979.
6.    Planificación familiar.- El uso de la píldora anticonceptiva, que había estado ilegalizada en el franquismo, se legaliza en 1978 y se permite su expedición en farmacias. También se facilita en centros de planificación Familiar, inexistentes hasta entonces, con el fin de regular los embarazos y la tasa de nacimientos. Los distintos tipos y métodos anticonceptivos, al ser permitidos su empleo, abandonan la clandestinidad de su uso. Desaparecen situaciones embarazosas y grotescas de personas que acudían al médico para conseguir la receta de algún anticonceptivo.
Empiezan a expedirse preservativos en máquinas. En 1990, el Gobierno impulsa una campaña publicitaria institucional, cuyo lema es “¡Póntelo, Pónselo!”. La campaña fue muy criticada por la Iglesia Católica. Otro aspecto novedoso para sociedad española es la apertura de sex shops. La instauración de la democracia supuso que, aunque el modelo de sexualidad reproductora continuara estando presente, la natalidad, que desde 1965 venía decreciendo, a partir de 1974 acelera su ritmo.
7.    Matrimonio y divorcio.- El Fuero de los Españoles, promulgado en 1945, recogía explícitamente que el matrimonio era uno e indivisible y, además, tenía que ser bendecido por el catolicismo. EL matrimonio civil en sí mismo no tenía validez y estaba subordinado y sometido al consentimiento de la Iglesia Católica. No se permitía el divorcio. Este fue legislado, aprobado y puesto en práctica a partir de la Ley de Divorcio de 1981. Para poder divorciarse era obligatorio haber obtenido previamente la separación legal. La pareja separada legalmente no podía contraer matrimonio nuevamente hasta que no hubiera formalizado su divorcio.
Las predicciones (interesadas) de que el divorcio acabaría con la familia tradicional no se han cumplido. Se presencia el aumento de distintas tipologías de familias, su pluralidad. En 1989 se produjo una importante modificación del Código Penal que supuso una mayor protección, en términos de libertad e integridad, para la mujer.
8.    Aborto.- Consideraré la aplicación social de la interrupción voluntaria del embarazo o aborto, cuya implantación se aprobó por ley el 5 de julio de 1985. Se contemplaron y asumieron tres posibilidades, recogidas en un “sistema de indicaciones”, para abortar: éticas, terapéuticas y eugenésicas. Cuando se produce una violación; ante tan éticamente reprobable conducta, puede recurrirse al aborto. La Ley permite el aborto terapéutico cuando corra algún riesgo o esté en peligro la salud física o mental de la madre. Por razones eugenésicas se podrá efectuar siempre que no se haya excedido 22 semanas de gestación.

Hay que apuntar que ante el aumento considerable de abortos en adolescentes y en edades cada vez más tempranas, en 2008, el Gobierno, preocupado, ha lanzado una nueva campaña publicitaria contra los embarazos no deseados, utilizado la jerga coloquial de los adolescentes como mensaje, para insistir en el uso del preservativo. Adolescencia y juventud actual disponen de una información que nunca tuvieron generaciones precedentes. Acaso el quid de la cuestión radique en el uso responsable de la información disponible. La transmisión de una educación sexual y cívica sin cortapisas no contradicciones, y por supuesto también guiada por el principio de la responsabilidad resulta imprescindible. Las disposiciones legales y una renovada cultura de la sexualidad en democracia supuso un revulsivo social para las normativas y discursos del franquismo.