jueves, 21 de marzo de 2013

Sociología de la diversidad PREC Parte 4


En este tercer año en el Grado de Sociología con la asignatura Sociología de la Diversidad, tras haber superado la asignatura Antropología Social en el primer curso y acompañado por el libro Antropología de la sexualidad y diversidad cultural de José Antonio Nieto Piñeroba, me he encontrado que el tema de la homosexualidad ha sido una constante en las bibliografías básicas de ambos programas académicos, con arreglo al cual, estos contenidos transversales han propiciado mi elección para elaborar este ensayo. He creído adecuado ocuparme en este ejercicio de una aproximación a las diversas perspectivas que abordan la homosexualidad.

Intentaré en esta práctica exponer algunos estudios de la homosexualidad desde diversos campos de investigación académica. En este sucinto acercamiento, podré identificar algunas de las tesis desarrolladas, pudiendo extraer con ello, un reconocimiento de la homosexualidad como objeto de estudio en las ciencias sociales. No como un ejercicio de reducción, sino muy al contrario, intentar observarlo sin filtros, artificios culturales, prejuicios o determinismos en un ambiente tan complejo como son los sistemas sociales. Para ello será preciso localizar y enfocar las restricciones teóricas de esta realidad, como las explicaciones más importantes que fundamentan y justifican la profundización del estudio de la homosexualidad.

Dentro de la sexualidad uno de los objetos de estudio más observado es la homosexualidad, por ello este ensayo viene a sumarse a estos trabajos, obviamente admitiendo las limitaciones consustanciales de un estudiante que emprende el estudio de un objeto de estudio tan poliédrico. A través de la estrategia de reconocer distintos enfoques interpretativos generados por varios expertos, seré capaz de analizar las tensiones como las analogías existentes en todas estas perspectivas.

Presentación etnográfica

Actualmente las presentaciones etnográficas del comportamiento y de la identidad homosexual comprenden desde la amistad erótica en Lesotho (África), hasta los relatos de machistas nicaragüenses, los cuales tienen relaciones homosexuales, pero no se consideran como tal. Igualmente encontramos estudios sobre las relaciones sexuales entre mineros en el África meridional, el matrimonio de muchachos de Azande en el centro-norte de África, las relaciones butch/femme entre lesbianas en los Estados Unidos, los estudios de algunos grupos de Melanesia (Oceanía), que han considerado el semen como una sustancia curativa y fortalecedora, donde los varones pueden adquirirla en sexo oral o anal.

Pero esos mismos estudios etnográficos, muestran en ocasiones, una excesiva dependencia de conceptos tales como socialización y rol de género que algunos autores apuntan como “desfasados” (Nieto, 2003:175). Unni Wikan se refiere a los xanith de Omán, sociedad islámica de la península de Arabia y Will Roscoe en su libro The Zuni Man-Woman a los Zuni Ihamana (Nativos Americanos), como el ”tercer género” (Aldrich, 2001:563). En América del norte, este género alternativo o tercero se denomina berdache o más recientemente, “de espíritu dual, según la denominación preferida por los nativos” (Barfield, 2001:314). Mientras algunos etnógrafos estaban investigando la posibilidad de géneros múltiples, otros empezaron a desarrollar estudios más específicos de la dicotomía entre varón y mujer.

Modelos sociobiológicos

Para la mayoría de los estudiosos es axiomático que el comportamiento genérico es configurado por fuerzas históricas, por lo tanto, alejado de cuestiones biológicas. Aunque existen estudios del género en la aplicación de modelos sociobiológicos que tratan de reconocer diferencias de comportamientos innatas que configuran el estilo y forma de la conducta sexual, y estudios que apuntan como posibilidad la existencia de un gen homosexual: “el gen en si mismo no sería homosexual, pero podría causar la homosexualidad en el fenotipo” (Suárez, 2004).

Resulta paradójico que algunos investigadores no tengan ningún temor a la hora de señalar genes causantes de realidades tan complejas como la homosexualidad. Si esta búsqueda de rasgos fisiológicos suele acabar en fracaso, la idea de la búsqueda de este gen “resulta ingenua e incluso ridícula” (Canteras, 2012:9). Resulta asombroso que las conductas que más denuncian nuestro componente genético o hereditario aparentan ser la criminalidad, la inteligencia o la homosexualidad. “Se trata de un reflejo de nuestras obsesiones; y no de la obsesiones de la humanidad, sino de las obsesiones de nuestra sociedad occidental” (Canteras, 2012:9).

El determinismo biológico convierte la desigualdad en algo legitimado científicamente y en un medio de control social, y lo hace apoyándose directamente en principios de la selección natural darwiniana. Defiende que la xenofobia, la dominación masculina o la estratificación social son dictados por el genotipo humano tal como ha sido modelado durante el curso de la evolución.