domingo, 3 de marzo de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 17


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González

Tema 5. Elementos de contexto para el análisis


5.1. La presencia del pasado

Cuando nacían los españoles en 1936, se producía una guerra civil que generaba un decisivo retraso en el sistema productivo. Se produjo una brecha demográfica profunda, la ruralización de la sociedad, una fractura económica, una parálisis política, una desconexión internacional y un empobrecimiento cultural y formativo difícil de restañar. La estructura sectorial anterior no se recuperaría hasta 1964.

A partir de esta fecha aquella generación disfrutó en su juventud del desarrollo económico, se casó más y le sobrevivieron más hijos que nunca y protagonizó la transición democrática antes de alcanzar la madurez. Tras la integración europea se están beneficiando de la jubilación más temprana, más protegida y más segura de la historia de España.

Se puede afirmar que el comportamiento laboral global de los españoles con importantes diferencias de edad ha sido, es y será notablemente diferente. Sin lugar a dudas las edades a las que se jubilarán los jóvenes de hoy será diferente (posterior) a las edades en las que se han jubilando y se están jubilando actualmente.

Los muy distintos niveles educativos de las sucesivas generaciones son la base en la que se fundan esas diferencias.

Se parte de que la mayoría de las reconversiones del empleo de las dos recesiones del último cuarto del siglo anterior (1976-1985 y 1991-1994) son fenómenos transitorios. Su carácter convulso está asociado a una cierta forma de arreglo de cuentas en relación al atraso previo y a las importantes diferencias sociales y económicas respecto a Europa de la España autárquica de la dictadura.

La incorporación a la Unión Europea, la equiparación educativa y el proceso general de integración de la sociedad española permite prever una mayor estabilidad y un acercamiento a las estructuras productivas de nuestro entorno europeo.

5.2. El vuelco formativo de los españoles

Es un tópico científico consolidado que, en España, la participación en el trabajo extradoméstico está fuertemente asociada a la estructura de la formación por varios factores. El más decisivo es la influencia del nivel de cualificación en la oferta de trabajo femenino.

Por otra parte, en el último cuarto de siglo las sucesivas reconversiones del empleo han afectado en mucha mayor medida a los varones cuanto menor fuese su nivel formativo. Hay una asociación entre bajos niveles de estudios y salida anticipada del empleo tanto en varones como en mujeres.

En función de sus efectos sobre el trabajo, los diferentes niveles formativos se pueden agrupar en tres colectivos diferentes:

  1. Los que no han terminado el primer nivel de la formación reglada. Este grupo se puede denominar “sin estudios”.
  2. Los que han realizado estudios reglados básicos de carácter general (Enseñanza Primaria, ESO, EGB2 y Bachillerato Elemental). Este grupo se puede denominar de “estudios básicos”.
  3. Los que han obtenido el título correspondiente a una formación aceptada para las tareas que se llevan a cabo en los puestos de trabajo (Bachillerato Superior, Formación Profesional y Estudios Universitarios). Este grupo se puede denominar de formación “laboral”.

Las tres características que tienen la formación laboral son la cualificación aplicada al trabajo, la especialización y la orientación terminal.

Si bien el bachillerato superior y los cursos de preparación para la universidad no reunían estos tres rasgos, se han considerado como estudios laborales porque el alto nivel relativo de quienes los habían cursado facilitaba su inserción laboral, especialmente para la gestión administrativa.

La tabla de los niveles de estudios por cohortes en la EPA del tercer trimestre de 2004 muestra las proporciones de cada nivel de estudios en cada cohorte desde la nacida en 1916-20 hasta 1981-85. Aparecen destacados dos cohortes, la de 1936-40, caracterizada porque la mayoría se jubilaron en 2004 y la de 1966-70, cuya proyección es la jubilación en 1930.

Para estudiar la ocupación en función de los estudios, se puede considerar consolidada la nacida en 1971-75 porque ya ha estabilizado las proporciones de sus niveles formativos.
Del total de la población que han terminado los estudios, la mitad son los que tienen formación básica. Y mientras decrecen los que no tienen estudios, en proporción semejante aumentan los que los tienen de carácter laboral, mostrándose con claridad un vuelco formativo.

La cohorte nacida en 1936-40 fue la que marcó la primera frontera del cambio de niveles formativos. Primero fueron los analfabetos los que llegaron a proporciones residuales, y a continuación se produjo la progresiva desaparición del resto del grupo.

La formación básica va teniendo una mayor variación entre las mujeres que entre los varones. Se pasa de un 45% en las mujeres nacidas entre 1916-20 a un 66% en las nacidas entre 1946-50. A partir de esa cohorte el incremento formativo de las mujeres cobra una apariencia imparable. La proporción de las que no tienen estudios se reduce entre las más jóvenes por debajo del 1%, mientras que la formación básica pierde (entre las de 1976-80) su característica de contener a la mitad de la población para aproximarse a una cuarta parte.
Los varones, partiendo de niveles formativos superiores, se encuentran actualmente en niveles sensiblemente inferiores a las mujeres.

El centro de la evolución educativa se muestra fundamentalmente en los estudios laborales. Los varones nacidos a principio de siglo conseguían títulos “laborales” en más de un 10%. Por entonces las mujeres sólo terminaban estos estudios en un 3%. En la cohorte de 1976-80, los varones han obtenido títulos laborales en un 61% mientras que sus compañeras ya han terminado ese tipo de estudios en un 73%.

Si se atiende a su composición, conviene como mínimo observar la cohorte de 1971-75 la mayoría de cuyos componentes ya ha terminado de estudiar. En ella los varones han concluido los estudios universitarios en un 23% y las mujeres en un 32%. Aunque en todos los niveles de estudios laborales la ventaja de las mujeres sobre los varones se incrementa en cada cohorte, entre los universitarios el margen a favor de la smujeres es mayor y crece más deprisa.

Esta realidad genera una transformación tanto en el mercado de trabajo como en la constitución y consolidación de las parejas. Su efecto sobre la fecundidad marcará la pauta reproductiva del próximo futuro. Sin embargo, en el terreno de la jubilación, estas cohortes tardarán más de cuarenta años en jubilarse, y por lo tanto quedan relativamente fuera del espacio analítico que aquí se plantea.

Es importante constatar que el 85% de los varones que se jubilaron el último cuarto del siglo XX no tenían estudios de mayor nivel que los primarios. Esa jubilación tiene una clara dimensión de mejora de la cualificación de los ocupados ya que esos jubilados con escasa o nula formación han sido sustituidos por jóvenes con un nivel educativo muy superior.