domingo, 10 de marzo de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 23


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González


Lo que define que el sistema productivo pueda mantener las formas básicas del Sistema de Seguridad Social es la proporción de población que está ocupada en dicho sistema productivo. (La variable fundamental es la tasa absoluta de ocupación (TAO), también denominada por algunos autores “tasa de empleo”, que es la cantidad de ocupados dividida por la población. Si hablamos de grupos de sexo y edad, será en cada caso la proporción de los ocupados de cada grupo de sexo y edad, respecto a la totalidad de los miembros de ese grupo.).

Cuantas más necesidades cubra la SS, mayor tendrá que ser la proporción, intensidad y la productividad de los que trabajan. Además de trabajar más, hay que hacerlo en el mercado (y no en la familia).

El periodo estudiado consta de 113 ciclos trimestrales de la Encuesta de Población Activa (EPA) y va desde el 3º trimestre de 1976 al 3º de 2004. Eso significa que estamos hablando del orden de 17 millones de entrevistas diferentes a personas con 16 o más años de edad.
La EPA es una fuente estadística de primer orden, por su tamaño, continuidad y calidad de la información. Dos aspectos positivos para los fines aquí perseguidos:

-       La información se obtiene en el momento en que se producen los hechos a estudiar y no de forma retrospectiva. (El hecho de que la información retrospectiva que se puede obtener es escasa, es a la vez negativo ya que nos impide extraer la evolución longitudinal de las generaciones).

-       La mortalidad o los cambios de situación no sesgan la muestra ni la interpretación de los hechos por los informantes.

1.1 El método de las cohortes ficticias.

Dado que no se tienen todos los datos retrospectivos, se recurre al método de las cohortes “ficticias”. De esta forma es posible el estudio de las generaciones de ocupados atendiendo a las características estables.

Este método consiste en observar los cambios (por ejemplo anuales) de los colectivos que son delimitables por variables que permanecen invariables para cada individuo a lo largo del tiempo. El año de nacimiento es una característica estable para cada persona. Si queremos observar la tasa de ocupación de los nacidos en 1950, desde 1976 a 2004 no nos queda otro remedio que utilizar cohortes ficticias, puesto que los entrevistados a lo largo de el periodo indicado no son las mismas personas, pero son personas que representan al colectivo ya que nacieron en 1950. Este método es más fiable que utilizar encuestas retrospectivas puesto que la memoria de las personas tiene poca precisión.

Este estudio hace previsiones hasta 2030 respondiendo a las alarmas demográficas pero aclara que no es razonable hacer previsiones lejanas manteniendo estable la tasa de salarización.  (este estudio es de 2005 y no sabían la que se nos venía encima)

Este estudio utiliza la definición de jubilación objetiva del colectivo y no la jubilación convencional. Aquélla computa la desocupación como equivalente a la jubilación a partir de edades avanzadas. Las formas de desocupación de los varones en edades próximas a la jubilación son prácticamente equivalentes, tanto desde la perspectiva del gasto (seguro de paro, pensiones por incapacidad laboral y otras), como de la merma de ingresos de la SS.

1.2 Las cohortes de varones

(Gráfico 4.1)
En este tipo de representación la superposición de las trayectorias implica estabilidad ya que las cohortes superpuestas han seguido una trayectoria igual en el margen de las edades en el que sus curvas coinciden. En otras palabras, los valores de la tasa de ocupación de la cohorte siguiente coinciden con los del anterior. Éste es el caso de la época anterior a 1976 en que las trayectorias son estables, son rectas de tramos de 5 años superpuestas en todo el margen de edades que va de los 30 a los 50. Además la ocupación es prácticamente total. Esto se explica debido a que en este periodo los estudios apenas tenían incidencia directa sobre el nivel de ocupación. No cabía otra opción para los varones adultos que trabajar o emigrar.  
         
Por el contrario, la presencia distintiva de las cohortes indica que su participación laboral a esa edad ha sido diferente que la de las demás. El mundo uniforme del cual se hablaba en el apartado anterior se quiebra con la crisis del 73 y se agrava en el 79 con la segunda explosión de precios de la energía. A partir de 1980 las trayectorias se entrecruzan mostrando que las convulsiones del mercado de trabajo golpean a cada cohorte a diferentes edades.

A destacar:

-       Coincidencia de los pares de cohortes de 1931-35 y 1941-45 no sucesivas en largos periodos. Ambas sufren una disminución del empleo muy semejante a partir de 1975, año en el que partían las dos del pleno empleo. Al cumplir los 45-49 años (la cohorte más mayor en 1980 y la cohorte más joven en 1990) las dos cohortes siguen trayectorias descendentes y coincidentes hasta que cumplen 55-59 años. Que las cohortes en la misma fase vital coincidan en tramos que distan 10 años se puede interpretar por el efecto combinado  de las dos crisis de empleo.

Una utilización de interés de estas coincidencias es la posibilidad de hacer proyecciones. Si fuese esperable la continuación de los citados ciclos de 10 años, entonces el periodo 2002-04 debiera haber producido una fase recesiva, pero lo que ocurrió fue todo lo contrario.

La oscilación de bajada irreversible.

Es característica la oscilación del 90 al 80 por ciento de la ocupación, siguiendo los ciclos económicos, en todo el margen central de edades de la participación laboral. Eso expresa la salida prácticamente irreversible de un 10% de la población ocupada de todas las cohortes.

Si comparamos las 4 cohortes de nacidos en 1906-10, 1911-15, 1916-20, 1921-25 se da una caída en la ocupación de cada una respecto a la anterior del 10%. Ello supone un adelanto de la jubilación (como aquí es entendida) entre la primera y última cohorte de 2,5 años.

Si consideramos el final de la salida de la ocupación (cuando ya sólo trabaja el 10% de cada cohorte), entre la cohorte de los nacidos en 1896-1900 y los de 1916-20, se produce un adelanto de algo más de 10 años.

Yendo al otro extremo de la biografía laboral, a medida que las edades jóvenes se dedican de un modo más general a los estudios, los que abandonan antes son más vulnerables a las dificultades de incorporación al trabajo. Cuanto más alta sea la proporción de jóvenes que permanecen en el sistema educativo, serán peores las condiciones personales y sociales de los que lo dejan en comparación con los que siguen. La temporalidad interviene aumentando el espacio laboral sometido a la competencia directa, y la abundancia de titulaciones perjudica a los que han dejado antes sus estudios.

Otro elemento que refuerza este proceso es la disminución de los puestos de baja cualificación.

La cohorte que capta los efectos de las dos crisis del empleo en la España del último cuarto de siglo, es la de los nacidos en 1946-50. Al observar las oscilaciones de las Tasas de Ocupación (TAO) desde 1977 se comprueba que los crecimientos de la ocupación masculina en las fases favorables del ciclo nunca han conseguido recuperar totalmente los descensos de las crisis.

Siguiendo con la cohorte 1946-50, se observa otra conclusión y es la expulsión del mercado de una parte importante de la citada cohorte en las edades centrales de la biografía laboral masculina.

La reversibilidad de la anticipación.

El tema central del análisis es la salida definitiva de la ocupación. La cohorte nacida de 1926-30 es la primera que sigue la pauta que posteriormente se convierte en relativamente estable para todo el tramo vital que va de los 51-55 años de edad hasta la jubilación completa a los 70-74.

En ella, los efectos de expulsión en buena parte irreversibles se mezclan con la institucionalización y generalización de la jubilación, de modo que resulta especialmente complicado distinguir las dos componentes de un proceso que ha hecho disminuir de una manera drástica la tasa de ocupación de los españoles. La división por niveles de estudios ayudará a dilucidar la importancia relativa de cada uno de los procesos.

Que la salida de la ocupación sea irreversible no es discernible en términos de decisiones personales. Tampoco se resuelve analizando por separado las alternativas de paro, incapacidad y jubilación ya que en muchas ocasiones, un mismo tipo de situación de desocupación, se puede convertir en paro, o en incapacidad, o en jubilación por diversos factores de los que no se excluye la misma legislación.

La reversibilidad de este proceso de anticipación pasa a ser, de este modo, uno de las cuestiones claves de la prospectiva de la ocupación. ¿Son recuperables las tasas de ocupación superiores al 95% que eran típicas de la práctica totalidad de la fase central (25-59 años) de la carrera laboral de los varones hace un cuarto de siglo?

-       La disminución del tamaño de las cohortes fomenta el crecimiento de las tasas de ocupación de los varones españoles. Si la demanda de trabajadores se mantiene o crece y la oferta disminuye, significa que aumenta el nivel de ocupación. Ello repercute en una disminución del paro, sobre todo el juvenil. La masiva inmigración que se registra desde la segunda mitad de los 90 cubre la carencia de jóvenes sobre todo con bajo nivel formativo.

-       La elevación de la ocupación y la disminución del paro fomentan la incorporación de nuevos miembros a la población activa.

-       Las cohortes que se incorporan al mercado de trabajo lo hacen más temprano, se casan antes, tienen más hijos y su consolidación laboral es más estable.

-       Las generaciones mayores se ven menos presionadas para abandonar el trabajo.