domingo, 31 de marzo de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 7


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

LA DIMENSIÓN TEMPORAL DE LA SOCIEDAD: EL TIEMPO SOCIAL.

El tiempo como dimensión de la vida social

Todos los fenómenos sociales acontecen en algún momento en el tiempo. Todos los procesos sociales se extienden en el tiempo. La vida social se vive en el tiempo. “Todo modelo de interacción existente está situado en el tiempo” (Giddens 1979: 3,202) El tiempo es la dimensión indispensable de la realidad humana “en cada uno de los aspectos de nuestra vida” (Adam 1990: 9) Estos hechos ontológicos implican consecuencias epistemológicas; son la razón de la “centralidad del tiempo para la materia a examen por las ciencias sociales” (Adam 1990; 9)

El tiempo está ligado de forma aún más íntima al cambio social. La experiencia misma del tiempo y la idea de tiempo derivan de la naturaleza cambiante de la realidad. Es imposible concebir el tiempo sin referencia a algún cambio. Y viceversa, la idea de cambio al margen del tiempo es simplemente inconcebible. Como la ha expresado Pitirim Sorokin: “cualquier estado de devenir, cambio, proceso, mudanza, movimiento, dinámica, en contraposición con el ser, implica tiempo” (1937, vol 1: 156)

Examinemos primero algunas propiedades generales del tiempo como dimensión de todo fenómeno social, a continuación algunas características especiales del tiempo en tanto aspecto de cambio social. Todo fenómeno o suceso está relacionado con otros fenómenos o sucesos. No hay fenómenos o sucesos absolutamente singulares, únicos. Una de las formas que toma tal relación es la secuencial, en la que la precedencia y la sucesión conectan los sucesos en una cadena o en un proceso. Esto sucede a todos los niveles; macro, medio y micro. Si tomamos cualquier hecho singular, siempre está situado en una secuencia mayor, precede o sucede a otros, acontece antes o después de otros. En otras palabras, “todos los actos sociales están encajados temporalmente dentro de actos sociales mayores. Llamamos a esto estar permeados por el tiempo”  (Lewis y Weigart 1990: 82)

Si observamos con más detalle cada fenómeno o suceso social, veremos que no sólo está relacionado externamente con otros fenómenos sino que puede ser descompuesto internamente en componentes, y que estos componentes están interrelacionados. Algunas relaciones internas son de nuevo secuenciales, conectan estadios anteriores y posteriores o fases del fenómeno. Decimos también que todo fenómeno tiene alguna duración, duran algún tiempo.

Siempre que pensamos en un fenómeno como algo momentáneo, fugaz, instantáneo, se trata de algo que depende del entramado temporal relativo que apliquemos. En suma, no hay fenómenos o sucesos atemporales, tanto en el sentido de la localización en el tiempo como en el de la extensión en el tiempo. La secuencia y la duración son dos aspectos fundamentales de la vida social, reflejo de dos aspectos cruciales del tiempo.

Los fenómenos y los sucesos sociales son también irreversibles Una vez que algo ha sucedido no puede ser deshecho. Una vez que se ha acometido una acción no puede des-acometerse; una vez que se ha concebido una idea no puede despensarse....
Esto es válido en todos los niveles de la vida social. En el macronivel, en el nivel medio o en el nivel de la vida cotidiana. Todo esto está inscrito en la idea metafórica del flujo del tiempo , aquello que acontece a continuación tendrá una localización diferente en el flujo. En palabras de un autor moderno: “la acción y su repetición no puede ser siempre la misma. Todo aquello envuelto en ella es irrevocablemente cambiado en el intervalo” (Adam 1990: 168)

La irreversibilidad del flujo del tiempo implica la distinción entre pasado, presente y futuro. La distinción que hoy nos resulta tan obvia, no es históricamente universal; tan sólo apareció en un punto determinado del desarrollo de las sociedades humanas, está íntimamente relacionada a la invención de la escritura. El futuro fue lanzado hacia delante, pudo ser proyectado y planeado, y no meramente imaginado. La afirmación fuerte de esta distinción no aparece hasta el pensamiento judeocristiano, y desde esta fuente se ha extendido a la entera civilización humana.

La distinción entre pasado, presente y futuro no es tan tajante como parece. De forma estricta no hay presente, porque los procesos sociales están en movimiento. Aunque tomemos la escala más pequeña, siempre está el movimiento, el flujo, en lugar de un estado cristalizado. El cliché de que en el presente están el pasado y el futuro no está falto de razón. A efectos prácticos, no obstante, la distinción es por supuesto válida, siempre que recordemos que lo que tomamos como presente es algo convencional, extraído del flujo continuo por medio de límites arbitrarios. En la ciencia social el criterio de demarcación tiene que ver con la posibilidad de percepción humana y de influencia causal con los hechos. Tal como lo ha expresado Barbara Adam, “ Conocemos los hechos por testimonios, percibimos los presentes directamente, y conocemos los futuros sólo en nuestra imaginación. Los hechos pasados están determinados, los presentes están siendo determinados y los futuros aún no han sido determinados... El pasado ya no puede ser influido, el presente está sujeto a influencia y el futuro sólo es potencialmente influible” (1990: 22)   

El tiempo en tanto aspecto del cambio social

Para el estudio del cambio social, el tiempo no es sólo una dimensión universal, sino el núcleo, el factor constitutivo. En la vida social el cambio es ubicuo; en sentido estricto no hay dos estados temporalmente distintos de una entidad social que sean idénticos. A efectos prácticos, las necesidades de la vida cotidiana sugieren ciertas magnitudes de diferencias que pueden ser ignoradas. Sin embargo, lo que es tratado como estable se refiere sobre todo a niveles de cambio que van mucho más despacio que la estructura de referencia del observador.

En realidad cambio y tiempo siempre están ahí, la idea de estabilidad es tan sólo una convención útil. Incluso cuando usamos esta convención, no podemos escapar al tiempo, porque al hablar de estabilidad, estamos pensando en una falta relativa de diferencias. “Hablar de estabilidad social no implica abstraerse del tiempo puesto que la estabilidad significa continuidad en el tiempo” (Giddens 1979: 199) Incluso, hablar de estabilidad tiene sentido sólo por referencia a algo más que está cambiando, a otras sociedades, al medio ambiente, a la pertenencia a grupos, etc.

El tiempo, en relación con los cambios sociales, puede aparecer de dos formas.

Primero. Puede servir como estructura externa para la medida de sucesos y procesos, ordenando el flujo caótico para beneficio de la orientación humana y de la coordinación de las acciones humanas. Esto es el tiempo cuantitativo, presupuesto por determinado artefactos como relojes y calendarios que nos permiten identificar el lapso comparativo, la velocidad, los intervalos, la duración de diversos acontecimientos sociales. Del mismo modo nos permiten la conexión o la separación de forma ordenada de innumerables acciones realizadas por individuos y grupos en la sociedad.
Cuanto más compleja es la sociedad, mayor es la importancia del ordenamiento y la coordinación temporal En la sociedad moderna ninguna organización podría funcionar sin contar el tiempo.  Cuando se inventan y desarrollan aparatos para medir el tiempo, todos los cambios sociales pueden ser cronometrados, localizados dentro de una estructura externa. A esto nos referimos con “acontecimientos en el tiempo”

Hay otra forma en la que el tiempo se mezcla con el cambio social. Como una propiedad interna, inmanente, ontológica, de los sucesos y de los procesos sociales. Al considerar cualquier proceso social vemos que manifiesta varias cualidades temporales:

1 Son, de forma característica, más largos o más cortos.
2 Van más deprisa o más despacio.
3 Están marcados por intervalos rítmicos o fortuitos.
4 Son divididos en unidades de diferente cualidad sustantiva por medio de las circunstancias naturales o sociales.

En todos estos casos encontramos “tiempo en los acontecimientos” en lugar de simplemente “acontecimientos en el tiempo”. Esto es lo que en sociología se denomina usualmente “tiempo social”