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domingo, 10 de noviembre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 29

En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz

1.    Caso práctico: El movimiento obrero español

El análisis ha de partir necesariamente de una referencia a las características que revisten en él los factores antes mencionados a escala general. El proceso de formación del Estado, el tránsito a la industrialización y al capitalismo así como la consiguiente tendencia a la proletarización de una parte creciente de la población suelen ser los elementos principales a tener en cuenta. “La especialidad del caso español está en el hecho de que, pese a haber sido la cuna de uno de los primeros Estados modernos de Europa, su proceso de consolidación se vio debilitado tanto por su fracaso imperial como por las tensiones centro-periferia internas en la península y por el peso mayor que tiene una estructura social de base agraria en pleno SXIX”; explicaría que el proceso de formación de un Estado nacional liberal-democrático fuera mucho más tardío, débil y controvertido, como se pudo comprobar con el fracaso de la Primera República y el desarrollo de “un militarismo reactivo que reforzaba kos rasgos pretorianos del aparato estatal ante el temor de que fuera puesto en cuestión el orden social interno”.

El proceso de industrialización es también tardío en comparación con los países del “Centro” europeo, a la vez que lento y territorialmente desigual y con la paradoja de que el “centro” político no se corresponde con los principales centros económicos en formación. Esto hace más difícil todavía lograr una asociación exitosa entre construcción del Estado, formación de una nación y desarrollo de un capitalismo unificado.

Se une el hecho de que el nuevo proletariado procede hasta prácticamente los comienzos del SXX de los artesanos y no directamente del campo. Este dato, común con otros países, se prolonga más en nuestro caso e influye en el proceso de aparición de los primeros conflictos sociales. Esa combinación de los factores ayudaría a explicar cómo la conciencia de la condición obrera así como su percepción como algo permanente sólo se dan a finales del SXIX.

Se puede encontrar el punto de partida de ese movimiento en las pioneras luchas por el derecho a asociarse, en la prensa escrita en la primera Huelga General, en 1855, en Cataluña y, sobre todo, en las adhesiones a la Primera Internacional que se producen durante el “sexenio revolucionario” y la Primera República. Así, en 1870 se fundó la Federación Regional Española de la Asociación Internacional de Trabajadores. La llegada de la Restauración monárquica facilitará el triunfo de los “antiautoritarios” dentro de la sección de esa Internacional, prefigurando el antiestatismo y el antipoliticismo como rasgos culturales característicos de la mayoría del movimiento obrero español. La corriente socialista aparece como un núcleo más ligado a una minoría que se mueve en una tensión constante entre su vocación reformadora, más vinculada a la realidad europea, y la presión sindicalista revolucionaria autóctona.

La adopción del Primero de Mayo como jornada simbólica de lucha de los trabajadores se produce en 1890. Ya en el marco de la “crisis del 98”, el antimilitarismo se convierte en otra seña de identidad del movimiento obrero mediante su participación en la oposición a la guerra en Cuba y contra el envío de tropas a la guerra con Marruecos, especialmente en Barcelona durante la “Semana Trágica”.

Se va configurando una división sindical entre la UGT y la nueva Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que conoce un crecimiento vertiginoso que supera ampliamente a la primera. Se produce una ampliación del repertorio de las formas de acción colectiva pasando “del motín a la huelga, de la defensa del precio a la reivindicación de3l salario, de la acción local reactiva a formas más coordinadas, organizadas y “proactivas” de canalización del conflicto social, más nacionalizadas también.

El año 1917, coincidente con la Revolución Rusa, es el de la convocatoria de la primera “Huelga General Revolucionaria” por los dos grandes sindicatos iniciando así un ciclo de movilizaciones que se cierra en torno a 1920. Es el periodo del llamado “trienio bolchevista” en el campo andaluz que, junto con el proletariado catalán, marca un punto de inflexión en las relaciones capital-trabajo y tropieza muy pronto con una dura respuesta represiva. Ya no es tanto el conjunto de los trabajadores el que genera temores y desconfianzas como sus elites dirigentes, a las que se ve como portavoces de la subversión social.

La UGT se ve empujada junto con una mayoría del PSOE hacia la radicalización frente al ascenso de la derecha, como se comprueba en las movilizaciones desencadenadas en Octubre de 1934. En ese periodo el crecimiento de los sindicatos es enorme, consolidándose como organizaciones que logran una representatividad significativa de la mayoría del movimiento obrero.

El desenlace final de la guerra civil supone la destrucción de estas organizaciones y, con ella, el cierre de toda una larga etapa histórica de desarrollo de una cultura obrera, ya que significó “la desaparición de una tradicional cultura obrera, sindical, antipolítica y antiestatal revolucionaria”.

Bajo el franquismo asistimos a un proceso de nueva industrialización y de la aparición de una nueva generación obrera, procedente en su mayor parte de las zonas rurales y concentrada ahora en la periferia de las grandes concentraciones urbanas. En ese marco de ausencia de libertades políticas y sindicales la relación del nuevo movimiento obrero con la acción política empezará a ser bastante distinta a la vivida hasta entonces.

Las mismas condiciones de la dictadura explican que las luchas adquieran una dimensión política y que, por tanto, las organizaciones proto-sindicales tiendan a asumir funciones de sustitución de los partidos políticos además de las tradicionales.

El año 1962 constituye un punto de inflexión tanto porque marca un nuevo ciclo de conflictividad obrera como porque permite el desarrollo de las CCOO en un nuevo contexto de transformación socioeconómica. Las CCOO se verán definidas como movimiento “sociopolítico”, reflejando así la nueva relación entre la lucha sindical y la política y superando los rasgos antipolíticos anteriores a la guerra civil. La idea de Huelga General ya no tiene la dimensión antisistema que tenía en el pasado sino que adquiere ahora un carácter político, antidictatorial y democrático, favorable a la “modernización” de la sociedad española. Las vísperas de la nueva etapa son también las de la reorientación de CCOO en la medida que los partidos asumen su nuevo protagonismo público y legal y se van frustrando las expectativas de creación de un movimiento sindical unitario.

La transición política, la integración en la Comunidad Europea y la tendencia a aplicar el “modelo” del Estado de bienestar y del neocorporativismo en nuestro país a partir de los Pactos de la Moncloa de octubre de 1977, pese a ser firmados sólo por los partidos, contribuyen a la homologación de los sindicatos españoles con los que se desarrollan a escala europea. En esos años se producen varias huelgas generales contra determinadas medidas gubernamentales, relacionadas generalmente con reformas laborales o de las pensiones, mostrando de nuevo la dimensión política del movimiento, pero en este caso contra “policies” concretas y no contra el gobierno o del régimen político. El panorama organizativo se hace más plural, relacionado con la línea de fractura centro periferia; logran un notable arraigo social también sindicatos de ámbito no estatal, especialmente en la Comunidad Autónoma Vasca y Galicia.

Cabe ahora la hipótesis de que en el contexto de la “globalización” neoliberal y de la Unión Europea los sindicatos asuman una nueva dimensión sociopolítica, entrando así a cuestionar no sólo políticas concretas sino también el discurso y el proyecto ideológicos que las impulsan, en un contexto de crisis de la “concertación social”.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 21

En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz

4.    CASO PRÁCTICO: TRANSICIÓN POLITICA Y CONSOLIDACIÓN DEMOCRÁTICAS ESPAÑOLAS, EN LA CALLE

La muestra objeto de análisis que obtendremos, cambiará su tamaño en función del estudio concreto que elijamos.

Para el estudio de los espacios de la movilización de los partidos políticos y de los movimientos sociales, utilizaremos aquí una muestra de 4.983 manifestaciones celebradas en Madrid-capital durante el periodo 1975-1996. Para la localización de eventos, se utiliza la metodología explicada en la variable 2. Este periodo se ha dividido en cuatro etapas temporalmente distintas, delimitadas por los distintos cambios habidos en la presidencia del gobierno (Arias Navarro, Suárez, Calvo Sotelo, Felipe González), con volúmenes de conflictividad y challengers (actores y demandas) bien distintos.

El análisis comparativo se realiza sobre porcentajes respecto del total  de la muestra  obtenida para cada etapa, permite apreciar de modo gráfico la evolución de lo político hacia lo social (despolariación ideológica). Resulta interesante comparar la relevancia que tiene en cada una de ellas el porcentaje total de movilizaciones convocadas por partidos políticos de todo el espectro ideológico, frente a las organizadas por los distintos movimientos sociales. Al ser una muestra, los porcentajes de unos y otros en cada etapa ilustran  sobre su eco y presencia en los medios de comunicación, en donde de forma casual o interesada, se realzan y solapan los conflictos  por ausencia o exceso de movilización.

Se observa que el peso de la presión política en la calle disminuye conforme se afianza el sistema político- parlamentario, frente a ello la presión social aumenta ya que se generan nuevos problemas y nuevas metas.

Si en la etapa del gobierno de Arias Navarro, la presión estrictamente política se producía en 3 de cada 10 movilizaciones, en la etapa PSOE, las convocatorias de estas características se reducen a un tercio y alcanza el 34,2% de asistentes. Los movimientos sociales, sobre todo el sindical, llevan la iniciativa en un 70% de las convocatorias y aumentan en más de 20 puntos su protagonismo en la última etapa.



En cuanto al respaldo movilizador, su protagonismo se duplica en igual espacio temporal. La única excepción en las tendencias se observa en el porcentaje de asistentes durante la etapa de Calvo Sotelo. Tiene su explicación: a los dos días del inicio de su mandato se celebró la macromanifestación por las libertades contra el golpismo. Contabilizada como manifestación unitaria, recibió el apoyo social de la práctica totalidad de la ciudadanía. Esta segunda etapa de UCD hubo en general niveles de baja movilización en un gesto generalizado de moderación ante las aún recientes incertidumbres golpistas.

“Cuanto más pequeño es el potencial de influencia de un grupo, más recurren a las manifestaciones”, podemos concluir que cuantas más llamadas a la movilización por parte de las organizaciones y mayor respaldo por parte de la ciudadanía menor es la atención inicial prestada por los poderes públicos o privados a las peticiones de estos colectivos que de una forma u otra se siente agraviados o desatendidos. No todos los MMSS promueven el cambio. Los denominados en ocasiones “anti-movimientos” nos muestran también que los intereses son claramente reactivos y conservadores.

Las gráficas que reflejan el peso movilizador de cada movimiento social, por etapas de gobierno, hablan por sí solas si bien es conveniente hacer alguna precisión y comentario. El eje de coordenadas propuesto en cada diagrama difiere en su porcentaje, dadas las diferencias de magnitudes entre unos movimientos y otros.

Etapa Arias Navarro

Se analiza aquí desde 2ª Gobierno (11-3-1975, hasta su cese, el 6-7-1976). Breve periodo de un año y cuatro meses, en donde además de su alta politización, 4 de cada 10 convocatorias proceden del movimiento obrero o sindical. Movimientos sociales históricos, muy politizados en etapa de efervescencia pre-revolucionaria. Fuerte represión y desmoronamiento del régimen.

Etapa Adolfo Suárez

Desde el 7-7-1976, hasta el 23-2-1981. Desciende la presión política. Pactos de distensión de la movilización por parte del gobierno y la oposición. Sigue la fuerte presión sindical, algo más moderada por parte de los dirigentes que de las propias bases, aún en efervescencia. Fuerte presión del movimiento vecinal hasta la llegada de los ayuntamientos democráticos, en contra de la carestía y a favor de nuevos equipamientos sociales. La extrema derecha se niega a perder la calle y sigue actuando con cierta permisividad.

Etapa Calvo-Sotelo

Periodo que va desde su investidura, el 25-2-1981 hasta su cese, el 1-12-1982. Apoyo unitario de las instituciones democráticas, se produce una desmovilización en los principales movimientos, a excepción del alternativo que despunta con temas como la objeción de conciencia, la moratoria nuclear, o el derecho al aborto. El movimiento vecinal se vuelca en apoyo a los afectados por el síndrome tóxico.

Etapa Felipe González

Desde su nombramiento el 2-12-1982 hasta el 31-12-94. Resulta difícil resumir un periodo tan dilatado. Apuntar el descenso de la politización y el fuerte aumento de pluralidad microconflictiva. Se produce una fuerte presión sindical, aunque algo menor que en las etapas de gobiernos UCD. Aumento de la presión vecinal. Ascenso de la presión movimiento Anti-OTAN y campañas pro parques naturales y a favor de la insumisión. Aparecen movimientos conservadores como el corporativo y las marchas agrarias sobre Madrid. Emerge también el movimiento solidaridad, el movimiento Okupa, y se inicia el boom de internet.

Para concluir y entroncando los resultados con las teorías de EOP, podríamos afirmar que en el caso español se pasa de un sistema fuerte, centralista y con claro predominio del ejecutivo, a un sistema algo más débil, a medida que se desarrolla el Estado de las Autonomías, y se materializa la descentralización lográndose un cierto equilibrio entre los aparatos del poder ejecutivo, legislativo y judicial. El marco general del contexto de la EOP- estatal española de los noventa, comparados con los otros cuatro países (del estudio de Kriesi), se podría resumir en un modelo de semi-exclusión, con fórmulas de cooptación informal. Añadir una multiplicidad de puntos de acceso, con modelos de inclusión informales. En las EOP-locales tenemos un amplio abanico de casos: por un lado, EOP de plena exclusión en donde se ignora y se reprime a los MMSS, y otros de plena integración procedimental con estrategias de inclusión, acceso y ejercicio de veto por parte de los nuevos movimientos sociales.

En el estado español la progresiva descentralización favorece el desarrollo de nuevos puntos de acceso en los niveles regional o autonómico y local, configurando nuevas EOP facilitadoras e incluyentes en su mayor parte.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 18

En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz

EL ESTUDIO DEL CONTEXTO POLÍTICA A TRAVÉS DE LA PROTESTA COLECTIVA. LA TRANSICIÓN POLÍTICA ESPAÑOLA EN LA CALLE

1. CAMBIO POLÍTICO Y ESTRUCTURA DE OPORTUNIDAD POLÍTICA (EOP)

No se entiende  el cambio societal sin el concurso de lo social y lo político. La política es un producto de la sociedad. La dimensión política nos traslada a conceptos tales como liderazgo, partidismo, ideología, clases sociales, etc. La dimensión social viene dada por conceptos como acción colectiva, lo sectorial, ideas, sociedad civil, participación, etc. Ambas dimensiones se nutren entre si, compiten, colaboran o se ignoran. Algunos autores (Hirschman) detectan en la historia oscilaciones pendulares en la participación, entre el paso de la vida social privada a la publica y viceversa, quizás podríamos hablar también de etapas en que la que lo político domina sobre lo social y viceversa.  Marc Nerfin, Francisco Salinas, Tomás Villasante, coinciden en que en las sociedades avanzadas existen básicamente, tres protagonistas sociales: el Estado o Sector Público (El Príncipe), un espacio lucrativo o  Sector Privado Mercantil (El Mercader), y un Tercer Sector, no lucrativo (la ciudadanía, la sociedad civil). Al Sector Privado no lucrativo o “Tercer Sector”, se le define por exclusión, ni es público ni tiene fines lucrativos.
Saber si las dimensiones política y social  se relacionan y tienen igual capacidad de transformación,o si por el contrario existen contextos  y ritmos propios. Por ejemplo, las ONG tienen un contenido no gubernativo, social, y no lucrativo pero se relacionan al menos con lo político. Según Marisa Revilla, en dos niveles: “Uno es el de las implicaciones políticas de sus acciones y de su presencia en determinados foros,implicaciones que cuestionan el discurso sobre el carácter apolítico de las ONG; otro es el de su contribución, en tanto que organizaciones, a la participación política de los ciudadanos”. La acción social produce efectos políticos,  y el proceso en sí implica prácticas de participación democrática.
Kitschelt  observó en su estudio sobre el movimiento antinuclear, el mayor o menor impacto de las campañas de los nuevos movimientos sociales depende de las características especiales  del contexto político existente en cada país. El concepto de EOP fue elaborado por Eisingery, Sidney Tarrow y Hanspeter Kriesi quien a partir de la distinción de tres grupos de propiedades generales de un sistema político  y su consiguiente combinación, diseña cuatro marcos generales de comportamiento de los miembros del sistema políticos respecto a los desafiadores  al mismo.
Kriesi habla  de estados fuertes y débiles, en función de su estructura institucional formal, considerando que la mayor o menor apertura a las demandas y la consiguiente mayor o menor debilidad de un sistema político depende de su grado de descentralización, del equilibrio alcanzado entre los aparatos del poder ejecutivo, legislativo y judicial, de la coherencia de la Administración Pública.
Los sistemas políticos fuertes se caracterizan por su impermeabilidad a los inputs de los desafiadores y su alta capacidad de imponer sus propios outputs, siendo débiles aquellos que facilitan la acción colectiva y su consiguiente éxito, ya sea procedimental o sustantivo.


CUADRO 1
Marcos generales de comportamiento de los miembros
del sistema respecto a los desafiadores


En cuanto a los procedimientos informales y estrategias dominantes del poder respecto a los desafiadores, Kriesi las califica de excluyentes o integradoras, y asegura que estas estrategias desarrollan su propia lógica, con independencia del marco institucional formal.
Combinando la división de estados “fuertes y débiles” con las distintas estrategias excluyentes o integradoras, Kriesi obtiene los cuatro marcos generales para hacer frente a los desafiadores, a los que aludíamos antes.

El interés de los marcos generales radica en su posible impacto en todas las movilizaciones desafiantes de un país concreto, sobre su volumen, sobre su forma y estrategias generales, así como sobre el nivel del sistema hacia el que se orientan normalmente estas movilizaciones.

El impacto de los MMSS sobre el sistema, puede incluir el reconocimiento del movimiento social como actor legítimo, o un cambio o giro de la política, o una transformación de la propia EOP.

El tercer grupo de propiedades de la EOP, configuración del poder en el sistema de partidos, barajaría los conceptos de Izquierda dividida/unida e Izquierda en el gobierno/en la oposición, determinando la aparición, consolidación y comportamiento de los nuevos movimientos sociales.

Kriesi realizó un análisis comparativo de la importancia de los nuevos movimientos sociales en cuatro países europeos (Alemania, Holanda, Suiza y Francia), basándose principalmente en la cuantificación de los “sucesos de protesta” entre los cuales incluye manifestaciones, entrega de firmas, boicots, disturbios y ocupaciones.

La existencia de un contexto político (EOP) incide determinantemente sobre los MMSS no podemos olvidar ni descartar la existencia de otras estructuras de oportunidad (cultural, económica, mediática, etc) también importantes. Igual que R. Gurr demostró que no todos los colectivos que sufren injusticias reaccionan contra ellas, sino que todo depende de la siempre relativa “percepción” del sentimiento de injusticia o frustración. Ronald Inglehart nos muestra la estrecha relación entre cambio económico, cambio cultural y cambio político. En sus estudios comparativos por países observa los cambios de valores que se producen en la población en los últimos 30 años.

La Estructura de Oportunidad Cultural (EOC), aún por definir, confluyen aspectos no facilitadores/obstaculizadores no estrictamente políticos sino más bien psicologicosociales. Necesidades de supervivencia o la falta de percepción o “concienciación” (Marx) por parte de los potenciales actores pueden influir en  “desaprovechar” cualquier coyuntura de EOP favorable.

Dieter Rucht denomina al entorno de los MMSS “estructura del contexto”, para “evitar introducir la connotación de cambios rápidos y para indicar la presencia de un entorno más amplio que el meramente político. Posiblemente, el contexto político sea el más importante, pero no es el único elemento constitutivo de uno de estos entornos”. Para Rucht, los MMSS participan activamente en el cambio de los discursos políticos, de las relaciones y equilibrios de poder, y de los símbolos culturales.



lunes, 7 de octubre de 2013

Resúmenes Fundamentos de Ciencia Política II: Sistema Político español Parte 50


En la asignatura de Fundamentos de Ciencia Política II: Sistema Político español del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sistema político español de Andrés de Blas Guerrero et alia. UNED 2010. Derechos reservados, sus autores.

1. Aproximación a la historia constitucional y al sistema político español: Tomás Javier Prieto González // 2. Los valores y principios de la Constitución de 1978: Yolanda Díez Suárez // 3. La estructura político-institucional española: Helena Cabal Cuesta - epígrafes 1, 2, 3 y 4 María Jesús Serrano Narváez -Epígrafes 5, 6 y 7 // 4. El Estado Autonómico: Sara González Galan


2.3 La organización territorial del Estado durante el franquismo.

Las declaraciones autonómicas de Cataluña, PV y Galicia fueron utilizados como argumento por parte de los grupos opuestos para justificar la conspiración militar que llevaría a la guerra civil. Frente a una España que se rompe, el bando franquista se alzaba con una nueva España que hacía de su unidad una de sus señas de identidad. Cuando acabó el conflicto no se conservó la intención de promover ningún tipo de identidad regional.

El centralismo radical se impuso hasta el final de la dictadura con un modelo de inspiración francesa. Trata de articular un absolutismo estricto dependiente del centro y que, en segundo lugar, generalizase las estructuras del Estado liberal. Franco, que despreciaba el liberalismo, quería acabar con sus representantes que eran responsables de la desintegración, el decrecimiento y el desorden.

El modelo centralista del franquismo se apoyaba en la división provincial. A través de gobernadores civiles y militares se tomaban decisiones desde el centro y se transmitían a las provincias. Las regiones sólo se usaban como identidades folclóricas como parte de la riqueza cultural del país, en ningún caso con fines políticos o de organización administrativa.

2.4. El debate constituyente en la Transición.

La transición fue una transformación pacífica y consensuada del régimen dictatorial por uno democrático cuya forma política es la Monarquía parlamentaria. La crisis del franquismo finalizó con la muerte del general y la apertura de un proceso entre miembros del anterior régimen y sectores opuestos.

Entre los asuntos abordados, cabe destacar la crisis económica internacional que añadía dificultades a la resolución de las cuestiones políticas, la presión de las Fuerzas Armadas y la necesidad de llevar a cabo una reforma territorial política y administrativa que llegaría con el actual Estado de las Autonomías. El cambio político culminaría con la redacción de un texto constitucional ampliamente aceptado.

El modelo del franquismo hizo evidente la necesidad de un nuevo modelo territorial que nación en los ochenta denominado Estado autonómico el cual se encuentra a medio camino entre el Estado unitario y el Estado federal. El texto constitucional lo define como la apertura de un proceso histórico con el que el Estado puede desarrollar su vocación o pretensión descentralizadora.

El impulso fundamental para la transformación de la estructura centralista de la distribución del poder provino de las comunidades históricas vasca y catalana. Algunos afirman que la definición de un movimiento nacionalista no se produjo hasta avanzado el siglo XIX, otros afirman que hay que hacer referencia a la escasa vertebración de España durante siglos.  Los dos objetivos principales de la nueva organización territorial eran dar satisfacción a las aspiraciones de autonomía de ciertos territorios y utilizar la descentralización política como palanca para realizar la reforma y la modernización de las viejas estructuras estatales del pasado dejando de lado un modelo de Estado unitario.

Tampoco se inclinó por un modelo de Estado federal ya que en su contra operaban diversos motivos como el rechazo hacia el modelo por amplias capas de la sociedad pues lo identificaban como el desorden y el cantonalismo de la primera República. Además, se atenía la totalidad de la derecha y algunos importantes sectores como el ejército y buena parte de la burocracia. Una segunda razón era la desigualdad del sentimiento autonomista. Por último, existía una razón funcional: la sustitución de la Administración por un sistema organizativo nuevo tenía una serie de riesgos que parecía mejor no correr.


jueves, 29 de agosto de 2013

Resúmenes Fundamentos de Ciencia Política II: Sistema Político español Parte 17


En la asignatura de Fundamentos de Ciencia Política II: Sistema Político español del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sistema político español de Andrés de Blas Guerrero et alia. UNED 2010. Derechos reservados, sus autores.

1. Aproximación a la historia constitucional y al sistema político español: Tomás Javier Prieto González // 2. Los valores y principios de la Constitución de 1978: Yolanda Díez Suárez // 3. La estructura político-institucional española: Helena Cabal Cuesta - epígrafes 1, 2, 3 y 4 María Jesús Serrano Narváez -Epígrafes 5, 6 y 7 // 4. El Estado Autonómico: Sara González Galan


La definición del régimen parlamentario

La moción de censura al Gobierno o a alguno de sus miembros, puede partir de cualquiera de las dos Cámaras y ha de presentarse por escrito, estar motivada y ser firmada por un grupo parlamentario, 50 diputados o 35 senadores. Entre su presentación y el correspondiente debate han de transcurrir 5 días y deberá ser aprobada por mayoría absoluta.

Si es rechazada, no tendrá ulterior trámite en la otra Cámara y no podrá ser presentada de nuevo, por los mismos firmantes, antes de 3 meses.

Si es aprobada, se trasladará de inmediato a la otra Cámara para que proceda de igual manera. Si es nuevamente aprobada se entenderá definitivamente ultimado el trámite de censura.

Si es aprobada en una Cámara y rechazada en la otra, la discrepancia será resuelta en una sesión conjunta de Congreso y Senado.

Por su parte, la cuestión de confianza, puede ser planteada por el Gobierno sobre la aprobación de un Proyecto de Ley que incorpore las bases de su actuación programática en supuestos de especial interés para el país. No se puede presentar más que una vez en 3 meses y no más de 3 veces en el mismo período de sesiones. Se entiende concedida a menos que se presente una moción de censura contra el Gobierno, dentro de los 5 días siguientes. Si aquello no sucede, el Proyecto de Ley pasará al Senado, en el que se entenderá igualmente planteada la cuestión de confianza.

Si es rechazada la moción de censura en ambas Cámaras, el Proyecto de Ley quedará definitivamente aprobado.

Elaboración del proyecto de Constitución

-Congreso:
El 23 de diciembre de 1977, la Ponencia entrega a la Presidencia del Congreso el anteproyecto constitucional, siendo publicado en el Boletín Oficial de las Cortes Españolas (BOCE), con los correspondientes votos particulares de los diferentes Grupos Parlamentarios, el 5 de enero de 1978, abriéndose un plazo para la presentación de enmiendas por los Grupos Parlamentarios.

En esta fase se manifestaron ya divergencias sustanciales sobre determinados aspectos del texto, que llevaron a abandonar la Ponencia a alguno de sus miembros, hecho que no impidió , sin embargo, que todos sus componentes firmaran el informe presentado al Presidente del Congreso.

El 5 de mayo de 1978 se inicia el debate general en la Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Públicas, las negociaciones desbordan a la Comisión, pasando a ser tomadas las riendas por personalidades destacadas de los partidos políticos en sede extraparlamentaria, lo que va a producir una aceleración de los trabajos.

El 21 de julio, el Pleno del Congreso de los Diputados apruega el proyecto constitucional por 258 votos a favor, 2 en contra y 14 abstenciones.

-Senado:

Una vez que el proyecto fuera aprobado en el Congreso, debería ser debatido y aprobado en el Senado. En la discusión en el Senado se realizó una amplia revisión del texto, perfeccionándolo en muchos aspectos y moderando algunos criterios políticos.

La Comisión Constitucional introdujo modificaciones en un número significativo de artículos, adquiriendo importancia especial la referida a la Disposición Adicional, sobre la fórmula empleada para el reconocimiento de los derechos históricos de los territorios forales. Esta enmienda fue aprobada merced a la unión de todos los grupos frente al criterio de UCD y al apoyo de 3 senadores de designación real, situados en diferentes grupos parlamentarios.

Se inició la deliberación en el Pleno el 25 de septiembre introduciendo modificaciones al texto aprobado en el Congreso, después de amplios debates en torno a la enmienda citada anteriormente, que fue finalmente derrotada, constituyendo uno de los motivos por los que, posteriormente, los parlamentarios vascos denegaron su aprobación a la Constitución.

-Comisión mixta Congreso-Senado:

Tuvo que ponerse en marcha debido a las divergencias sustanciales existentes entre el texto aprobado por el Congreso y el que resultó aprobado por el Senado, para poder aprobar un texto único, permitiendo la redacción última una mejora técnica del texto acordado. Su informe fue publicado en el Boletín Oficial de las Cortes el 28 de octubre de 1978.

Por último dicho informe de la Comisión mixta fue aprobado en ambas Cámaras, en sesiones separadas, el 31 de octubre. Una vez cumplido el trámite parlamentario el texto se somete a la aprobación de la Nación, mediante referéndum, convocado por Real Decreto de 3 de noviembre para celebrarse el 6 de diciembre de 1978.

Tras la mayoritaria aprobación del texto, la Constitución fue sancionada y promulgada por el Rey el 27 de diciembre y publicada en el BOE el 29 de diciembre de 1978.

.Características del proceso constituyente

Habría que destacar  2 rasgos, su larga duración (15 meses desde el nombramiento de la Ponencia redactora del borrador hasta su aprobación por ambas Cámaras o 17 si se llega hasta la definitiva aprobación por el cuerpo electoral) y los acuerdos alcanzados entre las diferentes fuerzas políticas, en los puntos más conflictivos surgidos a lo largo del citado proceso.

Esta dilación en el tiempo obedeció a diversos motivos, en primer lugar al imponer una doble lectura debido al carácter bicameral de las Cortes. En segundo lugar, la política de pactos llevada a cabo por los diferentes grupos parlamentarios, los cuales, partiendo de posiciones ideológicas muy dispares, suponían un arduo trabajo de conciliación, así como de cesiones de todas las partes en conflicto.
A pesar de las naturales discrepancias existentes, eran más los criterios que se compartían, destacando dos: el primero, el deseo de aprobación de un texto homologable con el de los Estados de nuestro entorno; el segundo, el intento de todos los grupos parlamentarios de superar la muy negativa tradición de nuestra historia constitucional, de fundamentar la Constitución en criterios partidistas, con exclusión de los oponentes.

Las cuestiones en las que existía un claro enfrentamiento, se saldaron con soluciones ambiguas que, bien pospusieron el problema al legislador ordinario posterior, o bien abrieron un proceso que se desarrollaría a través de políticas concretas, caso de las autonomías.

Así, frente a la dicotomía entre rupturistas y continuistas, se optó por la vía intermedia de reforma total de las Leyes Fundamentales franquistas, mediante la aprobación de una Constitución.

El objetivo de lograr el consenso más amplio hizo posible la elaboración de una Constitución que contentase razonablemente a todos o al menos a una mayoría muy amplia, pero no hay que mitificar ese consenso. Uno de los ponentes, Herrero y Rodríguez de Miñón, señala algunas “falsas vías de consenso”:  Primero, ante la imposibilidad de lograr un acuerdo sobre el Estado Autonómico, optar por un mandato al legislador para el futuro; segundo, el uso de numerosos términos ambiguos que podría satisfacer a las partes encontradas en los debates sobre los contenidos políticos, por ejemplo, en el derecho a la vida usar el término “todos” en vez del de “las personas”; y tercero, la constitucionalización de “falsos universales concretos”, es decir nombrar a determinados colectivos que, en realidad, están englobados en el contenido de las normas y que sólo tiene un valor retórico, por ejemplo, el artículo 48: “los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural”, objetivos ya recogidos en el artículo 23 y 9.2.

Todo ello contribuyó a que se califique la Constitución de 1978 como demasiado larga y ambigua. A día de hoy, el Tribunal Constitucional a través de su jurisprudencia, ha delimitado y precisado la mayoría de las ambigüedades del texto constitucional.