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domingo, 1 de noviembre de 2015

Relaciones entre escuela y comunidades-contextos

 
Tal como afirma Varenne (2006) se debe considerar unos cuantos detalles etnográficos. Estos detalles constituyen la situación inmediata de los alumnos, su medio, lo que se llama con frecuencia su contexto. Es en ese medio donde ellos operan, y es ahí donde se ofrecen los incentivos y frenos que determinan las biografías de los estudiantes. Las relaciones entre el ámbito escolar y su entorno más inmediato sociocultural, se vinculan permanentemente con  los diversos procesos sociales, que además no dejan de interactuar entre las diferentes instancias de la sociedad de acogida. “El contexto ha de ser concebido no sólo como un conjunto de relaciones entre individuos, sino como un conjunto, difícilmente demarcable, de relaciones de relaciones” (Velasco, Castaño y Díaz, 2006:316).

Los entornos escolares en riesgo no son ajenos a ciertos contextos y dinámicas generadas por las políticas sociales y educativas llevadas a cabo. Escudero (2005) y otros autores, afirman que hay que reconstruir las historias escolares de los estudiantes en situación de vulnerabilidad para evidenciar los incidentes críticos en estos procesos que han determinado la creación de si identidad de alumnos en riesgo de exclusión.

Algunos autores subrayan la importancia del contexto donde se desenvuelven los alumnos. En concreto, Spindler (2006) señala que no sólo es fundamental atender a lo que se enseña en la escuela sino se debe considerar de igual modo a la adquisición de conocimientos en el hogar y la propia comunidad. Por tanto, el conjunto de relaciones afecta significativamente al desarrollo curricular del individuo.

Bohon, Garber y Horomtz (Martos, 2014:22) señalan las variables que determinan el fracaso y el abandono escolar, alguna puede estar relacionada con familias desestructuradas, en particular los resultados señalan como una población de riesgo a los adolescentes que viven en esos contextos familiares, sobre todo si no hay presencia paterna. Además muchos de esos adolescentes presentaban otros factores de riesgo, como el consumo de drogas, que inciden en las expectativas que tienen hacia los estudios y determinan el abandono escolar.

Tal como sostiene Moreno (2001) de todos los agentes de socialización, la familia es el más importante además del primero en presentarte, y en muchos casos, es el último en desaparecer. El entorno familiar conforma el lugar donde los niños y niñas se desarrollan social y psicológicamente. Los factores sociales intervienen a través de los padres y madres, configurando junto a la escuela las normas, valores y conductas del individuo. Por tanto, cualquier estudio etnográfico que se ocupe del fracaso escolar no debe circunscribirse al contexto escolar, sino debe atender a las prácticas desarrolladas en los ambientes familiares. 

La sociología de la educación ha dado cuenta también de las desigualdades sociales en la escuela mediante la posición de las familias de los alumnos en las relaciones de producción económica. La institución escolar se presenta, pues, como una caja negra atravesada por flujos inputs y outputs (Lahier, 2008:49). Es decir, el ambiente escolar es un lugar de distribución o de división de los grupos escolares como un sitio de reproducción de las relaciones de grupos o clases de la sociedad. Lahier apunta a que al relacionar el fracaso escolar con las características sociales de las familias de los escolares no son capaces de capturar el proceso del fracaso propiamente dicho, sino la reproducción escolar de la estructura de clases sociales.

Estudios como los llevados a cabo por Ruiz-Gallardo, Verde y Valdés (2013) analizan el impacto en las trayectorias educativas de un grupo de alumnos con dificultades educativas. Estos alumnos experimentaron un cambio cuantitativo y cualitativo en los resultados académicos y en su comportamiento personal gracias a la participación de un programa de aprendizaje articulado en torno a actividades extraescolares. Los resultados evidenciaron una notable reducción en el porcentaje de abandono y fracaso en el grupo estudiado. Este cambio vino acompañado de un cambio significativo en el ambiente del aula motivado por la mejora de las habilidades sociales, motivacionales como en el autoconcepto.

Por último investigaciones como la llevada a cabo por Olmo (2007:200) ha argumentado que “la falta de adecuación de las estructuras educativas a los cambios sociales rápidos y profundos ha provocado la desorientación de muchos profesionales de la enseñanza, cuyo papel fue aprendido, configurado y puesto en práctica para un modelo distinto de sociedad”, una que es bien diferente a la actual. En este contexto se desarrollan todos los procesos de relaciones entre los diferentes actores que conviven con la problemática del fracaso escolar, con una casuística difícil de analizar. Pues el proceso de cambio apuntado anteriormente (uno vertiginoso) sigue desorganizando la mecánica del sistema educativo en su conjunto.
Bibliografía:
Escudero Muñoz, J. M. (2005) Fracaso escolar, exclusión educativa: ¿de qué se excluye y cómo?, Revista de currículum y formación del profesorado, 1 (1), Universidad de Murcia. 

Lahire, B. (2008) Un sociólogo en el aula: objetos en juego y modalidades. En Jociles y Franzés ¿Es la escuela el problema? Perspectivas socio-antropológicas de etnografía y educación. Editorial Trotta. Madrid.
Martos, J. (2014) Estudiantes en riego de exclusión educativa en la enseñanza secundaria obligatoria en Andalucía: Hacia una comprensión desde el discurso político y del profesorado. Editorial de la Universidad de Granada.
Moreno, E. (2001) Análisis de la influencia de la familia en los hábitos lectores de sus hijas e hijos: un estidio etnográfico. Contextos Educativos, 4. Pp. 177-196.
Olmo, M. (2007) La articulación de la diversidad en la escuela: Un proyecto de investigación en curso sobre las “Aulas de Enlace”. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, enero-junio, vol. LXII, nº 1. Pp. 187-203. 
Ruiz-Gallardo, J., Verde, A., y Valdés (2013) Garden-Based Learning: An experience with at risk secondary education students. En Journal of Environmental Education, 44. Pp. 252-270.  
Spindler, G. (2006) La transmisión de la cultura. En Velasco y Castaño Lecturas de antropología para educadores Editorial Trotta. Madrid.  
Varenne, H. (2006) Jocks y Freaks: La estructura simbólica de la expresión de la interacción social entre alumnos americanos de los últimos cursos de bachillerato. En Velasco y Castaño Lecturas de antropología para educadores Editorial Trotta. Madrid.
Velasco, H., Cataño, F., y Díaz, A. (2006) Lecturas de antropología para educadores. El ámbito de la antropología de la educación y de la etnografía escolar. Editorial Trotta. Madrid.  

sábado, 28 de junio de 2014

Menores transexuales en la escuela: la familia decide

Artículo de Javier Ramajo publicado el 23 de junio de 2014 en eldiario.es


Las familias con menores transexuales serán los responsables del trato dispensado hacia éstos en los colegios andaluces. Los padres y madres decidirán cómo los profesores y compañeros han de dirigirse y actuar hacia un menor transexual, considerando siempre el género con el que se siente identificado el alumno o la alumna. Es la conclusión más importante que se desprende del protocolo de actuación sobre identidad de género en el sistema educativo andaluz, que este viernes presenta la Junta de Andalucía, después de que se apruebe la ley en el Parlamento.
El protocolo, que tiene como finalidad ofrecer pautas que permitan abordar de la forma más adecuada la atención educativa a los menores transexuales, garantizando el libre desarrollo de su personalidad y la no discriminación por motivos de identidad de género, es fruto del que la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA) puso en la mesa del consejero de Educación el pasado octubre ante la demanda de varias familias de menores con problemas en colegios públicos y concertados de Andalucía, que tuvo en el colegio San Patricio de Málaga el caso más conocido.
El texto, al que ha tenido acceso eldiario.es/andalucia y que incluye también las aportaciones de la Asociación de Madres y Padres de Menores Transexuales 'Chrysalis', incluye una serie de medidas educativas básicas en el centro que se contemplarán en el plan de convivencia y en el plan de igualdad del colegio, e implica especialmente al equipo docente a la hora de, por ejemplo, "indicar al profesorado y personal no docente del centro que se dirija al alumno o alumna por el nombre con el que acuerden la familia y el o la menor" o "adecuar la documentación administrativa del centro en aquellas situaciones en las que sea necesario (listas de clase, boletín informativo de notas, carnet de estudiante...)".
También, en los casos en los que el centro no disponga de aseos o vestuarios unisex, "se garantizará que tenga acceso a los aseos y vestuarios que le corresponda de acuerdo con su identidad de género". Asimismo, si en el centro es obligatorio vestir un uniforme y éste es diferenciado, se deberá reconocer el derecho de vestir con uniforme femenino o masculino en función de la identidad de género. Independientemente de la exigencia o no de uniforme se garantizará, en cualquier caso, la igualdad en el uso de cualquier vestimenta.
Se trata de un texto que ha sido consensuado entre Consejería de Educación y colectivos transexuales. Los problemas en algunos centros escolares han provocado que su elaboración haya discurrido paralela a los últimos trámites de la ley de transexualidad, que se aprueba este miércoles y que exige este tipo de protocolos en ámbitos específicos. En este caso, se pretende acabar con la discriminación por identidad de género en los centros educativos, en coherencia con el espíritu de la ley regional.
El vacío normativo existente hasta la fecha hacía que los directores de los centros pudieran negarse a tratar de una u otra manera a los menores transexuales, algo que ya no será posible a la luz de un protocolo que marca el interés superior del menor en todos los aspectos relativos a su interrelación con profesores y compañeros, en relación con el género que los menores sienten como propio, y en la coordinación de posibles actuaciones conjuntas en su beneficio.

El objetivo de esta herramienta, de obligado cumplimiento, es prevenir y evitar situaciones de transfobia, discriminación, exclusión, acoso escolar o de violencia de género, desde una coordinación institucional que permita identificar sus necesidades y adoptar, en su caso, medidas que faciliten una adecuada respuesta educativa y de asesoramiento a los menores, su familia y al profesorado. El protocolo y las medidas o consideraciones recogidas en él deberán ser atendidas en todos los centros sostenidos con fondos públicos del sistema educativo andaluz.
"La transexualidad cuando se manifiesta en edades tempranas puede presentar una especial vulnerabilidad que se traduce en problemas de integración y de rechazo social, que en el ámbito educativo pueden desembocar en un índice de abandono escolar no deseado y fracaso escolar, con la consiguiente repercusión en el futuro personal y profesional", argumenta el protocolo.
Detección e intervención inicial con el alumnado
El texto hace hincapié en situaciones en las que, por ejemplo, la familia comunica al centro una identidad de género de un menor escolarizado o en proceso de escolarización. La dirección del centro educativo trasladará esta información al equipo de orientación para analizar el caso y poder identificar las necesidades educativas, contando con el consentimiento expreso del padre, madre o representantes legales.
Además, cuando cualquier miembro del equipo docente observe en un alumno o alumna la presencia de conductas transexuales que manifiesten una identidad de género no coincidente con el sexo asignado al nacer, lo comunicará a la familia a través de una entrevista donde se recomendará iniciar un proceso de análisis para favorecer su adecuada integración en el centro.
También se asesorará a la familia sobre los recursos del Servicio de Salud de atención primaria que le correspondan. La valoración del menor será remitida al centro educativo, a través de la familia y previo consentimiento de ésta, con recomendaciones a seguir para la adecuada respuesta educativa en relación con el género que el menor sienta como propio.
Como medidas complementarias, el protocolo también contempla la conveniencia de ofrecer formación especializada a los equipos docentes y equipos directivos. En cualquier caso, se incluirá en la oferta formativa la diversidad sexual y de género, haciendo especial hincapié en el conocimiento de la realidad transexual, y el protocolo contempla que se impartan talleres de sensibilización e información al alumnado acompañados de asesoramiento por profesionales en la materia.

Artículo de Javier Ramajo publicado el 23 de junio de 2014 en eldiario.es

jueves, 19 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 27

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

C) La familia se organiza en torno a la división sexual del trabajo

La división sexual del trabajo hace que cada vez más exista una cooperación entre hombres y mujeres en la resolución de los problemas inherentes a la vida cotidiana. Esta cooperación ya existía con el hombre premoderno, cuando la organización social de los tiempos y espacios de producción(fábrica y empresa)  y reproducción(familia). Esta cooperación asimétrica, puesto que se establece desde la desigualdad y la jerarquía entre hombres y mujeres, no ha estado exenta de conflictos pero ha facilitado la reproducción humana. No es absurdo relacionar que el incremento de las familias monoparentales y gineparentales con la reducción de la división sexual en el trabajo y con el incremento de la autonomía de las mujeres. Este incremento de la individualidad no implica la falta de solidaridad y cooperación elegida entre hombres y mujeres.

En las sociedades premodernas, estructuradas sobre una economía agrícola los hombres y las mujeres de toda edad participaban de espacios y tiempos de trabajos comunes, más allá de la asignación y prohibición de tareas  a uno u otro sexo y de la existencia de algunos ámbitos segregados. Con la primera modernidad llega una nueva forma de entender la división sexual en el trabajo. El liberalismo político aporta una la nueva concepción de vida social; que separa los asuntos públicos de los asuntos privados.

Durante los siglos XIX y XX se conforma y se consolida el modelo ideal de mujer "ama de casa" y de "madre amantísima" que realiza su actividad cotidiana en el ámbito privado familiar y coopera con el esposo que trabaja fuera del hogar, siendo ambos mantenedores del grupo familiar.

Hasta fechas muy recientes ser una buena madre y esposa significa atender a los hijos en sus necesidades físicas, psicológicas, emocionales y morales, marcar pautas en la vida cotidiana, hacer el seguimiento escolar, atender el hogar, el marido y estar disponible para cubrir las necesidades del grupo doméstico las veinticuatro horas del día. Ser padre implica traer el dinero a casada y marcar la ley dentro del hogar.

Pero en la actualidad se ha impuesto la "doble presencia" de las mujeres(trabajo remunerado y trabajo doméstico-familiar), ahora bien las madres pueden experimentar dificultades en el ejercicio de la función materna por causa de su "doble presencia, sus actividades y funciones dentro del hogar no se han modificado. Sin embargo, este trabajo de ha visto reducido en términos cuantitativos tenemos pocos hijos y porque el trabajo doméstico ha experimentado transformaciones técnicas(lavadoras de ropa y vajillas, nevera, etc.). A los hombres se le demanda que realicen trabajo no pagado y que entren en un campo de acción que las mujeres han dominado mucho más que ellos.

Desde una perspectivas cultural podemos afirmar que la división sexual del trabajo dentro del hogar ha perdido legitimidad histórica. Esta legitimidad fue sustentada bajo argumentos y creencias que reforzaban la posición superior de los hombres en el orden social, material y simbólico. Sin embargo, las investigaciones tratan de conocer los cambios actuales de las prácticas de reparto del trabajo reproductivo-familiar entre hombres y mujeres.

martes, 17 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 25

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco


Sobre la familia y función materna en la primera modernidad

En las sociedades preindustriales las tareas masculina y femeninas se realizaban en espacios y tiempos polifuncionales. Mujeres, hombres, niñas y niños compartían la vida cotidiana  en un marco de desigualdades por el orden social establecido. La maternidad implicaba a la madre en un corto período de tiempo a la crianza y sin dejar de participar en los trabajos de subsistencia del grupo, al tiempo que la socialización de las criaturas se realizaba en un marco comunitario.

La antropología ha demostrado que en la gran mayoría de las sociedades conocidas siempre ha existido diferenciación de sexo en las prácticas de actividades. Siendo el dispositivo básico social de orden patriarcal.

La reproducción humana ha permitido la continuidad de la especie , la gran mayoría de las sociedades conocidas siempre han dado a la función materna un reconocimiento simbólico de segundo orden, siempre subordinado a la importancia del poder y en hacer masculino.
En los siglos XIX y XX cuando de expande en Occidente la industrialización , la urbanización y el liberalismo político y económico, la función materna adquiere nuevas dimensiones.

En la teoría política del Estado moderno la sociedad contempla dos esferas: la de los asuntos públicos y la de los asuntos privados. La división sexual en el trabajo queda asociada a esta dicotomía de la sociedad y de la vida humana.
Los derechos de la ciudadanía son un atributo masculino y las mujeres reciben los derechos derivados del padre o del marido. La maternidad no implica la adquisición de derechos si no es a través del padre.

El contrato civil del matrimonio refuerza la subordinación y dependencia de las mujeres al marido a todos los efectos familiares, sociales, políticos y económicos. La maternidad y la primera crianza de los hijos se privatiza y la función materna pasa a ser  objeto preferente de la iglesia, higienistas, moralistas, pedagogos y educadores. Aunque los acontecimientos básicos del ciclo familiar -nacimientos, matrimonios y defunciones-, deberán pasar ahora por el registro civil.

El nuevo modelo de familia moderna y al mismo tiempo patriarcal intervienen, además mecanismos jurídicos y políticos, otros elementos de índole ideológica y educativa que serán claves para la expansión del modelo y si interiorización social a través de la propia familia y la escuela.

A lo largo del siglo XIX se expande lentamente el ideal burgués de la figura de "ama de casa", modelo de mujer que en la segunda mitad del siglo XX se constituirá como hegemónico en el mundo occidental. La representación de la "buena madre" supone su presencia insustituible en la crianza a lo largo de los primeros años de la criatura(no sólo durante la lactancia). Este modelo se expandirá entre la élite de la clase obrera gracias al incremento del bienestar material de las familias. En algunos países europeos se amplían los derechos sociales y laborales de los trabajadores y empleados en tanto que maridos y padres(prestaciones económicas para esposas e hijos), y las hijas de madres obreras empiezan a quedarse en el nuevo hogar de casadas para cumplir el mandato del modelo ideal de maternidad y vida familiar. La primera modernidad fue consolidando la privatización y psicologización de la función materna mientras excluía a las madres del trabajo remunerado.

En el siglo XX, los países anglosajones de tradición liberal mantendrá la idea de que el poder estatal no debe intervenir en la esfera de los asuntos privados y familiares, y por ello no promueven políticas familiares explícitas.

En los países de tradición católica del centro y sur de Europa el Estado interviene abiertamente con políticas familiares pronatalistas que premian y subsidian la maternidad, educativas muy discriminatorias por razón de sexo. Un tercer modelo de intervención sobre las familias se plasmará en las socialdemocracias del norte europeo, donde ya en los años treinta del siglo XX, su derecho a las mujeres a la maternidad, su derecho al trabajo remunerado y el derecho de la primera infancia a una atención de calidad.

El "contrato de género"(Iréne Thery) de la primera modernidad vinculaba indisociablemente tres elementos: la desigualdad de sexos, la maternidad de la mujeres y la indisolubilidad del matrimonio. Han tenido que pasar casi dos siglos para que el primer "contrato de género" no ha sido lineal ni uniforme. Contrariamente, ha estado marcado por las desigualdades entre grupos sociales.

La categoría de mujer, en un sentido genérico, incluyen situaciones y experiencias sociales de mujeres muy diversas y muy desiguales(en el acceso a los recursos hoy disponibles en nuestra sociedad).

En el siglo XXI,

  • (1), el ethos de la domesticidad ya no tiene credibilidad en  España, entre las mujeres jóvenes, puesto que la mayoría rechazan ser reconocidas como amas de casa
  • (2), el amor romántico ha dejado de ser un mito, ya no es para siempre, ya que se incrementan las rupturas conyugales y cada biografía individual muestra la existencia de varias pareja a lo largo de su trayecto vital; y,
  • (3). el sentimiento de privacidad se vincula al derecho de todo hombre y toda mujer a gestionar su vida personal más allá de los modelos convencionales.


El aumento de parejas de hechos con hijos -parejas hetero u homosexuales-, las familias monoparentales, gineparentales, las parejas sin hijos, los familias recompuestas y las mujeres y hombres que no desean formar familia. Esta diversidad de las formas de hacer, pensar y vivir lo familiar en España está comportando, la aprobación de nuevas regulaciones de las relaciones de familia.

La fragilidad en los pactos privados de pareja lleva al aumento de los hogares monoparentales y familias recompuestas, lo que supone, en términos de filiación, dos movimientos aparentemente opuestos. Por un lado, el reforzamiento de la filiación por vía maternal y por otro, el vinculo filial con el padre biológico del padre(custodia compartida). Uno y otro fenómeno significan en nuestro sistema familiar la alianza pierde peso mientras que la filiación de refuerza.

lunes, 16 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 24

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

Tema 3.-La intersección entre lo público y lo privado: trabajo, familia y formas de participación de las mujeres.

Capítulo 10- Brullet, Cristina(2004): "La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI, Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp. 213-228).

-"La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI". Crisina Brullet.

En las últimas décadas la sociedad occidental ha experimentado diversos procesos de cambio, sobre todo en Europa. Las mujeres, junto a otros colectivos, fueron excluidas de los derechos de la ciudadanía y la función materna quedó sujeta a un sistema familiar, el patriarcado.

Desde finales del siglo XX este proceso de cambio en la vida social se ha acentuado, comenzando así un proceso de despatriarcalización de nuestro sistema familiar.

La despatriarcalización ha abierto la posibilidad de mejorar el desarrollo humano y la equidad entre sexos y generaciones. Pero al mismo tiempo genera nuevos riesgos y problemáticas sociales. La función materna es redefinida y reubicada en la sociedad puesto que las mujeres hemos incrementado nuestros derechos y opciones de vida.

Hoy en día tenemos la posibilidad de gestionar nuestra capacidad reproductiva. Pero al mismo tiempo se han activado otros procesos de carácter estructural, relacionados con la organización social que se resisten al cambio, nos impiden tener los hijos que queremos, suceso que ocurre en España.

-Sobre la fecundidad, la maternidad y las políticas familiares: una discusión desde la sociología de la familia

La maternidad es una experiencia femenina por excelencia. Sin mujeres que deseen tener hijos no hay sociedad con futuro posible.

El demógrafo J. A. Fernández, sostiene que ante la constante disminución de la fecundidad en España, existen tres posibles escenarios para la evolución demográfica en nuestro país, y explica:

En primer lugar, si las tendencias actuales se mantienen indefinidamente, la especie humana terminará desapareciendo. En segundo lugar, es que se produzcan a partir de ahora ciclos de declive demográfico seguidos de períodos de recuperación. con el resultado de promedio, de un crecimiento en torno a cero. Y, por último, es que teniendo en cuenta la evolución  del modelo de reproducción cada vez menos centrado en la familia, la regulación demográfica se asuma como objetivo colectivo explícito.

En la frase "reproducción humana menos centrada en la familia", todo depende del significado que queramos aplicar al concepto "familia".

La autora sostiene, que cuando el demógrafo hace referencia a la frase reproducción humana menos centrada en la familia se refiere a la familia convencional ( padre-madre-hijo viviendo bajo el mismo techo),en el cual la alianza matrimonial entre un hombre y una mujer es requisito ineludible para tener hijos legítimos.

En este supuesto la afirmación deja de ser válido si afirmamos que una madre y un hijo también son una familia.

Desde sociología de la familia, se dice que Occidente está viviendo un proceso de "desinstitucionalización de la familia".

Lo cierto es que los cambios en las posiciones sociales de las mujeres, junto al incremento de rupturas matrimoniales y las técnicas de reproducción asistida están generando la desinstitucionalización del modelo de familia convencional y hegemónico.  

En España como en otros países democráticos, se ha reformado el Código de familia y se están aprobando nuevas leyes sobre relaciones familiares, por ejemplo, sobre las uniones estables de pareja y sobre adopciones de hijos por parte de parejas del mismo sexo.
En definitiva, cuando una criatura nacida de una mujer o adoptada, es aceptada como hijo o hija, se establece un vínculo de filiación materna suficiente para crear una familia, con independencia de que exista una tercera persona o no.

Cabe suponer que en un futuro el sistema de reproducción humana menos centrado en la familia, supone mantener una visión androcéntrica de los procesos de cambio familiar. La crisis de la autoridad patriarcal en las relaciones de familiares en Occidente pone en peligro la institución en sí misma. Así hoy por hoy la existencia del vínculo filiación materna es suficiente para considerar que estamos ante un grupo familiar.

Aunque es cierto que un pasado muy reciente una familia legítima implicaba una alianza matrimonial previa cualquier filiación legítima.

A la frase que, "la regulación demográfica deberá asumirse como un objetivo colectivo explícito" (J. A. Fernández), es cierto que a mediados  de los años setenta la progresiva disminución de la fecundidad  en España situó el número de hijos por mujer en edad fértil en los mínimos mundiales a finales del siglo XX. Este fenómeno que ha generado debate académico y político sobre los efectos que puede producir en el futuro la sociedad española.

En la actualidad, la familia y las políticas familiares han pasado a formar parte de la agenda política de la mayoría de los partidos políticos. Dichas políticas, tienen como objetivo de incrementar la fecundidad de las mujeres españolas. Fernández Cordón en  1993, ya decía que la regulación demográfica acabaría asumiéndose en España como objetivo colectivo explícito.

El control de la natalidad y las políticas natalistas han sido prácticas asumidas en distintos tiempos y en lugares por los poderes públicos de países occidentales y no occidentales, en la actualidad sería impensable que en los países democráticos utilizaran dichas prácticas de reproducción.

En la actualidad, las mujeres han obtenido derechos reproductivos y tienen la libertad de gestionar su fecundidad gracias a la expansión del libre uso de métodos anticonceptivos y a su creciente autonomía en la planificación de su proyecto de vida.

Actualmente, las mujeres jóvenes viven la paradoja de poder controlar su fecundidad y elegir ser madres o no serlo, pero al mismo tiempo se mueven en un contexto en el que existen fuertes constricciones objetivas y subjetivas para la experiencia de la maternidad. Una cosa es la libertad de elección y otra es que se den las condiciones necesarias para poder elegir.

En primer lugar, en España no es suficiente la voluntad reflexiva de la mujer para poder interrumpir su embarazo si así lo decide. De ahí que muchas mujeres continuemos reclamando nuestra libertad reproductiva.

En segundo lugar, existe un importante conjunto de constricciones al ejercicio de la maternidad en España deriva de las relaciones de sexo en el trabajo. La maternidad es considerada como un asunto privado que no deberá interferir en la actividad laboral, las madres jóvenes y las mujeres embarazadas eran penalizadas en sus derechos y no disponen de los servicios necesarios para atender sus distintas responsabilidades familiares y laborales.

En tercer lugar, existe un conjunto de limitaciones al derecho de la maternidad se deriva de nuestra organización social de los tiempos de vida. Durante la  expansión industrial, que situó el trabajo masculino como eje central de la organización social y vida familiar estuvo caracterizada por el modelo de familia moderna patriarcal.

Todavía hoy, las mujeres que tienen asumido el rol de ama de casa, tienen que estar disponibles veinticuatro horas al día, pero si además eres una mujer trabajadora y formas parte de una familia de doble sueldo.

En definitiva, sería conveniente para las mujeres que quieren tener hijos o hijas un "objetivo colectivo explícito" que considerara: 

  • (1) asegurar el derecho de las mujeres a la maternidad,(derecho compartido con los hombres a ser padres); 
  • (2) eliminar todas las formas de discriminación social sobre la función materna que se practican desde el ámbito laboral(despidos por embarazo, rescisiones de contrato, dificultades en la promoción, etc.) y 
  • (3) crear desde los poderes públicos nuevas condiciones de posibilidad en la organización social para que este derecho se pudiera ejercer en las mejores condiciones posibles.


En España, cuatro líneas de intervención: incrementar y diversificar los servicios de apoyo a las familias; ampliar los permisos laborales a hombres y mujeres para que puedan atender a sus hijos u otros familiares dependientes; repensar la organización horaria de los servicios de manera que se adapten mejor a las nuevas formas de vida y organización de los individuos y grupos familiares; y proponer una nueva cultura práctica familiar que de ajuste a los derechos individuales y tienda a favorecer la democracia familiar.

viernes, 13 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 23

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

1.     La división sexual del trajo en la familia  en el mercado de trabajo.

Punto de partida de estas teorías es considerar en conjunto la división sexual en ambas esferas del trabajo (mercantil y no mercantil) y considerar globalmente lo doméstico y lo productivo, lo privado  lo público. Establecen una ruptura epistemológica a través de la concepción del capitalismo y del patriarcado como sistemas autónomos de opresión  explotación que se refuerzan mutuamente.

1.1. Teorías de sistemas duales.

Hipótesis de que la dominación de las mujeres y la opresión de clase están esencialmente separadas y pertenecen a esferas diferentes: la dominación de las mujeres pertenece a la esfera privada  opera a través del patriarcado; la opresión de clase pertenece a la esfera pública y opera a través del capitalismo.

·       Christine Delphy (1970), existen dos modos de producción diferentes el capitalista y el doméstico; la mujeres son explotadas por los hombres en el seno del modo de producción doméstico. La relevancia de la teoría de Delphy radicó en la relevancia económica concedida a la producción doméstica de las mujeres y contribuyó para que les fuese reconocido a las actividades domésticas de las mujeres el estatuto de trabajo, además redescubre la familia como unidad económica. El inconveniente es que presupone que todas las mujeres son domésticas y hace imposible pensar globalmente en una sociedad, pues coloca a hombres y mujeres viviendo en esferas separadas.
·       Heidi Hartmann (1975), acera las corrientes feministas al marxismo. Crítica las teorías del dualismo del mercado de trabajo  las teorías marxistas porque prestan poca atención a la segregación del empleo en función del sexo. Es el patriarcado lo que produce y reproduce esta segregación, pues a través de las prácticas obstaculizadores de acceso de las mujeres a la formación profesional  a los sindicatos, los hombres mantiene el control sobre las organizaciones. El control patriarcal de las oportunidades e empleo y los bajos salarios femeninos empujan a las mujeres al matrimonio, hacia la esfera doméstica y la dependencia de los hombres. Se da una continua interacción de sistemas interrelacionados, el capitalismo y el patriarcado. El capitalismo produce los puestos  el patriarcado produce a las personas que ocuparan esos puestos.
·       Sylvia Walby (1986; 1988) el patriarcado para esta autora es un modo de producción doméstico  un sistema interrelaciona de estructuras sociales diversas a través de las cuales los hombres explotan a las mujeres. Identifica las siguientes estructuras autónomas del  patriarcado: el trabajo doméstico, el trabajo remunerado, el estado, la cultura, la violencia masculina y la sexualidad. Walby afirma que la subordinación de las mujeres a casa es una consecuencia y no una condición de las prácticas patriarcales en el mercado de trabajo. Los principales responsables de esas prácticas de exclusión son los sindicatos en complicidad con el Estado. Críticas; nivel demasiado economicista no tiene en cuenta las prácticas sociales de los individuos concretos, pierde de vista la influencia de las ideologías.

Críticas a estas teorías;

  1. Presuponer que el capitalismo produce puestos vacíos, que serán posteriormente ocupados por personas con determinadas características les lleva a considerar el sexo como una variable intrínseca.
  2. Teorías incluidas en un conjunto de teorías denominadas categoriales, caracterizadas por tomas a los hombres y a las mujeres como categorías sociales homogéneas.



1.2. Las teorías de las relaciones sociales de sexo. 

El concepto de transversalidad de las relaciones sociales de sexo ocupa un lugar central en las teorías de las relaciones sociales de sexo, se destacan a través de este concepto el lugar central del papel de las relaciones sociales de sexo en todas las esferas de la vida social: económica, política, simbólica.

Para ello se parte de la idea de que tanto mujeres como hombres están simultáneamente en las dos esferas, la productiva  la reproductiva, en las estructuras económicas y en las familiares. En el estudio de cualquier fenómeno se debe analizar conjuntamente los procesos de producción y de reproducción, la fábrica y la casa.

Se concibe igualmente las relacione sociales de sexo como relación social que puede revestirse de varias modalidades concretas: de antagonismo, de contradicción, de complementariedad, de paradoja; actuando tanto separadamente como en simultáneo, dependiendo del campo social en consideración. Definidas las elaciones sociales de sexo como complementarias, antagónicas y conflictuales, actúan en varias esferas, de producción y de reproducción,  en varios registros, materiales y simbólicos.

Pese a que se le acusa a esta perspectiva de conservar un carácter estático, o sea, de explicar el estado actual de las cosas;  en estas teorías se contribuye al reconocimiento de la necesidad de analizar conjuntamente ambas esferas, la de la familia y la del empleo, conjugando una sociología estructural con otra estratégica de los agentes que confiere un lugar central a las representaciones sociales, a lo simbólico y a la subjetividad individual en la reproducción de las relaciones sociales de sexo. 

Finalmente se desdibuja la referencia a la especificidad femenina, hombres  mujeres son ambos sujetos/objetos sexuados.

2.     La identidad como concepto de ligazón entre estructuras sociales y acción social.

El objetivo es incorporar las relaciones sociales de sexo como una dimensión del trabajo, reflejadas en la segregación sexual de las ocupaciones. Las posiciones de hombres y mujeres en el empleo son construidas a través del discurso y de la acción de instituciones, como el Estado y el mercado de trabajo, y de que las identidades subjetivas masculinas y femeninas están también constituidas en los contextos de trabajo. Así, el análisis sociológico ha venido a mostrar que la división sexual del trabajo sigue modelos diferenciados según las sociedades, desafiando, de este modo, a concepciones naturalistas y a argumentos economicistas.
La desnaturalización (disociación de los rasgos biológicos) y la desfucionalización (disociación de las necesidades de la familia o del capitalismo) de la división sexual del trabajo nos llevan a una definición que tenga en cuenta que los términos en que el mundo es  comprendido por las personas son objetos sociales, productos de la interacción social históricamente situada.

Estas contribuciones están ligadas a dos cuestiones fundamentales:

a)     Una definición de género sexual desnaturalizada; (definición constructivista de género sexual) Georg H. Mead. Concepto de self. así el género sexual no es algo que se posea, sino algo que se hace en la interacción cotidiana, como una parte de un proceso continuo de construcción social a través del cual la sociedad y los sujetos se constituyen, muchas veces, de forma paradójica. En este sentido Scott (1986) define el género sexual como un proceso de constitución de las relaciones sociales basadas en las diferencias percibidas ente los sexos. La diferencia entre mujeres y hombres es constante, ahora bien la amplitud de esa diferencia y los aspectos particulares en que se manifiesta es algo sometido a variaciones regionales e históricas.

b)     Una concepción de identidad personal y social no esencialista y desfuncionalizada; para una concepción constructivista de identidad. Al enfrentarse con la realidad objetiva, los sujetos sociales recurren a una construcción subjetiva a partir de la cual interpretan  moldean el mundo en los términos de lo que valoran en sí mismos. Esa fuente de sentido necesaria para la estabilidad personal y para la comprensión del mundo es la identidad. Lleva implícitos conceptos de self y de autoestima y comprende valores actitudes, creencias y la personalidad y los rasgos asociados a ésta.

Introducida la dimensión sexual de la identidad podemos aplicar el mismo razonamiento a las mujeres, inmersas en una sociedad dominada por valores como la autonomía  una ética de derechos, mientras que las exigencias sociales que se les hacen están más cerca de valores como la solidaridad y una ética de cuidados.

La centralidad de las relaciones de sexo en las organizaciones está cada vez más reconocida, principalmente por los estudios etnográficos. Estos estudios han demostrado que las relaciones sociales de sexo tienen un papel fundamental en la determinación de las formas de autoridad y de supervisión que afectan al status, a las remuneraciones  las formas contractuales; así como a la cualificación que se le atribuye a cada tarea. Han puesto de manifiesto, además que las relaciones sociales de sexo son altamente relevantes en las interacciones vis a vis en los grupos de trabajo y afectan a la construcción social de las categorías ocupacionales y a su tipificación en términos de masculino y femenino.
Sandra Harding (1986) distingue tres niveles para la investigación:

  1. El nivel individual de la construcción d los sujetos sexuados.
  2. Nivel social de la división sexual del trabajo y de las instituciones sociales, en general;
  3. Nivel simbólico del género sexual como metáfora.

Las relaciones sociales de sexo son producidas en múltiples lugares en todas las sociedades, en las occidentales, hay que contar con los sistemas familiares y de parentesco, con la acción del Estado y con la organización de la producción.

Las identidades y las relaciones sociales de sexo son parte integrante de nuestra cultura que percibe como lo masculino se valora más que lo femenino. El poder social capacita a alguien o institución para  imponer una definición de las situaciones  para establecer los términos en que los fenómenos y los problemas deben ser planteados. Éste parece ser uno de los principales fundamentos para una división sexual del trabajo marcada por los desequilibrios y por la segregación.