martes, 17 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 25

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco


Sobre la familia y función materna en la primera modernidad

En las sociedades preindustriales las tareas masculina y femeninas se realizaban en espacios y tiempos polifuncionales. Mujeres, hombres, niñas y niños compartían la vida cotidiana  en un marco de desigualdades por el orden social establecido. La maternidad implicaba a la madre en un corto período de tiempo a la crianza y sin dejar de participar en los trabajos de subsistencia del grupo, al tiempo que la socialización de las criaturas se realizaba en un marco comunitario.

La antropología ha demostrado que en la gran mayoría de las sociedades conocidas siempre ha existido diferenciación de sexo en las prácticas de actividades. Siendo el dispositivo básico social de orden patriarcal.

La reproducción humana ha permitido la continuidad de la especie , la gran mayoría de las sociedades conocidas siempre han dado a la función materna un reconocimiento simbólico de segundo orden, siempre subordinado a la importancia del poder y en hacer masculino.
En los siglos XIX y XX cuando de expande en Occidente la industrialización , la urbanización y el liberalismo político y económico, la función materna adquiere nuevas dimensiones.

En la teoría política del Estado moderno la sociedad contempla dos esferas: la de los asuntos públicos y la de los asuntos privados. La división sexual en el trabajo queda asociada a esta dicotomía de la sociedad y de la vida humana.
Los derechos de la ciudadanía son un atributo masculino y las mujeres reciben los derechos derivados del padre o del marido. La maternidad no implica la adquisición de derechos si no es a través del padre.

El contrato civil del matrimonio refuerza la subordinación y dependencia de las mujeres al marido a todos los efectos familiares, sociales, políticos y económicos. La maternidad y la primera crianza de los hijos se privatiza y la función materna pasa a ser  objeto preferente de la iglesia, higienistas, moralistas, pedagogos y educadores. Aunque los acontecimientos básicos del ciclo familiar -nacimientos, matrimonios y defunciones-, deberán pasar ahora por el registro civil.

El nuevo modelo de familia moderna y al mismo tiempo patriarcal intervienen, además mecanismos jurídicos y políticos, otros elementos de índole ideológica y educativa que serán claves para la expansión del modelo y si interiorización social a través de la propia familia y la escuela.

A lo largo del siglo XIX se expande lentamente el ideal burgués de la figura de "ama de casa", modelo de mujer que en la segunda mitad del siglo XX se constituirá como hegemónico en el mundo occidental. La representación de la "buena madre" supone su presencia insustituible en la crianza a lo largo de los primeros años de la criatura(no sólo durante la lactancia). Este modelo se expandirá entre la élite de la clase obrera gracias al incremento del bienestar material de las familias. En algunos países europeos se amplían los derechos sociales y laborales de los trabajadores y empleados en tanto que maridos y padres(prestaciones económicas para esposas e hijos), y las hijas de madres obreras empiezan a quedarse en el nuevo hogar de casadas para cumplir el mandato del modelo ideal de maternidad y vida familiar. La primera modernidad fue consolidando la privatización y psicologización de la función materna mientras excluía a las madres del trabajo remunerado.

En el siglo XX, los países anglosajones de tradición liberal mantendrá la idea de que el poder estatal no debe intervenir en la esfera de los asuntos privados y familiares, y por ello no promueven políticas familiares explícitas.

En los países de tradición católica del centro y sur de Europa el Estado interviene abiertamente con políticas familiares pronatalistas que premian y subsidian la maternidad, educativas muy discriminatorias por razón de sexo. Un tercer modelo de intervención sobre las familias se plasmará en las socialdemocracias del norte europeo, donde ya en los años treinta del siglo XX, su derecho a las mujeres a la maternidad, su derecho al trabajo remunerado y el derecho de la primera infancia a una atención de calidad.

El "contrato de género"(Iréne Thery) de la primera modernidad vinculaba indisociablemente tres elementos: la desigualdad de sexos, la maternidad de la mujeres y la indisolubilidad del matrimonio. Han tenido que pasar casi dos siglos para que el primer "contrato de género" no ha sido lineal ni uniforme. Contrariamente, ha estado marcado por las desigualdades entre grupos sociales.

La categoría de mujer, en un sentido genérico, incluyen situaciones y experiencias sociales de mujeres muy diversas y muy desiguales(en el acceso a los recursos hoy disponibles en nuestra sociedad).

En el siglo XXI,

  • (1), el ethos de la domesticidad ya no tiene credibilidad en  España, entre las mujeres jóvenes, puesto que la mayoría rechazan ser reconocidas como amas de casa
  • (2), el amor romántico ha dejado de ser un mito, ya no es para siempre, ya que se incrementan las rupturas conyugales y cada biografía individual muestra la existencia de varias pareja a lo largo de su trayecto vital; y,
  • (3). el sentimiento de privacidad se vincula al derecho de todo hombre y toda mujer a gestionar su vida personal más allá de los modelos convencionales.


El aumento de parejas de hechos con hijos -parejas hetero u homosexuales-, las familias monoparentales, gineparentales, las parejas sin hijos, los familias recompuestas y las mujeres y hombres que no desean formar familia. Esta diversidad de las formas de hacer, pensar y vivir lo familiar en España está comportando, la aprobación de nuevas regulaciones de las relaciones de familia.

La fragilidad en los pactos privados de pareja lleva al aumento de los hogares monoparentales y familias recompuestas, lo que supone, en términos de filiación, dos movimientos aparentemente opuestos. Por un lado, el reforzamiento de la filiación por vía maternal y por otro, el vinculo filial con el padre biológico del padre(custodia compartida). Uno y otro fenómeno significan en nuestro sistema familiar la alianza pierde peso mientras que la filiación de refuerza.