lunes, 23 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 28

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

Resumen
Existe un tope invisible que impide a las mujeres llegar, en el terreno público, donde están los hombres. Es lo que se ha denominado techo de cristal, que oculta una discriminación indirecta, no reflejada en las leyes y que se mide por los resultados diferenciales. Ello es lo que justificaría las acciones positivas y la paridad. Partimos de desigualdades reales sustantivas entre hombres y mujeres en cuanto al acceso a los recursos, el poder de los amigos, el tiempo disponible y los modelos de socialización. Para contrarrestar las desigualdades entre miembros de grupos con diferente poder social se han utilizado, en primer lugar, las acciones positivas, cuyo objetivo es de desmasculinizar los sistemas de cooptación existentes; más recientemente, se acuñó el término de democracia paritaria tras la constatación de que, en democracia, los números cuentan: se necesita una masa crítica, es decir, incrementar la cantidad relativa de mujeres para lograr un cambio cualitativo en las relaciones de poder, objetivo de ambas iniciativas.

Introducción
En las democracias occidentales contemporáneas existe una igualdad formal (igualdad en las leyes). En España se ha sufrido un retraso debido a la dictadura franquista; estos 25 años de democracia se ha caminado hacia la igualdad, aunque nos hallamos todavía muy lejos de la igualdad real entre mujeres y varones.

La presencia más numerosa de la mujeres en política ha sido posible  gracias a las cuotas primero y posteriormente a la aplicación del principio de paridad por parte de algunos partidos a partir de los años ´90, aún así sigue existiendo desigualdad entre sexos resultado de una discriminación latente, no escrita como sucedía en épocas anteriores. Este hecho da sentido a los movimientos actuales de mujeres y a las políticas públicas que en los países avanzados se siguen llevando a cabo, vía institutos de la mujer, ministerios ad hoc y sucesivos planes de igualdad de oportunidades.


1. Proporción numérica y poder social diferencial entre grupos

En democracia los números cuentan. Existe un déficit cuantitativo en cuanto al número de mujeres que participa en los órganos de poder político y administrativo o en las altas jerarquías del mundo del trabajo. A partir de una cantidad o proporción dada la cantidad produce formas cualitativas nuevas; es capaz de producir cambios significativos en toda la organización social.

El sociólogo Georg Simmel, resaltó la forma en que el tamaño de un grupo determina su dinámica interna. En forma complementaria, destacó cómo el tamaño de los grupos influye en la dinámica social. Pero se refirió a números absolutos, a grupos grandes o pequeños en relación con el todo social, no examinó la  interacción entre grupos de diferente tamaño. La socióloga estadounidense Rosabeth Moss Kanter, analizó la interacción entre hombres y mujeres en el mundo organizativo de la empresa.

Se ha acuñado el término "techo de cristal", «tope invisible que impide a las mujeres llegar donde están los hombres» (Gallego) u obstáculos que no permiten la participación de las mujeres en pie de igualdad con los varones. Amelia Valcárcel lo define como conjunto de prácticas y maniobras que dan como resultado que las mujeres sean desestimadas por los sistemas de cooptación. Existen dos mecanismos principales de acceso, tanto a la trama organizativa del poder como a la administración pública y al mundo laboral en general:

- Libre concurrencia: acceso a través de una selección objetiva;
- Cooptación: la promoción depende de la designación.

Aunque la discriminación resulta más manifiesta en el segundo de los casos, existe una discriminación indirecta en la primera. Bajo el techo de cristal lo que se oculta  es unas discriminación de este tipo, siendo la más frecuente ya que la directa está prohibida por la Constitución y las leyes y resulta de más fácil denuncia. La discriminación indirecta se mide sobre todo por los resultados diferenciales, sobre la que se sustenta la presunción de dicha discriminación y sería la base jurídica para el planteamiento de las acciones positivas.

La conciencia de la importancia de la proporción de los números entre miembros de grupos con diferente poder social condujo, en primer lugar al planteamiento de las cuotas en el seno de los partido políticos, dado que se achaca al sistema de cooptación existente parte de la inaccesibilidad de acceso de las mujeres a lugares de decisión, las acciones positivas y las cuotas se proponían como medios para lograr un objetivo de control dentro de los sistemas de cooptación a fin de lograr su desmasculinización.

En un segundo momento se llegó a la idea de democracia paritaria como un derecho más de ciudadanía, el derecho a la igualdad, a fin de eliminar el «déficit democrático», para conseguir un reparto equilibrado del poder público y político entre mujeres y hombres (40-60% proporción indistinta); «cambiar la estructura de los procesos de decisión con el fin de asegurar la igualdad en la práctica», y elevar así la participación política femenina a cifras igualitarias con los hombres para transformar la práctica política, feminizándola.

Tres tipos de argumentos se esgrimen sobre las razones o la justeza de exigir una democracia paritaria y participación en condiciones de igualdad:

-Argumento ético: estricta justicia democrática, el sistema democrático estará así legitimando. Cambiar la representación supone cambiar en el mundo.
-Argumento unilateralista o pragmático: desperdicio en recursos humanos al no contar con la aportación de la mujer; con mayor sensibilidad, imagen de modernidad que aporta a los partidos y efecto dominó sobre otros partidos en incremento de la tasa femenina de representación.
-Argumento de la «diferencia» que las mujeres aportan al mundo generalizado de las instituciones tradicionalmente masculinas; «la inadecuación del mundo político a las mujeres se resuelve por la cantidad», ya que «la cantidad es calidad cuando se alcanza una masa crítica». Según Dahlerup no todo en cantidad; se define masa crítica a aquella capaz de cambiar los modos de la política para que sea favorable a las mujeres, siendo conditio sine qua non que medien voluntad y alianzas políticas para ello.

Acciones positiva y paridad, son políticas conducentes a la igualdad de oportunidades, cuyo objetivo es la igualdad de condiciones del punto de partida, resultan insuficientes cuando se parte de un desigualdad real sustantiva, aunque la igualdad formal se haya conseguido. Si se aplica simplemente la igualdad de oportunidades, la diferencia entre los dos grupos aumentará con el transcurso del tiempo. En el caso de la democracia representativa, si la variable sexo-género no tuviera relevancia, la proporción de representación oscilaría entre un 60-40% por la aleatoriedad del sistema de elección, pero la realidad es muy distinta.