viernes, 13 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 23

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

1.     La división sexual del trajo en la familia  en el mercado de trabajo.

Punto de partida de estas teorías es considerar en conjunto la división sexual en ambas esferas del trabajo (mercantil y no mercantil) y considerar globalmente lo doméstico y lo productivo, lo privado  lo público. Establecen una ruptura epistemológica a través de la concepción del capitalismo y del patriarcado como sistemas autónomos de opresión  explotación que se refuerzan mutuamente.

1.1. Teorías de sistemas duales.

Hipótesis de que la dominación de las mujeres y la opresión de clase están esencialmente separadas y pertenecen a esferas diferentes: la dominación de las mujeres pertenece a la esfera privada  opera a través del patriarcado; la opresión de clase pertenece a la esfera pública y opera a través del capitalismo.

·       Christine Delphy (1970), existen dos modos de producción diferentes el capitalista y el doméstico; la mujeres son explotadas por los hombres en el seno del modo de producción doméstico. La relevancia de la teoría de Delphy radicó en la relevancia económica concedida a la producción doméstica de las mujeres y contribuyó para que les fuese reconocido a las actividades domésticas de las mujeres el estatuto de trabajo, además redescubre la familia como unidad económica. El inconveniente es que presupone que todas las mujeres son domésticas y hace imposible pensar globalmente en una sociedad, pues coloca a hombres y mujeres viviendo en esferas separadas.
·       Heidi Hartmann (1975), acera las corrientes feministas al marxismo. Crítica las teorías del dualismo del mercado de trabajo  las teorías marxistas porque prestan poca atención a la segregación del empleo en función del sexo. Es el patriarcado lo que produce y reproduce esta segregación, pues a través de las prácticas obstaculizadores de acceso de las mujeres a la formación profesional  a los sindicatos, los hombres mantiene el control sobre las organizaciones. El control patriarcal de las oportunidades e empleo y los bajos salarios femeninos empujan a las mujeres al matrimonio, hacia la esfera doméstica y la dependencia de los hombres. Se da una continua interacción de sistemas interrelacionados, el capitalismo y el patriarcado. El capitalismo produce los puestos  el patriarcado produce a las personas que ocuparan esos puestos.
·       Sylvia Walby (1986; 1988) el patriarcado para esta autora es un modo de producción doméstico  un sistema interrelaciona de estructuras sociales diversas a través de las cuales los hombres explotan a las mujeres. Identifica las siguientes estructuras autónomas del  patriarcado: el trabajo doméstico, el trabajo remunerado, el estado, la cultura, la violencia masculina y la sexualidad. Walby afirma que la subordinación de las mujeres a casa es una consecuencia y no una condición de las prácticas patriarcales en el mercado de trabajo. Los principales responsables de esas prácticas de exclusión son los sindicatos en complicidad con el Estado. Críticas; nivel demasiado economicista no tiene en cuenta las prácticas sociales de los individuos concretos, pierde de vista la influencia de las ideologías.

Críticas a estas teorías;

  1. Presuponer que el capitalismo produce puestos vacíos, que serán posteriormente ocupados por personas con determinadas características les lleva a considerar el sexo como una variable intrínseca.
  2. Teorías incluidas en un conjunto de teorías denominadas categoriales, caracterizadas por tomas a los hombres y a las mujeres como categorías sociales homogéneas.



1.2. Las teorías de las relaciones sociales de sexo. 

El concepto de transversalidad de las relaciones sociales de sexo ocupa un lugar central en las teorías de las relaciones sociales de sexo, se destacan a través de este concepto el lugar central del papel de las relaciones sociales de sexo en todas las esferas de la vida social: económica, política, simbólica.

Para ello se parte de la idea de que tanto mujeres como hombres están simultáneamente en las dos esferas, la productiva  la reproductiva, en las estructuras económicas y en las familiares. En el estudio de cualquier fenómeno se debe analizar conjuntamente los procesos de producción y de reproducción, la fábrica y la casa.

Se concibe igualmente las relacione sociales de sexo como relación social que puede revestirse de varias modalidades concretas: de antagonismo, de contradicción, de complementariedad, de paradoja; actuando tanto separadamente como en simultáneo, dependiendo del campo social en consideración. Definidas las elaciones sociales de sexo como complementarias, antagónicas y conflictuales, actúan en varias esferas, de producción y de reproducción,  en varios registros, materiales y simbólicos.

Pese a que se le acusa a esta perspectiva de conservar un carácter estático, o sea, de explicar el estado actual de las cosas;  en estas teorías se contribuye al reconocimiento de la necesidad de analizar conjuntamente ambas esferas, la de la familia y la del empleo, conjugando una sociología estructural con otra estratégica de los agentes que confiere un lugar central a las representaciones sociales, a lo simbólico y a la subjetividad individual en la reproducción de las relaciones sociales de sexo. 

Finalmente se desdibuja la referencia a la especificidad femenina, hombres  mujeres son ambos sujetos/objetos sexuados.

2.     La identidad como concepto de ligazón entre estructuras sociales y acción social.

El objetivo es incorporar las relaciones sociales de sexo como una dimensión del trabajo, reflejadas en la segregación sexual de las ocupaciones. Las posiciones de hombres y mujeres en el empleo son construidas a través del discurso y de la acción de instituciones, como el Estado y el mercado de trabajo, y de que las identidades subjetivas masculinas y femeninas están también constituidas en los contextos de trabajo. Así, el análisis sociológico ha venido a mostrar que la división sexual del trabajo sigue modelos diferenciados según las sociedades, desafiando, de este modo, a concepciones naturalistas y a argumentos economicistas.
La desnaturalización (disociación de los rasgos biológicos) y la desfucionalización (disociación de las necesidades de la familia o del capitalismo) de la división sexual del trabajo nos llevan a una definición que tenga en cuenta que los términos en que el mundo es  comprendido por las personas son objetos sociales, productos de la interacción social históricamente situada.

Estas contribuciones están ligadas a dos cuestiones fundamentales:

a)     Una definición de género sexual desnaturalizada; (definición constructivista de género sexual) Georg H. Mead. Concepto de self. así el género sexual no es algo que se posea, sino algo que se hace en la interacción cotidiana, como una parte de un proceso continuo de construcción social a través del cual la sociedad y los sujetos se constituyen, muchas veces, de forma paradójica. En este sentido Scott (1986) define el género sexual como un proceso de constitución de las relaciones sociales basadas en las diferencias percibidas ente los sexos. La diferencia entre mujeres y hombres es constante, ahora bien la amplitud de esa diferencia y los aspectos particulares en que se manifiesta es algo sometido a variaciones regionales e históricas.

b)     Una concepción de identidad personal y social no esencialista y desfuncionalizada; para una concepción constructivista de identidad. Al enfrentarse con la realidad objetiva, los sujetos sociales recurren a una construcción subjetiva a partir de la cual interpretan  moldean el mundo en los términos de lo que valoran en sí mismos. Esa fuente de sentido necesaria para la estabilidad personal y para la comprensión del mundo es la identidad. Lleva implícitos conceptos de self y de autoestima y comprende valores actitudes, creencias y la personalidad y los rasgos asociados a ésta.

Introducida la dimensión sexual de la identidad podemos aplicar el mismo razonamiento a las mujeres, inmersas en una sociedad dominada por valores como la autonomía  una ética de derechos, mientras que las exigencias sociales que se les hacen están más cerca de valores como la solidaridad y una ética de cuidados.

La centralidad de las relaciones de sexo en las organizaciones está cada vez más reconocida, principalmente por los estudios etnográficos. Estos estudios han demostrado que las relaciones sociales de sexo tienen un papel fundamental en la determinación de las formas de autoridad y de supervisión que afectan al status, a las remuneraciones  las formas contractuales; así como a la cualificación que se le atribuye a cada tarea. Han puesto de manifiesto, además que las relaciones sociales de sexo son altamente relevantes en las interacciones vis a vis en los grupos de trabajo y afectan a la construcción social de las categorías ocupacionales y a su tipificación en términos de masculino y femenino.
Sandra Harding (1986) distingue tres niveles para la investigación:

  1. El nivel individual de la construcción d los sujetos sexuados.
  2. Nivel social de la división sexual del trabajo y de las instituciones sociales, en general;
  3. Nivel simbólico del género sexual como metáfora.

Las relaciones sociales de sexo son producidas en múltiples lugares en todas las sociedades, en las occidentales, hay que contar con los sistemas familiares y de parentesco, con la acción del Estado y con la organización de la producción.

Las identidades y las relaciones sociales de sexo son parte integrante de nuestra cultura que percibe como lo masculino se valora más que lo femenino. El poder social capacita a alguien o institución para  imponer una definición de las situaciones  para establecer los términos en que los fenómenos y los problemas deben ser planteados. Éste parece ser uno de los principales fundamentos para una división sexual del trabajo marcada por los desequilibrios y por la segregación.