jueves, 12 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 22

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

LA DIVISIÓN SEXUAL DEL TRABAJO EN EL ANÁLISIS SOCIOLÓGICO:
DE NATURAL A SOCIALMENTE CONSTRUIDA. Virginia Ferreira.

1.     Introducción.

La división sexual del trabajo (diferenciación social entre hombres y mujeres en el ámbito laboral) no ha sido  reconocida por la sociología como necesidad para problematizar, considerándola como el resultado inexorable de las funciones de las mujeres en la reproducción biológica de la especie.
La sociología clásica; Durkheim considera la división sexual del trabajo como un tipo de división que se limita a reflejar desigualdades que se consideran naturales. Simmel, afirmó que las mujeres tienen a su cargo ocupaciones predestinadas a sus facultades específicas. Ambos en resumen dan una interpretación natural de este fenómeno social.

Es la integración de las mujeres en el trabajo remunerado en las sociedades industriales y la crítica feminista lo que obliga al análisis sociológico a cuestionarse la división sexual del trabajo  su evolución.
La desigualdad en el empleo femenino ha sido notoria, prevaleciendo una gran diferenciación entre el empleo de ambos sexos. El femenino concentrado en un pequeño número de profesiones, generalmente las menos cualificadas y menos remuneradas, en el escalafón inferior de la jerarquía de las empresas o de las instituciones y en los empleadores económicamente menos rentables. En los 70 surge el concepto de segregación para hacer referencia a esta desigualdad.

Los desequilibrios en la división sexual del trabajo son  considerados neutros, al género sexual no se le atribuye papel causal como mecanismo de desigualdad económica, considerando que ésta se limita a reflejar las diferencias que los trabajadores del sexo femenino y del sexo masculino trasladan al mercado.

  • Posición teórica estructuralista. Centrada en la comparación de puestos de trabajo ocupados por hombres y mujeres, procurando identificar diferencias tanto en la normatividad que preside las ocupaciones femeninas  masculinas como en la naturaleza de las actividades realizadas en ellas.
  • Posición teórica constructivista. (mediados de los 80) Se centra en analizar la manera en que las subjetividades individuales perciben las diferencias y se basan en teorías de la acción que destacan el conflicto. Los argumentos aducidos apuntan especialmente hacia la influencia de las relaciones sociales de sexo en la jerarquización de las cualificaciones, en la determinación de las formas de control y en la definición del estatuto, remuneración y formas contractuales a aplicar a los puestos de trabajo.

Entender que se produce un traslado del mecanismo de la segregación hacia la creación de los puestos de trabajo y de construcción social de los perfiles de la fuerza de trabajo, imponiéndose el concepto de identidad como instancia mediadoras entre las estructuras sociales y las acciones individuales.

2.     La división sexual del trabajo en la familia.

Becker (década de los 50); se preguntaba por qué al ser la mano de obra femenina más  barata los empresarios no contratan mujeres, aún cuando los principios de racionalidad económica lo aconsejaban. La preferencia para contratar hombres de los directivos sólo es superable si la diferencia entre salarios masculinos y femeninos los compensa de las posibles pérdidas por contratar a mujeres.

Reformuló más tarde su teoría; la segregación del empleo es consecuencia de la lógica de la organización y funcionamiento de la familia. Para esta teoría del capital humano, todo sucede como si marido y mujer optasen por sacar el máximo rendimiento de la especialización de cada uno en un único tipo de trabajo. Familia como unidad decisoria racional en la que el marido se dedica al  trabajo pagado, y la mujer trabajo no pagado en el ámbito doméstico.

New Home Economics, lógica de la especialización funcional y economía del tiempo de los miembros de la familia en la que la mujer corresponde la especialización en la esfera domestica, por varias razones: por un lado porque no ha invertido lo necesario en su capital humano, no ha adquirido cualificación y no tiene experiencia profesional. Por otro, como su estrategia de inserción en el trabajo remunerado permanece siempre subordinada a las exigencias de su actividad doméstica interrumpe su carrera para cuidar sus hijos. La mujeres buscan un empleo poco exigente (flexibilidad horario, no movilidad geográfica, no hora extras). Dada la coincidencia de trayectorias, las mujeres acaban compitiendo entre sí por un número limitado de puestos de trabajo, provocando, por el exceso de oferta, una inevitable reducción de los salarios.

Objeciones; La teoría olvida las relaciones de poder y el diferencial de información que exite entre los sujetos. Algunas ocupaciones femeninas exigen una inversión educacional y experiencia profesional tan grandes como las masculinas.

Puesto que la teoría presupone la libertad de opción, la única salida sería afirmar que la explicación reside en la diferencia de gustos entre hombres y mujeres por razones de orden biológico. La valoración social que se da las tareas masculinas excluye a las mujeres del universo del trabajo cualificado y es lo que lleva a la conclusión de que los hombres adquieren cualificaciones y las mujeres poseen cualidades.

La contribución esencial de laos modelos de división sexual del trabajo en términos de capital humano ha consistido  esencialmente en llamar la atención sobre la importancia de la familia a la hora de encaminar tanto a mujeres como a hombre al mercado de trabajo. Reconociendo por primera tanto la sociología como la economía que el hogar y la familia, junto con la fábrica se presentan como contextos válidos e importantes para la investigación sobre la división del trabajo.

3.     La división sexual del trabajo en el mercado de trabajo.

Corrientes teóricas que critican el hecho de responsabilizar a las mujeres por su segregación laboral, ponen su punto de observación en el mercado. Recurren a la diferenciación de los puestos de trabajo en dos segmentos el primario, constituido por puesto de trabajo cualificados, bien remunerados y con gran seguridad en el empleo,  el secundario, compuesto por los que no se encuadran dentro del esquema anterior, no cualificados, económicamente compatibles con altos niveles de rotación de la mano de obra. Los desequilibrios en la división sexual del trabajo son resultado de las políticas deliberadas utilizadas por los empleadores.

3.1. Dualismo en el mercado de trabajo y segmentación del empleo.

Barron y Norris (1976); explican la segregación del empleo en función del sexo a partir de las tesis sobre el dualismo del mercado de trabajo, subrayando el hecho de que las mujeres poseen las características propias de ua mano de obra que se ajusta a las necesidades del sector secundario del empleo por:  abdicación mayor, diferencia social claramente visible justificativa de la discriminación, poco interés en la formación, falta de solidaridad y poca participación sindical.

Corroboran la idea de que las diferencias son preexistentes al mercado, relegando los fundamentos de la discriminación sexual a su exterior. La principal fuente de caracterización de las mujeres como fuerza de trabajo sigue estando localizada en la familia e identificada con la responsabilidad de las mujeres de prestar cuidados a todos los miembros de ésta. La mano de obra femenina constituye para estos teóricos una categoría particular susceptible de ser usada en función de las necesidades de la demanda de trabajo.
Críticas; la explicación se da en función de un cargo o posición laboral, no presta atención a los sistemas de trabajo, ignoran la lucha de clases, no prestan atención a la oferta de trabajo, y están centradas en la industrial. Por último consideran a las mujeres un bloque homogéneo en cuanto a clase social etnia, cualificaciones, etc. concentrado en el sector secundario del empleo.

3.2. La tesis de la descualificación del trabajo.

(Braverman 1977) postula que el efecto de descualificación que las tecnologías tiene sobre el trabajo contribuye a aumentar la feminización de la estructura del empleo, al simplificar las tareas y disminuir el nivel de exigencia de las cualificaciones de la mano de obra. La cuestión de la cualificación para Braverman está ligada a la pericia artesana cuya adquisición exige tiempo de aprendizaje y experiencia. Esta definición no contextualiza la concepción de cualificación ni temporal ni socialmente. En oposición a esto, la cualificación debe ser analizada como una relación social que tiene lugar en contextos sociales concretos, no debe ser visa como neutra, ni social, ni sexualmente. La pregunta a la que se debe responder es la de saber hasta qué puto los puestos de trabajo ocupados por las mujeres son considerados descualificados simplemente por el hecho de ser ocupados por ellas. La teoría no presta atención a la movilización de los grupos profesionales para la defensa de su categoría profesional (sindicatos y prácticas difundidas de closed shop y closed union). Por último olvidan que el reconocimiento social de las cualificaciones de las mujeres es inferior que el de los hombres.

3.3. La tesis del ejército industrial de reserva.

Tesis de Braverman (1974) y de Bruegel (1979), representativas de las que instituyen como fracción del ejército industrial de reserva, cuya función es la degradación de los salarios masculinos. El fundamento sería el carácter intermitente de su relación con el mercado de trabajo, esta idea se basa en la premisa conocida de las mujeres trabajadores son las últimas en entrar y las primeras en ser despedidas en caso de crisis de empleo. Los puntos críticos de estas teorías con: 1º por qué iban los empleadores a preferir despedir mujeres cuando cobran salarios inferiores, o a contratarlas por la misma razón, 2º no explican el hecho de que sean las mujeres las que carguen con la doble tarea del trabajo remunerado y el doméstico y 3º hombre y mujeres suelen ocupar puestos de trabajo diferentes, y, por tanto, raramente compiten entre sí.

La evidencia empírica muestra además que en crisis económicas las mujeres perdieron menos puestos de trabajo que los hombres, además se observa que los puestos de nueva creación, en general precarios y de baja remuneración, son ocupados preferentemente por mujeres y no por hombres afectados por paro de larga duración.