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martes, 25 de febrero de 2014

Pierre Bourdieu - Razones Prácticas sobre la teoría de la acción Parte III


El texto propuesto para este comentario está extraído del libro de Pierre Bourdieu, Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción, en su capítulo quinto Espíritus de estado. Génesis y estructura del campo burocrático, anexo El espíritu de familia. Es una compilación de conferencias pronunciadas por Bourdieu en varias instituciones prestigiosas en diferentes partes del mundo.

Comentario Crítico

Bourdieu intentó combinar los niveles de análisis micro y macro, fijando su atención al modo en que los sujetos dan significado al mundo en el que viven, un significado que está “moldeado o limitado por las estructuras objetivas de la sociedad” (Kerbo, 2010:136). La sociología y la filosofía que guió el trabajo de Bourdieu se denominó “sociología relacional de la ciencia y filosofía de la acción” (Silva, 2008:1). Para este autor es clave aproximarse empíricamente la realidad social salvando la “falsa dicotomía entre objetivismo y subjetivismo” (Leone, 2005:129), o lo que es lo mismo individuo y sociedad, evidencia apropiarse lo mejor de ambas perspectivas, y esto lo hace descifrando en dos momentos analíticos fundamentales: el campo y habitus. Esta filosofía de la acción la dispone concentrada en un limitado número de conceptos fundamentales que “tienen como base la interrelación mutua entre las estructuras objetivas (las de los campos sociales) y las estructuras incorporadas (las del habitus)” (Castón, 1996:94).
En definitiva, la perspectiva de Bourdieu sobre la familia es la de representar un papel fundamental en el sostenimiento del orden social. En la reproducción biológica como social, en aquella además que a modo de propagación de la estructura del espacio social y de las relaciones sociales, un espacio de acumulación de capital, en sus diferentes dimensiones e intergeneracional entre sus miembros. Y así lo ha hecho a través de la historia con los diversos tipos de relaciones sociales, de intereses y de recursos propios que dan lugar a esa esfera de la vida social que se ha ido cristalizando durante el tiempo, y que Bourdieu llama campo: (…) una red o una configuración de relaciones objetivas entre posiciones diferenciadas, socialmente definidas y en gran medida independientes de la existencia física de los agentes que las ocupan (Giménez, 1997:7). Es en este espacio donde Bourdieu establece la lucha por el poder simbólico y lugar de reproducción de las relaciones diferenciales, se transmuta en un campo simbólico, uno de los principios para la reproducción cultural. Los productos resultantes de “la lucha por la imposición y la definición de la legitimidad de una creencia son” (Romeu, 2011:122) los que mantienen en función de legítimos culturalmente, la reproducción del orden social mismo.
Como definición básica, una familia es un “grupo de personas directamente ligadas por nexos de parentescos, cuyos miembros adultos asumen la responsabilidad del cuidado de los hijos” (Giddens, 2009:219). Bourdieu es muy categórico en su definición de familia, y lo hace con vehemencia en señalar que es una “ficción social”, con el único propósito de construcción social, que se justifica así misma, y en pura legitimidad en el reconocimiento por parte de la colectividad.
Desde la investigación sociológica se ha tratado la familia como institución desde diferentes perspectivas, por ejemplo Eli Chinoy afirmaba que la familia es la unidad social básica, la vida de cada individuo está vinculada casi por completo a la familia, prácticamente en “todas las sociedades humanas se encuentra alguna forma de familia, aunque su posición dentro del sistema mayor de parentesco varía grandemente” (Chinoy, 1966:141). Los sociólogos han desarrollado largas listas de funciones que cumplen las familias y han debatido sobre cómo éstas se han modificado a través del tiempo. Macionis y Plummer ofrecen una lista “estándar” (Macionis, 2010:475) de estas funciones: socialización, regulación de la actividad sexual, ubicación en la escala de estratificación social o seguridad material y emocional. Según el paradigma funcionalista, la familia cumple objetivos básicos. Para Parsons, la familia nuclear eral la unidad provista para ocuparse de las demandas de la sociedad industrial. En la antípodas del funcionalismo nos encontramos a los teóricos del conflicto (como al propio Bourdieu) que señalan cómo la familia perpetúa la desigualdad. La familia juega un papel fundamental en la reproducción social de la desigualdad: la propiedad y herencia, patriarcado o la raza y etnicidad.
Bauman sociólogo coetáneo de Bourdieu, se refiere a la fragilidad de las relaciones humanas, ya sean de clase o de familia, entre otros. Un hombre sin lazos fijos e irrompibles, su idea de sociedad moderna es “líquida”, como metáfora de cambio constante de maleabilidad. Con la llegada de la industrialización, la familia pierde importancia como unidad de producción económica y se centra en la reproducción, la crianza de los hijos y la socialización. A comienzos del siglo XXI parece que las familias y las relaciones personales están experimentando cambios importantes, donde conviven pretéritas pautas, con algunas otras totalmente nuevas. Las transformaciones que afectan a la esfera personal y emocional traspasan todas las fronteras: las geográficas, las teóricas, las emocionales, las personales, etc.
El sociólogo Anthony Giddens señala que “no es posible un retorno a la familia tradicional, porque tal como suele concebirse, nunca existió” (Giddens, 2009:254) ese modelo de familia del pasado representaba tantas facetas represivas que resulta poco probable pensar hoy puedan significar un modelo. Los cambios sociales han propiciado esa transformación de las concepciones (y construcciones) de familia precedentes. Bourdieu concibe su análisis de la familia en esa mirada constreñida por la dominación, un modelo salvado por la propia evolución de nuestras sociedades.
Hay una reducción de Bourdieu en su proposición de familia, pero a la vez nos orienta a un espacio donde se aloja multitud de concepciones que están compartimentadas en su particular teoría de la acción. De la práctica social que lleva acabo esas construcciones cognitivas de dos caras, una intangible como territorio imaginario, pero una muy tangible en la coerción que ejerce esta esfera (de acción) sobre sus miembros, como por su entorno más inmediato. Un terreno fértil en diversas prácticas de adiestramiento, en capacidades y habilidades que señalan (dirigen) un camino a recorrer. Esa configuración es legítima, y lo es porque así lo decide en conjunto de individuos en sociedad, que con ello la hacen compacta e imperecedera. Bourdieu delimita de una manera muy precisa, señalando dónde se encuentran esos campos de dominación, (la enseñanza o la familia), pero quizás demasiado contundente, tal y como así lo afirman los hermanos Castro Nogueira:
“La gente, en fin, no siempre hace lo que hace para poner en
práctica su sentido práctico, sus creencias o sus habitus sino que,
a menudo, hace lo que hace, paradójicamente, para poder creer
más y mejor en sus creencias y sensaciones y/o, sobre todo,
para que los otros crean en ellos como competentes nativos
y les otorguen su aprobación, consideración, reconocimiento,
estima y afecto” (Castro, 2008:314).

Posiblemente Bourdieu ofuscado por la lógica de la reproducción social de estructuras y campos, no se percató que estos espacios de interiorización del campo social (habitus) no eran capaces de explicar la totalidad de los procesos de subjetivación, no señaló la eventual e imprevisible acción del sujeto, como la incierta e inestabilidad del grupo de referencia de este. Un individuo puede  encontrarse en muchas ocasiones tan alejado del habitus de referencia, que puede experimentar “en cualquier momento, con gran intensidad, otras emociones y creencias muy alejadas (y hasta incompatibles con) de lo que debería ser su nicho (o identidad) social” (Castro, 2008:315). El espejismo de condensar al individuo en un “amasijo de hábitos e inercias sociales cuyas disposiciones reproducen especularmente las posiciones del campo en el que se han socializado” (Castro, 2008:767), es privar de las pasiones propias del ser humano, porque la socialización en y por la familia, por ejemplo, se complementa por fuerzas subjetivas igual de presentes y coercitivas al sujeto en cuestión.
Todo es relativo en relación con la organización social y su emplazamiento espacio-tiempo social y circunstancias particulares. No todas las realidades sociales son ficciones sociales, construcciones sujetas por el único reconocimiento colectivo, la familia como único principio colectivo y responsable de la construcción cognitiva que forma parte de la realidad común. No todo podemos observarlo como calculadas armonías de imágenes orgánicas (como jerarquías) de unidad familiar: lo que en sociedad es natural es natural en cuanto a ideologías, por ejemplo, y en cuanto a ese imaginario social que es inherente a un contexto, a un instante muy preciso de la historia. ¿qué entendemos por familia hoy?
Aceptamos y obedecemos (la mayor parte de las veces, sino siempre o casi nunca) las reglas y costumbres sociales de una manera dócil por (en) nuestro habitus, sin embargo, como una crítica demasiado unilateral de los modelos del actor reflexivo “podría hacernos caer en otro sesgo identificado por el sociólogo americano Harold Garfinkel; tomar a los agentes sociales por -idiotas culturales-“ (Corcuff, 2005:37). Afirmar tan taxativamente, de modo tan dicotómico la lógica intelectual con la práctica es no advertir que la reflexividad (sobre lo que se está haciendo), no siempre es precedente de la acción y no está igualmente ausente de las conductas prácticas. Bourdieu “propone el ejemplo del juego, en el que los jugadores, una vez que han interiorizado sus reglas, actúan conforme a ellas sin reflexionar sobre las mismas ni cuestionárselas” (Aguirre, 1997:1). Con todo ello, los actores se pliegan al propio juego en sí.
Podemos entonces cuestionarnos si la conciencia permite o no huir de las azarosas alteraciones de este habitus (formas de obrar y pensar) como parte de un sistema complejo que se autoorganiza de modo desordenado e imprevisible.
“También hay que tomar nota de todo lo que lo social incorporado (…)
debe al hecho de estar ligado al individuo biológico y, por lo tanto,
de ser dependiente de las debilidades y fallos del cuerpo:
el deterioro de las facultades, mnemónicas en particular,
o la posible imbecilitas del heredero de la corona, o la muerte.”

(Bourdieu, 1999:206)


Bibliografía
Aguirre, J. (1997) Reseña. Razones Prácticas. Sobre la Teoría de la Acción. Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid.
Bourdieu, P. (1991) El sentido práctico. Taurus. Madrid.
Bourdieu, P. (1997) Razones Prácticas. Sobre la teoría de la acción. Anagrama. Barcelona.
Bourdieu, P (1999) Meditaciones pascalianas. Anagrama. Barcelona.
Castón, P. (1996) La sociología de Pierre Bourdieu. REIS núm. 76. Pp. 75-97. Madrid.
Castro L. et alia (2008) ¿Quién teme la naturaleza humana) Editorial Tecnos. Madrid.
Castro, L., Morales, J. (2008) Metodología de las ciencias sociales. Editorial Tecnos. Madrid.
Chinoy, E. (1966) La sociedad. Una introducción a la sociología. Fondo de Cultura Económica. México.
Corcuff, P. (2005) Las nuevas sociologías. Alianza Editorial. Madrid
Giddens, Anthony (2009) Sociología. 5ª Edición. Alianza Editorial. Madrid
Giménez, G. (2002) Introducción a la sociología de Pierre Bourdieu. Colección Pedagógica Universitaria. Nº.  37-38, enero-junio/julio-diciembre 2002. México.
Giménez, G. (1997) La sociología de Pierre Bourdieu. Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. México.
Giner, S., et alia. (2006) Diccionario de Sociología. Alianza Editorial. Madrid.
Kerbo, H. (2010) Estratificación social y desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global. McGraw-Hill. Madrid.
Lechte, J. (2010) 50 pensadores contemporáneos esenciales. Del estructuralismo al posthumanismo. Cátedra Teorema. Madrid.
Leone, M. y Rubén, C. (2005) Bourdieu y Pichon Riviere: Sus puntos de vista como vistas tomadas a partir de un punto. Fundamentos en Humanidades. Año VI, núm. I, Pp. 125-134. Universidad Nacional de San Luis. Argentina.
Macionis, J., Plummer, K. (2010) Sociología 3ª edición. Pearson Educación. Madrid.
Ritzer, George (2010) Teoría sociológica moderna. Quinta edición. McGraw-Hill/Interamericana de España. Madrid.
Rodríguez, C. (1997) Gazeta de antropología. Nº13. Recensiones. Granada.
Romeu, V. (2011) Arte y reproducción cultural. Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, vol. XVII, núm, 33, pp. 113-139. Universidad de Colima. México.
Silva, V., Browne, R. (2008) Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas, 17. Publicación electrónica de la Universidad Complutense. Madrid.
Wilkis, A. (2004) Apuntes sobre la noción de estrategia en Pierre Bourdieu. Revista Argentina de Sociología, vol. 2, núm. 3, noviembre-diciembre. Pp. 118-130. Consejo de Profesionales en Sociología. Argentina.

martes, 14 de enero de 2014

Resúmenes Sociología Política Parte 38

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

1.1.        Teorías de la identidad

Según Pizzorno un individuo no puede realizar un cálculo racional preciso de los costes de la participación, dado que le es imposible anticipar cuáles serán los beneficios que de ella obtendrá en un futuro, puesto que no es posible asegurar que sus criterios de valoración van a permanecer inmutables a lo largo del tiempo: nunca existe la certeza necesaria para un cálculo en términos exclusivamente racionales, dado que l apercepción de la eficacia varía a lo largo del tiempo. El individuo no puede comparar los costes actuales de su participación con los beneficios, que previsiblemente no serán inmediatos, dado que cada “yo” está compuesto por una retahíla de yoes que se van sucediendo en una secuencia temporal y que se superpone a la interacción con otros yoes en el momento presente. Esto supone entender a cada persona como un yo en evolución permanente, lo que dificulta una exacta evaluación de preferencias en términos estrictamente racionales.

Pizzorno considera que la incertidumbre de este cálculo individual se supera parcialmente por la seguridad que aporta el “reconocimiento colectivo” derivado de la participación en una asociación, términos de prestigio, respeto, amistad, afecto, honor, etc.; entramos en el campo de la formación de identidades colectivas. Para que una persona decida participar, puede ser objetivo suficiente la posibilidad de formar su propia identidad, implicándose en una identidad colectiva que le resulta sugestiva, donde la asociación concreta actuará como círculo de reconocimiento. La participación de algunos sujetos que no se entiende desde la fórmula de maximización de beneficios cobra sentido desde esta perspectiva.

En este paso de identificación con el grupo se subraya como elemento fundamental: los límites de la participación vienen marcados por los límites de la identificación con el grupo. Para Klandermans la identificación grupal es la imagen de la identidad colectiva del grupo proyectada en el individuo. No puede construirse una identidad colectiva sin que los individuos se identifiquen con el grupo y participen activamente en la fabricación de esa identidad compartida.

1.2.        Interaccionismo simbólico, construcción social de la protesta y análisis de marcos

Algunos autores denominan sociología creativa; engloba aportaciones de un conjunto de enfoques teórico-metodológicos que van desde la sociología fenomenológica y cognitiva a las sociologías interpretativas y de la vida cotidiana (Schütz, Mead, Garfinkel). Se pretende revalorizar l aimportancia del sujeto y de la intersubjetividad. Los seres humanos no están meramente determinados por los hechos o las fuerzas sociales; están constantemente dando forma y creando sus propios mundos sociales en interacción con otros; que de esta constante definición y recreación provienen los motivos colectivamente construidos y vividos por los que los sujetos orientan su acción; y que se requiere métodos especiales para el estudio de estas “empresas sociales creativas”.

Mead, Blummer, Turner y Killiam llamaron la atención sobre el hecho de que las interpretaciones y significados atribuidos a la realidad son fruto de la interacción y comunicación entre individuos; son el resultado de sus relaciones y mutuas influencias en diversos contextos sociales. En el espacio intersubjetivo de interacción y comunicación las personas van construyendo socialmente la “realidad” y las distintas interpretaciones de la misma. Lo significativo para la acción será la manera en que estos agentes perciban, definan, e interpreten estos condicionamientos y el significado que, subjetiva e intersubjetivamente, otorguen a las posibilidades y limitaciones que poseen para intervenir.

Berger y Luckmann quienes desde la sociología del conocimiento, abrieron el camino para un nuevo paradigma teórico. Esta perspectiva construccionista ha sido desarrollada y aplicada a ámbitos de estudio diversos como la sexualidad, las identidades políticas o los movimientos sociales. La etiqueta de “construcción social” se ha convertido en un paraguas teórico bajo el cual se cobijan una pluralidad de enfoques que coinciden en destacar la naturaleza social de los procesos de significación, interpretación y construcción de significados, puesto que tienen lugar en la interacción entre los individuos. Ésta es la razón por la cual su aplicación al análisis de los movimientos sociales se conceptualiza como construcción social de la protesta. Desde esta perspectiva sociopsicológica aquello que los movimientos sociales definen como “problema” es el resultado de procesos de definición colectiva de la situación, que cristaliza en situaciones “etiquetadas” como problema. Los problemas, carencias o de mandas no son susceptibles de protesta por el mero hecho de su existencia objetiva, no ha “hechos daos”. Los tiempos cambian y con ellos nuestra forma de percibir y valorar la realidad: la definición de la realidad que podíamos considerar algo “objetivo”, no es más que la interpretación subjetiva de los eventos acorde con las condiciones coyunturales de espacio y tiempo. Por ello hablamos de definición de la situación, resaltando que la objetivación de motivos para la movilización es una construcción social. Este enfoque viene a completar las distintas perspectivas teóricas sobre los movimientos sociales al adoptar como tesis subyacentes que la movilización depende de la forma en que se enmarcan las diversas variables y del grado en que éstas ee relacionan con los objetivos de la movilización.

Lo que se está proponiendo es prestar atención a la forma en que los suhetos traducen las condiciones macroestructurales en predisposiciones individuales para la movilización: los movimiento son considerados como agentes productores de significado, comprometidos en al construcción de sentido en competencia con otros actores sociales; aquí la relevancia que adquieren para su estudio los elementos culturales, ideológicos y simbólicos. Los movimientos destacan algunos aspectos de la realidad sobre otros, les asignan significado, y definen como problemáticas determinadas situaciones sociales con la finalidad de movilizar a sus antagonistas. Por marco de acción colectiva se entiende un “esquema interpretativo” que simplifica y destaca una realidad social, y que integra un conjunto básico de creencias y significados orientados a la acción que inspiran, legitiman y posibilitan sus actividades y campañas. Animando así a la protesta. Por medio de una atribución de responsabilidades y de la articulación de propuestas alternativas, los movimientos sociales consiguen dar sentido al mundo social de los participantes.

Hunt, Benford y Snow señalan tres tareas fundamentales a realizar por las organizaciones de los movimientos en la construcción de marcos para la movilización colectiva, mediante:

       1)      Marcos de diagnóstico, donde se definen determinados acontecimientos o situaciones como problemáticas y susceptibles de cambio, se señalan ciertos agentes sociales como responsables de haber causado el problema y se les adjudica el rol de antagonistas. Todo esto se concreta en dos marcos interpretativos especializados:
·      Marco de identidad: define un “Nosotros” agraviado.
·      Marco de injusticia: debe concretar uno “otros” oponentes (antagonistas), responsables de la injusticia percibida.
       2)      Marco de pronóstico, establece propuestas para corregir esa situación problemática especificando qué debería hacerse y quién tendría que hacerlo: objetivos específicos, tácticas y estrategias a seguir.
       3)      Marcos de motivación, a través del cual los movimientos se enfrentan al objetivo de concienciación de sus seguidores al establecer los motivos adecuados que justifican la acción a favor de una causa.

Se procede así a la “movilización de la acción”: la implicación de las personas que comparten una identidad colectiva en la acción conjunta. Para ello se desarrollan los:

·      Marcos especializados de eficacia que implica la creación y difusión entre los potenciales activistas y simpatizantes de creencias sobre la eficacia de la movilización: es que la acción colectiva depende de expectativas anticipadas de éxito o fracaso. Si las personas actúan de manera colectiva es en parte porque creen que su acción será eficaz, que el cambio al que aspiran es posible, pero que no sucederá si no tiene lugar la acción colectiva.
·      Marco de costes/beneficios permite indagar cómo influyen el discurso del movimiento y el contexto afectivo-normativo en que se desenvuelve el individuo, es su percepción de los costes y beneficios asociados a la participación.

La teoría de la construcción social de la protesta y el análisis de marcos resultan adecuados, no sólo para analizar la dimensión individual de la movilización, sino también para delimitar los aspectos culturales de la protesta, dada la centralidad de la actividad simbólica en la configuración de los marcos de significado y en el diseño de las identidades.

miércoles, 30 de enero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 41


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología 

Transgénero

La representación ideal de la transexualidad forma parte del patrón universalizante de la medicina. La construcción de “tipos ideales”, uniformes, por medio de la práctica quirúrgica de resignación de sexo, es la mediatización intencionada desde la clínica para “estabilizar” cuerpos dolientes, sufrientes. Y considerados humillantes, por y para lo cual se les estigmatiza. Individuos que se encuentran atrapados en cuerpos soportes erróneos, equivocados. De conversión y resignación de sexo, para que la equivocación corporal deje de existir. Así, clínicamente nace un neosexo. Y una neopersona. Del neosexo se hace el “sexo verdadero”, ahora, acomodándose al neosexo, puede orearse, manifestarse públicamente. Esta idea de transmutación médica que tiene sus excepciones. El cirujano Georges Burou hace hincapié en la superficialidad de la operación de cambio de sexo, “Yo no transformo hombres en mujeres. Transformo genitales masculinos  en genitales de aspecto femenino. Todo lo demás está en la mente del paciente”.

La transformación del cuerpo con técnicas quirúrgicas se ha visto comparada recientemente con otro tipo de transformaciones. Con la transformación de la idea que se tiene del cuerpo. El cambio de la “idea corporal” conlleva la transformación del “tipo ideal”. El hecho de tener ovarios o testículos no es determinante para la configuración del género. La lectura individualizada y personalizada que se hace de esa amplitud corporal admite, además, la transformación de a idea del sistema binario de géneros. Se concibe y se práctica el transgénero sin pasar por la transexualidad, sin exponerse a la cirugía genital transformadora de la reasignación de sexo. El transgenerismo autoaceptado que rechaza la operación. Este transgenerismo en EEUU ha ido incrementándose. Fundamentalmente, por tres razones:

1.    Por la interpretación que la comunidad transgenérica hace de la lectura de sus cuerpos. Que hace centro simultáneamente en la pluralidad y la individualidad. Y en los individuos plurales.
2.    Por el cierre de clínicas. Por discrepancias profesionales, por desvinculación creciente de las clínicas de identidad de género al entorno de las universidades.
3.    Por el interés progresivo que el transgenerismo despierta en las ciencia sociales cuya metodología difiere de las de la clínica.

Garfinkel en un estudio sociológico pionero, cuando interpreta a la transexual Agnes es consciente de que sus palabras se enunciarán de forma distinta, según el contexto en que se pronuncien, afirmando que su significado también diferirá en la medida en que ese mismo contexto que las escucha cambie. Desde el punto de vista de la “teoría razonada”, Ekins viene a coincidir con la afirmación anterior. En suma, exploraciones metodologías, técnicas y teorías científico-sociales muestran las limitaciones del modelo médico, poniendo en evidencia el marco deficitario en que se encuentra instalado. Déficit que los transgeneristas norteamericanos han venido padeciendo. Ante esto, los transgeneristas han optado por rebelarse y mostrar su proceder émico.

El hecho de que en España el transgenerismo sea un movimiento incipiente, a diferencia de EEUU, hay que entenderlo desde el punto de vista de la incidencia de la información en la dinámica del proceso. Obtiene información del fenómeno que les concierne básicamente de cuatro fuentes:

·      Literatura profesional médica
·      Reportajes periodísticos
·      Informes de otros transexuales y trangeneristas
·      Y la retroalimentación física y emocional de sus amantes.

Aquí, estas fuentes o no está desarrolladas o, por el contrario, lo están en exceso. La profesión médica, desde la perspectiva asistencial, incide frontalmente en la transexualidad, pero en cuanto cuerpo profesional generador de teoría y literatura no se caracteriza precisamente por su dinamismo. La referencia médica se hace central, por una vertiente, la quirúrgica, y sesgada y deficiente, por la vertiente teórica.

En lo que respecta a los reportajes periodísticos, hay que decir que están sobresaturados de banalidad, inciden en la explicación biológica; son altavoces de la visión médico-clínica. Invocar unilateralmente las razones biológicas de la transexualidad y omitir su construcción sociocultural, es, pues, invocar explicaciones de hace 60 años. Hay una interpretación, en forma de círculo, en la que la práctica médica, la difusión de los media y los informes subjetivos, retroalimentándose, hacen de la transexualidad una lectura biológica de valores muy firmes en su convicción que desconocen o/y censuran el transgénero.

En EEUU existe un número creciente de autobiografías que, reflejando el punto de vista del transgenerista desmienten el mundo de las convicciones firmes. Autobiografías que reflejan no solo la existencia de los ambiguo y de las ambigüedades de la vida, sino también las formas varias en que se da la vida y muerte a las identidades y la configuración anatómica. Dreger argumenta las razones que han hecho posible el emerger autobiográfico en la sociedad posmoderna. Los fundamentos se basan en cinco criterios:

1.    La valoración de las voces a las que previamente no se reconocía autoridad alguna.
2.    El reconocimiento de que no hay una única “verdad” en relación a la vida, la enfermedad o cualquier otra condición.
3.    El sentimiento, entre los sufrientes, de que sus cuerpos han sido “colonizados” por la medicina, de forma que a los individuos se les impide o dificulta objetar.
4.    El concepto moderno del doctor como héroe se ha transformado en un concepto posmoderno que reta la desigualdad de poder en la relación médico-enfermo y no admite el mensaje institucional que representa al médico como taumaturgo con poderes miríficos, como “salvador”.
5.    La construcción social de conceptos como los de “identidad sexual” y “normal” permite a los intersexuales entender sus propias vidas como experiencias, históricas y culturalmente específicas, y, por consiguiente, no inherentes a la anatomía de sus cuerpos.

Las autobiografías, visión émica donde las haya, realzan el sentido de la experiencia individual por lo que esta representa en cuanto manifestación de voluntad libremente expresada. No sometida al “totalitarismo” médico. Es un conjunto de voluntades libres. Permiten al transgenerista reivindicar lo que le pertenece: sus derechos. El transgenerismo, como la transexualidad, es una opción más. El actor social, modelado por el transgénero, hace prioridad de la libertad de la acción y de la independencia de la decisión. El transgenerista conserva o moldea su cuerpo de acuerdo a criterios de reflexión propios. El transgenerista, en su determinación, carga de valor, da sentido y significación a la amplia gama de opciones culturales que la sociedad de su época le ofrece. Aquí, el transgénero también debería tener esa opción. Para lo que se requiere más constructivismo social. Más información plural, Teorías más actualizadas: menos sesgadas.

miércoles, 2 de enero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 14


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, yo y Víctor Riesgo Gómez realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González

El esencialismo y la etnometodología

Garfinkel es la cabeza rectora de la etnometodología. La ciencia que tiene como objeto el estudio de los métodos que usa la gente para dar sentido y construir la realidad. Nunca antes, desde la sociología, se habían cuestionado las “esencias” y su pretensión dogmática de modo tan demoledor. El esencialismo, en esta prematura etnometodología, es un lenguaje que usan los científicos cuando sus conceptos y sus formulaciones no constituyen ciencia. Y el funcionalismo estructural opera como una esencia. La pretensión científica, en el mejor de los casos, es una ilusión; en el peor, un dogma. Para los etnometodólogos, la ciencia sociológica es una construcción de a vida cotidiana.

La etnometodología y su construcción del día  adía quiere dar forma a las conductas cotidianas que han sido deformadas en los análisis supuestamente científicos del funcionalismo. Y como el mundo cotidiano es intersubjetivo y dinámico, por un lado, y como los etnometodólogos ven en las doctrinas del interaccionismo simbólico y de la Escuela de Chicago las raíces de su teoría, por otro, el protagonismo del sistema como objeto sociológico para el testigo y cede el puesto al proceso de los sujetos sociales, para otorgarles el protagonismo que se les había negado.

La metodología etnometodológica invita a participar a los investigadores en sus estudios. Para interpretar la realidad, sus representantes, a la manera antropológica “se hacen nativos”. La objetividad no solo constituye una ilusión, también oculta la realidad social. Al mostrar la transparencia proporcionada por la cuantificación de los datos y dándoles vida propia, ignora cómo se han construido, quiénes lo han construido, cuándo y con qué fin se han realizado. Porque la experiencia del investigador sobre un hecho (objeto o cuestión) y las circunstancias que la rodea no son forzosamente idénticas con la experiencia del sujeto o de otro investigador sobre el mismo objeto social. El mismo objeto puede emitir una serie de propiedades idénticas en todas las ocasiones, pero pueden ser experimentadas de modo diferente por el investigador y el sujeto. Aislar cifras y cálculos, números y porcentajes, descontextualizarlos y encumbrarlos metodológicamente, en nombre de la objetividad, es esconder la realidad investigada y transformar al investigador que los maneja en un profesional próximo a la prestidigitación.

La etnometodología, al no asumir la racionalidad explicativa del sistema, la desplaza de sus análisis, se desprende del nivel macroanalítico para favorecer la racionalidad explicativa del nivel microanalítico de la situación que describe y del sujeto, interactivamente social, que la práctica y protagoniza. Prescinde de analizar el poder que está detrás de la escenificación de su montaje. “todo contra la norma, pero sin norma”.

La etnometodología iba sumando seguidores. A los Studies de Garfinkel hay que adjunar dos obras de gran repercusión etnometodológica, la de Sudnow sobre la concepción y evaluación de la muerte, tal como es manejada y tratada por los médicos en los hospitales, y la de Cicourel sobre las conductas delictivas de los jóvenes. Lewis Coser lanza un furibundo ataque a la etnometodología, acusándola de sectaria. En efecto, los conceptos etnometodológicos más relevantes como indexicalidad y descripción habían impactado en el buque insignia de la sociología: el estructural-funcionalismo.

  • La indexicalidad remite al lenguaje local y situacional en contexto, al lenguaje contextual. Se le da el significado que se da al contexto, Indexicalidad, contextualidad y localidad vienen a ser términos sinónimos. Se relativiza la proyección universal del lenguaje y de la norma. La significación y los significados del lenguaje son indexicales, contextuales y locales. La indexicalidad permite desplazar una situación dada al terreno de los accountable, de lo relatable y descriptible.
  • El concepto de descripción, accountability, es fundamental para la etnometodología. Permite a los etnometodólogos describir, interpretar y construir la cotidianeidad del mundo contextualizado. La realidad social se hace comprensible a través de la descripción; es construir una descripción en proceso. Que modificando ritmos, timbres y letra, construye un “edificio musical” conservando la misma partitura. La descripción enmarca la construcción realizada del contexto. Y de la misma forma que la interpretación es inseparable de lo interpretado, la situación que se describe es inseparable del proceso constructivo.