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lunes, 14 de octubre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 3


En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.

1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz 


Dinámicas internas de los movimientos sociales

Los movimientos sociales surgen en un momento dado, se desarrollan, pasan a través de fases diferenciadas, decaen y llegan a su término. Herbert Blumer: “un movimiento ha de construirse y ha de abrirse paso en lo que prácticamente siempre es un mundo opuesto, resistente o al menos indiferente”. La “carrera” del movimiento puede ser larga o corta. Desde su iniciación a su terminación se producen constantes cambios y procesos. Dinámicas externas e internas, dos caras de un proceso íntimamente relacionado que denominamos la “morfogénesis doble” de los movimientos sociales. En la dinámica interna del movimiento proponemos distinguir cuatro estadios principales: orígenes, movilización, elaboración estructural y terminación:

1.    Todos los movimientos sociales se originan en condiciones sociales históricamente específicas, Surgen dentro de una estructura histórica dada. La estructura ideal preexistente sirve normalmente como un tesoro de ideas de las cuales el movimiento modela su credo, su ideología, su definición de fines, su identificación de enemigos y aliados, su visión del futuro. Éstos nunca son puras invenciones. El movimiento articula esos puntos de vista heredados, tradicionales los entresaca y selecciona, cambia los acentos, los ordena en sistemas coherentes y sobre su base añade innovaciones, pero nunca produce su sistema ideológico de la nada. Lo que aparenta novedad nunca lo es de forma absoluta. La fuente del ideal del futuro, al igual que la fuente de cualquier idea, ha de estar en el pasado. La estructura normativa juega un papel distinto. A veces sirve como la trama negativa de referencia, algo que ha de ser opuesto y rechazado, el blanco del movimiento. Las normas, los valores. Las instituciones, los roles del orden normativo establecido son criticados, ridiculizados, desafiados. Algunos movimientos se centran en las norma. Otros desafían también los valores. Smelser argumenta que sólo cuando los movimientos “orientados por la norma” son fuertemente contestados, bloqueados por las autoridades, acontece una intensificación de los fines y se produce un cambio cualitativo, conduciendo a la aparición de movimientos “orientados por el valor”.
La estructura interactiva preexistente (institucional) tiene otras funciones. Produce el campo de constrictores así como de facilitadores del movimiento. Las redes de comunicación establecidas entre los miembros de una sociedad juegan un papel crucial en el proceso de reclutamiento y movilización. Las redes de asociaciones interconectadas o de comunidades basadas en lealtades comunes religiosas o étnicas son de ayuda al acelerar la movilización y el reclutamiento para los movimientos sociales una ves se presenta la ocasión. Un papel importante es el jugado por los canales existentes de expresión política o denominados la “estructura de oportunidad política”. Como señalan Zald y Useem, “las estructuras políticas varían en la medida en la que proporcionan oportunidades de movimiento”.
La estructura preexistente de desigualdades sociales, las jerarquíaas establecidas de riqueza, poder y prestigio, son consideradas a menudo como el primer factor motivante para la movilización de los movimientos. La diferenciación jerárquica de los intereses creados se percibe como productora de tensiones y tiranteces agravios y privaciones, en la población, lo que motiva a la gente para que se sume a los movimientos de protesta y reforma. Aquellos privados de oportunidades vitales, de acceso a bienes y recursos valiosos, proporcionan una clientela predispuesta a los movimientos sociales.
Condiciones estructurales facilitadoras y tensiones estructurales son necesarias pero no suficientes para generar un movimiento. En la siguiente fase el proceso ha de desplazarse al área de la conciencia social. La gente afectada por las tensiones estructurales debe desarrollar cierta conciencia de su condición, alguna definición de los factores o de los agentes responsables de su condición, alguna imagen de una posible situación mejor o algún proyecto para escapar de la realidad. Han de articular y compartir una ideología o una “creencia generalizada” (Smelser). El “proceso de alineamiento de marco” mediante el cual diversos “marcos” o imágenes del mundo presentes en la sociedad son movilizados por los activistas para legitimar los fines del movimiento y sus acciones.
Un suceso relativamente insignificante juega el papel de factor precipitador, iniciando de hecho la “carrera” del movimiento. El nivel de conciencia, crea una contestación heroica y ejemplar, provoca la expresión abierta de opiniones de apoyo y desvela el amplio alcance del consenso oposicional. También se pone a prueba la resolución de las autoridades, o su falta de ella.
2.    El suceso precipitador cierra el primer estadio en la carrera del movimiento, el de los orígenes, e inicia la fase de movilización. La primera ola de reclutamiento implica a aquellos que están más afectados por la condiciones contra las que se levanta el movimiento, aquellos que poseen la conciencia más aguda y la mayor sensibilidad hacia los problemas centrales del movimiento y a aquellos que están más comprometidos intelectual, emocional, moral y políticamente con la causa del movimiento. Una vez comienza el movimiento, su andadura, crece y logra éxitos, viene la segunda ola de reclutamiento, La participación en acciones colectivas con éxito ofrece eso. El “efecto caballo ganador” funciona no sólo en las elecciones sino también en el reclutamiento de los movimientos sociales. En esta segunda oleada la gente se une por conveniencia en lugar de por convicción.
Esta especie de composición por capas se vuelve particularmente evidente cuando un movimiento entra en problemas, es suprimido con firmeza o es derrotado, Entonces los estratos exteriores desaparecen los primeros, mientras que los activistas nucleares perseveran, a veces hasta revitalizar el movimiento más adelante.
El reclutamiento no es suficiente: los miembros han de ser movilizados para la acción colectiva. Aquí el estudio de los movimientos sociales prueba de forma casi invariable el gran significado de los líderes carismáticos: Jesús, Buda, Mahoma, Martin Luther King, etc. Acometiendo ellos mismos acciones extraordinarias, confirman su posición de liderazgo. Se da así el primer paso hacia la emergencia de la diferenciación interna, de la organización y de la estructura jerárquica en el movimiento. Por movilización entendían “los procesos mediante los cuales un grupo descontento se agrupa e invierte recursos para la prosecución de los fines del grupo.
3.    Esto da paso al siguiente escenario principal del desarrollo del movimiento: la elaboración estructural. Ésta opera a lo largo del camino que va desde un agregado de individuos movilizados a la completa organización de un movimiento:
·      Podemos distinguir cuatro subprocesos de morfogénesis interna; puede observarse la emergencia gradual (articulación) de nuevas ideas, creencias, credos, “un vocabulario común de esperanza y protesta”
·      A continuación está le emergencia (institucionalización) de nuevas formas y valores. Las normas internas y los valores del movimiento pueden referirse a su funcionamiento interno, a su conducta hacia los otros miembros, a los lazos de lealtad y camaradería, etc.; pero también pueden especificar determinadas formas de ocuparse de los oponentes, de realizar cambios estructurales. En la estructura normativa interna del movimiento pueden distinguirse por tanto “el ethos de la solidaridad” y “el ethos de la lucha”.
·      El siguiente subproceso es la emergencia (modelado) de una nueva estructura organizativa interna: nuevas interacciones, relaciones, lazos, ligaduras, lealtades, compromisos entre los miembros. El efecto último de la construcción interna de estructura en esta área es la aparición de una “organización del movimiento social” (OMS) completamente formada, definida como “una organización compleja o formal que identifica sus fines con las preferencias de un movimiento social o con un contramovimiento y que intenta llevar a cabo esos fines”.
·      Por último entre los subprocesos, hay una emergencia (cristalización) de nuevas estructuras de oportunidad, de nuevas jerarquías de dependencia, dominación, liderazgo, influencia y poder dentro del movimiento. Hay varios niveles de participación, compromiso, de responsabilidad.
Puede señalarse dos secuencias típicas de estos procesos morfogenéticas, dependiendo del origen del movimiento:
·      Cuando el movimiento surge de manera “volcánica”, espontánea (“desde abajo”). La participación común en los estallidos de comportamiento colectivo alimenta los lazos, las lealtades, los compromisos y produce en efecto algún tipo de estructura organizativa rudimentaria. Entonces aparece la ideología. A continuación, el sistema normativo evoluciona lentamente y entonces surgen el ethos de la solidaridad y el ethos de la lucha. Las divisiones internas entre líderes, seguidores, las masas, los simpatizantes, los compañeros de viaje y los “free riders” se cristalizan en la estructura de oportunidad.
·      La secuencia alternativa se observa cuando el movimiento surge como resultado de la manipulación, de una conspiración, de intermediación organizadora (“desde arriba”). Aquí el comienzo del movimiento está normalmente marcado por la indoctrinación, se difunde una visión atractiva del futuro al tiempo que una crítica radical del presente, y se señala a las personas o a los grupos que se interponen entre el presente y el futuro. A continución viene la institucionalización del nuevo orden normativo aparejado a la ideología. Por último, la diferenciación de oportunidades dentro del movimiento se cristaliza con divisiones claramente definidas entre la elite que lo lidera y las masas, los miembros y el público, los participantes y los simpatizantes.
En las situaciones empíricas concretas ambas secuencias pueden solaparse, y los procesos pueden reforzarse mutuamente. Los diversos subprocesos o fases en la morfogénesis interna del movimiento no se producen necesariamente con armonía. Demasiada preocupación por la institucionalización de la estructura normativa conduce a la sobrerregulación y, paradójicamente, a menudo alimenta la anomia. La diferenciación de oportunidades, de intereses de oportunidades vitales entre los miembros, a menudo conduce a la oligarquización y al desplazamiento de fines cuando el liderazgo coloca la preservación del movimiento mismo por encima de la realización de su programa inicial. Los desarrollos patológicos antes descritos afectan seriamente a la efectividad externa del movimiento a la hora de producir cambio, mutilándolos en cierta medida. Una morfogénesis interna armoniosa eleva el potencial de construcción de estructura.
4.    Una breve comentario acerca de último estadio en la carrera del movimiento: su terminación. Hay dos posibilidades. Una es optimista: el movimiento vence y por tanto pierde su razón de ser, desmovilizándose y disolviéndose. La otra pesimista: el movimiento no vence sino que es suprimido y derrotado. A veces el éxito completo del movimiento puede prevaciar sus fines, conduciendo a su rápida disolución y provocando la resaca de las fuerzas contrarias. En otros caoso, el fracaso puede ayudar a descubrir y definir las debilidades de esfuerzos anteriores, a identificar a los seguidores verdaderamente comprometidos, a eliminar a los oportunistas, a reagrupar las fuerzas, aponer a los enemigos a la luz y, en efecto, a permitir un remodelamiento de las tácticas del movimiento que conduzca a su revitalización en nuevas formas. Esto puede denominarse “victoria en la derrota”.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 48


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología

 De la enfermedad del sujeto a la enfermedad de la sociedad como fenómeno trans/disciplinar sociopsiquiátrico


La Escuela de Chicago inicia, en los 30 una línea de pensamiento progresivamente irredento. Sutherland acuña la expresión differential association (socialización diferenciada) mediante la cual, distanciándose de la instrumentación e instucionalización del control social que corrientes sociológicas más conservadoras propugnaban, insiste en que la desviación de las conductas delictivas no es consecuencia de la herencia biológica. El aprendizaje social surge en superficie por medio de actitudes, motivaciones, técnicas y racionalizaciones que difieren en duración, frecuencia, intensidad y prioridad. Permite que lo que hasta ese momento se contemplaba como desorganización social se contemple desde entonces como diferenciación social. La propuesta de Wirth implica por un lado, una sociología que se distancia, hasta renunciar, del perfil fisionómico del criminal delincuente, establecido por Lombroso en el SXIX. En su lugar, establece la proposición de una criminalidad/delincuencia que se perfila por medio de rasgos individuales, y en tal sentido psicológicos, que viene asociados a rasgos de clase social y como tales acompañados de sociedad y de cultura. La propuesta aboga por una psiquiatría social lejos de su aislamiento clínico y desvinculación con la sociedad. With la designa como sociología clínica. El quebranto de la “relación de pareja” interdisciplinar se sustancia sobre la base de que para Lemert la subcultura, tan cara para Blumer y el interaccionismo simbólico, constituye un concepto fundamental del que el pensamiento sociológico no puede desprenderse. Para Blumer el interaccionismo simbólico “es fruto del proceso de interacción entre los individuos”. Esa interacción procesual es lo que diferencia, según Lemert a las clases sociales. Los ricos pertenecen a clubs; los pobres son miembros de la subcultura.

Lemert manifiesta a través de Blumer, cómo una sociedad enferma incide y daña al individuo, sin necesidad de que este esté previamente afectado por un trastorno de personalidad. Lo diferente emerge de un proceso social que dicta normas y promulga leyes. Aquellos que violan el dictado de las normas son los desviados, en tanto que la violación de las leyes es el resultado de la acción de los delincuentes. Si se excluyeran en los manuales de conducta desviada, como síntoma de patologización, la obesidad, la fealdad y las relaciones extramatrimoniales, pocos serían los que escaparían al etiquetado de psicópatas.

Becker crea el concepto de moral entrepreneur (empresario moral) y afirma que la lógica que prevalece en las agencias de control se asemeja a las teorías puritanas sobre la predestinación, la reprobación y la naturaleza del pecado y a preguntar a los sociólogos por quién tomaban partido.

Evolución de la transdiscursividad sociopsiquiátrica del transgénero

Sutherland, Wirth, Lemert y Becker muestran las propiedades de la transdiscursividad sociológica. Los discursos de la psiquiatría se han caracterizado por su contingencia. Las relaciones de intradiscursividad, tanto las psiquiátricas como las sociológicas, lo que Foucault contemplaba como espistemología, trascienden el discurso que las genera y crean dependencias fuera del contorno de los discursos que las contienen. Foucault propone como genealogía y, por otro, relaciones que conjugan condicionamientos políticos, económicos e históricos que se encuadran en los rasgos culturales de una sociedad dada y que en presentación foucaultiana aparece como dinastía del saber. Psiquiatría y sociología muestran corrientes intradiscursivas y extradiscursivas diversas que difícilmente puedan sintetizarse en una unidad disciplinar de pensamiento. La interdiscursividad, las relaciones entre el discurso psiquiátrico y el discurso sociológico, la arqueología del saber foucaltiana, en su contingencia ha mostrado posicionamientos cambiantes que acercaban discursos en ocasiones y los distanciaba en otras. Una proliferación de discursos que sirvió a Foucault para negar la hipótesis represiva de la sexualidad. La proliferación de discursos referidos al género no niega la hipótesis represiva de la psiquiatriozación del transgénero. Goffman, desde la sociología, en 1961, aporta un apellido al término desviación: core (medular, nuclear). Para Goffman hay una core desviation (una desviación medular/nuclear). Que la diferencia de la desviación primaria y decundaria de Lemert. Recuérdese que la desviación primaria se caracteriza por su transitoriedad y por no afectar la psicología del sujeto social, su personalidad. La desviación secundaria, sin embargo, es de mayor extensión en el tiempo y, asimismo, provoca una respuesta en la sociedad. La desviación (nuclear) goffmaniana está más enraizada en el tiempo que la desviación primaria y secundaria de Lemert. En Goffman más que en Lemert, una vez que se abandona la normalidad, el sujeto avanza por un sendero en el que se progresa, con cada paso que se da, hacia un estatus más y más devaluado.

La clasificación de enfermedad mental que Goffman viene marcada por un itinerario extenso, pero delimitado para que el enfermo mental transcurra como prepaciente, paciente y post-paciente. Goffman lo explica como si de una “carrera moral” se tratara. Que en el caso de que la proporción de Goffman hubiera incidido en el transgénero, se infiere que las personas trans hubieran sido etiquetadas como pretransexuales, transexuales y postransexuales o predisfóricos de géneros, históricos de género y posdisfóricos de género. La identidad pertenece al sujeto pero éste no tiene el poder social para marcar e imponer un rótulo positivo a su presentación identitaria. Igual sucede con roles y conductas. El poder de rotular, de etiquetarse no es suyo.

Benjamín, endocrinólogo, padre fundador de la transexualidad en 1966, publica The Transsexual Phenomenon. Daniel C. Brown, se refiere al transexualismo como la inversión del rol sexual de los sujetos que esperaban ser sometidos a dirigía para corregir sus erróneos genitales.

En el año 1967, los escritos se enmarcan, con Laing, en la psiquiatría y, con Garfinkel, en la sociología. La antipsiquiatría, a través de Laing, ataca despiadadamente los postulados de la psiquiatría convencional. Laing, la antipsiquiatría, plantea y cuestiona principios del saber psiquiátrico institucionalizado, con el fin de desacreditarlos. Para Laing, la enfermedad mental surge en sociedad como excrecencia de la voracidad del sistema capitalista y de su represión de las conductas de los individuos. Laing, a mi juicio, en su radicalización, a cambio de desmitologizar la psiquiatría, desmitifica indiscriminadamente la clasificación psiquiátrica de la enfermedad mental. La relación de maridaje entre la sociología y la psiquiatría propuesta por Wirth, quebrantada, en forma de desvinculación afectiva disciplinar, por Lemert, logra con Laing la separación de bienes ante notario.

El cuestionamiento de los procedimientos terapéuticos correctores de la psiquiatría facilita el cuestionamiento del concepto sociológico de desviación. La antipsiquiatría fue para la psiquiatría, más o menos, lo que la etnometodología fue para la sociología. Garfunkel replicaba afirmando que la sociología no herética esto es, la ortodoxa trataba a los sujetos sociales como “idiotas culturales”. Garfunkel se reafirma e insiste en que la etnometodología no tiene delante de sí una “idiota cultural”. La visión de Garfunkel de la transexualidad supone un cambio sociológico paradigmático, pues que transforma lo normativo en interpretativo. Para Foucault, la heterotopía es el rasgo fundamental de la realidad social. Fiel al principio heterotópico que sustenta, flagela y fustiga cuanto puede todo aquello que se represente en forma de unidad, de modo unitario, como pretende la corriente de pensamiento humanista.

Aunque Foucault no estudio la transexualidad per se, sí trabaja sobre la intersexualidad de Herculine Barbin es una hermafrodita del siglo XIX “sufre en su cuerpo y mente todas las estrecheces y crueldad de una sociedad represiva, de una moral católica rígida y de una pretendida “ciencia” desabrida que ignora las inquietudes simplemente humanas de las personas”.

La lectura moral y política de la mirada psiquiátrica ha sido cuestionada, de modo directo, por una sociología crítica con los postulados del control social. Sirvan de recordatorio algunos ejemplos. Rosenhan: “caso Rosenhan” varias personas simularon una enfermedad mental para ser ingresadas en un centro psiquiátrico, con el fin de hacer un seguimiento en proximidad de la relación terapéutica entre psiquiatras y enfermos mentales. Después de un tiempo de internamiento y comportamiento normal, alegaron que las voces internas que escuchaban habían sido ficticias. Pero tuvieron problemas para ser dadas de alta, puesto que no lograban convencer al staff responsable de que habían sido objeto de un diagnóstico equivocado. Edgerton contrapone el “caso Rosenhan” y relata que un anciano Hebei, sin causar daño a su comunidad, se colgaba de un árbol boca abajo y manifestaba que tenía un pollo en la cabeza sin sufrir por ello menoscabo, censura u represión alguna en su persona. Era reconocida por los Hebei como psicópata. Stewart relata la conducta de un santo de la secta sufi chistiya, Baba Farid, que “rezaba colgado de los pies durante 40 días”.

Cheslet es su distanciamiento de las aplicaciones terapéuticas al uso de la psiquiatría, indica que los centros psiquiátricos de la segunda mitad del SXX eran lo más parecido, en términos de aislamiento y marginación, a las reservas de indios americanos. Con Pearson, el divorcio entre sociología y psiquiatría se evidencia en 1975, al considerar que los trastornos mentales son desviaciones creativas. Kessler y MacKenna, el alejamiento del modelo médico del transgénero se fundamenta en la construcción social del género. Que la psiquiatría ignora. Kessler refiriéndose a la intersexualidad, muestra cómo ese mismo modelo daña al intersexual; reproduce, refuerza y perpetúa las creencias culturales del género –los genitales culturales. Raymond cuestiona los planteamientos de la psiquiatría. Señala que la psiquiatría no ha acuñado expresiones como insatisfacción negra, incomodidad negra o disforia negra. ¿Por qué entonces disforia de género? Sedwick prefiere referirse a la psiquiatría como política de mente. Des de la teoría razonada Ekins afirma que los encuentros psiquiatra-pacientes constituyen una forma excluyente de recogida de datos que, en su unicidad, no recogen experiencias de trabajo, familia, entornos asociativos y médicos. No establecen criterios de comparación constante y, además, explora y muestra las construcción dinámica del varón feminizante que le sirve para cuestionar las carencias del modelo médico de transgénero.
El divorcio entre la sociología y la psiquiatría señalado por Pearson necesita ser matizado. Por lo siguiente:

1.    El control social propio de la sociología que clasifica las conductas humanas en desviadas con respecto a normas y no desviadas, es decir, centradas en relación a las mismas normas y, por otra, idiotiza culturalmente a los sujetos sociales.
2.    Si a mayor abundamiento, las acciones de los actores sociales inciden políticamente en sociedad y las conductas “perversas” de los sujetos con trastornos mentales, las llamadas  por Pearson desviaciones creativas que cuestionan las normas institucionales son reprimidas por la psiquiatría, consecuentemente, se puede concluir en forma de corolario.
3.    Que tal planteamiento, en lugar de explicar el divorcio entre la sociología y la psiquiatría, como afirma Pearson, contribuiría a los que pudiera denominarse “hermanamiento teórico represivo” entre el control social de la sociología (psiquiátrica) de la desviación y el control psiquiátrico de la identidad de género, propiciado por la psiquiatría de los DSM.

El divorcio entre sociología y psiquiatría se produce, a mi juicio, por medio del fallecimiento epistemológico de la sociología de la desviación, para en su lugar procurar el nacimiento y configuración de una sociología de la diversidad.

Porque una sociología de la diversidad preocupada por la conculcación de los derechos de ciudadanía no concibe la perpetuación del estigma que supone para las personas trans el hecho de seguir etiquetando y diagnosticando su identidad como trastorno mental. Actualmente informes y debates barajan múltiples alternativas, pero no parece que se planteen la eliminación de la disforia de género. Durkheim, al finalizar el SXIX, afirmaba que la desviación es el precio a pagar por el cambio social. Ahora, resultaría más atinado afirmar que el cambio social exige la transformación de la desviación en diversidad y las identidades y conductas desviadas en derecho.

El informe de Cohen-Ketenis y Pfäfflin propone que el concepto de trastorno de identidad de género debe cambiarse en el DSM-V porque el eje central de la disforia de género, la angustia o el malestar, no se manifiesta en las personas trans  que prescinden de la clínica. Muestran su disconformidad con los profesionales de la salud mental que defienden que la angustia, aunque haya personas trans  que viven su identidad sin ella, es inherente al concepto. Cohen-Ketenis y Pfäfflin sostienen que el concepto de trastorno no debería aplicarse a las personas con variantes de género que no experimentan malestar en sus vidas. “Corazón del problema”: la disconformidad de las personas trans  con los rasgos físicos de su sexo y/o el género asignado. En diciembre de 1973 la homosexualidad deja de ser tratada como trastorno mental. No obstante, su psicopatologización no fue eliminada. Hasta la publicación del DSM-III en 1980, la homosexualidad se diagnosticaba como Sexual Orientation Disturbance (Perturbación de la orientación sexual): se incluye la homosexualidad egodistónica, aplicable al homosexual que se encuentra a disgusto con su orientación sexual. En 1987 el DSM-III-R es el momento en que la egodistonia homosexual desaparece y de despatologiza la homosexualidad de los DSM.

Cohen-Ketenis y Pfäfflin, las recomendaciones que proponen para tratar al trastorno de identidad de género en el próximo DSM. Con el fin de no estigmatizar, consideran que la expresión “disforia de género” es la apropiada para su inclusión en el DSM venidero. Otros profesionales prefieren el uso de expresiones más neutras, como “incongruencia de género”, “disonancia de género”, “incomodidad de género” o “discordancia de género”.

Se proponen transformar “trastorno de la identidad de género” por la de “variantes de la identidad de género”; la no obligatoriedad de la dirigía de reasignación de sexo. Meyer-Bahlburg se decante por la imposibilidad de interpretar el transgénero con fundamentos que se sustenten en la ciencia. Se necesita un consenso entre la ciencia y el servicio que se preste a las personas trans.

Eliminando la faz de los enfermos/trastornados y transformando y descomponiendo sus cuerpos, para que en su descorporización los sujetos resulten innominados. Se pretende resaltar que los DSM emiten y difunden juicios psiquiátricamente clínicos que ocultan veredictos morales y políticos, que sirven injustificadamente para fundamentar la psiquiatrización transgenérica.

En los DSM, el caso del transgénero, se trata, sin evidencia que los justifique, como enfermedad mental. Los DSM emiten un discurso totalizador excluyente de otras culturas del saber, elimina la posibilidad de definición del transgénero, los sujetos sociales trans cognoscentes. Los DSM se instituyen en cetro referncial e insoslayable trans y, en su hacer, de manera envolvente y circular, transforman el pretexto en causa. En su psiquiatrización de la identidad transgenérica, los manuales de diagnóstico y estadísticos no logran neutralizar a las personas trans que demandan ser despsiquiatrizadas.

Si el cuerpo es el lucus de identidad que mediante acciones concretas expresan las personas trans no operadas y que no quieren someterse a la cirugía de reasignación genital, el cuerpo rompe la dicotomía identitaria al uso. Tdos estos torcimientos, mezclas y enturbiamientos de género se explicitan en la demostración de un género subversivo que quiere romper el sistema binario de género y en su ruptura desdualizar la dicotomía imperante. Los DSM, de mirada psiquiátrica, observan la enfermedad mental pero en su observación pierden voluntariamente la perspectiva global que pretenden abarcar, porque reconvierten a los sujetos trans e intersexos en personas elusivas, sin matices ni perfiles diferenciadores. Los DSM integran las conductas de los actores sociales trans bajo el rótulo psiquiátrico de trastorno mental, en equivalencia a los idiotas culturales de los teóricos de la sociología del control social.

viernes, 3 de agosto de 2012

Teoría Sociológica II: Moderna Resúmenes parte 34


En la asignatura de Teoría Sociológica II: Moderna del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libroTeoría sociológica moderna de George Ritzer, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Un esbozo histórico de la teoría sociológica: Los años posteriores– Tomás Javier Prieto González // Tema 2 T. Parsons- Ruth Cardedal Fernández // Tema 3 Funcionalismo Estructural, Neofuncionalismo y Teoría del Conflicto- Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 4 Variedades de la Teoría Marxiana– Carlos Catalán Serrano // Tema 5 Teoría de sistemas– Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Interaccionismo Simbólico – Isabel Bermúdez Pérez // Tema 7 Etnometodología- María de los Ángeles de Diego Miravet // Tema 8 Teorías del Intercambio, de Redes y de la Elección Racional - Yolanda Diez Suárez



HACIA UN INTERACCIONISMO SIMBÓLICO MÁS SINTÉTICO E INTEGRADOR
El interaccionismo simbólico ha entrado en una nueva era ‘posblumeriana’ en la que, según Fine, “ha construido una nueva teoría utilizando fragmentos de otros enfoques teóricos”.

Redefinición de Mead y Blumer

Mead
Mead: muchos elementos sobre las ideas de mente, self y sociedad sugieren una teoría más integradora a pesar de su falta de interés por los fenómenos macro. Baldwin asegura que el enfoque de Mead debería ser el punto de partida para construir una teoría sociológica general unificada, una ciencia del mundo social. Señala que el sistema teórico de Mead cubre todos los fenómenos sociales en los niveles micro y macro como psicología, lenguaje, conducta, cambio social, etc y que es un sistema flexible para entretejer contribuciones procedentes de todas las escuelas contemporáneas de la ciencia social.

Blumer: algunos interaccionistas simbólicos han intentado demostrar que su teoría tiene una concepción más profunda de las estructuras macro y de la objetividad lo que, unido a la fuerza de su teoría de los niveles micro y la subjetividad, confiere a su teoría una orientación integradora.

Maines ha atacado tres mitos relacionados con la teoría de Blumer: que es acientífica, subjetivista y aestructural. Obra póstuma de Blumer ‘La industrialización como agente de cambio social’  sugiere una orientación macro y objetivista.

Integración micro-macro

Stryker: ‘Es preciso que exista un marco conceptual que facilite el movimiento entre el nivel de la organización y el de la persona’. Encuadró esta orientación en el interaccionismo simbólico mediano pero intentó ampliarlo al nivel societal mediante el uso de la teoría del rol. Ocho principios generales de esta orientación:

  1. La acción humana depende de un mundo nombrado y clasificado con significado para los actores. Las personas aprenden mediante la interacción con otras personas el modo de clasificar el mundo y el modo en el que espera que se comporten en él.
  2. Importancia de los símbolos: son aprendidas para designar posiciones sociales. Stryker entendía estas posiciones en términos estructurales. También gran importancia a los roles: expectativas conductuales compartidas ligadas a las posiciones sociales.
  3. Importancia grandes estructuras sociales concebidas como pautas organizadas de conducta, el marco en el que las personas actúan.
  4. Las personas se definen a sí mismas. Estas autodesignaciones se convierten en parte del self.
  5. Cuando interactúan las personas definen y nombran las situaciones, los otros participantes, a ellas mismas y a los rasgos particulares de la situación. A través de estas definiciones organizan su conducta.
  6. Los significados sociales no determinan la conducta social, pero sí la constriñen. Cree en la idea de construcción de roles.
  7. Las estructuras sociales limitan el grado en el que los roles se construyen, no sólo en el que se adoptan. Algunas estructuras permiten más creatividad que otras.
  8. La posibilidad de construcción de rol posibilita los diversos cambios sociales. Estos cambios ocurren en las definiciones sociales y en las posibilidades de interacción. La influencia acumulada de estos cambios puede dar lugar a alteraciones en las grandes estructuras sociales.

Aunque Stryker ofreció un valioso punto de partida para la construcción de un interaccionismo simbólico más adecuado, su esfuerzo presenta varias limitaciones: ofreció escasas ideas sobre las grandes estructuras sociales per se, atribuyéndole un papel futuro limitado a las variables estructurales.

Interaccionismo simbólico y estudios culturales

Denzin: ‘Interaccionismo simbólico y estudios culturales’

Estudios culturales centrados en tres problemas relacionados: la producción de significados culturales, el análisis textual de esos significados y el estudio de las culturas y las experiencias vividas.

Denzin se esfuerza por asociar el interaccionismo simbólico con estudios y teoría de formas culturales porque considera que ha tendido a ignorar la idea que conecta ‘la comunicación simbólica’ y la ‘interacción’, un interés central en los estudios culturales.

Para remediarlo, pide a los interaccionistas que se centren en las tecnologías de la comunicación, en las maquinarias tecnológicas y en los modos en que producen la realidad y las representaciones de esa realidad.

Para ello el interaccionismo simbólico debe abandonar su orientación moderna tradicional y moverse en otras direcciones, hacia otros campos teóricos que van apareciendo en la época posmoderna como la hermenéutica, la fenomenología, el psicoanálisis, etc.
El programa que ofrece Danzin al interaccionismo simbólico se inspira profundamente en el posestructuralismo y el posmodernismo.


EL FUTURO DEL INTERACCIONISMO SIMBÓLICO

Fine: el interaccionismo simbólico ha cambiado radicalmente en los últimos años.
  • Se ha expandido más allá de su preocupación tradicional de las relaciones micro
  • Ha incorporado ideas de otras muchas perspectivas teóricas
  • Las ideas de los interaccionistas simbólicos han sido a su vez adoptadas por sociólogos de otras perspectivas

Así se han difuminado considerablemente las líneas que separan el interaccionismo simbólico de otras teorías sociológicas. Cada vez está menos claro qué es ser interaccionista simbólico.

RESUMEN

  • Raíces del interaccionismo simbólico: pragmatismo filosófico de Dewey y conductismo psicológico de Watson
  • Nació en la Universidad de Chicago en los ‘20
  • Oposición al reduccionismo psicológico del conductismo y al determinismo estructural de teorías macrosociológicas
  • Orientado hacia las capacidades mentales de los actores y su relación con la acción y la interacción
  • Teoría más importante: Mead. Prioridad al mundo social de donde emergían la conciencia, la mente, el self, etc. Unidad básica = acto = cuatro fases = impulso, percepción, manipulación y consumación. Mecanismo básico del acto social = gesto. Humanos capacidad de crear símbolos significantes que conducen al desarrollo del lenguaje, el pensamiento y la interacción simbólica. Self = capacidad de verse a sí mismo como objeto social, de ponerse en lugar de los otros. Dos fases: el ‘yo’ y el ‘mí’

Principios básicos del interaccionismo simbólico:

  1. Humanos dotados de capacidad de pensamiento
  2. Esta capacidad de pensamiento está modelada por la interacción social
  3. En esta interacción las personas aprenden los significados y los símbolos que les permiten ejercer su capacidad de pensamientos distintivamente humana
  4. Los significados y los símbolos permiten a las personas actuar e interactuar de una manera distintivamente humana
  5. Las personas son capaces de modificar significados y símbolos al interpretar la situación
  6. Esta posibilidad de introducir modificaciones se debe, en parte, a la capacidad de las personas de interactuar consigo mismas lo que, a su vez, permite valorar posibles cursos de acción y elegir uno
  7. Las pautas entretejidas de acción e interacción constituyen los grupos y sociedades

jueves, 17 de noviembre de 2011

Sociedades y Mundo De la Teoría a la Práctica en la Ciencia Sociológica Parte 7

En el curso de acceso para mayores de 25 años que realicé en el curso 2009/10 en la UNED, cursé la asignatura de Sociología acompañado de libro Sociedades y Mundo. De la Teoría a la Práctica en la Ciencia Sociológica. Edición Segunda 2008. Martínez Quintana, Violante. Ediciones Académicas. Madrid 2008.
Este libro venía acompañado de un Cuaderno de Ejercicios que había que cumplimentar y enviarlo manuscrito al equipo docente en Madrid, un ejercicio complementario a la prueba presencial, y ambos necesarios para superar la asignatura.

8.- ¿En qué se diferencia la Sociología Ensayista de la Sociología Científica?

En el cultivo de las síntesis teóricas y las fases analítico-metodológicas se gestan las diferentes sociologías, en un debate que surge de la crítica externa constante, del resurgir y de la exploración permanente, donde aparece un binomio con partes claramente diferenciadas, una postura es la Sociología Ensayista que evita el criterio científico, lo que le lleva a obtener conocimientos imprecisos, y en cambio la otra postura, la Sociología Científica, destina procedimientos científicos, por lo que obtiene una mayor eficacia en conocimientos sociales, para la investigación y el estudio de la realidad social.
Y es de aquí donde se gestan en la década de los sesenta y setenta, los estudios empíricos etnometodológicos y los estudios teóricos fenomenológicos.

9.- ¿Para qué se utiliza el Interaccionismo Simbólico?

Goffman
Las interacciones y situaciones sociales acumulan subjetividades y hay que entenderlos como desarrollos dinámicos con significados que se crean y recrean constantemente en el curso cotidiano de la propia interacción social. Esa es la perspectiva del Interaccionismo Simbólico, entregado al análisis social de lo “micro”, en la interacción que caracteriza a las sociedades humanas, y como objetivo estudiar esa reciprocidad y significado de las cosas.
Deriva en el “acto” el origen elemental de su teoría, restando importancia a lo macro-social, con grandes autores como Mead, Blummer y Goffman.

lunes, 3 de enero de 2011

Escuelas en la dimensión teórica micro, de las realidades sociales.

Hace unos días en el foro de Introducción a la Sociología I, un compañero dejó una duda al respecto de las normas superficiales y la comunicación, sobre los etnometodólogos. Una pregunta que me sirvió para repasar el tema e intentar con ello ayudar en la medida de lo posible, al compañero:

Respuesta 17 de diciembre:
Goffman
Intentaré ayudarte en tu duda. Básicamente y tras consultar algunos libros, creo que estás atascado en una de las escuelas sociológicas. Vamos a comenzar situándonos un poco en las etapas; desde la clasificación desarrollada por Ferrarotti en 1975, en la cuarta y última fase analítico metodológica se desarrolla la sociología crítica, que es la que se ocupa de clarificar y determinar las ambigüedades de la Sociología, rescatando además las raíces filosóficas que estuviesen apoyadas en propuestas científicamente acreditadas. Es la etapa que la Sociología está casi institucionalizada y evidencia las contradicciones originadas desde los marcos teóricos-analíticos, con las características que comporta lo social. De aquí van a surgir las escuelas lideradas por Goffman, Garfinkel y Homans.
Una vez situados llegamos a las escuelas que se enmarcan la dimensión teórica micro de las realidades sociales (Marcos, antes están las macro, que si quieres te las desarrollo):
•                El interaccionismo simbólico (Universidad de Chicago 1920). El acto es la base fundamental de esta teoría, que gira desde el núcleo de los significados, los símbolos, la acción y la interacción social, y no presta atención a las grandes estructuras sociales. Goffman estudia los que las personas esperan que hagamos, y lo que creemos hacer espontáneamente. Nombres propios: Mead, Goffman, Blumer
•                La Fenomenología (Teórica) y la Etnometodología (Empírica). Se interesan en el estudio del mundo cotidiano, el significado, la producción de la situación social. Se distinguen en la metodología, siendo la etnometodología la que ha sido desde el principio Empírica. La fenomenología se instala en lo que la gente piensa, la etnometodología de lo que hace la gente. Nombres propios: Berger, Schutz y Garfinkel

Garfinkel
Respecto a tus preguntas, creo que quedan contestadas con el detalle que acabo de hacerte. Como en todo, el desarrollo de las teorías y enfoques sociológicos habrán acérrimos seguidores y firmes detractores. Está claro que ahora tenemos muchas dudas, la paradoja es que creo que conforme avancemos tendremos muchas más, quizás sea eso lo fascinante de esta ciencia social; que los sociólogos/as nos hagamos preguntas constantemente, eso significaría que tenemos opinión crítica, y eso es lo que cultivaremos con el estudio.
En mi opinión, compañero, yo creo que si esto lo tenemos claro, es más que suficiente, para nuestro nivel. Como siempre aclaro, por favor ten en cuenta que estos datos son obtenidos por un estudiante como tú, el mejor que puede ayudarte es tu tutor/a del centro asociado.