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viernes, 4 de abril de 2014

Resúmenes Teoría Sociológica III: Contemporánea Parte 19

En la asignatura Teoría Sociológica III: Contemporánea del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los siguientes resúmenes del libro Teoría sociológica moderna de George Ritzer. MacGraw-Hill 2010, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Teorías del intercambio, de redes y de la elección racional. Teoría del intercambio y conductismo sociológico. Teoría de redes. Teoría de la elección racional. Capítulo 8 (335-378) Tomás Javier Prieto González // Estructuralismo, postestructuralismo y surgimiento de la teoría social posmoderna. Estructuralismo. Postestructuralismo: las ideas de Michel Foucault. Teoría social posmoderna. Capítulo 13 (559-600) Tomás Javier Prieto González // La metateorización sociológica. La metateorización en sociología. La sociología una ciencia multiparadigmática. Hacia un paradigma sociológico más integrado. Apéndice (601-618) Tomás Javier Prieto González

Las ideas de Michel Focault

El pensador más importante asociado al posestructuralismo es Michel Focault. La perspectiva de Focault y en general el posestruturalismo muestra diversas influencias teóricas. Focault no adopta simplemente las ideas de otros, sino que las transforma a medida que las integra en su orientación teórica excepcional. Así, la teoría de Weber de la racionalización constituye una influencia, pero para Focault se encuentra sólo en ciertos “lugares clave” y no constituye una “jaula de hierro”, pues simplemente hay resistencia. Pueden identificarse ideas marxianas, pero sin la limitación de la economía. Le preocupa más la “micropolítica del poder”. Practica la hermenéutica. Focault no cree en la verdad profunda y última; hay siempre más capas de retirar. Se percibe en su obra una influencia fenomenológica, pero Focault rechaza la idea de un sujeto autónomo y dador de significado. Hay también un elemento del estructuralismo, pero no encontramos ningún modelo formativo formal que gobierne la conducta. Focault adopta el interés de Nietzsche por la relación entre el poder y el conocimiento, pero analiza ese vínculo desde una prespectiva más sociológica que Nietzsche.

La obra de Focault es claramente posestrcuturalista. Podemos identificar dos ideas en el núcleo de la metodología de Focault: la “arqueología del saber” y la “genealogía del poder”, las dos coexisten y se apoyan mutuamente en su obra.

Sheridad mantiene que la arqueología del saber de Focault implica la búsqueda de “un conjunto de reglas de formación que determina las condiciones de posibilidad de todo lo que se dice dentro de un discurso particular y en cualquier momento dado”. La arqueología es la búsqueda de “un sistema general de la formación y la transformación de enunciados (en formaciones discursivas)” En el análisis de esos documentos, Focault no busca “comprenderlos”, “organiza el documento, lo divide, lo distribute, lo ordena, y lo dispone en niveles, series establecidad, distinciones entre lo que es relevante y lo que no lo es, descubre elementos, define unidades y describe relaciones”. Focault descarta también la búsqueda de lo sorígenes; son los documentos en sí lo importante y no su momento de origen.

Esta preocupación le orienta hacia el estudio de discursos que guardan relación con la formación de ciencias humanas como la psicología. La arqueología es capaz de distanciarse y desligarse de “las normas y los criterios de validez establecidos en las ciencias y las disciplinas a favor de la inteligibilidad interna de los conjuntos así situados, de sus condiciones de surgimiento, de su existencia y transformación”.

La preocupación de “decir la verdad” guarda relación directa con la genealogía del poder de Focault; el saber y el poder están intrísecamente entrelazados. La genealogía es un tipo muy característico de historia intelectual. La genealogía está reñida con otros tipos de estudios históricos que atribuyen centralidad a esas leyes o necesidades. La genealogía es intrísicamente crítica e implica una “interrogación constante de lo que suùestamente es dado, necesario, natural o neutral”.

La genealogía se ocupa de la relación entre el saber y el poder en las ciencias humanas y sus prácticas relacionadas con la regulación de los cuerpos, el gobierno de la conducta y la formación del yo. La arqueología realiza tareas necesarias para hacer la genealogía. La arqueología implica análisis epíricos de los discursos históricos mientras la genealogía emprende un análisis crítico y seriado de esos discursos históricos y su relación con asuntos de interés en el mundo contemporáneo.

La genealogía debe ser una “historia” del presente. Focault busca iluminar el presente utilizando “recursos históricos para reflejar la contingencia, la singularidad, las interconexiones y las potencialidades de las diversas trayectorias de los elementos que constituyen las disposiciones sociales presentes como experiencias”. Focault se orienta al uso crítico de la historia para hacer inteligibles las posibilidades presentes.

En su genealogía del poder, a Focault le preocupa el modo en que las personas se gobiernan a sí mismas y gobiernan a otras mediante la producción de conocimiento. Cree que el conocimiento genera poder al convertir a las personas en sujetos y al gobernarlos mediante el uso del conocimiento. Focault se interesa por las técnicas, las tecnologías que se derivan del conocimeinto y por el modo en que las utilizan diversas instituciones a fin de ejercer poder sobre las personas. Si Focault no identifica una conpiración entre los miembros de la elite de la sociedad. Focault cree que el conocimiento-poder siempre genera oposición; siempre hay resistencia contra él. Lo que le interesa fundamentalmente es el mundo moderno: “escribo la historia del presente”.

En Historia de la locura en la época clásica, Focault practica una arqueología del saber, en particular de la psiquiatría. Comienza en el Renacimiento, cuando la locura y la razón mo estaban separadas. Pero en la época clásica se estableció una distancia entre ellas, y la razón llegó a vencer a la locura. Focault describe “la ruptura del diálogo” entre la razón y la locura.

La psicología científica del siglo XIX surgió finalmente de la separación entre el demente y el sano que se produjo en el siglo XVIII. Al principio era la medicina la que se encargaba del tratamiento físico y moral del demente, pero, más tarde, la medicina psicológica científica asumió esaa tarea. Para Focault, la psicología y la psiquiataría constituyen una empresa moral, no un esfuerzo científico, que va contra los dementes, que son cada vez menos capaces de protegerse de esa “ayuda”: los dementes están condenados por el llamado avance científico a un “gigantesco encarcelamiento moral”.

Focault rechaza aquí la idea de que en el transcurso del tiempo hemos realizado avances científicos, médicos y humanitarios en el tratamiento de la locura. Lo que percibía era un incremento en la capacidad del sano y de sus agentes para oprimir y reprimir a los locos, a quienes se les tratana igual que a los sanos en el siglo XVI. Ahora estos agentes externos juzgan menos a los locos. Focault estudia las raíces de las ciencias humanas en la distinción entre el demente y el sano y en el ejerciicio del control moral sobre el demente. Esta idea forma parte de su tesis más general sobre el papel de las ciencias humanas en el control moral de las personas.

Focault apunta que la locura ocurre en dos niveles, en el nivel más profundo la locura cobstituye una forma de discurso. El lenguaje del delirio es la verdad última de la locura. Focault sigue utilizando un método estructuralista en El nacimiento de la clínica, donde se centra en el discurso médico y su estructura fundamental. En la Historia de la locura en la época clásica, la medicina es una importante precursora de las ciencias humanas, y en El nacimiento de la clínica esta cuestión adquiere aún más importancia.

La clave es el desarrollo de la clínica, donde los pacientes podían ser observados en camas. Aquí Focault utiliza un término clave, la mirada, una mirada que representa el conocimiento. El conocimiento se derivó de lo que los médicos veían, no de lo que leían en los libros. Como estructuralista, Focault creía que la mirada era un tipo de lenguaje, un lenguaje sin palabras, y lo que le interesaba era la estructura profunda de ese “lenguaje”. La capacidad de ver y tocar (especialmente en las autopsias) a personas enfermas (o muertas) supuso un cambio crucial y una fuente importante de conocimiento. Lo doctores ya no jugaban a lo mismo; se trataba de un juego diferente con reglas diferentes. El juego consistía en que las personas (los pacientes) se habían convertido en objeto de conocimiento y de la práctica científica. Lo que cambió fue la naturaleza del discurso, los nombres de las enfermedades, las clasificaciones, el campo de los objetos.

Una vez más la medicina adopta a los ojos de Focault el papel de precursora de las ciencias humanas. Para Focault el cambio clave consiste en que el individuo se convierte en sujeto y objeto de su propio conocimiento, y el cambio en la medicina no es otro que unos “de los testimonios más visibles de estos cambios en las estructuras fundamentales de la experiencia”.

En Vigilar y castigar Focault se ocupa más del tema de la genealogía del poder que del estructuralismo, del discurso, etc. El periodo que media entre 1757 y la década de 1830, durante el cual se sustituyó la tortura de los prisioneros por el control mediante normas carcelarias. Focault percibe este cambio como producto de un desarrollo irregular, no de una evolución racional. La realidad fue que el castigo se racionalizó y llegó a ser más eficaz con los prisioneros. El vínculo entre en conocimiento y el poder se manifestaba claramente en la tortura y, con el desarrollo de normas, ese vínculo se oscureció. El nuevo sistema de reglas era “más regular, más eficaz, más constante, y sus efectos eran más concretos; en suma, ese cambio aumentó los efectos del castigo y disminuyó sus costes económicos”. A diferencia de la tortura, esta nueva tecnología del poder de castigar se producía al comienzo del proceso de desviación, afectaba a más gente, era más burocrática, más eficaz, más impersonal, más invariable, más sobria, e implicaba la vigilancia no sólo de los criminales, sino también de todas la sociedad.

Una tecnología del poder disciplinario, estaba basada en el modelo militar. Implicaba un sistema de micro poderes. Focault describe una “microfísica del poder” con “innumerables puntos de enfretamiento” y resistencia. Identifica tres instrumentos del poder disciplinario:

1.    La vigilancia jerárquica, o la capacidad de los funcionarios de vigilar todo lo que está bajo su control con una simple mirada.
2.    Es la capacidad de imponer sanciones normalizadoras y castigar a los que violan las normas. De este modo, alguien podría ser juzgado negativamente y castigado por cuestiones relativas al tiempo y a la conducta.
3.    Es el uso del examen para observar a los sujetos e imponer sanciones normalizadoras sobre las personas. El tercer instrumento del poder disciplinario implica los otros dos.

Focault cree que la disciplina funciona bien dentro de las fábricas industriales y del ejército, No obstante, Focault nos transmite su temor a la extensión de esa disciplina, especialmente dentro de la red policial estatal para la que toda la sociedad constituye un campo de percepción y un objeto de disciplina. Focault ve el desarrollo de un sistema carcelario en el que la disciplina se traslada “desde la institución penal al conjunto del cuerpo social”.

La transición de la tortura a las normar carcelarias constituye un cambio del castigo corporal al castigo del alma o la voluntad. Este cambio entraña consideraciones sobre la moralidad y la normalidad. En el nuevo modo de subordinación las personas se definen como el objeto del conocimiento, del discurso científico. La cuestión clave es que las ciencias humanas modernas encuentran sus raíces aquí.

En Vigilar y castigar Focault se ientersa por el modo en que el conocimiento crea las tecnologías que ejercen el poder. El Panóptico constituye una estructura que permite a los funcionarios una observación completa de los criminales. El Panóptico constituye una enorme fuente de poder para los funcionario de prisiones, ya que les da la posibilidad de una vigilancia completa. Su poder es enorme porque los prisioneros llegan a controlarse a sí mismos; dejan de hacer varias cosas por temor a ser vistos por los guardias. El Panóptico es una tipo de laboratorio que facilita la recogida de información sobre las personas. Representa el precursor del laboratorio socio-científico y de otras técnicas de las ciencias sociales para reunir información sobre las personas. Focault cree que el Panóptico es la base de “un tipo de sociedad”.

En la Historia de la sexualidad Focault vuelve a centrase en la genealogía del poder. Para Focault la sexualidad es un “punto de transferencia especialmente denso para las relaciones de poder”. Examina el modo en que el sexo se introduce en el discurso y el modo en que el poder impregna ese discurso. Focault cree que la época victoriana condujo a una explosción de los discursos de la sexualidad. Focault sitúa en las escuelas el lugar donde la represión de la sexualidad actúa.

Focault identifica en las preocupaciones de la medicina más moraloidad que ciencia. Focault critca con dureza la medicina, ya que cree que el objeto de su discurso no es establecer la verdad, sino evitar su emergencia. En la moralidad de la sexualidad se encuentra implicada también la religión, especialmente el cristianismo occidental, la confesión y su necesidad de que el sujeto diga la verdad sobre la sexualidad.

Las preguntas formuladas acerca de quiénes somos han contenido cada vez más la cuestión del sexo. Focault lo resume: “el sexo lo explica todo”.

Focault afirma que el estudio científico del sexo debe centarse en la relación entre el sexo y el poder. El poder reside en una variedad de microlugares. El poder y la resistencia al poder están en todas partes.

Antes del siglo XVIII la sociedad se esforzaba por ejercer control sobre la muerte, pero a principios de ese siglo se comenzó a controlar la vida, especialmente el sexo. El poder sobre la vida (y el sexo) adoptó dos formas:

1.    Se encarnó en la “anatomía política del cuerpo humano”, cuya meta era disciplinar el cuerpo humano (y su sexualidad)
2.    En la biopolítica de la población cuyo objetivo era controlar y regular el crecimiento, la salud, la esperanza de vida etc…, de la población.

(Ver reseña biográfica de Focault en páginas 576-577)

El sexo era central en mabos casos. En el occidente moderno, el sexo ha adquirido mayor importancia que el alma y es caso tan importante como la vida. A través del conocimiento de la sexualidad, la sociedad ejerce más poder sobre la vida. Pero a pesar de este aumento de control, Focault no pierde la esperanza de la emancipación.

Dean afirma que Focault cambió de orientación dese la micropolítica del poder hacia una preocupación por las gubernamentalidades o “procesos heterogéneos no subjetivos…”. Focault no se centra específicamente en el Estado, sino en las “prácticas y racionalidades que constituyen los medios de dominio y gobierno”. A Focault le preocupa el modo en que se regulan los cuerpos, en que se gobierna la conducta y los modos en los que se forma el yo. Le interesaba el autogobierno, el gobierno de los demás y el gobierno del Estado. Para Focault al gobierno le preocupa “el control de la conducta”. La teoría posmoderna ha superado y traspasado el posestructuralismo. Siempre ha sido difícil trazar una línea clara entre el posestructuralismo y la teoría posmoderna; de hecho, no existe tal ínea. El pensamiento posmoderno puede considerarse como una extensión y una exageración del posestructuralismo. El posmodernismo ha sido el desarrollo más importante no sólo en la teoría sociológica, sino una amplia serie de campos académicos y no académicos.

jueves, 7 de febrero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 49


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología

Conclusiones

Las categorías psiquiátricas sobre el transgénero se interpretan como sigue:

1.    Son categorías clínicas reductoras y restrictivas no exentas de posicionamientos morales y políticos que no reflejan la realidad de la diversidad trans. La simplifican.
2.    La simplificación clínica de la diversidad trans juega con un ideal psiquiátrico, repleto de ideas preconcebidas, que no descubre la realidad social del transgénero; la construye. La realidad social se limita a una dimensión única: los encuentros psiquiátricas-pacientes.
3.    La parte clínica, en extrapolación, se toma por el todo social. La teoría psiquiátrica, además de normativa, se compone como una sinécdoque, como totum pro parte de la realidad social trans. Realidad que es más variada, elástica y plural de lo que se refleja en la estática dual de género de los DSM.
4.    La composición que la sinécdoque psiquiátrica realiza del transgénero opera, para autocumplirse, bajo el síndrome de la predicción.
5.    Si la diversidad social trans no se puede reducir a la normativa clínica, el transgénero tampoco se puede comprimir, reduciéndola a los encuentros psiquiatras-pacientes, que aísla y separa al observador de los observado para no contaminar la observación.
6.    EL transgénero se postula como manifestación de una diversidad no psiquiatrizable que requiere ser tratada en términos de igualdad en la diferencia. El transgénero no debe ser tratado por medio de procedimientos de integración férrea, propios de un universalismo antidiferenciado.
7.    Las categorías psiquiátricas del transgénero, además tienen vocación de permanencia y, consecuentemente, se perpetúan.
8.    La vocación de permanencia y perpetuación clínica del transgénero cumple un doble objetivo. Por un lado, petrifica la normativa psiquiátrica y, por otro, transforma nominalmente.
9.    La psiquiatrización del transgénero, como categoría del modelo médico, provoca el rechazo de las personas trans que, en tendencia creciente, expresan públicamente su disconformidad.
10. El régimen de verdad psiquiátrico de los DSM con referencia al transgénero compone criterios unívocos de imposición dogmática que reflejan perspectivas canónicas de conocimientos, propias de lo que se designa como monocultura del saber.
11. Todas las razones señaladas indican una misma dirección: la necesidad de despsiquiatrizar el transgénero. El transgénero requiere para logar el derecho inalienable a la despsiquiatrización que le corresponde.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 48


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología

 De la enfermedad del sujeto a la enfermedad de la sociedad como fenómeno trans/disciplinar sociopsiquiátrico


La Escuela de Chicago inicia, en los 30 una línea de pensamiento progresivamente irredento. Sutherland acuña la expresión differential association (socialización diferenciada) mediante la cual, distanciándose de la instrumentación e instucionalización del control social que corrientes sociológicas más conservadoras propugnaban, insiste en que la desviación de las conductas delictivas no es consecuencia de la herencia biológica. El aprendizaje social surge en superficie por medio de actitudes, motivaciones, técnicas y racionalizaciones que difieren en duración, frecuencia, intensidad y prioridad. Permite que lo que hasta ese momento se contemplaba como desorganización social se contemple desde entonces como diferenciación social. La propuesta de Wirth implica por un lado, una sociología que se distancia, hasta renunciar, del perfil fisionómico del criminal delincuente, establecido por Lombroso en el SXIX. En su lugar, establece la proposición de una criminalidad/delincuencia que se perfila por medio de rasgos individuales, y en tal sentido psicológicos, que viene asociados a rasgos de clase social y como tales acompañados de sociedad y de cultura. La propuesta aboga por una psiquiatría social lejos de su aislamiento clínico y desvinculación con la sociedad. With la designa como sociología clínica. El quebranto de la “relación de pareja” interdisciplinar se sustancia sobre la base de que para Lemert la subcultura, tan cara para Blumer y el interaccionismo simbólico, constituye un concepto fundamental del que el pensamiento sociológico no puede desprenderse. Para Blumer el interaccionismo simbólico “es fruto del proceso de interacción entre los individuos”. Esa interacción procesual es lo que diferencia, según Lemert a las clases sociales. Los ricos pertenecen a clubs; los pobres son miembros de la subcultura.

Lemert manifiesta a través de Blumer, cómo una sociedad enferma incide y daña al individuo, sin necesidad de que este esté previamente afectado por un trastorno de personalidad. Lo diferente emerge de un proceso social que dicta normas y promulga leyes. Aquellos que violan el dictado de las normas son los desviados, en tanto que la violación de las leyes es el resultado de la acción de los delincuentes. Si se excluyeran en los manuales de conducta desviada, como síntoma de patologización, la obesidad, la fealdad y las relaciones extramatrimoniales, pocos serían los que escaparían al etiquetado de psicópatas.

Becker crea el concepto de moral entrepreneur (empresario moral) y afirma que la lógica que prevalece en las agencias de control se asemeja a las teorías puritanas sobre la predestinación, la reprobación y la naturaleza del pecado y a preguntar a los sociólogos por quién tomaban partido.

Evolución de la transdiscursividad sociopsiquiátrica del transgénero

Sutherland, Wirth, Lemert y Becker muestran las propiedades de la transdiscursividad sociológica. Los discursos de la psiquiatría se han caracterizado por su contingencia. Las relaciones de intradiscursividad, tanto las psiquiátricas como las sociológicas, lo que Foucault contemplaba como espistemología, trascienden el discurso que las genera y crean dependencias fuera del contorno de los discursos que las contienen. Foucault propone como genealogía y, por otro, relaciones que conjugan condicionamientos políticos, económicos e históricos que se encuadran en los rasgos culturales de una sociedad dada y que en presentación foucaultiana aparece como dinastía del saber. Psiquiatría y sociología muestran corrientes intradiscursivas y extradiscursivas diversas que difícilmente puedan sintetizarse en una unidad disciplinar de pensamiento. La interdiscursividad, las relaciones entre el discurso psiquiátrico y el discurso sociológico, la arqueología del saber foucaltiana, en su contingencia ha mostrado posicionamientos cambiantes que acercaban discursos en ocasiones y los distanciaba en otras. Una proliferación de discursos que sirvió a Foucault para negar la hipótesis represiva de la sexualidad. La proliferación de discursos referidos al género no niega la hipótesis represiva de la psiquiatriozación del transgénero. Goffman, desde la sociología, en 1961, aporta un apellido al término desviación: core (medular, nuclear). Para Goffman hay una core desviation (una desviación medular/nuclear). Que la diferencia de la desviación primaria y decundaria de Lemert. Recuérdese que la desviación primaria se caracteriza por su transitoriedad y por no afectar la psicología del sujeto social, su personalidad. La desviación secundaria, sin embargo, es de mayor extensión en el tiempo y, asimismo, provoca una respuesta en la sociedad. La desviación (nuclear) goffmaniana está más enraizada en el tiempo que la desviación primaria y secundaria de Lemert. En Goffman más que en Lemert, una vez que se abandona la normalidad, el sujeto avanza por un sendero en el que se progresa, con cada paso que se da, hacia un estatus más y más devaluado.

La clasificación de enfermedad mental que Goffman viene marcada por un itinerario extenso, pero delimitado para que el enfermo mental transcurra como prepaciente, paciente y post-paciente. Goffman lo explica como si de una “carrera moral” se tratara. Que en el caso de que la proporción de Goffman hubiera incidido en el transgénero, se infiere que las personas trans hubieran sido etiquetadas como pretransexuales, transexuales y postransexuales o predisfóricos de géneros, históricos de género y posdisfóricos de género. La identidad pertenece al sujeto pero éste no tiene el poder social para marcar e imponer un rótulo positivo a su presentación identitaria. Igual sucede con roles y conductas. El poder de rotular, de etiquetarse no es suyo.

Benjamín, endocrinólogo, padre fundador de la transexualidad en 1966, publica The Transsexual Phenomenon. Daniel C. Brown, se refiere al transexualismo como la inversión del rol sexual de los sujetos que esperaban ser sometidos a dirigía para corregir sus erróneos genitales.

En el año 1967, los escritos se enmarcan, con Laing, en la psiquiatría y, con Garfinkel, en la sociología. La antipsiquiatría, a través de Laing, ataca despiadadamente los postulados de la psiquiatría convencional. Laing, la antipsiquiatría, plantea y cuestiona principios del saber psiquiátrico institucionalizado, con el fin de desacreditarlos. Para Laing, la enfermedad mental surge en sociedad como excrecencia de la voracidad del sistema capitalista y de su represión de las conductas de los individuos. Laing, a mi juicio, en su radicalización, a cambio de desmitologizar la psiquiatría, desmitifica indiscriminadamente la clasificación psiquiátrica de la enfermedad mental. La relación de maridaje entre la sociología y la psiquiatría propuesta por Wirth, quebrantada, en forma de desvinculación afectiva disciplinar, por Lemert, logra con Laing la separación de bienes ante notario.

El cuestionamiento de los procedimientos terapéuticos correctores de la psiquiatría facilita el cuestionamiento del concepto sociológico de desviación. La antipsiquiatría fue para la psiquiatría, más o menos, lo que la etnometodología fue para la sociología. Garfunkel replicaba afirmando que la sociología no herética esto es, la ortodoxa trataba a los sujetos sociales como “idiotas culturales”. Garfunkel se reafirma e insiste en que la etnometodología no tiene delante de sí una “idiota cultural”. La visión de Garfunkel de la transexualidad supone un cambio sociológico paradigmático, pues que transforma lo normativo en interpretativo. Para Foucault, la heterotopía es el rasgo fundamental de la realidad social. Fiel al principio heterotópico que sustenta, flagela y fustiga cuanto puede todo aquello que se represente en forma de unidad, de modo unitario, como pretende la corriente de pensamiento humanista.

Aunque Foucault no estudio la transexualidad per se, sí trabaja sobre la intersexualidad de Herculine Barbin es una hermafrodita del siglo XIX “sufre en su cuerpo y mente todas las estrecheces y crueldad de una sociedad represiva, de una moral católica rígida y de una pretendida “ciencia” desabrida que ignora las inquietudes simplemente humanas de las personas”.

La lectura moral y política de la mirada psiquiátrica ha sido cuestionada, de modo directo, por una sociología crítica con los postulados del control social. Sirvan de recordatorio algunos ejemplos. Rosenhan: “caso Rosenhan” varias personas simularon una enfermedad mental para ser ingresadas en un centro psiquiátrico, con el fin de hacer un seguimiento en proximidad de la relación terapéutica entre psiquiatras y enfermos mentales. Después de un tiempo de internamiento y comportamiento normal, alegaron que las voces internas que escuchaban habían sido ficticias. Pero tuvieron problemas para ser dadas de alta, puesto que no lograban convencer al staff responsable de que habían sido objeto de un diagnóstico equivocado. Edgerton contrapone el “caso Rosenhan” y relata que un anciano Hebei, sin causar daño a su comunidad, se colgaba de un árbol boca abajo y manifestaba que tenía un pollo en la cabeza sin sufrir por ello menoscabo, censura u represión alguna en su persona. Era reconocida por los Hebei como psicópata. Stewart relata la conducta de un santo de la secta sufi chistiya, Baba Farid, que “rezaba colgado de los pies durante 40 días”.

Cheslet es su distanciamiento de las aplicaciones terapéuticas al uso de la psiquiatría, indica que los centros psiquiátricos de la segunda mitad del SXX eran lo más parecido, en términos de aislamiento y marginación, a las reservas de indios americanos. Con Pearson, el divorcio entre sociología y psiquiatría se evidencia en 1975, al considerar que los trastornos mentales son desviaciones creativas. Kessler y MacKenna, el alejamiento del modelo médico del transgénero se fundamenta en la construcción social del género. Que la psiquiatría ignora. Kessler refiriéndose a la intersexualidad, muestra cómo ese mismo modelo daña al intersexual; reproduce, refuerza y perpetúa las creencias culturales del género –los genitales culturales. Raymond cuestiona los planteamientos de la psiquiatría. Señala que la psiquiatría no ha acuñado expresiones como insatisfacción negra, incomodidad negra o disforia negra. ¿Por qué entonces disforia de género? Sedwick prefiere referirse a la psiquiatría como política de mente. Des de la teoría razonada Ekins afirma que los encuentros psiquiatra-pacientes constituyen una forma excluyente de recogida de datos que, en su unicidad, no recogen experiencias de trabajo, familia, entornos asociativos y médicos. No establecen criterios de comparación constante y, además, explora y muestra las construcción dinámica del varón feminizante que le sirve para cuestionar las carencias del modelo médico de transgénero.
El divorcio entre la sociología y la psiquiatría señalado por Pearson necesita ser matizado. Por lo siguiente:

1.    El control social propio de la sociología que clasifica las conductas humanas en desviadas con respecto a normas y no desviadas, es decir, centradas en relación a las mismas normas y, por otra, idiotiza culturalmente a los sujetos sociales.
2.    Si a mayor abundamiento, las acciones de los actores sociales inciden políticamente en sociedad y las conductas “perversas” de los sujetos con trastornos mentales, las llamadas  por Pearson desviaciones creativas que cuestionan las normas institucionales son reprimidas por la psiquiatría, consecuentemente, se puede concluir en forma de corolario.
3.    Que tal planteamiento, en lugar de explicar el divorcio entre la sociología y la psiquiatría, como afirma Pearson, contribuiría a los que pudiera denominarse “hermanamiento teórico represivo” entre el control social de la sociología (psiquiátrica) de la desviación y el control psiquiátrico de la identidad de género, propiciado por la psiquiatría de los DSM.

El divorcio entre sociología y psiquiatría se produce, a mi juicio, por medio del fallecimiento epistemológico de la sociología de la desviación, para en su lugar procurar el nacimiento y configuración de una sociología de la diversidad.

Porque una sociología de la diversidad preocupada por la conculcación de los derechos de ciudadanía no concibe la perpetuación del estigma que supone para las personas trans el hecho de seguir etiquetando y diagnosticando su identidad como trastorno mental. Actualmente informes y debates barajan múltiples alternativas, pero no parece que se planteen la eliminación de la disforia de género. Durkheim, al finalizar el SXIX, afirmaba que la desviación es el precio a pagar por el cambio social. Ahora, resultaría más atinado afirmar que el cambio social exige la transformación de la desviación en diversidad y las identidades y conductas desviadas en derecho.

El informe de Cohen-Ketenis y Pfäfflin propone que el concepto de trastorno de identidad de género debe cambiarse en el DSM-V porque el eje central de la disforia de género, la angustia o el malestar, no se manifiesta en las personas trans  que prescinden de la clínica. Muestran su disconformidad con los profesionales de la salud mental que defienden que la angustia, aunque haya personas trans  que viven su identidad sin ella, es inherente al concepto. Cohen-Ketenis y Pfäfflin sostienen que el concepto de trastorno no debería aplicarse a las personas con variantes de género que no experimentan malestar en sus vidas. “Corazón del problema”: la disconformidad de las personas trans  con los rasgos físicos de su sexo y/o el género asignado. En diciembre de 1973 la homosexualidad deja de ser tratada como trastorno mental. No obstante, su psicopatologización no fue eliminada. Hasta la publicación del DSM-III en 1980, la homosexualidad se diagnosticaba como Sexual Orientation Disturbance (Perturbación de la orientación sexual): se incluye la homosexualidad egodistónica, aplicable al homosexual que se encuentra a disgusto con su orientación sexual. En 1987 el DSM-III-R es el momento en que la egodistonia homosexual desaparece y de despatologiza la homosexualidad de los DSM.

Cohen-Ketenis y Pfäfflin, las recomendaciones que proponen para tratar al trastorno de identidad de género en el próximo DSM. Con el fin de no estigmatizar, consideran que la expresión “disforia de género” es la apropiada para su inclusión en el DSM venidero. Otros profesionales prefieren el uso de expresiones más neutras, como “incongruencia de género”, “disonancia de género”, “incomodidad de género” o “discordancia de género”.

Se proponen transformar “trastorno de la identidad de género” por la de “variantes de la identidad de género”; la no obligatoriedad de la dirigía de reasignación de sexo. Meyer-Bahlburg se decante por la imposibilidad de interpretar el transgénero con fundamentos que se sustenten en la ciencia. Se necesita un consenso entre la ciencia y el servicio que se preste a las personas trans.

Eliminando la faz de los enfermos/trastornados y transformando y descomponiendo sus cuerpos, para que en su descorporización los sujetos resulten innominados. Se pretende resaltar que los DSM emiten y difunden juicios psiquiátricamente clínicos que ocultan veredictos morales y políticos, que sirven injustificadamente para fundamentar la psiquiatrización transgenérica.

En los DSM, el caso del transgénero, se trata, sin evidencia que los justifique, como enfermedad mental. Los DSM emiten un discurso totalizador excluyente de otras culturas del saber, elimina la posibilidad de definición del transgénero, los sujetos sociales trans cognoscentes. Los DSM se instituyen en cetro referncial e insoslayable trans y, en su hacer, de manera envolvente y circular, transforman el pretexto en causa. En su psiquiatrización de la identidad transgenérica, los manuales de diagnóstico y estadísticos no logran neutralizar a las personas trans que demandan ser despsiquiatrizadas.

Si el cuerpo es el lucus de identidad que mediante acciones concretas expresan las personas trans no operadas y que no quieren someterse a la cirugía de reasignación genital, el cuerpo rompe la dicotomía identitaria al uso. Tdos estos torcimientos, mezclas y enturbiamientos de género se explicitan en la demostración de un género subversivo que quiere romper el sistema binario de género y en su ruptura desdualizar la dicotomía imperante. Los DSM, de mirada psiquiátrica, observan la enfermedad mental pero en su observación pierden voluntariamente la perspectiva global que pretenden abarcar, porque reconvierten a los sujetos trans e intersexos en personas elusivas, sin matices ni perfiles diferenciadores. Los DSM integran las conductas de los actores sociales trans bajo el rótulo psiquiátrico de trastorno mental, en equivalencia a los idiotas culturales de los teóricos de la sociología del control social.

martes, 5 de febrero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 47


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología


La invención del transgénero como trastorno mental que genera pánico moral

Las transformaciones denominativas y, ami juicio, de mayor interés que, a partir del SXIX, ha venido construyendo la normativa psiquiátrica, en el momento de definir lo que ese corpus de conocimiento médico entiende por enfermedad. Se debe despensar y repensar lo que es “normal” (y en consecuencia lo que es enfermo). Se deben suprimir esas barreras morales que no pueden sostenerse como antaño se sostenían, en su percepción de liberación espiritual. Su continuidad reconvierte la liberación en mercancía. Que transformándose nominativamente mantienen sustantivamente sus principios.

Las transformaciones sufridas por los conceptos psiquiátricos trans  se deben a lo que Ian Hacking denomina nominalismo dinámico. Que expone la imbricación interactiva, cambiante en el tiempo entre las ciencias sociales y los sujetos. Y se acomoda la construcción normativa. Los nominalismos psiquiátricos acuñan, nuevos términos; crean “nominación”; e inventan nuevas expresiones, con sus designaciones, específicamente “nominadas”, correspondientes. Los sujetos sociales “nominados” surgen exnovo al amparo de la dinámica científico social transformadora que los “nomina”.

La construcción normativa de la psiquiatría de la transexualidad también responde a un sistema de valores que evalúan moralmente a las personas trans y al transgénero. En los inicios del SXIX se consideró un gran logro de la medicina establecer un locus para cada enfermedad. La afirmación como tan connota que si no se descubre el locus donde reside la enfermedad, esta, en su inexistencia, no puede diagnosticarse, ni en consecuencia evaluarse. Estamos ante una mirada anatomoclínica de la medicina con lectura patológica.

Con el tiempo, la lectura que de la anatomía hace la medicina pierde vigor. Lo que contribuye el surgimiento de la psiquiatría como especialidad de la medicina. El nacimiento de la psiquiatría con rasgos definitorios de independencia, en el SXIX, tiene contenidos nítidos de proclama médica rupturista.

El itinerario del término médico-psiquiátrico perversión se alarga, como eje controlador de conductas, durante un período innecesariamente elástico cuya duración es superior al siglo y medio. La perversión  se registra en 1842, por primera vez, en el Medical Lexicon y desaparece de los DSM, diluyéndose en el “olvido” en 1987. A partir de 1987, los DSM, en lugar de perversión, emplean el vocablo parafilia. Recurso lingüístico que elude la perversión para incurrir en la desviación, a la que se alude in/directamente.

El uso médico de la perversión atraviesa dos etapas. Que Davidson fija en:

1.    En que la perversión se contempla como enfermedad de los órganos sexuales (al servicio de la reproducción).
2.    Como experiencia de una patología cerebral que debe ser estudiada por la neuroanatomía y la neurofisiología.

En última instancia, en una tercera etapa, surge la psiquiatría como disciplina analítica que se ocupa del estudio de la perversión. Esta se interpreta como una desviación funcional del instinto sexual. Instinto sexual que para Legrain tenía su sede “en todas partes y en ninguna” y que Charcot tradujo como sentido genital. Traducción que sigue a Moreau, creador de la expresión sens genital (sentido genital), en el convencimiento de que las personas disponen de un sexto sentido. Magnana, en 1885, considera que hay cuatro tipos de perversiones, de las que una de ellas sería el instinto sexual contrario. Que estaba integrado en lo que denominó perversiones cerebro-espinales anteriores, para distinguirla de la ninfomanía y la satiriasis, que eran manifestaciones de las perversiones cerebro-espinales posteriores.

El tejer médico y nominativo de la psiquiatría, con respecto al transgénero, continuó, omitiendo o magnificando las contribuciones teóricas relacionadas con el instinto sexual contrario, durante el SXX. La transexualidad  denominada como tal o como disforia de género, clasificada como perversión o parafilia, muestra, con mutaciones expresivas que no cambian su significación médica, las claves de interpretación de la mirada psiquiátrica. En 1910 Hirschfeld aborda los principios de valoración positiva y sienta las bases de la teoría de los estadios sexuales intermedios. Haverlock Ellis recurre al término eonismo para ampliar el concepto de transvestismo de Hirschfeld.

No obstante no se impide que el transgénero siga contemplándose como enfermedad o trastorno mental que genera pánico moral. Puesto que identidades y conductas trans, con independencia de su denominación y por el mero hecho de ser incluidas en el manual, seguirán siendo identificadas, diagnosticadas y tratadas como disforia de género, como trastorno o enfermedad mental, y continuarán generando pánico moral.