viernes, 4 de abril de 2014

Resúmenes Teoría Sociológica III: Contemporánea Parte 19

En la asignatura Teoría Sociológica III: Contemporánea del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los siguientes resúmenes del libro Teoría sociológica moderna de George Ritzer. MacGraw-Hill 2010, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Teorías del intercambio, de redes y de la elección racional. Teoría del intercambio y conductismo sociológico. Teoría de redes. Teoría de la elección racional. Capítulo 8 (335-378) Tomás Javier Prieto González // Estructuralismo, postestructuralismo y surgimiento de la teoría social posmoderna. Estructuralismo. Postestructuralismo: las ideas de Michel Foucault. Teoría social posmoderna. Capítulo 13 (559-600) Tomás Javier Prieto González // La metateorización sociológica. La metateorización en sociología. La sociología una ciencia multiparadigmática. Hacia un paradigma sociológico más integrado. Apéndice (601-618) Tomás Javier Prieto González

Las ideas de Michel Focault

El pensador más importante asociado al posestructuralismo es Michel Focault. La perspectiva de Focault y en general el posestruturalismo muestra diversas influencias teóricas. Focault no adopta simplemente las ideas de otros, sino que las transforma a medida que las integra en su orientación teórica excepcional. Así, la teoría de Weber de la racionalización constituye una influencia, pero para Focault se encuentra sólo en ciertos “lugares clave” y no constituye una “jaula de hierro”, pues simplemente hay resistencia. Pueden identificarse ideas marxianas, pero sin la limitación de la economía. Le preocupa más la “micropolítica del poder”. Practica la hermenéutica. Focault no cree en la verdad profunda y última; hay siempre más capas de retirar. Se percibe en su obra una influencia fenomenológica, pero Focault rechaza la idea de un sujeto autónomo y dador de significado. Hay también un elemento del estructuralismo, pero no encontramos ningún modelo formativo formal que gobierne la conducta. Focault adopta el interés de Nietzsche por la relación entre el poder y el conocimiento, pero analiza ese vínculo desde una prespectiva más sociológica que Nietzsche.

La obra de Focault es claramente posestrcuturalista. Podemos identificar dos ideas en el núcleo de la metodología de Focault: la “arqueología del saber” y la “genealogía del poder”, las dos coexisten y se apoyan mutuamente en su obra.

Sheridad mantiene que la arqueología del saber de Focault implica la búsqueda de “un conjunto de reglas de formación que determina las condiciones de posibilidad de todo lo que se dice dentro de un discurso particular y en cualquier momento dado”. La arqueología es la búsqueda de “un sistema general de la formación y la transformación de enunciados (en formaciones discursivas)” En el análisis de esos documentos, Focault no busca “comprenderlos”, “organiza el documento, lo divide, lo distribute, lo ordena, y lo dispone en niveles, series establecidad, distinciones entre lo que es relevante y lo que no lo es, descubre elementos, define unidades y describe relaciones”. Focault descarta también la búsqueda de lo sorígenes; son los documentos en sí lo importante y no su momento de origen.

Esta preocupación le orienta hacia el estudio de discursos que guardan relación con la formación de ciencias humanas como la psicología. La arqueología es capaz de distanciarse y desligarse de “las normas y los criterios de validez establecidos en las ciencias y las disciplinas a favor de la inteligibilidad interna de los conjuntos así situados, de sus condiciones de surgimiento, de su existencia y transformación”.

La preocupación de “decir la verdad” guarda relación directa con la genealogía del poder de Focault; el saber y el poder están intrísecamente entrelazados. La genealogía es un tipo muy característico de historia intelectual. La genealogía está reñida con otros tipos de estudios históricos que atribuyen centralidad a esas leyes o necesidades. La genealogía es intrísicamente crítica e implica una “interrogación constante de lo que suùestamente es dado, necesario, natural o neutral”.

La genealogía se ocupa de la relación entre el saber y el poder en las ciencias humanas y sus prácticas relacionadas con la regulación de los cuerpos, el gobierno de la conducta y la formación del yo. La arqueología realiza tareas necesarias para hacer la genealogía. La arqueología implica análisis epíricos de los discursos históricos mientras la genealogía emprende un análisis crítico y seriado de esos discursos históricos y su relación con asuntos de interés en el mundo contemporáneo.

La genealogía debe ser una “historia” del presente. Focault busca iluminar el presente utilizando “recursos históricos para reflejar la contingencia, la singularidad, las interconexiones y las potencialidades de las diversas trayectorias de los elementos que constituyen las disposiciones sociales presentes como experiencias”. Focault se orienta al uso crítico de la historia para hacer inteligibles las posibilidades presentes.

En su genealogía del poder, a Focault le preocupa el modo en que las personas se gobiernan a sí mismas y gobiernan a otras mediante la producción de conocimiento. Cree que el conocimiento genera poder al convertir a las personas en sujetos y al gobernarlos mediante el uso del conocimiento. Focault se interesa por las técnicas, las tecnologías que se derivan del conocimeinto y por el modo en que las utilizan diversas instituciones a fin de ejercer poder sobre las personas. Si Focault no identifica una conpiración entre los miembros de la elite de la sociedad. Focault cree que el conocimiento-poder siempre genera oposición; siempre hay resistencia contra él. Lo que le interesa fundamentalmente es el mundo moderno: “escribo la historia del presente”.

En Historia de la locura en la época clásica, Focault practica una arqueología del saber, en particular de la psiquiatría. Comienza en el Renacimiento, cuando la locura y la razón mo estaban separadas. Pero en la época clásica se estableció una distancia entre ellas, y la razón llegó a vencer a la locura. Focault describe “la ruptura del diálogo” entre la razón y la locura.

La psicología científica del siglo XIX surgió finalmente de la separación entre el demente y el sano que se produjo en el siglo XVIII. Al principio era la medicina la que se encargaba del tratamiento físico y moral del demente, pero, más tarde, la medicina psicológica científica asumió esaa tarea. Para Focault, la psicología y la psiquiataría constituyen una empresa moral, no un esfuerzo científico, que va contra los dementes, que son cada vez menos capaces de protegerse de esa “ayuda”: los dementes están condenados por el llamado avance científico a un “gigantesco encarcelamiento moral”.

Focault rechaza aquí la idea de que en el transcurso del tiempo hemos realizado avances científicos, médicos y humanitarios en el tratamiento de la locura. Lo que percibía era un incremento en la capacidad del sano y de sus agentes para oprimir y reprimir a los locos, a quienes se les tratana igual que a los sanos en el siglo XVI. Ahora estos agentes externos juzgan menos a los locos. Focault estudia las raíces de las ciencias humanas en la distinción entre el demente y el sano y en el ejerciicio del control moral sobre el demente. Esta idea forma parte de su tesis más general sobre el papel de las ciencias humanas en el control moral de las personas.

Focault apunta que la locura ocurre en dos niveles, en el nivel más profundo la locura cobstituye una forma de discurso. El lenguaje del delirio es la verdad última de la locura. Focault sigue utilizando un método estructuralista en El nacimiento de la clínica, donde se centra en el discurso médico y su estructura fundamental. En la Historia de la locura en la época clásica, la medicina es una importante precursora de las ciencias humanas, y en El nacimiento de la clínica esta cuestión adquiere aún más importancia.

La clave es el desarrollo de la clínica, donde los pacientes podían ser observados en camas. Aquí Focault utiliza un término clave, la mirada, una mirada que representa el conocimiento. El conocimiento se derivó de lo que los médicos veían, no de lo que leían en los libros. Como estructuralista, Focault creía que la mirada era un tipo de lenguaje, un lenguaje sin palabras, y lo que le interesaba era la estructura profunda de ese “lenguaje”. La capacidad de ver y tocar (especialmente en las autopsias) a personas enfermas (o muertas) supuso un cambio crucial y una fuente importante de conocimiento. Lo doctores ya no jugaban a lo mismo; se trataba de un juego diferente con reglas diferentes. El juego consistía en que las personas (los pacientes) se habían convertido en objeto de conocimiento y de la práctica científica. Lo que cambió fue la naturaleza del discurso, los nombres de las enfermedades, las clasificaciones, el campo de los objetos.

Una vez más la medicina adopta a los ojos de Focault el papel de precursora de las ciencias humanas. Para Focault el cambio clave consiste en que el individuo se convierte en sujeto y objeto de su propio conocimiento, y el cambio en la medicina no es otro que unos “de los testimonios más visibles de estos cambios en las estructuras fundamentales de la experiencia”.

En Vigilar y castigar Focault se ocupa más del tema de la genealogía del poder que del estructuralismo, del discurso, etc. El periodo que media entre 1757 y la década de 1830, durante el cual se sustituyó la tortura de los prisioneros por el control mediante normas carcelarias. Focault percibe este cambio como producto de un desarrollo irregular, no de una evolución racional. La realidad fue que el castigo se racionalizó y llegó a ser más eficaz con los prisioneros. El vínculo entre en conocimiento y el poder se manifestaba claramente en la tortura y, con el desarrollo de normas, ese vínculo se oscureció. El nuevo sistema de reglas era “más regular, más eficaz, más constante, y sus efectos eran más concretos; en suma, ese cambio aumentó los efectos del castigo y disminuyó sus costes económicos”. A diferencia de la tortura, esta nueva tecnología del poder de castigar se producía al comienzo del proceso de desviación, afectaba a más gente, era más burocrática, más eficaz, más impersonal, más invariable, más sobria, e implicaba la vigilancia no sólo de los criminales, sino también de todas la sociedad.

Una tecnología del poder disciplinario, estaba basada en el modelo militar. Implicaba un sistema de micro poderes. Focault describe una “microfísica del poder” con “innumerables puntos de enfretamiento” y resistencia. Identifica tres instrumentos del poder disciplinario:

1.    La vigilancia jerárquica, o la capacidad de los funcionarios de vigilar todo lo que está bajo su control con una simple mirada.
2.    Es la capacidad de imponer sanciones normalizadoras y castigar a los que violan las normas. De este modo, alguien podría ser juzgado negativamente y castigado por cuestiones relativas al tiempo y a la conducta.
3.    Es el uso del examen para observar a los sujetos e imponer sanciones normalizadoras sobre las personas. El tercer instrumento del poder disciplinario implica los otros dos.

Focault cree que la disciplina funciona bien dentro de las fábricas industriales y del ejército, No obstante, Focault nos transmite su temor a la extensión de esa disciplina, especialmente dentro de la red policial estatal para la que toda la sociedad constituye un campo de percepción y un objeto de disciplina. Focault ve el desarrollo de un sistema carcelario en el que la disciplina se traslada “desde la institución penal al conjunto del cuerpo social”.

La transición de la tortura a las normar carcelarias constituye un cambio del castigo corporal al castigo del alma o la voluntad. Este cambio entraña consideraciones sobre la moralidad y la normalidad. En el nuevo modo de subordinación las personas se definen como el objeto del conocimiento, del discurso científico. La cuestión clave es que las ciencias humanas modernas encuentran sus raíces aquí.

En Vigilar y castigar Focault se ientersa por el modo en que el conocimiento crea las tecnologías que ejercen el poder. El Panóptico constituye una estructura que permite a los funcionarios una observación completa de los criminales. El Panóptico constituye una enorme fuente de poder para los funcionario de prisiones, ya que les da la posibilidad de una vigilancia completa. Su poder es enorme porque los prisioneros llegan a controlarse a sí mismos; dejan de hacer varias cosas por temor a ser vistos por los guardias. El Panóptico es una tipo de laboratorio que facilita la recogida de información sobre las personas. Representa el precursor del laboratorio socio-científico y de otras técnicas de las ciencias sociales para reunir información sobre las personas. Focault cree que el Panóptico es la base de “un tipo de sociedad”.

En la Historia de la sexualidad Focault vuelve a centrase en la genealogía del poder. Para Focault la sexualidad es un “punto de transferencia especialmente denso para las relaciones de poder”. Examina el modo en que el sexo se introduce en el discurso y el modo en que el poder impregna ese discurso. Focault cree que la época victoriana condujo a una explosción de los discursos de la sexualidad. Focault sitúa en las escuelas el lugar donde la represión de la sexualidad actúa.

Focault identifica en las preocupaciones de la medicina más moraloidad que ciencia. Focault critca con dureza la medicina, ya que cree que el objeto de su discurso no es establecer la verdad, sino evitar su emergencia. En la moralidad de la sexualidad se encuentra implicada también la religión, especialmente el cristianismo occidental, la confesión y su necesidad de que el sujeto diga la verdad sobre la sexualidad.

Las preguntas formuladas acerca de quiénes somos han contenido cada vez más la cuestión del sexo. Focault lo resume: “el sexo lo explica todo”.

Focault afirma que el estudio científico del sexo debe centarse en la relación entre el sexo y el poder. El poder reside en una variedad de microlugares. El poder y la resistencia al poder están en todas partes.

Antes del siglo XVIII la sociedad se esforzaba por ejercer control sobre la muerte, pero a principios de ese siglo se comenzó a controlar la vida, especialmente el sexo. El poder sobre la vida (y el sexo) adoptó dos formas:

1.    Se encarnó en la “anatomía política del cuerpo humano”, cuya meta era disciplinar el cuerpo humano (y su sexualidad)
2.    En la biopolítica de la población cuyo objetivo era controlar y regular el crecimiento, la salud, la esperanza de vida etc…, de la población.

(Ver reseña biográfica de Focault en páginas 576-577)

El sexo era central en mabos casos. En el occidente moderno, el sexo ha adquirido mayor importancia que el alma y es caso tan importante como la vida. A través del conocimiento de la sexualidad, la sociedad ejerce más poder sobre la vida. Pero a pesar de este aumento de control, Focault no pierde la esperanza de la emancipación.

Dean afirma que Focault cambió de orientación dese la micropolítica del poder hacia una preocupación por las gubernamentalidades o “procesos heterogéneos no subjetivos…”. Focault no se centra específicamente en el Estado, sino en las “prácticas y racionalidades que constituyen los medios de dominio y gobierno”. A Focault le preocupa el modo en que se regulan los cuerpos, en que se gobierna la conducta y los modos en los que se forma el yo. Le interesaba el autogobierno, el gobierno de los demás y el gobierno del Estado. Para Focault al gobierno le preocupa “el control de la conducta”. La teoría posmoderna ha superado y traspasado el posestructuralismo. Siempre ha sido difícil trazar una línea clara entre el posestructuralismo y la teoría posmoderna; de hecho, no existe tal ínea. El pensamiento posmoderno puede considerarse como una extensión y una exageración del posestructuralismo. El posmodernismo ha sido el desarrollo más importante no sólo en la teoría sociológica, sino una amplia serie de campos académicos y no académicos.