lunes, 21 de abril de 2014

UN ENSAYO SOBRE ACCIÓN POLÍTICA Parte 1

En el contexto de un discurso generalizado al respecto de una crisis de la política y de lo político, el presente ensayo trata la acción política. Una práctica elaborada con datos extraídos del barómetro de abril de 2012, en concreto el estudio 2941 del CIS. Se va a trabajar con dos modelos a modo de hipótesis, con el objeto de obtener una explicación a través de un análisis pormenorizado de la información resultante. Se realizará un estudio comparando ambos modelos e intentando en todo momento, dialogar con la información resultante, como con otros estudios conexos. El contraste de estos resultados puede permitir distinguir hasta qué punto los modelos desarrollados con la regresión logística, son explicativos.

1.    Modelo 1. Construcción de variables/items:
·      Ocupación
·      Votosimplus
·      Estudios
·      Descontento Político
·      Interés en la Política
·      Siendo las variables definitivas:
a)    Capacidad de criterio político (F1)
b)    Nivel de disconformidad con el actual Gobierno (F2)

2.    Modelo 2. Construcción de variables/items:
·      Sexo
·      Edad
·      Estudios
·      Votosimplus
·      Interés
·      Ocupación
·      Inquietud Política
·      Optimismo
·      Siendo las variables definitivas:
a)    Capacidad Crítica (CC)
b)    Confianza

Este trabajo pretende aproximarse a la realidad formulando las siguientes preguntas, y que se corresponden con los dos modelos que se van a abordar desde esta práctica, un modo de analizar la acción política:

1.    ¿Cuál es la capacidad crítica de la población española y su nivel de disconformidad con el actual Gobierno?
2.    ¿Cuál es la capacidad crítica de la población española y su confianza con el actual Gobierno?

1.1.-Obtención de datos

Centro de Investigaciones Sociológicas. Barómetro de Abril 2012.
Estudio número 2.941. Fecha de realización: Del 9 al 17 de abril.

1.2.-Elaboración de índices agregados


Índice agregado ponderado: Forma 2

2.-Estado de la cuestión

Son diversos los estudios realizados en los últimos años sobre la acción política en España. Existe una opinión generalizada que las investigaciones sobre los factores que influyen en la participación política de los ciudadanos se han limitado tradicionalmente al análisis de las características sociopolíticas, del individuo. “Esto corrobora la necesidad de introducir elementos políticos contextuales en los cuales los ciudadanos se mueven cuando intentan explicar las razones de pertenencia a grupos u organizaciones de naturaleza política” (Morales, 2001:154). Algunos resultados manifiestan que los motivos de la participación son muy complejos, y no pueden atribuirse únicamente a la alienación política. Son, “más bien, un reflejo de las condiciones de lo político en la época actual, condiciones caracterizadas por la economización de la política, la disolución de los límites tradicionales de la política con respecto al territorio, los temas, los objetivos y los métodos, así como la deconstrucción de las ideologías tradicionales y la despolitización del público” (Spannring, 2008:45).
Las divergencias en los patrones de participación política de los ciudadanos se someten a dos tipos de factores causales según el politólogo norteamericano  Scott Bennett. Para este autor, en primer lugar, existe un efecto cohorte, el cual es un reflejo de los diferentes contextos en los que se produce el proceso de socialización política de cada generación. En segundo lugar, se encuentra un efecto ciclo de la vida (efecto ciclo vital), según el cual, las pautas de participación política van modificándose a lo largo de la vida, lo que llevaría a una confluencia entre generaciones. No obstante, “a nivel empírico, resulta complejo distinguir la magnitud de ambos efectos” (Jaime, 2008:68). Estas teorías del ciclo vital individual asisten a la comprensión del fenómeno participativo, revelando “cómo un sujeto que comparte con otro ideales o motivaciones actuará comunitariamente con mayor probabilidad” (Funes, 2004:237) en unas etapas de su vida que en otras.
Al respecto de la socialización política, Jaime Castillo afirma que para el caso español los datos reflejan una importante relación entre la posición política de la generación actual y la anterior. Y esto por encima de los cambios experimentados por la familia española en las últimas décadas, “esta sigue representando una instancia eficaz en el proceso de socialización política” (Jaime, 2000:71). En este sentido, Barbeito Iglesias analiza cómo la familia, “en función de la posición ocupada en la estructura social” (Barbeito, 2002:59), contribuye a reproducir la red de oportunidades vitales de los jóvenes, subordinando así sus posturas ante el proceso político.
Diez de Ulzurrum se pregunta si existe una crisis participativa. Son muchos los investigadores los que han alertado de que los ciudadanos occidentales participan cada vez menos en los asuntos públicos, a pesar del incremento en los niveles educativos y en las habilidades y recursos disponibles. Esta crisis participativa se manifestaría a través del declive en los niveles de participación electoral y en una menor participación en la política convencional. En el caso español, “la creencia común es que, tras un breve período de amplia movilización y participación ciudadana durante la transición a la democracia, los ciudadanos españoles son cada vez más reticentes a participar en la esfera pública” (Diez, 2005:51). Aunque hay evidencias que contradicen esta descripción de la realidad española, mediante el análisis de las pautas longitudinales y generacionales de participación política y asociacionismo en España, desde comienzos de los años ochenta, y gracias a los datos de encuesta disponibles. Habrá que hacer un esfuerzo analítico en contrastar la evolución de la acción política convencional y no convencional en España, como es el caso de la pregunta (P10) que justifica enteramente este ensayo sobre acción política.
Hay autores como Ángel Sermeño, que defienden la tesis de que “si bien son correctos los diagnósticos pesimistas sobre los límites de la participación agrupados en los enfoques elitistas, de la complejidad y de la mutación de la representación política” (Sermeño, 2006:7); también es relevante comprobar cómo la participación política se abre camino a través de múltiples experiencias en diversos contextos sociohistóricos que se recogen en los nuevos desarrollos conceptuales definidos por “las teorías de la ciudadanía, la sociedad civil y la deliberación democrática” (Ibídem:7). Hay consenso en un discurso crítico del conjunto de la ciudadanía respecto con las instituciones y actores políticos, unos bajos niveles de interés y de seguimiento de la información política, y altos niveles de desafección política. Todo se concentra fundamentalmente “en algunas pautas de participación política” (Ferrer, 2006:195) y, en particular, percibiendo un efecto edad en la realización de acciones de protesta o consumo político.
Por último, Verge Maestre y Tormón Marín exploran el “rol de los recursos individuales, los factores situacionales y el proceso de socialización en la persistencia de las diferencias de género en las actitudes políticas” (Verge, 2012:89). Afirman que a pesar de la creciente participación en la progresiva participación de la mujer en el mercado de trabajo y la igualación entre sexos de los niveles educativos en las últimas décadas, la permanente desigualdad en la división sexual del trabajo doméstico merma el tiempo libre de las mujeres así como “las habilidades, recursos y conexiones sociales que podrían fomentar su implicación política, contribuyendo a mantener las diferencias de género en el interés por la política” (Verge, 2012:89).
El grueso de la población española valora muy positivamente y apoya el sistema democrático entendiendo además el papel crucial de los partidos políticos para que se sustancie pragmáticamente la representación. Sin embargo, a través de muchas encuestas realizadas en los último años, se puede constatar la disconformidad con el “funcionamiento del sistema y las políticas públicas implementadas desde los actores principales del sistema especialmente con relación a los partidos políticos” (Sánchez, 2009:109).