jueves, 3 de abril de 2014

Resúmenes Teoría Sociológica III: Contemporánea Parte 18

En la asignatura Teoría Sociológica III: Contemporánea del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los siguientes resúmenes del libro Teoría sociológica moderna de George Ritzer. MacGraw-Hill 2010, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Teorías del intercambio, de redes y de la elección racional. Teoría del intercambio y conductismo sociológico. Teoría de redes. Teoría de la elección racional. Capítulo 8 (335-378) Tomás Javier Prieto González // Estructuralismo, postestructuralismo y surgimiento de la teoría social posmoderna. Estructuralismo. Postestructuralismo: las ideas de Michel Foucault. Teoría social posmoderna. Capítulo 13 (559-600) Tomás Javier Prieto González // La metateorización sociológica. La metateorización en sociología. La sociología una ciencia multiparadigmática. Hacia un paradigma sociológico más integrado. Apéndice (601-618) Tomás Javier Prieto González

Marxismo estructural

Otra variedad del estructuralismo es el marxismo estructural, la obra de Louis Althusser, Nicos Poulantzas y Maurice Godelier. Aunque el marxismo estructural y el estructuralismo comparten ambos una preocupación por las “estructuras”, cada uno de ellos las conceptualizas de forma diferente.

Comparten los estructuralistas y los marxistas estrcuturales es que el estructuralismo debe centrarse en las estructuras, o sistemas, que se forman a partir de la interacción de las relaciones sociales. Ambas escuelas ven la estructuras como reales (aunque invisibles). Para Lévi-Strauss lo fundamental está en la estructura de la mente, mientras para los marxistas estructurales está en la estructura subyacente de la sociedad.

Tanto el estructuralismo como el marxismo estructural rechazan el empirismo y aceptan una preocupación por las estructuras fundamentales invisibles. El marxismo estructural no participó en lo fundamental en el giro lingüístico que se estaba produciendo en aquel momento en las ciencias sociales. Su preocupación principal seguía siendo la estructura social y la economía, no la lingüística; siguió asociándose con la teoría marxiana.

Posestructuralismo

Lemert sitúa los inicios del posestructuralismo en un discurso de Jacques Derrida en 1966; unos de los líderes reconocidos de este enfoque. Derrida redujo el lenguaje a la “escritura”, que no constriñe a sus sujetos. Creía que las instituciones sociales eran tan sólo escritura que, como tal, eran incapaces de constreñir a las personas. Derrida deconstruyó el lenguaje y las instituciones sociales. La escritura no es una estructura que constriñe a las personas. Derrida creía que el lenguaje sera desordenado e inestable. Diferentes contextos dan a las palabras distintos significados. Derrida ofrece lo que es, en última instancia, una perspectiva subversiva y deconstructora. La subversión y la deconstrucción son incluso más importantes que el surgimiento del posmodernismo, y es el posestructuralismo el que sienta las bases del posmodernismo.

El objeto de la hostilidad de Derrida es el logocentrismo. Derrida describe como “la represión histórica y la supresión de la escritura desde Platón”. El logocentrismo ha generado la clausura de la filosofía y de las ciencias humanas. El interés de Derrida es deconstruir o “desmantelar” las fuentes de esta clausura, de esta represión, y liberar así la escritura de las cosas que la esclavizan. La “deconstrucción implica la descomposición de las unidades para descubrir las diferencias ocultas”.

Derrida en su análisis llamado “el teatro de la crueldad”, contrapone este concepto al teatro tradicional, en el que predomina un sistema de pensamiento llamado lógica de la representación: lo que ocurre en el escenario “representa” lo que ocurre en “la vida Real” y las expectativas de los escritores, los directores, etc… Este “representacionalismo” es el dios del teatro, y convierte el teatro tradicional en teatro teológico. Un teatro teológico es un teatro controlado, esclavizado.

Derrida imagina un escenario alternatico en la que “el discurso dejará de gobernar el escenario”. El escenario ya no estará gobernado por autores y textos. Los actores dejarán de recibir órdenes; los escritores ya no serán los que ordenen lo que ocurre en el escenario.
Es obvio que Derrida defiende una deconstrucción radical del teatro tradicional. Implica una crítica de la sociedad en genreal que es esclava del logocentrismo. Desea ver una sociedad libre de las ideas de todas las autoridades intelectuales que han creado el discurso dominante. Derrida desea vernos a todos libres para ser escritores.

Derrida desea que el teatro se aleje de su “centro” tradicional, su interés por los escritores y sus expectativas y que dé a los actores libertad de represetación. Derrida asocia el centro con la respuesta y, por tanto, en última instancia, con la muerte. El centro está vinculado a la ausencia de lo que es esencial para Derrida: “representarla diferencia”. Un teatro de un mundo con un centro sería infinitamente abierto, actual y auto-reflexivo. Su argumento es que no vamos a encontrar futuro en el pasado, ni debemos esperar pasivamente nuestro destino. El futuro se busca, se hace, se escribe, en lo que hacemos en el presente.

La búsqueda de la respuesta, la búsqueda del Logos, ha sido destructiva y esclavizadora, con representación y diferencia.