lunes, 14 de octubre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 3


En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.

1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz 


Dinámicas internas de los movimientos sociales

Los movimientos sociales surgen en un momento dado, se desarrollan, pasan a través de fases diferenciadas, decaen y llegan a su término. Herbert Blumer: “un movimiento ha de construirse y ha de abrirse paso en lo que prácticamente siempre es un mundo opuesto, resistente o al menos indiferente”. La “carrera” del movimiento puede ser larga o corta. Desde su iniciación a su terminación se producen constantes cambios y procesos. Dinámicas externas e internas, dos caras de un proceso íntimamente relacionado que denominamos la “morfogénesis doble” de los movimientos sociales. En la dinámica interna del movimiento proponemos distinguir cuatro estadios principales: orígenes, movilización, elaboración estructural y terminación:

1.    Todos los movimientos sociales se originan en condiciones sociales históricamente específicas, Surgen dentro de una estructura histórica dada. La estructura ideal preexistente sirve normalmente como un tesoro de ideas de las cuales el movimiento modela su credo, su ideología, su definición de fines, su identificación de enemigos y aliados, su visión del futuro. Éstos nunca son puras invenciones. El movimiento articula esos puntos de vista heredados, tradicionales los entresaca y selecciona, cambia los acentos, los ordena en sistemas coherentes y sobre su base añade innovaciones, pero nunca produce su sistema ideológico de la nada. Lo que aparenta novedad nunca lo es de forma absoluta. La fuente del ideal del futuro, al igual que la fuente de cualquier idea, ha de estar en el pasado. La estructura normativa juega un papel distinto. A veces sirve como la trama negativa de referencia, algo que ha de ser opuesto y rechazado, el blanco del movimiento. Las normas, los valores. Las instituciones, los roles del orden normativo establecido son criticados, ridiculizados, desafiados. Algunos movimientos se centran en las norma. Otros desafían también los valores. Smelser argumenta que sólo cuando los movimientos “orientados por la norma” son fuertemente contestados, bloqueados por las autoridades, acontece una intensificación de los fines y se produce un cambio cualitativo, conduciendo a la aparición de movimientos “orientados por el valor”.
La estructura interactiva preexistente (institucional) tiene otras funciones. Produce el campo de constrictores así como de facilitadores del movimiento. Las redes de comunicación establecidas entre los miembros de una sociedad juegan un papel crucial en el proceso de reclutamiento y movilización. Las redes de asociaciones interconectadas o de comunidades basadas en lealtades comunes religiosas o étnicas son de ayuda al acelerar la movilización y el reclutamiento para los movimientos sociales una ves se presenta la ocasión. Un papel importante es el jugado por los canales existentes de expresión política o denominados la “estructura de oportunidad política”. Como señalan Zald y Useem, “las estructuras políticas varían en la medida en la que proporcionan oportunidades de movimiento”.
La estructura preexistente de desigualdades sociales, las jerarquíaas establecidas de riqueza, poder y prestigio, son consideradas a menudo como el primer factor motivante para la movilización de los movimientos. La diferenciación jerárquica de los intereses creados se percibe como productora de tensiones y tiranteces agravios y privaciones, en la población, lo que motiva a la gente para que se sume a los movimientos de protesta y reforma. Aquellos privados de oportunidades vitales, de acceso a bienes y recursos valiosos, proporcionan una clientela predispuesta a los movimientos sociales.
Condiciones estructurales facilitadoras y tensiones estructurales son necesarias pero no suficientes para generar un movimiento. En la siguiente fase el proceso ha de desplazarse al área de la conciencia social. La gente afectada por las tensiones estructurales debe desarrollar cierta conciencia de su condición, alguna definición de los factores o de los agentes responsables de su condición, alguna imagen de una posible situación mejor o algún proyecto para escapar de la realidad. Han de articular y compartir una ideología o una “creencia generalizada” (Smelser). El “proceso de alineamiento de marco” mediante el cual diversos “marcos” o imágenes del mundo presentes en la sociedad son movilizados por los activistas para legitimar los fines del movimiento y sus acciones.
Un suceso relativamente insignificante juega el papel de factor precipitador, iniciando de hecho la “carrera” del movimiento. El nivel de conciencia, crea una contestación heroica y ejemplar, provoca la expresión abierta de opiniones de apoyo y desvela el amplio alcance del consenso oposicional. También se pone a prueba la resolución de las autoridades, o su falta de ella.
2.    El suceso precipitador cierra el primer estadio en la carrera del movimiento, el de los orígenes, e inicia la fase de movilización. La primera ola de reclutamiento implica a aquellos que están más afectados por la condiciones contra las que se levanta el movimiento, aquellos que poseen la conciencia más aguda y la mayor sensibilidad hacia los problemas centrales del movimiento y a aquellos que están más comprometidos intelectual, emocional, moral y políticamente con la causa del movimiento. Una vez comienza el movimiento, su andadura, crece y logra éxitos, viene la segunda ola de reclutamiento, La participación en acciones colectivas con éxito ofrece eso. El “efecto caballo ganador” funciona no sólo en las elecciones sino también en el reclutamiento de los movimientos sociales. En esta segunda oleada la gente se une por conveniencia en lugar de por convicción.
Esta especie de composición por capas se vuelve particularmente evidente cuando un movimiento entra en problemas, es suprimido con firmeza o es derrotado, Entonces los estratos exteriores desaparecen los primeros, mientras que los activistas nucleares perseveran, a veces hasta revitalizar el movimiento más adelante.
El reclutamiento no es suficiente: los miembros han de ser movilizados para la acción colectiva. Aquí el estudio de los movimientos sociales prueba de forma casi invariable el gran significado de los líderes carismáticos: Jesús, Buda, Mahoma, Martin Luther King, etc. Acometiendo ellos mismos acciones extraordinarias, confirman su posición de liderazgo. Se da así el primer paso hacia la emergencia de la diferenciación interna, de la organización y de la estructura jerárquica en el movimiento. Por movilización entendían “los procesos mediante los cuales un grupo descontento se agrupa e invierte recursos para la prosecución de los fines del grupo.
3.    Esto da paso al siguiente escenario principal del desarrollo del movimiento: la elaboración estructural. Ésta opera a lo largo del camino que va desde un agregado de individuos movilizados a la completa organización de un movimiento:
·      Podemos distinguir cuatro subprocesos de morfogénesis interna; puede observarse la emergencia gradual (articulación) de nuevas ideas, creencias, credos, “un vocabulario común de esperanza y protesta”
·      A continuación está le emergencia (institucionalización) de nuevas formas y valores. Las normas internas y los valores del movimiento pueden referirse a su funcionamiento interno, a su conducta hacia los otros miembros, a los lazos de lealtad y camaradería, etc.; pero también pueden especificar determinadas formas de ocuparse de los oponentes, de realizar cambios estructurales. En la estructura normativa interna del movimiento pueden distinguirse por tanto “el ethos de la solidaridad” y “el ethos de la lucha”.
·      El siguiente subproceso es la emergencia (modelado) de una nueva estructura organizativa interna: nuevas interacciones, relaciones, lazos, ligaduras, lealtades, compromisos entre los miembros. El efecto último de la construcción interna de estructura en esta área es la aparición de una “organización del movimiento social” (OMS) completamente formada, definida como “una organización compleja o formal que identifica sus fines con las preferencias de un movimiento social o con un contramovimiento y que intenta llevar a cabo esos fines”.
·      Por último entre los subprocesos, hay una emergencia (cristalización) de nuevas estructuras de oportunidad, de nuevas jerarquías de dependencia, dominación, liderazgo, influencia y poder dentro del movimiento. Hay varios niveles de participación, compromiso, de responsabilidad.
Puede señalarse dos secuencias típicas de estos procesos morfogenéticas, dependiendo del origen del movimiento:
·      Cuando el movimiento surge de manera “volcánica”, espontánea (“desde abajo”). La participación común en los estallidos de comportamiento colectivo alimenta los lazos, las lealtades, los compromisos y produce en efecto algún tipo de estructura organizativa rudimentaria. Entonces aparece la ideología. A continuación, el sistema normativo evoluciona lentamente y entonces surgen el ethos de la solidaridad y el ethos de la lucha. Las divisiones internas entre líderes, seguidores, las masas, los simpatizantes, los compañeros de viaje y los “free riders” se cristalizan en la estructura de oportunidad.
·      La secuencia alternativa se observa cuando el movimiento surge como resultado de la manipulación, de una conspiración, de intermediación organizadora (“desde arriba”). Aquí el comienzo del movimiento está normalmente marcado por la indoctrinación, se difunde una visión atractiva del futuro al tiempo que una crítica radical del presente, y se señala a las personas o a los grupos que se interponen entre el presente y el futuro. A continución viene la institucionalización del nuevo orden normativo aparejado a la ideología. Por último, la diferenciación de oportunidades dentro del movimiento se cristaliza con divisiones claramente definidas entre la elite que lo lidera y las masas, los miembros y el público, los participantes y los simpatizantes.
En las situaciones empíricas concretas ambas secuencias pueden solaparse, y los procesos pueden reforzarse mutuamente. Los diversos subprocesos o fases en la morfogénesis interna del movimiento no se producen necesariamente con armonía. Demasiada preocupación por la institucionalización de la estructura normativa conduce a la sobrerregulación y, paradójicamente, a menudo alimenta la anomia. La diferenciación de oportunidades, de intereses de oportunidades vitales entre los miembros, a menudo conduce a la oligarquización y al desplazamiento de fines cuando el liderazgo coloca la preservación del movimiento mismo por encima de la realización de su programa inicial. Los desarrollos patológicos antes descritos afectan seriamente a la efectividad externa del movimiento a la hora de producir cambio, mutilándolos en cierta medida. Una morfogénesis interna armoniosa eleva el potencial de construcción de estructura.
4.    Una breve comentario acerca de último estadio en la carrera del movimiento: su terminación. Hay dos posibilidades. Una es optimista: el movimiento vence y por tanto pierde su razón de ser, desmovilizándose y disolviéndose. La otra pesimista: el movimiento no vence sino que es suprimido y derrotado. A veces el éxito completo del movimiento puede prevaciar sus fines, conduciendo a su rápida disolución y provocando la resaca de las fuerzas contrarias. En otros caoso, el fracaso puede ayudar a descubrir y definir las debilidades de esfuerzos anteriores, a identificar a los seguidores verdaderamente comprometidos, a eliminar a los oportunistas, a reagrupar las fuerzas, aponer a los enemigos a la luz y, en efecto, a permitir un remodelamiento de las tácticas del movimiento que conduzca a su revitalización en nuevas formas. Esto puede denominarse “victoria en la derrota”.