lunes, 21 de octubre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 9


En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.

1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz

 Principales teorías de la revolución


Cuatro escuelas principales en la teoría de la revolución; conductista, psicológica, estructural y política:

1.    La primera teoría moderna de la revolución fue propuesta en 1925 por Pitrim Sorokin. Basada en la experiencia de la revolución rusa de 1917, en la que participó y jugó un cierto papel político. Es un ejemplo conductista puesto que se centra en la “perversión revolucionaria del comportamiento de los individuos” y busca las causas de tal perversión en el dominio de las necesidades o instintos humanos básicos. La revolución está marcada por cambios fundamentales en el comportamiento humano típico. Sorokin traza y documenta tales cambios en tres áreas: “La transformación de las reacciones de habla”, “la perversión de las reacciones laborales”, “la perversión de las relaciones sexuales”, “la perversión de las reacciones laborales”, “la perversión de las reacciones de autoridad y subordinación” y “la perversión de las formas de conducta religiosa, ética, estética y otras formas de conducta adquirida”.
Este autor plantea la pregunta teórica crucial: “¿Por qué?” y adelanta dos hipótesis causales principales:
La primea se refiere a las fuerzas motrices que hay tras las masas revolucionarias. “La causa inmediata de la revolución es siempre el crecimiento de la “represión” de los instintos principales de la mayoría de la sociedad y la imposibilidad de obtener para esos instintos el mínimo necesario de satisfacción”.
La segunda se refiere a la reacción de la elites de poder establecidas. “También es necesario que aquellos grupos que defienden el orden existente carezcan de medios para suprimir las intentonas subversivas”. De otra forma, si poseen suficiente poder coactivo, las revoluciones terminarán como mucho en disturbios aplastados.
Dos hipótesis especifican las condiciones necesarias para la revolución y juntas definen la condición suficiente. Si ambas condiciones (presión desde abajo y debilidad arriba) coinciden, entonces la revolución se hace inevitable. Las revoluciones no reparan los problemas de los instintos suprimidos, el caos posrrevolucionario incrementa la dificultad de satisfacer las necesidades básicas. La gente comienza a implorar orden y estabilidad. Al mismo tiempo el fervor revolucionario se agota y el “depósito de energías de reserva del organismo humano” es limitado. Es probable que se inicie una contrarrevolución, y tendría muchas posibilidades de victoria. Llega el día de los déspotas y los tiranos. Tal es la irónica conclusión de todas las revoluciones.
2.    Las teorías psicológicas abandonan el reino de los reflejos de comportamiento o de los instintos básicos y se trasladan al reino más complejo de las orientaciones motivacionales y de la actitud. Tales teorías están más próximas al sentido común. James Favies y Ted Gurr y su “teoría de la privación relativa”: las revoluciones son causadas por un doloroso síndrome mental que se extiende entre la población, agravado porque afecta a mucha gente y que motiva una lucha colectiva para aliviarlo. “La miseria alimenta la revuelta”; la miseria de la que la gente es consciente y que define como injusticia empuja a la gente a la rebelión.
En la formulación de Ted Gurr se refiere a la discrepancia percibida entre las expectativas y capacidades de valor. El punto crucial es que la gente siente que tienen derecho a determinados niveles de satisfacción, Solamente nace la privación relativa cuando comienzan a cuestionar las condiciones existentes, cuando empiezan a definir lo que en justicia deberían tener y a percibir la diferencia entre lo que deberían tener y lo que tienen. El tema de la privación más el tema de la injusticia, se hace dominante en la conciencia social del período inmediatamente precedente a la revolución. ¿Cómo se produce este síndrome mental? ¿Cuál es su  etiología? Si se aduce la dimensión temporal, pueden distinguirse tres desarrollos históricos que conducen a la emergencia de una aguda privación relativa que alcanza el nivel revolucionario:
La primera ruta es la privación aspiracional: la curva de logros permanece más o menos constante, pero en un momento dado la curva de las aspiraciones justificadas se eleva de forma considerable, Esto ocurre porque un influjo de nuevas ideologías establece patrones nuevos de lo que la gente merece y debe esperar justificadamente. Aunque no cambie nada en lo relativo a las condiciones reales de vida, los niveles esperados son elevados y este cambio, que es de tipo exclusivamente psicológico, hace insoportable la privación.
La segunda es la privación decreciente: las aspiraciones permanecen más o menos constantes, pero súbitamente hay una caída en las niveles de vida alcanzables de forma realista. Esto puede acontecer por una crisis económica o fiscal, un declive en la eficiencia del estado al proporcionar seguridad pública, el estrechamiento de las oportunidades políticas para la participación acompañado de un giro en dirección a un régimen dictatorial o autoritario. La diferencia entre lo que la gente considera su derecho y lo que en realidad tiene se vuelve insoportable. La “revolución de los beneficios evaporados”, como podría denominarse a este caso, es quizás más común en la historia que la “revolución de las expectativas crecientes”.
El tercer caso, conocido como “privación progresiva”, analizado por james Davies y se representa por la llamada curva J. Combina los mecanismos mostrados por los dos casos anteriores. Las aspiraciones y los logros suben en paralelo durante un tiempo considerable, marcando una época de prosperidad y progreso en las condiciones reales de vida acompañada de una expansión conexa de las esperanzas y lso sueños acerca del futuro, A continuación las curvas se separan súbitamente, las aspiraciones continúan creciendo mientras que los logros reales quedan bloqueados o incluso remiten. Esto produce una distancia cada vez mayor, insoportable. La “revolución del progreso frustrado” como se la podía llamar, no tarda en acontecer. Como explica Davies.
De todas las teorías de la revolución, la teoría de la privación relativa es la que genera mayor número de hipótesis comprobables. La principal acusación lanzada contra la teoría de la privación relativa son sus prejuicios psicológicos y su menosprecio por las variables estructurales.
3.    Las teorías alternativas de la revolución centran su atención en el nivel macroestructural, con menosprecio por los factores psicológicos. Para las llamadas “teorías estructurales” las revoluciones son resultado de tensiones estructurales, y primordialmente de la configuración específica de las relaciones entre los ciudadanos y el estado. Las causas de las revoluciones han de buscarse en el nivel específicamente social, en el contexto de las relaciones de clase y de grupo (nacional e internacional) en lugar de en las cabezas de los ciudadanos, en sus mentalidades o en sus actitudes. Theda Skockpol, reclama una “perspectiva estructural, que enfatice las relaciones objetivas y los conflictos entre grupos y naciones diversamente situados, en logar de los intereses, perspectivas o ideologías de actores particulares en las revoluciones”. Skockpol compara las Revoluciones francesa, rusa y china, y nos proporciona una descripción estructural general de sus causas así como de sus cursos y resultados. Siguen un modelo de tres estadios:
·                 Se producen rupturas y crisis políticas y económicas dentro del antiguo régimen, transformaciones sociales revolucionarias promovidas por revueltas desde abajo.
·                 La crisis del régimen abre oportunidades a la revuelta de masas de los campesinos y/o de los trabajadores urbanos. La quiebra del antiguo régimen es una condición necesaria pero no suficiente para la revolución. Pero tan sólo pueden acontecer a condición de una ruptura política anterior.
·                 El tema principal de la revolución en el tercer estadio también es político: se trata de la reconsolidación, reorganización y reintegración del estado y la administración por la nueva elite política llegada al poder tras el éxito en la expulsión del antiguo régimen.

La teoría estructural de nuevo es acusada de unilateralidad y de olvidar los aspectos psicológicos, individuales. Olvidando por completo los complejos procesos que se dan entremedias, cuando las masas de gente movilizada y organizada pos los líderes dirigen realmente la revolución. Las condiciones estructurales no dictan en absoluto lo que hacen los seres humanos: tan sólo ponen algunos límites a la acción humana o definen un cierto marco de posibilidades.
4.    Las teorías políticas consideran a las revoluciones como fenómenos inherentemente políticos que surgen de procesos que acontecen exclusivamente en el domino político. Son vistas como el resultado de “equilibrio de poder en cambio y de luchas por la hegemonía entre contendientes por el poder del estado”. Tilly considera que las revoluciones no son fenómenos extraordinarios, excepcionales, ni desviaciones; todo lo contrario, son variaciones del proceso político normal en el que diversos grupos intentan realizar sus fines ganando poder. Las revoluciones son las formas extremas de contienda por el control político. Se producen solamente cuando los contendientes son capaces de movilizar los masivos recursos necesarios para arrebatar el poder al antiguo régimen. El “modelo político” se trata de un conjunto de componentes interrelacionados que incluyen entre otros: “el gobierno: una organización que controla la principal concentración de medios de coacción de la población. El contendiente: cualquier grupo que, durante un período de tiempo determinado, aplique recursos acumulados para influir al gobierno. Un miembro es un contendiente que tiene acceso rutinario, a bajo coste, a los recursos controlados por el gobierno. Un pretendiente es cualquier otro contendiente.

Por movilización entiende Tilly un incremento en los recursos bajo el control colectivo de los pretendientes o un incremento en el grado de control colectivo. La movilización es un prerrequisito de la acción colectiva que se distingue por precondiciones particulares y por fines particulares. El rasgo más importante de la situación revolucionaria es la “soberanía múltiple” o la “multiplicación de gobiernos”. Aquí la población es confrontada con al menos dos centros de poder con demandas incompatibles: el primer gobierno y el gobierno contendiente. Hay cuatro variantes posibles de esta situación:

1.    La conquista, cuando un estado soberano intenta someter a otro estado soberano.
2.    Cuando un estado subordinado afirma su soberanía.
3.    Cuando los pretendientes movilizan y adquieren control sobre partes del aparato del estado.
4.    Cuando el gobierno está fragmentado en dos o más bloques, cada uno de los cuales adquiere una poder parcial sobre el estado.

La revolución se produce cuando una proporción suficiente de los ciudadanos transfiere su apoyo y su lealtad a un centro de poder alternativo, La revolución triunfa cuando la transferencia de poder se hace realmente efectiva, y un conjunto de titulares del poder es reemplazado por otro. Se han ofrecido diversa hipótesis acerca de las causas de las revoluciones. Puede ordenarse en dos grupos: las causas de las situaciones revolucionarias, y alas causas de los resultados revolucionarios. La soberanía múltiple, el punto esencial de la situación revolucionaria, aparece cuando:

1.    Aparecen pretendientes suficientemente visibles que pretenden controlar el gobierno. En este estadio juegan un papel particularmente importante los líderes carismáticos y los intelectuales.
2.    Adquieren apoyo, tanto verbal como a través de acciones y del compromiso de recursos, por parte de un segmento significativo de la población. Esto ocurre tanto cuando el gobierno es incapaz de satisfacer las demandas habituales de la población como cuando éste incrementa sus demandas sobre la población.
3.    El gobierno es incapaz o no desea suprimir a los pretendientes. Un acaso típico es la implicación en una guerra externa, otra es la presión internacional para que renuncien a formas extremas de violencia contra los pretendientes, incluso si éstas están disponibles.

La medida de la transferencia de poder, el punto esencial de los resultados revolucionarios, depende de:

1.    El tamaño y la solidez de la brecha entre titulares del poder y pretendientes. Cuando la brecha toma la forma de una alternativa simple, mutuamente excluyente, precisa de un compromiso expreso de la población con una parte u otra y evita la cooptación de los anteriores titulares del poder por parte del gobierno posrrevolucionario. La transferencia es por tanto completa.
2.    El alcance de las coaliciones entre miembros del gobierno y pretendientes, antes y durante la revolución, cuantas menos haya más completa será la transferencia posrrevolucionaria del poder. Sin ellas la revolución puede fracasar y entonces no habrá transferencia en absoluto.
3.    El control de los medios de violencia por los pretendientes. Para vencer, los revolucionarios han de obtener recursos de coacción: armas y apoyo de algún segmento de la policía y del ejército. Por esta razón, la lealtad del ejército es un factor crucial en muchas revoluciones, y muchas revoluciones triunfan cuando el ejército cambia de lado y se une a los pretendientes.

Tilly sugiere una “secuencia revolucionaria idealizada” típica, que constaría de siete estadios:

1.    Se produce la emergencia gradual de pretendientes y la articulación.
2.    Sigue una movilización de los seguidores que aceptan esas pretensiones.
3.    Los intentos del gobierno de reprimir y forzar la desmovilización fracasan.
4.    Los pretendientes y sus coaliciones consiguen establecer un control parcial sobre algún segmento del estado.
5.    Luchan por expandir tal control.
6.    Los pretendientes ganan, son derrotados o son cooptados al entrar en una coalición gobernante con los anteriores titulares de poder.
7.    El gobierno singular, soberano, sobre la población es restablecido.

Una de las debilidades de la teoría ofrecida por Tilly es su falta de concreción. No nos dice porqué algunos gobiernos son capaces de cooptar, compensar, amenazar y apaciguar a pretendientes potenciales, incorporándolos al proceso político rutinario, institucionalizado, mientras que otros son incapaces de hacerlo, y han de encarar la arremetida de una situación revolucionaria. No es capaz de explicar por qué en algunos casos el ejército se mantiene leal, mientras que en otros se pasa al lado revolucionario, decidiendo de esta manera el resultado de la revolución.