lunes, 28 de octubre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 16


En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.

1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz


El paradigma teórico de los nuevos movimientos sociales

Nos centramos en quienes señalan la importancia de los cambios estructurales de las últimas décadas en el surgimiento de estas nuevas formas de participación. Frente a las explicaciones centradas en desvelar el cómo de los procesos de movilización desde una interpretación estratégica de la acción, la perspectiva teórica de los nuevos movimientos sociales trata de estudiar el por qué de la misma. Se considera que la existencia de movimientos sociales sse debe a una cuestión de oferta, si existen grupos, recursos y oportunidades habrá movilización, mientras que los enfoques de los nuevos movimientos sociales plantean que se trata de una cuestión de demanda, en tanto que respuesta a la percepción de necesidades o carencias. Se trata de identificar el origen de las reivindicaciones en un contexto estructural en proceso de transformación y crisis que afecta de forma especial a la estructura de clases y al entorno simbólico de las sociedades capitalistas postindustriales.

Los investigadores, acostumbrados a la visión del conflicto social como resultado de una histórica lucha de clases, se encontraron con gran sorpresa con otras formas de protesta cuyos protagonistas no tenían clara relación con la clase obrera. Parece haber cierto consenso a la hora de considerar que se observa en ellos pautas de acción política y social cualitativamente nuevas en relación con su ideología, bases de apoyo, motivaciones, estructura organizativa y estilo político.

Ronald Inglehart: en estos contextos se han producido cambios importantes en el sistema social, con resultados, por una parte, de los logros del desarrollo tecnológico y económico, que han propiciado un alto grado de satisfacción de las necesidades básicas de la población; y por otra, de la existencia de unas décadas continuadas de seguridad física, dada la ausencia de conflictos bélicos en Europa y Norteamérica tras el final de la II Guerra Mundial. Haber traspasado un umbral de satisfacción de necesidades materiales y de seguridad física, nos ubica en una situación en la que amplios sectores de población disfrutan de una posición económica desahogadas y altos niveles educativos. Surge una nueva gama de demandas sociales basadas en valores postmaterialistas, una mayor necesidad de manifestación de valores expresivos, autoestima, autorrealización, autoexpresión corporal, y la reflexión sobre la calidad de vida, el media ambiente, o la pertenencia a la comunidad. Toda una serie de opiniones, actitudes y acciones que tienden a elevarse por encima del instrumentalismo economicista y que estarían fundamentando necesidades históricas denominadas “postadquisitivas”, al no poder ser satisfechas a través del mercado. Encontramos transformaciones en el sistema sociopolítico que se concretan en una pérdida relativa de la centralidad del histórico conflicto de clase.

Habermas señala que son las consecuencias culturales que produce una vida fragmentada, culturalmente empobrecida dada la racionalidad extrema aplicada a los procesos sociales, las que llevan a la defensa de lo que él denomina “el mundo de la vida”. Los nuevos actores sociales permitirían nuevas fórmulas de democracia deliberativa incorporándose como actores de participación en los sistemas democráticos. Estaríamos asistiendo a una “politización mucho más radical que nada que hayamos conocido en el pasado, porque tiene a disolver la distinción entre lo público y lo privado, no en términos de una invasión de lo privado por un espacio público unificado, sino en términos de una proliferación de espacios políticos radicalmente nuevos y diferentes” (Laclau y Mouffe). Otros autores señalan que las nuevas circunstancias generan una crisis de identidad en las sociedades posindustriales y de gobernabilidad en el Estado de Bienestar. Para Raschke las consecuencias de las transformaciones del sistema de producción económico habrían dado como resultado un proceso de erosión de las identidades sociales y de los sistemas de mediación y representación. Aparecen identidades nuevas basadas en categorías adscriptivas y en defensa de la calidad de vida defendidas por los nuevos movimientos sociales como actores políticos. Los movimientos sociales nacidos en los 70´s recogen las nuevas identidades grupales, para expresar y oponerse a las limitaciones sel sistema liberal democrático ante la incapacidad de los partidos políticos para encauzar, generar o atender las nuevas solidaridades.

Offe explica el surgimiento de los movimientos sociales cvomo respuesta a la crisis de mediación de las instituciones políticas como crisis de “gobernabilidad” de estos sistemas democráticos. El fin último de los movimientos sociales sería la activación o politización de la sociedad civil. Lo denomina explicación estructural de los nuevos movimientos sociales y señala tres aspectos que favorecen su aparición:

·      Ensanchamiento: las consecuencias negativas de las formas establecidas de racionalidad económica y política ya no afectan a sólo una clase social, sino a cualquier miembro de la sociedad.
·      Profundización: Aumento y la profundización del control y de la vigilancia del individuo en su esfera laboral y privada debido a el funcionamiento de los actuales sistemas sociales y tecnológicos.
·      Irreversibilidad: por la incapacidad estructural de las instituciones políticas y económicas existentes para percibir y actuar eficazmente ante las privaciones, riesgos y amenazas globales.

Los teóricos de la sociedad riesgo (Beck, Giddens y Lash) explican estas nuevas formas de acción como la reacción ciudadana ante una situación de previsible descontrol y creciente riesgo global. Giddens denomina modelo de política emancipatoria, entendida como un re-nacimiento no institucional de lo político. Los nuevos movimientos sociales incorporan subjetividad a la acción política y adquieren poder real al influir en la agenda pública consiguiendo la inclusión de claves asociadas con los riesgos inherentes a la nueva dinámica económica que conlleva peligros desconocidos hasta la fecha.

1.       Análisis teórico del cambio social

Este apartado teórico con el análisis del cambio, entendido que éste puede producirse tanto en el nivel individual, en el grupal como en el sistémico. Las aportaciones analíticas y conceptuales de las teorías del cambio social permiten una primera delimitación para abordar esta cuestión desde una consideración multidimensional de los efectos de los movimientos individualmente considerados.

Las tipologías analíticas distinguen entre, impactos o cambios “externos” sobre la sociedad producidos por el movimiento, y cambios “internos” en el propio movimiento. Permite afirmar que los movimientos transforman la sociedad transformándose a sí mismos con el fin de cambiar la sociedad:

·      Dentro de los cambios internos es posible analizar a lo largo del tiempo, tanto las transformaciones de las identidades individuales y colectivas de los participantes, como las variaciones que afectan a la propia organización.
·      Los cambios externos se concretan en la producción de alteraciones estructurales. Se hace necesario distinguir, entre los efectos manifiestos producidos de aquellos no intencionados (colaterales).

Podemos distinguir las siguientes dimensiones que pueden verse potencialmente afectadas en diverso grado por estrategias concretas:

·      Ideológica, grado en que se consiguen que su imaginario social se extienda por la sociedad, a consecuencia de su impacto sensibilizador.
·      Cultural o simbólica, grado de impacto reformista en la estructura normativa, expresado por la introducción de nuevos valores, formas de vida, reglas de conductas, roles,
·      Organizativa, grado de su impacto reorganizativo sobre los modelos y canales de interacción social, en la estructura de oportunidad política, sobre su consideración como interlocutor válido, o en la formación de redes sociales, nuevos grupos y coaliciones.
·      Distributiva, grado en que incrementan las oportunidades, beneficios, privilegios o gratificaciones para sus miembros y seguidores, y en la misma medida previenen desventajas deslegitimando a sus oponentes.

Kriesi considera que la posibilidad de los movimientos sociales de generar cambios mediante su acción colectiva ha de ser interpretada en términos de éxito y éste directamente relacionado con las condiciones específicas de la estructura de oportunidad política en que actúan los movimientos. Kriesi distingue entre:

·      Éxito procedimental: obtenido mediante sus actos, abrir canales de participación para los desafiadores y obtener reconocimiento público.
·      Éxito sustantivo, cuando los movimientos consiguen cambios políticos en relación con sus objetivos. Puede ser proactivo, cuando supone la introducción de nuevas ventajas, o reactivo, en aquellos casos que impide nuevas desventajas.


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