martes, 15 de octubre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 4


En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.

1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz


Dinámicas externas de los movimientos sociales

Hemos de dirigirnos ahora a la otra cara de la “doble morfogénesis”, a saber, el impacto del movimiento social en la sociedad, y en particular su papel en la producción de transformaciones estructurales. Desde esta perspectiva, la propiedad crucial del movimiento es su efectividad al introducir transformaciones estructurales. Esto puede denominarse su “potencial morfogenético”. Juzgar la efectividad del movimiento al introducir cambios estructurales requiere relativizar. Piven y Cloward nos recuerdan sucintamente que: “lo ganado ha de juzgarse por lo posible”. Los efectos manifiestos del movimiento, de los que los miembros son plenamente conscientes, han de distinguirse de las posibles funciones latentes. Los efectos de corto alacande han de distinguirse de los efectos de largo alcance que se manisfestarán únicamente en el futuro.

El balance de consecuencias del movimiento social es siempre complejo y ambivalente. Lo que constituye un éxito en términos de una relativización, puede ser un fracaso en términos de otra y viceversa. Un movimiento que haya realizado aparentemente todos sus fines proclamados bien puede ser un fracaso si se le compara con el cúmulo de posibilidades históricas que dejó abandonadas, que se podían haber logrado en las circunstancias dadas. En este caso, han de pasar años para que estas posibilidades se pongan en relieve. Más aún, los efectos juzgados como éxitos del movimiento pueden implicar costes (latentes) involuntarios y no reconocidos que sobrepasen a los beneficios. Por último, las ganancias inmediatas pueden perderse a la vista de desarrollos a largo plazo.

El potencial morfogenético del movimiento puede manifestarse en modos de ruptura (destructivos) y creativos (constructivos): Normalmente, para introducir innovaciones estructurales, el movimiento ha de derribar o al menos debilitar las estructuras existentes. Un movimiento completo ha de mostar ambos potenciales, el destructivo y el constructivo, para tener consecuencias históricas .Podemos distinguir cuatro formas de potencial morfogenético:

1.    El potencial ideológico del movimiento: la medida de impacto sobre la estructura ideal; el grado en el que el credo del movimiento, Weltanschauung, imagen del presente, imagen del futuro, definiciones de amigos y enemigos, etc., se extienda por la sociedad.
2.    El potencial de reforma del movimiento significará la medida del impacto en la estructura normativa, expresada en la introducción de nuevos valores, formas de vida, reglas de conducta, modelos de rol entre la población. Los movimientos capaces de hacerlo consiguen lo que Burns y Buckley han denominado “metapoder” o “control relacional”. Instituyen un nuevo entramado de reglas para el juego social. Está el potencia reorganizativo: la medida del impacto sobre los modelos y canales de interacción social (Organización social), el establecimiento de nuevos lazos sociales, la formación de nuevos grupos, la creación de redes de comunicación, la formación de coaliciones entre grupos, etc.
3.    Podemos distinguir el potencial redistributivo como la medida del impacto del movimiento en la estructura de oportunidad; el grado en el que el movimiento es capaza de elevar los beneficios, los privilegios y las gratificaciones para sus miembros, seguidores, adherentes o simpatizantes, y en la misma medida de quitárselos a los oponentes o enemigos del movimiento. La redistribución de “oportunidades vitales” entre la población es el efecto final de la actividad de construcción de estructura del movimiento, y el acceso al poder prueba ser especialmente crucial para preservar los beneficios logrados y para controlar la distribución de recursos y bienes en el futuro. Esto explica por qué la cuestión del poder es tan central en todos los movimientos orientados hacia la reforma o revolucionarios que pretenden la redistribución a gran escala.

El movimiento social logrará la totalidad de su potencial dinámico sólo si los cuatro dominios de la estructura social son atacados efectivamente. En la realidad, los movimientos son a menudos mutilados, se concentran unilateralmente en una sola faceta del cambio social. Otros movimientos pueden centrarse en difundir nuevos modelos de interacción, nuevas formas de vida, que per se, no son suficientes para una cambio estructural significativo y duradero.

Si nos dirigimos ahora a los movimientos revolucionarios pueden observarse dos secuencias típicas, alternativas, en su morfogénesis estructural:

1.    Se origina “desde abajo”: comienza con una nueva ideología, nuevas normas y valores, patrones nuevos de interacción organización; están ligados a nuevas redes de intereses creados. Éste es el proceso morfogenético espontáneo.
2.    Comienza con la redistribución de recursos, de oportunidades, oportunidades vitales, “desde arriba”; conduce a nuevos modelos de interacción por vía de hechos en lugar de por medio de reglas: las nuevas ideas, creencias y credos emergen como justificaciones o racionalizaciones de las nuevas disposiciones estructurales en otras esferas. Éste es el ciclo del proceso morfogenético promulgado.

La doble morfogénesis de los movimientos sociales no implica una secuencia de fases o estadios en los que la morfogénesis interna predeciría en el tiempo a la morfogénesis externa. No debemos confundirnos y pensar que el movimiento primero se cristaliza para poder adquirir potencial morfogenético, y que sólo después es capaz de emplearlo en la reforma estructural. Esta suposición de una secuencia temporal lineal ha de rechazarse, y han de abandonarse las categorías de “antes” y “después”.

El movimiento social produce o influye en los cambios que acontecen en la sociedad no sólo cuando se ha estructurado final y completamente, sino, por el contario, en todo momento desde su inicio, durante su propia morfogénesis interna. Los cambios en una sociedad que quedan fuera propiamente del movimiento retroalimentan su desarrollo. Dos procesos interrelacionados de emergencia estructural, interna y externa, concurren en si proceder, Hay un intercambio mutuo constante entre la morfogénesis interna parcial y la morfogénesis externa parcial.