sábado, 18 de junio de 2016

Renato Rosaldo. El desgaste de las normas básicas.


Rosaldo señala que las etnografías clásicas y las culturas descritas por estas se podrían considerar como un museo de arte donde las culturas, autocontenidas, se muestran de tal forma que pueden ser estudiadas en sus propios términos, como en un museo de arte en donde cada pieza está sola y es un objeto de contemplación. En este sentido se refiere a la antropóloga cultural Cora Du Bois, que durante una conferencia ofrecía la imagen del paso del museo de arte a la venta de garaje, dada “la complejidad y el desorden de lo que una vez fue una disciplina justificable y llena de desafíos”.
Rosaldo encuentra muy acertadas estas imágenes: el museo de arte para el periodo clásico y la venta de garaje para el actual, pero con ciertas diferencias. Él no siente nostalgia por el museo de arte, sino más bien lo considera una reliquia colonial; y la venta de garaje, que ella desprecia, supone para él una imagen precisa del momento postcolonial donde los artefactos culturales se encuentran en lugares insospechados y nada es sagrado permanentemente.
El capítulo en cuestión nos habla de cómo los grandes cambios a nivel mundial a finales de la década de los sesenta influyeron irremediablemente en el modelo clásico de estudio antropológico produciendo una crisis creativa y de renovación en ese campo.
En los años sesenta del siglo pasado, el mundo experimentó grandes cambios de carácter económico y político, principalmente. Estos cambios promovieron que la antropología, igualmente, experimentase un cambio sustancial. Debido a esos cambios y en ese contexto, los modos clásicos de análisis ya no monopolizan la verdad. Las normas clásicas se han ido desgastando dando paso a otras perspectivas analíticas. Ese paso de formas únicas de análisis a formas plurales, demanda descentrar y releer a los clásicos.
Las cuestiones relativas al conflicto, al cambio, a la desigualdad se han vuelto cada vez más acuciantes, y no se excluyen del análisis en la búsqueda de la unidad y el consenso. En lo ordinario tenemos la experiencia de las similitudes y las diferencias culturales (ciudades como ejemplos de heterogeneidad; diferencias de sexo, generación y edad en la propia familia nuclear), pero las normas clásicas de la antropología han puesto mayor atención en la unidad de los conjuntos culturales frente a sus muchas intersecciones y límites.
En consonancia con James Clifford, Rosaldo considera que la etnografía se ha convertido en el punto neurálgico de un “fenómeno interdisciplinar emergente” abarcando campos variados dentro de los estudios de culturas. Rosaldo amplía esta idea apartándose de los márgenes académicos hacia áreas donde se encuentra también sensibilidad etnográfica como documentales, ensayos fotográficos, etc. Este éxito de la etnografia como modeladora de una amplia variedad de estudios culturales coincide, paradójicamente, con una crisis en la etnografía misma. En la actualidad los lectores de etnografía encuentran los textos clásicos como poco creíbles, e incluso las formas de escritura etnográficas que fueron cultivadas entonces ahora resultan tediosas ante los cambios en el pensamiento social. Un cambio en continua evolución, en una disciplina que como cité en mi comentario del texto anterior de este mismo autor, debemos contextualizarla en nuestro momento, en donde las sociedades contemporáneas no se ajustan a los conceptos decimonónicos de cultura. Junto a esas transformaciones se instala un proceso continuo de renovación y crítica en la antropología que como afirma Rosaldo, debe de dejar atrás definitivamente el legado del etnógrafo solitario de la etapa clásica, que mostraba una noción de cultura estática y homogénea.
En concordancia con Clifford Geerzt, Rosaldo señala que las ciencias sociales han experimentado un cambio muy profundo respecto a:
  1. su concepción del objeto de análisis, 
  2. el lenguaje de análisis y 
  3. la posición del analista. 
  4. Esta “reconfiguración del pensamiento social” (giro cultural tal como afirma Geertz en Géneros Confusos) concurre con la crítica al modelo y normas clásicos y supone una época de experimentación en cuanto a la práctica de la etnografía. Una experimentación que incluye incluso una nueva forma de expresión literaria, síntoma a su vez de que el análisis social ha cambiado sus temáticas y lo que tiene que decir sobre ellas.
Bibliografía
Rosaldo, R. (2000) El desgaste de las normas básicas, en Cultura y verdad. La reconstrucción del análisis social. Pp. 71-92, Ediciones Abya-Yala. Quito.
Geertz, C. (2009) Géneros confusos. La re(con)figuración del pensamiento social. Trabajo y Sociedad. Indagaciones sobre el trabajo, la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas. Nº13, vol. XII; Primavera 2009, Santiago del Estero, Argentina.